Hospital Fernández: “Esta obra va a permitir a los médicos salvar más vidas”

Hace una semana, uno de los hospitales más importantes de la Ciudad de Buenos Aires reinauguró y equipó su sala de Emergentología, el primer lugar al que ingresan las personas accidentadas. El director, Ignacio Previgliano, y Miriam Bagó, presidenta de la Fundación Fernández, explican la importancia de la obra.

Cuando la ambulancia del SAME ingresa por la rampa de guardia, un ejército de médicos, enfermeros, camilleros y personal especializado del hospital Fernández –Cerviño 3356, Palermo– corre contra reloj con un único objetivo: salvar una vida. (Sólo basta recordar a la tragedia de la Time Warp, en la que el Hospital Fernández recibió a decenas de víctimas).

Ignacio Previgliano y Miriam Bagó en una de las salas que se inauguraron hace unos días. Ahora, este hospital cuenta con aparatos de última generación para todo tipo de emergencias. (Foto Diego Soldini/GENTE)
Ignacio Previgliano y Miriam Bagó en una de las salas que se inauguraron hace unos días. Ahora, este hospital cuenta con aparatos de última generación para todo tipo de emergencias. (Foto Diego Soldini/GENTE)

El lugar donde llegan los pacientes había sido inaugurado a principios de los 90’. Casi tres décadas después había quedado obsoleto y desmejorado. “Aunque el año pasado el Gobierno aportó mil doscientos millones de pesos al hospital, la plata no alcanza para realizar estas mejoras. Por suerte tenemos a la Fundación Fernández, nuestro Angel de la Guarda”, cuenta Ignacio Previgliano (60, casado con Christiane, papá de Juan Ignacio, María Luján y Fabricio, y abuelo de Mateo) director del hospital.

Hospital Fernández. (Foto Diego Soldini/GENTE)
Hospital Fernández. (Foto Diego Soldini/GENTE)

Es que el martes 28, el corazón de la planta baja denominado, Shock Room, tuvo una nueva inauguración. Después de un año y medio de trabajo, se remodeló y equipó con aparatología de última generación, que incluyó cinco respiradores microprocesados, cinco monitores multiparamétricos, un respirador de traslado, un ecógrafo con totalidad de traductores con mesa rodante y cinco camas eléctricas.

“La idea es la misma que tenemos desde hace 22 años, cuando decidimos crear esta Fundación: ayudar a que este maravilloso hospital camine en paralelo a los últimos adelantos de la ciencia, para que los excelentes médicos que tenemos ayuden a curar más rápido y mejor”, revela Miriam Bagó, esposa de Juan Carlos, madre de Juan Pablo, Andrea, Alejandra y Luciano, y abuela de trece nietos –21 el más grande y 4 el último–.

Previgliano, la ministra de Salud de la CABA, Ana María Bou Pérez, Bagó, Mirtha Legrand y el vicejefe de Gobierno, Diego Santilli, presentes en la inauguración de un sistema de ecografía multipropósito para la Unidad de Terapia Intensiva.
Previgliano, la ministra de Salud de la CABA, Ana María Bou Pérez, Bagó, Mirtha Legrand y el vicejefe de Gobierno, Diego Santilli, presentes en la inauguración de un sistema de ecografía multipropósito para la Unidad de Terapia Intensiva.

Ella, la mujer que heredó de Mirtha Legrand la presidencia, dedica su vida a esta obra hermosa que tiene un único fin: ayudar a que miles de porteños tengan una mejor calidad de vida. “Aunque viviéramos en un país como Suiza y el Estado se hiciera cargo de todos los gastos que tiene un hospital, necesitaríamos a la Fundación. Porque ellos aportan soluciones a cosas de las que el Estado jamás se podría ocupar”, asegura Ignacio, que hace un año y medio ejerce el cargo de director, pero desde 1987 trabaja en el Fernández como médico especialista en Terapia Intensiva y Neurología. Y ahí, juntos en su oficina del quinto piso, hablan de la alegría que tienen por haber hecho realidad este sueño.

Hospital Fernández. (Foto Diego Soldini/GENTE)
Hospital Fernández. (Foto Diego Soldini/GENTE)

–¿Qué importancia tiene esta nueva sala?

Bagó: Es un sector clave del hospital, y presentaba en un estado muy deficiente. Tenía los techos que se venían abajo, las paredes rotas y aparatos de casi treinta años. Y acá es donde muchas veces se decide la vida o la muerte de una persona.
Previgliano: Es la sala de Emergentología, a donde llegan de la calle los pacientes críticos. Ingresan con un cuadro agudo y muchas veces necesitan que los resuciten. Este hospital se inauguró en 1948, y si bien en los 90’ fuimos pioneros en la especialidad, nunca se había puesto este lugar como está hoy. Esta obra va a permitir que los médicos salven muchas más vidas.

–Muchas veces la gente se pregunta a dónde va la plata que se recauda en cenas y subastas. ¿Esta es la mejor respuesta?

B: Tal cual. Por eso la importancia de mostrar todo lo que hicimos. Cuando la gente ve estas cosas, confía y sabe a dónde va su dinero. También nos sirve para sumar los sponsors que todos los años nos acompañan.
P: Ante tantas Fundaciones que sirven para lavar fondos o comprar aparatos más baratos que no pagan impuestos y luego revenden, la nuestra es un ejemplo de honestidad, trabajo y proyectos claros y realizables.

–¿Cuál es la próxima meta?

P: ¡Dejanos disfrutar ésta, que recién la inauguramos…! (carcajadas)… En agosto, cuando se nos empiece a acabar el presupuesto, seguro que vamos a estar golpeando nuevamente las puertas de la Fundación. Siempre con un solo propósito: atender mejor a la gente.
B: Estamos preparando la fiesta institucional que todos los años hacemos en el hotel Intercontinental el 4 de junio. Y a fin de año vamos a hacer, en el Gran Premio Nacional de Palermo, un evento con fines recaudatorios. ¡No paramos! Lo bueno es que, con estas cosas, la gente sabe a dónde va a parar su donación.

Por Sergio Oviedo

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