Los Pericos festejan 30 años sobre el escenario y cuentan cómo lo lograron

La banda que instaló el reggae en el país y provocó un suceso con el ritual de la banana celebra sus tres décadas.

Willie Valentinis, Gastón Gonçalves, Ariel “Topo” Raiman, Marcelo Blanco, Juanchi Baleirón y Diego “Chapa” Blanco, minutos antes de subir al escenario del Konex. “Pericos es nuestro segundo apellido, un lugar de pertenencia”, coinciden. Foto: GENTE
Willie Valentinis, Gastón Gonçalves, Ariel “Topo” Raiman, Marcelo Blanco, Juanchi Baleirón y Diego “Chapa” Blanco, minutos antes de subir al escenario del Konex. Foto: GENTE

Con el celular en la mano, Ariel Raiman, baterista de Los Pericos y encargado del canal de YouTube de la banda, Pericos Web TV, registra la llegada del grupo al escenario del Centro Cultural Konex: Willie Valentinis, Gastón Gonçalves, Marcelo y Diego Blanco y Juanchi Baleiron.

En el grupo que nació hace más de tres décadas, entre otros ya no están ni Bahiano –su primer líder– ni el saxofonista Horacio Avendaño, que falleció hace cuatro años por un cáncer. Pero la mística sigue vigente. Y lo explica Baleiron, su actual frontman.

El público, siempre fiel. Foto: GENTE
El público, siempre fiel. Foto: GENTE

–Treinta años de Pericos y más de 15 discos editados… Si fueran un matrimonio, estarían celebrando las Bodas de Perlas. ¿Cómo lo viven?
–Lo estamos disfrutando a full. Venimos de un año muy importante: ganamos el Carlos Gardel y estuvimos de gira por México, Estados Unidos, Honduras y Costa Rica. También grabamos nuestro primer DVD: se llama 3.000 vivos (Sony) y es un repaso por toda nuestra carrera. Es inevitable recordar los comienzos. Lo más importante era tocar, divertirse y que la gente viniera a vernos. Pensar en un disco era una locura, pero lo hicimos: sacamos El ritual de la banana (1987) y tuvimos un éxito muy fuerte.

–¿Lo esperaban?
–No, no estábamos preparados. Arrancamos muy arriba, con la mega exposición que eso implicaba, como participar en una película del Gordo Porcel o ir a tocar al programa de Susana Giménez. Hasta que, en un determinado momento… pasamos de moda. Nos preguntábamos: “¿Qué nos pasó? ¿Somos calabaza de vuelta?”. Tuvimos que aprender a reinventarnos sobre la marcha.

Los Pericos en acción. Foto: GENTE
Sergio Rotman de Los Fabulosos Cadillacs los acompañó . Foto: GENTE

–Home Sweet Home –uno de sus grandes hits– habla de extrañar el hogar cuando uno viaja. Con tantos años de giras, ¿se acostumbraron a estar lejos de sus casas?
–Sí (N. de la R.: Piensa y enumera rápidamente). Avión, micro, combi, hotel, aeropuerto, prueba de sonido, concierto, conferencia de prensa… Estar de viaje es parte de la vida de una banda que tiene ambición y quiere darse a conocer. Nuestros hijos ya saben que viajamos y que, cada tanto, no nos ven. Por otro lado tenemos horarios flexibles, que nos permiten compartir con ellos momentos que, con un trabajo más formal, no podríamos.

–Tras la partida de Bahiano en 2004 asumiste el rol de frontman de la banda. ¿Te costó?
–Fue muy raro. Yo tocaba la guitarra, hacía coros y de pronto… pasé a cantar. Lo hice como un impulso. Tenía ganas de devolverle a la banda algo de todo lo que me había dado.

Los comienzos con el Bahiano. Foto: Archivo GENTE
Los comienzos con el Bahiano. Foto: Archivo GENTE

–¿Nunca barajaron la opción de disolverse?
–Jamás. El quiebre se dio cuando nos llamaron de Perú para tocar en un programa de televisión. Ana (Poluyan), mi mujer, que en ese momento asumió como manager de la banda, les avisó: “Mirá que cambiaron de vocalista”. No les importó. Fuimos, cantamos tres temas y volvimos a ser Los Pericos. Era la inyección de energía que necesitábamos. Fue clave para evitar llenarnos de temores.

–¿De qué tenían miedo?
–De que al público no le gustara. Además, cualquiera que viniera a cantar después del Bahiano iba a ser blanco de comparaciones y críticas. Pero si esa persona era de la banda, todo eso iba a atenuarse. Optamos por la segunda opción y Ana fue la primera en incentivarme. “Cantá, dale. No te pierdas la oportunidad”, me decía. También tuvimos el aval de otros músicos, periodistas y gente de la industria, a quienes les gustó la actitud y perdonaron ciertos defectos míos, en pos de bancar al grupo en su nueva etapa.

Juanchi se puso al frente cuando se fue el Bahiano. Foto: GENTE
Juanchi se puso al frente cuando se fue el Bahiano. Foto: GENTE

–En varias notas te jactás de que en treinta años nunca pararon. Sin embargo, entre Pericos & Friends (2010) y Soundamerica (2016) hay una diferencia de seis años. ¿Qué pasó en ese tiempo?
–Estábamos empezando a componer Soundamerica, y a mediados de 2013 falleció Horacio Avendaño. No quisimos ensayar más; sólo tocábamos en vivo y salíamos de gira. Después de un duelo lógico, volvimos al ruedo. No fue algo pactado; la energía se diluyó inconscientemente. Hoy, viéndolo a la distancia, creo que lo necesitábamos: desde que arrancamos, sacamos un disco cada dos años.

“¡Una más/ y no jodemos más…!”, coreaba el público y Los Pericos culminaban a puro bis su show. Después de tocar temas de David Bowie durante una hora, la banda les regaló a sus seguidores tres temas de su autoría: Runaway, Complicado y aturdido y Casi nunca lo ves. “¡Gracias, lindos!”, se despedía Juanchi. ¿La próxima parada de la noche? Club Museum. No hay dudas: habrá Pericos para rato.

Una selfie antes del show. Foto: GENTE
Una selfie antes del show. Foto: GENTE

Por Flor Illbele
Fotos: Fabián Mattiazzi, Alejandro Ibáñez y archivo Atlántida.

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