Lactancia para dos: cómo amamantar a mellizos

Genera muchas incógnitas. La información adecuada, la práctica y la paciencia son las bases de un proceso exitoso.

Amamantar a mellizos es un desafío para la mamá, por lo que necesitará ayuda y contención. Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
Amamantar a mellizos es un desafío para la mamá, por lo que necesitará ayuda y contención. Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”, así dice una canción muy famosa. Y a vos te sorprendió cuando el doctor en la ecografía te dijo “escucho dos latidos”. Miles de sensaciones corrieron por tu cuerpo (miedos muchos y alegría multiplicada)…
Y no es para menos, la llegada de un bebé cambia la vida de cualquier mujer, así que si se trata de de dos, mucho más todavía. Y después de entender que en tu vientre hay dos personitas, empiezan las preguntas: “¿Cómo les voy a dar el pecho?”, “¿Me alcanzará la leche?”.
“Lo mejor que podemos hacer es estar muy bien informadas, realizar una consulta preparto con una puericultora y el armado de una red de apoyo y contención”, sugiere la puericultora Lola Kolomietz. Y responde nuestras dudas a continuación:

“¿Les tengo que dar juntos o por separado?”
Lo que vos prefieras. O mejor dicho, como ellos te vayan demandando. Una de las opciones es darles en tándem (los dos juntos) y otra es por separado, lo cual nos permite un reconocimiento con cada uno. “Cada situación es diferente en cuanto a la disponibilidad física y emocional de la mamá y las necesidades de los niños”, aclara la profesional.

“¿Cuáles son las mejores posiciones para darles la teta?”
Ya sea que les des juntos o separados, pueden ser las denominadas “de acunamiento” (panza con panza) o la “inversa” o “invertida” (con sus piecitos hacia atrás). Fundamentalmente, debés estar cómoda y bien sostenida por almohadones o almohadas, porque cuanto más relajada estés, mejor fluirá todo. “A medida que van pasando los días, se van conociendo los tiempos y necesidades de los niños, para poder establecer una rutina que nos ordene y guíe. Lo importante es que no te presiones”, agrega Kolomietz.

A medida que van pasando los días, se van conociendo los tiempos y necesidades de los niños.

“¿Me alcanzará la leche?”
Según la profesional, el miedo a no tener leche es común en todas las madres, y asegura que la cantidad de leche que se genera es directamente proporcional al estímulo recibido durante las mamadas. “Por eso, al tener mayor estímulo habrá producción necesaria para ambos niños”.

“¿Puedo asignarle una teta a cada uno? (la derecha siempre para Juan y la izquierda siempre para Pedro)”
Lo ideal sería ir intercambiando en cada mamada, ya que la succión y la fuerza de cada bebé es diferente, y así poder darle mayor estímulo para que la producción sea la necesaria. Igualmente, todo se adecua a las necesidades de la mamá.

“¿Hay alguna manera de darles de a dos sin depender de que alguien me ayude? ¿Cuándo uso medialuna, necesito que mi pareja o mi mamá sí o sí los acomoden?”
La práctica hace la seguridad. Al principio necesitarás mayor acompañamiento y soporte del entorno, hasta lograr la comodidad y la confianza para hacerlo sola. Luego, podrás acomodar el lugar de lactancia, mientras dejás a tus bebés en el cochecito o en el huevito. Lo importante es que estés cómoda, siempre bien sostenida por apoyos y almohadas.

Por Gloria Kaspar / Asesoró: Lola Kolomietz, técnica universitaria en Puericultura y Crianza del Grupo Puericultura Crianza + Lactancia.

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Las discusiones entre hermanos son algo que, según los profesionales, forman parte del crecimiento de los niños y se potencian en la temporada de vacaciones cuando más conviven. Pero la pregunta del millón es ¿qué hacer y cómo reaccionar ante ellas? Acá las respuestas.

Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.

“Mamáaa… Pedro me pelea”. “No me presta sus juguetes”. “Siempre me hace caras feas cuando vos no lo ves”. Estas y otras frases son casi diarias en cualquier casa donde hay niños. Te suena, ¿no?

Se llama “crecer”

El psicólogo Carlos Títolo, sostiene que las peleas entre hermanos son inherentes al vínculo y, de acuerdo a las edades, tienen distintas intensidades. “Si entre ellos se llevan un año, será diferente a si se llevan 2 o 3, ya que el más grande tuvo su tiempo de construir un vínculo con sus padres”, señala.

Y recalca que uno de los aspectos más importantes donde los papás debemos prestar atención es el de enseñarles a compartir, ya que es uno de los mayores motivos de peleas. Por su parte, la psicóloga Fanny Berger, explica que otra de las razones principales de esta situación, es que compiten por el amor y la atención de los padres. Sienten celos, temen que prefieran al otro hermano, se sienten inseguros de perder su amor, entre otros motivos. Y por eso dice que lo importante es el vínculo que establezca cada hermano con los padres y luego entre sí.

Uno de los aspectos más importantes al que los papás debemos prestar atención es el de enseñarles a compartir

Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.

Enseñarles, la clave

Ahora bien… ¿Qué debemos hacer los papás ante estas situaciones? “Ayudar a los niños a expresar lo que sienten a través de las palabras y no de peleas y agresiones”, comenta la psicóloga.

Además, ambos especialistas concuerdan en que los padres nunca debemos emitir juicios del tipo: “Sos malo con tu hermano”, porque eso sólo ayuda a seguir enojando a alguno de ellos. La postura que debemos tomar, según los profesionales es, por ejemplo, decirles: “Veo que estás enojado”, y así estimular que se conecten y expresen sus sentimientos en ese momento.

“Cuando expresan su rabia, decepción o celos a través de la palabra, no tendrán necesidad de pegar o insultar”, aclara Berger. Por eso concuerdan en que debemos darles la oportunidad del diálogo para también aclarar lo sucedido entre ambos. Los profesionales remarcan además, que ante cualquier pelea entre nuestros hijos, debemos “pararnos con firmeza” y mostrarles que las relaciones son circulares: un hermano responde de determinada forma, y el otro con su conducta o palabras también influye en su hermano. El principio es mediar el conflicto y no juzgar. “Nunca hay que buscar un culpable en la pelea, sino ayudar a que cada hijo se haga cargo de lo que quiere, siente y hace, y experimente los resultados de su propia elección. Y así aprenda”, concluye Berger.

Por Gloria Kaspar / Asesoraron: Lic. Fanny Berger, psicóloga y autora del libro “Hermanos. Vínculos que dejan huellas” y Lic. Carlos Títolo, psicólogo especialista en Familia, de la Asociación Argentina de Psiquiatría y Psicología de la Infancia Adolescencia (ASSAPIA), M.N. 28.312.

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