La fórmula de Pettinato para pasar el verano en B.A. (y la reconciliación con Felipe)

Después de seis años recorriendo el país con su unipersonal, el músico, actor y conductor desembarca en el Multiteatro de la calle Corrientes. Por unas horas se corre del guión (o no tanto), nos cuenta la forma de pasar el verano en Buenos Aires sin morir en el intento y revela cómo se arregló con su hijo.

Roberto Pettinato. Foto: Fabián Uset/GENTE
Roberto Pettinato. Foto: Fabián Uset/GENTE

Según el diccionario de la Real Academia Española, el verano es la estación que tiene lugar entre la primavera y el otoño. Se trata de la época más calurosa del año, con las marcas térmicas más elevadas. Pero Roberto Pettinato –62 años, padre de Tamara (33), Homero (28), Felipe (24), Lorenzo (9) y Esmeralda (7), actualmente en pareja con la licenciada en Periodismo Daiana Pérez (35)–, tiene otra definición: “La palabra ‘verano’ viene del griego y quiere decir: clima caluroso que te hace comprar un montón de cosas de plástico que se te van a romper en pocas horas (ojo los pesados con esas sillas de jardín que venden para la playa… ¡se puede lastimar, señor!), y que si duran, serán guardadas en alguna baulera para nunca más volverlas a usar”.

Roberto Pettinato. Foto: Fabián Uset/GENTE
Roberto Pettinato. Foto: Fabián Uset/GENTE

Como miles de argentinos, el músico, periodista, escritor y humorista se quedará en Buenos Aires aguantando las altas temperaturas y realizando por primera vez temporada en la calle Corrientes, más precisamente en el Multiteatro. Desde el 12 de enero y hasta la segunda quincena de marzo, de miércoles a domingo tendrá su unipersonal. Más filoso que nunca, nos cuenta cómo sobrevivir en la ciudad.

Roberto Pettinato. Foto: Fabián Uset/GENTE
Roberto Pettinato. Foto: Fabián Uset/GENTE

–¿Cómo arrancaste el 2018?
–¡De puta madre! Como me torturaron con eso de no tirar cohetes para que no sufran los perros, me compré una caja y los tiré todos en el ascensor.

–¿En estos pocos días que llevamos de enero, qué mito podés desmentir?
–¡Que la gente no está en la calle porque se fue de vacaciones! ¡No hay nadie porque con este calor es imposible transitar!

–Prendés el televisor y ves que la temperatura es de 34 grados. ¿Qué hacés?
–No me gustan los shows de los que dan la temperatura. ¡Hasta los videograph nos dicen que se viene el pronóstico de José Bianco! ¿Quién es? ¿Horangel o Ludovica Squirru?

Roberto Pettinato. Foto: Fabián Uset/GENTE
Roberto Pettinato. Foto: Fabián Uset/GENTE

–¿Cuándo eras chico existía el conductor que te daba el “Alerta naranja”?
–No, el mundo era más normal. Había un solo alerta que siempre me decía mi papá: “No la dejes embarazada. Usá forro”.

–Tenías unos mangos ahorrados, te querías ir a una playa de Brasil… ¡y aumentó el dólar!
–Esa es otra de las ventajas de esta política económica. Igual, nunca me iría a un país donde hay que cruzar siete morros de villas violentas para llegar al Club Med. Porque después estás paranoico pensando: “Si huelen el salmón con finas hierbas, se dan cuenta de que no les estamos convidando y deciden bajar enojados… ¡La podemos pasar mal!”.

Roberto Pettinato. Foto: Fabián Uset/GENTE
Roberto Pettinato. Foto: Fabián Uset/GENTE

–Subís al colectivo o al subte y el setenta por ciento no tiene aire acondicionado. ¿Te bajás?
–No. El subterráneo no debe tener eso… Te tenés que conformar con que vaya rápido. Ahí abrís la ventana y listo. Si vas a Miami, todo tiene aire… y a los cuatro días te quedás sin voz. ¡Eso en Buenos Aires no pasa!

–Parás el taxi y te das cuenta de que apagó el aire… ¿Te bajás?
–Quiero hacerles una advertencia a los tacheros: ¡si se tiran gases abran la ventana, aunque tengan aire acondicionado! Es como estar en casa fresco, pero con el aroma de la ciudad más sufrida de la India.

–Llevás a Lorenzo y a Esmeralda a pasear por Plaza de Mayo en un día de calor insoportable. ¿Les mojás la cabeza con el agua de la fuente?
–Mis hijos vienen de un abuelo marcado por el peronismo, no tanto como para tomarse el agua de la fuente –como harían los de Dady Brieva–, pero claramente meterían la cabeza y las patas en ella.

Roberto Pettinato. Foto: Fabián Uset/GENTE
Roberto Pettinato. Foto: Fabián Uset/GENTE

–Seguís esa recorrida y te encontrás con el candidato a diputado por la izquierda, Sebastián Romero, listo para lanzar otro mortero casero. ¿Salís corriendo o le pedís fuegos artificiales para la Navidad que viene?
–Ese señor consiguió dos cosas. Me hizo ver cuántas latas tiré al pedo en mi vida… ¡La de morteros que pude haber hecho! Y provocó que todos, por primera vez en la historia de este país ¡defendamos a la policía! Pero no corro. Me quedo y le pido una foto al hombre que se convirtió en ¡el nuevo Júpiter, pero con puntería!

–¿Después de lo que pasó, mirás a la policía con otros ojos?
–No jodamos. Es una fuerza de choque, que no ayuda a los viejitos a cruzar la calle, y que todo el tiempo está mirando dónde hay un negocio para hacer, dónde puede liberar una zona, o a qué trapito pedirle la mitad de la recaudación.

–¿Vas a prohibir usar el aire en tu casa cuando te jubiles, por no poder pagar la electricidad, como le ocurre a la mayoría ?
–No, eso es para los jubilados comunes. Yo me voy a colgar de todo lo que se te ocurra y pueda: el cable, la luz, el gas, el agua, de la milanesa que está comiendo mi hijo Lorenzo. ¡No voy a pagar nada!

Roberto Pettinato. Foto: Fabián Uset/GENTE
Roberto Pettinato. Foto: Fabián Uset/GENTE

–La luz aumentó más del 500 por ciento en dos años, pero para fin de año y sólo en el GBA hubo más de 35 mil familias sin energía eléctrica. ¿Qué pasaría si vos fueras un afectado?
–Me la banco, porque es parte de “la herencia recibida”. El otro día fui al kiosco a comprar un chicle Bubbaloo y el tipo me dice: “No tengo. Todo por culpa de los K”. Ahí me di cuenta del quilombo que nos habían dejado. Por ejemplo, la energía… ¿Qué es? ¿Cómo se importa? ¿Quién controla que no me afanen un watt? ¿Las mismas empresas que hace veinte años nos vienen dejando sin energía, son las mismas que ahora nos van a solucionar el problema? Son todas preguntas que deberá responder el próximo Nobel de Física.

–¿Disfrutás de las piscinas para soportar el calor?
–Te cuento que comprobé que si un señor mayor orina en la piscina, el agua no va a quedar verde flúo. Yo tenía la sospecha de que eso podía pasar. ¿Cómo lo hice? ¡Orinando en una pileta!

–El tipo que se quedó en Buenos Aires y te va a ver en el teatro, ¿con qué se va a encontrar?
–Con un tipo muy zarpado, que después de recorrer durante seis años el interior del país, llegó a la calle Corrientes. Que se cansó de hablar de los políticos y le habla directo a la gente, a vos, a tu mamá, a tu papá, a tu hijo.

–¿Después de las declaraciones cruzadas que tuviste con tu hijo Felipe, va a estar en la obra?
–Felipe va y viene… (carcajadas). Hicimos un acuerdo y va a estar los días que quiera. Con eso es feliz.

–¿Recompusieron la relación?
–Sí, nos reconciliamos. Pasamos las Fiestas juntos. Fuimos a cenar a la casa de mi hermana. El vino vestido de Michael Jackson, todo de dorado. Ella lo miraba con ojos de “¿por qué este chico se puso así?”. Y Felipe se me acerca y me pregunta: “¿Está bien que combiné la ropa dorada con zapatos dorados?”.

–¿Qué le dijiste?
–¿Querés más lechón? ¡No sabés lo rico que está!

Por Segio Oviedo
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