Valentina Bassi y el director Ulises Rosell: “El nuestro es un amor de película”

Por primera vez la actriz se puso bajo la dirección de su pareja y padre de su hijo en la película “Al desierto” que se estrena el jueves 30 de noviembre.

Valentina Bassi y Ulises Rosell. Foto: Fabián Uset/ GENTE
Valentina Bassi y Ulises Rosell. Foto: Fabián Uset/ GENTE

Ella, Valentina Bassi, tiene 44 años, lleva 24 como actriz y saltó a la fama en 1993 cuando protagonizó la película de María Soledad Morales. El, Ulises Rosell, transita los 47, debutó detrás de cámaras dirigiendo Aqueronte y hace 23 años que se gana la vida como director de cine y guionista. El destino los cruzó en 2001 en Toulouse. “Nos vimos, nos saludamos y nada más”, cuenta Valentina. “Pero yo quedé flechada”, admite.

“La relación arrancó luego, en Buenos Aires… Y la película juntos, “muuuuucho después aún”, agrega mientras bebe un sorbo de limonada en un bar de San Telmo cercano a su casa, con el hombre de su vida y papá de su hijo Lisandro (8) a su lado. Ese “muuuuucho después aún” ya tiene fecha y motivo: el jueves 30 de noviembre, que será el día de estreno de Al desierto, película de Rosell que tiene a Bassi como protagonista y gira en torno a un secuestro y una travesía a pie a través del desierto patagónico, pagos que Valentina conoce bien, ya que nació y se crió en Trelew, Chubut, donde vivió hasta su adolescencia. “No me animaba a dirigir a Valentina, porque no la veía en ningún personaje de los que hacía. Pero cuando empecé a escribir Al desierto, inmediatamente me di cuenta de que era una historia para ella”, cuenta Ulises.

Son pareja hace 15 años y ahora se vincularon como actriz y directorFoto: Fabián Uset/ GENTE
Son pareja hace 15 años y ahora se vincularon como actriz y directorFoto: Fabián Uset/ GENTE

–¿Cómo fue la experiencia de dirigirla por primera vez?
U: Lindo y complicado… De entrada debí encontrar la distancia entre mi esposa y el personaje. La veo todos los días. Tenía que salir de esa imagen de mujer ideal. Pero cuando lo conseguí, Valen me ayudó mucho en el armado de la historia. En la filmación, reconozco, fui mucho más exigente con ella que con cualquier otra actriz.
V: ¡En el rodaje me hizo hacer tantos piques a las doce del mediodía que casi me desmayo! (carcajadas).
U: Se trata de un momento en que el personaje necesita mostrarse al límite de sus fuerzas. ¡Y quería que eso fuera real! Valentina me demostró que no me había equivocado cuando la elegí.

–¿Te preguntabas en medio de la filmación por qué aceptaste trabajar con tu marido?
–¡Varias veces! ¡Es el director más exigente que tuve en mi carrera! En situaciones en que otro me hubiera dicho “dale Valen, descansá”, él redoblaba la apuesta: “¡Un poco más, un poco más!”. Hay tanta confianza que…

En el rodaje de Al desierto
En el rodaje de Al desierto. Valentina con Jorge Sesán.

–¿Cuál fue la mayor discusión que tuvieron?
V: No hubo muchas. Las normales de cuando se filma… Por ahí no coincidimos en algunas formas. Por ejemplo, Ulises no quería que ensayemos, y eso a mí, acostumbrada a repasar veinte veces los guiones, me descolocó un poco.
U: Debíamos grabar un secuestro y quería que saliera lo más real posible. Recuerdo que conoció a Jorge Sesán, el otro protagonista, y ya el primer día filmamos el secuestro, una de las escenas más importantes de la película. Yo quería sacarla de la Valentina risueña de todos los días. Ella es así por naturaleza, y me parecía que con los ensayos no lo iba a lograr. Hasta le dije: “Acá la risa no va. No hay nada en esta historia que pueda provocar una leve mueca de felicidad”.
V: Sí, me retó (se ríe con ganas).

–¿A su hijo Lisandro lo llevaron al rodaje?
V: Sí, nos acompañaron Fari, la mamá de Ulises, y su hermana Carina, que además es vestuarista del film. Eran casi cinco semanas de rodaje y, más allá de que no le gusta mucho la actuación (a lo máximo que se anima es ir a la escuela de circo), no podíamos dejarlo tanto tiempo sin nosotros en Buenos Aires.

–Conclusión: ahora, con una película al hombro, ¿está bueno que los dos integrantes de una pareja se dediquen a lo mismo, o resulta complicado separar el trabajo de la convivencia?
V: Está muy bueno, ya que podés compartir muchas cosas en el día a día. Yo, por ejemplo, disfruté de esta película como de ninguna otra, porque la viví desde el primer borrador hasta el final.
U: Para mí es maravilloso. Esas coincidencias también son las que te llevan a elegir a otra persona, o por lo menos lo que a mí me enamoró de Valen. Hacer lo que más te gusta junto al amor de tu vida no tiene precio.

Cómo nació su historia de amor?
Valentina: En un Festival de Cine de Toulouse. Yo viajé para el estreno de Un día de suerte y él, para los de Bonanza y El descanso. Fue sólo un encuentro. Después, todo se dio en Buenos Aires.
Ulises: Cuando el país se demolía, en el 2001, nosotros encontramos el amor. Hace quince años que estamos juntos, y nos volvemos a elegir todos los días.
V: El nuestro es un amor de película. Nos amamos en la vida y nos admiramos en el trabajo.
U: No te podés quejar, eh. Ya te dimos varios títulos para la nota.

Por Sergio Oviedo. Fotos: Fabián Uset.

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