Soluciones para una lactancia exitosa

Mientras damos de mamar, pueden surgir algunos inconvenientes. ¿Cómo podemos resolverlos? Aquí, las respuestas

La lactancia es una práctica maravillosa, que también puede traer problemas. Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
La lactancia es una práctica maravillosa, que también puede traer problemas Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá

La lactancia es uno de los momentos de mayor acercamiento e intimidad que podemos tener con nuestro bebé. Pero, como a mucho de lo relacionado con la maternidad, se le asigna una función casi celestial, y cuando nos encontramos que ni es tan sencillo o que las mamas y los pezones pueden presentar problemas, lo vivimos con temor y dolor, en gran parte por falta de información adecuada.

Área sensible

Apenas nace nuestro bebé, nos concentramos en que se prenda bien a la teta y en ver cuánta leche tenemos. Pasado un tiempo, es común que se empiecen a sentir molestias, en especial en el pezón.

“Es un área muy sensible. Una mala prendida del bebé rápidamente puede generar algunas grietas en la piel. Entonces, es clave verificar que la prendida sea correcta. El bebé no debe prenderse del pezón. Para evitarlo, debemos procurar que tanto el pezón como la areola (o la mayor porción posible de esta), queden dentro de la boca del pequeño durante la toma”, indica la asesora, quien además sugiere evitar jabones y sustancias que puedan resecar la zona, usando solo agua para higienizarse.

También dice que la propia leche es lo más adecuado para curar las heridas, y recomienda también mantener los pezones aireados, para evitar que la zona se mantenga húmeda y pueda estar más propensa a agrietarse.

Precauciones a tomar

El uso de algunos accesorios ayuda a mantener una buena lactancia, siempre y cuando sean bien utilizados. De lo contrario, pueden convertirse en un obstáculo más. Por ejemplo, los casquillos. Su función es airear el pezón para que no se mantenga húmedo tras dar la teta. Ahora, como dice la especialista, es fundamental evitar que presione mucho la zona de la areola y termine provocando la acumulación de leche.

Otro de los accesorios que utilizamos, y mucho, es el sacaleche. Su uso excesivo podría causar congestión en las mamas, por aumento de la producción de leche (como respuesta natural al mayor estímulo recibido). Ante esto, la asesora recomienda que el uso del sacaleches esté indicado y supervisado por un profesional, que pueda guiar a la mamá en la correcta utilización. Además, agrega que en este caso, la principal precaución está relacionada con la higiene y el debido proceso de conservación de la leche extraída.

La leche extraída debe ser conservada en envases esterilizados (frascos de vidrio, bolsas o envases plásticos que se comercializan específicamente para este fin), dentro de la heladera, congelador o freezer. De la temperatura a la que se almacene dependerá el tiempo que dure, pudiendo variar de 2 a 3 días en la heladera (en el interior, nunca en la puerta), hasta 3 meses en el congelador (en el caso de que esté ubicado en la parte superior de la heladera, y no en el interior del cuerpo principal) y 6 en freezer.

No tan usuales

Más allá de los problemas que pueden surgir con el hecho de amamantar, como las grietas en el pezón, o por el uso de accesorios, como los casquillos o el sacaleche, hay otras situaciones no muy gratas asociadas a la lactancia, que son menos comunes pero que pueden aparecer. Ellas son:

*Taponamiento de pezón: puede darse por mala prendida del bebé, por composición de la leche (una leche con alto contenido de grasas, puede producir taponamientos a repetición). Dependiendo del caso, para destapar el conducto se puede poner al bebé a mamar, utilizar calor y extracción manual de leche.

*Obstrucción de algún conducto: puede ser por una mala prendida del bebé, utilización de corpiños con aro, o con costuras que ejerzan mucha presión en una determinada zona. También puede ser por la composición de la leche. Se puede evitar corrigiendo la prendida del bebé, colocándolo a mamar en diferentes posiciones, para descongestionar diferentes zonas de la teta, modificando la dieta de la madre, dependiendo el caso.

*Muguet: es una enfermedad causada por un hongo. Algunas causas de su aparición pueden ser mala higiene de las manos al amamantar, no cambiar con frecuencia los protectores mamarios (generando mucha humedad y un ambiente propenso para el desarrollo de bacterias y hongos).

*Mastitis: es la inflamación de la glándula mamaria y, en algunos casos, puede requerir la prescripción de antibióticos. Lo recomendable es seguir amamantando al bebé, porque esto ayudará a bajar la inflamación. Además, debe extraerse la leche acumulada y guardar reposo, en la medida de lo posible.

De todas maneras, y más allá de estos inconvenientes que puedan llegar a surgir, es importante destacar que las mujeres estamos preparadas para dar la teta y que solo necesitamos información, sostén y, sobre todo, apoyo.

Por Florencia Romeo / Asesoró: Laura Krochik, puericultora especialista en lactancia y crianza. Presidente de la Asociación Civil Argentina de Puericultura y Directora de la Carrera de Puericultura, dictada por dicha Institución.

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Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá
Anticoncepción post parto. (Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá)

Planificar qué método anticonceptivo vas a usar luego de parir es muy importante. Cada cuerpo tiene sus particularidades, por lo que no se puede utilizar cualquiera. Siempre deben ser recomendados por un especialista. Por eso, la obstetra Agustina Cavadas nos cuenta cuáles son los adecuados para el período del amamantamiento, y sus particularidades:

-LACTANCIA-AMENORREA (MELA): Consiste en utilizar la lactancia como método de planificación familiar únicamente de forma temporal porque solo abarca los primeros 6 meses después del parto. Este método tiene una eficacia del 98%.

La médica indica que la lactancia suprime la ovulación debido a los cambios hormonales provocados por la succión del pezón, que estimula la producción de las hormonas prolactina y oxitocina.

Pero recalca que este método es válido únicamente si: la lactancia es exclusiva y la madre amamanta frecuentemente, tanto de día como de noche y si no ha reiniciado aun sus períodos menstruales.

-ANTICONCEPTIVOS HORMONALES: Ellos son:
*De Progesterona (POP): Consisten en la toma diaria de una pastilla que, como aclara la especialista, no inhibe la ovulación sino que modifica el moco cervical haciéndolo denso y hostil a los espermatozoides, impidiendo así el ascenso de los mismos hacia la cavidad uterina.

La médica también comenta que estos anticonceptivos suelen utilizarse durante el período de lactancia con una eficacia de 99,5 %, durante los primeros 6 meses del puerperio, pero cuando el bebé deja de alimentarse exclusivamente de leche materna la eficacia disminuye.

*Combinados: Se combinan estrógenos sintéticos y gestágenos, ejerciendo su efecto anticonceptivo mediante la inhibición del eje hipotálamo–hipófisis– ovario y también por su efecto local a nivel uterino. “El uso de éstos durante el período puerperal y la lactancia no son recomendables por el traspaso al niño a través de la leche materna, por lo que es ideal utilizarlos después del sexto mes de posparto”, explica profesional.

-MÉTODOS DE BARRERA: Por su facilidad de utilización e inocuidad, son los que más suelen recomendarse durante el período puerperal y de lactancia, ya que no tienen ningún efecto sobre la composición de la leche, ni afecta de manera adversa la salud del bebé ni de la madre. Dentro de éstos encontramos el diafragma, los preservativos masculinos y los femeninos.

-CONTRACEPTIVOS QUÍMICOS: Suelen utilizarse como complementarios a los de barrera. Se destacan los espermicidas –que pueden causar efectos colaterales como ser reacciones alérgicas a algunos de sus componentes- y las esponjas vaginales, que son desechables después del coito y ofrecen una protección continua por 24hs.

-DISPOSITIVOS INTRAUTERINO (DIU): Son métodos de alta eficacia. Su 5efecto se basa en prevenir la fecundación al crear un medio intrauterino hostil que resulta espermicida. Es recomendable su uso durante el período de lactancia. Puede colocarse tanto en el posparto inmediato así como también en el puerperio, a partir de la sexta semana posnacimiento.

Con intervención

La Dra. Cavadas comenta que también existen los métodos de esterilización, los cuales son permanentes y requieren de intervención quirúrgica, por lo tanto, consentimiento informado escrito por parte del usuario con justificación diagnóstica del proveedor.
“La ligadura tubaria es una de las técnicas de esterilización femenina que provee contracepción permanente a las mujeres que no desean tener más hijos definitivamente. Es un procedimiento quirúrgico simple y sin riesgos y se puede realizar durante la cesárea, o bien de forma programada después del nacimiento, ya sea por vía convencional o por vía laparoscópica” aclara la profesional.

Por Gloria Kaspar / Asesoró: Dra. Agustina Cavadas, Obstetra de Hálitus Instituto Médico, M.N.125.811.

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