Moda para embarazadas: opciones de estilo para tardes de panza y sol

Outfits a la moda, ideales para disfrutar de la primavera al aire libre.

Las mejores opciones para disfrutar de una tarde al sol: prendas frescas y cómodas para pasear por la ciudad.

Vestido floreado (Consultar precio), Maa Maternity; sandalias con faja de cuero ($3.450), Viamo; pulsera de cadenas (Consultar precio), Acero Soho; anteojos de sol ($3.899), Valeria Mazza by Ranieri; vincha de hojas ($500), Janeiro tocados y accesorios.
Vestido floreado (Consultar precio), Maa Maternity; sandalias con faja de cuero ($3.450), Viamo; pulsera de cadenas (Consultar precio), Acero Soho; anteojos de sol ($3.899), Valeria Mazza by Ranieri; vincha de hojas ($500), Janeiro tocados y accesorios.
Blusa con volados (Consultar precio), Maa Maternity; pollera estampada ($1.845), Ossira; zuecos con apliques ($2.511), Viamo; cadena con corazón (Consultar precio), Acero Soho.
Blusa con volados (Consultar precio), Maa Maternity; pollera estampada ($1.845), Ossira; cadena con corazón (Consultar precio), Acero Soho.
Campera de jean blanca ($1980), Ossira; top color salmón ($890), Macarena Álzaga; pantalón floreado (Consultar precio), Maa Maternity; bandolera roja ($2.795), Wanama.
Campera de jean blanca ($1980), Ossira; top color salmón ($890), Macarena Álzaga; pantalón floreado (Consultar precio), Maa Maternity; bandolera roja ($2.795), Wanama.
Camisa rayada (Consultar precio), Maa Maternity; chupín blanco ($1.699), Ossira.
Camisa rayada (Consultar precio), Maa Maternity; chupín blanco ($1.699), Ossira.
Camisa de jeans bordada y short con moño ($2795 y $2195), Wanama; remera estampada ($699), Ossira, pulseras y anillos (Consultar precio), Acero Soho.
Camisa de jean bordada y short con moño ($2.795 y $2.195), Wanama; remera estampada ($699), Ossira; pulseras y anillos (Consultar precio), Acero Soho.
Camisola sin hombros ($4.595), Wanama; short floreado (Consultar precio), Maa Maternity; sandalias con plataforma ($3.390), Viamo.
Camisola sin hombros ($4.595), Wanama; short floreado (Consultar precio), Maa Maternity; sandalias con plataforma ($3.390), Viamo.

 

Producción: Gigi Viappiani / Fotos: Maxi Didari.

 

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Moda de bebés para la hora de dormir

Así se hizo la producción de fotos con Natalí Márquez en Para Ti Mamá

Cómo cuidar las zonas más delicadas del recién nacido

El pelo, la piel y las uñas son un sígno de la vitalidad de los recién nacidos, pero también pueden mostrar ciertas alteraciones. Lo que hay que tener en cuenta.

La piel del recién nacido va cambiando día a día y hay que estar atentos, para ver si es algo pasajero o si amerita una consulta. Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
La piel del recién nacido va cambiando día a día y hay que estar atentos, para ver si es algo pasajero o si amerita una consulta. Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.

Manchas en la piel que son mínimas, una leve pelusita en determinadas partes de su cuerpo, debilidad en las uñas y zonas de la cabeza exentas de pelo… Estas son algunas de las particularidades que podés observar en tu bebé y que pueden llevarte a preguntarte si es normal su aspecto o si amerita hacer una consulta.

La cabecita

“Algunos bebés nacen con mucho cabello, lo pierden en los primeros meses de vida y les crece de nuevo más suave y fino”, explica la médica y aclara que no es necesario cortárselo: queda a elección de cada mamá y cada papá.

También es posible que se observe una falta de pelo en la zona trasera de su cabeza, cosa que tiene que ver con que el cuero cabelludo roza las sábanas cuando el bebé se mueve en la cama. Ante esto, la Dra. Remorino, dermatóloga del Hospital Británico de Buenos Aires, aconseja que, si se usa shampoo, sea lo más suave posible.

En relación al color del pelo, la especialista indica que suele variar: “El cabello rojo no es muy evidente hasta que comienza el ciclo normal de crecimiento, entre los seis y nueve meses de vida. Aún cuando el bebé haya crecido, su color de pelo puede cambiar. En el caso de los chicos rubios, la tonalidad subirá alrededor de los seis años”.

Al recién nacido se lo puede pelar o, más adelante, cortarle el pelito, pero no es estrictamente necesario, sino una elección de los papás, previa consulta con el pediatra. Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
Al recién nacido se lo puede pelar o, más adelante, cortarle el pelito, pero no es estrictamente necesario, sino una elección de los papás, previa consulta con el pediatra. Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.

Cuestión de piel

Es totalmente normal que el bebé tenga modificaciones en su piel. Según la especialista:

*Descamación fisiológica. Es un desprendimiento de la piel que se presenta alrededor del segundo día de vida y se completa alrededor de la primera a segunda semana.

*Mancha de Baltz. Es una marca de color gris azulado en la espalda que desaparece por lo general hacia el año. También se la llama mancha mongólica porque es muy frecuente en la raza asiática.

*Eritema tóxico neonatal. Son manchas rojas con granitos colorados o blancos en su interior. Pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, excepto en las palmas de las manos y las plantas de los pies. Generalmente se presentan a los dos días de vida, pero también pueden hacerlo durante las dos primeras semanas. Desaparecen en días o semanas.

*Acné neonatal. Son lesiones en las mejillas y el dorso de la nariz que están relacionadas con el paso de hormonas de la madre al bebé y que desaparecen sin dejar cicatriz.

*Milium facial o quistes sebáceos. Son espinillas amarillentas que se alojan sobre las alas de la nariz del recién nacido. Desaparecen espontáneamente al segundo o tercer mes de vida.

*Hemangiomas capilares. Son vasos sanguíneos en forma de lunares que generan manchas rojas, que se hacen más evidentes con el llanto y el calor y palidecen con el frío. Desaparecen al finalizar el primer año de vida, aunque los de la nuca pueden no desaparecer nunca.

Es totalmente normal que el bebé tenga modificaciones en su piel.

Mini uñas

“Las uñas de los bebés suelen ser muy blanditas, por eso no es necesario cortarlas durante los primeros meses. A lo sumo puede ser preciso ‘pelarles’ la punta esporádicamente”, indica la Dra. Remorino.

Además, explica que es totalmente normal que sean planas o tengan forma de cuchara y que, con el tiempo, a los tres o cuatro años, vayan adquiriendo el formato o curva natural.

Es probable también que sus dedos se hinchen debido a que la piel que está debajo de las uñas a veces no llega a aplanarse lo suficiente. La especialista aclara que no es necesario hacer ningún tratamiento, ya que las uñas seguirán creciendo y la hinchazón desaparecerá sola con el paso del tiempo.

Por Paula Labonia / Asesoró: Dra. Laura Remorino, dermatóloga del Hospital Británico de Buenos Aires, M.N.: 84.802.

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Embarazo: nueve meses de cambios, incluso para la piel

Manchas en la cara, aparición de lunares y oscurecimiento de los que ya tenías son algunas de las variaciones que pueden surgir durante la gestación. Cómo cuidarse para evitarlas

El protector solar es un aliado de la piel durante el embarazo, para evitar las típicas manchas que aparecen en este período. Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
El protector solar es un aliado de la piel durante el embarazo, para evitar las típicas manchas que aparecen en este período. Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.

En los primeros dos embarazos tu piel no se modificó en nada, o casi nada, porque algunas estrías te salieron. Confiada, tomaste sol con ganas, pero sin protección y te salió una mancha oscura justo arriba de la boca. ¿Qué será eso? te preguntaste asustada. “El melasma o cloasma es una alteración de la piel causada por la radiación ultravioleta que proviene del sol, de las camas solares y de los monitores y tubos fluorescentes”, explica la Dra. María Alejandra Vázquez, dermatóloga.

Y agrega: “Durante el embarazo se libera la hormona melanocitoestimulante y los niveles de estrógenos y progesterona se elevan generando más melanina, que es el pigmento propio de la piel, y hace factible la aparición de manchas. Es por eso que muchas veces se la llama la máscara del embarazo”.

Pantalla, entre otras medidas

Por la capacidad de asimilación de la radiación solar que tiene la piel, se la clasifica en fototipos. En nuestro país, la mayoría de las mujeres tienen fototipo III y IV, que son los tipos de pieles que siempre se broncean y por lo tanto tienen mayor posibilidad de generación de melasma.

La protección solar tiene que ser estricta durante todo el día: la embarazada debe aplicarse la pantalla veinte minutos antes de salir y volver a ponerse cada dos horas”, indica la Dra. Vázquez y agrega que, afortunadamente, las pantallas solares son accesibles y vienen en varios formatos: crema, emulsión, spray, oil free, gel crema, gel y compactas.

Además, según la especialista, es importante no tomar sol entre las diez y media de la mañana y las cuatro de la tarde y usar una pantalla solar de factor de protección 30, como mínimo. “Pero en el caso que la mamá haya desarrollado manchas en un embarazo previo, el factor recomendado será de 60”, asegura la dermatóloga. Todavía estamos en invierno, pero pronto el sol empezará a ser más fuerte y es necesario tomar precauciones.

Opciones varias

En el caso de que la mancha haya aparecido, la especialista recuerda el uso del protector solar y sugiere tratamientos despigmentantes que son ambulatorios y que ayudan a que disminuya.

Todavía estamos en invierno, pero pronto el sol empezará a ser más fuerte y es necesario tomar precauciones.

Se puede aplicar ácido retinoico y ácido glicólico en toda la cara y puntualmente en la mancha, hidroquinona, ácido kójico y extracto de uva ursi. “La tríada para tratar este tipo de manchas es protección solar estricta, despigmentantes y tiempo. Hay que darles mucho tiempo para que de a poco vayan desapareciendo”, agrega la Dra. Vázquez.

Pero también enumera más métodos para combatirlas. “Se puede optar por un tratamiento de microdermoabrasión, que puede ser con cristales de aluminio o con punta de diamante. Funciona puliendo la piel y midiendo la cantidad que se va sacando. Se pule la piel y se va controlando la cantidad que se va sacando. El tratamiento dura un mínimo de cinco sesiones”, asegura la doctora.

Otra opción es el peeling químico, por el cual la especialista explica que se levanta la piel con ácido, esperando que actué hasta neutralizarse. Es un tratamiento que se hace una vez por semana o cada catorce días, según la paciente. Y por último, se puede tratar con láser o luz pulsada intensa –IPL–, apuntando directamente a la mancha.

Y luego explica que sea cual fuere el tratamiento, estos se realizan luego del parto. “Si la embarazada está muy preocupada se le puede indicar el uso de una crema con Vitamina C que actúa como antioxidante y despigmentante suave y además es inocua para el bebé”, explica dermatóloga. Y aclara también: “En caso que la paciente esté en la etapa de la lactancia, sólo podrá aplicarse ácido kójico, extracto de uva ursi y el ácido glicólico”.

De enemigo a aliado

Sin embargo, el sol no debe ser asociado solamente a las complicaciones que causa estar expuestos a él. Es fuente de bienestar, distensión y tranquilidad. Además de estimulante de la formación de vitamina D y del calcio. La Dra. Vázquez se preocupa por recordar que cuidándose debidamente se evitan las alteraciones pigmentarias, quemaduras solares y deshidratación de la piel. Para eso, las cremas hidratantes de avena con urea o con extractos de rosa mosqueta, por ejemplo, son de gran ayuda para mantener la piel en perfecto estado.

¿Cuál es tu fototipo?

Tipo I: Tenés ojos claros y la piel blanca, casi transparente. Te ponés colorada al quemarse, pero nunca llegás a broncearte.
Tipo II: Tenés pelo rubio o castaño claro, generalmente ojos claros y la piel blanca. Te quemás pero te bronceás muy poco.
Tipo III: Tenés el pelo castaño o rubio oscuro y la piel se quema en un principio pero después se broncea.
Tipo IV: Tenés el pelo y los ojos oscuros y la piel se broncea fácilmente.
Tipo V: Tenés el pelo muy negro, la piel algo morena y te bronceás muy bien, sin quemarte.
Tipo VI: Tenés el pelo negro, la piel morena oscura que nunca se quema, ni se broncea pero que intensifica su color.

Puede estirarse y picar…

Además de los cambios generados por el sol en la piel, la Academia Americana de Dermatología indica que el 90% de las mujeres embarazadas desarrollan estrías. Aparecen en el abdomen y, en menor medida, en los pechos. Y las cremas humectantes o autobronceantes pueden mejorar su apariencia. Además, según la mencionada institución, es muy probable sentir picazón en las palmas de las manos y las plantas de los pies durante la gestación. Cremas humectantes mentolados o a base de avena en frío calman la picazón.

Por Paula Labonia / Asesoró: Dra. María Alejandra Vázquez, Miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología.

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El deseo de Manuela Pal: “Me encantaría que mi hija también sea actriz”

Hija de Graciela Pal, la actriz cuenta que la pequeña Amparo ya conoce los sets de televisión desde que tenía pocos meses de vida. “Hay gente que nace para trabajar y aparte formar su familia, y yo soy de esas”.

Nieta e hija de actores, a Manuela la profesión le viene en la sangre. Debutó a los 8 meses en la novela “Coraje mamá”, en brazos de su madre, Graciela Pal, de quien es inseparable.

–¿Te gustaría que Amparo fuera actriz?

–Creo que voy a decir lo mismo que siempre dice mi mamá: “Me encantaría porque sería un halago hacia mí y hacia mi profesión”. Quiere decir que tan mal no estoy haciendo las cosas si elige la profesión que, en definitiva, me quita tiempo con ella. Pero la verdad es que es un medio muy difícil. Si es actriz, que le vaya re bien de entrada, que no tenga que hacer mil castings, que no tenga que remar en dulce de leche… ¡Que sea estrella más que actriz, jaja!

Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
Manuela y Amparo, inseparables (Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá)

–¿Comparten códigos de crianza con Gonzalo, tu pareja?

–Estamos re de acuerdo en todo. Él también es súper relajado y creo que eso fue fundamental para que yo estuviera tan tranquila. Se ocupa un montón y es un papá muy presente. Por ejemplo, cuando voy al teatro, él se queda con ella todas las noches, a veces debe estar harto, jaja, pero nos repartimos bien, está súper canchero.

–Eso te ayudó entonces con la decisión de volver a trabajar…

–Yo quería volver a trabajar rápido después del parto. No quería encerrarme en ser sólo madre, no es mi esencia. Hay gente que nace para eso y hay gente que nace para trabajar y aparte formar su familia, y yo soy de esas. A mí me gusta trabajar, me siento útil, me siento mejor, me hace bien. Hice “ADDA (Amar después de amar)” en Telefé a los 4 meses de haber nacido Amparo. Cuando tuve la primera reunión explotaba, había nacido hacía un mes, tenía los pies hinchados, pensaba que me iban a decir que no, que lo hacía otra actriz. Estaba enorme, muy hinchada, deforme. Ahí empecé a trabajar, estaba con la lactancia, fue bravo.

Hay gente que nace para eso y hay gente que nace para trabajar y aparte formar su familia, y yo soy de esas

–¿La llevabas a grabar?

–Trataba de llevarla, pero a veces cuando tenía que grabar escena tras escena la dejaba en casa, pobrecita, prefería que tomara mamadera a que estuviera todo el día en un estudio. Fui mechándolo, pero la verdad, no lo cambio por nada volver a trabajar rápido, porque en los primeros meses de Amparo yo estaba –como todas– encerrada con ella, pero había empezado a angustiarme: “Ay, estoy acá, encerrada, me siento inútil, sólo sirvo para ser una vaca lechera, darle la teta, bañarla y dormirla”. Los primeros meses estás todo el tiempo ocupándote del bebé. Es hermoso pero también agotador.

–Encima vos trabajás desde chica…

–Yo trabajé siempre. Entonces para mí no era una opción dejar de trabajar, nunca lo fue. Y ahora es más difícil, porque haciendo televisión y teatro me re cuesta dejarla. De todos modos, del teatro vuelvo bastante temprano, salvo los sábados, que tenemos dos funciones.

Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
A los 4 meses de Amparo, Manuela retomó su trabajo de actuación (Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá)

–Gonzalo tiene dos hijas adolescentes, ¿ellas también te ayudan?

–Sí, claro. A veces la llamo a Cata, la mayor, y viene enseguida, no tiene ningún problema. Por suerte las chicas viven cerca y les encanta quedarse con ella. Todos la malcrían. Todos la malcriamos, mejor dicho. Es una nena muy mimada.

–¿Cuánto hace que están juntos con él?

–Hace 7 años. Nos conocimos trabajando. Dejamos de vernos un tiempo y después ya volvimos.

–¿Volvieron a trabajar juntos?

–No, pero creo que tampoco volveríamos de poderlo elegir. A mí no me molestaría tanto, él es más reacio. Supongo que para él debe ser incómodo ser asistente de dirección y tener que ver besándome con otro. O tener que darme indicaciones. Lo entiendo, me parece inteligente de su parte.

–¿Tienen planes de casamiento?

–No, no. Siempre decimos: “Che, ¿y si nos casamos…?”. Yo soy cero fiesta, me divierte, pero no sé si me encargaría de armar un fiestón.
Terminás agotado, al final no estás con nadie. Me encantaría hacer un asado con mis amigas, sus amigos y parejas, familia y nada más… Pero para el cumpleaños de Amparo éramos 40 y era sólo familia. Entonces, el asado en casa no lo vamos a poder hacer. Encima, Gon es capaz de estar vestido de novio y haciendo el asado, jaja.

 

Por Florencia Romeo. Fotos: Rosalía Cameroni. Producción: Julita Astelarra.

 

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Gabriela Sari en su nuevo rol de madre y revela los secretos de su impactante recuperación

Desde las playas esteñas, la actriz –que en septiembre fue mamá de Donna junto a Darian “Rulo” Schijman– habla de su rápida recuperación tras la cesárea. “Me resultó muy sencillo recuperar mi silueta”, dice. Íntima, revela los secretos de su figura, habla sobre la maternidad, la pareja y la vuelta al trabajo “sin culpas”.

Gabriela Sari en Punta del Este. Foto: Alejandro Carra/GENTE
Gabriela Sari en Punta del Este. Foto: Alejandro Carra/GENTE

“Estaba resignada a que este verano volvía a la playa envuelta en una carpa de circo, pero por suerte la genética apareció en escena, hizo lo suyo y aquí estoy… ¡Mi recuperación fue asombrosa!”, asegura Gabriela Sari (36) desde las playas esteñas, donde pasó las primeras vacaciones con su hija Donna (cuatro meses), junto a Darian “Rulo” Schijman (35), hospedados en el hotel Enjoy Punta del Este.

“No sabíamos cómo iba a ser el verano con la beba, pero ya los primeros días nos dimos cuenta de que con ciertos cuidados podíamos hacer de todo. Cuando vamos a la playa es siempre por la tarde. Ella se queda debajo de la sombrilla y al atardecer hacemos caminatas por la orilla”, revela la actriz, dueña de una increíble figura tras dar a luz a su primogénita por cesárea, el 17 de septiembre en el Sanatorio de los Arcos.

Gabriela Sari junto a Rulo y la hija de ambos, Donna en Punta del Este. Foto: Alejandro Carra/GENTE
Gabriela Sari junto a Rulo y la hija de ambos, Donna en Punta del Este. Foto: Alejandro Carra/GENTE

–Tu cuerpo ya no tiene rastros del embarazo. ¿Cómo hiciste para recuperarte tan rápido?
–Aumenté sólo diez u once kilos; entonces, me resultó muy sencillo volver a mi peso. Me sirvió muchísimo usar una faja los primeros cuarenta días, para contener y ayudar al cuerpo a que todo vuelva a su lugar. Además, al mes volví a hacer gimnasia en Iobella. Me lo tomé con calma, entrenando sólo dos veces por semana durante cuarenta minutos. Abdominales no volví a hacer: sólo isométricos. ¡Ya quiero que pase el tiempo, para volver a entrenar fuerte! En dos meses, cuando Donna tenga seis, empiezo a full.
–Imagino que no sos de las que aprovechan el embarazo para comer sin culpa… ¿O tuviste algún antojo goloso?
–Nunca hice una dieta, pero llevo una alimentación sana y tomo mucha agua. No me dieron ganas de comer cosas que habitualmente no consumo. Mis antojos pasaban más por las frutas y las verduras. Me la pasé comiendo mandarinas y frutas jugosas, porque estaba muy sedienta. Me gusta comer sano, porque además de hacerte bien a vos, le hacés bien al bebé.

–¿Cómo te describirías en el rol de mamá?
–Soy muy amorosa y cuidadosa. ¡Mimar a Donna es mi nuevo hobby! Veo cómo va creciendo y evolucionando y me maravillo. Pensar que crece alimentándose de mí es algo que no deja de sorprenderme. Agradezco a la Naturaleza que así sea. Todas las mañanas, cuando se despierta, nos miramos y me regala una sonrisa tan grande que casi no entra en su carita. La beba tiene muy buen humor. Nos retroalimentamos en el amor.

Gabriela Sari en Punta del Este. Foto: Alejandro Carra/GENTE
Gabriela Sari en Punta del Este. Foto: Alejandro Carra/GENTE

–¿Te da culpa volver a trabajar?
–No soy una mujer que viva con culpa. Y, por supuesto, tampoco la maternidad. En los próximos días tengo que grabar unos capítulos para el próximo unitario de Endemol (Rizoma Suites), así que voy a retomar de a poco. Cuando me voy de casa dejo mi leche y el padre le da la mamadera. Nos turnamos. En 2018 Darian continuará conduciendo Plan TV (eltrece) y en radio, Enrulate (Late 93.1).
–¿Y cómo es en su rol de papá?
–Un padre divino, activo y que cambia pañales. Somos un equipo en función de nuestra pequeña.
–¿A quién se parece?
–Es una mezcla perfecta de los dos. Cuando sonríe, por momentos veo la cara de su papá, y me derrito. Pero sacó mis cejas… ¡y me encanta! Espero que no quiera cortárselas, como hice yo a mis seis, porque deseaba ser como todas las demás.
–¿Cómo repercutió Donna en la intimidad de la pareja?
–Todo cambia con la llegada de un hijo, pero con Darian somos como imanes y siempre terminamos uniéndonos. Ser padres nos mejoró como individuos. El amor de un hijo te completa y te llena de una felicidad inexplicable. Te hace sentir súper poderosa, ¡invencible! Nos colgamos mirándola, nos hipnotiza.

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Gabriela Sari, a cuatro meses de ser mamá

–¿Hacen colecho?
–Donna duerme en su cuna, en nuestro cuarto, de mi lado de la cama. Tal vez se despierta una vez para tomar la teta, pero generalmente descansa toda la noche. Muchos me dicen que no lo cuente, porque se me va a cortar la racha. Ja, ja, ja… No me importa, y tampoco lo creo. Prefiero decir la verdad.
–¿Te imaginás con más hijos?
–Con Darian concretamos el deseo de tener una hija, y estamos disfrutando de Donna al máximo. Es tan fuerte este presente que no hay mucho lugar para pensamientos a futuro. A veces la vida misma se encarga de eso, ¿no?

Por Maru Cociffi

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Puré rico ¡y express!

“Si es hecho en casa, es mucho mejor”, es el lema de la firma Oster. ¿Y si encima es fácil y rico? Esto es lo que se puede lograr con los nuevos modelos de licuadoras de la marca. “Hay una licuadora para cada momento y para cada tipo de consumidor. Somos expertos y lo demostramos año tras año perfeccionándonos para brindar las mejores opciones del mercado, teniendo en cuenta la alimentación, el bolsillo y la practicidad”, expresó Javier Fernández, National Sales Manager de Oster Argentina.

Uno de sus productos estrella es la licuadora Xpert, sinónimo de una nutrición inteligente porque es de alto rendimiento, potencia y precisión, y cuenta con funciones automáticas pre-programadas que permiten preparar recetas que se adaptan a un estilo de vida más sano. Tiene un motor reversible de dos caballos de fuerza, una cuchilla revolucionaria S-Blade 50% más grande que las tradicionales Oster, construida con rodamientos que reducen la fricción de rotación para una mayor durabilidad.

Compartimos esta receta para que hagas puré de papas express para los más chicos de la casa.

Puré de papas

Ingredientes: 4 papas medianas cocidas. 1 taza de crema de leche. 2 cucharadas de manteca. 1 cucharadita de ajo en polvo. 1 cucharadita de cebolla deshidratada. Sal y pimienta blanca. Preparación. Vertí todos los ingredientes en la licuadora programable Oster con tecnología de motor reversible y pulsá el programa automático de Granizados y Frapés. Recomendación: Acompañamiento ideal para servir con platos fuertes. Agregá aceite de trufas para un sabor más intenso.

“Si es hecho en casa, es mucho mejor”, es el lema de la firma Oster. ¿Y si encima es fácil y rico? Esto es lo que se puede lograr con los nuevos modelos de licuadoras de la marca. “Hay una licuadora para cada momento y para cada tipo de consumidor. Somos expertos y lo demostramos año tras año perfeccionándonos para brindar las mejores opciones del mercado, teniendo en cuenta la alimentación, el bolsillo y la practicidad”, expresó Javier Fernández, National Sales Manager de Oster Argentina.

Uno de sus productos estrella es la licuadora Xpert, sinónimo de una nutrición inteligente porque es de alto rendimiento, potencia y precisión, y cuenta con funciones automáticas pre-programadas que permiten preparar recetas que se adaptan a un estilo de vida más sano. Tiene un motor reversible de dos caballos de fuerza, una cuchilla revolucionaria S-Blade 50% más grande que las tradicionales Oster, construida con rodamientos que reducen la fricción de rotación para una mayor durabilidad.

Compartimos esta receta para que hagas puré de papas express para los más chicos de la casa.

Puré de papas

Ingredientes: 4 papas medianas cocidas. 1 taza de crema de leche. 2 cucharadas de manteca. 1 cucharadita de ajo en polvo. 1 cucharadita de cebolla deshidratada. Sal y pimienta blanca. Preparación. Vertí todos los ingredientes en la licuadora programable Oster con tecnología de motor reversible y pulsá el programa automático de Granizados y Frapés. Recomendación: Acompañamiento ideal para servir con platos fuertes. Agregá aceite de trufas para un sabor más intenso.

¡De vuelta al gym!

Durante 9 meses el cuerpo cambió por completo. Tras el parto, al organismo le lleva otros tantos meses volver a la normalidad, mientras aún sigue realizando tareas inusuales, como la lactancia. Muchos frentes para un cuerpo que, probablemente, esté durmiendo poco y mal y no se alimente del todo bien, por desorganización. Al menos en los primeros tiempos y sobre todo en las primerizas. Por eso, hacer actividad física ayuda, y mucho.

CUÁNDO La obstetra Geraldine Voto señala: “En principio, se recomienda no realizar ningún tipo de actividad física hasta que pase el primer mes (nada de gym, ni relaciones sexuales). Más allá de estas cuestiones puntuales, la única distinción que debemos hacer es entre parto natural y cesárea. En el primer caso, pasado el mes y medio o dos meses, ya es posible realizar cualquier tipo de actividad. En el segundo, lo mismo, pero ejercicios más livianos. De todos modos se deberá contar con el alta del médico, que determinará si está todo bien como para empezar con ejercicios”.

CUÁLES. Según la profesora de Educación Física, Antonella Peral, las actividades que se recomiendan para arrancar la ejercitación física luego del primer mes son las que carecen de impacto, como la caminata en cinta o en el parque, natación y yoga, entre otras de ese estilo. Una opción novedosa es el Kangoo Jumps, que trabaja la fuerza y la resistencia aeróbica. Pilates, por su parte, también es efectiva porque tonifica y trabaja todo el cuerpo, así como el Entrenamiento Funcional que es una combinación de ejercicios con los que se trabaja con el propio peso del cuerpo y algunos elementos propioceptivos, de coordinación, entre otros.

 

Si es parto normal, pasado el mes y medio o dos meses, ya es posible realizar cualquier tipo de actividad. En caso de cesárea, lo mismo, pero ejercicios más livianos.

¡ARRANCAMOS! Peral indica que la mejor manera de iniciarse en la actividad física es hacerlo de forma gradual para ir acostumbrando al cuerpo. “Quien ya realizaba actividad, deberá generar nuevamente la rutina para poder retomar el ritmo anterior, y quien empieza de cero, deberá ir aún más despacio”, especifica. Un buen comienzo sería arrancar con dos veces a la semana, una hora por día. “Pensar en sólo dos horas de las 168 que tiene toda una semana parece poco, ¿no? Pero, para empezar, es suficiente. Lo ideal es tener los días espaciados, de modo de disponer de un tiempo de recuperación muscular, pero que tampoco sea muy extenso entre estímulo y estímulo”, plantea la profesora. Y recomienda:

• 20’ caminata/trote.

• 4 series de 20 abdominales.

• 4 series de 10 sentadillas.

• 4 series de flexibilidad de brazos, manteniendo el apoyo sobre rodillas (entre 3 y 10).

Por último, la obstetra señala que hasta pasados los 3 meses del parto, principalmente si fue cesárea, se contraindica la realización de ejercicios abdominales. Y también advierte, que en entrenamientos más intensos, es importante tener en cuenta que si se trabajan los pectorales se pierde grasa pero además se reduce la capacidad de lactancia. “Este es un punto a considerar si la mamá quiere dar de amamantar. Lo que se sugiere entonces es una ejercitación más relajada de esa parte del cuerpo”, concluye la médica.

¡SIN EXCUSAS! ¿No te gusta el gimnasio? ¡Hay alternativas! Se puede caminar, trotar, bailar, andar en bici, rollers… Son múltiples e infinitas las opciones con las que contamos para dedicarnos un rato del día, para cuidar nuestro cuerpo y disfrutar de hacer algo que nos distraiga y divierta a la vez.

Durante 9 meses el cuerpo cambió por completo. Tras el parto, al organismo le lleva otros tantos meses volver a la normalidad, mientras aún sigue realizando tareas inusuales, como la lactancia. Muchos frentes para un cuerpo que, probablemente, esté durmiendo poco y mal y no se alimente del todo bien, por desorganización. Al menos en los primeros tiempos y sobre todo en las primerizas. Por eso, hacer actividad física ayuda, y mucho.

CUÁNDO La obstetra Geraldine Voto señala: “En principio, se recomienda no realizar ningún tipo de actividad física hasta que pase el primer mes (nada de gym, ni relaciones sexuales). Más allá de estas cuestiones puntuales, la única distinción que debemos hacer es entre parto natural y cesárea. En el primer caso, pasado el mes y medio o dos meses, ya es posible realizar cualquier tipo de actividad. En el segundo, lo mismo, pero ejercicios más livianos. De todos modos se deberá contar con el alta del médico, que determinará si está todo bien como para empezar con ejercicios”.

CUÁLES. Según la profesora de Educación Física, Antonella Peral, las actividades que se recomiendan para arrancar la ejercitación física luego del primer mes son las que carecen de impacto, como la caminata en cinta o en el parque, natación y yoga, entre otras de ese estilo. Una opción novedosa es el Kangoo Jumps, que trabaja la fuerza y la resistencia aeróbica. Pilates, por su parte, también es efectiva porque tonifica y trabaja todo el cuerpo, así como el Entrenamiento Funcional que es una combinación de ejercicios con los que se trabaja con el propio peso del cuerpo y algunos elementos propioceptivos, de coordinación, entre otros.

 

Si es parto normal, pasado el mes y medio o dos meses, ya es posible realizar cualquier tipo de actividad. En caso de cesárea, lo mismo, pero ejercicios más livianos.

¡ARRANCAMOS! Peral indica que la mejor manera de iniciarse en la actividad física es hacerlo de forma gradual para ir acostumbrando al cuerpo. “Quien ya realizaba actividad, deberá generar nuevamente la rutina para poder retomar el ritmo anterior, y quien empieza de cero, deberá ir aún más despacio”, especifica. Un buen comienzo sería arrancar con dos veces a la semana, una hora por día. “Pensar en sólo dos horas de las 168 que tiene toda una semana parece poco, ¿no? Pero, para empezar, es suficiente. Lo ideal es tener los días espaciados, de modo de disponer de un tiempo de recuperación muscular, pero que tampoco sea muy extenso entre estímulo y estímulo”, plantea la profesora. Y recomienda:

• 20’ caminata/trote.

• 4 series de 20 abdominales.

• 4 series de 10 sentadillas.

• 4 series de flexibilidad de brazos, manteniendo el apoyo sobre rodillas (entre 3 y 10).

Por último, la obstetra señala que hasta pasados los 3 meses del parto, principalmente si fue cesárea, se contraindica la realización de ejercicios abdominales. Y también advierte, que en entrenamientos más intensos, es importante tener en cuenta que si se trabajan los pectorales se pierde grasa pero además se reduce la capacidad de lactancia. “Este es un punto a considerar si la mamá quiere dar de amamantar. Lo que se sugiere entonces es una ejercitación más relajada de esa parte del cuerpo”, concluye la médica.

¡SIN EXCUSAS! ¿No te gusta el gimnasio? ¡Hay alternativas! Se puede caminar, trotar, bailar, andar en bici, rollers… Son múltiples e infinitas las opciones con las que contamos para dedicarnos un rato del día, para cuidar nuestro cuerpo y disfrutar de hacer algo que nos distraiga y divierta a la vez.

Crianza sin estrés

El concepto de “Crianza sin estrés” surge del libro “Parenting without stress”, escrito por un educador norteamericano, el doctor Marvin Marshall, quien propone un estilo diferente de vinculación con nuestros hijos. Esta forma de relacionarse se basa en un plan que desecha los castigos y las amenazas, y sugiere el desarrollo de un diálogo respetuoso, para reforzar la motivación interna. De esta manera se fomenta la responsabilidad de la conducta de cada niño. Claramente, esta forma de crianza no es coercitiva y genera un mejor ambiente interpersonal, porque está basada en la enseñanza de la reflexión y su consecuente mejor elección propia de cada pequeño. Alto ahí. Ya sabemos que este concepto de “Crianza sin estrés” quizás parezca un poco difícil de lograr. Nadie dijo que fuera sencillo ni que se pudiera hacer de un momento para otro, sino que es una propuesta sobre la cual es interesante reflexionar y tomar de ella aquello que nos resulte interesante.

DIALOGAR

Por eso consultamos a la psicóloga Ivana Moyano, quien explica los alcances de esta propuesta: “Considero importante tener en cuenta que, para adherir a este estilo de crianza, los padres debemos adquirir nuevas destrezas, porque la educación tradicional que todos tenemos incorporada, en mayor o en menor grado, se basa en el autoritarismo de los padres y en el sistema de premios y castigos. Muchas veces nos encontramos diciéndoles a nuestros hijos ‘porque soy tu madre y yo lo digo’, inhibiendo en esta frase que los niños puedan pensar el verdadero motivo de la prohibición. Los niños suelen rebelarse a estos enunciados porque no entienden las verdaderas causas, que pueden ser muy válidas, como en el caso de un peligro inminente para su vida o su salud”. La idea es que si se dialoga claramente, definiendo los límites de manera explícita, negociando cuando se pueda, se logrará que los niños entiendan la coherencia de los valores que los padres queremos transmitir. En ese sentido, la experta llama la atención: “La realidad es que muchos padres son incoherentes en sus discursos. Por ejemplo, prohíben el uso de tablets o computadoras pero ellos están constantemente atentos al teléfono…”. Haz lo que yo digo, no lo que yo hago…

PASO A PASO

Para poder implementar este tipo de crianza sin problemas, en primer lugar es fundamental tener en cuenta la edad del niño, sus habilidades y su emocionalidad. Además es necesario generar nuevas estrategias para facilitar el cambio, y debemos mirar atentamente a cada uno de nuestros niños en sus necesidades específicas. Por ello los talleres para padres pueden ser de mucha utilidad. El siguiente movimiento consiste en conocer las herramientas necesarias y el último, aplicarlas. Al respecto, Moyano sugiere: • Saludarlo con un abrazo. Cada mañana y siempre que llegamos a casa. Los niños son más corporales que verbales. • Jugar con él. Los niños trabajan sus angustias a través del juego, desarrollan habilidades, se identifican, se expresan y aprenden reglas y roles. • Brindarle atención y dedicación exclusiva cuando la necesite. Estar con él, cola en el suelo y sin atender llamados ni mensajes por un rato. Esto no implica que siempre deba ser así, ya que uno de los pilares de este estilo de crianza se basa en que importa mucho el tiempo personal de cada padre y que el niño debe entenderlo y respetarlo. • Alentarlo. Sin prejuzgarlo, sin criticarlo y teniendo en cuenta las habilidades que haya adquirido.• Establecer rutinas de salida de pareja. • Ponerse en su lugar cuando tenga un berrinche. No juzgarlo por ello. Tener paciencia y calmarlos explicándole qué pudo haber fallado, ayudándolo a llevar la frustración. • No gritar jamás. Mantener la calma ayuda a que aprenda a controlar la angustia por la frustración. • Aceptar y permitirse las fallas que podamos tener como padres. Sin autocastigarnos ni culparnos. • Formar un equipo con nuestra pareja. Debe haber coherencia entre ambos discursos y no se debe discutir delante de él porque pierde seguridad.

BUENOS RESULTADOS

Según la licenciada, debemos intentar que nuestro hogar sea nuestro templo y refugio, el lugar a donde queremos llegar porque pasan cosas lindas, nos cuidan y nos quieren: “No importa la edad. Bajar los decibeles es una apuesta a un futuro mejor y es importante entender que los niños son seres altamente sensibles y empáticos, con lo cual ellos perciben, antes que los adultos, el clima en que se vive”. Claro que para que la casa sea nuestro templo y refugio hay que tener en cuenta también otras cosas. Solemos asociar la responsabilidad con las obligaciones, el trabajo y las tareas cotidianas. Desechamos los momentos de ocio, al punto de que tenemos un rato libre, más de uno no sabemos qué hacer. Eso también lo ven (y aprenden) los hijos. Como bien señala la entrevistada, Marvin Marshall en su libro les sugiere a los padres que estén atentos a sus hijos pero también lo estén a su tiempo libre. Incluso, propone que tomemos unas horas al día para el ejercicio físico porque ello ayuda a bajar los niveles de ansiedad y estaremos más calmos y pacientes para la crianza. Además, hay que permitirse equivocarse. Ya en el final, Moyano señala: “En mis largos años de trabajo con padres y niños pequeños nunca he visto que padres amorosos, atentos a sus hijos y que se encuentren en estado de disponibilidad para sus hijos hayan fallado demasiado en el vínculo con ellos. Los niños atendidos, escuchados y que tienen tiempo de dedicación exclusiva.

El concepto de “Crianza sin estrés” surge del libro “Parenting without stress”, escrito por un educador norteamericano, el doctor Marvin Marshall, quien propone un estilo diferente de vinculación con nuestros hijos. Esta forma de relacionarse se basa en un plan que desecha los castigos y las amenazas, y sugiere el desarrollo de un diálogo respetuoso, para reforzar la motivación interna. De esta manera se fomenta la responsabilidad de la conducta de cada niño. Claramente, esta forma de crianza no es coercitiva y genera un mejor ambiente interpersonal, porque está basada en la enseñanza de la reflexión y su consecuente mejor elección propia de cada pequeño. Alto ahí. Ya sabemos que este concepto de “Crianza sin estrés” quizás parezca un poco difícil de lograr. Nadie dijo que fuera sencillo ni que se pudiera hacer de un momento para otro, sino que es una propuesta sobre la cual es interesante reflexionar y tomar de ella aquello que nos resulte interesante.

DIALOGAR

Por eso consultamos a la psicóloga Ivana Moyano, quien explica los alcances de esta propuesta: “Considero importante tener en cuenta que, para adherir a este estilo de crianza, los padres debemos adquirir nuevas destrezas, porque la educación tradicional que todos tenemos incorporada, en mayor o en menor grado, se basa en el autoritarismo de los padres y en el sistema de premios y castigos. Muchas veces nos encontramos diciéndoles a nuestros hijos ‘porque soy tu madre y yo lo digo’, inhibiendo en esta frase que los niños puedan pensar el verdadero motivo de la prohibición. Los niños suelen rebelarse a estos enunciados porque no entienden las verdaderas causas, que pueden ser muy válidas, como en el caso de un peligro inminente para su vida o su salud”. La idea es que si se dialoga claramente, definiendo los límites de manera explícita, negociando cuando se pueda, se logrará que los niños entiendan la coherencia de los valores que los padres queremos transmitir. En ese sentido, la experta llama la atención: “La realidad es que muchos padres son incoherentes en sus discursos. Por ejemplo, prohíben el uso de tablets o computadoras pero ellos están constantemente atentos al teléfono…”. Haz lo que yo digo, no lo que yo hago…

PASO A PASO

Para poder implementar este tipo de crianza sin problemas, en primer lugar es fundamental tener en cuenta la edad del niño, sus habilidades y su emocionalidad. Además es necesario generar nuevas estrategias para facilitar el cambio, y debemos mirar atentamente a cada uno de nuestros niños en sus necesidades específicas. Por ello los talleres para padres pueden ser de mucha utilidad. El siguiente movimiento consiste en conocer las herramientas necesarias y el último, aplicarlas. Al respecto, Moyano sugiere: • Saludarlo con un abrazo. Cada mañana y siempre que llegamos a casa. Los niños son más corporales que verbales. • Jugar con él. Los niños trabajan sus angustias a través del juego, desarrollan habilidades, se identifican, se expresan y aprenden reglas y roles. • Brindarle atención y dedicación exclusiva cuando la necesite. Estar con él, cola en el suelo y sin atender llamados ni mensajes por un rato. Esto no implica que siempre deba ser así, ya que uno de los pilares de este estilo de crianza se basa en que importa mucho el tiempo personal de cada padre y que el niño debe entenderlo y respetarlo. • Alentarlo. Sin prejuzgarlo, sin criticarlo y teniendo en cuenta las habilidades que haya adquirido.• Establecer rutinas de salida de pareja. • Ponerse en su lugar cuando tenga un berrinche. No juzgarlo por ello. Tener paciencia y calmarlos explicándole qué pudo haber fallado, ayudándolo a llevar la frustración. • No gritar jamás. Mantener la calma ayuda a que aprenda a controlar la angustia por la frustración. • Aceptar y permitirse las fallas que podamos tener como padres. Sin autocastigarnos ni culparnos. • Formar un equipo con nuestra pareja. Debe haber coherencia entre ambos discursos y no se debe discutir delante de él porque pierde seguridad.

BUENOS RESULTADOS

Según la licenciada, debemos intentar que nuestro hogar sea nuestro templo y refugio, el lugar a donde queremos llegar porque pasan cosas lindas, nos cuidan y nos quieren: “No importa la edad. Bajar los decibeles es una apuesta a un futuro mejor y es importante entender que los niños son seres altamente sensibles y empáticos, con lo cual ellos perciben, antes que los adultos, el clima en que se vive”. Claro que para que la casa sea nuestro templo y refugio hay que tener en cuenta también otras cosas. Solemos asociar la responsabilidad con las obligaciones, el trabajo y las tareas cotidianas. Desechamos los momentos de ocio, al punto de que tenemos un rato libre, más de uno no sabemos qué hacer. Eso también lo ven (y aprenden) los hijos. Como bien señala la entrevistada, Marvin Marshall en su libro les sugiere a los padres que estén atentos a sus hijos pero también lo estén a su tiempo libre. Incluso, propone que tomemos unas horas al día para el ejercicio físico porque ello ayuda a bajar los niveles de ansiedad y estaremos más calmos y pacientes para la crianza. Además, hay que permitirse equivocarse. Ya en el final, Moyano señala: “En mis largos años de trabajo con padres y niños pequeños nunca he visto que padres amorosos, atentos a sus hijos y que se encuentren en estado de disponibilidad para sus hijos hayan fallado demasiado en el vínculo con ellos. Los niños atendidos, escuchados y que tienen tiempo de dedicación exclusiva.

¡Bienvenidas papillas!

Momento súper esperado. Desde que nació que nos imaginamos sentándolo en su sillita nueva para hacerle avioncito con la cuchara. Ni hablar de cuando finalmente ocurre y no paramos de sacarle fotos con el babero y su cara, llenos de puré. “La incorporación de otros alimentos distintos de la leche materna comienza alrededor del sexto mes de vida”, señala la pediatra Miriam Tonietti. Y lo explica: “El momento de la introducción dependerá del estado de maduración fisiológica de órganos y sistemas: el aparato digestivo con sus funciones de digesto-absorción, el sistema renal, que alcanza en ese momento el 80% de la función del riñón adulto, el neurodesarrollo del bebé que le permite el sostén cefálico (de la cabeza), la posición de sedestación (sentado), la aceptación de la utilización de la cuchara, el agregado de olores, colores y texturas diferentes a las líquidas”.

Complementarias. La médica cuenta que a la introducción de sólidos y semisólidos se la denomina “alimentación complementaria”, ya que se debe realizar complementando a la lactancia materna. De hecho la Organizació Mundial de la Salud (OMS), recomienda la continuación de la lac­tancia materna hasta los 2 años.

Alimentos. En nuestro medio, los pediatras suelen sugerir que se comience con textura de papillas y purés a base de:

»Tubérculos: papa/ batata.

»Hortalizas: zapallo/ zanahoria.

»Cereales: arroz, maíz, avena, trigo.

»Almidón de maíz.

»Polenta.

»Pescados (a partir de los 7 meses en caso de que no haya anteceden­tes de alergia).

»Hojas verdes cocidas (a partir de los 8/9 meses).

Y aclara que:

»Siempre deberán condimentarse con aceites u otros cuerpos grasos para ase­gurar la densidad energética.

»A los pocos días de asegurada la tolerancia, debemos comenzar con alimentos portadores de hierro (carnes). Y para completar la comida, un puré de frutas.

 

EL momento

En cuanto a la cantidad de comidas diarias, según la pro­fesional, entre los 6 y 7 meses deben ser 1 o 2 (además de pecho a demanda). Entre los 7 y 8 meses, 2 a 3, y entre los 9 y 12 meses, 3 a 4 comidas por día, compartiendo la mesa familiar, y también complementando con la lac­tancia. La tem­peratura de la comida debe ser moderada –ni muy fría ni caliente–, brindándosela con cuchara generalmente, aunque es muy importante para la aceptación el permitir que el niño haga su propia experiencia con el alimento, permitiéndole la propia manipulación. Es decir, que sea él quien con sus propias manitos (lavadas previamente) contribuya a llevar el alimento a su boca. ¿Cómo logra­mos que lo acepte? “El rechazo inicial puede vencerse a través de intentos reiterados. Pueden necesitarse entre 8 a 12 intentos hasta lograr la aceptación. Se requiere de una gran dosis de paciencia, acompañamiento y amor para la aceptación”, responde la pediatra. Y agrega: “Lo ideal es ir progresando en consistencias y viscosidades y asegurar una alimentación con colores varios para ase­gurar una alimentación completa”.

Recomendaciones generales

La pediatra asegura que es muy importante tomar­se el tiempo necesario para dar de comer a un niño. Debe hacerse con tranquilidad para permitirle probar y conocer progresivamente nuevos alimentos que fa­vorezcan la aceptación. Y recomienda:

»La variedad de comidas y el aspecto atractivo fa­vorecen las nuevas incorporaciones. Agregar de a un alimento nuevo por vez.

»Frutas y verduras a diario.

»Lavarse las manos antes de cocinar.

Mejor no

Según la Dra. Tonietti, hay ciertos alimentos que no son aconsejables para ser conumidos por los niños con fre­cuencia, ya que sólo aportan calorías vacías (azúcares simples, grasas en exceso y de mala calidad y grandes cantidades de sal). Ellos son:

»Fiambres, hamburguesas, salchichas y otros embutidos

»Gaseosas y jugos.

»Productos de copetín.

»Golosinas en general.

¿Cuándo le puedo dar……

…huevo

-Alrededor de los 7 meses se introduce la yema y al mes siguiente la clara.

… leche de vaca y yogur?

-La leche y yogures sin modificar se introducen luego del año.

… agua?

-El agua es la fuente natural para hidratarse.

Momento súper esperado. Desde que nació que nos imaginamos sentándolo en su sillita nueva para hacerle avioncito con la cuchara. Ni hablar de cuando finalmente ocurre y no paramos de sacarle fotos con el babero y su cara, llenos de puré. “La incorporación de otros alimentos distintos de la leche materna comienza alrededor del sexto mes de vida”, señala la pediatra Miriam Tonietti. Y lo explica: “El momento de la introducción dependerá del estado de maduración fisiológica de órganos y sistemas: el aparato digestivo con sus funciones de digesto-absorción, el sistema renal, que alcanza en ese momento el 80% de la función del riñón adulto, el neurodesarrollo del bebé que le permite el sostén cefálico (de la cabeza), la posición de sedestación (sentado), la aceptación de la utilización de la cuchara, el agregado de olores, colores y texturas diferentes a las líquidas”.

Complementarias. La médica cuenta que a la introducción de sólidos y semisólidos se la denomina “alimentación complementaria”, ya que se debe realizar complementando a la lactancia materna. De hecho la Organizació Mundial de la Salud (OMS), recomienda la continuación de la lac­tancia materna hasta los 2 años.

Alimentos. En nuestro medio, los pediatras suelen sugerir que se comience con textura de papillas y purés a base de:

»Tubérculos: papa/ batata.

»Hortalizas: zapallo/ zanahoria.

»Cereales: arroz, maíz, avena, trigo.

»Almidón de maíz.

»Polenta.

»Pescados (a partir de los 7 meses en caso de que no haya anteceden­tes de alergia).

»Hojas verdes cocidas (a partir de los 8/9 meses).

Y aclara que:

»Siempre deberán condimentarse con aceites u otros cuerpos grasos para ase­gurar la densidad energética.

»A los pocos días de asegurada la tolerancia, debemos comenzar con alimentos portadores de hierro (carnes). Y para completar la comida, un puré de frutas.

 

EL momento

En cuanto a la cantidad de comidas diarias, según la pro­fesional, entre los 6 y 7 meses deben ser 1 o 2 (además de pecho a demanda). Entre los 7 y 8 meses, 2 a 3, y entre los 9 y 12 meses, 3 a 4 comidas por día, compartiendo la mesa familiar, y también complementando con la lac­tancia. La tem­peratura de la comida debe ser moderada –ni muy fría ni caliente–, brindándosela con cuchara generalmente, aunque es muy importante para la aceptación el permitir que el niño haga su propia experiencia con el alimento, permitiéndole la propia manipulación. Es decir, que sea él quien con sus propias manitos (lavadas previamente) contribuya a llevar el alimento a su boca. ¿Cómo logra­mos que lo acepte? “El rechazo inicial puede vencerse a través de intentos reiterados. Pueden necesitarse entre 8 a 12 intentos hasta lograr la aceptación. Se requiere de una gran dosis de paciencia, acompañamiento y amor para la aceptación”, responde la pediatra. Y agrega: “Lo ideal es ir progresando en consistencias y viscosidades y asegurar una alimentación con colores varios para ase­gurar una alimentación completa”.

Recomendaciones generales

La pediatra asegura que es muy importante tomar­se el tiempo necesario para dar de comer a un niño. Debe hacerse con tranquilidad para permitirle probar y conocer progresivamente nuevos alimentos que fa­vorezcan la aceptación. Y recomienda:

»La variedad de comidas y el aspecto atractivo fa­vorecen las nuevas incorporaciones. Agregar de a un alimento nuevo por vez.

»Frutas y verduras a diario.

»Lavarse las manos antes de cocinar.

Mejor no

Según la Dra. Tonietti, hay ciertos alimentos que no son aconsejables para ser conumidos por los niños con fre­cuencia, ya que sólo aportan calorías vacías (azúcares simples, grasas en exceso y de mala calidad y grandes cantidades de sal). Ellos son:

»Fiambres, hamburguesas, salchichas y otros embutidos

»Gaseosas y jugos.

»Productos de copetín.

»Golosinas en general.

¿Cuándo le puedo dar……

…huevo

-Alrededor de los 7 meses se introduce la yema y al mes siguiente la clara.

… leche de vaca y yogur?

-La leche y yogures sin modificar se introducen luego del año.

… agua?

-El agua es la fuente natural para hidratarse.

Embarazo: Cómo nos sentimos

Recibiste la gran noticia, ¡un bebé viene en cami­no! Te sentís plena, afortunada, feliz… y desde el minuto cero te ponés a pensar en lo que va a ocurrir de ahora en adelante. Tu cabeza está a mil y no es para menos, un embarazo lo cambia todo y aparecen inquietudes que nunca antes te habías planteado. ¿Cuá­les son? Depende del momento. Por lo general cada trimestre tiene las propias, ya que con el correr de los meses algunas se disipan y aparecen nuevas. Veamos cuáles son las más comunes:

Primer trimestre

Alegría: En ese instante en que el test da positivo el tiempo se detiene y nada más importa, ¡Sos la mujer más feliz del mundo!

Incertidumbre: Pasada la emoción inicial, si sos pri­meriza todo es nuevo y te preguntás “¿Y ahora qué?”

Miedos varios: A perder el embarazo, a dañar al bebé con la alimentación, el ejercicio o las relaciones sexuales, o a que nazca con algún defecto congénito.

Segundo trimestre

Revolución por los cambios corporales: Aparece la panza, esa que tanto esperaste, y la lucís con orgu­llo. Pero también empezás a aumentar de peso, debés buscar un guardarropa más acorde a tu nueva figura de futura mamá, al mirarte al espejo sentís que ya no sos “la misma” y eso te angustia un poco. Además el sexo se vuelve distinto y tal vez te preocupe no resultar tan atractiva como antes para tu pareja, pero las mismas circunstancias te vuelven más “creativa”.

Temores: “¿Por qué todavía no siento sus pataditas?”. “¿Estará aumentando de peso lo suficiente?”.

Impaciencia: Promediando el embarazo, el tiempo se te hace eterno, no ves la hora de que pasen los 9 meses. Hacia el final del trimestre empezás con los preparativos y mirar vidrieras se vuelve tu pasatiempo favorito ¡ojo con entusias­marte de más con las compras!

Tercer trimestre

Ansiedad por la inminente llegada del bebé: Entrás en la cuenta regresiva y estás a la expectativa de las señales de parto, o contando los días en el almanaque si el nacimiento es programado.

Curiosidad y dudas: ¿Cómo será su carita?”. “¿A quién se parecerá?”. “¿Será grandote o chiquitito?”. “¿Se prenderá enseguida al pecho?”. “¿Cómo será nuestra primera noche?. ¿Sabré cuidarlo?”.

Otra vez los miedos: A que nazca prematuramente, a sufrir en el parto o con la cesárea, a no poder perder el peso ganado en el embarazo.

Más sensibles

Si notás que cosas que antes no te conmovían ahora te emocionan hasta las lágrimas, o que te irritás con mayor facilidad, es absolutamente normal. La psiquiatra Graciela Moreschi afirma que durante el embarazo hay una ma­yor sensibilidad, y la relaciona con lo nuevo y la espera, a la que no estamos acostumbradas:“Hoy que todo es ya, tener que esperar 9 meses parece una proeza, sobre todo para las primí­paras para quienes todo es desconocido. Estamos en un momento en que la gente quiere controlar todo, y saber que hay algo dentro de uno, que no está controlado por la conciencia, asusta. Las hormonas por cierto tienen que ver, pero una multípara no tiene tantos temores ni sensibilidad y sí las mismas hormonas. Por eso creo que el temor es fisiológico pero también, y en gran parte, mental”, explica la asesora.

Presente

Según Moreschi, la actitud más importante para la futu­ra mamá que se enfrenta a la ansiedad, la incertidumbre y los temores es no adelantarse y vivir el ahora.“Los mie­dos siempre tienen un mismo mecanismo: la preocupa­ción, el anticiparse. En todos hay que concentrarse en el ahora y ver qué puedo hacer, como informarme, tomar precauciones si las hubiera, y luego seguir adelante”, sostiene la psiquiatra, y da un ejemplo: “Si tengo miedo al sexo, averiguo y confío en lo que dice el médico, si es a medicamentos o comidas, lo mismo, y está buenísimo que cumpla lo que me indica el profesional.”

Recibiste la gran noticia, ¡un bebé viene en cami­no! Te sentís plena, afortunada, feliz… y desde el minuto cero te ponés a pensar en lo que va a ocurrir de ahora en adelante. Tu cabeza está a mil y no es para menos, un embarazo lo cambia todo y aparecen inquietudes que nunca antes te habías planteado. ¿Cuá­les son? Depende del momento. Por lo general cada trimestre tiene las propias, ya que con el correr de los meses algunas se disipan y aparecen nuevas. Veamos cuáles son las más comunes:

Primer trimestre

Alegría: En ese instante en que el test da positivo el tiempo se detiene y nada más importa, ¡Sos la mujer más feliz del mundo!

Incertidumbre: Pasada la emoción inicial, si sos pri­meriza todo es nuevo y te preguntás “¿Y ahora qué?”

Miedos varios: A perder el embarazo, a dañar al bebé con la alimentación, el ejercicio o las relaciones sexuales, o a que nazca con algún defecto congénito.

Segundo trimestre

Revolución por los cambios corporales: Aparece la panza, esa que tanto esperaste, y la lucís con orgu­llo. Pero también empezás a aumentar de peso, debés buscar un guardarropa más acorde a tu nueva figura de futura mamá, al mirarte al espejo sentís que ya no sos “la misma” y eso te angustia un poco. Además el sexo se vuelve distinto y tal vez te preocupe no resultar tan atractiva como antes para tu pareja, pero las mismas circunstancias te vuelven más “creativa”.

Temores: “¿Por qué todavía no siento sus pataditas?”. “¿Estará aumentando de peso lo suficiente?”.

Impaciencia: Promediando el embarazo, el tiempo se te hace eterno, no ves la hora de que pasen los 9 meses. Hacia el final del trimestre empezás con los preparativos y mirar vidrieras se vuelve tu pasatiempo favorito ¡ojo con entusias­marte de más con las compras!

Tercer trimestre

Ansiedad por la inminente llegada del bebé: Entrás en la cuenta regresiva y estás a la expectativa de las señales de parto, o contando los días en el almanaque si el nacimiento es programado.

Curiosidad y dudas: ¿Cómo será su carita?”. “¿A quién se parecerá?”. “¿Será grandote o chiquitito?”. “¿Se prenderá enseguida al pecho?”. “¿Cómo será nuestra primera noche?. ¿Sabré cuidarlo?”.

Otra vez los miedos: A que nazca prematuramente, a sufrir en el parto o con la cesárea, a no poder perder el peso ganado en el embarazo.

Más sensibles

Si notás que cosas que antes no te conmovían ahora te emocionan hasta las lágrimas, o que te irritás con mayor facilidad, es absolutamente normal. La psiquiatra Graciela Moreschi afirma que durante el embarazo hay una ma­yor sensibilidad, y la relaciona con lo nuevo y la espera, a la que no estamos acostumbradas:“Hoy que todo es ya, tener que esperar 9 meses parece una proeza, sobre todo para las primí­paras para quienes todo es desconocido. Estamos en un momento en que la gente quiere controlar todo, y saber que hay algo dentro de uno, que no está controlado por la conciencia, asusta. Las hormonas por cierto tienen que ver, pero una multípara no tiene tantos temores ni sensibilidad y sí las mismas hormonas. Por eso creo que el temor es fisiológico pero también, y en gran parte, mental”, explica la asesora.

Presente

Según Moreschi, la actitud más importante para la futu­ra mamá que se enfrenta a la ansiedad, la incertidumbre y los temores es no adelantarse y vivir el ahora.“Los mie­dos siempre tienen un mismo mecanismo: la preocupa­ción, el anticiparse. En todos hay que concentrarse en el ahora y ver qué puedo hacer, como informarme, tomar precauciones si las hubiera, y luego seguir adelante”, sostiene la psiquiatra, y da un ejemplo: “Si tengo miedo al sexo, averiguo y confío en lo que dice el médico, si es a medicamentos o comidas, lo mismo, y está buenísimo que cumpla lo que me indica el profesional.”