Embarazo bien cuidado: semana a semana cuáles son los controles a realizar

Una vez que confirmaste el embarazo, lo primero que tenés que hacer es pedir hora con un obstetra y empezar con la batería de análisis que te va a pedir, para empezar atender la gestación.

Una vez confirmado el embarazo, es hora de elegir obstetra y empezar con los controles médicos. Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
Una vez confirmado el embarazo, es hora de elegir obstetra y empezar con los controles médicos. Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.

Apenas tenemos un atraso, estamos ante la posibilidad de un embarazo. Lo primero que hay que hacer es ver al obstetra, que es el especialista en embarazo y el que va a ir controlando que el bebé vaya creciendo bien y la gestación llegue a término. Es tu persona de consulta permanente, quien te va a sacar toda duda que vaya surgiendo y quien define los pasos a dar (alimentación, estudios, medicación, vacunas, lugar y momento de internación).

Si hablamos de un embarazo sano, la visita al obstetra para control se realiza mensualmente hasta la semana 36. Desde la semana 37, ese control se hace semanalmente, hasta el parto. De todos modos, se puede concurrir a la consulta o comunicarse por teléfono con el especialista ante cualquier síntoma que nos genere una duda.

Análisis y estudios

En la consulta, el obstetra toma nota de la evolución clínica del embarazo: te toma la presión, te mide la panza, escucha el latido del corazón del bebé… Pero para saber cómo va creciendo, es fundamental realizar rutinas de laboratorio y estudios específicos, como las ecografías.

Son de rutina:

-Ecografía de la semana 7. Sirve para confirmar la edad gestacional. Es la que menor error tiene respecto a las fechas, por eso es la más fidedigna para confirmar o corroborar la fecha probable de parto.

-Traslucencia nucal. Es una sombra ecográfica altamente sugestiva de síndrome de Down, y se recomienda su realización en embarazadas mayores de 40 años entre las 11 a 13 semanas de gestación, ya que es una posibilidad cuya incidencia es directamente proporcional al aumento de la edad de la madre.

-Scan fetal. Se realiza rutinariamente entre las 22 a 28 semanas y permite diagnosticar malformaciones congénitas.

Ecocardiograma de la semana 30: Sirve para descartar malformaciones cardíacas fetales.

-Ecografía 3 o 4D de la semana 30. Son muy útiles porque brindan una gran contención psicológica al tener data actualizada sobre cómo está el bebé; ¡incluso ya se le ven los rasgos!

-La última ecografía se realiza en la semana 36. Le da al médico una idea del peso aproximado que tendrá el bebé al nacer.

Análisis de laboratorio

En cuanto a los análisis de laboratorio, las rutinas de sangre suelen ser 3, a razón de una por trimestre.

En el primer trimestre se solicitan hemograma, hepatograma, glucemia, orina completo, grupo y Rh, determinaciones para Chagas, sífilis, toxoplasmosis, Hepatitis B y C y un test de HIV, a fines de pesquisar estas patologías durante el embarazo para evitar la transmisión vertical al recién nacido.

En el segundo trimestre, glucemia pre y postprandial entre las 24 y las 28 semanas, con el fin de descartar diabetes gestacional. Como explica el Dr. Poli, “consiste en una extracción de sangre en ayuno, una ingesta de azúcar en una cantidad predeterminada, y otra extracción de sangre a las 2 horas para ver cómo el cuerpo `maneja´ la glucemia”.

Agrega la Dra. Cora Eliseht: “El embarazo es una situación fisiológica de resistencia a la insulina, como consecuencia de numerosas hormonas secretadas por la placenta que, si bien son indispensables para el crecimiento, desarrollo y vitalidad fetales, provocan resistencia a la insulina y, por ende, la probabilidad de desarrollar una diabetes gestacional es mayor. Por eso se la pesquisa de rutina en ese lapso”.

También se debe solicitar un urocultivo entre las 12 a 16 semanas de gestación, con el objetivo de pesquisar bacteriuria asintomática (presencia de bacterias en orina, pero que no desarrolla síntomas). Esto es muy importante, porque el 80% de las infecciones urinarias altas van precedidas de esta condición clínica.

En el tercer trimestre, además de actualizarse la rutina del primer trimestre (hemograma, glucemia, VDRL) se realiza sistemáticamente – acorde a la Ley Nacional 26.369- el cultivo de hisopado perianal y vulvar para Estreptococo beta-hemolítico del Grupo B (SGB) entre las 35 a 37 semanas de gestación.

“Este germen coloniza los sitios anatómicos anteriormente descriptos y, por lo tanto, no da síntomas. Por eso la pesquisa debe ser sistemática y debe suministrarse profilaxis antibiótica intraparto en caso de cultivos positivos para este germen, porque el pasaje del feto a través de un canal de parto contaminado con este germen puede provocar sepsis neonatal”, afirma la Dra. Cora Eliseht,

-Lo último en diagnóstico prenatal es la búsqueda de ADN fetal en sangre materna, para realizar el diagnóstico de cromosomopatías y enfermedades de transmisión genética.

Es fundamental aclarar que todos estos exámenes que mencionamos carecen de riesgo para el bebé.

Por Florencia Romeo / Asesoraron: Dr. Guillermo Poli, ginecólogo y obstetra del Instituto Argentino del Diagnóstico y Tratamiento (IADT), M.N. 82.660 y Dra. Martha Cora Eliseht, ginecóloga y obstetra, encargada de la Sección Tracto Genital Inferior de la División Obstetricia del Hospital de Clínicas, M. N. 70.044.

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Semana a semana, así se desarrolla tu bebé durante el embarazo

Conocé todos los detalles de cómo va creciendo tu hijo dentro de la panza, qué estudios te van a hacer y qué cuidados tenés que tener.

Semana a semana, tu bebé crece y crece. Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
Semana a semana, tu bebé crece y crece. (Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá)

Apenas te enterás de que estás embarazada, tu vida cambia totalmente. Y con ella también se modifica tu cuerpo, por dentro y por fuera. Los cambios externos los irás notando a medida te crezca la panza, o te salga alguna manchita en la piel, clásicas de esta etapa, ¿pero qué sucede por dentro? ¿Cómo va creciendo y desarrollándose tu bebé? 

Para que responda todas estas dudas, recurrimos al obstetra Guillermo Poli, quien nos cuenta qué nos va sucediendo internamente semana a semana, qué estudios tendremos que hacernos y qué podemos hacer, a modo de cuidado, para acompañar ese proceso.

Primer trimestre

Pasaron más de cuatro semanas desde la última menstruación, tenemos un atraso. El test de embarazo casero nos da positivo y de a poco comenzamos a recorrer el camino que nos llevará al nacimiento de nuestro hijo.

*Semana 1. El médico cuenta que el embarazo comienza con la unión del óvulo con uno de millones de espermatozoides en la parte distal de una de las dos trompas de Falopio. El óvulo y el espermatozoide, son cada uno la mitad de una célula que, al unirse, (fecundación) se transforman en una sola. Esta célula se divide en dos durante el primer día post fecundación. Y continúa dividiéndose en proyección geométrica. Al tercer día ya hay 16 células.

“En este momento, esta `bolita´ de células se llama mórula. Dentro de ella se comienzan a diferenciar unas células centrales, que darán origen al embrión y unas células más periféricas, que generaran el trofoblasto (Placenta)”, indica el especialista. Comenta también que, alrededor del sexto día, la mórula (que ahora se llama Blastocisto ya que se separararon algo más esas dos capas de células, formándose una cavidad en el centro) ingresa en el útero. Así comienza a implantarse en el endometrio (capa interna del útero), que está especialmente preparado para recibirla.

*Semana 2. Durante los días 8 y 9 de gestación, el blastocisto termina de “hundirse”, en el tejido endometrial y le tomará todo el resto de esta semana comenzar a formar lo que serán la placenta y la bosa de líquido amniótico.

*Semana 3. “Esta es una semana fundamental: el disco de células que va a formar el embrión, comienza a crecer y a plegarse sobre sí mismo y, casi como si fuera un diminuto `origami´, comienza a dar forma a las estructuras rudimentarias que van a ser el futuro bebé”, explica el obstetra, y continúa: “primero se forma una especie de tubo. Luego, varios pliegues y, al final de esta semana, están formados los rudimentos del sistema nervioso y de la cabeza. En cuanto a la placenta, en esta semana sigue creciendo y diferenciándose, formando una conexión perfecta con el sistema circulatorio del útero, para poder nutrir y llevar oxígeno al bebé que se está gestando”.

*Semanas 4 a 8. El médico dice que estas son las semanas más importantes en cuanto a la formación del embrión. “Siguiendo con esa especie de `origami´, el disco que dio origen en la semana 3 a lo que va a ser el embrión, se estira y se repliega sobre sí mismo varias veces, volviéndose así una estructura hueca, y muy compleja, que dará origen a los diferentes órganos de una persona, desde el cerebro hasta el intestino.

Cada uno de los órganos se forma de las tres diferentes capas de células que tenía ese disco original”.
Entre la cuarta y la quinta semana de vida, el profesional comenta que el embrión mide menos de 1 cm, pero ya se puede diferenciar claramente dentro de la cavidad amniótica o bolsa que lo rodea. Dice también que durante la semana 6, el intestino se forma en parte afuera del abdomen, pero que a la semana 12 se retrae hacia la cavidad abdominal y ésta se cierra para contenerlo.

*Semana 9. Como el bebé ya está formado, comienza el período de crecimiento. Las estructuras ya están terminadas. El asesor indica que lo que sucede desde esta semana hasta el nacimiento, se llama “Período fetal”. Además comienza la maduración de los órganos y tejidos y el crecimiento rápido del cuerpo.

*Semanas 10 a 13. Durante este período la cara adquiere un aspecto más humano. En la semana 12 comienzan a formarse los huesos -sobre todo los más largos- y el cráneo. El Dr. Poli manifiesta además que, si bien el sexo del bebé aún no se hace visible, en esta misma semana ya puede verse el lugar de donde van a crecer los genitales y a veces sí se pueden diferenciar.

Estudios y análisis que te va a pedir tu obstetra

*Para confirmar el embarazo: análisis de sangre para medir la hormona de Sub Unidad Beta.
*Una vez que te da positivo, el siguiente será: Hemograma, Hepatograma, VDRL, HIV, IgM e IgG, para detección de Toxoplasmosis, Chagas, Rubeola, Citomegalovirus, Varicela. Serología para Hepatitis. TSH, T4 libre, Glucemia, Grupo y Factor. Examen de orina completa y vacuna antigripal (según la época del año).
*Entre las semanas 7 y 9: Ecografía transvaginal para confirmar la edad gestacional y calcular con seguridad la fecha de parto.
*Entre las semanas 11 y 14: Ecografía genética o de Translucencia Nucal “Si esta ecografía genética nos da elevado el riesgo de trisomías, la siguiente opción es la Punción de vellosidades coriales”, señala el asesor.

*Consejos para este período. Como aún no notarás demasiado la panza, a veces te costará sentir que tenés un bebé formándose adentro tuyo. Pero no te preocupes, seguramente serán los típicos síntomas del embarazo los que te lo recordarán: náuseas, vómitos, mareos. Para eso, el Dr. Poli recomienda ingestas frecuentes y en pequeñas porciones. En cuanto a la alimentación, el médico sugiere que sea variada y no obligarse a comer nada en especial, y con respecto a la actividad física, dice que podés seguir haciendo lo mismo que venías haciendo hasta ahora. Para las más perezosas, lo ideal es caminar al menos 30 minutos al día.

*Lo más importante de este trimestre. Tomar ácido fólico, si bien deberíamos haber comenzado tres meses antes de quedar embarazadas, tomar 1 mg por día a esta altura también sirve, sobre todo si no ingerimos harina de trigo, que en Argentina se encuentra enriquecida con Acido Fólico desde su molienda.

Segundo trimestre

Comenzamos a notar cómo crece poco a poco la panza y a percibir estos pequeños y nuevos movimientos intrauterinos que nos emocionan, ¡ya podemos sentir cómo patea dentro nuestro!

*Semanas 14 a 22. Poli cuenta que en este período el bebé aumenta de longitud más o menos la mitad de lo que medirá al nacer, pero el peso aumenta poco: menos de 500 g. Dice que la maduración del aparato respiratorio y del Sistema Nervioso Central todavía está incompleta y que a partir de la semana 18 los movimientos del bebé ya comienzan a percibirse.

*Semana 23 a 27. La piel tiene aspecto arrugado y es rojiza. Su peso es de alrededor de 600 g, e irá aumentando considerablemente hasta alcanzar los 1600.

Estudios y análisis que te va a pedir tu obstetra

*Semana 20: Vacuna Triple Adultos (si es que no la tenés)
*Semana 22: Scan fetal por ecografía (para confirmar que todos los órganos del bebe están bien formados) y control odontológico.
*Semana 24: Otra rutina de sangre semejante a la primera, agregando Prueba de tolerancia a la glucosa (Detección de Diabetes Prenatal)
*Semana 27: Si la mama es RH(-) se aplicará la vacuna para el RH. Y se dará un refuerzo de la misma post nacimiento, de ser el bebé RH (+)

*Consejos para este período. La panza ya se hace notar y tendrás que adaptarte a ella. En cuanto a la actividad física, el Dr. Poli dice que podés hacer cualquier actividad de intensidad moderada con adecuada supervisión.

*Lo más importante de este trimestre. ¡Tu libido estará por las nubes! Ya se pasaron las náuseas, y aún no tenemos la panza tan grande. La vagina está mas hidratada y hay una sensación de plenitud que ayuda a mejorar la libido, en muchos casos todo se conjuga para disfrutar del sexo.

Tercer trimestre

Bolsito armado y cuna preparada. Ya estamos en la recta final del embarazo. Nuestro bebé y nuestra panza no paran de crecer. Estamos casi listas para conocerlo ¡y con mucha ansiedad!

*Semana 28 a 31. Según el obstetra, cuando el bebé tiene 28 semanas su formación es completa, pero no puede sobrevivir fuera del útero aún, ya que le falta maduración pulmonar para respirar. Es decir, puede sobrevivir, pero necesita de una incubadora y un equipo médico especializado, durante algunos meses.

*Semana 32 a 37. Si bien se lo consideraría prematuro, tiene cada vez mejores chances en cuanto a nacer antes de tiempo. Se redondea su contorno corporal por el depósito de grasa subcutánea. Es decir, hacia el final de la vida intrauterina, el bebé está cubierto de unto sebáceo llamado vérnix caseoso, que funciona como una protección para la piel que está en contacto con el líquido amniótico.

*Semana 38 a 40. Entramos en el final del embarazo, nuestro hijo está listo para nacer. Pesa entre 2700 y 3600 g. Tiene completos todos los órganos y adquirió todos los reflejos necesarios para alimentarse de la teta y regular su temperatura corporal fuera del ambiente uterino. Sólo quedan las dos últimas semanas, que son para que su cabeza encuentre la posición adecuada para presentarse al canal de parto, y nacer.

Estudios y análisis que te va a pedir tu obstetra

*Semana 28: Ecocardiograma fetal para controlar la correcta formación del corazón.
*Semana 35: Rutina de sangre.
*Semana 35/36: Ecografía para evaluar el peso del bebé.
*Semana 36: Electrocardiograma materno, para completar la rutina prenatal.
*Desde la semana 37 hasta el final del embarazo: Monitoreo fetal ambulatorio semanal, para saber que la placenta está funcionando correctamente.

*Consejos para este período. La panza ya será la protagonista de todo. Vas a tener que adaptarte a ella para cualquier cosa que hagas. Por ejemplo, para dormir, lo ideal será que te pongas de costado, sobre el lado izquierdo, así no obstruís la vena cava que es la encargada de recoger la sangre de los miembros inferiores.

También es recomendable que asistas a un curso de preparto, donde te enseñarán todo lo que tenés que saber para cuando llegue ese momento tan esperado. En estos tres meses también podés ir lavando la ropita del bebé (a mano y con jabón blanco), prepararte el bolso que querés llevar a la clínica y, sobre todo, la preparación más importante: la de tus pechos para la lactancia, la idea es que el pezón se prepare para el amamantamiento, por ejemplo se puede preparar pasándole una esponja muy suave cuando nos duchamos. Con respecto a la actividad física, ya no podrás moverte con tanta libertad, pero eso no significa que tengas que dejar el ejercicio de lado (salvo indicación médica). El Dr. Poli recomienda salir a caminar media hora, hacer pilates o natación para embarazadas, siempre estando atenta y si la panza se pone más dura, disminuir la actividad.

*Lo más importante de este trimestre. ¡Mantener la calma! Es la única manera de poder estar atenta a cada señal que nos dará nuestro cuerpo y disfrutar de cada minuto de nuestro embarazo. Pronto tendremos a nuestro bebé en brazos y debemos recibirlo tranquilas y relajadas, para brindarles todo todo nuestro amor.

Por Paula Labonia / Asesoró: Dr. Guillermo Poli, obstetra del Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento (IADT), M.N. 82.660.

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Derribando miedos: cuáles son los temores más comunes durante el embarazo

Te contamos cuáles son los más habituales, en qué casos son razonables, y en cuáles no, para que disfrutes a pleno de esta etapa.

Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
Durante el embarazo es normal tener miedo al día del parto. (Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá)

Desde el día en que recibís la noticia de que vas a ser mamá, un cúmulo de sentimientos te invaden: sorpresa, alegría, emoción, ansiedad… y también miedo.

Sí, miedo, porque el embarazo es una de las experiencias más movilizantes que podés tener como mujer, y porque a medida que pasan los meses, tu cuerpo va cambiando, oís comentarios… se acerca el parto y miles de ideas empiezan a rondar en tu cabeza. Así como cada trimestre se vive de manera diferente, tus temores también van variando. Hagamos un repaso por los miedos típicos de cada uno y veamos junto al asesoramiento del obstetra y ginecólogo Pablo Fernández qué hay o no de cierto en ellos.

Primer trimestre

*A la pérdida del embarazo. Cuando el embarazo es reciente, el principal miedo es que ocurra algo que provoque su interrupción. Por suerte, el médico dice que la mayoría de los embarazos transcurren con normalidad, por lo que sufrir su pérdida no es lo más habitual. “Según varios estudios, estaría entre el 20 y el 40%”, especifica.
*A tener muchas náuseas y vómitos. Afortunadamente, no a todas nos toca pasar por estos malestares estomacales –causados por cambios hormonales–. Y si la ruleta se estaciona en nuestro casillero, es muy probable que no nos traiga demasiados inconvenientes.
*A padecer alguna enfermedad asociada al embarazo. Las más comunes son la preeclampsia y la diabetes gestacional. La primera es una complicación asociada a la hipertensión y al aumento de proteínas en la orina, y la segunda, una forma de diabetes específica del embarazo, que se detecta a través del estudio de la curva de glucosa que se realiza en el segundo trimestre. “En caso de aparecer estas o cualquier otra patología, actualmente existen medios para poder tratarla y llegar al nacimiento en las mejores condiciones posibles”, señala el asesor.

Segundo trimestre

*A que el bebé no crezca. Explica el obstetra que hay ciertas patologías que pueden producir esto, como por ejemplo la anemia y la hipertensión arterial de la mamá. Por eso aconseja consumir hierro y controlarse la presión, siempre, claro, bajo la supervisión médica.
*A que le encuentren alguna malformación. Es cierto que el bebé puede padecer alguna malformación, pero al menos hoy la tecnología permite diagnosticarla tempranamente mediante las ecografías 4 D, y si es necesario haciendo una punción en la placenta para poder realizar un estudio genético.
*A que nazca ahora y sea un prematuro. Según el profesional, la prematurez (el nacimiento antes de las 38 semanas, cuando el bebé alcanza la madurez pulmonar) no sería algo a lo que habría que temerle, ya que en los últimos años ha habido muchos avances. Señala Fernández que hoy por hoy los servicios de Neonatología son muy buenos y tecnológicamente excelentes, sumado a profesionales médicos y enfermeros altamente capacitados.

Tercer trimestre

*A no reconocer si estamos en trabajo de parto. “La embarazada debe conocer las pautas de alarma, y en caso de notar alguna anomalía, siempre consultar a su obstetra, a la partera o a una guardia”, recomienda el especialista.
*Al parto. El médico dice que a lo que más se teme es a que las contracciones sean muy dolorosas y no poder soportarlas. No obstante, de poder acceder a la anestesia peridural para el trabajo de parto, las mismas se hacen más llevaderas.
*A no volver al peso que se tenía antes del parto. Recuperar la figura no es tarea fácil, ¡Pero se puede! Eso sí, el doctor desaconseja realizar cualquier tipo de dieta para bajar de peso durante la lactancia.

Por Paula Radoviztki / Asesoró: Dr. Pablo Fernández, obstetra y ginecólogo del Hospital T. Álvarez, M.N. 83.717.

 

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Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
Controlar nuestro sistema cardiovascular durante el embarazo (Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá)

Durante los meses de gestación, pareciera que el único corazoncito que importa es el de nuestro hijo. Todo el foco está puesto en si se escucha en las ecografías, y en cómo se desarrolla. Pero…. ¿qué sucede con el nuestro? Comprender su funcionamiento en esta etapa es igual de importante y esencial.

Adaptación natural

Como explica el cardiólogo Néstor Pérez Baliño, durante el embarazo se produce un aumento de la cantidad de líquido circulante (volemia) en la sangre, porque ahora en nuestro cuerpo se encuentra nuestra sangre y la de nuestro bebé, que va creciendo.

Este líquido produce un estado de mayor vasodilatación (incremento del diámetro interno de los vasos sanguíneos), que se adapta en arterias y venas, y se traspasa a nuestro hijo a través del cordón umbilical. Por todo esto es que nuestro corazón, si bien no se va a transformar ni va a cambiar, sí se va tener que adaptar, y tendrá que seguir adaptándose semana tras semana.

Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
Evitar el exceso de sal, controla el peso, practicá actividad física son indispensables para el cuidado del corazón. (Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá)

Prevenir antes que curar

Para controlar que nuestro corazón bombee bien y no se presente ningún déficit que produzca alguna insuficiencia cardíaca, se realizan exámenes durante toda la gestación, donde se controla la presión arterial y posibles factores de riesgo como el tabaquismo, la obesidad y la diabetes. Algunos de ellos son:

*Control de presión arterial en cada visita al obstetra.

*Un electrocardiograma por única vez.

*Un examen de laboratorio para medir la glucemia.

*También, se adiciona la recomendación de no fumar y de mantener el peso a raya a partir de una nutrición adecuada.

“Hay que estar atentos al desarrollo de estos factores, ya que los ambientes poco saludables también pueden impactar y aumentarlos, siendo potenciales desencadenantes de la enfermedad cardiovascular”, señala el cardiólogo.
A lo largo del embarazo, el obstetra realiza al menos cuatro controles y, en función de los resultados obtenidos, indicará el tratamiento a seguir para corregirlos en el caso de que no se encuentren dentro de los niveles normales.

Los tratamientos dependerán del factor de riesgo que se presente y de cada persona, ya sea en caso de presión alta, diabetes, sobrepeso o su
disminución. “Estudiar el comportamiento de la presión arterial es fundamental, ya que cualquier paciente sin antecedentes puede aumentar sus niveles normales generando enfermedades como la preeclampsia (o eclampsia)”, indica el médico.

Durante toda la gestación se controla la presión arterial y posibles factores de riesgo como el tabaquismo, la obesidad y la diabetes.

Cuidados del corazón

*Evitá el uso excesivo de sal, ya que puede generar edemas o aumento en la volemia.

*Chequeá tu presión arterial, para evitar la hipertensión.

*Controlá tu peso corporal: un aumento normal sería de 9 kilos durante todo el embarazo. Un incremento de los límites normales puede aumentar el riesgo cardiovascular y traer trastornos al bebé.

*No fumes ni tomes alcohol.

*Practicá alguna actividad física suave con el consentimiento y aprobación de tu obstetra.

Por Paula Germino / Asesoraron: Dr. Néstor Pérez Baliño, cardiólogo, presidente de la Fundación Cardiológica Argentina, M.N. 38.399 y Dr. Ignacio Pérez Tomasone, obstetra, coordinador médico del Departamento de Obstetricia y Ginecología de Hálitus Instituto Médico, M.N. 114.408.

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Estudios prenatales: qué indica la translucencia nucal

Es uno de los estudios más importantes que se realiza en el primer trimestre de gestación. Te contamos qué muestra y en qué consiste la alternativa Plus.

Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá
Traslucencia nucal. Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá

El primer trimestre de embarazo tiene sus hitos, para muchas las náuseas y el sueño. Y parte de estos momentos imborrables son los estudios reveladores que tu médico te mandará a realizar. Entre ellos la ecografía que mide la translucencia nucal.

“Consiste en medir por ultrasonido de alta resolución un espacio líquido que se encuentra en la zona posterior de la nuca del bebé. Se efectúa entre las semanas 11 y 14, con el fin de la detección de riesgos de anomalías cromosómicas, en especial el Síndrome de Down.

También se pueden detectar problemas estructurales, especialmente cardíacos”, explica la ecografista Virginia Rafaelli. Este estudio se realiza mediante una ecografía abdominal o trasvaginal y es totalmente inocuo. Es importante destacar que la translucencia no es invasiva y tampoco genera riesgos ni para la mamá, ni para el bebé.

Qué se mide

En todos los bebés en gestación, se acumula líquido pseudolinfático en la zona de la nuca, entre los tejidos blandos y la piel. El espesor de esta zona es lo que mide la translucencia nucal. “Se considera normal hasta 2,5 mm. Valores superiores a este número se consideran anormales y con probabilidades crecientes de enfermedades cromosómicas cuanto mayor resulte el valor obtenido”, continúa explicando la Dra. Rafaelli.

Los bebés con anomalías tienden a acumular más líquido en la parte posterior del cuello durante el primer trimestre, lo que hace que este espacio translúcido sea más grande. Pero la especialista aclara que los resultados de esta prueba son sólo probabilísticos, lo que significa que no son en sí mismos un diagnóstico. Por eso, cuando tengas los resultados no te desesperes, sólo prestá atención a lo que te indica tu obstetra. En el caso de que una translucencia nucal supere los 3mm de espesor, la médica aconseja realizarse una biopsia de corion o una amniocentesis, ya que estos estudios arrojan datos más precisos y fiables, para así poder descartar o confirmar una alteración genética.

Un plus

Respecto a los miedos que muchas veces produce esta prueba, la Dra. Rafaelli explica que pueden surgir como consecuencia de falta de información respecto al estudio a realizar, lo que se traduce en especulaciones que muchas veces nada tienen que ver con la realidad. De manera que lo mejor es siempre consultar al obstetra, ante la menor duda, y no tratar de explicar un fenómeno que no comprendemos.
Para mayor precisión en esta medida (que, repetimos, no implica un diagnóstico sino sólo probabilidades) algunos obstetras indican también un estudio que se denomina NT Plus.

“La alternativa Plus es un método combinado que se compone de la medición de la translucencia nucal por ecografía y de dosajes hormonales maternos en sangre, que permiten en forma conjunta una mayor sensibilidad en la medición del riesgo de enfermedades cromosómicas”, detalla la médica, quien agrega que inicialmente estos estudios se indicaban solamente a las embarazadas mayores de 35 años, pero que hoy en día se han generalizado y se practican a casi todas las embarazadas, aunque la NT Plus sólo a las mayores de 30 años.

Por Gloria Kaspar / Asesoró: Dra. Virginia Rafaelli, ecografista del Centro de Diagnóstico Dr. Enrique Rossi, M.N. 57.535.

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