Donato de Santis era el cocinero de Gianni Versace cuando lo mataron:”Tuve que reconocer el cuerpo”

El más argentino de los cocineros italianos, que trabajó cuatro años al lado del genial modisto, comparte por primera vez la caja que atesora su paso por Casa Casuarina, la mansión donde fue asesinado el diseñador. Aquel día, De Santis reconoció el cuerpo en el Jackson Memorial, declaró ante el FBI y cocinó en su honor una cremina para Donatella y Santo, los hermanos del creador.

Donato De Santis. Foto: Alejandro Carra/GENTE
Donato de Santis. Foto: Alejandro Carra/GENTE

Hace diecinueve años, Donato de Santis (53) aterrizaba en Ezeiza. Era su segundo viaje a la Argentina, y había decidido que sería un buen lugar para empezar de nuevo.

Ya habían pasado dos años del crimen de Gianni Versace y el italiano –chef y manager de Casa Casuarina, la mansión del gran diseñador en Miami– vendió sus acciones de Biblioteca (un bar de tapas y vinos en Nueva York), hizo la valija y arregló el envío de un container con todas sus cosas, entre ellas una caja de cartón con sus recuerdos.

Las repercusiones por el estreno The Assassination of Gianni Versace, la miniserie de American Crime Story, protagonizada por Edgar Ramírez, Ricky Martin, Penélope Cruz y Darren Criss, retrotraen a la mañana del 15 de julio de 1997, cuando el modisto recibió los dos tiros mortales en la puerta de su casa y Donato un llamado anunciándole la tragedia.

Una escena de la serie que revive el asesinato de Gianni Versace. y Ricky Martin se ponen en la piel del diseñador y su pareja.
Una escena de la serie que revive el asesinato de Gianni Versace. Edgar Ramírez  y Ricky Martin se ponen en la piel del diseñador y su pareja.

En la caja que guarda en Capannone Paradiso, su laboratorio gastronómico de Parque Chas, hay de todo: bocetos con los diseños de Versace; catálogos de las colecciones; dos planos de Casa Casuarina; las recetas que preparó en cada evento de la mansión; una tarjeta de Sting agradeciendo una comida; un mensaje de Lady Di con la respuesta de Elton John (amigo de Versace y de la princesa); cartas y faxes enviados –no eran tiempos de mails masivos– por celebrities con el encabezamiento “Dear Donato”; algunas fotos; los deseos de Buon Natale en el menú impreso de la Navidad del ’95; el listado de los invitados a una cena de Año Nuevo; el comunicado de la familia confirmando la muerte de Gianni, con las correcciones de puño y letra que Donato realizó; el discurso original de Donatella en el Memorial de Gianni en la Catedral de Milán y el libro de gamuza negra que se editó con las palabras de sus amigos famosos.

Donato de Santis. Foto: Alejandro Carra/GENTE
Donato de Santis. Foto: Alejandro Carra/GENTE

Además, una camisa Versace (regalo de Navidad), que estrenó en un concierto de Luciano Pavarotti y la campera de cuero que perteneció al modisto y que le obsequió, agradecido por las delicias italianas que ponía en la mesa.

–¿Cuándo conociste a Gianni Versace, Donato?
–En 1992, en el restaurante Bice, de Palm Beach, donde yo era el chef de cocina. Residía en Estados Unidos desde diciembre de 1984 y había trabajado en Los Angeles, Chicago y Miami. Gianni vino a conocer el nuevo Bice invitado por Massimo Lucarini, propietario de varios restaurantes en Ibiza y muy amigo del dueño. Una de esas noches, le comentó a Massimo que estaba interesado en una casa en Miami, que casualmente era la misma que Massimo y yo habíamos visto para armar un bed & breaskfast. Gianni le dijo: “No, ya está. ¡Yo le ofrecí el doble!”. La compró y le pidió a Massimo ayuda para buscar personal de confianza. Así empezó mi relación con él, en una entrevista para asistirlo en la organización de sus primeros eventos en Casa Casuarina.

–¿Cocinabas sólo comida italiana?
–Sí. En la casa había un ambiente italiano naturalmente. Cuando fui por primera vez estaban en pleno trabajo de restauración. Me acuerdo que me hicieron caminar por una pasarela de madera, porque había un mosaico abajo y no se podía pisar. La cocina estaba bastante armada, pero todavía tenían embalados los platos de Murano y de Versace, las copas bordadas con oro de Rosenthal, la vajilla antigua… Yo estaba concentrado observando todo, cuando la secretaria me anunció que el mismísimo Gianni Versace quería hablar conmigo. Subí a su suite y, con mucho calor de persona, me dijo: “Ah, ¡nuestro cocinero! ¡Bienvenido a la casa!”. Yo no entendía nada, porque había ido a trabajar por unos días. Le expliqué a su secretaria que no me podía quedar, porque debía volver al restaurante; ganaba un sueldo altísimo, recién me había casado con mi novia norteamericana y había comprado una casa en Fort Lauderdale con un crédito que debía pagar… ¡No quería saber nada con quedarme! Ella me miró como diciendo: “Yo no le puedo decir que no a Gianni, y vos tampoco”.

Donato en la mansión de Versace en Miami.
Donato en la mansión de Versace en Miami.

–¿Qué trato tenías con Versace?
–Siempre fue muy respetuoso. Era una persona muy introvertida, reservada y semi distante. Después, cuando empezabas a hablar, por ahí te invitaba a sentarte a tomar una copa de vino. Era un trato muy familiero, cercano, respetuoso y directo. Yo no hablaba con intermediarios, pero sabía cuándo tenía que llamarlo y cuándo no. No era malhumorado, pero sí de esas personas que están híper concentradas. En esos momentos que son de creatividad aprendí a no preguntar ni siquiera cuántos iban a ser para la cena.

–¿Te acordás de algún plato que a él le haya gustado especialmente?
–Te podría decir, entre vos y yo, que todos (risas). De verdad te digo, porque Gianni siempre venía a reconocer mi trabajo en la cocina. Por ejemplo, si era temporada de chauchas, las cocinaba con un poquito de aceite de almendras y ralladura de limón. Acompañaba con lenguado pasado por harina de polenta vuelta y vuelta y oliva extra virgen. Te aseguro que Gianni era feliz con ese plato. Obviamente, estaban las pastas y los risottos. A él le gustaban los platos grandes para servirse. Quería que entrara el butler (mayordomo) con la bandeja e hiciera la ronda con los escalopes de ternera con vino blanco y espinacas, para que cada uno se sirviera en su plato. Después pasaba otra bandeja con las guarniciones, que podía tener zanahorias, papas, Bruselas o berenjenas, a veces con una salsita.

–¿Cuándo fue la última vez que lo viste?
–A fines de abril del ’97, en el cumpleaños del millonario Thomas Kramer en la mansión de Gloria y Emilio Estefan, en Star Island.

Con Allegra, la hija mayor de Donatella Versace.
Con Allegra, la hija mayor de Donatella Versace.

 Tuve que hacerme cargo de todo, incluso de reconocer el cuerpo

–¿Cómo viviste el 15 de julio de 1997?
–Gianni había llegado unos días antes, luego de presentar su última colección de alta costura en París. Yo estaba en mi apartamento de Miami, a unos quince minutos de la casa. Esa mañana, antes de las nueve, me llamó la arquitecta que trabajaba como asistente en la restauración de la casa, quebrada en llanto. “Donato… ¡Gianni was shot… Gianni was shot…!”, gritaba en el teléfono. “¿Qué pasó?”, le pregunté. “¡No sé, le dispararon a Gianni, está llegando la ambulancia!”. Me avisaron que lo estaban trasladando al hospital Jackson Memorial. Llegué casi al mismo tiempo. Me identifiqué y esperé en una sala al lado de la morgue, porque como su familia todavía no había llegado de Italia, tuve que hacerme cargo de todo, incluso de reconocer el cuerpo. Donatella me llamó varias veces antes de que aterrizara el vuelo privado en el que viajó junto a su hermano Santo, porque quería despedirse de Gianni en el hospital, pero ya me habían dicho que no se podía. Me insistió tanto que hablé con el director, con el médico forense, con el comandante de la Policía de Miami Beach… ¡y hasta con el FBI! Le pedí al gobernador de la Florida y todos coincidían en que no se podía. ¡Sólo me faltó llamar al presidente Clinton! Volví a contactar al médico forense; cuando llegaron, cerca de las dos de la mañana, los dejaron ver el cuerpo a través de un vidrio.

Santo y Donatella en el funeral de Gainni. Foto AFP
Santo y Donatella en el funeral de Gianni. Foto AFP

“Ya habían pasado casi veinticuatro horas del crimen cuando llegamos a la casa. Estábamos todos tan conmovidos que para hacer algo me puse a cocinar una pasta y una crema pastelera fría, el postre preferido de Gianni. Puse la cremina en la heladera para que se fuera poniendo sólida y la serví en unas copitas de vidrio, muy finas, las favoritas de Gianni, con dos deditos de cremina. Antonio (D’Amico, la pareja de Versace, que en la serie interpreta Ricky Martin), cuando vio el postre, se quebró y con él todos en la mesa (se emociona, baja la vista). Luego de la cremación me trasladé a Nueva York. Seguí trabajando con Donatella dos años más y puse un restaurante italiano de tapas y vino de copas, chiquito, llamado Biblioteca, que abría after hour. Pero yo necesitaba irme, y así fue como pensé en la Argentina, un país que había conocido dos años antes. Llegué a fines de diciembre del ’99, y en agosto de 2000 conocí a Mica (Micaela Paglayan, su actual esposa y madre de sus hijas Francesca y Raffaella) y me quedé para siempre.

–¿Seguiste relacionado con la familia Versace?
–Cada vez menos… Pero la semana pasada hablé con Santo y se ve que estuvo investigando, porque una de las primeras cosas que me dijo fue: “¿Así que sos juez de MasterChef?”.

–¿El estreno de la miniserie te trae recuerdos?
–Todo se remueve, porque viví momentos extremadamente lindos, en todo sentido. Viví en una burbuja hermosa, con un ambiente bello. Gianni era un tipo que celebraba la belleza. Te decía que la nobleza que todos tenemos debía salir de vos. El la manifestaba muy bien. Gozaba de ese status, adquirido no por la plata sino por esa genialidad que le permitía sentar en la misma mesa a tantas personas talentosas. Para mí, ver tanta expresión artística fue muy enriquecedor. Con Gianni estábamos planeando poner un restaurante-café Versace en algún rooftop (terraza) en Nueva York con la boutique abajo, un proyecto muy lindo que no llegamos a concretar. Con respecto a la miniserie, sé que a veces, para dar mayor interés, el director no se rige estrictamente por la realidad. En tevé se muestra a Antonio (Ricky Martin) que abraza el cuerpo de Gianni y su camisa se mancha por completo de sangre. La verdad es que Antonio, después de oír los disparos, lo vio agonizando y entró a la casa desesperado, a pedir ayuda.

–¿Cómo definirías al Gianni Versace que conociste?

–Una persona totalmente excéntrica, muy humana y, sobre todo, muy sensible.

Por Graciela Guiñazú.

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