La carta de Paola Stello a su hija Justina Lo Cane

A un año de su muerte y a días antes de Nochebuena, Paola aceptó compartir con Para Ti la primera carta que le escribió a su hija: ” Tu lucha desesperada por vivir el motivo fundamental para poder apreciarlo todo”

#PARA TI - PAOLA STELLO MAMA DE JUSTINA 10 - News - FU - 20181207
Paola Stello, mamá de Justina: “Ésta es la primera carta que le escribo a mi hija”

“Navidad se acerca. El dolor está plasmado en la quietud de mi alma desde aquel 22 de noviembre de 2017 en que cerraste tus ojitos para siempre y, en un abrir y cerrar de ojos, la vida nos arrebató lo más preciado, puro e inocente: a nuestra amada y hermosa Justi. Y en estas vísperas quiero contarte que mi corazón está partido. Que a un año de un final inesperado, tus recuerdos son mi empuje, tus risas mi entrega, tu lucha desesperada por vivir el motivo fundamental para poder apreciarlo todo. Pero ya nada es como antes. Faltan tus abrazos, tus carcajadas, tus besos, tu lugar en la mesa, tus ocurrencias y nuestras charlas que guardaré por siempre en mi corazón. Extraño verte pelear con tus hermanos y esas miradas cómplices entre los tres cuando necesitaban tapar algún lío. ¡Cómo olvidarlo!

El amor que sentías por tus amigas, tus primos, madrina, tíos y abuelos. Tu debilidad por los animales, especialmente por los perros. Hay mucho por recordar, hay mucha alegría a tu alrededor y, aunque yo llore sin parar en muchos momentos, quiero que sepas algo: te admiro profundamente, hija. Admiro tu solidaridad, tu entrega, tu entusiasmo y tu amor por el prójimo.

Justina
Justina

Porque hay un antes y un después de vos, porque Dios te eligió, porque dejaste en cada uno de nosotros una enseñanza enorme, porque dejaste para miles de argentinos un aprendizaje de vida, porque tu dolor se sintió a kilómetros de distancia, porque tu voz fue más fuerte, porque la sociedad se comprometió y se unió, porque los medios de comunicación acompañaron y el Estado posó su mirada sin vueltas y salió por unanimidad la ley Justina.

Rodeada por el amor y la contención de Cipriano y Ceferino, de la familia entera, de mis amigas de fierro, de la comunidad del colegio, del cariño de mis pacientes, de personas nobles que me sostienen, sigo mi camino. Nuestro camino, Justina. Porque tu lucha fue lo que transformó el dolor en amor y la esperanza como foco principal para lograr un cambio para aquellos que hoy necesitan un trasplante. Porque donar es dar vida y es el acto de amor más puro que podemos regalar.

Brindo por vos, mi linda chiquita, porque sos mi ejemplo a seguir en esta vida, mi luz, mi todo. Y te extraño y me hacés falta y siempre serás el ángel que ilumine nuestras vidas. Gracias por tanto amada hija”.

SEGUÍ LEYENDO: