Chicos de un colegio secundario se sumaron a una campaña de donación de sangre: “Queremos volver a hacerlo todos los años”

Organizados por su colegio junto a las fundaciones Primeros Pasos y Hematológica Sarmiento, un grupo de estudiantes secundarios se sumó a la campaña de donación de médula ósea. Una movida ejemplar, cada vez más habitual en los establecimientos educativos del país.

Con orgullo, Carolina, Thomas, Pilar, Tiara y Luz –alumnos de cuarto año del colegio Río de la Plata, de Recoleta– posan frente al afiche donde sus compañeros compartieron sus impresiones. ¿Algunas? “Donar es también recibir” y “Yo doné feliz de poder ayudar”. (Foto Maxi Vernazza/GENTE)
on orgullo, Carolina, Thomas, Pilar, Tiara y Luz –alumnos de cuarto año del colegio Río de la Plata, de Recoleta– posan frente al afiche donde sus compañeros compartieron sus impresiones. ¿Algunas? “Donar es también recibir” y “Yo doné feliz de poder ayudar”. (Foto Maxi Vernazza/GENTE)

“La franja que más se compromete en las donaciones de sangre es la de mujeres de entre veinticinco y treinta y cinco años. Pero, gracias a la movida que se realiza en las escuelas, el segmento que va entre los dieciséis y los veinticinco está aumentando”, cuenta Fernando Alves, director operativo de la Fundación Hematológica Sarmiento (FUHESA), que el miércoles 11 de julio llevó a cabo extracciones de sangre y tomó muestras de médula ósea en el colegio Río de la Plata, de Recoleta, que por primera vez decidió concretar esta buena acción.

 De 8 a 16:30, el salón del colegio se convirtió en una sala de hematología.(Foto Maxi Vernazza/GENTE)
De 8 a 16:30, el salón del colegio se convirtió en una sala de hematología.(Foto Maxi Vernazza/GENTE)

“La idea, que me pone súper orgullosa, surgió charlando de salud pública en clase y se consolidó a fines de junio en el Día del Liderazgo, frente a padres y alumnos”, cuenta Paula Kandel Gambarte, la profesora de Biología que tuvo la iniciativa.

Por su parte la directora de secundaria, Constanza Ries Centeno, detalla cómo comenzó a tomar forma: “Nos contactamos con la Fundación Primeros Pasos, que realiza de seis a diez campañas por año en escuelas. Su presidente, Luis Vassallo, vino a darles una charla a los estudiantes de cuarto y quinto año. Los enganchó desde el momento en que supieron que estaban escuchando el testimonio de un padre que perdió a su hija de cuatro años por leucemia. Una enfermedad que también padeció Sofi, una de nuestras alumnas de quinto, que se convirtió en la gran abanderada del proyecto”.

Los chicos primero se anotaron para donar. (Foto Maxi Vernazza/GENTE)
Los chicos primero se anotaron para donar. (Foto Maxi Vernazza/GENTE)

Sofía, que obviamente no podía donar y lloró mucho por eso, estuvo presente durante toda la jornada, charlando animadamente (y dándoles ánimos) a sus compañeros, que esperaban en el salón de actos a que los llamaran por su nombre para cruzar una “misteriosa” cortina negra.

Lista para donar (Foto Maxi Vernazza/GENTE)
Lista para donar (Foto Maxi Vernazza/GENTE)

Del otro lado, y sobre el escenario, dos médicos entrevistaban a los futuros donantes y, debajo, dos enfermeras realizaban las extracciones. Al cabo de diez minutos, cada chico que salía flexionando el brazo arremangado era recibido como un héroe, y así también se sentían ellos.

Tiara Zaidenberg, joven de dieciséis años que fue autorizada por sus padres –como todos los menores de dieciocho–, contó: “Desde el principio estuve emocionada con la idea de donar, porque siempre lo había querido hacer. Y me sorprendió, porque pensé que me iba a doler o que iba a terminar desmayándome, pero no pasó nada. Sin dudas, lo volvería a hacer mil veces, para seguir ayudando”.

En línea con lo que dijo su compañera de clase, Thomas Walton, de diecisiete, agregó: “Al principio tenía miedo, lo admito, pero me pareció importante ser solidario donando una parte de mí: mi sangre. Fue una experiencia muy enriquecedora para mi edad, porque siento que me alienta a seguir una vida más involucrada con los demás. Hasta hace unos meses yo no estaba informado acerca de la donación de médula ósea… Pensaba que me tenían que pinchar en la espalda para sacarme sangre del hueso o algo así. Pero descubrí que en la misma extracción te toman una muestra, con la que te anotan en la base nacional de datos del Incucai. Ya sólo con eso te pueden llamar para salvar la vida de otra persona, que puede ser de acá o de cualquier parte del mundo”.

Fernando Alves, director operativo de la Fundación Hematológica Sarmiento.
Fernando
Alves, director operativo de la Fundación Hematológica Sarmiento.

¿Cómo es el proceso a seguir si los contactan? Diego Montes de Oca, pediatra y cofundador de Primeros Pasos, explica: “No es doloroso ni cruento. Pasan la sangre de uno de tus brazos por una máquina –un separador celular que recolecta células progenitoras–, te la devuelven por el otro brazo, y al cabo de tres horas estás en tu casa con las células recuperadas, sabiendo que le salvaste la vida a alguien que no conocés. Eso te genera un pensamiento totalmente solidario”.

Diego Montes de Oca, pediatra y cofundador de la Fundación Primeros Pasos.
Diego Montes de Oca, pediatra
y cofundador de la Fundación Primeros Pasos.

La solidaridad contagia, y eso se palpa en cada pasillo del colegio, que funciona en un edificio de tres pisos sobre la calle Laprida al 1600, donde hoy los alumnos repiten: “¡El año que viene dono de nuevo!”. Mientras, sus directivos afirman orgullosos: “Ya está instalado. Es maravilloso que los chicos salgan de acá siendo donantes. Es un plus inconmensurable para cualquier ciudadano”.

Por Kari Araujo.

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