Lino Patalano presenta a sus jóvenes talentos: “Gracias al humor de chicos como ellos recuperamos al público joven”

Se llaman Juampi González y Magalí Tajes y son los nuevos cómicos del teatro local. Se formaron en el stand up, la rompen en las redes sociales y agotan sus shows en el flamante Liceo Comedy. Aquí, el perfil de dos fenómenos y el agudo análisis del productor teatral que apuesta a ellos: “No inventaron la pólvora, pero la perfeccionaron”.

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Sobre el escenario del renovado Liceo Comedy –ex teatro Liceo– en Rivadavia y Paraná, Juampi y Magalí escoltan a Lino Patalano. El empresario teatral, junto a Gustavo Yankelevich, impulsa esta nueva generación de comediantes que “son grandes artistas, y no son menos por hacer stand up y no Shakespeare”.

Juampi González (30) estudió Ingeniería Industrial y se dedica al humor, que –a priori– nada tiene que ver. “Un profesor me dijo: ‘Ingeniería viene de ingenio’. Las dos profesiones requieren creatividad para resolver problemas”, asegura, y aclara que está soltero, como se titula su show. Vive en Capital Federal y tiene 364.033 seguidores en Instagram.

Magalí Tajes (29), que presenta Los otros, también vive en Capital Federal, cursó Psicología –“me faltan dos materias para recibirme”– y está de novia, aunque pronto aclara: “Esa parte la preservo. Si no, todo es demasiado público”. Sus seguidores en Instagram llegan a 878.163. Con sus shows de stand up en el Liceo Comedy, ambos representan un soplo de aire fresco para el teatro local.

Aquí analizan con GENTE el fenómeno que encarnan, secundados –y bendecidos– por una leyenda del teatro nacional: Lino Patalano (72).

–¿Cómo manejan la privacidad siendo tan activos en las redes sociales?
Magalí: Preservo ciertas cosas. No publico cuando me junto con amigas, por ejemplo.
Juampi: Yo cambié. Antes mostraba todo. Ahora que tengo repercusión, me guardo algunas cosas.

–¿Siempre hicieron reír?
J: Sí. Era el divertido de las fiestas… Y fue mi método de conquista en el boliche.
M: Yo también. Cuando salía con un chico, mis amigas querían que me fuera mal… para escuchar un cuento divertido.

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Soltero, de Juampi González, son dos horas de humor con la participación de su personaje, Alessandra Teapoya. Tras llenar el Maipo, se presentará en el Liceo Comedy desde el sábado 12 de mayo a las 23.45. Mientras que Los otros, de Magalí Tajes, hará su función el domingo 13, a las 21, con mucho de disertación sobre los grandes monstruos que crecen dentro de nuestras cabezas.

–¿Por qué hacen humor?
J: De grande entendí que lo hacía porque me mudaba mucho. Nací en Mendoza, pero por el laburo de mi viejo viví en Comodoro Rivadavia, Bolivia y Neuquén. Era mi manera de adaptarme. “Si los hago reír, me van a querer”, pensaba. Después me vine a Buenos Aires a estudiar Ingeniería, pero en la mitad de la carrera me anoté –por curiosidad– en un curso de stand up. Ya había hecho locución, guitarra y batería. Hice la muestra de fin de curso y fue progresivo. A fines del 2010 empecé un largo camino, primero en grupo y después con unipersonales. Sentí escalofríos la primera vez que completé “Comediante” en un formulario.
M: El humor es un mecanismo de defensa, además de ataque. Hacer reír es una llama que no querés que se apague. Yo estudiaba teatro y guión mientras cursaba Psicología, y descubría que me gustaba meterme en la cabeza de las personas… Y eso hace el humor. Porque vos podés hacer un montón de intervenciones sobre el otro, pero a través de la risa son el doble de efectivas.

–¿En el oficio de ustedes hay que saber reírse de uno mismo?
J: Sí, pero antes yo creía que sí o sí tenía que ser vulnerable. Ahora pienso que te podés reír de vos mismo sin caer en el perdedor, que a veces está muy forzado y es un lugar común.
M: Como dice Juampi, uno se puede reír de sí mismo desde la vulnerabilidad, pero también desde la superioridad y la estupidez. Lo que causa gracia es aquello que tiene que ver con la exageración de lo más puro de uno.

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Magalí Tajes (29), que presenta Los otros, también vive en Capital Federal, cursó Psicología –“me faltan dos materias para recibirme”– y está de novia, aunque pronto aclara: “Esa parte la preservo. Si no, todo es demasiado público”

–¿Cómo se suben al escenario después de atravesar algo duro o triste? ¿Les pasó alguna vez?
M: Sí. ¡¿Qué no me va a pasar en cinco años…?! Mucho se gana con el oficio. Si no podés dar lo mejor que tenés, das lo mejor de ese día. Si sos un comediante de ocho, cuando tenés un mal día no bajás de seis. Cuando a mi vieja le dijeron que tenía cáncer… Uno va. Salir a escena te rescata. Transforma la energía.
J: Tal cual. La risa cura. El año pasado en la Costa, apenas antes de salir a escena me di cuenta de que me habían robado. Alguien había entrado al camarín y se había llevado la campera con la billetera… ¡que justo ese día tenía plata! Salí a hacer la función y conté lo que me había pasado. Si la careteás no conectás con el público. Cuanto más sincero seas, mejor.

–¿Cómo se compatibiliza el fenómeno actual de las redes sociales con el teatro, que data de la antigua Grecia?
M: Laburo en comedia desde hace cinco años, y Juampi, ocho. Fue sencillo empezar a hacer videos, porque teníamos la técnica. Nos formamos, así que cuando la gente viene al teatro se encuentra con algo mejor que en las redes.
J: Yo volanteaba en el Paseo La Plaza para meter treinta o cuarenta personas… Cuando empecé con Instagram, pasé a agotar con quince días de anticipación funciones para 170 espectadores. Además, las redes me permitieron animarme a probar personajes y no sólo monólogos. Porque arriba del escenario no podés andar probando: la gente pagó una entrada. Las redes son gratis.

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Juampi González (30) estudió Ingeniería Industrial y se dedica al humor, que –a priori– nada tiene que ver.

El antiguo teatro Liceo ahora se llama Liceo Comedy. Son las cinco de la tarde del jueves 3, y la sala más antigua de la ciudad de Buenos Aires –data de 1872– luce renovada para dedicarse exclusivamente al stand up. “Juampi y Magalí son como Antonio Gasalla y Edda Díaz; como Carlos Perciavalle y Gabriela Acher; o Niní Marshall y Juan Carlos Thorry.

Estos pibes no inventaron la pólvora, pero la perfeccionaron. El humor está en mutación constante. Gracias al humor de chicos como ellos, con lenguaje de hoy, recuperamos al público joven. Es tarea de ellos, no la nuestra, ¡que estamos a un paso de la sepultura!”, asegura Patalano, impulsor de la renovación del teatro junto a Gustavo Yankelevich.

“La gente me dice ‘¡qué hábil que la viste!’… Pero es sólo cuestión de saber qué quiere el público y tener la posibilidad de hacerlo. ¡Y no la embocamos en todas, eh! Por suerte, con ellos la salida del teatro es una fiesta”, agrega Lino, sentado junto a Magalí y Juampi, antes de concluir: “Son grandes artistas. No son menos por hacer stand up y no Shakespeare. Representan un fenómeno similar a la revolución cultural de los 60’, a los cafés concert de los 70’, a los pubs de los 80’ y los paraculturales de los 90’. Son la puesta en valor de un estilo de comedia”.

Por Ana van Gelderen.
Fotos: Fabián Uset.

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