Cómo son los huesitos del recién nacido y cómo evolucionan en su primer año

El esqueleto del recién nacido y, sobre todo, su columna vertebral, evolucionan durante el primer año de vida, hasta adquirir su forma definitiva. Acá te contamos cómo se da este proceso.

Se debe sostener al bebé por la cabeza, sin apretar. Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
Se debe sostener al bebé por la cabeza, sin apretar. Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.

Cada etapa de la vida es importante, pero el primer año del bebé es particularmente significativo porque, entre otras cosas, en esos 12 meses se terminan de ajustar algunas de las partes de su cuerpo. Esto sucede, por ejemplo, con el esqueleto.

Al nacer, el bebé tiene más huesos que un adulto, ya que varios de ellos se van a ir fundiendo entre sí para generar otros, y a la vez, algunos aparecerán posteriormente. Los huesos de un recién nacido son más flexibles que fuertes, porque dentro del vientre debía poder plegarse y adaptarse al útero. Esto cambia al nacer, porque en algún momento el bebé va a precisar que su esqueleto sea más fuerte, para poder pararse y caminar. “Durante la gestación, los huesos son escasos en minerales, porque no es necesario que sean sólidos. Pero que sean flexibles no significa que vayan a romperse”, aclara la pediatra Celeste Celano.

Al nacer, el bebé tiene más huesos que un adulto, ya que varios de ellos se van a ir fundiendo entre sí para generar otros, y a la vez, algunos aparecerán posteriormente.

Más fuerza

Durante el primer año de vida, el bebé va logrando la paulatina mineralización de los huesos a través de la leche (materna, maternizada o de vaca) y más adelante, con la incorporación de los alimentos ricos en calcio y fósforo (quesos, yema de huevo, pescados). Esto los ayuda a lograr la fortaleza necesaria para promover su crecimiento.

“La fuerza y solidificación de huesos se va produciendo en sentido céfalo-caudal, es decir, desde la cabecita hacia los miembros inferiores”, explica la médica. Otro componente importante son los músculos, que trabajan en conjunto con los huesos: estos le dan sostén a aquellos, que a su vez realizan la contracción para el movimiento.

Entonces, siguiendo esa secuencia que apuntó la médica, la evolución se da así:

* Alrededor de los 2 meses, el bebé empieza con el control cefálico: sostiene su cabecita y luego “rola”, da vuelta sobre sí mismo. Esto se debe, en parte, a que la columna vertebral ya puede sostenerla. Si ya se endereza, es señal de que la columna evoluciona bien.

* Entre los 4 y 5 meses, hace la postura de “trípode”, que es cuando se sienta apoyado en sus dos brazos para dar lugar a la sedestación (posición de sentado erguido), hito que se produce entre los meses 6 y 7.

* Posteriormente se produce la bipedestación, que es cuando se para y da sus primeros pasos.

Cómo sostenerlo

Muchas personas se preguntan cómo deben agarrar a un bebé y hasta temen hacerlo (padres primerizos incluidos). La especialista es clara al respecto: “La manipulación del bebé debe ser suave y cuidadosa, sobre todo los primeros meses, pero sin miedo, con seguridad. Por ejemplo, su cráneo es blando y sensible porque los huesos que lo componen no están soldados entre sí, por no estar lo suficientemente mineralizados”.

El cráneo presenta dos pequeñas aberturas llamadas fontanelas (también conocidas como “molleritas”) y es justamente esa hendidura lo que permite que el cerebro (que está contenido dentro de ese cráneo), crezca y adquiera su volumen normal. Nunca debe sacudirse al bebé, ni alzarlo suspendido en el aire. Todo juego brusco puede dañar su capacidad funcional.

Hitos del bebé

Para evaluar si un bebé está creciendo bien, los pediatras se guían por una serie de hitos. Además de controlar peso, talla y perímetro cefálico (medición de la cabeza), también prestan atención a las acciones que el chiquito debe ir realizando mes a mes.

Pero ojo, como aclara la pediatra, el gateo no es un hito por cumplir, no es una acción necesaria que deba realizar el lactante. De hecho, no todos los bebés gatean y muchos, incluso, caminan sin pasar por el arrastre o gateo. Pero sí todos los bebés deben rolar, sentarse, pararse y caminar en un tiempo adecuado, cuando su cabeza y su columna, todo el esqueleto, ya estén fuertes.

La clásica posición de ranita es natural. Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
La clásica posición de ranita es natural. Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.

Como una ranita 

La clásica postura de ranita no es necesario fomentarla ni poner al bebé así: solito él va a adoptar la posición de ranita, porque en esa postura descansa y se siente a gusto. Esto sucede sobre todos en los primeros meses, mientras se va terminando de formar su cuerpo. No trae problemas porque es una posición natural.

 

Por Florencia Romeo / Asesoró: Dra. Celeste Celano, pediatra, jefa de Pediatría del Sanatorio Modelo de Caseros, M.N. 127.066.

 

SEGUÍ LEYENDO:

Post parto: guía de visitas al recién nacido

¿Por qué los bebés tienen hipo y roncan?