Dr. creatividad

Corría 2001 y el argentino Estanislao
Bachrach (41) se posicionaba como
unas de las mentes más brillantes
dentro del mundo de la Biología molecular.
Después de recibir su doctorado en la
UBA viajó a Francia para seguir especializándose
en la Universidad de Montpellier. Dio
clases en Harvard durante cinco años (entre la
fila de sus alumnos se destacó el creador de
Facebook, Mark Zuckerberg, quien por entonces
era un absoluto desconocido) y finalmente
se asentó en Boston para contribuir en las investigaciones
sobre el HIV y la distrofia muscular.

“Por ese entonces yo estaba bastante estresado
cuando mi vida hizo un click. Siempre que
iba al supermercado un grupo de monjes budistas
pelados y vestidos de naranja me sonreían.
Un día los enfrenté y les pregunté por qué me miraban
tanto. Ellos, totalmente callados, me dieron
una invitación para presenciar una charla
del Dalai Lama –cuenta Estanislao, todavía
entusiasmado por los recuerdos–. En esa presentación
introdujeron a varios monjes en resonadores
nucleares y quedó demostrado que quienes
meditan frecuentemente tienen la parte del cerebro
que se dedica a la creatividad e imaginación
(justo abajo del oído derecho) súper desarrollada”
.

Desde aquel momento, las ideas sobre
innovación e imaginación empezaron a darle
vuelta por la mente hasta que decidió aplicar todos
sus conocimientos científicos para poder
ayudar a las personas a ser más creativas. En
2007, Estanislao volvió a la Argentina como un
experto en el tema. Se destacó como profesor
de la materia Liderazgo e innovación en la Universidad
Torcuato Di Tella, como consultor en
empresas multinacionales, tiene una columna
en el programa de radio Perros de la Calle y hasta
fue el “gurú” responsable de incentivar a los
jugadores de River Plate antes del partido contra
Almirante Brown, momento decisivo para
volver a primera división. “Soy hincha de River,
así que para mí fue como cumplir el sueño del pibe”,

asegura este hombre que explica conceptos
complejísimos de la manera más fácil. El
año pasado dio a luz a su primer libro sobre creatividad,
AgilMente (Sudamericana) y, como todo
lo que hace, resultó ser un éxito rotundo.

¿Por qué creés que a la gente le interesa
tanto el funcionamiento del cerebro?
Hay
varias razones. Creo que está de moda “cienticifizar”
(¡palabra que acabo de inventar!) todo.
O sea, ponerle base científica a lo que nos pasa.
Por otro lado, hace 15 años que en los Estados
Unidos existe el fenómeno de la neurociencia
en la vida cotidiana. En la Argentina,
tuve la suerte de ser uno de los primeros en
transmitir estos conocimientos al público en
general hace unos cinco años.

¿La creatividad se hereda, es suerte o se
logra con esfuerzo?
Para la ciencia, la creatividad
es una habilidad que se puede mejorar
con esfuerzo y ejercicios. Esto quiere decir
que seas quien seas, tengas la edad que tengas,
hayas ido o no a la escuela, tu cerebro
puede volverse más creativo.

¿El colegio nos vuelve menos creativos?
En general, la escuela nos termina enseñando
en qué somos buenos y en qué malos. La sociedad
nos empuja a usar nuestras fortalezas y
esconder las debilidades. Hoy la ciencia asegura:
la fortaleza puede ser fortalecida y las debilidades
también. Si estás copada y querés mejorar,
se puede. Hay que tener disciplina, practicar
y entrenar.

Dicen que a los chicos les cuesta menos
aprender, ¿es cierto?
Sí, porque están ávidos
de aprendizaje y no tienen tantos hábitos y
rutinas como los adultos. Su cerebro es como
una esponja.

¿Es necesaria una cuota de estrés para
tener buenas ideas?
Hay un estrés positivo
que todos necesitamos para funcionar. Pero
cuando nos pasamos un poquitito no podemos
pensar bien. Cada persona tiene una cantidad
muy específica de estrés positivo. Pensar que
el estrés del jefe es bueno para sus empleados
es un gran error.

Entonces, ¿cuál es la clave para ser un
buen jefe?
Conocer a los empleados. Entender
que a una persona hay que meterle presión
los lunes a la mañana y a otra mandarle mails
todos los días. Cuando vos estudiás a los buenos
líderes te das cuenta que no lo hacen por
la plata: les gusta el contacto humano.

¿Por qué los enamorados son más dispersos?
Durante los meses de enamoramiento se produce un cocktail hormonal muy fuerte. No es un momento sano del cerebro: sólo pensás en el ser amado y no podés funcionar bien. Pero cuando el enamoramiento baja, se reduce el estrés, sube el positivismo y ahí podés ser más creativo.

Corría 2001 y el argentino Estanislao
Bachrach (41) se posicionaba como
unas de las mentes más brillantes
dentro del mundo de la Biología molecular.
Después de recibir su doctorado en la
UBA viajó a Francia para seguir especializándose
en la Universidad de Montpellier. Dio
clases en Harvard durante cinco años (entre la
fila de sus alumnos se destacó el creador de
Facebook, Mark Zuckerberg, quien por entonces
era un absoluto desconocido) y finalmente
se asentó en Boston para contribuir en las investigaciones
sobre el HIV y la distrofia muscular.

“Por ese entonces yo estaba bastante estresado
cuando mi vida hizo un click. Siempre que
iba al supermercado un grupo de monjes budistas
pelados y vestidos de naranja me sonreían.
Un día los enfrenté y les pregunté por qué me miraban
tanto. Ellos, totalmente callados, me dieron
una invitación para presenciar una charla
del Dalai Lama –cuenta Estanislao, todavía
entusiasmado por los recuerdos–. En esa presentación
introdujeron a varios monjes en resonadores
nucleares y quedó demostrado que quienes
meditan frecuentemente tienen la parte del cerebro
que se dedica a la creatividad e imaginación
(justo abajo del oído derecho) súper desarrollada”
.

Desde aquel momento, las ideas sobre
innovación e imaginación empezaron a darle
vuelta por la mente hasta que decidió aplicar todos
sus conocimientos científicos para poder
ayudar a las personas a ser más creativas. En
2007, Estanislao volvió a la Argentina como un
experto en el tema. Se destacó como profesor
de la materia Liderazgo e innovación en la Universidad
Torcuato Di Tella, como consultor en
empresas multinacionales, tiene una columna
en el programa de radio Perros de la Calle y hasta
fue el “gurú” responsable de incentivar a los
jugadores de River Plate antes del partido contra
Almirante Brown, momento decisivo para
volver a primera división. “Soy hincha de River,
así que para mí fue como cumplir el sueño del pibe”,

asegura este hombre que explica conceptos
complejísimos de la manera más fácil. El
año pasado dio a luz a su primer libro sobre creatividad,
AgilMente (Sudamericana) y, como todo
lo que hace, resultó ser un éxito rotundo.

¿Por qué creés que a la gente le interesa
tanto el funcionamiento del cerebro?
Hay
varias razones. Creo que está de moda “cienticifizar”
(¡palabra que acabo de inventar!) todo.
O sea, ponerle base científica a lo que nos pasa.
Por otro lado, hace 15 años que en los Estados
Unidos existe el fenómeno de la neurociencia
en la vida cotidiana. En la Argentina,
tuve la suerte de ser uno de los primeros en
transmitir estos conocimientos al público en
general hace unos cinco años.

¿La creatividad se hereda, es suerte o se
logra con esfuerzo?
Para la ciencia, la creatividad
es una habilidad que se puede mejorar
con esfuerzo y ejercicios. Esto quiere decir
que seas quien seas, tengas la edad que tengas,
hayas ido o no a la escuela, tu cerebro
puede volverse más creativo.

¿El colegio nos vuelve menos creativos?
En general, la escuela nos termina enseñando
en qué somos buenos y en qué malos. La sociedad
nos empuja a usar nuestras fortalezas y
esconder las debilidades. Hoy la ciencia asegura:
la fortaleza puede ser fortalecida y las debilidades
también. Si estás copada y querés mejorar,
se puede. Hay que tener disciplina, practicar
y entrenar.

Dicen que a los chicos les cuesta menos
aprender, ¿es cierto?
Sí, porque están ávidos
de aprendizaje y no tienen tantos hábitos y
rutinas como los adultos. Su cerebro es como
una esponja.

¿Es necesaria una cuota de estrés para
tener buenas ideas?
Hay un estrés positivo
que todos necesitamos para funcionar. Pero
cuando nos pasamos un poquitito no podemos
pensar bien. Cada persona tiene una cantidad
muy específica de estrés positivo. Pensar que
el estrés del jefe es bueno para sus empleados
es un gran error.

Entonces, ¿cuál es la clave para ser un
buen jefe?
Conocer a los empleados. Entender
que a una persona hay que meterle presión
los lunes a la mañana y a otra mandarle mails
todos los días. Cuando vos estudiás a los buenos
líderes te das cuenta que no lo hacen por
la plata: les gusta el contacto humano.

¿Por qué los enamorados son más dispersos?
Durante los meses de enamoramiento se produce un cocktail hormonal muy fuerte. No es un momento sano del cerebro: sólo pensás en el ser amado y no podés funcionar bien. Pero cuando el enamoramiento baja, se reduce el estrés, sube el positivismo y ahí podés ser más creativo.

ET vuelve al cine

ET cumple 20 años y con nuevas escenas, mejorado y con algunas modificaciones; el clásico de Steven Spilberg estará de nuevo en los cines a partir del 28 de marzo. Además, el lunes 25 a las 21, en el cine Village Recoleta, UIP organiza un preestreno a Beneficio de la Cooperadora del Hospital de Niños Dr. Ricardo Gutiérrez. El valor de la entrada es de $6. Complejo Village Recoleta: Vicente López 2050.

ET cumple 20 años y con nuevas escenas, mejorado y con algunas modificaciones; el clásico de Steven Spilberg estará de nuevo en los cines a partir del 28 de marzo. Además, el lunes 25 a las 21, en el cine Village Recoleta, UIP organiza un preestreno a Beneficio de la Cooperadora del Hospital de Niños Dr. Ricardo Gutiérrez. El valor de la entrada es de $6. Complejo Village Recoleta: Vicente López 2050.

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