Mica Breque en la Argentina con nuevo novio: “Aprendí a cuidarme más y a que me importen menos los demás”

La actriz de Chekka regresó por unos días de Madrid, donde estudia Actuación y vive con su novio, el brillante pianista británico James Rhodes. Cómo fue la presentación en familia de su “London boy”, el aprendizaje de su pasado (“hay errores que me habría gustado ahorrarme”) y su desafiante papel en el filme Pescadores.

Mica Breque. Foto: Christian Beliera/GENTE
Mica Breque. Foto: Christian Beliera/GENTE

“Resultaron unas vacaciones muy cortitas… Estoy cursando Actuación en el estudio de Juan Carlos Corazza, en Madrid, y son muy estrictos. Así que para los que piensan que ser actor es divagar, muy equivocados”, lanza Mica Breque (28) con su trabajado acento neutro, que va mutando poco a poco al de una chica madrileña.

“Si no, no conseguiría ningún papel allá”, justifica la actriz en sus últimos días porteños junto a su novio, el prestigioso pianista británico James Rhodes (42). Y es un todo dar de nuevo porque, recientemente separada de Andrés Calamaro –tras siete años y un casamiento secreto en Las Vegas; “le deseo lo mejor, de todo corazón”–, se volvió a enamorar y lo más importante, “aprendí a cuidarme más”.

“El amor propio triunfa”, bromeará avanzada la charla, en la que repasa cómo fue su mudanza española con su London boy, la presentación oficial a su familia y el desafiante papel en Pescadores, filme dirigido por Marcos Quintana que se estrenó en el Gaumont.

Mica y su London Boy, el pianista James Rodhes
Mica y su London Boy, el pianista James Rhodes

–Sé que James te propuso convivir. ¿Cómo fue?
–No me lo esperaba. No fue algo que estuviera en los planes. Yo estaba en Madrid, enfocada en estudiar, y vivía con roomates de todo el mundo. James pensaba instalarse en Barcelona, pero cuando la relación empezó a florecer él cambió a Madrid, y me lo propuso. Al principio yo no sabía qué responderle. “Yo voy para vivir juntos. Si ya vivís con desconocidos…”, me dijo. Me dejó en jaque y fue maravilloso.

–Bueno, vos ya conocías otra Madrid, donde eras nómade. Ahora ya hablás con acento y todo.
–Sí, Madrid siempre fue como mi casa. Y lo de manejar otros acentos es algo que estoy trabajando mucho. Si no, las audiciones serían muchas menos. Es genial, porque James entiende muy bien castellano, aunque habla muy despacio… La que ganó inglés soy yo, que ahora hablo perfecto.

–¿Cómo es volver a empezar en otro país?
–Ahora estoy navegando en un mar muy tranquilo. Pero por momentos no sabés lo que puede pasar con vos. Llegás a un país con intenciones de trabajar, nadie te conoce y no conocés a nadie. Sos como invisible.

–Mirando para atrás, ¿te arrepentís de algo?
–No, pero hay errores que me gustaría haberme ahorrado, como mi impulsividad. En el afán de estar activa, no me preguntaba si realmente quería participar de tal o cual proyecto. Ahora prefiero hacer menos y disfrutar más. Soy muy ariana, no muy de decisiones premeditadas. Y lo más importante: aprendí a cuidarme más y que me importen menos los demás. Pero no es algo egoísta: una tiene que ser la mejor versión de sí misma para otra persona. Sé que por ahí suena muy wellness-new age, pero el amor propio al final triunfa, jaja.

En una escena de Pescadores, el film que se acaba de estrenar
En una escena de Pescadores, el film que se estrenó e el Gaumont

–Supongo que en lugar de contener, ahora te contienen.
–Sí. James es un amor. Es muy contenedor, se le nota muchísimo.

–Pese a tener una fuerte historia personal… (NdR: En su libro Memorias de música, medicina y locura exorcizó su pasado de abusos sexuales y adicciones).
–Una historia maravillosa por la que lo conocí, cuando lo leí. Si uno no aprende de grandes lecciones de vida y muerte… No queda otra que aceptar y aprender.

–¿Cómo fue el encuentro familiar de Navidad, en casa de tus papás, en Escalada (Partido de Lanús) acompañada por James?
–Todo muy hermoso y él, muy emocionado de haber estado acá conmigo y conocido a mi familia. Vos sabés que para mí fue una mezcla de sentimientos, porque llegamos a la ciudad en medio de los destrozos y me dio muchos nervios y tristeza. Y a la vez estaba muy ansiosa por caminar con James las calles que yo caminé, porque era igual a mostrarle muchas cosas de mí. Fue muy movilizante.

–Además, llegaste de su brazo a presentar la película Pescadores.
–Sí, fue hermoso. Espero que cuando pase el tiempo me siga gustando tanto lo que hice. Seguramente le irá muy bien en el derrotero por festivales. Estoy muy orgullosa.

Por Karina Noriega

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