Tendencia: los espumantes italianos llegaron para quedarse

Son los favoritos de los más jóvenes porque tienen menos alcohol. De la mano de Lali Muñiz, sommelier y brand ambassador de Martini en América Latina, te los presentamos.

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No hay bebidas buenas o malas, hay bebidas para cada momento. La industria hizo que tomemos menos vino porque su consumo era exclusivo, pero no hay que ser pretensiosos ni hacer una ceremonia porque el consumidor busca relajarse”, dispara Laura Muñiz, sommelier y brand ambassador de Martini en América Latina, responsable de analizar el mundo de las bebidas: cómo y con qué se toman; cuándo; con qué se acompañan y hasta idear nuevas opciones para que los consumidores las prueben.

“El sommelier es también un comunicador”, asegura Lali, apodo con el que todos la conocen. Antes de trabajar para el rubro de los vinos estudió Relaciones Públicas y se desempeñó en varios bancos. Una vez recibida, hizo un curso de degustación de vinos “para relajarse” y ahí supo cuál era su verdadera pasión. “Tomaba poco y mal. Ahora puedo apreciar lo bueno porque lo malo lo probé todo”, cuenta divertida.

Se anotó en el Centro Argentino de Vinos y Espirituosas (CAVE) para estudiar y convertirse en sommelier e hizo una pasantía de dos meses en el restaurante de Aldo Graziani, donde fue runner, camarera, bartender y sommelier. Cuando terminó, ya estaba segura de que no iba a volver al banco y Graziani le pidió que se quedara con él. Después de años de esfuerzo y sacrificio como mánager del servicio gastronómico, Lali coronó su trabajo con un puesto en Martini. En pleno auge de los vinos espumantes italianos, la sommelier nos cuenta de qué se trata la tendencia y cómo aprovechar al máximo la experiencia.

-¿Por qué creés que los espumantes italianos se pusieron de moda?

-Se dieron varios fenómenos juntos: hubo un crecimiento sostenido liderado por el vino prosecco en los últimos diez años. Empezó en Inglaterra, se replicó en EE.UU. y está llegando a Latinoamérica. Al mismo tiempo, el consumidor empezó a buscar experiencias de placer para relajarse y los espumantes franceses estaban en un lugar de exclusividad.

Para Ti - Martini (3)
Martini Rosé

-Entonces, ¿la exclusividad del espumante francés (champagne) le abrió paso al italiano?

-Sí, porque tiene mucho que ver con los estilos. El italiano es más descontracturado, fresco, fácil de beber e inclusivo porque se adapta a los distintos paladares y por eso tiene un público más joven. El francés está hecho con el método champenoise, que es costoso, largo, la burbuja pasa mucho más tiempo adentro de la botella y el resultado es un espumante complejo en boca y de una acidez elevada. El espumante italiano no: la uva prensada pasa a un tanque a temperaturas controladas, se genera la burbuja y está, como máximo, dos meses en la botella. Pasás de lo exclusivo a lo inclusivo. Por eso el prosecco tuvo tanto éxito.

-Hoy están de moda, pero ¿hace cuánto que existen estos vinos?

-¡Un montón! Martini produce el rosado hace más de 20 años, no es que se hizo a raíz del boom. El Asti, que es el más dulce, fue el primero en producirse. Son vinos nobles, un producto que no muere porque le pongas hielo. En general, se sirven entre 6 y 8 grados, dependiendo de la época del año.

-¿Cómo recomendás tomarlos?

-El prosecco como aperitivo va muy bien con una entrada: peces y carnes blancas a la plancha o asadas. Siempre en los maridajes hay que tener en cuenta los tiempos de cocción. El rosé es ideal para acompañar las comidas: va súper bien con la mediterránea como frutos y picadas de mar. Si bien se puede tomar solo, tiene volumen en boca como para bancarse la comida. Y, por último, en Italia el Asti se usa para cerrar y va muy bien con todo tipo de postres. Por eso es digestivo, y es versátil porque si no tenés un paladar muy goloso con hielo va muy bien. También puede convertirse en aperitivo porque queda bárbaro con quesos y frutos secos.

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Martini Prosecco

-Sumado a que se piden mucho más en la coctelería, ¿creés que llegaron para quedarse?

-Absolutamente. Y recién están arribando, por suerte nos queda mucho de este producto tan suave, fresco y rico.

Frescos y ricos
La coctelería con espumantes es tendencia. Lali Muñiz, sommelier de Martini en Latinoamérica, nos explica cómo hacer tragos en casa para que quedes súper bien con tus invitados:

xSangría: verté en una jarra el espumante que más te guste junto con frutas (frutillas, arándanos, naranja, mandarina, lo que quieras) y algunas hierbas. Podés agregarle bitter que es amargo y le da intensidad, pero solo también va bien. Terminá con soda para amalgamar los sabores.

xRosé Spritz: bitter, espumante rosado, soda, hielo y láminas de frutilla. Es vistoso, frutal y es una variante del Spritz común.

xRoyal: es el más fácil de todos: vermouth bianco y vino prosecco.

Textos Candela Urta (curta@atlantida.com.ar) Fotos: Alejandro Carra.

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