Silvina Luna: “Si cuando me proponga cumplir el deseo de tener un hijo estoy sola, seré madre soltera”

Tras un 2017 mediático, donde su relación con El Polaco quedó expuesta en medio de un reality, se mudó a Nueva York y luego a Los Angeles, para darle un cambio total a su forma de vivir. Medita, hace yoga, modificó su alimentación y fundó una marca de ropa que no produce daño al medio ambiente ni a los animales. ¿Qué dice de su ex?

Silvina Luna en Tulum, México.
Silvina Luna en Tulum, México.

En definitiva, soy una especie de nómade. Desde chiquita llevo ese espíritu conmigo”, reflexiona Silvina Luna en medio de la selva maya, en el corazón de Tulum. Allí, lejos del ruido del showbizz argento, la actriz, modelo y ahora empresaria de la moda (está a punto de lanzar su propia marca), encara su nueva vida después de un año de mucho ruido mediático.

Hace tres meses, tras su ruptura con Ezequiel Zwirkaluk –el popular Polaco–, decidió seguir sus proyectos fuera del país. El primer punto del trip fue Nueva York, donde ya había vivido, y después se instaló en Los Angeles, para dar un giro de 180 grados.

¿El objetivo? “Estuve viajando, algo que siempre te abre la cabeza, y me interesó mucho el tema de cuidar nuestro entorno, nuestro planeta desde la moda, sin dañar el medio ambiente ni a los animales. Por eso estoy lanzando una marca con los valores del eco chic que va a trabajar en Tulum, Buenos Aires y seguramente Los Ángeles”, cuenta mientras paladea un jugo de frutas en la Riviera Maya.

Silvina Luna en Tulum, México.
Silvina Luna en Tulum, México.

Es que por ahí sigue su cambio de hábito. Como reza el antiguo dicho latino, mens sana in corpore sano: “Hice un giro total. Me levanto a las 7 con mucha energía y me preparo un jugo natural: no estoy consumiendo nada procesado. Raw food, frutas, verdura, quínoa... Luego arranco el día: medito, hago yoga, cuando estoy en Los Angeles voy a clases de inglés y después curto la cuidad, los bares. Me muevo en bici… Cambié mi estilo de vida. Sobre todo en la alimentación, súper naturista. Me acostumbré a cenar con el horario americano, a las ocho… A las nueve y media ya estoy en la cama, fundida”, describe Silvina su rutina, por estos días instaladísima en Art House, un eco apart hotel de lujo en medio de la selva de Tulum.

–¿La exposición de tu relación con el Polaco y tu paso por ShowMatch fueron el disparador del cambio?

–Un poco sí. Fue todo muy intenso en el 2017. Mi relación, más la exposición que se generó con mi trabajo en el Bailando me superó un poco. Igual se agradece, porque tener trabajo es una bendición. Estoy súper agradecida. Fue una gran experiencia y hoy elijo vivir así, mucho más espiritual, más tranquila, de una forma más parecida a mí. Me gusta disfrutar, viajar… El hecho de conocer nuevas culturas siempre te renueva. Aprendo mucho y me hace sentir muy bien por dentro.

–¿Si seguías en pareja hubieras tomado esta decisión?

–El “habría” no existe: las cosas se dan porque tienen que ser así. La separación viene con la experiencia que viviste: uno abraza y, cuando ve que ya no comparte el mismo proyecto de vida, suelta. Valoro esa experiencia, pero hoy ya di vuelta la página y sigo mi camino. No es que estoy acá porque me separé, sino porque es lo que me toca.

Silvina Luna en Tulum, México.
Silvina Luna en Tulum, México.

–En algún momento llegaron a hablar de casamiento.

–Uno siempre tiene un mini proyecto en la pareja, porque si no, no tenés manera de sostenerlo. Fue un amor muy pasional y lo vivimos de esa manera hasta el momento en que decidimos separarnos. Hoy ya es pasado.

–Lo decís muy serenamente, como si hubieras aprendido a transitar una separación sin sufrir demasiado.

–La tristeza es parte de la vida. Si no, no podríamos disfrutar los momentos buenos. Pero ser feliz es una decisión.

–¿Hay una fórmula?

–Momentos malos va a haber siempre. Se trata de aprender a ser feliz a pesar de… Yo tengo esa filosofía. A medida que uno va creciendo logra una fuerza interior más grande. Cuando no estás en eje, cualquier cosita te saca y te vas detrás de esa emoción. Al tiempo que vas creciendo, te vas dando cuenta de que siempre van a suceder cosas, desde un enojo hasta una tristeza, y lo vas manejando de otra manera. Cuando aprendés a mirarlo como un observador, el enojo dura poco y volvés a estar bien.

–Hace un tiempo decías que tenías ganas de ser madre. ¿Asociás ese proyecto a la compañía de un hombre?

–Soy una mujer fuerte. Cuando tomo decisiones voy para adelante. Lo ideal sería enamorarme y formar una familia. Seguramente, si cuando me proponga cumplir el deseo de tener un hijo estoy sola, seré madre soltera.

Por Julián Zocchi.
Fotos: Manuel Cappellari y Verónica Bertorello.

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