Manu Ginobilli: la dieta y los tips para ser un crack a los 40 años en la NBA

A los 40 años, el argentino no para de romper records en la mejor liga de básquet del planeta: superó los 1.300 triples, llegó a las 4.000 asistencias y se convirtió en el escolta más longevo que juega un playoff. Aquí, el método Ginóbili de alimentación y entrenamiento, la palabra de su fisioterapeuta y la opinión de Fabricio Oberto y Diego Grippo, el médico del histórico equipo que consiguió la medalla de oro en Atenas 2004.

Manu Ginobili con la camiseta de San Antonio Spurs (Foto Mike Ehrmann/Getty Images/AFP)
Manu Ginóbili con la camiseta de San Antonio Spurs (Foto Mike Ehrmann/Getty Images/AFP)

Dos de mayo de 2017. Es el último juego en la semifinal de la Conferencia Oeste. El tablero marca 110 a 107 y el reloj comienza su cuenta regresiva 3”, 2”, 1”… James Harden, estrella de los Rockets de 27 años, toma la pelota y se eleva para sacar el tiro que empate el partido. Eso, hasta que aparece #ElPibede39y277días para reescribir el libreto: Emanuel Ginóbili (que a esa altura le lleva doce años a JH) convierte al candidato a MVP de la temporada en el meme del año, con una tremenda tapa que cierra el match. Suena la chicharra y Gino camina como si nada hacia el vestuario.

Manu Ginobili el 1º de abril (Foto Ronald Cortes/Getty Images/AFP)
Manu Ginobili el 1º de abril (Foto Ronald Cortes/Getty Images/AFP)

Veinticuatro de mayo del mismo año. Golden State Warriors está por barrer la serie frente a San Antonio por 4 a 0. El reloj marca 2’25” para el final y el DT, Gregg Popovich, saca del campo a Manu (a esta altura, #Elpibe39y299días).

El AT&T Center se viene abajo para despedir a su héroe. Sienten que es el adiós. En el banco, Patty Mills le hace un chiste: “¿Por qué te están aplaudiendo tanto… ¿No saben que vas a jugar tres años más?”. Manu le contesta con un gesto serio que denota “ni idea”. El entrenador le ofrece volver a entrar, pero el bahiense se niega. Sus compañeros se paran a aplaudirlo. Steph Curry se demora en tirar los libres, para darle su respeto.

Un mes después, el 19 de julio, Grandpa (así lo llaman sus compañeros) confirma que tiene más jugo para dar. Sigue –al menos– un año más. Por eso, a esta altura el hashtag reza #ElPibede40 y el tipo sigue haciendo historia. Llegando desde el banco, toma las pelotas calientes. Cierra partidos. Y hace hablar al mundo…

Manu Ginóbili rompe récords con la camiseta de los Spurs. (Foto AFP)
Manu Ginóbili rompe récords con la camiseta de los Spurs. (Foto AFP)

“Ginóbili igualó un record de Jordan”, destaca el diario español Marca el día que anota 20 puntos (o más) en dos partidos al hilo. Eso lo hicieron apenas cuatro tipos de más de 40 en la historia de la NBA. Ya anotó más de 1.300 triples y el 11 de abril llegó a las 4.000 asistencias. A esta altura, el argentino es un fenómeno a estudiar. Y el disparador de los 8.006 caracteres que tendrá esta nota es responder una pregunta: ¿cuál es el secreto de Ginóbili para seguir brillando, con 40 años, en la elite del básquet?

MENS SANA IN CORPORE SANO. “A Manu ya le dije que no lo felicito más. Un día se convierte en el cuarto tirador de triples de la historia de los playoffs y le escribo. Al rato, es el octavo con más robos. A los 40 años, Manu sigue haciendo historia. ¿Eso demuestra que siempre se puede mejorar? Si combinás ciertos factores, como lo hizo él, seguramente…”, le explica a GENTE Diego Grippo, el histórico doctor de la Generación Dorada del básquet argentino que se quedó con el Oro en los Juegos Olímpicos de Atenas. Y tiene razón: a las pocas horas de esta charla, Manu se convierte en el escolta más veterano en jugar los playoffs de la NBA.

Manu Ginóbili con su primo, el fisioterapeuta Paulo Maccari, creador de la dieta que le permite seguir brillando.
Manu Ginóbili con su primo, el fisioterapeuta Paulo Maccari, creador de la dieta que le permite seguir brillando.

En el juego periodístico, los medios comparamos a Ginóbili con Benjamin Button, el célebre personaje de Brad Pitt que rejuvenece con el paso de los años. Aunque la explicación de Grippo es menos mágica: “Envejecer, envejecemos todos. Pero creo que Manu llega así a este momento por cuatro elementos que respetó en su carrera: profesionalismo, nutrición, factores motivacionales y entrenamiento. El que arma bien ese rompecabezas y carga la genética adecuada, puede ser Ginóbili”, explica el médico.

Y sigue: “Parece fácil, pero no lo es. La cabeza de Manu es increíble. El es una esponja: incorpora cada elemento y lo mejora. Le das un plan de alimentación, te cuestiona y termina encontrando una dieta superior. Lo mismo con las técnicas de motivación y el entrenamiento”, cierra el profesional que acompaña la carrera de Gino desde fines de los 90’, cuando jugaba en Estudiantes de Bahía Blanca, en la Liga Nacional.

Junto a Oveja Hernández y el doctor Diego Grippo: “Además de sus cuidados, en la cabeza de Manu no existe la palabra ‘celebridad’. Esa es otra clave”. (Foto Archivo GENTE)
Manu Ginóbili junto a Oveja Hernández y el doctor Diego Grippo: “Además de sus cuidados, en la cabeza de Manu no existe la palabra ‘celebridad’. Esa es otra clave”. (Foto Archivo GENTE)

Para dejar un poco la medicina, se suma alguien que conoce bien a Manu: Fabricio Oberto. Campeón olímpico y en San Antonio junto a Ginóbili. ¿Cuál es la clave del éxito del pibe de 40? “Primero: Manu encontró su lugar en el mundo, San Antonio. Eso, más su cabeza, le han permitido optimizar su rendimiento al máximo desde el lugar que le toque. Manu se reinventa: aceptó con humildad su nuevo rol, pero optimiza los tiempos. Juega 15, 18, 20 minutos, pero parece que lo hiciera 40 y le hace ganar partidos al equipo”, detalla Oberto, hoy comentarista en ESPN.

EL MÉTODO GINOBILI (LA DIETA). Fue hace cinco años, cuando tenía 35, que Gino comenzó a preocuparse por las lesiones y decidió empezar un trabajo con su fisioterapeuta personal (que además es su primo), Paulo Maccari. “Cuando empezás a ponerte viejito te preguntás qué hacer para mantenerte”, dice el profesional que le propuso cambiar radicalmente la dieta a su primo estrella de la NBA. Entonces comenzó a viajar desde Madrid (donde vive y tiene su clínica) a San Antonio cada 40 días, para seguir la evolución de Manu.

¿Lo primero que le quiso sacar? Las pastas. “No las dejo ni loco”, fue la respuesta del 20 de los Spurs. “Yo no podía obligarlo a nada. Sólo le pedí que lo intentara y viera cómo se sentía”, agrega Maccari.

Manu Ginóbili, en 2014, celebró su cuarto anillo de NBA junto a su mujer, Marianela, y los mellizos Dante y Nicola. “La familia es un factor clave en su cuidado personal”, coinciden los más cercanos. (Foto: Brendan Maloney-USA TODAY)
Manu Ginóbili, en 2014, celebró su cuarto anillo de NBA junto a su mujer, Marianela, y los mellizos Dante y Nicola. “La familia es un factor clave en su cuidado personal”, coinciden los más cercanos.
(Foto: Brendan Maloney-USA TODAY)

Toda mi vida, hasta los 35 años, mi rutina era un pedazo de pollo con pastas. Lo hacíamos todos. Hoy por hoy, eso está cambiando. No es tan necesario o estricto el tema ése de que sin la pasta y los carbohidratos no vas tener la energía necesaria para jugar”, recuerda el basquetbolista bahiense.

Al final, Maccari logró que Gino dejara los hidratos. Después eliminó las grasas, los alimentos con gluten, casi todos los cereales y hasta el azúcar: “Al principio usaba miel para endulzar, pero hoy ni eso”, le explicó este año el fisioterapeuta a Marca.

¿Cómo reemplaza la energía? “Incorporando un porcentaje muy alto de grasas buenas: palta, almendras, nueces, pescado y coco o huevo. Un tipo de grasas que dan mucha energía”, explica Maccari que, en su terapia, elimina la elongación y el hielo en las lesiones.

“Manu incorporó el método, vio que le hacía bien y continuó en ese camino. Es una de las claves que, a los 40 años, le permiten seguir en la elite. Es un caso atípico”, se suma ahora el doctor Grippo.

¿Más allá de los cuidados, lo ayuda el físico? “Sí, para el básquet tiene un físico privilegiado. ¿Si hay mejores? Claro. Pero Manu es una persona de 1,98, muy fuerte y con brazos largos. Puede chocar con cualquiera. Recuerdo sus primeros años y su búsqueda permanente de subir de peso. Era flaco –siempre entre los 90,5 y los 92 kilos–, en una época donde en la NBA buscaban tipos de 100… ‘¿Para qué querés aumentar, si así sos brillante?’, le preguntaba yo.

Con el tiempo quedó claro que era algo cultural, que ese biotipo no era excluyente para triunfar en aquella Liga. O, quizá, desde que existe un Ginóbili, ya no tenés que pesar 100 kilos para llegar a la cima del básquet mundial”, cierra el histórico médico de la Selección.

“¿DEBO QUEDARME O IRME?”. En poco tiempo (un par de meses o semanas), cuando San Antonio termine su participación en la NBA, surgirá el mismo interrogante que escuchamos hace un año: ¿se retira?

“El trabajo de Manu es ser maravilloso todas las noches. Hasta que tenga 43 y empiece a bajar un poco su nivel”, adelantó Popovich hace dos semanas. ¿Hasta cuándo podría jugar, según la medicina? “Desde que tiene 38 se lo pregunto… Entiendo que sí, que hay un techo, pero con él no me animo a hacer un pronóstico. Deberíamos guiarnos por la estadística: se supone que un profesional deja la actividad entre los 40 y los 43. Eso, en casos excepcionales”, dice Grippo.

Y ahora se suma Oberto: “Es bastante difícil predecirlo. Depende de él y de las sensaciones que tenga en el momento de tomar la decisión. Yo siempre digo que tiene que jugar un año más. Y ahora pienso lo mismo, porque disfruto mucho verlo jugar y ver todo lo que hace. Pero la decisión es de él, y lo que resuelva será lo mejor”.

El último sábado 14 de abril, San Antonio arrancó la temporada de playoffs frente a Golden State Warriors (el mejor equipo de los últimos años de la NBA y actual campeón), lo que augura un adiós anticipado. Eso sólo desde la lógica, porque #Elpibede40 siempre tiene una tapa, un eurostep o un robo para sorprender.

Por Julián Zocchi.

Fotos: AFP y archivo Atlántida.

SEGUÍ LEYENDO:

Manu Ginóbili: un crack vigente con liderazgo y compromiso social

‘El Angel’, la película de Luis Ortega sobre Robledo Puch llega a Cannes

Julián Volpato: “Siempre creí, creo y voy a creer en mis canciones”