Flor Vigna y Nico Occhiato hablan de su ensayo de convivencia y dicen: “Disfrutamos el presente”

Aunque son jóvenes (Nicolás Occhiato tiene 25 y Flor Vigna, 23), llevan casi cuatro años de noviazgo. Y desde hace unos meses, los chicos –que tienen más de cuatro millones de seguidores en las redes– están probando vivir juntos Revelan que comen milanesas “yin y yang”, que comparten cinco horas y media por noche y que, en la cama, aceptan a un tercero: Panchito, su perro salchicha de once meses.

Nico Occhiato y Flor Vigna en el departamento de Colegiales en donde semi conviven. (Foto Alejandro Carra/GENTE)
Nico Occhiato y Flor Vigna en el departamento de Colegiales en donde semi conviven. (Foto Alejandro Carra/GENTE)

“Hace poco recordaba que cuando trabajábamos en Combate fuimos a una nota como compañeros –porque no éramos nada– y al salir Nico me dijo: ‘Che, me estoy muriendo de hambre. ¿No querés que vayamos por una hamburguesa?’. Y yo, que también estaba hambrienta, le contesté: ‘Bueno, pero no va a pasar nada…’. ¡Y pasó de todo! Hoy llevamos casi cuatro años de novios, tenemos un programa juntos y, como si fuera poco, ¡le usurpo la casa!”.

Flor Vigna (23) y Nicolás Occhiato (25) son así. Frescos y con una transparencia que enamora. De eso pueden dar fe los cuatro millones de seguidores que miran a diario sus historias de Instagram o los miles de vignistas y occhiatistas –autodenominados así– que fervientemente votaron a la dama para que se convierta, gala tras gala, en la campeona 2017 y 2018 del Bailando.

Pero ahora, lejos de los trofeos y las redes, abren las puertas del departamento de Colegiales en el que comparten sus “momentos de vacaciones”, es decir, sus noches.

Nico Occhiato y Flor Vigna en el departamento de Colegiales en donde semi conviven. (Foto Alejandro Carra/GENTE)
Nico Occhiato y Flor Vigna en el departamento de Colegiales en donde semi conviven. (Foto Alejandro Carra/GENTE)

–Oficialmente aún no están conviviendo… ¿Duermen juntos muy seguido?

Nico: Y… cinco días a la semana, seguro.
Flor: Nos vemos cuando él vuelve de La tribuna de Guido, pasada la medianoche, hasta las 6, cuando yo me levanto para ir a Pol-ka.
N: Durante el día estamos a full. Yo hago radio de 12 a 16, voy al gimnasio hasta las 17:30, a las 18:30 salgo para Kuarzo a hacer con Flor Tenemos Wifi y La tribuna de Guido.
F: Y yo de 6 a 18 grabo Simona en Don Torcuato. De ahí al canal. Y después vengo acá a esperarlo, para que pasemos una noche de amor (ríe).
N: Me encanta saber que en casa me espera Flor, que nos vamos a reír un rato, ver una serie o, simplemente, charlar en el balcón.

–¿Siguen enamorados como el primer día?

F: ¡Más!

–Y en esta semi-convivencia, ¿descubrieron cosas nuevas del otro?

F: Me enteré de que el señor puede cocinar… ¡y eso lo tenía oculto! Hace milanesas y también limpia.

Nico Occhiato y Flor Vigna en el departamento de Colegiales en donde semi conviven. (Foto Alejandro Carra/GENTE)
Nico Occhiato y Flor Vigna en el departamento de Colegiales en donde semi conviven. (Foto Alejandro Carra/GENTE)

–¿De qué nivel de milanesas hablamos? ¿Desde cero?

N: No, no (ríe). Las trae mi mamá y yo las caliento.
F: Son milanesas “yin y yang”, porque de un lado están todas negras y del otro, blancas. No me quejo porque son muy ricas y, por ahora… yo no cocino. Si tengo un tiempito, trato de acomodar un poco, como para hacerle un mimito.

–¿Cuál de ambos es el más desordenado?

N: Por suerte somos parejos: los dos.
F: No tanto… El no es de los que dejan calzoncillos por todos lados, y todo lo mío está en la mesa de luz de la derecha.

–¿Sólo eso ocupaste?

F: Bueno, a veces también apilo cosas en una silla, pero en el placard, nada. Calculo que tendré invadido el 30 por ciento del espacio.

–Ahora hay un tercer integrante del hogar, Panchito. ¿Quién le eligió el nombre?

N: ¡Yo! Fue un regalo que le hice a mi papá por su cumpleaños. En ese momento vivía con mis viejos en Ramos Mejía y Panchito estaba todo el tiempo conmigo… Terminó siendo más mío que de él…
F: … y por ende, ¡mío también! (ríen).

–Flor, vos dijiste que Panchito es como un hijo…
F: El otro día fuimos a una quinta con amigos de Combate y todos llevamos a nuestros perritos. Permanentemente vigilábamos que no hicieran lío ni se pelearan. Era tanta la atención que nos pedía Panchito que decíamos: “¡Wow, cómo va a ser cuando tengamos un pibe!”.

Nico Occhiato y Flor Vigna en el departamento de Colegiales en donde semi conviven. (Foto Alejandro Carra/GENTE)
Nico Occhiato y Flor Vigna en el departamento de Colegiales en donde semi conviven. (Foto Alejandro Carra/GENTE)

–Me parece que son partidarios del colecho con él…

N: Sí, y nos gusta… Aunque la verdad, no nos queda otra, porque cuando nos acostamos empieza a ladrar… ¡y hasta que no lo subimos, no para!
F: Cuando no está lo extrañamos un montón. ¡Es lindo que te lengüetee!

–Ahora que son más conocidos, ¿se les complica salir a la calle?

F: Justo ayer fuimos a una heladería y yo tenía puesto un jogging de él y un buzo de Argentina 1994; estaba recién bañada, ojerosa y medio hecha percha. Y la gente me miraba… Antes eso pasaba más desapercibido, pero ahora hay mucho contraste con lo que ven en la tele.

–Hablando de la tele, ¿cambió su dinámica como pareja el trabajar juntos?

N: No, como nosotros nos conocimos trabajando, sentimos que es una vuelta. Y la estamos disfrutando.
F: Lo interesante es que, como Nico condujo en la Rock & Pop y en Fox, y yo en ESPN y Sin filtro, cada uno adoptó un estilo. Eso, más nuestra química, hace que hagamos algo diferente.

Nico Occhiato y Flor Vigna en el departamento de Colegiales en donde semi conviven. (Foto Alejandro Carra/GENTE)
Nico Occhiato y Flor Vigna en el departamento de Colegiales en donde semi conviven. (Foto Alejandro Carra/GENTE)

–¿Tenemos Wifi rompe con la tele tradicional?

F: Sí, fusiona la televisión con todos los talentos y los challenges de las redes sociales. Nosotros somos bichos raros, que producimos contenido para las redes y también tenemos la chance de volcarlo a la pantalla. ¡Somos seres de dos mundos!

–¿Cómo se imaginan a futuro?

N: Y… no sé… Si nos comparamos con lo que éramos a los quince años, esto es mucho más de lo que soñábamos. Por ahora, nuestras cabezas están en seguir remándola, sin saber a dónde nos llevará todo esto.
F: Me gustaría que esta dupla de conductores crezca. En lo personal, en siete años –a los treinta– me imagino con una familia. Pero por ahí, cuando llegue el momento corro la valla a los cuarenta…
N: Lo único seguro es que nos gusta disfrutar el presente.

Por Kari Araujo

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