Ex reclusos crearon una cooperativa para conseguir trabajo: “La sociedad nos dio esta oportunidad y queremos extenderla a otras personas”

Iván Llanes y Marcelo Magallanes se conocieron en la cárcel de Gorina, La Plata, donde terminaron la secundaria; ya en libertad cursaron Derecho y Sociología en la Universidad Nacional La Plata. Hoy, con sus condenas cumplidas, fundaron esta cooperativa que da trabajo y pretende crecer para reinsertar a los que vayan recuperando la libertad: “Es nuestro aporte para que quien sale no vuelva a delinquir”.

Iván LLanes y Marcelo Magallanes (Foto Alejandro Carra/GENTE)
ex presos (Foto Alejandro Carra/GENTE)

Se conocieron en la Unidad Penitenciaria 18 de Gorina, partido de La Plata. Iván Llanes (31) tenía para diez años de prisión (aunque salió a los siete) y Marcelo Magallanes (39) había recibido una condena que lo dejaría doce años tras las rejas. Los dos habían llegado por robo. La Justicia los condenó y ellos pagaron sus culpas.

Pero no se quedaron con eso y usaron sus días de encierro para progresar y cambiar sus vidas. En sus casos, aquello de la reinserción no fue puro cuento. “Nos conocimos a través de un pasaplatos en la cárcel; luego recuperamos la libertad en momentos diferentes. Volví a cruzar a Marcelo en la Facultad de Humanidades, cuando vine a dar un final de la carrera de Sociología”, recuerda Iván.

Verónica García y Ana García Munitis, las autoridades del Nacional que abrieron las puertas del colegio a Las Termitas.
Verónica García y Ana García Munitis, las autoridades del Nacional que abrieron las puertas del colegio a Las Termitas.

En sus días sin libertad, Llanes y Magallanes conocieron a los chicos de Atrapamuros (un proyecto de extensión de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de La Plata), los escucharon y se reunieron periódicamente. Ellos los ayudaron a mejorar su autoestima y a ver la vida de otra manera: terminaron sus estudios y, cuando salieron, empezaron a trabajar y a estudiar: Iván sigue Derecho y Marcelo, Sociología, ambos en la UNLP.

Pero no sólo eso. Juntos fundaron la cooperativa Las Termitas que, además de asegurarles un trabajo a ellos, trata de reinsertar a otros ex reclusos que consiguen su libertad y necesitan un salvavidas para barajar y dar de nuevo.

Iván Llanes y Marcelo Magallanes haciendo trabajos de mantenimiento en el colegio.
Iván Llanes y Marcelo Magallanes haciendo trabajos de mantenimiento en el colegio.

SUEÑOS EN LIBERTAD. Llanes y Magallanes cuentan su historia rodeados de las históricas paredes del Colegio Nacional Rafael Hernández, en La Plata. Allí se encuentran trabajando desde enero, junto a otros miembros de la cooperativa. Están a cargo de las tareas de puesta en valor de la cuantiosa madera que embellece al establecimiento sobre la avenida 1.

Entre mates y sonrisas, recuerdan cómo surgió la idea de asociarse laboralmente: “Empezamos a hablar de esta idea hace dos años, ya estando en libertad. Yo trabajaba en relación de dependencia en una panchería, pero no me daba tiempo para estudiar y se me complicaba el avance en la carrera. Con Marcelo buscábamos alternativas que nos permitieran dedicarle más tiempo al estudio y así nació esta iniciativa”, cuenta Iván.

Los dos amigos asistieron a cursos gratuitos de oficios, donde aprendieron la especialidad de carpintería. Ese fue el primer paso para variar el horizonte. Luego buscaron trabajo, tarea nada sencilla debido a sus antecedentes.

Ivan y Marcelo crearon las Termitas, una manera proactiva de generar su propia reinserción social.
Ivan y Marcelo crearon las Termitas, una manera proactiva de generar su propia reinserción social.

La perspectiva mejoró cuando conocieron a Ana García Munitis, directora del Colegio Nacional. “Ella, que nos brindó la posibilidad de trabajar y nos defendió de gente con muchos prejuicios. Si los que salen en libertad tienen posibilidades, se van a reinsertar en la sociedad. Estamos convencidos. Pero sin esa oportunidad, es muy difícil”, dice Marcelo.

Ana se suma a la charla y comenta: “Los conozco desde hace cuatro años. Vimos su trabajo a través de Atrapamuros y los convocamos a restaurar los pisos y maderas del colegio. Como se puede observar, realmente lo hacen con mucha dedicación y con alta calidad. Estamos muy contentos con lo que vienen realizando y creemos que este tipo de integración es muy valiosa para todos: es una apuesta a la inclusión”.

La reinsercion. “Esperamos que en el futuro sea una fuente laboral para otras personas que salgan en libertad y escapen a la reincidencia a través del empleo”, coinciden Iván y Marcelo, que van preparando las herramientas para reparar los pisos, las puertas y las grandes ventanas por las que entran los rayos de luz en la vieja biblioteca del colegio. “La vida nos dio esta oportunidad y queremos extenderla a otras personas”, afirma Marcelo y recuerda: “Con antecedentes penales es muy difícil encontrar trabajo. Entonces, muchos salen de la cárcel y vuelven al delito, porque no consiguen empleo. También es cierto que no cuentan con formación para acceder al mercado laboral. Eso fue lo que nos impulsó a organizarnos y encarar la cooperativa, con el apoyo de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP)”.

Iván y Marcelo trabajando los pisos del establecimiento educativo
Iván y Marcelo trabajando los pisos del establecimiento educativo

Ahora se suma Iván, que tiene muy claro lo que significa su trabajo: “Esta es una forma de luchar contra el delito, de hacer nuestro pequeño aporte. Tratamos de nuclear a los que salen en cooperativas de construcción, carpintería, textiles y a partir de ahí buscamos trabajo. Vamos juntando dinero para comprar máquinas y fabricar muebles. Todos queremos encontrar alguna estabilidad. Hace tiempo, un chico que recuperó la libertad vino a pedirnos trabajo y no teníamos nada. Una semana después lo mataron. Es probable que si le dábamos empleo ese pibe no moría”, expresa con dolor.

La realidad indica que en las últimas décadas la inseguridad crece en las calles y los encargados de controlar el delito no encuentran la forma de detenerla. “La salida laboral es primordial: permite desarrollarte como persona, sentirte digno, respetado y eso va para todos. Nosotros estamos muy contentos con lo que vamos haciendo, pero creemos que es necesario que desde el mismo Estado se piensen políticas para la reinserción, que se encare la problemática seriamente y en forma integral”, cierra Marcelo.

A media mañana suena el timbre del recreo y comienza a escucharse el bullicio de los alumnos que inundan los pasillos y patios. Los mismos espacios donde soñaron con un mundo mejor personalidades como René Favaloro y Ernesto Sabato, hoy acunan entre otros, los de Iván y Marcelo.

Por Gabriel Ríos Malán.
Fotos: Alejandro Carra.

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