Paloma Herrera: “No me tienta la maternidad”

Al igual que las palomas que vuelan por lo alto, ella siempre se sintió valiente, sin ataduras y con la libertad de crecer sin mandatos. “Creo que mis padres me pusieron este nombre porque me quisieron inculcar la libertad de las aves. Me dieron unas alas enormes para ser quien quisiera ser en esta vida”, explica Paloma Herrera (41). A dos años de su despedida de los escenarios, la bailarina más importante de la Argentina sigue dando que hablar y va por todo: es la flamante directora del ballet estable del Teatro Colón, publicó su autobiografía (Una intensa vida. Mi historia íntima como nunca antes la conté) y acaba de lanzar su primer perfume (Paloma Herrera, de Fragancias Cannon). “Hace mucho tiempo decidí registrar mi nombre porque sabía que algún día iba a hacer algo fuera de la danza, ¡y tener un perfume es increíble! Estuve involucrada en cada momento, desde la búsqueda del aroma hasta el packaging, adelanta súper entusiasmada en una de sus primeras notas como empresaria. Sobre la fragancia, asegura que es “etérea, transparente, floral y cero invasiva”. Aunque ya no pasa diez horas ensayando, con funciones todas las semanas y giras internacionales, Paloma mantiene su silueta intacta. “Estaba preparada mentalmente para que me cambiara el cuerpo, no me preocupaba. Sin embargo, estoy gratamente sorprendida”, aclara con una voz dulce y de bajo volumen. Quizás sean sus nuevos proyectos laborales, su vuelta definitiva a Buenos Aires o que está hace un año enamorada… Pero Paloma Herrera está más linda y simpática que nunca.

Desde que te retiraste hace dos años, ¿volviste a bailar? Nunca más volví a tomar una clase de danza. La última vez que bailé fue el 20 de noviembre de 2015. Dejé mis puntas en el escenario y nunca más las volví a usar. Tampoco soy de bailar mucho en las fiestas, prefiero ver a la gente bailar y divertirse.

¿Por qué? Si lo hice súper bien, ¿por qué ahora lo haría de forma mediocre? Retirarme a los 40 años me pareció el cierre perfecto. Quise dejar mi carrera en su máximo momento y que el público se quedara con esas imágenes en la retina. Para mí tuve la carrera ideal y tenía que terminar de manera impecable.

Nunca más volví a tomar una clase de danza. Dejé mis puntas en el escenario y nunca más las volví a usar

¿Extrañás? No. Igualmente, como directora del Colón estoy todo el día en los ensayos marcando las coreografías o dando clases. Ahora estoy fascinada con el bikram yoga, que es un tipo de entrenamiento súper power e intenso a 42 grados de temperatura. ¡Es como hacer ejercicio adentro de un sauna!

Después de tu despedida te mudaste definitivamente a la Argentina, ¿te costó acostumbrarte? Estoy totalmente adaptada, no me costó para nada. ¡Adoro! Después de 25 años de vivir afuera, el primer día que llegué acá sentí como si nunca me hubiera ido. Siempre fui de venir muy seguido, ya sea a visitar o a bailar.

UNA VIDA DE PELÍCULA. “A medida que iba escribiendo mi biografía decía ‘wooow, todo lo que hice’. Recién ahora tomé conciencia de las aventuras que viví, de los viajes y las personalidades increíbles que conocí gracias a la danza”, cuenta con la humildad de los grandes. Feliz y plena a los 41 años, recuerda con alegría los 20 y los 30, pero no volvería el tiempo atrás: “Me parece que cada etapa tiene lo suyo. Con el paso del tiempo me siento más profunda, intensa y sabia. Si no hubiese vivido de todo, hoy no sabría qué sirve y qué no”.

Soy antimandatos. No me quita el sueño casarme, hacer una fiesta ni tener hijos

¿Cuál es tu cable a tierra? Mi familia y haber venido tanto a Buenos Aires. Siempre me sentí una persona más. En vez de agrandarme, siento mucho agradecimiento. Los que tuvimos tanta suerte en la vida tenemos que ser mucho más generosos que el resto. Debemos ser mucho más humanos y estar agradecidos de por vida.

Ahora que ya no llevás una vida de trotamundos, ¿te gustaría casarte? Soy antimandatos. No me quita el sueño casarme, hacer una fiesta ni tener hijos. Yo siempre hice lo que sentía que me iba a hacer bien. He estado sola y súper contenta, enfocada en mis tiempos y deseos. Y ahora hace un año que estoy de novia (N. de la R.: prefiere no decir su nombre ya que no es una persona del ámbito público), disfrutando de la convivencia y compartiendo cada día con la persona que amo. Lo más importante es estar feliz, ya sea sola o en pareja.

¿Creés en el amor para toda la vida? ¡Claro! Así como estuve enamorada toda mi vida del baile y de mi carrera, ¿por qué no voy a estar enamorada toda la vida del mismo hombre? El amor hace que no te canses, no te aburras ni te des por vencida.

¿Te tienta la maternidad? La verdad que no me tienta. Sé que suena raro, poco convencional, pero nunca fui de esas mujeres que se mueren por los chiquitos. Pensé que con el correr del tiempo me iban a dar ganas, pero nunca me llegaron. Y tomo conciencia del te- ma, no es que me pasó la vida por delante y no me di cuenta. Todos los días elijo mi libertad, no tener responsabilidades y poder aprovechar cada oportunidad que se me presenta. Si hubiese tenido hijos, definitivamente no hubiera podido tener la carrera que tuve. Suena un poco egoísta, pero me encantó mi vida de bailarina. Y ahora estoy disfrutando mi vida en pareja. Nunca se puede decir “nunca”, pero hoy estoy feliz así. ¡Más no le puedo pedir a la vida! 

Al igual que las palomas que vuelan por lo alto, ella siempre se sintió valiente, sin ataduras y con la libertad de crecer sin mandatos. “Creo que mis padres me pusieron este nombre porque me quisieron inculcar la libertad de las aves. Me dieron unas alas enormes para ser quien quisiera ser en esta vida”, explica Paloma Herrera (41). A dos años de su despedida de los escenarios, la bailarina más importante de la Argentina sigue dando que hablar y va por todo: es la flamante directora del ballet estable del Teatro Colón, publicó su autobiografía (Una intensa vida. Mi historia íntima como nunca antes la conté) y acaba de lanzar su primer perfume (Paloma Herrera, de Fragancias Cannon). “Hace mucho tiempo decidí registrar mi nombre porque sabía que algún día iba a hacer algo fuera de la danza, ¡y tener un perfume es increíble! Estuve involucrada en cada momento, desde la búsqueda del aroma hasta el packaging, adelanta súper entusiasmada en una de sus primeras notas como empresaria. Sobre la fragancia, asegura que es “etérea, transparente, floral y cero invasiva”. Aunque ya no pasa diez horas ensayando, con funciones todas las semanas y giras internacionales, Paloma mantiene su silueta intacta. “Estaba preparada mentalmente para que me cambiara el cuerpo, no me preocupaba. Sin embargo, estoy gratamente sorprendida”, aclara con una voz dulce y de bajo volumen. Quizás sean sus nuevos proyectos laborales, su vuelta definitiva a Buenos Aires o que está hace un año enamorada… Pero Paloma Herrera está más linda y simpática que nunca.

Desde que te retiraste hace dos años, ¿volviste a bailar? Nunca más volví a tomar una clase de danza. La última vez que bailé fue el 20 de noviembre de 2015. Dejé mis puntas en el escenario y nunca más las volví a usar. Tampoco soy de bailar mucho en las fiestas, prefiero ver a la gente bailar y divertirse.

¿Por qué? Si lo hice súper bien, ¿por qué ahora lo haría de forma mediocre? Retirarme a los 40 años me pareció el cierre perfecto. Quise dejar mi carrera en su máximo momento y que el público se quedara con esas imágenes en la retina. Para mí tuve la carrera ideal y tenía que terminar de manera impecable.

Nunca más volví a tomar una clase de danza. Dejé mis puntas en el escenario y nunca más las volví a usar

¿Extrañás? No. Igualmente, como directora del Colón estoy todo el día en los ensayos marcando las coreografías o dando clases. Ahora estoy fascinada con el bikram yoga, que es un tipo de entrenamiento súper power e intenso a 42 grados de temperatura. ¡Es como hacer ejercicio adentro de un sauna!

Después de tu despedida te mudaste definitivamente a la Argentina, ¿te costó acostumbrarte? Estoy totalmente adaptada, no me costó para nada. ¡Adoro! Después de 25 años de vivir afuera, el primer día que llegué acá sentí como si nunca me hubiera ido. Siempre fui de venir muy seguido, ya sea a visitar o a bailar.

UNA VIDA DE PELÍCULA. “A medida que iba escribiendo mi biografía decía ‘wooow, todo lo que hice’. Recién ahora tomé conciencia de las aventuras que viví, de los viajes y las personalidades increíbles que conocí gracias a la danza”, cuenta con la humildad de los grandes. Feliz y plena a los 41 años, recuerda con alegría los 20 y los 30, pero no volvería el tiempo atrás: “Me parece que cada etapa tiene lo suyo. Con el paso del tiempo me siento más profunda, intensa y sabia. Si no hubiese vivido de todo, hoy no sabría qué sirve y qué no”.

Soy antimandatos. No me quita el sueño casarme, hacer una fiesta ni tener hijos

¿Cuál es tu cable a tierra? Mi familia y haber venido tanto a Buenos Aires. Siempre me sentí una persona más. En vez de agrandarme, siento mucho agradecimiento. Los que tuvimos tanta suerte en la vida tenemos que ser mucho más generosos que el resto. Debemos ser mucho más humanos y estar agradecidos de por vida.

Ahora que ya no llevás una vida de trotamundos, ¿te gustaría casarte? Soy antimandatos. No me quita el sueño casarme, hacer una fiesta ni tener hijos. Yo siempre hice lo que sentía que me iba a hacer bien. He estado sola y súper contenta, enfocada en mis tiempos y deseos. Y ahora hace un año que estoy de novia (N. de la R.: prefiere no decir su nombre ya que no es una persona del ámbito público), disfrutando de la convivencia y compartiendo cada día con la persona que amo. Lo más importante es estar feliz, ya sea sola o en pareja.

¿Creés en el amor para toda la vida? ¡Claro! Así como estuve enamorada toda mi vida del baile y de mi carrera, ¿por qué no voy a estar enamorada toda la vida del mismo hombre? El amor hace que no te canses, no te aburras ni te des por vencida.

¿Te tienta la maternidad? La verdad que no me tienta. Sé que suena raro, poco convencional, pero nunca fui de esas mujeres que se mueren por los chiquitos. Pensé que con el correr del tiempo me iban a dar ganas, pero nunca me llegaron. Y tomo conciencia del te- ma, no es que me pasó la vida por delante y no me di cuenta. Todos los días elijo mi libertad, no tener responsabilidades y poder aprovechar cada oportunidad que se me presenta. Si hubiese tenido hijos, definitivamente no hubiera podido tener la carrera que tuve. Suena un poco egoísta, pero me encantó mi vida de bailarina. Y ahora estoy disfrutando mi vida en pareja. Nunca se puede decir “nunca”, pero hoy estoy feliz así. ¡Más no le puedo pedir a la vida! 

Tips para quererse bien

Es complicado elaborar la larga lista de temas ríspidos que abordan las parejas que llegan a terapia para superar una crisis. Cada par es único. Esas mínimas frases y acciones cotidianas hacen mella sin que muchas veces seamos conscientes, al menos hasta que la disputa no tiene vuelta atrás. La psicóloga y escritora Alicia López Blanco las detalla en su último libro (el número dieciséis que tiene esta especialista en el enfoque holístico) Ser, hacer y trascender (Albatros). Y lo hace con el objetivo de que reflexionemos sobre nuestros propios patrones: esos modos de ser que suelen automatizarse y nunca se cuestionan. Especialmente porque se internalizan en las primeras etapas del crecimiento. Uno de los mecanismos más habituales que aparecen en la consulta es la proyección (cuando ponemos en el otro la causa y la solución de nuestro malestar o conflicto) y la aceptación del otro más allá de lo que nos gustaría. “Siempre es más difícil asumir las propias dificultades y resistencias”, analiza Blanco, y repasa otras de las maneras nocivas de boicotear la pareja, que no aparecen puras –o rara vez lo hacen– sino que se combinan. Seguro te suenan.

HUNDIDO. La negatividad o la tendencia a ver el lado débil de todo puede hacer subir la intensidad conflictiva de cualquier relación. Es cierto que la falta es lo que nos motoriza hacia un nuevo objetivo: el problema es cuando nos enfocamos en el agujero todo el tiempo. Manipular al otro de manera solapada y lograr que haga lo que uno quiere es otro motivo de discusión. Una típica: que él o ella tengan la sensación de que está haciendo algo mal, aunque nadie lo verbalice directamente. A veces es un gesto, una simple actitud o una entonación. Un ejemplo: estás por ir a encontrarte con tus amigas y él te dice, “andá tranqui, me quedo solo, algo voy a encontrar para hacer”. Detrás de la autocompasión y la victimización puede haber una manipulación encubierta. La queja también es una de las más evidentes y tiene que ver con la falta de responsabilidad personal sobre lo que nos pasa. Es claro que enunciar en voz alta una insatisfacción no es pura catarsis: estoy esperando que el otro haga algo por mí que yo no estoy pudiendo hacer. También están la oposición y la burla o la crítica negativa. La primera aparece cuando la pareja está en lucha permanente y no puede conciliar posiciones opuestas porque, en definitiva, el único objetivo es tener razón y aclamar “¡Te lo dije!”. La segunda se evidencia en la ironía, la tendencia a rotular y remarcar cierta actitud del otro. “Que el otro no encuentre nada bueno en vos esconde un gesto de desaprobación y lentamente va socavando tu autoestima”, analiza Blanco.

MOVERSE EN OTRA DIRECCIÓN. Hasta acá el diagnóstico, el estado de situación. Porque no son tiempos de gloria para el corazón. “Es una época reactiva”, sintetiza el psicólogo especialista en pareja de la Escuela Sistémica Argentina, Fernando Rubano. Y sigue: “Solemos caer en respuestas emocionalmente muy fuertes y desmedidas con lo que realmente sucede. Por ahí una pareja pasa tres días sin hablarse porque no se quieren escuchar. A diferencia de otras épocas, estamos poco tolerantes y nos cuesta muchísimo trabajar por la relación”. ¿Pero cómo dar un paso al costado frente a estas dinámicas tóxicas? Una vez más, no hay grandes secretos, aunque lo más simple es una cuesta escarpada. Para modificar roles hay que intentar abrir el diálogo, flexibilizar posiciones y disminuir las expectativas que derivan en frustración. Se trata de generar acuerdos y encontrar un modelo adecuado para resolver los conflictos que aparecen. Al diseñar pautas y límites distintos la pareja se alivia y recobra las chances que alguna vez tuvo. 

TIPS ANTIDESBORDE. Por Alicia López Blanco

xElegir las batallas que vamos a dar es fundamental para evitar discusiones innecesarias. Si todo es importante, nada lo es.

xEl momento adecuado para hablar es cuando la emoción baja y aparece la razón. Detrás de todo enojo hay un dolor, pero el motivo no aparece enseguida, hay que esperar.

xUna buena idea es hablar una vez que hayan pasado veinticuatro horas, pero no dejar pasar más de ese tiempo sin estar en contacto. Podemos proponer: “Necesitamos abordar este tema, pero hagámoslo después”.

xEscribir ayuda a clarificarse.

xHay que calificar la situación y evitar ponerle calificativos al otro: “Siento que estás anteponiendo otras cosas a la relación” es mejor que “Sos un abandónico o un desconsiderado”.

xNo se trata de quién tiene la razón, negociar implica que ambos cedan. Si hay una lucha de poder o tironeo es imposible armonizar. Las razones de cada uno son igualmente válidas.

Es complicado elaborar la larga lista de temas ríspidos que abordan las parejas que llegan a terapia para superar una crisis. Cada par es único. Esas mínimas frases y acciones cotidianas hacen mella sin que muchas veces seamos conscientes, al menos hasta que la disputa no tiene vuelta atrás. La psicóloga y escritora Alicia López Blanco las detalla en su último libro (el número dieciséis que tiene esta especialista en el enfoque holístico) Ser, hacer y trascender (Albatros). Y lo hace con el objetivo de que reflexionemos sobre nuestros propios patrones: esos modos de ser que suelen automatizarse y nunca se cuestionan. Especialmente porque se internalizan en las primeras etapas del crecimiento. Uno de los mecanismos más habituales que aparecen en la consulta es la proyección (cuando ponemos en el otro la causa y la solución de nuestro malestar o conflicto) y la aceptación del otro más allá de lo que nos gustaría. “Siempre es más difícil asumir las propias dificultades y resistencias”, analiza Blanco, y repasa otras de las maneras nocivas de boicotear la pareja, que no aparecen puras –o rara vez lo hacen– sino que se combinan. Seguro te suenan.

HUNDIDO. La negatividad o la tendencia a ver el lado débil de todo puede hacer subir la intensidad conflictiva de cualquier relación. Es cierto que la falta es lo que nos motoriza hacia un nuevo objetivo: el problema es cuando nos enfocamos en el agujero todo el tiempo. Manipular al otro de manera solapada y lograr que haga lo que uno quiere es otro motivo de discusión. Una típica: que él o ella tengan la sensación de que está haciendo algo mal, aunque nadie lo verbalice directamente. A veces es un gesto, una simple actitud o una entonación. Un ejemplo: estás por ir a encontrarte con tus amigas y él te dice, “andá tranqui, me quedo solo, algo voy a encontrar para hacer”. Detrás de la autocompasión y la victimización puede haber una manipulación encubierta. La queja también es una de las más evidentes y tiene que ver con la falta de responsabilidad personal sobre lo que nos pasa. Es claro que enunciar en voz alta una insatisfacción no es pura catarsis: estoy esperando que el otro haga algo por mí que yo no estoy pudiendo hacer. También están la oposición y la burla o la crítica negativa. La primera aparece cuando la pareja está en lucha permanente y no puede conciliar posiciones opuestas porque, en definitiva, el único objetivo es tener razón y aclamar “¡Te lo dije!”. La segunda se evidencia en la ironía, la tendencia a rotular y remarcar cierta actitud del otro. “Que el otro no encuentre nada bueno en vos esconde un gesto de desaprobación y lentamente va socavando tu autoestima”, analiza Blanco.

MOVERSE EN OTRA DIRECCIÓN. Hasta acá el diagnóstico, el estado de situación. Porque no son tiempos de gloria para el corazón. “Es una época reactiva”, sintetiza el psicólogo especialista en pareja de la Escuela Sistémica Argentina, Fernando Rubano. Y sigue: “Solemos caer en respuestas emocionalmente muy fuertes y desmedidas con lo que realmente sucede. Por ahí una pareja pasa tres días sin hablarse porque no se quieren escuchar. A diferencia de otras épocas, estamos poco tolerantes y nos cuesta muchísimo trabajar por la relación”. ¿Pero cómo dar un paso al costado frente a estas dinámicas tóxicas? Una vez más, no hay grandes secretos, aunque lo más simple es una cuesta escarpada. Para modificar roles hay que intentar abrir el diálogo, flexibilizar posiciones y disminuir las expectativas que derivan en frustración. Se trata de generar acuerdos y encontrar un modelo adecuado para resolver los conflictos que aparecen. Al diseñar pautas y límites distintos la pareja se alivia y recobra las chances que alguna vez tuvo. 

TIPS ANTIDESBORDE. Por Alicia López Blanco

xElegir las batallas que vamos a dar es fundamental para evitar discusiones innecesarias. Si todo es importante, nada lo es.

xEl momento adecuado para hablar es cuando la emoción baja y aparece la razón. Detrás de todo enojo hay un dolor, pero el motivo no aparece enseguida, hay que esperar.

xUna buena idea es hablar una vez que hayan pasado veinticuatro horas, pero no dejar pasar más de ese tiempo sin estar en contacto. Podemos proponer: “Necesitamos abordar este tema, pero hagámoslo después”.

xEscribir ayuda a clarificarse.

xHay que calificar la situación y evitar ponerle calificativos al otro: “Siento que estás anteponiendo otras cosas a la relación” es mejor que “Sos un abandónico o un desconsiderado”.

xNo se trata de quién tiene la razón, negociar implica que ambos cedan. Si hay una lucha de poder o tironeo es imposible armonizar. Las razones de cada uno son igualmente válidas.

Wanda Nara: “No festejé los 30. Este año tiro la casa por la ventana”

En el mundo de Wanda hay muchos sillones blancos, arañas con caireles y enormes portarretratos de plata con fotos de sus hijos. También hay pulseras Cartier, carteras Dolce & Gabbana personalizadas –una lleva los nombres de sus hijos, otra el suyo y la última “Sra. Icardi” y la bandera argentina– y un par de zapatos Chanel soñados que usó Gidi Hadid en la tapa de Vogue (París) en febrero de 2016. “Los vi y me enamoré, no paré hasta conseguirlos. Y ahora que los tengo, Mauro me dice: ¿tanto lío por esos zapatos? ¡Los hombres no entienden nada!”, confiesa Wanda (30) entre risas mientras levanta del piso un botín de fútbol y separa un pañal para cambiar a Isabella (10 meses). “Yo me esfuerzo por mostrar mi costado más glamoroso, pero ésta también es mi realidad: 5 niños de entre 10 meses y 8 años que juegan al fútbol, corren por la casa todo el día y ocupan gran parte de mi tiempo”.

Pero tendrás mucha ayuda, Wanda. Una te imagina rodeada de un ejército de niñeras… ¿Vos ves ese ejército en algún lado? ¡Avisame porque lo necesito y no lo encuentro! Mauro es antiayuda: le gusta que estemos solos con los chicos. De hecho, a Dubai y Maldivas fuimos los 7, sin niñera. Y te aseguro que no es simple. ¡Pero sobrevivimos! Con 5 chicos la única forma de salir adelante es trabajar en equipo. Eso hacemos con Mauro.

¿Y tienen las tareas divididas? ¿Cada uno sabe lo que le toca? Sí, sí, somos bastante organizados. Yo me rio porque, no bien subimos al avión, Mauro saca los pijamas y se los pone a todos. Pero es como algo automático, ya tiene internalizado que esa es una de sus tareas. La gente lo mira en el avión y no lo puede creer. Para colmo yo soy una inútil total cuando volamos porque tengo terror, me paraliza el avión. Es algo que no logro manejar.

Me critican porque viajo en un avión privado, pero te digo la verdad: ¡somos tantos que nos cuesta lo mismo que pagar los pasajes en un avión de línea!.

¿Te gustaría tener más hijos? ¡A mí me encantaría! Pero Mauro no quiere saber nada. No sólo por el peligro que implicaría una sexta cesárea para mí, él es más sensato y piensa en lo difícil que es movilizarnos. ¡Somos una banda! Hay gente que me critica porque viajo en un avión privado, pero te digo la verdad: ¡somos tantos que nos cuesta lo mismo que pagar los pasajes en un avión de línea! Y la realidad es que vamos más cómodos y tranquilos.

En el programa de Susana (Giménez) te quejaste del poco tiempo que pasás a solas con Mauro…. Sí, es verdad. Mirá, este año armé un viaje para estar sola con Mauro: le pedí a mamá que viniera a cuidar a los chicos, reservé hoteles y vuelos. Estaba todo listo. Unos días antes de salir, Mauro me dijo: “no puedo dejarlos, gordita. Llevemos a los chicos”.

¿Pero qué te dice? ¿Por qué siente que no puede dejarlos? Él me explica que es poco el tiempo que tenemos para compartir vacaciones con los chicos. Mauro se fue a los 13 años de su casa y eso es algo normal para un chico que quiere dedicarse profesionalmente al fútbol, entonces me dice: si te ponés a pensar no nos quedan tantos años con Valentino (8), que quiere ser futbolista. Y es cierto. Cuando me lo explicó lo entendí. Para él la familia es todo.

Hablás de Mauro y suena como un hombre súper maduro aunque sólo tiene 24 años ¡Pero claro! ¡Mauro es el maduro en esta pareja! ¿Vos creías que era yo porque tengo 6 años más que  él? Para nada.

¿Nunca te pesó la diferencia de edad? No te voy a mentir: al principio sí. Tenía mucho prejuicio y me pesaba que fuera más joven que yo. Pero éramos amigos y lo conocía bien, sabía lo responsable y serio que era con todo. Empezamos a salir y perdí el miedo: él me dio la seguridad que necesitaba.

¿Estás en negociaciones con Telefe para tener tu propio programa de tevé? Sí, llevamos un tiempo charlando y ahora avanzamos en un proyecto para hacer algo con Zaira (Nara). La idea es que se grabe un poco en la Argentina y otro poco en Italia.

¿Sería un reality show onda las Kardashian? (Se ríe) No sé si esa es la idea exacta, pero sí tendría algo de reality y también haríamos entrevistas. Es algo original y divertido que creo que va a dar que hablar. ¡Ojalá se dé!

Yo siempre pido lo mismo: salud para mi familia.

¿Es verdad que en Uruguay te enojaste porque no te ubicaron en el palco que tenías reservado para ver el partido? No, son inventos. Tardamos en llegar al palco porque Zaira se había encaprichado en comer un choripán en la cancha y, hasta que el marido no se lo consiguió, no nos ubicamos. Eso fue todo. Y te pido que lo aclares en la nota: el marido de Zaira es un santo que le tiene una paciencia infinita.

Cumpliste 30 años. Me imaginaba un súper festejo y no subiste ni un video, cero fotos… ¿qué pasó? ¡Ay, no me hagas acordar de ese día! Fue el festejo más triste del mundo. Cayó sábado, estaba sola con los chicos (Mauro concentrado), muy cansada y no hice nada de nada.

¡Esa celebración no es digna de vos! Tenés razón y me viene bien que lo hayamos hablado. No festejé los 30, este año prometo tirar la casa por la ventana (se ríe).

¿Y cuáles van a ser tus tres deseos ese día? Yo siempre pido lo mismo: salud para mi familia. No es algo original, pero es lo que todos queremos, lo único real- mente importante en la vida, ¿no? Pero este año tengo otro pedido muy especial, lo que más deseo en este momento de mi vida: que la Argentina clasifique para el mundial y salgamos campeones en Rusia. Ése es mi gran sueño

En el mundo de Wanda hay muchos sillones blancos, arañas con caireles y enormes portarretratos de plata con fotos de sus hijos. También hay pulseras Cartier, carteras Dolce & Gabbana personalizadas –una lleva los nombres de sus hijos, otra el suyo y la última “Sra. Icardi” y la bandera argentina– y un par de zapatos Chanel soñados que usó Gidi Hadid en la tapa de Vogue (París) en febrero de 2016. “Los vi y me enamoré, no paré hasta conseguirlos. Y ahora que los tengo, Mauro me dice: ¿tanto lío por esos zapatos? ¡Los hombres no entienden nada!”, confiesa Wanda (30) entre risas mientras levanta del piso un botín de fútbol y separa un pañal para cambiar a Isabella (10 meses). “Yo me esfuerzo por mostrar mi costado más glamoroso, pero ésta también es mi realidad: 5 niños de entre 10 meses y 8 años que juegan al fútbol, corren por la casa todo el día y ocupan gran parte de mi tiempo”.

Pero tendrás mucha ayuda, Wanda. Una te imagina rodeada de un ejército de niñeras… ¿Vos ves ese ejército en algún lado? ¡Avisame porque lo necesito y no lo encuentro! Mauro es antiayuda: le gusta que estemos solos con los chicos. De hecho, a Dubai y Maldivas fuimos los 7, sin niñera. Y te aseguro que no es simple. ¡Pero sobrevivimos! Con 5 chicos la única forma de salir adelante es trabajar en equipo. Eso hacemos con Mauro.

¿Y tienen las tareas divididas? ¿Cada uno sabe lo que le toca? Sí, sí, somos bastante organizados. Yo me rio porque, no bien subimos al avión, Mauro saca los pijamas y se los pone a todos. Pero es como algo automático, ya tiene internalizado que esa es una de sus tareas. La gente lo mira en el avión y no lo puede creer. Para colmo yo soy una inútil total cuando volamos porque tengo terror, me paraliza el avión. Es algo que no logro manejar.

Me critican porque viajo en un avión privado, pero te digo la verdad: ¡somos tantos que nos cuesta lo mismo que pagar los pasajes en un avión de línea!.

¿Te gustaría tener más hijos? ¡A mí me encantaría! Pero Mauro no quiere saber nada. No sólo por el peligro que implicaría una sexta cesárea para mí, él es más sensato y piensa en lo difícil que es movilizarnos. ¡Somos una banda! Hay gente que me critica porque viajo en un avión privado, pero te digo la verdad: ¡somos tantos que nos cuesta lo mismo que pagar los pasajes en un avión de línea! Y la realidad es que vamos más cómodos y tranquilos.

En el programa de Susana (Giménez) te quejaste del poco tiempo que pasás a solas con Mauro…. Sí, es verdad. Mirá, este año armé un viaje para estar sola con Mauro: le pedí a mamá que viniera a cuidar a los chicos, reservé hoteles y vuelos. Estaba todo listo. Unos días antes de salir, Mauro me dijo: “no puedo dejarlos, gordita. Llevemos a los chicos”.

¿Pero qué te dice? ¿Por qué siente que no puede dejarlos? Él me explica que es poco el tiempo que tenemos para compartir vacaciones con los chicos. Mauro se fue a los 13 años de su casa y eso es algo normal para un chico que quiere dedicarse profesionalmente al fútbol, entonces me dice: si te ponés a pensar no nos quedan tantos años con Valentino (8), que quiere ser futbolista. Y es cierto. Cuando me lo explicó lo entendí. Para él la familia es todo.

Hablás de Mauro y suena como un hombre súper maduro aunque sólo tiene 24 años ¡Pero claro! ¡Mauro es el maduro en esta pareja! ¿Vos creías que era yo porque tengo 6 años más que  él? Para nada.

¿Nunca te pesó la diferencia de edad? No te voy a mentir: al principio sí. Tenía mucho prejuicio y me pesaba que fuera más joven que yo. Pero éramos amigos y lo conocía bien, sabía lo responsable y serio que era con todo. Empezamos a salir y perdí el miedo: él me dio la seguridad que necesitaba.

¿Estás en negociaciones con Telefe para tener tu propio programa de tevé? Sí, llevamos un tiempo charlando y ahora avanzamos en un proyecto para hacer algo con Zaira (Nara). La idea es que se grabe un poco en la Argentina y otro poco en Italia.

¿Sería un reality show onda las Kardashian? (Se ríe) No sé si esa es la idea exacta, pero sí tendría algo de reality y también haríamos entrevistas. Es algo original y divertido que creo que va a dar que hablar. ¡Ojalá se dé!

Yo siempre pido lo mismo: salud para mi familia.

¿Es verdad que en Uruguay te enojaste porque no te ubicaron en el palco que tenías reservado para ver el partido? No, son inventos. Tardamos en llegar al palco porque Zaira se había encaprichado en comer un choripán en la cancha y, hasta que el marido no se lo consiguió, no nos ubicamos. Eso fue todo. Y te pido que lo aclares en la nota: el marido de Zaira es un santo que le tiene una paciencia infinita.

Cumpliste 30 años. Me imaginaba un súper festejo y no subiste ni un video, cero fotos… ¿qué pasó? ¡Ay, no me hagas acordar de ese día! Fue el festejo más triste del mundo. Cayó sábado, estaba sola con los chicos (Mauro concentrado), muy cansada y no hice nada de nada.

¡Esa celebración no es digna de vos! Tenés razón y me viene bien que lo hayamos hablado. No festejé los 30, este año prometo tirar la casa por la ventana (se ríe).

¿Y cuáles van a ser tus tres deseos ese día? Yo siempre pido lo mismo: salud para mi familia. No es algo original, pero es lo que todos queremos, lo único real- mente importante en la vida, ¿no? Pero este año tengo otro pedido muy especial, lo que más deseo en este momento de mi vida: que la Argentina clasifique para el mundial y salgamos campeones en Rusia. Ése es mi gran sueño

Volver a ver el cine de los ’80 y ’90

¿De qué hablábamos cuando no hablábamos de series?¡De películas! No fue hace mucho, pero parece una eternidad. En los 80´y ´90 las películas que veíamos en cine o en casa, en VHS, eran el tema de conversación entre amigos y en las primeras citas para probar compatibilidades. Y ellas vuelven en el Especial 80 vs 90–La guerra de las décadas, un ciclo –del 4 al 29 de septiembre, en doble función, de lunes a viernes a partir de las 22, en el canal TCM– ideal para ojos vintage, para recordar aquellos buenos viejos tiempos en video, y para miradas curiosas del público más joven, para saber que hubo vida antes del streaming y de las pelis bajadas.

HOY ESTRENO. La variedad de películas que se incluyen en el especial es inmensa, y los duelos están planteados por género, temáticas, o a través de asociaciones libres y juegos de palabras. Así, hay riña de serpientes entre Cobra (1986) vs. Anaconda (1997), pelea de chicos Cuenta conmigo (1986) vs. Mi primer beso (1991), duelo de comedias -Tootsie (1982) vs. Cambio de hábito 2 (1993)- y de películas de terror: Christine (1983) vs. Chucky: El muñeco diabólico 2 (1990).

¿Y vos de qué lado estás? Seguramente todo dependerá de la edad y de “tu época”, pero hay duplas en las que es muy dificil elegir, como la de Generación X (1994) vs. El primer año del resto de nuestras vidas (1985), o La Máscara (1994) vs. Batman (1989).

Los ´90 terminan con internet, cuando empieza el consumo del cine individual. En los ´80 es un tema ir al cine y las peliculas hablan de eso. -Leonardo M. D'Espósito, periodista y crítico de cine convocado por TCM-

Y con cada película seguramente te vas a acordar dónde la viste y con quién, de la salida al cine o de los encuentros de los sábados a la noche en el living de una casa, frente a la tele y el reproductor de VHS.  “Los ´90 terminan con internet, cuando empieza el consumo del cine individual. Desaparece lo comunitario, el ritual. En los ´80 es un tema ir al cine y las peliculas hablan de eso –dice Leonardo M. D'Espósito, periodista y crítico de cine convocado por TCM para presentar La guerra de las décadasEn los ´80, especialmente a través del VHS, se recuperó una cinefilia anterior y eso creo la generación de los ´90 que tomó pedazos del cine del pasado para construir un cine propio, y se rien de eso, como Tarantino”.

VOLVER AL PASADO. “Quienes hoy somos adultos hemos sido definidos por las experiencias de los ochenta y los noventa, dos períodos que se parecen, pero tienen grandes diferencias La primera es el tiempo de la mezcla de géneros, de polemizar con el poder político (eran los años de Ronald Reagan) y de probar toda tecnología posible. La segunda, el nacimiento del desprejuicio por parte de la primera generación de realizadores que se formó con la revolución del VHS, del cine en casa”, dice D'Espósito, autor de 50 películas para ser feliz, entre otros libros.

Así, miramos las películas de los ´80 y ´90, que no parecen tan distintas, hasta que llega el cambio del siglo -“los años cero”- con todas sus novedades y también todos sus tributos y revivals del pasado. “Lo que sucede ahora es que la mayor parte de los que hoy son adultos y manejan el cine crecieron en esa autoconcienca de ver cine y tienen una relación con el cine del pasado que tiene que ver con el propio disfrute, y quieren recuperar eso”, asegura el especialista que indica que Batman (1989) es una película de quiebre: los estudios descubren la “marca instalada”, o las películas con 2, 3, 4… 6 partes y todos los superhéroes del mundo. Continuará. 

Mirá la programación completa en http://especiales.tcmla.com/80sVS90s/

Reality Bites (1994)

Sintonía de amor (1993)

 

El primer año del resto de nuestras vidas (1985)

Pesadilla en lo profundo de la noche (1984)

Un equipo muy especial (1992)

¿Quién es esa chica? (1987)

¿De qué hablábamos cuando no hablábamos de series?¡De películas! No fue hace mucho, pero parece una eternidad. En los 80´y ´90 las películas que veíamos en cine o en casa, en VHS, eran el tema de conversación entre amigos y en las primeras citas para probar compatibilidades. Y ellas vuelven en el Especial 80 vs 90–La guerra de las décadas, un ciclo –del 4 al 29 de septiembre, en doble función, de lunes a viernes a partir de las 22, en el canal TCM– ideal para ojos vintage, para recordar aquellos buenos viejos tiempos en video, y para miradas curiosas del público más joven, para saber que hubo vida antes del streaming y de las pelis bajadas.

HOY ESTRENO. La variedad de películas que se incluyen en el especial es inmensa, y los duelos están planteados por género, temáticas, o a través de asociaciones libres y juegos de palabras. Así, hay riña de serpientes entre Cobra (1986) vs. Anaconda (1997), pelea de chicos Cuenta conmigo (1986) vs. Mi primer beso (1991), duelo de comedias -Tootsie (1982) vs. Cambio de hábito 2 (1993)- y de películas de terror: Christine (1983) vs. Chucky: El muñeco diabólico 2 (1990).

¿Y vos de qué lado estás? Seguramente todo dependerá de la edad y de “tu época”, pero hay duplas en las que es muy dificil elegir, como la de Generación X (1994) vs. El primer año del resto de nuestras vidas (1985), o La Máscara (1994) vs. Batman (1989).

Los ´90 terminan con internet, cuando empieza el consumo del cine individual. En los ´80 es un tema ir al cine y las peliculas hablan de eso. -Leonardo M. D'Espósito, periodista y crítico de cine convocado por TCM-

Y con cada película seguramente te vas a acordar dónde la viste y con quién, de la salida al cine o de los encuentros de los sábados a la noche en el living de una casa, frente a la tele y el reproductor de VHS.  “Los ´90 terminan con internet, cuando empieza el consumo del cine individual. Desaparece lo comunitario, el ritual. En los ´80 es un tema ir al cine y las peliculas hablan de eso –dice Leonardo M. D'Espósito, periodista y crítico de cine convocado por TCM para presentar La guerra de las décadasEn los ´80, especialmente a través del VHS, se recuperó una cinefilia anterior y eso creo la generación de los ´90 que tomó pedazos del cine del pasado para construir un cine propio, y se rien de eso, como Tarantino”.

VOLVER AL PASADO. “Quienes hoy somos adultos hemos sido definidos por las experiencias de los ochenta y los noventa, dos períodos que se parecen, pero tienen grandes diferencias La primera es el tiempo de la mezcla de géneros, de polemizar con el poder político (eran los años de Ronald Reagan) y de probar toda tecnología posible. La segunda, el nacimiento del desprejuicio por parte de la primera generación de realizadores que se formó con la revolución del VHS, del cine en casa”, dice D'Espósito, autor de 50 películas para ser feliz, entre otros libros.

Así, miramos las películas de los ´80 y ´90, que no parecen tan distintas, hasta que llega el cambio del siglo -“los años cero”- con todas sus novedades y también todos sus tributos y revivals del pasado. “Lo que sucede ahora es que la mayor parte de los que hoy son adultos y manejan el cine crecieron en esa autoconcienca de ver cine y tienen una relación con el cine del pasado que tiene que ver con el propio disfrute, y quieren recuperar eso”, asegura el especialista que indica que Batman (1989) es una película de quiebre: los estudios descubren la “marca instalada”, o las películas con 2, 3, 4… 6 partes y todos los superhéroes del mundo. Continuará. 

Mirá la programación completa en http://especiales.tcmla.com/80sVS90s/

Reality Bites (1994)

Sintonía de amor (1993)

 

El primer año del resto de nuestras vidas (1985)

Pesadilla en lo profundo de la noche (1984)

Un equipo muy especial (1992)

¿Quién es esa chica? (1987)

Paula Hawkins, la mujer detrás del thriller

La autora del best seller La chica del tren visitó la Argentina para presentar su nuevo libro, Escrito en el agua (Planeta). Paciente, entre firmas de libros, encuentros con fans y notas de prensa, la autora zimbabuense que hoy reside en Londres habló con nosotras de su nuevo thriller. Papeles no le faltan: La chica… no sólo vendió 20 millones de ejemplares en el mundo, también se transformó en film (con Emily Blunt como protagonista). El poder de observación de Hawkins le permite tomar hechos cotidianos y tramar con ellos los argumentos más intrincados. En Escrito en el agua la trama gira alrededor de una muerta y cómo eso desencadena recuerdos de dos hermanas, Jules y Lena. “Estoy interesada en la vida de las mujeres, en los desafíos particulares que viven, los momentos que enfrentan. Me interesa la manera en que las mujeres interactuamos entre nosotras”, comenta la autora, café con leche en mano.

¿Somos más complejas que los hombres? No diría eso, pero sí creo que tenemos diferentes desafíos porque nos tratan distinto en todos los ámbitos. Quería mostrar la manera en que respondemos y cómo negociamos.

¿Pensás que tu público espera de vos sólo thrillers? Ciertamente, pero no se si voy a continuar escribiéndolos por siempre. Aún me queda uno más pendiente, para eso me contrataron. Luego tengo muchas opciones más y veré si la editorial aún me quiere.

Dicen que los mejores textos salen de cosas que se conocen bien, ¿en qué te inspirás? En todo. Algunos personajes sí salen de alguien a quien conocí, a veces de mí misma, pero también de historias que leo en los diarios, veo en televisión o en películas. ¿Qué pasó después de eso tan terrible que les pasó?, ¿qué ocurrió cuando las luces se apagaron? Eso te puede dar una chispa y luego se genera una historia.

¿Tus amigos temen convertirse en personajes de tus novelas? Bueno, una vez que La chica… fue publicada una de mis amigas me dijo “¿Soy la roommate, soy Cathie?” –N. de la R.: Se ríe recordando a la amiga de la protagonista–. No lo era, pero pienso que mis amigos siempre intentan ver si están ahí y ¡no lo están! Nunca pondría a alguien que conozco… aunque quizá tomaría prestadas algunas pequeñas partes de ellos o de su personalidad.

Cada lector lee un libro diferente, todo depende de lo que se imagina cada uno y eso me genera mucha curiosidad.

¿Te costó dejar tu texto atrás cuando lo transformaron en película? Siempre es un momento de mucha ansiedad, al igual que cuando escribís un libro y lo largás al mundo, ahí ya nada depende de vos, perdés el control. Además, cada lector lee un libro diferente, todo depende de lo que se imagina cada uno y eso me genera mucha curiosidad. Pero una vez que lo dejás ir, es lindo.

¿Cuán involucrada estuviste en el film? Casi nada. Hablé con los productores, me junté con los directores, pero no más. Sólo por cortesía me dijeron “vení y visitá el set”. Esta vez soy una productora ejecutiva, así que tengo un poco más de control… porque Escrito en el agua ambién se convertirá en película. Dreamworks ya tiene los derechos y tengo un poco más de decisión porque es una colaboración, puedo opinar, aunque tampoco tengo la voz para decir “no, ¡esto no!” –se ríe–. Tampoco podría, no soy de esas escritoras que se transforman en directoras de cine.

Antes de dedicarte a este rubro solías escribir chick lit bajo un seudónimo… ¡Amy Silver!, sí. Realmente disfruté escribir esos libros –Confessions of a Reluctant Recessionista, One Minute to Midnight, The Reunion–. Fue un gran entrenamiento para mí el crear personajes y tramas.

¿Tus amigos sabían que eran tus novelas? Algunos, sólo los más cercanos. Pero no eran “yo”. Yo no soy “feliz”, no soy romántica… Los escribía, sí –y me servían para pagar la renta–, pero de alguna manera lo hacía para saber si podía descubrir si en realidad era capaz de escribir toda una novela, una cosa difícil de lograr. Fue muy interesante y práctico.

En Escrito en el agua las protagonistas son hermanas, ¿tenés alguna? No, sólo un hermano, así que todo es imaginario. Quería escribir acerca de una familia y me interesó la relación entre hermanas, la competencia que a veces surge y cómo dos personas que provienen de una misma familia pueden ser completamente distintas. Me interesan esas dinámicas y cómo las relaciones se desenvuelven. Hay algo en esta relación que hace que se congele en la adolescencia, ellas –Nel y Jules– dejaron de hablarse, así que nunca progresó. Pararon su relación antes de convertirse en adultas y no hay manera de saber qué podría haber pasado entre ellas.

¿Qué pasa con los spoilers? Es difícil. Porque con las redes sociales se habla todo el tiempo y en todas partes, pero para mí no es lo más importante que divulguen o no el final. Lo que importa es el viaje que hacen hasta llegar a eso, eso es lo interesante.

Con tantos viajes, ¿en qué momento escribís? No soy buena escribiendo mientras estoy de gira, así que me reservo para cuando vuelvo a Londres o me tomo un par de meses en el verano. ¡Ya lo dije! El año que viene no pienso hacer más viajes, me dedicaré sólo a escribir, así que ya veremos.

Agatha Christie se inspiraba en lugares y paisajes exóticos, ¿Buenos Aires podría ser locación de alguna de tus tramas? Sí, definitivamente. Es una ciudad muy glamorosa y diversa. Sería un gran lugar para ambientar una novela. Thriller o no, sólo deseo que mi próximo libro sea mejor que el anterior. Soy muy ambiciosa y eso es lo que más me interesa. Si tiene éxito, genial, pero para mí la creación es más importante.

 

La autora del best seller La chica del tren visitó la Argentina para presentar su nuevo libro, Escrito en el agua (Planeta). Paciente, entre firmas de libros, encuentros con fans y notas de prensa, la autora zimbabuense que hoy reside en Londres habló con nosotras de su nuevo thriller. Papeles no le faltan: La chica… no sólo vendió 20 millones de ejemplares en el mundo, también se transformó en film (con Emily Blunt como protagonista). El poder de observación de Hawkins le permite tomar hechos cotidianos y tramar con ellos los argumentos más intrincados. En Escrito en el agua la trama gira alrededor de una muerta y cómo eso desencadena recuerdos de dos hermanas, Jules y Lena. “Estoy interesada en la vida de las mujeres, en los desafíos particulares que viven, los momentos que enfrentan. Me interesa la manera en que las mujeres interactuamos entre nosotras”, comenta la autora, café con leche en mano.

¿Somos más complejas que los hombres? No diría eso, pero sí creo que tenemos diferentes desafíos porque nos tratan distinto en todos los ámbitos. Quería mostrar la manera en que respondemos y cómo negociamos.

¿Pensás que tu público espera de vos sólo thrillers? Ciertamente, pero no se si voy a continuar escribiéndolos por siempre. Aún me queda uno más pendiente, para eso me contrataron. Luego tengo muchas opciones más y veré si la editorial aún me quiere.

Dicen que los mejores textos salen de cosas que se conocen bien, ¿en qué te inspirás? En todo. Algunos personajes sí salen de alguien a quien conocí, a veces de mí misma, pero también de historias que leo en los diarios, veo en televisión o en películas. ¿Qué pasó después de eso tan terrible que les pasó?, ¿qué ocurrió cuando las luces se apagaron? Eso te puede dar una chispa y luego se genera una historia.

¿Tus amigos temen convertirse en personajes de tus novelas? Bueno, una vez que La chica… fue publicada una de mis amigas me dijo “¿Soy la roommate, soy Cathie?” –N. de la R.: Se ríe recordando a la amiga de la protagonista–. No lo era, pero pienso que mis amigos siempre intentan ver si están ahí y ¡no lo están! Nunca pondría a alguien que conozco… aunque quizá tomaría prestadas algunas pequeñas partes de ellos o de su personalidad.

Cada lector lee un libro diferente, todo depende de lo que se imagina cada uno y eso me genera mucha curiosidad.

¿Te costó dejar tu texto atrás cuando lo transformaron en película? Siempre es un momento de mucha ansiedad, al igual que cuando escribís un libro y lo largás al mundo, ahí ya nada depende de vos, perdés el control. Además, cada lector lee un libro diferente, todo depende de lo que se imagina cada uno y eso me genera mucha curiosidad. Pero una vez que lo dejás ir, es lindo.

¿Cuán involucrada estuviste en el film? Casi nada. Hablé con los productores, me junté con los directores, pero no más. Sólo por cortesía me dijeron “vení y visitá el set”. Esta vez soy una productora ejecutiva, así que tengo un poco más de control… porque Escrito en el agua ambién se convertirá en película. Dreamworks ya tiene los derechos y tengo un poco más de decisión porque es una colaboración, puedo opinar, aunque tampoco tengo la voz para decir “no, ¡esto no!” –se ríe–. Tampoco podría, no soy de esas escritoras que se transforman en directoras de cine.

Antes de dedicarte a este rubro solías escribir chick lit bajo un seudónimo… ¡Amy Silver!, sí. Realmente disfruté escribir esos libros –Confessions of a Reluctant Recessionista, One Minute to Midnight, The Reunion–. Fue un gran entrenamiento para mí el crear personajes y tramas.

¿Tus amigos sabían que eran tus novelas? Algunos, sólo los más cercanos. Pero no eran “yo”. Yo no soy “feliz”, no soy romántica… Los escribía, sí –y me servían para pagar la renta–, pero de alguna manera lo hacía para saber si podía descubrir si en realidad era capaz de escribir toda una novela, una cosa difícil de lograr. Fue muy interesante y práctico.

En Escrito en el agua las protagonistas son hermanas, ¿tenés alguna? No, sólo un hermano, así que todo es imaginario. Quería escribir acerca de una familia y me interesó la relación entre hermanas, la competencia que a veces surge y cómo dos personas que provienen de una misma familia pueden ser completamente distintas. Me interesan esas dinámicas y cómo las relaciones se desenvuelven. Hay algo en esta relación que hace que se congele en la adolescencia, ellas –Nel y Jules– dejaron de hablarse, así que nunca progresó. Pararon su relación antes de convertirse en adultas y no hay manera de saber qué podría haber pasado entre ellas.

¿Qué pasa con los spoilers? Es difícil. Porque con las redes sociales se habla todo el tiempo y en todas partes, pero para mí no es lo más importante que divulguen o no el final. Lo que importa es el viaje que hacen hasta llegar a eso, eso es lo interesante.

Con tantos viajes, ¿en qué momento escribís? No soy buena escribiendo mientras estoy de gira, así que me reservo para cuando vuelvo a Londres o me tomo un par de meses en el verano. ¡Ya lo dije! El año que viene no pienso hacer más viajes, me dedicaré sólo a escribir, así que ya veremos.

Agatha Christie se inspiraba en lugares y paisajes exóticos, ¿Buenos Aires podría ser locación de alguna de tus tramas? Sí, definitivamente. Es una ciudad muy glamorosa y diversa. Sería un gran lugar para ambientar una novela. Thriller o no, sólo deseo que mi próximo libro sea mejor que el anterior. Soy muy ambiciosa y eso es lo que más me interesa. Si tiene éxito, genial, pero para mí la creación es más importante.

 

Miguel Ángel Silvestre: “Me encantaría vivir en la Argentina y trabajar aquí”

Me devoré las cuatro temporadas de Velvet. No se trata de la mejor serie que haya visto, pero admito que me cautivó la increíble química entre sus protagonistas: Don Alberto y Ana. Fueron las mamás de las compañeras de mi hija menor, Ema, las que me la recomendaron con una frase que me quedó grabada: “Cuando veas cómo la mira él a ella, no vas a poder abandonar la novela”. Y así fue. Entonces, apenas la gente de Netflix me avisó que Miguel Ángel Silvestre (35, Don Alberto), llegaba al país para presentar otra serie, Sense8, acepté inmediatamente. Y para envidia de muchas, pude sentarme a charlar con él y sacarme una selfie que cosechó tantos likes como caritas de “¿Por qué vos y no yo?”. Me tocó a mí y si bien no pude compartir ese momento con todas las que llenaron mi WhatsApp de pedidos de autógrafos y saludos, en especial las mamás de 5ºC del colegio St Patrick’s, a cada una de ellas les dedico mi charla con este galán de novela.

Sos español, pero ahora estás instalado en Estados Unidos, ¿cómo fue la mudanza? Sí, estoy pasando una temporada en Los Ángeles donde tengo una rutina de estudio y grabé Sense8. Para no extrañar Madrid me llevé un contenedor completo con mis cosas. Tal es así que un amigo que me visitó me dijo que parecía que estábamos en mi casa madrileña.

En mi casa he tenido una educación abierta, en mi familia hay integrantes del colectivo LGBT y con Sense8 le rindo homenaje

¿Sos metódico con tus rutinas? Sííí. Me levanto todos los días a las 8 y leo 15 minutos antes de arrancar el día. En este momento tengo tres libros en mi mesa de luz. Y otra cosa con la que soy estricto es con el celular. No me permito mirar el móvil hasta que estoy sentado y desayunando y esto sucede una hora y media después de abrir los ojos.  Prefiero que no se me pase el tiempo sólo navegando en las redes sociales. 

Cambiaste ya dos veces el rumbo de tu vida. Primero pensaste en ser tenista, luego fisioterapeuta y ahora actor. ¿Creés que ésta es la definitiva? Si bien esto comenzó casi como un capricho, hoy estoy muy comprometido con mi carrera. Y también agradecido especialmente con Velvet que nos está abriendo miles puertas y nos permite que nos reciban con tanto cariño en distintos lugares.

Trabajaste con Pedro Almodóvar, ¿con qué otro director soñás trabajar? Bueno, hay muchos. Admiro a Tarantino, soy fan de Pulp fiction, la he visto un montón de veces. También me encantaría vivir en la Argentina y trabajar aquí. Ustedes tienen el mejor teatro. Mis tres profesores de interpretación son argentinos. En España el talento actoral argentino está muy bien conceptuado.

ROMPER EL MOLDE. Hijo de un fisioterapeuta y una gestora bancaria, cuando a Miguel Ángel le quedaban dos materias para recibirse de fisioterapeuta, optó dedicarse a la actuación. “Le dije a mi padre que quería ir a Madrid para estudiar interpretación. Él le pidió a mi tía, que es directora de teatro, que me tomara un examen para ver si servía. Si bien ella le dijo que eso nunca se sabe, de todas maneras me dio un monólogo de American Beauty para que lo preparara. Yo me metí en la habitación con mi hermana para estudiarlo. Le puse tanta energía, estaba tan concentrado que cuando mi tía lo escuchó le dijo a mi padre: ‘No sé si será buen actor, pero que ganas tiene, tiene’”. Y así, sin rendir las dos materias partió a Madrid con las palabras de su padre retumbándole en la cabeza. “Hijo, tu sí que eres un intenso”. Y Miguel concuerda con lo de intenso y tiene su explicación: “Mi hermana es sumamente talentosa. De chicos, para las Navidades ella tocaba el piano y cantaba maravillosamente y yo debía esforzarme tanto para resaltar que ya allí debe haber comenzado un poco mi trabajo como actor”, dice con picardía y una amplia sonrisa. Porque durante los 35 minutos que duró nuestro rato con el actor, se mostró súper solícito y amistoso y no dudó en asomarse a una ventana del hotel donde se alojaba para saludar a las fans.

 

Hay demasiadas cosas que estudiar y aprender, el móvil es adictivo. No me gusta sentirme prisionero del teléfono.

¿Son una familia muy unida? Sí. Con mi hermana y mis padres y también mi tía Elvira. Recuerdo que de chicos nos juntábamos todos a comer su receta especial de paella, con albóndigas y romero. Un manjar.

 

¿Te gusta cocinar? Mucho, en Madrid lo hacía más, pero ahora en Los Ángeles me gusta ir a un supermercado en el que venden comida hecha muy rica. Cuando como en casa me preparo verduras, pescados o carnes y ensaladas, me encanta aliñarlas con las manos. Mi tía hacía hincapié en hacerlo así porque decía que de esa manera le llega todo el cariñito y la intención. Me parece que es el secreto para que salga rica.

Con tu mamá tienen una relación especial, ¿es así? Una relación hermosa. Hace poco fundió todo el oro que tenía de cuando era chica y nos mandamos a hacer un anillo para cada uno con un dibujo que hizo un amigo luego de juntarse con nosotros dos y recibir indicaciones. Cada anillo lleva grabada una palabra. Yo elegí para ella “blooming”, que significa florecer, porque ella está comenzando una nueva etapa de su vida, estudia psicología. Y ella eligió para mí “gladiador” porque, me dijo: “Cuando te propones algo luchas por ello y eso tienes que recordarlo siempre”. Los anillos los intercambiamos cuando llegué a Los Ángeles y ahora jamás me lo quito.

Te gustan los accesorios, ¿también la ropa? Sí, me encanta la moda. Cuando escojo una ropa trato de que sea buena porque cada vez que me compro algo pienso que lo va a heredar mi hijo. Me gusta que las cosas duren, las cuido, las cuelgo en buenas perchas, las llevo a la tintorería. Quiero poder decirles a mis hijos “Con esta chaqueta Armani le di un beso a tu madre por primera vez”.

Si ya estás pensando en hijos es porque estás en pareja… No me siento cómodo hablando de mi vida personal. Pero reconozco que soy un caballero. Volviendo a la ropa, si tengo que llevar un suéter a una salida con una chica no dudo en elegir el más suave porque sé que si se pone frío voy a terminar dándoselo a ella.

Para terminar, quienes te vimos en Velvet juramos que te encantan las mujeres y quienes te siguen en Sense8 aseguran que sos gay. Podemos decirle a tu papá que definitivamente te convertiste en un gran actor. (Risas). En mi casa he tenido una educación abierta, en mi familia hay integrantes del colectivo LGBT y con Sense8 le rindo homenaje, todo mi amor y respeto a esas personas. No obstante, de momento en esta vida sólo he tenido novias. Me gustan las mujeres.

Me devoré las cuatro temporadas de Velvet. No se trata de la mejor serie que haya visto, pero admito que me cautivó la increíble química entre sus protagonistas: Don Alberto y Ana. Fueron las mamás de las compañeras de mi hija menor, Ema, las que me la recomendaron con una frase que me quedó grabada: “Cuando veas cómo la mira él a ella, no vas a poder abandonar la novela”. Y así fue. Entonces, apenas la gente de Netflix me avisó que Miguel Ángel Silvestre (35, Don Alberto), llegaba al país para presentar otra serie, Sense8, acepté inmediatamente. Y para envidia de muchas, pude sentarme a charlar con él y sacarme una selfie que cosechó tantos likes como caritas de “¿Por qué vos y no yo?”. Me tocó a mí y si bien no pude compartir ese momento con todas las que llenaron mi WhatsApp de pedidos de autógrafos y saludos, en especial las mamás de 5ºC del colegio St Patrick’s, a cada una de ellas les dedico mi charla con este galán de novela.

Sos español, pero ahora estás instalado en Estados Unidos, ¿cómo fue la mudanza? Sí, estoy pasando una temporada en Los Ángeles donde tengo una rutina de estudio y grabé Sense8. Para no extrañar Madrid me llevé un contenedor completo con mis cosas. Tal es así que un amigo que me visitó me dijo que parecía que estábamos en mi casa madrileña.

En mi casa he tenido una educación abierta, en mi familia hay integrantes del colectivo LGBT y con Sense8 le rindo homenaje

¿Sos metódico con tus rutinas? Sííí. Me levanto todos los días a las 8 y leo 15 minutos antes de arrancar el día. En este momento tengo tres libros en mi mesa de luz. Y otra cosa con la que soy estricto es con el celular. No me permito mirar el móvil hasta que estoy sentado y desayunando y esto sucede una hora y media después de abrir los ojos.  Prefiero que no se me pase el tiempo sólo navegando en las redes sociales. 

Cambiaste ya dos veces el rumbo de tu vida. Primero pensaste en ser tenista, luego fisioterapeuta y ahora actor. ¿Creés que ésta es la definitiva? Si bien esto comenzó casi como un capricho, hoy estoy muy comprometido con mi carrera. Y también agradecido especialmente con Velvet que nos está abriendo miles puertas y nos permite que nos reciban con tanto cariño en distintos lugares.

Trabajaste con Pedro Almodóvar, ¿con qué otro director soñás trabajar? Bueno, hay muchos. Admiro a Tarantino, soy fan de Pulp fiction, la he visto un montón de veces. También me encantaría vivir en la Argentina y trabajar aquí. Ustedes tienen el mejor teatro. Mis tres profesores de interpretación son argentinos. En España el talento actoral argentino está muy bien conceptuado.

ROMPER EL MOLDE. Hijo de un fisioterapeuta y una gestora bancaria, cuando a Miguel Ángel le quedaban dos materias para recibirse de fisioterapeuta, optó dedicarse a la actuación. “Le dije a mi padre que quería ir a Madrid para estudiar interpretación. Él le pidió a mi tía, que es directora de teatro, que me tomara un examen para ver si servía. Si bien ella le dijo que eso nunca se sabe, de todas maneras me dio un monólogo de American Beauty para que lo preparara. Yo me metí en la habitación con mi hermana para estudiarlo. Le puse tanta energía, estaba tan concentrado que cuando mi tía lo escuchó le dijo a mi padre: ‘No sé si será buen actor, pero que ganas tiene, tiene’”. Y así, sin rendir las dos materias partió a Madrid con las palabras de su padre retumbándole en la cabeza. “Hijo, tu sí que eres un intenso”. Y Miguel concuerda con lo de intenso y tiene su explicación: “Mi hermana es sumamente talentosa. De chicos, para las Navidades ella tocaba el piano y cantaba maravillosamente y yo debía esforzarme tanto para resaltar que ya allí debe haber comenzado un poco mi trabajo como actor”, dice con picardía y una amplia sonrisa. Porque durante los 35 minutos que duró nuestro rato con el actor, se mostró súper solícito y amistoso y no dudó en asomarse a una ventana del hotel donde se alojaba para saludar a las fans.

 

Hay demasiadas cosas que estudiar y aprender, el móvil es adictivo. No me gusta sentirme prisionero del teléfono.

¿Son una familia muy unida? Sí. Con mi hermana y mis padres y también mi tía Elvira. Recuerdo que de chicos nos juntábamos todos a comer su receta especial de paella, con albóndigas y romero. Un manjar.

 

¿Te gusta cocinar? Mucho, en Madrid lo hacía más, pero ahora en Los Ángeles me gusta ir a un supermercado en el que venden comida hecha muy rica. Cuando como en casa me preparo verduras, pescados o carnes y ensaladas, me encanta aliñarlas con las manos. Mi tía hacía hincapié en hacerlo así porque decía que de esa manera le llega todo el cariñito y la intención. Me parece que es el secreto para que salga rica.

Con tu mamá tienen una relación especial, ¿es así? Una relación hermosa. Hace poco fundió todo el oro que tenía de cuando era chica y nos mandamos a hacer un anillo para cada uno con un dibujo que hizo un amigo luego de juntarse con nosotros dos y recibir indicaciones. Cada anillo lleva grabada una palabra. Yo elegí para ella “blooming”, que significa florecer, porque ella está comenzando una nueva etapa de su vida, estudia psicología. Y ella eligió para mí “gladiador” porque, me dijo: “Cuando te propones algo luchas por ello y eso tienes que recordarlo siempre”. Los anillos los intercambiamos cuando llegué a Los Ángeles y ahora jamás me lo quito.

Te gustan los accesorios, ¿también la ropa? Sí, me encanta la moda. Cuando escojo una ropa trato de que sea buena porque cada vez que me compro algo pienso que lo va a heredar mi hijo. Me gusta que las cosas duren, las cuido, las cuelgo en buenas perchas, las llevo a la tintorería. Quiero poder decirles a mis hijos “Con esta chaqueta Armani le di un beso a tu madre por primera vez”.

Si ya estás pensando en hijos es porque estás en pareja… No me siento cómodo hablando de mi vida personal. Pero reconozco que soy un caballero. Volviendo a la ropa, si tengo que llevar un suéter a una salida con una chica no dudo en elegir el más suave porque sé que si se pone frío voy a terminar dándoselo a ella.

Para terminar, quienes te vimos en Velvet juramos que te encantan las mujeres y quienes te siguen en Sense8 aseguran que sos gay. Podemos decirle a tu papá que definitivamente te convertiste en un gran actor. (Risas). En mi casa he tenido una educación abierta, en mi familia hay integrantes del colectivo LGBT y con Sense8 le rindo homenaje, todo mi amor y respeto a esas personas. No obstante, de momento en esta vida sólo he tenido novias. Me gustan las mujeres.

Agatha Ruiz de la Prada: “Todas necesitamos un momento de locura”

"Nada de colores oscuros”. El dress code de la entrevista solicitaba colores, muchos colores. Hacerlo realidad te hace dar cuenta de lo complicado que es combinar sin aferrarte al negro salvador. La ocasión lo ameritaba: llegaba a Buenos Aires Agatha Ruiz de la Prada, “la” diseñadora de los colores, irreverente del mundo fashion y protagonista de eventos memorables en las páginas de Para Ti. Marquesa de Castelldosrius y Baronesa de Santa Pau, Agatha supo ponerle su toque no sólo a la indumentaria sino también al mundo de la decoración, la ambientación y a exitosos perfumes. Hoy llega al país para presentar su nueva fragancia, Crazy Florever (un juego de palabras que combina locura y flores por siempre) y lo hace en un momento especial. La mujer que se atrevió a desafiarlo todo y a convertir en arcoíris hasta lo más insólito, acaba de separarse luego de 30 años junto al prestigioso periodista Pedro J. Ramírez (exdirector del diario El Mundo).

Cuando me pidió el divorcio ni rompí platos ni me he encerrado, pero lloré mucho. Tengo muchísimas amigas, ¡y ayudan una barbaridad!

Años de entrevistas hablando de su convivencia sin papeles y, cuando finalmente pasaron por el registro civil, a los tres meses Jota –como le dicen a Ramírez– solicitó el divorcio. Con el apoyo de sus dos hijos –Cósima y Tristán, quienes estudiaron en el exterior y ya están de vuelta en España–, Agatha enfrentó su peor momento y en abril firmó el divorcio. Flaquísima, con varios kilos menos, hoy aterriza en Buenos Aires. En viaje relámpago y, tras una jornada a full, se muestra al natural, súper sincera aunque pausada, a otra velocidad.

¿Cómo es tu nuevo perfume, Crazy Florever? Ha caído muy bien el nombre, en este momento de mi vida necesito un poco de esta “locura”. No entiendo por qué no he tenido más momentos así antes, pero ha caído perfecto. Fresco, floral, chispeante, Crazy es para una mujer que necesita un momento de locura, todas lo necesitamos.

Siempre tuviste fama de “loquita linda”. Bueno, siempre lo he sido, pero nunca tan claro como ponerlo en un frasco. ¿Qué te cuento Para Ti? ¡Uf! Desde que nos hemos visto me he casado y a los tres meses me divorcié –aclara–. Y sí, chicas, no hay que firmar. O mejor, ¡sí! Fijate que conozco a mucha gente a la que le ha pasado esto, pero es mejor que estar toda la vida así sin saber qué sucede.

¿Te esperabas esta separación? Para nada, si la tarde anterior me preguntabas “Agatha, del 1 al 10, ¿cómo crees que va su relación?”, te hubiera dicho nueve y medio. Para llevar treinta años juntos yo pensaba que estábamos divinamente. Él dijo que quería ser feliz. Al final me ha hecho un favor bien grande sin saberlo. Da pereza que te hagan el favor porque una está bien cómoda con su rutina… ¡yo estaba muy cómoda, la verdad! Pero al generarte el cambio te sientes mucho más vivo…

¿Qué pasó cuando Jota te pidió el divorcio? Ni rompí platos ni me he encerrado, pero lloré mucho. Tuve mucho apoyo, tengo muchísimas amigas, ¡y ayudan una barbaridad! Tener amigas es lo más importante del mundo; cuando te llevas un disgusto de este tipo, en especial en la primera época, son lo más importante. Me siento ayudada, la prensa misma –porque son muchos los que no lo quieren a él–, hasta la gente por la calle… Este tipo de traición le pasa a uno de cada mil y la verdad es que yo no me lo merecía.

Siempre dijiste que evitarías usar el color negro, hasta en tu propio funeral, ¿qué atuendo usaste al firmar tu divorcio? ¿Sabes? No he ido. Mandé a una procuradora amiga. Sí fui a firmar unos papeles antes y fui con un burka, ¡te lo voy a enseñar! –busca en su celular hasta dar con la foto de una espléndida y solemne Agatha–. Me lo habían regalado hace muchos años, lo habían traído de Afganistán, y lo tenía metido en un cajón. Es de un violeta clarito espectacular, nunca me lo puse y de repente dije “Hoy sí”. Él ni siquiera me iba a ver, pero por si acaso me lo cruzaba en el ascensor o me lo encontraba por el pasillo… no quería que nadie me viera. Es bonito, elegante, maravilloso… Así firmé el papelerío.

De repente tu estilo jovial, “loco”, lleno de flores y de colores se puso de moda, desde los pompones hasta el estilo informal de Kate Spade o Jeremy Scott en Moschino… –sonríe–. ¡Es que yo voy unos años adelantada! No me molesta, ahí está el archivo con mis trabajos del pasado. Me gusta que todo esto hoy esté de moda.

¿Quiénes te gustan? Creo que ahora el que está marcando tendencia es éste de Gucci, Alessandro Michele, que es un fenómeno. Me encanta, es el que más me divierte. Aunque yo toda la vida me he vestido de Agatha y creo que así será siempre.

Mi perfume Crazy es para una mujer que necesita un momento de locura, todas lo necesitamos

¿Cómo estás hoy? En la etapa de renacer, ya he pasado el duelo. Creo que todo esto se va a traducir en mis trabajos. Es un renacimiento total, y ésta es la primera vez que lo digo en público porque hace un mes y medio que estoy de vacaciones alejada de todo y de todos. En este momento lo más importante son mis hijos. Cósima está trabajando conmigo cada día mejor, nos queremos una barbaridad pero no conviene que estemos mucho rato juntas, ¡tiene muy mal carácter! –se ríe–. Y mi hijo Tristán también volvió a Madrid, lo he puesto en mi empresa de director general y es fenomenal. Estoy delegando cosas, aunque pensé que me iban a quitar trabajo y no, se ha generado más porque cada uno está en su sitio.

A esta altura, ¿esperabas estar retirada y con nietos dando vueltas a tu alrededor? Retirada no, pero nietos ¡ya los estoy deseando!, es mi sueño. Por eso también me ha sorprendido tanto la separación. Yo pensaba que lo próximo era tener un nieto, un bebé en casa ¡y no que tendría que buscarme un novio!

Candidatos no te deben faltar… ¡Más deberían caerme! Cómo no me voy a animar. ¿Mi edad? Siempre en descenso. No te digo que buscamos a un tío de veinte, pero de cuarenta o de treinta y cinco… ¿Mayor? Nunca me ha gustado ser enfermera, sería muy mala. Me estoy haciendo una colección de jóvenes guapos. Te vas a morir –muestra fotos–. ¿Usarías Tinder? No. ¡Conozco tanta gente que creo que ya no necesito Tinder! Igual no se me acercan mucho, a los hombres no les doy miedo, ¡les doy terror!

"Nada de colores oscuros”. El dress code de la entrevista solicitaba colores, muchos colores. Hacerlo realidad te hace dar cuenta de lo complicado que es combinar sin aferrarte al negro salvador. La ocasión lo ameritaba: llegaba a Buenos Aires Agatha Ruiz de la Prada, “la” diseñadora de los colores, irreverente del mundo fashion y protagonista de eventos memorables en las páginas de Para Ti. Marquesa de Castelldosrius y Baronesa de Santa Pau, Agatha supo ponerle su toque no sólo a la indumentaria sino también al mundo de la decoración, la ambientación y a exitosos perfumes. Hoy llega al país para presentar su nueva fragancia, Crazy Florever (un juego de palabras que combina locura y flores por siempre) y lo hace en un momento especial. La mujer que se atrevió a desafiarlo todo y a convertir en arcoíris hasta lo más insólito, acaba de separarse luego de 30 años junto al prestigioso periodista Pedro J. Ramírez (exdirector del diario El Mundo).

Cuando me pidió el divorcio ni rompí platos ni me he encerrado, pero lloré mucho. Tengo muchísimas amigas, ¡y ayudan una barbaridad!

Años de entrevistas hablando de su convivencia sin papeles y, cuando finalmente pasaron por el registro civil, a los tres meses Jota –como le dicen a Ramírez– solicitó el divorcio. Con el apoyo de sus dos hijos –Cósima y Tristán, quienes estudiaron en el exterior y ya están de vuelta en España–, Agatha enfrentó su peor momento y en abril firmó el divorcio. Flaquísima, con varios kilos menos, hoy aterriza en Buenos Aires. En viaje relámpago y, tras una jornada a full, se muestra al natural, súper sincera aunque pausada, a otra velocidad.

¿Cómo es tu nuevo perfume, Crazy Florever? Ha caído muy bien el nombre, en este momento de mi vida necesito un poco de esta “locura”. No entiendo por qué no he tenido más momentos así antes, pero ha caído perfecto. Fresco, floral, chispeante, Crazy es para una mujer que necesita un momento de locura, todas lo necesitamos.

Siempre tuviste fama de “loquita linda”. Bueno, siempre lo he sido, pero nunca tan claro como ponerlo en un frasco. ¿Qué te cuento Para Ti? ¡Uf! Desde que nos hemos visto me he casado y a los tres meses me divorcié –aclara–. Y sí, chicas, no hay que firmar. O mejor, ¡sí! Fijate que conozco a mucha gente a la que le ha pasado esto, pero es mejor que estar toda la vida así sin saber qué sucede.

¿Te esperabas esta separación? Para nada, si la tarde anterior me preguntabas “Agatha, del 1 al 10, ¿cómo crees que va su relación?”, te hubiera dicho nueve y medio. Para llevar treinta años juntos yo pensaba que estábamos divinamente. Él dijo que quería ser feliz. Al final me ha hecho un favor bien grande sin saberlo. Da pereza que te hagan el favor porque una está bien cómoda con su rutina… ¡yo estaba muy cómoda, la verdad! Pero al generarte el cambio te sientes mucho más vivo…

¿Qué pasó cuando Jota te pidió el divorcio? Ni rompí platos ni me he encerrado, pero lloré mucho. Tuve mucho apoyo, tengo muchísimas amigas, ¡y ayudan una barbaridad! Tener amigas es lo más importante del mundo; cuando te llevas un disgusto de este tipo, en especial en la primera época, son lo más importante. Me siento ayudada, la prensa misma –porque son muchos los que no lo quieren a él–, hasta la gente por la calle… Este tipo de traición le pasa a uno de cada mil y la verdad es que yo no me lo merecía.

Siempre dijiste que evitarías usar el color negro, hasta en tu propio funeral, ¿qué atuendo usaste al firmar tu divorcio? ¿Sabes? No he ido. Mandé a una procuradora amiga. Sí fui a firmar unos papeles antes y fui con un burka, ¡te lo voy a enseñar! –busca en su celular hasta dar con la foto de una espléndida y solemne Agatha–. Me lo habían regalado hace muchos años, lo habían traído de Afganistán, y lo tenía metido en un cajón. Es de un violeta clarito espectacular, nunca me lo puse y de repente dije “Hoy sí”. Él ni siquiera me iba a ver, pero por si acaso me lo cruzaba en el ascensor o me lo encontraba por el pasillo… no quería que nadie me viera. Es bonito, elegante, maravilloso… Así firmé el papelerío.

De repente tu estilo jovial, “loco”, lleno de flores y de colores se puso de moda, desde los pompones hasta el estilo informal de Kate Spade o Jeremy Scott en Moschino… –sonríe–. ¡Es que yo voy unos años adelantada! No me molesta, ahí está el archivo con mis trabajos del pasado. Me gusta que todo esto hoy esté de moda.

¿Quiénes te gustan? Creo que ahora el que está marcando tendencia es éste de Gucci, Alessandro Michele, que es un fenómeno. Me encanta, es el que más me divierte. Aunque yo toda la vida me he vestido de Agatha y creo que así será siempre.

Mi perfume Crazy es para una mujer que necesita un momento de locura, todas lo necesitamos

¿Cómo estás hoy? En la etapa de renacer, ya he pasado el duelo. Creo que todo esto se va a traducir en mis trabajos. Es un renacimiento total, y ésta es la primera vez que lo digo en público porque hace un mes y medio que estoy de vacaciones alejada de todo y de todos. En este momento lo más importante son mis hijos. Cósima está trabajando conmigo cada día mejor, nos queremos una barbaridad pero no conviene que estemos mucho rato juntas, ¡tiene muy mal carácter! –se ríe–. Y mi hijo Tristán también volvió a Madrid, lo he puesto en mi empresa de director general y es fenomenal. Estoy delegando cosas, aunque pensé que me iban a quitar trabajo y no, se ha generado más porque cada uno está en su sitio.

A esta altura, ¿esperabas estar retirada y con nietos dando vueltas a tu alrededor? Retirada no, pero nietos ¡ya los estoy deseando!, es mi sueño. Por eso también me ha sorprendido tanto la separación. Yo pensaba que lo próximo era tener un nieto, un bebé en casa ¡y no que tendría que buscarme un novio!

Candidatos no te deben faltar… ¡Más deberían caerme! Cómo no me voy a animar. ¿Mi edad? Siempre en descenso. No te digo que buscamos a un tío de veinte, pero de cuarenta o de treinta y cinco… ¿Mayor? Nunca me ha gustado ser enfermera, sería muy mala. Me estoy haciendo una colección de jóvenes guapos. Te vas a morir –muestra fotos–. ¿Usarías Tinder? No. ¡Conozco tanta gente que creo que ya no necesito Tinder! Igual no se me acercan mucho, a los hombres no les doy miedo, ¡les doy terror!

Lady Di, a 20 años de su muerte

El 31 de agosto se cumplen 20 años de la muerte de Lady Di, una mujer que marcó el siglo XX. Princesa de Inglaterra, madre moderna, en 1996 su divorcio del príncipe Carlos puso en duda el futuro de la monarquía británica. De igual manera lo hizo su trágica muerte. En estos días la princesa es recordada con una avalancha de fi lms, miniseries y documentales, y las miradas están puestas sobre sus dos hijos, los príncipes William y Harry. Ellos, a sabiendas de esta fecha tan especial, llevan meses preparándose, sin dejar ningún detalle suelto. Los príncipes acaban de compartir sus memorias de manera inédita en un documetal, Our Mother: Her Life and Legacy (Nuestra madre: su vida y legado) de HBO. El documental se filmó en enero dentro del mismo Palacio Kensington, con el aval de amigos y familia y el hilo conductor de las memorias fueron los álbumes de fotos que la misma Diana armó para cada uno de sus hijos. Participan desde Elton John y Rihanna hasta el mismo hermano de Lady Di, el Conde Spencer (propietario de la residencia familiar Althorph, lugar donde Diana fue enterrada). Ésta es su manera de mostrar a una Diana íntima que aprendió a vivir bajo la exposición pública desde 1981 cuando se casó con el príncipe Charles y se convirtió en la más mirada de la monarquía. Lady Diana Spencer, una rubia que –con su casi 1,80 m y porte de modelo– vivió casi como en una novela. A los 19 años se comprometió con el príncipe Carlos de  Inglaterra, “el soltero más codiciado”, y a los 20 se con- virtió en princesa de Gales. Vivió una boda de ensueño (una de las primeras seguidas por televisión) aunque rápidamente se decepcionó –con un Carlos que jamás dejó de lado su relación con Camilla Parker Bowles, su amante– y padeció depresión, bulimia y una resonante separación. El mundo siguió su pelea palmo a palmo por sus hijos con la Corona (Diana deseaba para ellos una vida lo más normal posible versus los protocolos y lo que se esperaba de los herederos al trono) y su renacer cual Ave Fénix tras el divorcio (ya sin título de “alteza real” y más como “princesa de los corazones” como la llamaba el pueblo), con nuevas relaciones y la fortaleza de quien decide llevar adelante su vida. Fue en esta instancia que Diana, quien se codeaba con celebrities y aprendía a sacar provecho de la atención que generaba en los medios para encauzarla hacia causas humanitarias, falleció. Fue en un trágico accidente de auto en la madrugada de París, acosada por los paparazzi que la perseguían con el afán de retratarla junto a su nuevo novio musulmán, el heredero Dodi Al Fayed (hijo del dueño de las tiendas Harrods).

EL LEGADO. Diana murió lejos de casa, en París. Sólo tenía 36 años. Por entonces era época de vacaciones y sus hijos (usualmente pupilos en el colegio) disfru- taban con la familia paterna en el castillo Balmoral, en Escocia. “Ella era la mejor madre del mundo. No hay día en que William y yo no deseemos que esté con nosotros. Ésta es la primera vez que los dos hemos hablado de ella como madre”, declaró el príncipe Harry. Al morir Diana, William tenía 15 años, el pelirrojo sólo 12. “Aún hoy puedo escuchar su risa en mi cabeza, ese tipo de risa loca por donde sea que fuera, pura felicidad en su rostro. Uno de sus lemas para mí era, ‘Puedes ser tan travieso como quieras, sólo no permitas que te pesquen’”… Harry contaba con la informalidad de ser hijo el menor y no cargar con el peso de ser “un futuro rey” como su hermano. En el documental el pelirrojo habló sobre su último llamado telefónico: “No recuerdo bien qué dijo, sólo que me lamentaré por el resto de mi vida por lo corto que fue –confesó–. No saber que ésa iba a ser la última vez que iba a hablar con mi mamá… Cuán distinta hubiera sido esa conversación si hubiese sabido que su vida le iba a ser arrancada esa noche”. “Harry y yo estábamos desesperados por despedirnos y seguir jugando con nuestros primos. ‘¿Ya podemos cortar?’ Ése llamado aún resuena en mi mente”, confesó William, actual Duque de Cambridge.

 

Ella era la mejor madre del mundo. No hay día en que William y yo no deseemos que esté con nosotros.

Tras esa noche todas fueron dudas. Si Lady Di ya era un ícono viviente (de la moda, la ele- gencia, rebeldía o la monarquía moderna), su muerte la elevó a mito. Generó teorías de todo tipo: desde si Al Fayed fue su gran amor, si estaba embarazada al morir (un rollito en sus fotos en traje de baño bastó para desatar la sospecha) a teorías de conspiración que aún hoy resuenan. ¿La madre de un futuro rey casada con un musulmán? En los ‘90 ese tabú parecía motivo válido para pensar lo peor. Eran tiempos donde las escuchas telefónicas equivalían a que se fi ltraran chats de WhatsApp y donde los paparazzi seguían a la princesa a donde sea que fuera. Una atención que Diana había comenzado a redirigir hacia sus accio- nes benéfi cas (ayudando sobre todo por causas como SIDA o por la abolición de las minas terrestres). Tras su muerte, los paparazzi se convirtieron en mala pa- labra. Sus hijos se criaron bajo un acuerdo tácito de no ser molestados por los medios. William asegura que lo vivido por su madre le enseñó a los herma- nos a “nunca dejar que lleguen tan lejos, porque nunca volverás a alejarlos de nuevo”. Así, fueron contadas las oportunidades en que ambos se abrieron al público. Adulto, el Duque de Cambridge superó etapas, vivió la boda de su padre con su (ya divorciada) amante Camilla y él mismo se casó con Kate Middleton en 2011. Sin embargo, asegura que no hay día en que no recuerde a su madre: “Me gustaría tener su consejo, me hubiera gustado que conociera a Katherine y que viera a nuestros hijos –George y Charlotte– crecer”, destacó William, fiel guardián de la memoria de su madre, y quien impulsó y siguió atentamente las obras del Memorial Fountain Park en su honor en Hyde Park. “Me pone triste que ellos nunca llegarán a conocerla. Ella era tan informal, disfrutaba tanto de reír y de divertirse que amaría tremendamente a los chicos, pero hubiera sido una pesadilla como abuela. Seguramente vendría a la hora de su baño, armaría un desastre de burbujas y agua por doquier y se iría”, describió William. Segun- do en la línea de sucesión tras su padre, el duque describió cómo le cuenta a sus hijos acerca de “la abuelita Diana”: “Hemos puesto más fotos por la casa y hablamos sobre ella. Al acostar a los chicos por las noches, les cuento de ella y trato de que entiendan que tuvieron dos abuelas en sus vidas, es importante que sepan quién fue”. A 20 años de su muerte, hay Diana por doquier. Su vida se transfomó en un mito. La conociste en cine vía La Reina (protagonizada por Helen Mirren, el fi lm que detalló la semana de su muerte y cómo eso afectó la monarquía británica), por Diana (con la visión de sus últimos días junto a Dodi Al Fayed, protagonizada por Naomi Watts) o por numerosos documentales de Netfl ix. Estos días también National Geographic emite Diana en primera persona. En la presentación del documental de HBO, William dejó en claro que esta confianza pública con los medios es una puerta que no dejará abierta: “No sólo es la primera vez que hablo tan abiertamente sobre mi madre, también es la última”. Sin Diana entre nosotros, queda su legado. El público reconoce muchos de sus gestos y acciones en sus hijos. En una manera de descontracturar –como a ella le hubiera gustado– el protocolo británico, ellos también se aseguran de mantener su recuerdo vivo. Junto a Kate, los hijos de Lady Di tomaron la posta en sus causas humanitarias (desde las bombas terrestres, Sida a instituciones infantiles y otras que ayudan a causas mentales). “Ella tenía la habilidad de cambiar la mentalidad de millones de personas”, la des- cribió William. A 20 años, sus hijos están decididos a mantener su memoria viva.

 

El 31 de agosto se cumplen 20 años de la muerte de Lady Di, una mujer que marcó el siglo XX. Princesa de Inglaterra, madre moderna, en 1996 su divorcio del príncipe Carlos puso en duda el futuro de la monarquía británica. De igual manera lo hizo su trágica muerte. En estos días la princesa es recordada con una avalancha de fi lms, miniseries y documentales, y las miradas están puestas sobre sus dos hijos, los príncipes William y Harry. Ellos, a sabiendas de esta fecha tan especial, llevan meses preparándose, sin dejar ningún detalle suelto. Los príncipes acaban de compartir sus memorias de manera inédita en un documetal, Our Mother: Her Life and Legacy (Nuestra madre: su vida y legado) de HBO. El documental se filmó en enero dentro del mismo Palacio Kensington, con el aval de amigos y familia y el hilo conductor de las memorias fueron los álbumes de fotos que la misma Diana armó para cada uno de sus hijos. Participan desde Elton John y Rihanna hasta el mismo hermano de Lady Di, el Conde Spencer (propietario de la residencia familiar Althorph, lugar donde Diana fue enterrada). Ésta es su manera de mostrar a una Diana íntima que aprendió a vivir bajo la exposición pública desde 1981 cuando se casó con el príncipe Charles y se convirtió en la más mirada de la monarquía. Lady Diana Spencer, una rubia que –con su casi 1,80 m y porte de modelo– vivió casi como en una novela. A los 19 años se comprometió con el príncipe Carlos de  Inglaterra, “el soltero más codiciado”, y a los 20 se con- virtió en princesa de Gales. Vivió una boda de ensueño (una de las primeras seguidas por televisión) aunque rápidamente se decepcionó –con un Carlos que jamás dejó de lado su relación con Camilla Parker Bowles, su amante– y padeció depresión, bulimia y una resonante separación. El mundo siguió su pelea palmo a palmo por sus hijos con la Corona (Diana deseaba para ellos una vida lo más normal posible versus los protocolos y lo que se esperaba de los herederos al trono) y su renacer cual Ave Fénix tras el divorcio (ya sin título de “alteza real” y más como “princesa de los corazones” como la llamaba el pueblo), con nuevas relaciones y la fortaleza de quien decide llevar adelante su vida. Fue en esta instancia que Diana, quien se codeaba con celebrities y aprendía a sacar provecho de la atención que generaba en los medios para encauzarla hacia causas humanitarias, falleció. Fue en un trágico accidente de auto en la madrugada de París, acosada por los paparazzi que la perseguían con el afán de retratarla junto a su nuevo novio musulmán, el heredero Dodi Al Fayed (hijo del dueño de las tiendas Harrods).

EL LEGADO. Diana murió lejos de casa, en París. Sólo tenía 36 años. Por entonces era época de vacaciones y sus hijos (usualmente pupilos en el colegio) disfru- taban con la familia paterna en el castillo Balmoral, en Escocia. “Ella era la mejor madre del mundo. No hay día en que William y yo no deseemos que esté con nosotros. Ésta es la primera vez que los dos hemos hablado de ella como madre”, declaró el príncipe Harry. Al morir Diana, William tenía 15 años, el pelirrojo sólo 12. “Aún hoy puedo escuchar su risa en mi cabeza, ese tipo de risa loca por donde sea que fuera, pura felicidad en su rostro. Uno de sus lemas para mí era, ‘Puedes ser tan travieso como quieras, sólo no permitas que te pesquen’”… Harry contaba con la informalidad de ser hijo el menor y no cargar con el peso de ser “un futuro rey” como su hermano. En el documental el pelirrojo habló sobre su último llamado telefónico: “No recuerdo bien qué dijo, sólo que me lamentaré por el resto de mi vida por lo corto que fue –confesó–. No saber que ésa iba a ser la última vez que iba a hablar con mi mamá… Cuán distinta hubiera sido esa conversación si hubiese sabido que su vida le iba a ser arrancada esa noche”. “Harry y yo estábamos desesperados por despedirnos y seguir jugando con nuestros primos. ‘¿Ya podemos cortar?’ Ése llamado aún resuena en mi mente”, confesó William, actual Duque de Cambridge.

 

Ella era la mejor madre del mundo. No hay día en que William y yo no deseemos que esté con nosotros.

Tras esa noche todas fueron dudas. Si Lady Di ya era un ícono viviente (de la moda, la ele- gencia, rebeldía o la monarquía moderna), su muerte la elevó a mito. Generó teorías de todo tipo: desde si Al Fayed fue su gran amor, si estaba embarazada al morir (un rollito en sus fotos en traje de baño bastó para desatar la sospecha) a teorías de conspiración que aún hoy resuenan. ¿La madre de un futuro rey casada con un musulmán? En los ‘90 ese tabú parecía motivo válido para pensar lo peor. Eran tiempos donde las escuchas telefónicas equivalían a que se fi ltraran chats de WhatsApp y donde los paparazzi seguían a la princesa a donde sea que fuera. Una atención que Diana había comenzado a redirigir hacia sus accio- nes benéfi cas (ayudando sobre todo por causas como SIDA o por la abolición de las minas terrestres). Tras su muerte, los paparazzi se convirtieron en mala pa- labra. Sus hijos se criaron bajo un acuerdo tácito de no ser molestados por los medios. William asegura que lo vivido por su madre le enseñó a los herma- nos a “nunca dejar que lleguen tan lejos, porque nunca volverás a alejarlos de nuevo”. Así, fueron contadas las oportunidades en que ambos se abrieron al público. Adulto, el Duque de Cambridge superó etapas, vivió la boda de su padre con su (ya divorciada) amante Camilla y él mismo se casó con Kate Middleton en 2011. Sin embargo, asegura que no hay día en que no recuerde a su madre: “Me gustaría tener su consejo, me hubiera gustado que conociera a Katherine y que viera a nuestros hijos –George y Charlotte– crecer”, destacó William, fiel guardián de la memoria de su madre, y quien impulsó y siguió atentamente las obras del Memorial Fountain Park en su honor en Hyde Park. “Me pone triste que ellos nunca llegarán a conocerla. Ella era tan informal, disfrutaba tanto de reír y de divertirse que amaría tremendamente a los chicos, pero hubiera sido una pesadilla como abuela. Seguramente vendría a la hora de su baño, armaría un desastre de burbujas y agua por doquier y se iría”, describió William. Segun- do en la línea de sucesión tras su padre, el duque describió cómo le cuenta a sus hijos acerca de “la abuelita Diana”: “Hemos puesto más fotos por la casa y hablamos sobre ella. Al acostar a los chicos por las noches, les cuento de ella y trato de que entiendan que tuvieron dos abuelas en sus vidas, es importante que sepan quién fue”. A 20 años de su muerte, hay Diana por doquier. Su vida se transfomó en un mito. La conociste en cine vía La Reina (protagonizada por Helen Mirren, el fi lm que detalló la semana de su muerte y cómo eso afectó la monarquía británica), por Diana (con la visión de sus últimos días junto a Dodi Al Fayed, protagonizada por Naomi Watts) o por numerosos documentales de Netfl ix. Estos días también National Geographic emite Diana en primera persona. En la presentación del documental de HBO, William dejó en claro que esta confianza pública con los medios es una puerta que no dejará abierta: “No sólo es la primera vez que hablo tan abiertamente sobre mi madre, también es la última”. Sin Diana entre nosotros, queda su legado. El público reconoce muchos de sus gestos y acciones en sus hijos. En una manera de descontracturar –como a ella le hubiera gustado– el protocolo británico, ellos también se aseguran de mantener su recuerdo vivo. Junto a Kate, los hijos de Lady Di tomaron la posta en sus causas humanitarias (desde las bombas terrestres, Sida a instituciones infantiles y otras que ayudan a causas mentales). “Ella tenía la habilidad de cambiar la mentalidad de millones de personas”, la des- cribió William. A 20 años, sus hijos están decididos a mantener su memoria viva.

 

Charla íntima con Luisana Lopilato

 

A la rubia más linda de la Argentina le pasó de todo en sus primeros 30 años de vida: empezó a trabajar a los seis haciendo publicidades (“hice mil cosas, desde promocionar hamburguesas y estaciones de servicio hasta yogures”, asegura divertida); la rompió como estrella teen y participó de giras mundiales; salió con los galanes más codiciados (vale recordar a Felipe Colombo, Mariano Martínez y Pico Mónaco) y hace diez años conquistó a la megaestrella canadiense Michael Bublé (41), con quien tuvo a Noah (4) y Elías (1). Además, ahora se luce como modelo de Vitamina. “A Mike le encanta cómo me queda, yo soy fan de las babuchas”, nos cuenta. Pero no todo fue felicidad para Luisana Lopilato, hay un capítulo de su vida del que prefiere no hablar: el cáncer de hígado que padeció el pequeño Noah. “Hoy tengo ganas de pensar en el futuro y tirar para adelante. Quiero dejar de hablar del pasado”, nos aclaró Lu sin perder la sonrisa. Luego de cuatro meses de tratamiento en el St. Jude Children’s Research Hospital de Los Angeles, el hijo mayor de los Bublé ya está sano, aunque habrá que chequearlo muy de cerca durante los próximos cinco años. Sin embargo, nada será lo mismo para ellos: “Estas cosas te cambian la perspectiva de la vida. Te dejan ver qué es lo verdaderamente importante y qué no. A mí me hizo valorar lo que tengo. Lo más preciado es mi familia”. Recién aterrizados en Buenos Aires, Michael, Noah y Elías viajaron especialmente para hacerle el aguante a la mujer del clan en los dos proyectos en los que estuvo trabajando en el último tiempo: el estreno de la película Los que aman, odian con Guillermo Francella el próximo 7 de septiembre y el lanzamiento de la colección primavera/verano de Vitamina de la que es imagen. “Tenemos una casa en Canadá y otra acá, y nos vamos mudando de una a otra según nuestros compromisos laborales. Con Michael somos muy, muy unidos. Es mi familia, mi sangre”, explica Mrs. Bublé.

¿Qué extrañás de Buenos Aires cuando estás en Canadá? Nada, porque mi familia viaja muchísimo y además tengo todo lo que me gusta de acá: mi mate, dulce de leche, amigos, una carnicería donde tienen carne argentina y hasta un decodificador para ver nuestros programas. Yo prendo la tele y veo Telefe como cualquiera (risas). Igual allá son cuatro horas más, así que veo todos los programas desfasados.

Y cuando estás acá, ¿qué te hace falta de tu vida en Canadá? Nada. Me traje miles de condimentos canadienses que me encantan. Pero allá no hay una comida típica, comen mucho pescado y poca carne roja. Sin embargo, encontré una carnicería en la que venden carnes argentinas y siempre compro mis cortes de vacío. Cuando quiero me hago un asado. 

Nosotros nos casamos para tener hijos y envejecer juntos

¿Sos buena asadora? ¡Sí! Acá tengo una parrilla de carbón y allá una eléctrica. Si bien Mike también sabe, yo soy especial para hacer asados porque no me gusta que me toquen la carne. ¡No soporto que la anden pinchando ni dando vuelta! Para mí hay que poner la carne de un lado, dejar que se cocine bien y, cuando le está saliendo el juguito por arriba, darla vuelta. Si no, sale dura. Por eso prefiero hacerla yo sola.

¿Te considerás una fashion victim? No. De hecho, a Mike le gustaría que yo estuviera todo el día en taco aguja, ¡pero la vida no es así! Yo voy al supermercado, tengo dos hijos, los corro por todos lados y soy una mamá re presente. Priorizo estar cómoda, ahora aprovecho para armarme todos los outfits de Vitamina y me los llevo. A Mike le encanta cómo me quedan.

¿Por qué elegiste protagonizar la campaña de Vitamina? Vitamina es una marca pensada para la mujer actual que se va reinventando temporada a temporada, y eso me atrae. Siento que puedo encontrar una prenda para cada momento del día, y creo que a todas las mujeres les pasa lo mismo. Es una marca que me representa, es fácil de usar. Me gusta la variedad y sobre todo la calidad. Vitamina se compromete con el resultado y a todas nos hace felices vernos lindas.

¿Qué tipo de mamá sos? Creo que es mi mejor rol. Trato de repetir lo que recibí en mi casa, que es mucho amor. Soy cero límites, no puedo escuchar a ningún chico llorar. Enseguida los alzo, los hamaco y mimo.

¿Noah y Elías se portan bien? No, se matan. Son unos terremotos, todos los días es un golpe, siempre corren, se trepan de las ventanas, juegan con palos de hockey. Las grandes peleas son por un Spiderman baratísimo que los dos aman. ¡Más adelante vendrán los problemas de teenagers!

¿Quieren tener más hijos? Sí, ¡así les vuelvo más loca la vida a las abuelas! (se ríe). ¡Ojalá venga la nena! Pero creo que soy madre de varones… Igualmente no es tan fácil quedar embarazada. En octubre voy a rodar una película y claramente no puedo buscar un hijo ahora. Ya se va a dar. 

 

Creo que ser mamá es mi mejor rol

 

MR. Y MRS. BUBLÉ. “Yo me voy a casar con vos”. Así, directo y sin vueltas, la encaró Michael en aquel recital donde se conocieron a fines de 2008. Ella, no menos orgullosa, le dijo: “Sí, claro, todos se quieren casar conmigo”. Y como en las mejores películas de amor, la distancia y el problema del idioma (ella no hablaba ni una palabra de inglés y él ni una de español), empezaron un romance vía mails y  citas con traductor de por medio. Después de dos años de noviazgo, formalizaron con un casamiento que dio la vuelta al mundo desde las portadas de las revistas más importantes. Más tarde llegaron los herederos.

¿Cuál es el secreto para durar tanto en pleno siglo XXI? No sé si hay un secreto, lo importante es que los dos compartan la misma idea de familia. Hay momentos en los que podemos estar muy bien y otros muy mal, pero hay que salir adelante por el proyecto de familia. Nosotros nos casamos para tener hijos y envejecer juntos.

¿Tienen crisis con Bublé? Nos matamos todos los días por cualquier cosa, como todas las parejas. Yo soy re peleadora (se ríe). Por ejemplo, hoy les había dejado unos ravioles caseros para que almorzaran y me dijo que quería llevarlos a comer afuera. ¡Y nos pusimos a discutir! Reconozco que soy medio hincha.

¿Sentís que la enfermedad de Noah los unió más? Siempre fuimos muy, muy unidos. Y lo enfrentamos en familia como siempre. Creo que hay que seguir adelante, valorando y disfrutando de estar felices y juntos.

¿Te gustaría triunfar en Hollywood? Trato de no pensar mucho. Una vez había quedado preseleccionada para Misión Imposible. Me llamaron para decirme que Tom Cruise quería conocerme al día siguiente, pero yo estaba en Argentina filmando una tira de Polka. ¡Me quería matar! Lo más importante es elegir proyectos interesantes, sean acá o allá. 

Hay que seguir adelante, valorando y disfrutando de estar felices y juntos

¿Sentís que por ser linda te prejuzgan de mala actriz? Sí, un montón de veces. Pero estoy tratando de demostrarle al público que también puedo hacer otros trabajos. Aunque a veces están buenos los papeles de lindas, todo depende de cómo los hagas. Mirá a Jennifer Aniston, siempre hace de linda en las comedias y te matás de risa.

¿Qué balance harías de tus primeras tres décadas de vida? ¡Intensas! Fueron de mucha maduración, tuve alegrías y tristezas. Me pasó de todo, pero todavía falta… Hay que seguir escribiendo la bio.

 

 

 

 

A la rubia más linda de la Argentina le pasó de todo en sus primeros 30 años de vida: empezó a trabajar a los seis haciendo publicidades (“hice mil cosas, desde promocionar hamburguesas y estaciones de servicio hasta yogures”, asegura divertida); la rompió como estrella teen y participó de giras mundiales; salió con los galanes más codiciados (vale recordar a Felipe Colombo, Mariano Martínez y Pico Mónaco) y hace diez años conquistó a la megaestrella canadiense Michael Bublé (41), con quien tuvo a Noah (4) y Elías (1). Además, ahora se luce como modelo de Vitamina. “A Mike le encanta cómo me queda, yo soy fan de las babuchas”, nos cuenta. Pero no todo fue felicidad para Luisana Lopilato, hay un capítulo de su vida del que prefiere no hablar: el cáncer de hígado que padeció el pequeño Noah. “Hoy tengo ganas de pensar en el futuro y tirar para adelante. Quiero dejar de hablar del pasado”, nos aclaró Lu sin perder la sonrisa. Luego de cuatro meses de tratamiento en el St. Jude Children’s Research Hospital de Los Angeles, el hijo mayor de los Bublé ya está sano, aunque habrá que chequearlo muy de cerca durante los próximos cinco años. Sin embargo, nada será lo mismo para ellos: “Estas cosas te cambian la perspectiva de la vida. Te dejan ver qué es lo verdaderamente importante y qué no. A mí me hizo valorar lo que tengo. Lo más preciado es mi familia”. Recién aterrizados en Buenos Aires, Michael, Noah y Elías viajaron especialmente para hacerle el aguante a la mujer del clan en los dos proyectos en los que estuvo trabajando en el último tiempo: el estreno de la película Los que aman, odian con Guillermo Francella el próximo 7 de septiembre y el lanzamiento de la colección primavera/verano de Vitamina de la que es imagen. “Tenemos una casa en Canadá y otra acá, y nos vamos mudando de una a otra según nuestros compromisos laborales. Con Michael somos muy, muy unidos. Es mi familia, mi sangre”, explica Mrs. Bublé.

¿Qué extrañás de Buenos Aires cuando estás en Canadá? Nada, porque mi familia viaja muchísimo y además tengo todo lo que me gusta de acá: mi mate, dulce de leche, amigos, una carnicería donde tienen carne argentina y hasta un decodificador para ver nuestros programas. Yo prendo la tele y veo Telefe como cualquiera (risas). Igual allá son cuatro horas más, así que veo todos los programas desfasados.

Y cuando estás acá, ¿qué te hace falta de tu vida en Canadá? Nada. Me traje miles de condimentos canadienses que me encantan. Pero allá no hay una comida típica, comen mucho pescado y poca carne roja. Sin embargo, encontré una carnicería en la que venden carnes argentinas y siempre compro mis cortes de vacío. Cuando quiero me hago un asado. 

Nosotros nos casamos para tener hijos y envejecer juntos

¿Sos buena asadora? ¡Sí! Acá tengo una parrilla de carbón y allá una eléctrica. Si bien Mike también sabe, yo soy especial para hacer asados porque no me gusta que me toquen la carne. ¡No soporto que la anden pinchando ni dando vuelta! Para mí hay que poner la carne de un lado, dejar que se cocine bien y, cuando le está saliendo el juguito por arriba, darla vuelta. Si no, sale dura. Por eso prefiero hacerla yo sola.

¿Te considerás una fashion victim? No. De hecho, a Mike le gustaría que yo estuviera todo el día en taco aguja, ¡pero la vida no es así! Yo voy al supermercado, tengo dos hijos, los corro por todos lados y soy una mamá re presente. Priorizo estar cómoda, ahora aprovecho para armarme todos los outfits de Vitamina y me los llevo. A Mike le encanta cómo me quedan.

¿Por qué elegiste protagonizar la campaña de Vitamina? Vitamina es una marca pensada para la mujer actual que se va reinventando temporada a temporada, y eso me atrae. Siento que puedo encontrar una prenda para cada momento del día, y creo que a todas las mujeres les pasa lo mismo. Es una marca que me representa, es fácil de usar. Me gusta la variedad y sobre todo la calidad. Vitamina se compromete con el resultado y a todas nos hace felices vernos lindas.

¿Qué tipo de mamá sos? Creo que es mi mejor rol. Trato de repetir lo que recibí en mi casa, que es mucho amor. Soy cero límites, no puedo escuchar a ningún chico llorar. Enseguida los alzo, los hamaco y mimo.

¿Noah y Elías se portan bien? No, se matan. Son unos terremotos, todos los días es un golpe, siempre corren, se trepan de las ventanas, juegan con palos de hockey. Las grandes peleas son por un Spiderman baratísimo que los dos aman. ¡Más adelante vendrán los problemas de teenagers!

¿Quieren tener más hijos? Sí, ¡así les vuelvo más loca la vida a las abuelas! (se ríe). ¡Ojalá venga la nena! Pero creo que soy madre de varones… Igualmente no es tan fácil quedar embarazada. En octubre voy a rodar una película y claramente no puedo buscar un hijo ahora. Ya se va a dar. 

 

Creo que ser mamá es mi mejor rol

 

MR. Y MRS. BUBLÉ. “Yo me voy a casar con vos”. Así, directo y sin vueltas, la encaró Michael en aquel recital donde se conocieron a fines de 2008. Ella, no menos orgullosa, le dijo: “Sí, claro, todos se quieren casar conmigo”. Y como en las mejores películas de amor, la distancia y el problema del idioma (ella no hablaba ni una palabra de inglés y él ni una de español), empezaron un romance vía mails y  citas con traductor de por medio. Después de dos años de noviazgo, formalizaron con un casamiento que dio la vuelta al mundo desde las portadas de las revistas más importantes. Más tarde llegaron los herederos.

¿Cuál es el secreto para durar tanto en pleno siglo XXI? No sé si hay un secreto, lo importante es que los dos compartan la misma idea de familia. Hay momentos en los que podemos estar muy bien y otros muy mal, pero hay que salir adelante por el proyecto de familia. Nosotros nos casamos para tener hijos y envejecer juntos.

¿Tienen crisis con Bublé? Nos matamos todos los días por cualquier cosa, como todas las parejas. Yo soy re peleadora (se ríe). Por ejemplo, hoy les había dejado unos ravioles caseros para que almorzaran y me dijo que quería llevarlos a comer afuera. ¡Y nos pusimos a discutir! Reconozco que soy medio hincha.

¿Sentís que la enfermedad de Noah los unió más? Siempre fuimos muy, muy unidos. Y lo enfrentamos en familia como siempre. Creo que hay que seguir adelante, valorando y disfrutando de estar felices y juntos.

¿Te gustaría triunfar en Hollywood? Trato de no pensar mucho. Una vez había quedado preseleccionada para Misión Imposible. Me llamaron para decirme que Tom Cruise quería conocerme al día siguiente, pero yo estaba en Argentina filmando una tira de Polka. ¡Me quería matar! Lo más importante es elegir proyectos interesantes, sean acá o allá. 

Hay que seguir adelante, valorando y disfrutando de estar felices y juntos

¿Sentís que por ser linda te prejuzgan de mala actriz? Sí, un montón de veces. Pero estoy tratando de demostrarle al público que también puedo hacer otros trabajos. Aunque a veces están buenos los papeles de lindas, todo depende de cómo los hagas. Mirá a Jennifer Aniston, siempre hace de linda en las comedias y te matás de risa.

¿Qué balance harías de tus primeras tres décadas de vida? ¡Intensas! Fueron de mucha maduración, tuve alegrías y tristezas. Me pasó de todo, pero todavía falta… Hay que seguir escribiendo la bio.

 

 

 

Nicole Neumann: “Cuando la pasión se va, es para siempre”

Llega temprano a la entrevista, media hora antes de lo pautado, y acepta entusiasmada la propuesta de desayunar antes de comenzar con las fotos. “Debo tener cara de cansada, Sienna (3) se durmió tardísimo anoche; empezó a pedir agua, después quería ir al baño, prender la tele… viste cuando dan vueltas para no meterse en la cama y vos empezás a contar las horas de sueño que te quedan y sufrís?”, cuenta entre risas Nicole Neumann (36) mientras se sirve un café (negro, sin azúcar) y una medialuna. La verdad es que se la ve radiante, bellísima como siempre. No tiene ojeras ni ningún otro rastro de haber pasado la noche en vela. Tampoco se la nota alterada por los acontecimientos de la semana pasada: el viernes 11 de agosto la revista Paparazzi salió con una foto de tapa en la que se veía a Nicole y a Pablo Cosentino en la playa…

Venía a tu encuentro y pensaba: ¿será mejor preguntarle por la tapa de Paparazzi al comenzar la entrevista o sobre el final, cuando ya estemos más distendidas? Está muy bien que me lo preguntes ahora porque es un tema cerrado para mí, algo que ya está en manos de mis abogados. Se trata de un fotomontaje. Esa foto no existe. Por suerte en Cortá por Lozano (donde hace un mes es panelista) tuve oportunidad de mostrar la verdadera foto, que es de mis últimas vacaciones con Fabián (Cubero) en la playa.

Te tocó, como panelista, comentar tu propia noticia… Sí, lamento que haya sido por este tema, esta mentira y no por algo lindo y real. Pero bueno, ya está. Prefiero rescatar lo bien y cómoda que me siento en el programa. Y te lo digo con total sinceridad. Vero (Lozano) es una de mis referentes como conductora, es súper espontánea, divertida… ¡genial!

En algún momento se dijo que ibas a participar del Bailando… ¿existió esa propuesta? ¿Lo evaluaste? Sí, recibí la propuesta y la rechacé porque hoy elijo un espacio de menos exposición pública y priorizo la armonía de mi familia. Sabía que cada previa iba a ser un juicio oral y público y prefiero evitarlo.

Vos pensá que Indiana (9) ya está más grande y le llegan comentarios de la tele. ¿Pasó eso cuando te separaste? ¿Indiana escuchó comentarios sobre el tema en algún lado? Y sí. Sintió que todos sabían que sus papás se habían separado y ella no lo había hablado con nadie. Un día llegó a casa y me preguntó: “Mamá, ¿vos subiste la separación a YouTube?” ¡Imaginate mi cara de espanto! Tuve que sentarme a explicarle que en televisión se había hablado del tema y, justamente por eso, muchas personas lo sabían.

El primer fin de semana separada y sin mis hijas fue el peor de mi vida. Un momento de angustia espantosa. Terrible, la depresión total”.

Nunca es fácil explicarle a un hijo que los papás se están separando. Ufff… ni me lo recuerdes: nada fácil. Para que te des una idea, el día en que les explicábamos que separarnos era lo mejor para todos, Indiana nos dijo: “será lo mejor para ustedes, para mí no”. Fue duro, no te voy a mentir. Pero hoy las veo bien, la realidad es que los cinco estamos adaptándonos a una nueva vida.

¿Tienen un régimen de visitas establecido con Fabián o es algo más bien libre? Mirá, por ahora venimos improvisando y Fabián ve a las nenas cada vez que quiere. Mi idea es que siga así, pero con un poco más de orden porque Fabián es muy relajado.

¿Es relajado en todo sentido? ¿A la hora de poner límites también? Sí, ni hablar: las chicas hacen lo que quieren con él. ¡Jamás les va a decir que no a algo! Yo soy la que tiene que hacer el papel de bruja siempre, soy la mala de la película desde que nacieron porque él dice que no le nace ponerles límites. Ahí aparecen mis raíces germanas para poner orden en casa.

¿Cómo fue tu primer fin de semana sola, sin tus hijas? Suele ser un momento difícil en la vida de una mujer recién separada. Fue un momento de angustia espantosa. Terrible, la depresión total. ¡El peor fin de semana de mi vida! Yo tengo un tema con el control, en general. Necesito controlar todo. Y justo el primer fin de semana que Fabián se llevó a las nenas, me dijo: “nos vamos a Mar del Plata”. Creí morir. Pensé: la ruta, no voy a estar ahí para chequear que maneje bien, que no vaya rápido. Mandé mil mensajes del tipo: “¿van bien?” “¿Ya llegaron?” “¿Por dónde andan?”.

Hoy veo bien a mis hijas, la realidad es que los cinco estamos adaptándonos a una nueva vida.

¿Fabián te tuvo paciencia o ignoró tus mensajes? Fabián bien, pobre, mucha paciencia. En un momento vi que subió un videíto y una de las chicas ¡estaba sin cinturón de seguridad! Enloquecí y lo llamé desesperada. Ahí él, con total calma, me explicó que lo grabó cuando pararon a comer, que me quedara tranquila. En fín, delicias de la vida de la mamá separada.

¿Y los fines de semana que están con vos qué hacen? Mis hijas son muy indias, aman los animales como yo y no hay plan que les guste más en la vida que ir a la chacra que tenemos y andar descalzas, embarradas, besuqueando a los animales. Tenemos 36 perros, 3 gatos, 5 ovejas, 6 caballos, gallinas, patos y conejos. ¡Somos una gran familia! No me imagino la vida si no es rodeada de animales.

Ese amor por los animales te llevó a convertirte en vegana y a lanzar tu línea de zapatos y accesorios libre de crueldad. Sí, es así. Desde el 2014 tengo mi línea Nikka, en la que no usamos cuero. ¡Es un proyecto que crece y me entusiasma mucho! Soy vegana hace 4 años, vegetariana desde los 18. Hoy en mi casa no se cocina carne. Mis hijas tampoco comen carne habitualmente, pero si vamos a visitar amigos e hicieron asado, se enganchan. Bueno, Indiana ya no, pero Allegra (6) y Sienna (3) sí. Indiana es como la más parecida a mí en todo.

¿Te quedaste con ganas de tener un hijo varón? ¿Lo sentís como una asignatura pendiente? No, no lo siento como una asignatura pendiente. Para nada. Siempre quise tener hijas mujeres, vivir esa experiencia, y lo conseguí. ¿Un hijo varón? No sé, todavía soy joven, nunca se sabe. Pero por favor dejalo bien claro: ¡no está en mis planes actuales! (se ríe).

¿Vos cómo te definís? Yo soy muy escorpiana. Pero te voy a decir algo: creo que esa personalidad fuerte y determinada por la que todos conocen a los escorpianos es en realidad una manera de proteger el costado sensible y vulnerable que escondemos. Somos mucho más frágiles de lo que creen. Y algo que me caracteriza mucho del signo es que me rijo por la pasión. La pasión es mi eje en la vida. Si no siento pasión no puedo hacer nada, ni personal ni laboral. Nada.

¿No creés que se puede recuperar la pasión? No, para nada. En mi caso, al menos, es imposible. Cuando la pasión se va, es para siempre.

¿Cómo imaginás tu vida de aquí a diez años? (Piensa un rato en silencio) Me imagino feliz y en familia. Tal vez con una familia ensamblada, ¿por qué no?

FAVORITOS

xCOLOR DE UÑAS: natural. xRED SOCIAL: Instagram (@nikitaneumannoficial). xAMO: las fotos. xUN MIEDO: al avión. xUNA VIRTUD: la honestidad. xUN GALÁN: Brad Pitt. xVACACIONES IDEALES: montaña y playa. xPOSTRE: chocotorta. xPOR UN DÍA ME GUSTARÍA SER: un pájaro.

Llega temprano a la entrevista, media hora antes de lo pautado, y acepta entusiasmada la propuesta de desayunar antes de comenzar con las fotos. “Debo tener cara de cansada, Sienna (3) se durmió tardísimo anoche; empezó a pedir agua, después quería ir al baño, prender la tele… viste cuando dan vueltas para no meterse en la cama y vos empezás a contar las horas de sueño que te quedan y sufrís?”, cuenta entre risas Nicole Neumann (36) mientras se sirve un café (negro, sin azúcar) y una medialuna. La verdad es que se la ve radiante, bellísima como siempre. No tiene ojeras ni ningún otro rastro de haber pasado la noche en vela. Tampoco se la nota alterada por los acontecimientos de la semana pasada: el viernes 11 de agosto la revista Paparazzi salió con una foto de tapa en la que se veía a Nicole y a Pablo Cosentino en la playa…

Venía a tu encuentro y pensaba: ¿será mejor preguntarle por la tapa de Paparazzi al comenzar la entrevista o sobre el final, cuando ya estemos más distendidas? Está muy bien que me lo preguntes ahora porque es un tema cerrado para mí, algo que ya está en manos de mis abogados. Se trata de un fotomontaje. Esa foto no existe. Por suerte en Cortá por Lozano (donde hace un mes es panelista) tuve oportunidad de mostrar la verdadera foto, que es de mis últimas vacaciones con Fabián (Cubero) en la playa.

Te tocó, como panelista, comentar tu propia noticia… Sí, lamento que haya sido por este tema, esta mentira y no por algo lindo y real. Pero bueno, ya está. Prefiero rescatar lo bien y cómoda que me siento en el programa. Y te lo digo con total sinceridad. Vero (Lozano) es una de mis referentes como conductora, es súper espontánea, divertida… ¡genial!

En algún momento se dijo que ibas a participar del Bailando… ¿existió esa propuesta? ¿Lo evaluaste? Sí, recibí la propuesta y la rechacé porque hoy elijo un espacio de menos exposición pública y priorizo la armonía de mi familia. Sabía que cada previa iba a ser un juicio oral y público y prefiero evitarlo.

Vos pensá que Indiana (9) ya está más grande y le llegan comentarios de la tele. ¿Pasó eso cuando te separaste? ¿Indiana escuchó comentarios sobre el tema en algún lado? Y sí. Sintió que todos sabían que sus papás se habían separado y ella no lo había hablado con nadie. Un día llegó a casa y me preguntó: “Mamá, ¿vos subiste la separación a YouTube?” ¡Imaginate mi cara de espanto! Tuve que sentarme a explicarle que en televisión se había hablado del tema y, justamente por eso, muchas personas lo sabían.

El primer fin de semana separada y sin mis hijas fue el peor de mi vida. Un momento de angustia espantosa. Terrible, la depresión total”.

Nunca es fácil explicarle a un hijo que los papás se están separando. Ufff… ni me lo recuerdes: nada fácil. Para que te des una idea, el día en que les explicábamos que separarnos era lo mejor para todos, Indiana nos dijo: “será lo mejor para ustedes, para mí no”. Fue duro, no te voy a mentir. Pero hoy las veo bien, la realidad es que los cinco estamos adaptándonos a una nueva vida.

¿Tienen un régimen de visitas establecido con Fabián o es algo más bien libre? Mirá, por ahora venimos improvisando y Fabián ve a las nenas cada vez que quiere. Mi idea es que siga así, pero con un poco más de orden porque Fabián es muy relajado.

¿Es relajado en todo sentido? ¿A la hora de poner límites también? Sí, ni hablar: las chicas hacen lo que quieren con él. ¡Jamás les va a decir que no a algo! Yo soy la que tiene que hacer el papel de bruja siempre, soy la mala de la película desde que nacieron porque él dice que no le nace ponerles límites. Ahí aparecen mis raíces germanas para poner orden en casa.

¿Cómo fue tu primer fin de semana sola, sin tus hijas? Suele ser un momento difícil en la vida de una mujer recién separada. Fue un momento de angustia espantosa. Terrible, la depresión total. ¡El peor fin de semana de mi vida! Yo tengo un tema con el control, en general. Necesito controlar todo. Y justo el primer fin de semana que Fabián se llevó a las nenas, me dijo: “nos vamos a Mar del Plata”. Creí morir. Pensé: la ruta, no voy a estar ahí para chequear que maneje bien, que no vaya rápido. Mandé mil mensajes del tipo: “¿van bien?” “¿Ya llegaron?” “¿Por dónde andan?”.

Hoy veo bien a mis hijas, la realidad es que los cinco estamos adaptándonos a una nueva vida.

¿Fabián te tuvo paciencia o ignoró tus mensajes? Fabián bien, pobre, mucha paciencia. En un momento vi que subió un videíto y una de las chicas ¡estaba sin cinturón de seguridad! Enloquecí y lo llamé desesperada. Ahí él, con total calma, me explicó que lo grabó cuando pararon a comer, que me quedara tranquila. En fín, delicias de la vida de la mamá separada.

¿Y los fines de semana que están con vos qué hacen? Mis hijas son muy indias, aman los animales como yo y no hay plan que les guste más en la vida que ir a la chacra que tenemos y andar descalzas, embarradas, besuqueando a los animales. Tenemos 36 perros, 3 gatos, 5 ovejas, 6 caballos, gallinas, patos y conejos. ¡Somos una gran familia! No me imagino la vida si no es rodeada de animales.

Ese amor por los animales te llevó a convertirte en vegana y a lanzar tu línea de zapatos y accesorios libre de crueldad. Sí, es así. Desde el 2014 tengo mi línea Nikka, en la que no usamos cuero. ¡Es un proyecto que crece y me entusiasma mucho! Soy vegana hace 4 años, vegetariana desde los 18. Hoy en mi casa no se cocina carne. Mis hijas tampoco comen carne habitualmente, pero si vamos a visitar amigos e hicieron asado, se enganchan. Bueno, Indiana ya no, pero Allegra (6) y Sienna (3) sí. Indiana es como la más parecida a mí en todo.

¿Te quedaste con ganas de tener un hijo varón? ¿Lo sentís como una asignatura pendiente? No, no lo siento como una asignatura pendiente. Para nada. Siempre quise tener hijas mujeres, vivir esa experiencia, y lo conseguí. ¿Un hijo varón? No sé, todavía soy joven, nunca se sabe. Pero por favor dejalo bien claro: ¡no está en mis planes actuales! (se ríe).

¿Vos cómo te definís? Yo soy muy escorpiana. Pero te voy a decir algo: creo que esa personalidad fuerte y determinada por la que todos conocen a los escorpianos es en realidad una manera de proteger el costado sensible y vulnerable que escondemos. Somos mucho más frágiles de lo que creen. Y algo que me caracteriza mucho del signo es que me rijo por la pasión. La pasión es mi eje en la vida. Si no siento pasión no puedo hacer nada, ni personal ni laboral. Nada.

¿No creés que se puede recuperar la pasión? No, para nada. En mi caso, al menos, es imposible. Cuando la pasión se va, es para siempre.

¿Cómo imaginás tu vida de aquí a diez años? (Piensa un rato en silencio) Me imagino feliz y en familia. Tal vez con una familia ensamblada, ¿por qué no?

FAVORITOS

xCOLOR DE UÑAS: natural. xRED SOCIAL: Instagram (@nikitaneumannoficial). xAMO: las fotos. xUN MIEDO: al avión. xUNA VIRTUD: la honestidad. xUN GALÁN: Brad Pitt. xVACACIONES IDEALES: montaña y playa. xPOSTRE: chocotorta. xPOR UN DÍA ME GUSTARÍA SER: un pájaro.