Agustina Kampfer: “Sé que Juan va a vivir intensamente, igual que yo”

La periodista, feliz de transitar esta nueva etapa, celebra el primer cumpleaños de su hijo. “No hay mayor compromiso ni desafío en mi vida que éste”, asegura con la emoción a flor de piel. Habla del rol que cumple Agustín –el padre biológico– y cómo el niño se encariñó con Carlos, su pareja desde hace casi un año.

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Agustina y Juan no se olvidaron de soplar la velita, un clásico de todo cumpleaños. Y mamá describió algunas de las características de su hijo: “Ama la calle, la naturaleza y le encanta estar donde pasan cosas”.

El planeta se detiene, así de repente, y el instante queda eternizado. Sucede cada vez que Juan se ríe a carcajadas, despreocupado y feliz, y los contornos quedan difusos. Para mamá Agustina ya nada más existe. Hasta que la maquinaria la devuelve a la realidad, ya modificada, y le recarga el corazón. “Sí, en ese momento siento que el mundo se para”, reafirma Kämpfer (37), quien no sólo festeja el Día de la Madre por estos días.

También el primer cumpleaños de su niño, cuyo padre es el chef Agustín Badaracco, radicado en México y recién llegado al país para sumarse a la fiesta. Es que Juan vino al mundo el 20 de octubre de 2017 y le cambió la vida para siempre a la periodista. “Me trajo amor incondicional… ¡y también falta de sueño, ja ja!”, se ríe Agustina después de divertirse en una exclusiva sesión de fotos junto a su “bombón”. Se nota que lo disfruta enormemente, y lo mismo él, tan fotogénico como su mamá.

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“Juan es un niño muy dulce… Cuando apoya su cabecita en mi hombro y me abraza me convierto en pura paz”, dice Agustina Kämpfer.

–¿Qué es lo que más te sorprendió del hecho de ser madre?

–¡El dolor del parto! No quiero asustar a ninguna mujer que esté pensando en ser mamá ni a ninguna embarazada, pero francamente no recuerdo un dolor igual. Intenté un parto natural durante siete horas –inducida, porque no dilataba– y tras un esfuerzo que sentí que no iba a terminar nunca, fuimos a cesárea. ¡Fue como parir dos veces! Al día siguiente era una piltrafa. Cuando salí del sanatorio sabía que me esperaba un grupo de fotógrafos y no quise producirme para las cámaras: no se puede vender una imagen de esplendor inmediatamente después de todo eso.

–Dijiste que es tu desafío más grande a la fecha. ¿Por qué?

–Porque es mi rol más responsable y por lo importante que es para Juan recibir lo mejor de mí. Si antes me desbordaba o decidía dejar algo para más adelante, no había consecuencias. Pero a partir de Juan tengo nuevas necesidades de mantenerme serena, enfocada, activa… Soy una mujer adulta y si me caigo tengo herramientas para levantarme, pero Juan necesita que sea su red, y no hay mayor compromiso ni mayor desafío en mi vida que ése.

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“Me trajo amor incondicional… ¡y también falta de sueño, ja ja!”, se ríe Agustina después de divertirse en una exclusiva sesión de fotos junto a su “bombón”.

–Hablame de Agustín y del rol que desempeña a la distancia. ¿Cómo lo viven?

–Llegó a Buenos Aires hace unos días, para estar en el cumpleaños de nuestro hijo. Vivimos esta forma de familia con mucha naturalidad. El y Juan tienen su contacto diario a través de la cámara del teléfono, y cada vez que yo hablo por videollamada con otra persona, ¡Juan dice “papá” y aplaude!

–Todas las madres tienen miedos, temores… ¿Cuáles son los tuyos?

–Sé que Juan va a vivir intensamente –como yo– y eso siempre tiene contraindicaciones. Entregarse a la vida implica elegir esa forma de estar en el mundo una y otra vez, más allá de lo malo que pueda pasar. Hay un dicho que reza “relax, nada está bajo control”, y para mí es como un mantra.

–Contame un momento especial de este año junto a Juan.

–Es un niño muy dulce… Cuando apoya su cabecita en mi hombro y me abraza, me convierto en pura paz. Nuestras mañanas son muy divertidas. Cuando amanecemos con Carlos, mi pareja, ¡llenamos la cama de migas y cosquillas! Los domingos podría pasar todo el día así… Bueno, durante la semana también, pero se complica un poco.

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El pequeño Juan, tan fotogénico como su hijo.

CORAZON CONTENTO. Carlos es Gianella, empresario de 45 años, padre de dos hijos y pareja de Agustina desde hace casi un año. La sintonía entre ambos, sin dudas, se mantiene como el primer día. Y ella lo celebra. “Con Carlos ensamblamos nuestras vidas perfectamente. El me acompaña y me contiene en esta aventura que es la maternidad. Es un padre muy presente en la vida de sus dos hijos, así que en muchas ocasiones su experiencia me salvó el momento. Cuando Juan lo siente llegar a casa se desespera por abrazarlo. ¡Son dos tiernos!”, cuenta Kämpfer, panelista de Incorrectas y, como deja ver en sus redes sociales, gran amante del yoga.

–¿Tener menos tiempo para dedicarle al periodismo y restarle prioridad, mermó la pasión que sentís por esta profesión?

–No, y eso es parecido a un problema. ¡Hace seis meses que estoy leyendo el mismo libro de 250 páginas! Pero esto es una etapa y no puedo acelerarla; a medida que Juan vaya independizándose, lo demás va a ir retomando su lugar.

–¿Qué cosas de su personalidad y carácter sentís que compartís con Juan?

–Juan ama la calle, la naturaleza, le encanta estar donde pasan cosas. Se despierta de buen humor, es sumamente curioso y le encanta la música. ¡Silba desde los ocho meses! Yo toco la armónica y tengo varias, en distintas notas. Cada vez que me falta una voy a buscarla al sector de sus juguetes y ahí la encuentro. No sé si auto-adjudicarme todo esto, es un acto de vanidad, ¡pero creer que heredó estas cositas de mí no le hace mal a nadie!

Por Eduardo Bejuk. Fotos: Gabriela Ojeda (@gabrielaojedafotografa).

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Sexo durante el embarazo: las claves para reducir las molestias y alcanzar la plenitud

¡Que la panza no te detenga! A pesar del embarazo, vos y tu pareja pueden lograr la plenitud en los momentos íntimos. Lo que tenés que saber para reducir al máximo las incomodidades que pueden aparecer.

El sexo adopta diferentes variantes durante el embarazo. Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
El sexo adopta diferentes variantes durante el embarazo.( Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.)

La sexualidad durante el embarazo se vive de manera diferente. Los cambios que experimenta tu cuerpo pueden generarte molestias a la hora de tener sexo con tu pareja: tu deseo fluctuó considerablemente este último tiempo, las posiciones que antes te resultaban placenteras, ahora te incomodan y te cuesta transmitir la revolución hormonal que estás sintiendo.

El aumento de tu sensibilidad, el dolor mamario y el tamaño de tu abdomen, entre otras cosas, pueden complicar un momento que debiera ser sumamente placentero y que encima acarrea el miedo a molestar al bebé.

El embarazo y la sexualidad son funciones fisiológicas perfectamente compatibles. Durante los nueve meses, existen variaciones en las sensaciones que experimentan las embarazadas: desde un estado de total plenitud física y mental, hasta el hecho de sentirse raras, diferentes, incómodas e indispuestas. La pareja tendrá que adaptarse a esta nueva condición en la mujer y descubrir una sexualidad diferente a la que acostumbraban tener”, explica la Dra. Beatriz Literat, sexóloga y ginecóloga.

Placeres saludables

Según la especialista, la vida sexual de la pareja durante la gestación debe desarrollarse de manera que no haya brusquedades, cuidando que la penetración no sea tan profunda y que la futura madre no se sienta aplastada por su pareja.

“Los límites los pone el mayor o menor grado de confort y seguridad que la embarazada sienta. Las posiciones contrarias a la ley de gravedad no son recomendables, tampoco movimientos que exijan de ella un esfuerzo físico. Es el varón quien tendría que actuar de modo más activo para adaptarse al estado y buscando el bienestar de su compañera”, señala la Dra. Literat.

“Durante el tercer trimestre, el mayor desafío de la pareja es el volumen corporal de la embarazada y su dificultad para moverse como solía hacerlo. Es, entonces, cuando hay que recordar que el órgano sexual más importante es el cerebro y que los sentidos como el oído, el olfato y el tacto son poderosos estímulos eróticos. El secreto de la plenitud sexual en el embarazo está en que la pareja sea receptiva de los deseos y necesidades de cada uno, creativos y solidarios en su capacidad de adaptación a este momento que están viviendo”, explica Literat.

Además, agrega que durante los últimos meses de gestación, contrariamente a lo que señala el mito, el sexo ayuda a la mamá a prepararse para el parto. “Promueve un mayor tono muscular del piso pélvico, que son los músculos que más trabajan durante el período expulsivo del parto. Es como ponerlos a punto para el gran momento”, indica la especialista.

Temores masculinos

La especialista cuenta que mientras la mujer se adapta a la modificación de su cuerpo, a los típicos síntomas del embarazo y a la revolución hormonal y emocional, el hombre también vive momentos de cambio: se encuentran frente a un cuerpo diferente, que desea, pero al que tiene miedo de dañar. Y que algunos padres optan por la abstinencia cuando lo ideal es ir disipando aquellos temores irracionales que puedan surgir.

La Dra. Literat concluye: “Un hombre sensible debería estar muy receptivo a todos los cambios, seguramente ya anunciados por el obstetra en las consultas periódicas, y hacerle sentir a su mujer que la ve más linda y atractiva que nunca. Así alienta en ella el deseo que podría estar reprimido por temor o pudor”.

En tanto, la Lic. Esther Bulcholz, psicóloga especialista en sexualidad, asegura que el romanticismo, la comprensión y la paciencia serán fundamentales para evitar dificultades.

“Cada mujer vive su embarazo y todo lo relacionado con este momento, de una manera particular. Caricias, masajitos, besos… todo lo que tiene que ver con el placer y que está más allá de la penetración, es necesario. Los mimos son fundamentales para que la pareja viva con plenitud la sexualidad”, señala la sexóloga.

Luego explica que durante este período, es necesaria la comprensión de ambas partes: a veces, es la mujer la que está muy metida para adentro y no se fija en lo que le pasa al hombre. Desde el punto de vista psicológico, cuanto más amor hay en la pareja, mejores son las relaciones sexuales y mejor está el bebé.

Buscando la postura

Si bien cada pareja encuentra su modo particular de transitar la sexualidad durante el embarazo, hay posiciones más recomendables que otras. Las que ayudarán a la embarazada a reducir las molestias y adaptarse al momento que está viviendo son:

*El hombre encima
En esta postura, es el hombre quien controla el ritmo y el grado de la penetración. Lo importante será que evite apoyar su peso sobre la panza de la mujer.

*La mujer sobre su pareja
De esta manera, no hay peso que recaiga sobre el abdomen de la mujer y será ella quien controle la profundidad de la penetración y la intensidad del acto sexual.

*De lado
Esta postura permite una distribución pareja del peso y que la penetración no sea tan profunda, algo que, a medida que avanza el embarazo, puede resultar incómodo.

Por Sol Nussbaum / Asesoraron: Dra. Beatriz Literat, sexóloga y ginecóloga del Instituto Halitus, MN. Nº 50.294 y Lic. Esther Bulcholz, psicóloga especialista en sexualidad, MN. Nº 6.655.

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Embarazo: nueve meses de cambios, incluso para la piel

Flavia Palmiero hace un racconto de su vida, sus 35 años de carrera y confiesa: “Mi secreto es que siempre disfruté mucho de la vida”

Cumple 52 años: fue modelo, actuó en cine, tevé y teatro, grabó discos, condujo en radio y, en el último tiempo, se sintió cómoda como entrevistadora. Mamá de dos hijos y en pareja –pero con “cama afuera”–, dice que le gustaría hacer política aunque cree que no es el momento.

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Flavia Palmiero: “Soy tranquila y sutil”, confiesa, pero admite que cuando está frente a la cámara le gusta insinuar.

“Siempre disfruté mucho de la vida, y me la jugué. Ese es mi secreto. El archivo me delataría, así que no puedo mentir con la edad: el 11 de este mes cumplo 52 años, y 35 de carrera. Estoy feliz; no me asusta el paso del tiempo. Crecer viene con el plus de la experiencia y la sabiduría. La vejez no es un pecado, sino parte de la vida. Me veo tan plena y fuerte, que siento el mismo amor y ganas que el día en que empecé a trabajar”, cuenta Flavia Palmiero, apenas arranca la charla.

–Te propongo mirar hacia atrás y me cuentes qué ves.

–Siento que mi carrera tuvo mucho de suerte, y también de tenacidad. Cuando me presenté al casting con Eduardo Mignogna para hacer Evita, era el último día… y quedé para el papel. Después hice la tapa de GENTE y todo el mundo me llamaba para notas y trabajos. Podía haber sido una actriz de cine serio, pero amaba la televisión, porque cuando era chica fue mi niñera. Mi mamá trabajaba y yo era hija única; entonces, armaba una cámara con el trípode del secador de pelo, una caja y un rollo de papel higiénico. Jugaba a conducir programas para chicos. Mi hit era imitar a la Chilindrina.

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En el ’84 comenzó su carrera artística personificando a Eva Duarte en la película Evita, quien quiera oír que oiga. Después del estreno hizo su primera tapa de GENTE.

–¿Cómo te llegó la oportunidad de ser conductora de programas infantiles?

Estaba participando en Rossé, una novela de Canal 11, pero quería hacer algo para chicos. Entonces escribí el proyecto y se lo presenté al director artístico. A los dos meses me llamó y así surgió La ola verde… Nunca me imaginé que iba a durar diez años. Luego volví a hacer tele, teatro y hasta formé parte del Bailando. También conduje un programa de radio, Vale Flavia, y otro de tevé, donde entrevistaba a políticos.

–¿Cómo pudiste criar dos hijos con tanta actividad profesional?

Amaba lo que hacía y nada me podía detener, porque estaba cumpliendo el sueño de mi vida. Me dedicaba a trabajar, pero también estuve mucho tiempo con mis hijos. Podía ponerme y sacarme el maquillaje sin problemas. Yo siempre dije que soy una mujer normal con un trabajo extraordinario. Nunca despegué mis pies del piso aunque haya tocado el cielo con las manos. No me la creí, no andaba en plato volador… Nunca tuve un séquito de personas siguiéndome por todos lados. Giuliana (29) y Gianni (23) siempre fueron mi prioridad: cuando eran chicos, en casa no tenía personal. Yo digo que mi espíritu inquieto, libre y curioso me ayudó a conseguir cada cosa que me propuse.

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Su debut en TV fue en la novela Rossé, en el papel de María Miranda.

–Muchas artistas que se dedican a los niños tuvieron problemas en su infancia. ¿Cómo fue la tuya?

–No muy linda, porque mis padres se separaron cuando yo tenía cinco años. En esa época no era algo común, pero no les echo la culpa a ellos. Me criaron de la mejor manera que pudieron. Eran comerciantes y no entendían que me gustara actuar. Incluso después de hacer la película de Evita mi mamá me mandó a estudiar Derecho a la UBA, porque tenía miedo de que me muriera de hambre.

–¿Nunca sufriste acoso al empezar de tan chica?

–Tenía mi carácter y sabía lo que quería. Nunca permití que nadie avanzara.

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La fama le llegó como animadora y cantante en La ola verde, y luego con Flavia está de fiesta junto a Agustina Cherri, quien daba sus primeros pasos. El programa rozaba los 30 puntos de rating y estuvo en pantalla durante diez años.

Me encantaría actuar en política, pero soy muy apasionada y comprometida. No podría dormir tranquila: lo pagaría con mi salud

–¿Cómo te sentiste entrevistando a políticos?

–Muy cómoda. Me gustaría volver a eso. Cuando estaba en el programa estudiaba sus vidas. Me quedé con ganas de estar frente a Cristina Kirchner y a Mauricio Macri.

–¿Te gustaría hacer política?

–Me encantaría, pero soy muy apasionada y comprometida: no podría dormir tranquila y lo pagaría con mi salud. Es una época dura para dedicarse a la función pública.

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El productor de cine Luis Scalella tiene catorce años más que ella, pero en cuestiones de amor, a Flavia no le importa la edad. Están juntos desde hace seis años. Aunque no conviven, sí comparten gran parte del tiempo. Por ahora no piensa ser abuela (sus hijos no están en pareja), pero juega mucho con los nietos de Luis.

–¿Ya conviven con Luis (Scalella, prodcutor de cine)?

–No. Estamos juntos desde 2012, pero cada uno tiene su casa: yo vivo con mi hijo Gianni. Lo bueno de la relación con Luis(66) es que nos elegimos cuando tenemos ganas. Lo mejor es que somos súper compañeros: nos peleamos como cualquier pareja, pero nos gusta compartir viajes, la vida diaria… Una relación muy normal.

–¿Cómo te llevás con tus ex?

–Los respeto mucho. Tengo un ex marido (Marco Batellini) que es el padre de mis hijos. Aprendimos a llevarnos bien después de muchos años; lo hicimos por ellos. Pero con los otros no tengo relación, nada en común.

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“Me encantaría actuar en política, pero soy muy apasionada y comprometida. No podría dormir tranquila: lo pagaría con mi salud”

–¿Fantaseás con ser abuela?

–Por ahora no, porque mis hijos no están de novios. Pero Luis tiene nietos y cuando estoy con ellos me divierto mucho.

Por Pablo Procopio. Fotos: Christian Beliera.

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La importancia de criar a nuestros hijos bajo un mismo criterio

Establecer determinadas pautas de crianza con tu pareja no es tarea fácil, y muchas veces tu hijo termina confundido. ¿Cómo hacer para que esto no pase? Una especialista te aconseja.

Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.

La llegada de los hijos presenta nuevos desafíos a la pareja, desde conformar una nueva familia hasta conciliar entre los padres cómo criarlos, ¡situación nada fácil! “Establecer pautas coherentes para la crianza de los hijos es fundamental. Sin embargo, coherencia no es sinónimo de igualdad, de exacta copia de métodos y formas, sino más bien de tendencia con un sentido similar; apuntar aunque con modalidades diferentes hacia un mismo sitio”, explica la psicóloga Alicia Inés Ratner, quien aclara que si los adultos han transitado ya distintos momentos en esa relación, buenos y malos, encontrarán en su bagaje de experiencias, las habilidades necesarias para afrontar todas las nuevas circunstancias que se les vayan presentando.

Lo que cada uno trae

Cada miembro de la pareja, sostiene la especialista, proviene de un ámbito particular, en ocasiones con experiencias compartidas y otras absolutamente diferentes, que se han gestado en las pequeñas historias y cultura familiares. “Se ha de constituir una nueva familia, ni la tuya, ni la mía. Podemos integrar, pero no copiar ni transcribir. Siempre habrá una nueva versión”, ejemplifica Ratner, y dice que lo más interesante puede surgir de la mezcla: el intercambio que se pueda dar entre los padres para llegar a una modalidad de crianza en la que se puedan sentir cómodos.

Intercambio de roles

Ahora bien, ante consultas como ¿Cuál es nuestro proyecto de familia? ¿Qué papel juega cada uno? ¿Hay un rol específico para cada quién? ¿Hay tareas que le corresponden a uno y no al otro? La especialista responde que lo ideal es intentar experimentar en la medida de lo posible, ambos padres todas las tareas y funciones relativas a la crianza. Esto tiene varios puntos a favor. Permite que ambos puedan disfrutar del contacto con sus hijos de múltiples formas, no siempre del mismo modo, y por otro lado, en un sentido más práctico, si a quien más habitualmente lleva adelante una tarea, por la razón que fuera, se le imposibilita realizarla en determinado momento, puede ser reemplazado por su compañero sin que la dinámica familiar sufra grandes complicaciones por ello. En este punto, Ratner recalca que tampoco debe ser siempre el mismo el que asuma el rol del que reta o sanciona, ni siquiera las maneras de marcar los errores y la distancia entre lo que los niños hacen con lo que se espera de ellos debería ser exactamente igual entre ambos. “Lo más importante es que lo que se transmite respecto de lo que no gusta sean pocas cosas pero fácilmente reconocibles. Los chicos deben saber qué disgusta a los adultos y si es posible, tener claro qué pueden hacer para subsanar sus errores” apunta la profesional.

Los acuerdos

Ratner señala que las conversaciones respecto de lo que se considera aceptable o deseable, y los desacuerdos que se tengan es preferible mantenerlas separadas del momento de crisis en que uno se encuentra retando o sancionando a los niños. Si es necesario realizar una rectificación puede realizarse después en una próxima oportunidad o incluso, comentando que los papás lo han pensado mejor y que la sanción tendrá un alcance menor o diferente de lo que se pudo haber enunciado oportunamente. “No es un problema en sí mismo el hecho de que tengan criterios diferentes para los detalles, siempre que el fundamento y orientación final apunten en un mismo sentido”, aclara la especialista. Y destaca que a la hora de pensar cómo llegar a acuerdos, tienen que pensar que a lo largo de muchos años encontrarán múltiples oportunidades y necesidades de discutir ideas y propuestas, por lo que lo mejor será armarse de paciencia para dar a conocer los propios puntos de vista y sobre todo, escuchar al otro. “No se trata tanto de tener razón, sino de facilitar el espacio de intercambio para poder escucharse mutuamente y encontrar los puntos en común y las diferencias”, concluye Ratner.

Sin presiones

La Lic. Alicia Ratner aconseja que los padres se pregunten cuáles son los pensamientos, deseos y hasta expectativas que tienen para con sus hijos. “¿Cómo lo imaginamos? ¿Qué lugar tiene en nuestra vida? ¿Qué deseamos para nuestro hijo? ¿Qué esperamos de él?” apunta. Y agrega que en ocasiones, los padres tienen expectativas desmedidas o inadecuadas respecto de sus hijos, porque se basan en deseos personales insatisfechos. “Lo mejor que podemos hacer para que se desarrollen como personas felices es atender a lo que realmente ellos cuentan como habilidades e intereses naturales, además de aquellos que pudiéramos hacer surgir producto de la experimentación a través de la presentación de diferentes actividades que estén a nuestro alcance ofrecerles”, explica la profesional.

Por Gloria Kaspar / Asesoró: Lic. Alicia Inés Ratner, psicóloga, miembro Adherente de la Fundación AEPA, M.N.: 22.541.

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Por qué los chicos le tienen miedo al doctor

Tanto padres como pediatras despliegan todas sus estrategias para que la visita al consultorio sea placentera para los más chiquitos. Te contamos algunos tips para que cada control no se convierta en una odisea.

Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
Es importante contarles a los chicos que van acudir al médico. (Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá)

Los pediatras tratamos de crear un ambiente amable y cálido, por eso los consultorios suelen ser divertidos y de colores; tratamos de usar guardapolvos con detalles de colores; cuidamos el tono de voz; jugamos con los niños pequeños antes de desvestirlos y charlamos con los niños mayores. También tratamos de generar un lazo, sobre todo en las primeras consultas,” explica la pediatra María Carmen Di Fabio, compartiendo algunos truquitos que hacen más cálido cada encuentro.

Además, comenta: “Si necesitamos hacer alguna maniobra que pueda generar molestias o dolor debemos advertirle al niño que tenga la capacidad de comprenderla para que no pierda la confianza en nosotros, explicándole que es necesaria para su bienestar. A los niños pequeños los tomamos de las manitos y sentimos cómo esto les da confianza, se van relajando. A los más grandes les tranquiliza encontrarse con los mismos juguetes y nos dirigimos a ellos por su nombre.”

Estrategias

Aunque Silvia está tranquila ya que Bautista, de 5 años, quiere invitar a su pediatra al próximo cumpleaños, Claudia tuvo que imaginar una estrategia amigable.

Por eso se anticipa a cada control pediátrico diciéndole a su hijo Luciano, de 3 años, que van de visita a lo de la Doctora Juguetes, de quien el nene es fanático. “Así, él va chocho”, cuenta esta madre que ya sale de casa con sonrisas y sin llantos. Como ella, muchas mamás y papás recurren a su creatividad, pero ¿qué recomiendan los especialistas para reducirles el temor a los niños? La Dra. Di Fabio nos da algunos consejos útiles para tener en cuenta. Tomá nota:

-Siempre contarles que van a ir al pediatra.
-Nunca amenazarlos previo a la consulta.
-Referirse al pediatra por el nombre para que les resulte más amigable.
-No enojarse con ellos, sino tranquilizarlos para dejar que los revisen.
-Jugar con el niño al doctor: en el mercado hay muchos juguetes divertidos que les puede permitir tomar confianza previa a la consulta.
-No sobreprotegerlos, para no trasmitirles la sensación de que la consulta pediátrica es algo malo.
-Armar un programa divertido luego de la visita al pediatra.

Crear un vínculo

Debemos tener en cuenta que el miedo es un sentimiento normal que se va perdiendo con la confianza. Según la asesora, “la mayoría de los niños en algún momento lo experimenta y luego en un trabajo conjunto del pediatra y los padres, lo va perdiendo.

La manera como los adultos respondan a la ansiedad del pequeño frente a circunstancias como la visita al pediatra facilitará o no su adaptación. Si esto no se logra, no hay que ignorarlo ni subestimarlo. Deben conversarlo con su médico para acompañarlo. Nuestra estrategia más importante es el vínculo que tenemos con nuestros pacientes a través de las consultas”.

Por Carolina Koruk / Asesoró: Dra. María Carmen Di Fabio, pediatra de la Fundación Hospitalaria, M.N.: 74.318.

 

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Qué hacer si tu bebé tiene fiebre

Empezá a vivir tu parto: cómo es la etapa final

Estás ansiosa y soñás con el día en que nazca tu bebé. En esta nota te contamos cómo va a ser, así te vas preparando.

Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.

Finalmente ¡llegó la hora! “¿Estará por nacer o es falsa alarma?”. “¿Son contracciones de parto?”. Como esta, hay decenas de preguntas que te vas a hacer. Incluso, si no es tu primer embarazo, sabés que todo puede ser totalmente diferente a la vez anterior. La realidad es que es imposible predecir todo lo que irá a suceder con exactitud, pero sí podés ir imaginándotelo, y viviéndolo desde ahora. ¿Cómo? Leyendo esta nota.

Porque lo que hicimos con el obstetra Marcelo González Bernal fue repasar las opciones que se pueden ir presentando, como para que llegues al gran momento con toda la información necesaria. El mejor antídoto contra la ansiedad.

Primera etapa: el trabajo de parto

Durante el embarazo, la consulta con el obstetra es mensual y en el último mes, semanal. En estas últimas es probable que el médico te haga tacto y así compruebe si el cuello se está borrando y hasta si ya tenés algo de dilatación. Cuando advierta que estás en etapa de preparto, seguramente te aconseje que descantes, no te agotes y tengas el bolso listo.
¿Cómo darte cuenta de que entraste en trabajo de parto? Según el asesor, inicia cuando la dilatación supera los 4 cm, sumado al acortamiento o borramiento del cuello del útero, más las contracciones uterinas, que deben ser rítmicas y regulares. Todo esto es independiente de las semanas que se tengan de embarazo, incluso es habitual que un parto sea antes de la fecha probable y, a la vez, puede asociarse a la rotura prematura de membranas o no.

El profesional también explica que a veces hay falsas señales de parto con las denominadas de Braxton Hicks, que se caracterizan por ser de corta duración y baja intensidad. Es normal que se presenten durante el embarazo y se acrecientan pasadas las 32 semanas. Tu obstétrica te va a enseñar a reconocerlas en el curso preparto y, ante la duda, la llamás, le comentás cómo te sentís y te va a orientar. Si corrobora que realmente estás en trabajo de parto, te va a indicar que te acerques a la guardia del hospital o sanatorio donde vas a tener a tu bebé.

Es de rutina el paso por la guardia para establecer, según el examen ginecológico, cuál es la situación real: si tenés menos de 4 cm de dilatación, podés pasar a una habitación de preparto y volverás a ser evaluda 2 horas después; si tenés 4 cm o más (los bebés suelen nacer con 10), ¡todos a la sala de parto!

Segunda etapa: la preparación para el parto

Cuenta el especialista que cuando la evolución del trabajo de parto lo requiere, se puede usar medicación para que las contracciones sean más intensas o más duraderas y de esa forma lograr más dilatación. Y agrega: “También se puede romper la bolsa para hacer que la cabeza del bebé apoye sobre el cuello del útero y así logre estimular más contracciones uterinas y modificaciones del cuello.

Una vez que inicia el trabajo de parto (más de 4 cm de dilatación) se coloca una vía venosa, para tener seguridad y poder pasar medicación. No se recomienda y está en desuso el rasurado de la zona genital y el uso de enemas evacuantes”. Seguramente ya te den un camisolín amplio, así te sacás la ropa interior y podés seguir trabajando cómoda con la respiración, como aprendiste con la partera en el curso preparto.
Para evaluar la vitalidad del bebé antes de nacer, durante el trabajo de parto se usa el monitoreo que, por un lado, mide la frecuencia cardíaca fetal y, por otro lado, la intensidad de las contracciones uterinas. En cuanto a la analgesia peridural (se da en la espalda, en la zona lumbar entre las vértebras), el anestesista te va a aplicar una dosis que te permita sentir las contracciones, pero que no te duelan.

Tercera etapa: el parto

Una vez que te apliquen la analgesia (se realiza siempre en sala de parto o quirófano) ¡tu bebé está por llegar! Y estarán presentes: la partera, el anestesiólogo, el neonatólogo, enfermeras neonatal y obstétrica, y por supuesto, tu pareja. Al momento del nacimiento se sumará el obstetra, que será el encargado de hacer nacer al pequeño.
Lo primero que hacen los neonatólogos cuando nace el bebé, es el Test de Apgar, evaluación que se realiza al minuto, a los 5 y a los 10 minutos posnacimiento. El puntaje en el minuto 1 determina cuán bien toleró el bebé el proceso de nacimiento y el puntaje al minuto 5 cómo está evolucionando.
Luego, el obstetra va a cortar el cordón (a veces lo hacen los papás). Y por último pondrá al bebé en tu pecho para que lo puedas besar y abrazar un rato.

Lo primero que hacen los neonatólogos cuando nace el bebé, es el Test de Apgar, evaluación que se realiza al minuto, a los 5 y a los 10 minutos posnacimiento.

Cuarta etapa: el alumbramiento

Después de ese primer encuentro con tu bebé, el neonatólogo (también puede ir el papá) lo va a llevar a la sala de recepción del recién nacido para bañarlo y sacarle un poco de esa crema blanca con el que nacen llamado, llamado unto sebáceo. Además de eso, también le van a hacer controles de la frecuencia respiratoria, cardíaca, el tono de los músculos y su coloración. Mientras tanto vos vas a seguir en la sala de parto y el obstetra se encargará del alumbramiento (sacar la placenta con una tracción del cordón o esperando que salga espontáneamente). Y si tuvo que hacerte episiotomía, suturarla.

Quinta etapa: ¡A la habitación!

Si todo está bien, se suele estar 48 horas internada. En este período una puericultora te va a enseñar a dar la teta y te van a dar los tips de cuidados básicos de un recién nacido. Empieza una nueva vida de felicidad, ahora ¡a disfrutar!

 

Por Florencia Romeo y Paula Labonia / Asesoró: Dr. Marcelo González Bernal, obstetra de Alto Riesgo en Obstetricia del Hospital Universitario Austral, M.N. 95.768.

 

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Así crece tu hijo: mes a mes los hitos del desarrollo físico de los bebés

Durante el primer año de vida se presentan numerosos cambios significativos, no sólo físicamente (peso y talla), sino también a nivel psicomotor. Enterate de todo en esta nota.

Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
Mes a mes los bebés van atravesando cambios (Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.)

Desde que nace, tu bebé experimenta cambios día tras día. Al comienzo se relaciona mediante miradas (¡esas que nos derriten!), y hasta interpretando distintos tonos de llantos (nos volvemos expertas en detección de gritos).

En este sentido, la Dra. María Graciela Salamanco explica que los cambios físicos no pueden ser interpretados aisladamente de las conductas y motricidad del bebé, ya que cada avance de los chicos es parte de un todo. Veamos, entonces, cómo se va dando mientras crece.

2 y 3 meses

Según la profesional, a los 2 meses los niños sonríen frente al rostro de su mamá y sostienen cada vez más firme la cabeza. Ya finalizando este mes, la mantienen erguida al menos 5 segundos. Además, a esta edad, el 90% de los niños realizan gestos y movimientos, imitando una verdadera conversación frente a sus familiares más cercanos, y nosotras claramente les entendemos. También en este momento mantienen la mano semiabierta la mayor parte del día, iniciando lo que luego será un saludo.

5 y 6 meses

A esta altura tenés que tener los ojos más que abiertos porque los bebés ya giran todo su cuerpo y pasan de una posición a otra. “El 90% de los niños, si su madre se encuentra fuera de su vista, giran la cabeza y la buscan con la mirada. También disfrutan al reconocer su imagen frente al espejo”, cuenta la médica.

8 meses

La especialista comenta que a esta edad el 90% de los niños se sienta sin sostén y hay un porcentaje menor que lo hace a partir de los 6 meses. “Las primeras veces lo hará apoyado sobre almohadones, en el regazo de su madre o en una sillita, por eso siempre debe estar bajo nuestra mirada”, aclara.

¿Cómo podemos ayudarlo en esta etapa maravillosa? La profesional asegura que es esencial estimular los cambios de posición, ofreciéndole distintos objetos. Como mamás siempre sabemos cuál es su preferido, entonces mostrárselo desde distintos ángulos lo ayudará a rotar, sentarse y estirarse para agarrarlo. “Todo esto ayuda para que comience a gatear. Aunque hay niños que no gatean y pasan de la posición sentado a parado y luego marchan”, aclara la pediatra, quien también aconseja que tratemos de usar superficies como la goma eva para evitar lastimaduras.

9 y 15 meses

“Un niño puede caminar a los 9 meses de edad mientras otros comienzan más tarde. El 50% lo hace a los 12/13 meses y el 90% camina solo a los 15 meses”, aclara la especialista. En esta etapa es muy importante ofrecer espacios libres de objetos, ayudarlos sosteniéndolos de ambos brazos, preferentemente a nivel de axilas, dejar sitios donde sostenerse y con adultos que no manifiesten temor por las caídas que se repetirán durante el primer tiempo. Todo esto le permitirá al bebé encontrar la manera menos dolorosa de enfrentar esos desafíos y caminar cada vez con más soltura y menor dificultad.
“Los niños son perseverantes y repetirán cada movimiento una y mil veces hasta perfeccionarlo. A esta edad les interesan los objetos y acercarse a las personas, por lo que este interés los estimulará para desplazarse”, concluye Salamanco.

Por Gloria Kaspar / Asesoró: Dra. María Graciela Salamanco, pediatra del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, M.N. 59.852.

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Manuela Pal: “Resulté ser mucho más relajada como madre de lo que esperaba”

La actriz de “Un rato con él” y “Golpe al corazón” nos cuenta su experiencia como mamá primeriza de Amparo y cómo hace para compatibilizar maternidad y trabajo, ahora que está haciendo televisión y teatro a la vez.

Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
Manuela Pal y su hija Amparo (Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá)

Manuela Pal nos recibe con una amplia sonrisa y bien dispuesta. El día anterior había grabado durante muchas horas para los últimos capítulos de la telenovela “Golpe al corazón” (Telefé) y a la noche había tenido función de la obra teatral “Un rato con él”, que protagonizan Julio Chávez y Adrián Suar. Aun así, lejos de las ojeras de cualquier madre que trabaja, a ella se la ve fantástica. Se presta gentil y a pura sonrisa para las fotos, y fi nalmente hace stop para hablar de uno de sus temas favoritos: su hija Amparo, que llegó en una noche de Navidad, y le cambió la vida.

–Amparo ya cumplió 2 años, ¿qué balance hacés de esta experiencia como madre primeriza?
–Resulté ser mucho más relajada como madre de lo que esperaba. Pensé que iba a ser muy plomo, pero no, súper relajada. Que coma si quiere comer; lo que no le gusta, bueno, después lo intento de nuevo… La dejo bastante libre. Me gusta que sea libre, que tome sus decisiones desde chiquita. Además tiene un carácter bastante fuerte, jaja. Sí, me sorprendí a mí misma, el balance es 100% positivo. La verdad es que ella es divina, es una gran compañera y me descubro re compañera de ella también. Juego, me divierto, disfruto del trato con ella.

–Se te nota tranquila, nada obsesiva.
–No, no soy nada obsesiva. ¿Le agarra una pataleta de esas que se ponen locos…? Y bueno, la dejo que la transite. Si igual no la podés calmar. Le hacés upa, le cantás, hacés de todo y sigue igual. Cuando veo que viene onda caprichín, la dejo que patalee un rato.

–¿Con los límites, cómo la vas llevando?
–Trato de ponerle, porque a pesar de ser tan pequeña, tiene una personalidad fuerte, te pone los puntos. Cuando quiere algo lo consigue… Es la más chiquita de la familia, primera nieta para mis padres, es la bebota. Del lado del papá tiene primas chiquitas, pero de mi lado es la más pequeña… Entonces trato de ponerle límites, dentro de lo que puedo. Es muy compradora. Le estás marcando un límite y de repente te hace una cara… ¡Es actriz desde la cunita! Te compra siempre. Le querés poner un límite y con una de sus sonrisitas te olvidaste de todo.

Trato de ponerle límites, dentro de lo que puedo. Le estás marcando un límite y de repente te hace una cara… ¡Es actriz desde la cunita!

Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
Amparo ya cumplió dos años (Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá)

–Hablando de límites… ¿Ya duerme en su habitación?
–Duerme mucho y muy bien… ¡pero con nosotros! ¡Error!, ya lo sé. La verdad es que es por comodidad mía. Si la paso ni se entera y duerme toda la noche.

–No es que sos una defensora del colecho.
–¡No! Antes decía: “Ay, colecho, qué horror”, de hecho ni entiendo muy bien en qué consiste, nunca me interioricé. Como empecé a trabajar tan pronto prioricé el descanso. La ponía de costado, tomaba la teta, se dormía, yo dormía un rato más, me acostumbré y nunca la pasé. Ahora ya empiezo a necesitar que en algún momento se vaya porque es enorme, patea.

–¿Se duerme sola?
–Sí, por suerte se duerme sola, no es que le tengo que cantar o hacer una rutina. Ella se queda tranqui un rato, mira algo de tele, canta tres canciones y se duerme.

–¿Y con la teta sigue también?
–No. Ya la dejó. Fue re natural todo. Le di hasta los 11 meses. Me pareció que ya iba siendo tiempo de cortar. Ya tenía dientes y a mí me da mucha impresión cuando les dan la teta y tienen toda la dentadura. No critico y respeto todas las elecciones, pero yo no. A los 11 meses y 4 dientes dije: “Ya está”. Y un día le di sólo una teta, otro día
la del desayuno, ponele, y otro día no le di más. No lloró, no pataleó y no me afectó emocionalmente.

Por Florencia Romeo / Producción: Julita Astelarra / Fotos: Rosalía Cameroni / Maquilló y peinó: Sebastián Lopreto para Mechi Miqueo Studio con productos Lancôme y L’Oreal Pro / Agradecemos a Ríe, Mimo & Co. y Globos Tuky.

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