Laura Esquivel: “Siempre fui muy controladora, pero ahora me relajé un montón”

La actriz debutó con Gente feliz en el Multiteatro Comafi, donde vuelve con quien fue su pareja en Patito Feo, Gastón Soffritti. Aquí habla de la sobreprotección de sus padres, cómo el bullying que sufrió cuando hacía el programa infantil afectó su autoestima, el tiempo en que el teléfono no sonaba con ofertas de trabajo, la convivencia con su novio y su deseo de ser mamá. Y también, de la denuncia de su ex compañera Thelma Fardin a Juan Darthés: “Con él había tal cercanía que es como si un tío hubiera hecho algo tan horrible”.

Laura Esquivel, hoy en Gente Feliz, la nueva obra de José María Muscari. Foto: Fabián Uset/GENTE
Laura Esquivel, hoy en Gente Feliz, la nueva obra de José María Muscari. Foto: Fabián Uset/GENTE

Lejos, pero muy lejos de la típica inocente que encarnaba en aquel mega éxito que fue Patito Feo; pero cerca, muy cerca de quien era su co-equiper en aquel programa adolescente, Laura Esquivel estrena una nueva piel actoral. Tiene apenas 24 años y hace mil que la vemos: comenzó a trabajar a los ocho, toda una niña precoz. Hoy, en dupla con Gastón Soffritti y rodeada por un elenco de grandes actores (María Leal, Patricia Palmer, Pepe Novoa, Cecilia Dopazo, Manuel Vicente y Mariano Torre), se sube a las tablas del Multiteatro Comafi de miércoles a domingos con Gente feliz, la nueva obra de José María Muscari. “Él me convocó. Me dijo que había un papel justo para mí. Acepté y tomé el riesgo: es diferente al personaje cliché que venía haciendo, de buenita… Acá soy una chica joven con mucha libertad”, dice.

–¿No tenías otros roles porque no te los ofrecían, o porque no te sentías cómoda?

–No me animaba a hacer ciertos personajes, tal vez para preservar mi imagen respecto a mis trabajos con chicos. No es que me cansé ni reniego de eso, pero quise explorar otras emociones, rodearme de otra gente.

–Acá hasta jugás a ser sexy…

–Sí, es lo que buscamos. Estoy descubriéndome. En la intimidad con mi pareja soy muy libre, no tengo miedos. Pero en un escenario, frente al público, era distinta. Así que me estoy sacando muchas capas de encima.

Laura Esquivel, hoy en Gente Feliz, la nueva obra de José María Muscari. Foto: Fabián Uset/GENTE
Laura Esquivel, hoy en Gente Feliz, la nueva obra de José María Muscari. Foto: Fabián Uset/GENTE

–¿Te encasillaron en tu personaje de Patito Feo?

–Era lógico… Muy característico: el peinado, los anteojos… Al principio lo sentí. Hubo un momento en que no me llamaban para hacer otra cosa. Estaba muy marcada. Y yo siempre pensé que tenía mucho más para dar: también soy cantante. Patito fue parte de mi vida, es un recuerdo y un programa que voy a llevar con mucho honor, pero no soy sólo eso. Ya no tengo esa mochila.

–Pero volvés con Soffritti, tu pareja en esa novela.

–¡Es como un dejà vu, jaja! Yo nos veo todavía como nenes. Ahora podemos tener otras charlas. Es como un hermano lejano al que no veía desde hacía mucho tiempo y nos estamos poniendo al día. Además, con Gasti me identifico en muchas cosas. Él siempre fue muy tranquilo con su éxito y su fama… Y no era fácil manejar lo de Patito en su momento, eh. Siendo adolescentes, teníamos todo servido. Pero lo manejamos bien.

Laura Esquivel junto a Thelma Fardin, en la época de Patito Feo.
Laura Esquivel junto a Thelma Fardin, en la época de Patito Feo.

–Del programa se volvió a hablar, lamentablemente, por la denuncia de Thelma Fardin a Juan Darthés por violación.

(Le cambia el rostro) Todavía no encuentro las palabras exactas para definir lo que siento. Mi apoyo, obviamente, siempre es hacia Thelma. Y hoy, después de enterarme de varias denuncias, siento que nos podía haber pasado a cualquiera. Me agarra mucha impotencia y tristeza haber confiado en alguien que sentía tan paternal y gentil, y terminó siendo de otra manera. Porque con Juan había una cercanía que es como enterarme de que un tío hizo eso tan horrible. Además, en las giras estábamos contenidos por la producción. Es verdad que muchas veces se desmagnetizaba la tarjeta, y entre lo que tardaban los empleados del hotel y los fans que te estaban buscando hasta por los pasillos, te metías en la primera habitación que tuvieras a mano. Éramos como una familia linda.

–¿Después de la denuncia recordaste algo nuevo de lo que sucedió en Nicaragua?

–Nada. Yo era muy chica, no me acuerdo todo. Thelma siempre fue muy tranquila, de bajo perfil. La pasábamos re bien juntas. Mi mamá me acompañaba, por contrato. Cuando lo hablamos no podíamos creer lo de Juan. Yo, a partir de la primera denuncia que hizo Calu (Rivero), no posteé nada. Soy respetuosa, y pensaba por dentro que era imposible que él actuara así. Pero después me enteré lo de Thelma, unos meses antes de que hiciera la denuncia. Ella me contó por teléfono que estaba trabajando con lo sucedido en Nicaragua, pero no me dio detalles. Cuando la oí en diciembre quedé shockeada.

–¿Darthés te llamó después de la denuncia?

–No.

–¿Y con Thelma volviste a hablar?

–El año pasado, cuando lo denunció, hablé. Después la volví a mensajear. Y el otro día charlamos, pero de la vida, ya no sobre ese tema.

Laura Esquivel, hoy en Gente Feliz, la nueva obra de José María Muscari. Foto: Fabián Uset/GENTE
Laura Esquivel, hoy en Gente Feliz, la nueva obra de José María Muscari. Foto: Fabián Uset/GENTE

–¿Sufriste, sin llegar a ese extremo, alguna situación de acoso?

–Por suerte no. Siempre tuve a mis padres muy pegados. Igual, a una chica sola en un hotel no debería haberle pasado nada.

–Hoy sos la imagen de una campaña contra el bullying. ¿Eso sí te pasó?

–Me llamó Diego Berardo, director del Centro Cultural Ernesto Sábato (Nota: Funciona en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA). Estoy armando un video para concientizar y pronto lo voy a subir. Es un tema cultural, de cómo nos vemos. Muchas figuras se sumaron para ayudarme. A mí me pasó, indirectamente, por el personaje de Patito… Por la calle, o en el colegio, me decían que era fea, que tal otra era más linda. Era denso que un grupo de chicas me gritaran de todo. Me empecé a sentir mal, aunque fuera sobre el personaje. Me daba vergüenza y me bajó la autoestima. Después, la vida se acomoda.

Laura con Facundo Cedeira, su novio, con quien ya convive.
Laura con Facundo Cedeira, su novio, con quien ya convive.

–¡Tanto se acomodó que te fuiste a vivir con tu novio, Facundo Cedeira (24), muy poco tiempo después de que empezaron a salir!

–Sí, convivimos hace más de un año. Él empezó a quedarse en casa, y bueno… ¡se quedó del todo, jaja! Ahí cambié mi manera de ver la vida.

–¿Sobre qué cosas exactamente?

–En no planificar. Yo era muy controladora con todo, demasiado ordenada, quizás porque en mi casa las cosas eran así. Me relajé un montón. Facu es ordenado en su trabajo. Hace comunicación política. Milita en el radicalismo. Es muy inteligente y lo admiro. Pero en casa es más despelotado. Y yo me acoplé, jaja… Quizás haya sido una manera de liberarme de tanto control.

–Antes me contabas que tus padres siempre estuvieron muy pegados a vos. ¿Te sobreprotegieron?

–Tengo un tema con eso. Porque la sobreprotección por un lado me vino bien. Yo estoy muy feliz con lo que me dieron mis padres. Ellos son médicos y no conocían este ambiente; por eso estaban siempre alrededor. Pero ahora estoy empezando a soltar un poco más.

–En las redes subís muchas fotos con tu sobrino. ¿Querés ser madre pronto?

–Me motiva mucho, y quizás lo sea dentro de no mucho tiempo. Con Facu deseamos ser papás. Pero, como te dije antes, sin planificarlo tanto. Así que si llega, llega… Bueno, ¡que no sea justo ahora que estoy con Gente feliz, jaja! Tomamos nuestros recaudos.

Por Hugo Martin
fotos: Fabián Uset

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