Rubén Mühlberger: “El ABC del súper sexo es una recorrida sensorial que va de los pies a la cabeza”

La falta de deseo y los problemas vinculares de pareja nos llevan a cuestionarnos qué nos pasa con el sexo: todo tiene su explicación en el desequilibrio hormonal causado por una mala alimentación, poco descanso y deficiente actividad física. Desde la medicina orthomolecular, el Dr. Rubén Mühlberger nos da tips para vivir en plenitud.

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El ABC del súper sexo es una recorrida sensorial

Cuando nuestro organismo tiene algún desequilibrio químico, se traduce en cómo nos sentimos con nosotras mismas e, indefectiblemente, repercute en nuestra relación con el entorno y con los demás. Sumando las condiciones de vida estresantes de nuestros tiempos, este “combo explosivo” termina afectando nuestra vida sexual.

Para comprender su origen y, a la vez, poder modificarlo positivamente, S.O.S. Sexo (Golden Company) es el último libro del Dr. Rubén Mühlberger –especialista en medicina orthomolecular–, con cinco capítulos en los que brinda pautas para hallar un equilibrio integral y empezar a vivir en plenitud.

-¿Por qué un libro sobre sexualidad?

-Estamos en una nueva era de la medicina, en un camino evolutivo de la humanidad, liberándonos de conceptos y preceptos que se han sostenido por centurias. Es importante tener la conciencia abierta y hacer lo básico para que nuestro cuerpo reaccione correctamente a todos los estímulos. El sexo es muy importante porque quien desarrolla esta actividad en plenitud tiene una mejor calidad de vida.

-¿Cómo es posible conseguir este equilibrio?

-Está comprobado que las personas que cuidan su nutrición, que llevan hábitos saludables (logrando el perfil graso adecuado), en un entorno amable y de afecto (aunque tenga una actividad estresante), tienen una mejor calidad de vida.

-¿Y la gente va en busca de eso?

-Sí, porque quiere, además de un cuerpo atractivo, una mente competitiva y una expectativa de vida óptima, libre de enfermedades para disfrutar de los afectos y de lo que se ha logrado en la vida activa. La medicina preventiva privilegia el equilibrio del sistema glandularhormonal para que el envejecimiento sea más saludable. El cerebro, en conjunción con el cuerpo y con todo lo que nos rodea (estilo de vida, medioambiente) incide en esta expectativa que tiene el hombre de vivir más y mejor.

“Cuando un paciente me dice que no tiene deseo, que es un trámite y que ‘lo deja para el fin de semana’, ahí está fallando algo. Hay que empezar a cuidar ‘la máquina’”.
“Cuando un paciente me dice que no tiene deseo, que es un trámite y que ‘lo deja para el fin de semana’, ahí está fallando algo. Hay que empezar a cuidar ‘la máquina’”.

-¿Por qué en esto es fundamental la alimentación?

-Porque si consumimos los micro y macronutrientes en la dieta diaria (vitaminas, antioxidantes, minerales, oligoelementos), vamos a tener una mayor capacidad de defensa (sistema inmunológico), será mejor la respuesta del organismo ante la contaminación ambiental (que llega mediante los alimentos, el agua, el aire) que afecta a las glándulas. Vivimos en un contexto estresante que demanda permanentemente atención y que puede llevar a que no funcionen como debieran.

-¿Cómo puede afectar todo esto nuestro sistema hormonal?

-Las hormonas funcionan según cómo nos alimentamos e intervienen en cómo reaccionamos al entorno: ante un déficit nutricional y exposición a los contaminantes, una carencia hormonal que puede decantar en una falta de paciencia, de mesura, de cordura.

-¿Cómo se relaciona con lo que heredamos a través de los genes?

-Cada gen está diseñado para no tener carencias, siempre y cuando cuidemos ese “vestido original” que es la epigenética (costumbres, hábitos), que tengamos un estilo de vida equilibrado para generar reacciones positivas en todo nuestro organismo. Está compuesto por esas moléculas que ingresamos mediante el consumo de proteínas, de las frutas y de las grasas. Por eso tenemos que hacer una dieta equilibrada, para que no falte ninguno de estos elementos.

-¿Dónde están los nutrientes necesarios para una sexualidad óptima?

-En las grasas saludables: yema de huevo, peces de aguas profundas y las carnes criadas adecuadamente.

-Mencionaste el estrés y cómo nos puede afectar en todo esto también.

-Sí, porque hace que perdamos el sentido común, el foco y caemos en un síndrome ansioso que sólo calmamos con medicación. Esto genera un costo enorme porque modifica funciones fisiológicas fundamentales del cerebro y que después se hace difícil de revertir.

“Debemos empezar a respetarnos y querernos para animarnos a sentir; recomiendo explorarnos para conocernos aún más”.
“Debemos empezar a respetarnos y querernos para animarnos a sentir; recomiendo explorarnos para conocernos aún más”.

-¿Cómo se observa este problema en la consulta?

-Cuando un paciente me dice que no tiene deseo, que es un trámite y que “lo deja para el fin de semana”, ahí está fallando algo. Hay que empezar a cuidar “la máquina” porque de lo contrario vamos a vivir en constante displacer, insatisfechos, ansiosos, insaciables, incapaces de disfrutar. Porque la satisfacción también viene de una buena reacción bioquímica hormonal. Y eso es lo que está pasando con el sexo.

-Hoy hay mucho material disponible relacionado con el sexo –se habla más del tema, incluso dejó de ser un tabú acceder a sex toys–, ¿a qué atribuís que permanezca este problema?

-La sexualidad es mucho más que la genitalidad y el coito, no creo que el buen sexo esté asociado a comprar un “aparatito”. Primero tenés que tener deseo, sentirte sensual y tener un cuerpo agradable que te guste a vos misma en primer lugar. Si estoy en armonía con mi cuerpo, voy a tener el mejor sexo.

-¿Es difícil de poner en práctica?

-No, cuando se plantea un objetivo más profundo que “hacer dieta”. Hay que apuntar a mejorar hábitos y a ganar salud, asumiendo con ella un verdadero compromiso.

-¿Cómo podemos empezar a cambiar de actitud si lo que venimos haciendo no nos satisface? 

-Debemos empezar a respetarnos y querernos para animarnos a sentir. Recomiendo explorarnos para conocernos aún más. Yo llamo “El ABC del supersexo” a una recorrida sensorial que va de la cabeza a los pies: masajear el pelo produce relajación y placer; humedecer el lóbulo de las orejas; mojar los labios con los dedos, con nuestra propia lengua o rozarlos; podemos estimularnos rozando el antebrazo y las axilas; besar y acariciar los pezones (femeninos o masculinos); los besos o caricias en el vientre, alrededor del ombligo y entre el ombligo y el pubis; próstata y clítoris son los denominados “puntos G”, los labios femeninos y los testículos, y el pene y la vagina son las zonas más ricas en terminaciones nerviosas; el ano tiene gran sensibilidad tanto en el hombre como en la mujer, puede generar intensos orgasmos; los besos, caricias y hasta suaves palmadas hacen de los muslos una buena previa; los masajes en los pies brindan sensaciones muy placenteras.

Orgasmo simultáneo
por el Dr. Rubén Mühlberger
Alcanzar el clímax en simultáneo no es sencillo, pero tampoco imposible. En el caso de no conseguirlo, no hay por qué decepcionarse. Existen ciertas posturas y técnicas que lo facilitan. La alineación coital que desarrolló el terapeuta estadounidense Edward Eichel sigue siendo la más exitosa. Se trata de la famosa postura del “misionero”, pero con algunas variantes.

Esta postura ubica a la mujer acostada boca arriba, con la pelvis algo elevada (pudiendo colocar un almohadón bajo su cadera). El hombre se ubica encima de ella, sosteniendo su peso sobre los codos y, con las caderas de ambos alineadas, comienza a penetrarla.

Ella, en lugar de mantener las piernas abiertas, las cierra durante todo el acto, para que el pene estimule su clítoris al moverse de arriba hacia abajo (en vez de adelante hacia atrás, como es más común).

La mujer, mientras, también puede tomar un rol activo, ascendiendo y descendiendo sus caderas. De esta manera, sincronizados, aumentará el nivel de estimulación y placer para ambos, pudiendo lograr juntos el orgasmo.

Textos: M. Florencia Bocalandro. Fotos: Gentileza DR. MÜHLBERGER/ LATINSTOCK

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