Los motivos por los que un recién nacido debe permanecer en neonatología

No siempre se trata de prematuros, hay otras razones que pueden requerir atención. Qué controles recibe y quiénes lo acompañan. ¡Enterate!

Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá
Neonatología (Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá)

A lo largo del embarazo nos imaginamos muchas cosas. Una de ellas, conforme se acerca el parto, es la vuelta a casa; a esa habitación preparada con tanta ilusión. Pero a veces las cosas no son como esperamos y
hay que quedarse más días de los previstos.

MOTIVOS

Generalmente asociamos Neonatología –y sobre todo las incubadoras–, solo a bebés prematuros. Pero no es necesariamente así. Como explica la neonatóloga Elba López Turconi, si bien en la mayoría de los casos es por esto, otros bebés necesitan quedarse porque nacieron con bajo peso o porque, por ejemplo, presentan inconvenientes cardíacos, respiratorios o quirúrgicos.

“Cada bebé tiene un cuadro con diagnóstico y pronóstico diferente. Algunos solamente necesitan observación y cuidados mínimos, mientras que otros requieren supervisión especial, controles constantes y equipos muy avanzados para poder superar su condición”, señala la médica.

También explica que en muchas ocasiones, durante su internación, los pequeños requieren de una incubadora porque esta permite mantener la temperatura corporal adecuada y, además, facilita su control y observación.

LIBRE

La asesora cuenta que en la mayoría de los servicios de Neonatología los bebés son revisados durante la mañana, se les realizan los controles de laboratorio y radiología, y luego el médico les da el informe a los padres.

De todos modos, las enfermeras y los médicos siguen controlándolos durante las 24 horas del día y compartirán las novedades con la familia, según se vayan presentando.

Dice que también, generalmente, tanto nosotras como nuestra pareja podemos ingresar y estar con nuestro hijo, sin restricciones ni horarios fijos. Igualmente, la médica aclara que en algunas situaciones, si el personal de salud necesita trabajar muy activamente con algún bebé del sector, seguramente se nos restrinja el ingreso hasta que la situación lo permita.

Según López Turconi, durante las primeras horas o días –de acuerdo al estado clínico del bebé–, es probable que no podamos tenerlo en brazos, pero sí podremos contenerlo, hablarle y participar de algunos de sus cuidados junto con la enfermera, por ejemplo, en el cambio de pañal.

LACTANCIA

Si el bebé es muy pequeño o no está en condiciones de tomar directamente del pecho, se le administra nuestra leche mediante un pequeño tubito, una sonda que lleva el alimento en forma directa al estómago.

Las enfermeras y puericultoras nos enseñarán a realizar la extracción de leche con sacaleches –manual o eléctrico– y a conservarla correctamente. Cuando ya esté en condiciones, el inicio de la lactancia a pecho será en forma progresiva hasta que pueda alimentarse por completo a libre demanda. Incluso a medida que vayan mejorando las condiciones clínicas, el contacto también irá progresando: podremos tenerlo en brazos, ponerlo piel a piel, calmarlo y alimentarlo como a cualquier bebé recién nacido.

“La lactancia materna no solo es importante por sus características nutricionales e inmunológicas, sino por el contacto piel a piel, que favorece el vínculo y disminuye el estrés del pequeño”, concluye la profesional.

Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá
Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá

¡EL ALTA!

Para que el bebé finalmente se pueda ir a casa, debe estar estable en los últimos días.
Esto es:
• Tener la curva de peso en aumento.
• Regular su temperatura en la cuna.
• Respirar normalmente.
• Alimentarse al pecho entre 3 y 4 veces durante el día.
“Se lo controlará en el consultorio 24 a 48 horas posteriores al alta, y en el caso de los bebés prematuros, seguirán controles especiales durante los primeros años de vida”, aclara la asesora.

Por Florencia Romeo / Asesoró: Dra. Elba López Turconi, pediatra y neonatóloga, jefa de Neonatología del Sanatorio de los Arcos, M.N. 66.278.

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Chicos: la importancia de crearles el hábito de lavarse las manos

Una simple práctica que puede evitarles muchas enfermedades. La visión del especialista en infectología Daniel Stamboulian.

Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá
Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá

A veces las excusas pueden ser infinitas, como decir “no tuve tiempo”, “no había un baño cerca”, “no toqué nada”, “me reseca la piel”, etc. Pero nos olvidamos que las consecuencias que trae no lavarse las manos también pueden ser múltiples, tanto para nosotras como para nuestros hijos.

Un hábito más que importante

Para entender la importancia de este tema, hablamos con el infectólogo Daniel Stamboulian, quien nos explicó que en nuestras manos portamos millones de microbios, la mayoría inofensivos. Sin embargo, existen otros que no lo son y pueden causarnos distintas enfermedades, como un resfrío común, o una gripe, que se eliminan justamente, con el lavado con agua y jabón. “Y esta práctica no sólo reduce drásticamente la posibilidad de adquirir y diseminar enfermedades respiratorias y gastrointestinales, sino que evita la transmisión de gérmenes resistentes a los antibióticos, previene el contagio de muchas enfermedades como la diarrea, hepatitis, neumonías, infecciones en la piel, etc”, señala el especialista.

Familiar

A esto, el pediatra Andrés Cohen suma que lavarse las manos es muy importante tanto en adultos como en niños, ya que ambos grupos pueden transmitir las mismas enfermedades, pero son los niños quienes deben ser alentados para que aprendan correctamente este hábito y lo adquieran naturalmente. “Es muy importante supervisar el lavado de sus manos y crearles una rutina, para evitar transmisiones de múltiples enfermedades”, sostiene. ¿Cómo lograr esto? El médico aconseja:

*Lavarnos las manos junto a ellos siempre que se presente la ocasión.

*Enseñarles en forma lúdica reglas básicas y comprensibles de higiene personal y de transmisión de enfermedades.

*Resaltar la importancia del lavado de manos antes de comer por ejemplo, para evitar que puedan llegar a enfermarse.

Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá
El lavado de manos previene muchas enfermedades – Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá

Fuera de casa

“En los casos que sea complicado lavarse las manos, los geles de alcohol pueden ser una opción”, así lo asegura el pediatra Cohen, ya que proporciona un lavado rápido cuando no hay agua y jabón disponibles y es de fácil portabilidad cuando no estamos en casa.

En el caso de que vayamos a un baño público para lavarnos las manos, el profesional recomienda secarnos las manos con toallas descartables de papel y cerrar la canilla con esta misma toalla, para evitar volver a adquirir la suciedad de las manos que está en ella. Además, usar los codos o el brazo (no las manos) para abrir la puerta, y evitar agarrar el picaporte.

Manos limpias en 5 pasos (Por el Dr. Stamboulian)

1. Utilizá jabón y agua tibia

2. Lavate bien toda la superficie de las manos, incluyendo muñecas, palmas, dorso y dedos.

3. Frotate bien las manos enjabonadas de 10 a 15 segundos.

4. Enjuagate bien

5. Secate las manos con una toalla de papel descartable, una de tela limpia o un secador de aire caliente.

Por Paula Germino / Asesoraron: Dr. Daniel Stamboulian, infectólogo, director médico de Stamboulian Servicios de Salud, presidente de la Fundación Centro de Estudios Infectológicos (FUNCEI) y de Fighting Infectious Diseases in Emerging Countries (FIDEC), M.N. 25.441 y Dr. Andrés Cohen, pediatra del Swiss Medical Center, M.N. 57.259.

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