Rescate de la Navidad

Seas de la religión que seas, hoy son muchos los que ven en la Navidad una gran excusa para celebrar la vida. Nuestra columnista es una de ellas y nos los cuenta

#PARA TI - CECILIA ABSATZ 1 - news - ARCHIVO ATLANTIDA - 20181207
La Navidad una gran excusa para celebrar la vida.

Cuando yo era chica la Navidad no existía en mi casa. Mis padres eran inmigrantes, de Polonia (mi papá) y de Ucrania (mi mamá). Cada vez que Horacio Oliveira, el protagonista de Rayuela, decía “mi madre la de Odessa”, yo me sentía parte de la historia. Mi mamá no venía de una ciudad tan importante como Odessa, pero traía lo suyo. Como aprendió el castellano leyendo libros, cada tanto me sorprendía con un lenguaje más educado que el mío. Mi papá, en cambio, nunca aprendió el idioma: tenía una biblioteca portentosa de 3000 volúmenes, todos en idish. Imagínense. Mi abuelo paterno era religioso y nosotros observábamos las celebraciones principales, como el Año Nuevo y el Día del Perdón, sin llegar (en nuestro caso) al extremo de ayunar. Lo que se dice una casa judía.

Y del mismo modo en que mi padre se negaba a hablar en castellano –estoy segura de que era eso– y aun así amasó una fortuna (que eventualmente perdió), del mismo modo, decía, en mi casa se ignoraba la Navidad. Nosotros, mis hermanos y yo, veíamos cómo la ciudad comenzaba a engalanarse: se adornaban las vidrieras, brotaban los árboles de Navidad cargados de luces, en la televisión daban Qué bello es vivir y la calle Florida se llenaba de niños vestidos de blanco cantando villancicos. Veíamos todo eso como en una película, nosotros sentados en la platea. Pero pasó el tiempo y hace rato que no vivo en la casa de mis padres.

CECILIA ABSATZ 2 - 20181207

Con el tiempo, también, fui comprendiendo que la Navidad trasciende su significado específico, propio de una religión que no es la mía. No me importa. Mi abuelo comprendería qué es lo que me permito tomar de la Navidad. Antes que nada, la celebración de la vida. El rescate de nuestras virtudes, que a veces quedan enterradas bajo el desafío cotidiano. De pronto recordamos que somos buenos, que tenemos cosas para dar. Que podemos amar, perdonar, olvidar, reconstruir, agasajar, agradecer. No es obligatorio ser católico para celebrar la Navidad. Escribo esto con todo candor mientras muchos señalan –algunos enfáticamente– que la Navidad ha perdido su sentido espiritual de origen para convertirse en un acontecimiento puramente comercial.

#PARA TI - CECILIA ABSATZ 2 - news - ARCHIVO ATLANTIDA - 20181207

Está claro que la Navidad es un magnífico estimulante para el consumo: los regalos, la comida, la ropa, los adornos, hay que pensar en todo. Ahora bien: ¿qué tiene de malo? Yo, al menos, ya estoy en una edad en la que hago lo que quiero, ya no vivo en la casa de mis padres. No tengo un cuarto propio, tengo una casa propia. Y me encanta celebrar la Navidad. Pongo un adorno navideño en la puerta de mi casa. No voy a fiestas porque no es mi estilo, pero hago algunos regalos. Me siento buena, me recuerdo humana, no hago planes, simplemente confío, y en el momento preciso me sirvo una copa y me siento en el sofá a ver Qué bello es vivir. x “Podemos amar, perdonar, olvidar, reconstruir, agasajar, agradecer. No es obligatorio ser católico para celebrar la Navidad”.

por Cecilia Absatz

Navidad para encontrar el sentido

Que estas fiestas nos encuentren con el corazón abierto es el deseo de nuestra columnista, que pide un brindis para que el próximo año las ganas se hagan realidad.

LUCIANA PRODAN 2 - 20181214

Las preguntas de nuestros hijos nos interpelan. Nos exponen, nos conmueven, nos vulneran. Nos ponen a prueba. Nos miran el alma y esperan, desafiantes, la respuesta que ellos, por algún motivo, vienen a buscar con la única intención de que les acariciemos los miedos. Eso me pasó hace dos días, cuando estaba intentando escribir esta columna navideña.

Eran las tres de la mañana cuando apareció Antonella, mi hija, escondida detrás de la puerta de mi habitación. De manera tímida, me preguntó si podía pasar y le contesté que sí. Entró casi en puntas de pie, despacio, sigilosa, como si el horario mezclado con su urgencia la hicieran sentir culpable. “Perdón por la hora, ma, pero no puedo dormirme. ¿Te puedo hacer una pregunta?” –me dijo–. “Claro, Anto” –le contesté–. Entró. La miré. No hablaba, pero no quise apurarle las ganas. A los pocos segundos, finalmente, se animó a susurrar el grito que le salía del alma. “¿Cuál es el sentido de la vida?” –me dijo–. Y después de preguntarme eso, amparada en el silencio que se adueñaba de mi asombro, agregó: “Porque la gente se la pasa hablando del sentido de la vida, pero nadie dice cuál es”. Los segundos se hacían eternos. Ella me miraba, expectante. Juro que intenté encontrar un modo más romántico de contestarle, pero fue inútil. “La vida no tiene sentido, hija. El sentido tenés que dárselo vos. Esa es la responsabilidad y el desafío que tenemos todos” –le dije–. Las dos nos quedamos en silencio. “Gracias, ma” –dijo finalmente. Me abrazó y se fue.

Y entonces, todo lo que venía escribiendo fue a parar a la papelera de reciclaje. Ella con su pregunta me regaló las palabras que yo necesitaba encontrar. “La Navidad tiene el sentido que cada uno de nosotros quiera darle”, pensé. Y es por eso (y porque perdí muchos años en darme cuenta) que hoy les escribo o, mejor dicho, les propongo vivir esta festividad que nos impone el almanaque de la manera más arbitraria, como otra posibilidad que nos regala la vida de encontrarnos con nosotros y con los otros.

Para perdonar y perdonarnos. Para escucharnos y escuchar a los demás. Para reconciliarnos, aunque sea por una noche, con todas aquellas personas que forman parte de nuestra vida y nos constituyen, al margen de cualquier creencia religiosa. Una noche. Una oportunidad. Unas horas en donde a pesar de los errores y los horrores cometidos todos tenemos la oportunidad de encontrarle el sentido a aquello que pensamos que no lo tiene. Un día que quizás nos brinda la posibilidad de recuperar aquel beso escondido. O de ir en busca de ese abrazo que se quedó partido y perdido en el tiempo. Les propongo, si me permiten, no dejar escapar la oportunidad de ser felices aunque sea por un rato, y que esta Navidad (o, mejor dicho, este día) nos encuentre a corazón abierto y sin tantas resistencias. Que nos relajemos. Que valoremos el hecho de estar vivos y que sea esa certeza la que se anime a brindar con nosotros y nos saque a bailar. Que las ganas se hagan realidad, eso les deseo. ¡Chin, chin! ¡Salud!

por Luciana Prodan
Facebook.com/LucianaProdan

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En estas fiestas la anfitriona soy yo: claves para no desesperar

La cuenta regresiva para la Nochebuena está en marcha y esta vez te toca poner la casa a vos. ¡A no desesperar! Hay trucos imprescindibles para recibir a los invitados y salir airosa de la experiencia. ¡Te van a amar!

#PARA TI - ANFITRIONA EN NAVIDAD 1 - Estar mejor - VERONICA PALMIERI - 20181207

Alegría, regalos, brindis y reencuentros. Todo eso traen las fiestas de fin de año. Pero también estrés, compras, cocina y corridas de último momento… Y todas las sensaciones y vivencias se multiplican si, además, este año te toca ser la anfitriona.

¿Cómo preparar la casa? ¿Qué cocinar? ¿Decorar con velas o con flores? Los interrogantes son muchos. Lo ideal es no estresarse, y organizarse. “Una planificación acertada permite pasar las fiestas en paz”, apunta Edith Cortelezzi, experta en Ceremonial y Protocolo que cursó estudios en La Sorbonne, París. Según la especialista, una de las claves es pedir ayuda y delegar determinadas tareas en alguien de confianza.

“Todos tenemos a esa persona de la familia que está dispuesta a ayudar: podemos pedirle que se comunique con los parientes y verifique quiénes pueden venir y quiénes no, lo que nos ahorrará mucho tiempo”, afirma Cortelezzi, que también es periodista, locutora y autora de los libros Buenos modales, buenos negocios y Buenos modales, mejores negocios, ambos publicados por editorial Grijalbo.

Ahora bien, no siempre recibir en casa nos cae tan bien. “Alrededor de la celebración de las fiestas de Navidad y Año Nuevo hay ciertos denominadores comunes a los que, por lo general, nos enfrentamos año tras año”, dice la counselor Analía Cordero, miembro de la Comisión Directiva de la Asociación Argentina de Counselors.

Y continúa: “Algunos de ellos conllevan cierto malestar en función a nuestra propia percepción de las festividades o bien en relación a los acontecimientos que tienen lugar social, laboral o familiar. Por las características de estos días y el énfasis en su significado y sus rituales, suelen verse acentuados, precisamente, sus contenidos emocionales y se vuelven cuestiones a afrontar situaciones como desavenencias familiares, distanciamientos con amigos, seres queridos que ya no están, cambios significativos a los que no terminamos de adaptarnos, como pérdidas de personas, trabajo, económicas, entre otras”. Para superar estas sensaciones negativas, la experta recomienda “evitar prejuzgar situaciones, rescatar valores, apostar al reencuentro, redescubrirnos más abiertos y flexibles y no presos de nuestras propias creencias”.

CHECK LIST. Comienza la organización: chequear cantidad de invitados. “Jamás invitar a más personas de las que podamos albergar en nuestra casa”, puntualiza Cortelezzi.

“Todos deben estar sentados y poder comer cómodos, aunque el menú sea sándwiches”, puntualiza la experta en ceremonial y protoloco. Si no se admiten mascotas, será necesario avisar a las visitas al momento de cursar la invitación, para evitar confusiones. Respecto al menú, si la idea es que cada invitado lleve un plato preparado, lo ideal es solicitar que lo traigan en fuentes ya listas para presentar en la mesa. “Cada invitado debe informar a la anfitriona qué puede o quiere llevar, de manera que la dueña de casa organice la mesa”, dice Cortelezzi.

Y agrega: “Pero deben evitar los recipientes de plástico y las ollas. Todo debe llegar servido en fuentes. Y al final de la celebración, las fuentes se devolverán limpias”. En cambio, si la preparación de los alimentos se realiza en casa debemos tener algunos recaudos, especialmente si las temperaturas son altas.

#PARA TI - ANFITRIONA EN NAVIDAD 2 - Estar mejor - VERONICA PALMIERI - 20181207

La licenciada Cecilia Sánchez (M. N. 5597), integrante del equipo de Nutrición del Centro Médico CRENYF, recomienda evitar descongelar a temperatura ambiente o con mucha anticipación los alimentos a cocinar como pollo, carnes o pescado; no volver a congelar un alimento que ya fue congelado; mantener los alimentos refrigerados hasta el momento de servirlos; una vez servidos los platos, volver a refrigerar las preparaciones evitando dejarlos más de una hora a temperatura ambiente, sobre todo en días de mucho calor.

“Al momento de la compra, seleccionar establecimientos seguros, controlar las fechas de elaboración y vencimiento, adquirir los productos perecederos -frescos o congelados- en el último momento antes de llevarlos a casa, y guardarlos inmediatamente al llegar”, recomienda la experta. Y agrega: “Evitar contaminaciones cruzadas. En la heladera, mantener con tapa los alimentos que se consumen fríos (como las ensaladas) y separados de los demás. Lo mismo para los ya cocidos y los crudos”. Y un detalle fundamental: “Si los alimentos sobrantes estuvieron más de dos horas a temperatura ambiente durante la sobremesa, descartarlos. Si la exposición ha sido por menos tiempo, guardarlos en la heladera”.

Otro de los temas que se deben planificar con tiempo es la bebida que se servirá en la celebración. “Una buena anfitriona debe chequear si hay suficiente cantidad comprada y, en caso de conocer los gustos de los invitados, es un lindo gesto servir lo que a ellos les agrade, tanto si se trata de gaseosas como de cepas de vino”, afirma la experta en Ceremonial.

Un tip para combatir las temperaturas altas: comprar bolsas de hielo para enfriar las botellas. Disponer de los cubitos en la bañadera o en una pileta, agregar un poco de agua y acomodar allí las bebidas. En una hora y media estarán listas para ser servidas y no habremos ocupado lugar en la heladera

.¿CÓMO DECORAR LA CASA? “Como no es época de ponerse en gastos, lo ideal es aprovechar lo que ya tenemos”, recomienda Cortelezzi. Y continúa: “Usar los colores navideños: verde, colorado y dorado. Para fin de año usaremos blanco, verde y azul.

Decorar la casa con velas queda muy bien y da calidez al ambiente. Pero atención: que no sean perfumadas. Sólo el aroma de la comida debe prevalecer en el ambiente. Otra posibilidad: alquilar vajilla y mantelería. Es muy práctico y no tan costoso. Además, la vajilla se devuelve sin lavar”. Otros detalles que marcan la diferencia: si la casa no tiene toilette para visitas, lo ideal es acondicionar el baño para la ocasión. “Poner un rollo de papel higiénico nuevo y una pastilla de jabón de tocador ‘a estrenar’, y guardar los que están en uso. Toallones de baño y cepillos de dientes familiares se ocultarán de la vista, del mismo modo que los peines, aunque se puede dejar alguno nuevo para que lo usen las visitas”, recomienda la especialista en ceremonial.

Y agrega: “Poner en la bañadera un fondo de agua con flores muy perfumadas, como jazmines u otras de estación, para sentir aroma agradable al momento de entrar. Y dejar a mano un aromatizante de ambientes en aerosol”.

¡Llega Papá Noel! Con respecto a los presentes navideños, si bien cada familia decide, la experta en ceremonial dice que no es necesario poner regalos en el árbol de Navidad. “Si hay niños, se tratará de poner para ellos. Hay que pensar bien antes de ponerse en gastos”, afirma. Luego de la medianoche y del tradicional brindis, la tradicional mesa dulce puede incluir helados, pan dulce, frutas secas y turrón. “Con eso será suficiente. Hay que acercarse a los amigos y a la familia, no a la comida”, recomienda Cortelezzi. Otros detalles. Si hay piscina u otro lugar de riesgo en la casa, tomar todos los recaudos para que un descuido no arruine la velada. Ser anfitrión significa “velar por la seguridad y felicidad de nuestros invitados mientras estén bajo nuestro techo”, afirma la experta.

Con respecto a la vestimenta, se recomienda aclarar a los invitados si la idea es vestir shorts y zapatillas o si nos gustaría algo más arreglado. Cortelezzi recomienda: “En ese caso, al momento de invitar se puede decir: ‘Mi marido y yo estaremos de elegante sport’ o ‘Como vamos a sacar muchas fotos, nos gustaría que todos estuviéramos vestidos para la ocasión’. Unas palabras simpáticas que dan a entender cómo será el dress code de la noche”.

Cociná menos y disfrutá más

Sugerencias de la Lic. Cecilia Sánchez (M. N. 5597, integrante del equipo de Nutrición del Centro Médico CRENYF) para servir platos sencillos pero muy sabrosos en las mesas festivas, cocinando menos y disfrutando más.

xCarnes frías: cocidas, combinadas con salsas originales, con frutas.

xEnsaladas de todo tipo y color, la idea es salir de lo habitual. Agregar cereales como trigo burgol, quinoa, arroz integral, mijo, semillas o frutas para hacerlas más tentadoras. xBudines de verduras.

xHummus y dips de palta o berenjenas bastones de vegetales, morrones, zanahorias.

xFuente de quesos, frutas secas y frescas.

xBrochettes (tomates cherry, quesos, albahaca; carne de vaca o pollo, morrón rojo, verde y amarillo; tomates secos y jamón crudo; queso y aceituna; pechuga de pollo, champiñones y jamón) xBruschettas con masa de tarta casera o pan de salvado o blanco.

xEnsaladas de frutas naturales para servir de postre, con o sin helados de agua o crema. O tartas frutales, copas de mouse o helados caseros.

texto FABIANA POLINELLI ilustraciones VERÓNICA PALMIERI

Noelistas vs grinchs

¿Ya, Navidad? ¡¡Ya, Navidad!! El año se nos vino encima, el árbol creció y el jojojo nos convoca a una nueva Fiesta. ¿Te gusta? Mucho, poco… ¡nada!

nos ellos 7-12

Noelistas vs grinchs

por QUENA STRAUSS, periodista

Lo sé. Hay gente que detesta la Navidad y que sólo repara en sus costados más impresentables: el inmundo comercio de juguetes en torno al arbolito, las peleas familiares alrededor de la cena del 24, el odio mal disimulado entre cuñados y la tristeza que genera toda esa decoración navideña abandonada en pleno febrero en el rincón del chino de tu barrio. Todo eso, lo sé, puede ser desolador. Esa parte del ritual navideño más comercial y peleadora, coincido, no es la clase de cosas que una termine extrañando de diciembre.

Pero el Noelismo (así le digo yo) es algo distinto y, si con algo tiene que ver, es con todo eso que ni se vende ni se compra. La clase de cosas que muchos realmente amamos de diciembre y su previa son la reunión con amigos, la preparación de la cena, la casa engalanada, los postres majestuosos, los primos llegados del exterior para volver a estar como cuando éramos chicos…

De todo eso hablo: de todo lo encantador que tienen estos días más allá del calor, los mosquitos, la crisis y los eventuales cortes de luz. Si algo me gusta de ser Noelista es ver cómo –con amor y la consabida invitación a cenar en Nochebuena– más de un grinch (u odiador de la Navidad) termina cambiando de bando y entendiendo que estos son días de encuentros, de brindis y de recuperación de muchas cosas que hemos perdido de vista es la corrida de todos los días.

El año pasado, sin ir más lejos, traje a una amiga anti Navidad a comer con nosotros. Me llamó hace unos días, para ver si repetíamos este año. ¿Te das cuenta? Al grinch se lo convierte a golpes de turrón, villancico y sidra fría, así que si tenés algún pariente o amigo por el estilo, ya sabés cómo domesticarlo.

Papá Noel existe

por LUIS BUERO, periodista

ilustración VERÓNICA PALMIERI

Yo soy Noelista. Un fanático de Papá Noel. De chico arrancaba diciembre y ya me empezaba a ilusionar con lo que sucedería la noche del 24 e imaginaba qué regalos me traería el misterioso bonachón del traje rojo. Armar el arbolito era toda una placentera fiesta. Lo disfrutaba. Lo hacíamos en grande y cuidadosamente en el vestíbulo de mi antigua casa, donde obviamente estaban mis padres, mi abuela y mi tío, quienes ya partieron “de viaje definitivo”.

Es más: una Nochebuena me pareció ver a Papá Noel escabullirse luego de dejar los paquetes, probablemente para subir a su carruaje de renos estacionado en el patio. Mi madre, entonces, tal vez para alimentarme esta fantasía que consideraba sana, me sugería que escribiera la cartita de pedidos de juguetes; luego yo le ponía un sobre y la dejaba en el buzón de la esquina de Mario Bravo y Avenida Corrientes. O si no, se la daba en mano al señor vestido de Papá Noel que se sentaba en un gran sillón de una famosa súper tienda de la calle Florida. Los chicos hacíamos fila para darle nuestra ilusión escrita, acompañados por nuestros padres.

Ajeno a la opinión de los psicólogos –a los que esta tradición no les parece saludable–, alimenté la imagen del señor bueno de barba blanca que aparecía cuando nadie lo veía para cumplir nuestros deseos infantiles en mis hijos, que hoy son hombres, y en mis pequeñas nietas. La Nochebuena trae otros problemas, pero a los adultos. Qué comprar y a quiénes, con qué personas te debés encontrar y cómo viajar para volver sin auto.

Pero esto no invalida que Papá Noel exista, maravilloso, omnipotente, indestructible. Mi niño interior lo afirma.

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DIY: Tarjeta artesanal navideña

Materiales
x2 cortes de papel canson de 200 o 250 gr (se puede usar de 160 o 180, pero es ideal de más gramaje).
xHilo “perlé” o cualquier hilo de bordar. xAguja. xTijera. xChinche “galera” (así se llama este modelo),
pero también se puede usar otro tipo de chinche. xLápiz negro. xRegla. xGoma eva. xCinta doble faz.

PASO A PASO
1. Dibujá un arbolito con lápiz y regla.
2. Apoyá el dibujo sobre la gomaeva y en todo
el contorno del arbolito, cada medio centímetro aproximadamente.
3. Comenzó a bordar en forma aleatoria, pasando la aguja con el hilo por todos los agujeritos de un
lado al otro del arbolito.
4. Pegá cinta doble faz en el borde de la tarjeta del lado del revés y pegá el otro corte de canson encima, para que el revés quede tapado

Producción NATASHA VÁZQUEZ fotos y video MAIA CROIZET

Viviana Rivero: “Regalá tiempo”

¿Y si en vez de sumergirnos en shoppings y ferias atestadas de gente nos tomamos un café con esa persona que tanto queremos? La escritora reflexiona (asegura) que el mejor regalo no tiene precio…

#PARA TI - VIVIANA RIVERO - Estar mejor - APERTURA - 20171222

Se acercan los últimos días del año y la locura crece, el ritmo de cada día se acelera y cuando menos nos damos cuenta estamos haciendo miles de cosas y participando en más compromisos de los que podemos disfrutar. Ojalá llegue a tiempo de sacarte un poquito de esa vorágine y de hacerte pensar: no es necesario que estemos en tantos lados, ni que compremos tantos regalos, ya que en las fiestas sólo se trata de estar cerca de quienes amamos, por la simple razón de que para ellos no hay nada más importante que nuestra presencia.

Hay una realidad: en la época que vivimos lo más valioso que tenemos para dar es nuestro tiempo. Por eso hoy te propongo que intentes regalarle una tarde de mates a tu mami o una charla en el café que está a la vuelta de su casa. Regalarle una visita a tu abuela que siempre te está esperando y nunca tenés tiempo de ir o ver a esa amiga que querés tanto, pero con la que nunca llega el ansiado momento de reunirse. Regalar nuestros minutos es dar lo mejor que tenemos. Reunirse, encontrarse, prestar el oído, decir palabras de aliento, reírnos de un mismo chiste o alguna anécdota es compartir vida, es celebrar que estamos vivos y que ellos nos acompañan y hacen felices.

#PARA TI - VIVIANA RIVERO - Estar mejor - Regalar tiempo 2 - 20171222
“Encontrarse, prestar el oído, decir palabras de aliento, reírnos de un mismo chiste es celebrar que estamos vivos y que ellos nos acompañan y hacen felices”.

A veces esta sociedad consumista nos quiere convencer de que una cartera es el mejor regalo o que el juguete más caro será lo que más disfrutarán nuestros hijos, cuando en realidad ellos preferirían que cargáramos las bicicletas y compartiéramos juntos una tarde. Ojalá en estas fiestas te animes a romper paradigmas y a hacer actividades del corazón, de esas que no tienen precio en dinero. Estoy segura de que la vas pasar muy, pero muy bien.
Hoy te propongo hacer algo diferente: ¿por qué no escribir notitas y ponerlas atadas con un moño debajo del pino navideño? Cartas para los que amamos y nos acompañan en esta vida. No hace falta que sean largas ni grandilocuentes, bastan unas líneas donde les digas lo importantes que son para vos, donde les cuentes cuánto valorás que estén presentes en tu existencia. Escribirles también es darles nuestro tiempo.

Otra cosa que se me ocurre es ¿por qué en estas fiestas no cocinar algo rico para cada miembro de la familia? El postre de chocolate para nuestros hijos, el arrollado de carne para nuestro hombre, la ensalada de champignones para nuestra hermana, etc. El plato preferido de cada persona, y decírselo: “En Nochebuena voy a cocinar tu comida preferida”, “Para Año Nuevo voy a prepararte tu postre favorito”. “¿A mí, por qué?”, tal vez pregunten sorprendidos. “Porque te quiero”, será nuestra respuesta. Cocinarles es otra manera de darles nuestro tiempo.
Tal vez va siendo tiempo de negarnos a correr tras lo que nos dicen los anuncios y tratar de tener unas fiestas diferentes. A lo mejor descubramos que somos más profundos de lo que creemos, porque en el fondo todos deseamos lo mismo: amar y ser amados, y no tanto regalo. ¿Por qué no empezar ahora?

por Viviana Rivero
www.vivianarivero.com.ar

Viviana Rivero: “Regalá tiempo”

¿Y si en vez de sumergirnos en shoppings y ferias atestadas de gente nos tomamos un café con esa persona que tanto queremos? La escritora reflexiona (asegura) que el mejor regalo no tiene precio…

#PARA TI - VIVIANA RIVERO - Estar mejor - APERTURA - 20171222

Se acercan los últimos días del año y la locura crece, el ritmo de cada día se acelera y cuando menos nos damos cuenta estamos haciendo miles de cosas y participando en más compromisos de los que podemos disfrutar. Ojalá llegue a tiempo de sacarte un poquito de esa vorágine y de hacerte pensar: no es necesario que estemos en tantos lados, ni que compremos tantos regalos, ya que en las fiestas sólo se trata de estar cerca de quienes amamos, por la simple razón de que para ellos no hay nada más importante que nuestra presencia.

Hay una realidad: en la época que vivimos lo más valioso que tenemos para dar es nuestro tiempo. Por eso hoy te propongo que intentes regalarle una tarde de mates a tu mami o una charla en el café que está a la vuelta de su casa. Regalarle una visita a tu abuela que siempre te está esperando y nunca tenés tiempo de ir o ver a esa amiga que querés tanto, pero con la que nunca llega el ansiado momento de reunirse. Regalar nuestros minutos es dar lo mejor que tenemos. Reunirse, encontrarse, prestar el oído, decir palabras de aliento, reírnos de un mismo chiste o alguna anécdota es compartir vida, es celebrar que estamos vivos y que ellos nos acompañan y hacen felices.

#PARA TI - VIVIANA RIVERO - Estar mejor - Regalar tiempo 2 - 20171222
“Encontrarse, prestar el oído, decir palabras de aliento, reírnos de un mismo chiste es celebrar que estamos vivos y que ellos nos acompañan y hacen felices”.

A veces esta sociedad consumista nos quiere convencer de que una cartera es el mejor regalo o que el juguete más caro será lo que más disfrutarán nuestros hijos, cuando en realidad ellos preferirían que cargáramos las bicicletas y compartiéramos juntos una tarde. Ojalá en estas fiestas te animes a romper paradigmas y a hacer actividades del corazón, de esas que no tienen precio en dinero. Estoy segura de que la vas pasar muy, pero muy bien.
Hoy te propongo hacer algo diferente: ¿por qué no escribir notitas y ponerlas atadas con un moño debajo del pino navideño? Cartas para los que amamos y nos acompañan en esta vida. No hace falta que sean largas ni grandilocuentes, bastan unas líneas donde les digas lo importantes que son para vos, donde les cuentes cuánto valorás que estén presentes en tu existencia. Escribirles también es darles nuestro tiempo.

Otra cosa que se me ocurre es ¿por qué en estas fiestas no cocinar algo rico para cada miembro de la familia? El postre de chocolate para nuestros hijos, el arrollado de carne para nuestro hombre, la ensalada de champignones para nuestra hermana, etc. El plato preferido de cada persona, y decírselo: “En Nochebuena voy a cocinar tu comida preferida”, “Para Año Nuevo voy a prepararte tu postre favorito”. “¿A mí, por qué?”, tal vez pregunten sorprendidos. “Porque te quiero”, será nuestra respuesta. Cocinarles es otra manera de darles nuestro tiempo.
Tal vez va siendo tiempo de negarnos a correr tras lo que nos dicen los anuncios y tratar de tener unas fiestas diferentes. A lo mejor descubramos que somos más profundos de lo que creemos, porque en el fondo todos deseamos lo mismo: amar y ser amados, y no tanto regalo. ¿Por qué no empezar ahora?

por Viviana Rivero
www.vivianarivero.com.ar

Navidad en la cabeza: 6 alternativas para el clásico sombrero

Convocamos a reconocidas diseñadoras que apuntan toda su creatividad a la cabeza e imaginan un accesorio opcional para Papá Noel (¡o Mamá Noel!) o un tocado tan fantástico como sólo las fiestas admiten.

Mamá Noel

#PARA TI - FASCINATORS NAVIDAD - News - Flor Tellado - 20171201
Por FLORENCIA TELLADO, creadora de sombreros.

“Toda la vida nos convencieron de que sólo un hombre viejo, con barba y un poco robusto es el único capaz de entregar regalos por todo el mundo… Entonces elegí a una mujer con un gorro con visera y pompón. Independiente, femenina y, sobre todo, moderna y urbana. ¡Las mujeres también podemos ser súperhéroes!”

Santa hipster

Por FABIANA POJATTI, creadora de Pojatti Headwear
Por FABIANA POJATTI, creadora de Pojatti Headwear

“Tomé como punto de partida un Papá Noel estilo hipster, con su barba cuidada, pelo blanco prolijo y anteojos vintage de marcos grandes. Ama la naturaleza y sus sombreros están hechos con materiales sustentables, biodegradables y teñidos naturalmente. Nicolás es argentino y usa un gorro fedora de fieltro color marsala, con una cinta gross blanca, con un look tanguero y de verano”.

The Bubble

Por GERALDINE KONCAR, diseñadora de Gabriella Capucci
Por GERALDINE KONCAR, diseñadora de Gabriella Capucci

“En el futuro Papá Noel se movilizará en una megamoto porque ya no se usarán animales como medio de transporte. Por eso diseñé un casco inteligente hecho en fibra de vidrio metalizada con los colores tradicionales. Tiene un regulador de temperatura, según el lugar donde esté, y cuenta con wi-fi y GPS incorporado en los anteojos especiales con los que puede visualizar las listas de regalos con el itinerario de entregas”.

Warmi Noel

Por BELU MORONI, creadora de Warmi Store
Por BELU MORONI, creadora de Warmi Store

“La convocatoria me hizo desconectar de la locura diaria. Disfruté mucho este juego de imaginar lo que sea para una ‘cabeza de Navidad’. Warmi significa mujer en quechua. Así que diseñé una Mamá Noel canchera, simpática, con mucha onda y estilo único que se identifica con una capelina de rafia, desflecada y con pompones de fieltro de colores del norte de nuestro país”.

Lady

Por LAURA NOETINGER, diseñadora de sombreros
Por LAURA NOETINGER, diseñadora de sombreros

“Diseño para mujeres, así que pienso en ellas. Tomé los clásicos colores de Navidad para crear un modelo estilizado, elegante y original, con mucho estilo. El collage está construido con fotos de revistas: el fondo está hecho con varias tiras y predominan los tonos neutros para realzar el sombrero colorado. Coloqué el león dentro del rostro ya que las mujeres tenemos mucha garra y defendemos como leonas lo que amamos”.

El duende

Por CLARA FREIXAS, diseñadora
Por CLARA FREIXAS, diseñadora

“Me inspiré en Justina Lo Cane (la chica de 12 años que falleció esperando un trasplante de corazón y se convirtió en símbolo de la donación de órganos a través de la campaña #multiplicateporsiete). El sombrero es tipo turbante, con reminiscencias del gorro de los duendes que reparten los regalos. Es de cuero colorado, con pliegues y terminación con pelotitas doradas que hacen ruido simulando cascabeles”.

Alas de Navidad

Por YANINA CANGELOSI ALBA, creadora de Yan Hats
Por YANINA CANGELOSI ALBA, creadora de Yan Hats

“Pegaso es un corcel alado de naturaleza mágica, inteligente, bondadoso y salvaje. Y la feminidad a su alrededor representa la dádiva de la Navidad. Juntos recorren extensas latitudes, atravesando diferentes condiciones climáticas. Y para cada una de ellas existe una pieza-talismán que provee refugio e identidad única”.

textos y producción VALERIA MARIÑO (vmarino@atlantida.com.ar)

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Por FABIANA POJATTI, creadora de Pojatti Headwear
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The Bubble

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Warmi Noel

Por BELU MORONI, creadora de Warmi Store
Por BELU MORONI, creadora de Warmi Store

“La convocatoria me hizo desconectar de la locura diaria. Disfruté mucho este juego de imaginar lo que sea para una ‘cabeza de Navidad’. Warmi significa mujer en quechua. Así que diseñé una Mamá Noel canchera, simpática, con mucha onda y estilo único que se identifica con una capelina de rafia, desflecada y con pompones de fieltro de colores del norte de nuestro país”.

Lady

Por LAURA NOETINGER, diseñadora de sombreros
Por LAURA NOETINGER, diseñadora de sombreros

“Diseño para mujeres, así que pienso en ellas. Tomé los clásicos colores de Navidad para crear un modelo estilizado, elegante y original, con mucho estilo. El collage está construido con fotos de revistas: el fondo está hecho con varias tiras y predominan los tonos neutros para realzar el sombrero colorado. Coloqué el león dentro del rostro ya que las mujeres tenemos mucha garra y defendemos como leonas lo que amamos”.

El duende

Por CLARA FREIXAS, diseñadora
Por CLARA FREIXAS, diseñadora

“Me inspiré en Justina Lo Cane (la chica de 12 años que falleció esperando un trasplante de corazón y se convirtió en símbolo de la donación de órganos a través de la campaña #multiplicateporsiete). El sombrero es tipo turbante, con reminiscencias del gorro de los duendes que reparten los regalos. Es de cuero colorado, con pliegues y terminación con pelotitas doradas que hacen ruido simulando cascabeles”.

Alas de Navidad

Por YANINA CANGELOSI ALBA, creadora de Yan Hats
Por YANINA CANGELOSI ALBA, creadora de Yan Hats

“Pegaso es un corcel alado de naturaleza mágica, inteligente, bondadoso y salvaje. Y la feminidad a su alrededor representa la dádiva de la Navidad. Juntos recorren extensas latitudes, atravesando diferentes condiciones climáticas. Y para cada una de ellas existe una pieza-talismán que provee refugio e identidad única”.

textos y producción VALERIA MARIÑO (vmarino@atlantida.com.ar)

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Cómo hacer paso a paso los más originales paquetes de regalo

Te compartimos este tutorial para hacer paso a paso los envoltorios más creativos en las fiestas. No te van a dar ganás de deshacerlos.

Materiales: xCartulina blanca o del color que elijas. Acrílicos. x Pinceles. Cepillo de dientes viejo. Hilos encerados o cintas para atar los paquetes. Ramitas de plantas.

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Paso a paso: 1. Envolvé los regalos con la cartulina. 2. Pintá primero el cepillo con el pincel y luego salpicá el paquete ayudándote con un palillo.     3. También podés pintar los paquetes con pinceles, haciendo tramas, líneas, figuras, etc. 4. Atá los paquetes con lo que quieras. Colocá una ramita en el cruce de los hilos.

Producción: NATASHA VÁZQUEZ Fotos y video MAIA CROIZET Agradecemos a: Hus Concept/Falabella.

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