Suena Eh!: “Intentamos derribar prejuicios y hacernos escuchar a través de la música”

El sello discográfico fue creado en Villa La Cava de San Isidro por artistas que cantaban en la calle, sentían necesidad de expresarse y pusieron manos a la obra. Juntando cartones y botellas, con lo recaudado sustentan a las bandas de la zona y logran mostrar al mundo su música: Beatbox, cumbia, reggaeton, rap y freestyle. Un verdadero boom.

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A brillar. Después de cantar en la calle, colectivos y trenes, estos artistas lograron tener estudio propio en el barrio La Cava, y van por más.

Mientras recorremos los pasillos de La Cava en San Isidro, Wendy Zoe (18) afirma en tono de rap: “A mí la música me sanó de los golpes y abusos que recibí, fue mi mejor psicólogo, y con las letras de mis canciones aprendí a perdonar. Porque cuando estoy mal, me cambia el ánimo. Con mis canciones siento que le digo a la gente ‘ésta soy yo, ésta es mi vida, éste es mi dolor y mi felicidad’”, entona mientras camina junto a Chris Deimon (23), un artista criado en el barrio. “Empecé a cantar después de que mataron a tiros a mi hermano en un pasillo de la villa, la música me ayudó a desahogarme y a sanar mis penas”, aporta Chris, quien con los años se convirtió en un referente. Sus primeros temas empezaron a sonar en los corsos y hace poco llegó a cantar en televisión.

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Germán Fernández (23). Cuando era recolector de basura un accidente lo hizo renacer. Hoy atiende un maxikiosco, canta y escribe rap. “Los artistas más grandes del mundo nacieron de los barrios pobres”, apuesta.

 

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Wendy Zoe (18). Nació en San Isidro, padeció problemas familiares desde niña (alcohol, drogas, abuso), y en la escritura y el baile encontró el desahogo. “La música fue mi psicólogo”, asegura.

 

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Erick Balderrama (21). Es un referente de la cultura del hip hop en beatbox. Hace reggaeton, cumbia, folklore y techno. “La música es mi vida, soy feliz con eso”, reconoce.

 

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Chris Deimon (23). Es un artista de música urbana que se crió en La Cava. “Empecé luego de que mataran a tiros a mi hermano en esta villa. La música me ayudo a desahogarme”, explica.

 

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Alexis Morelini (26). Arrancó cantando en coros del colegio. Hoy lo hace en trenes y colectivos. “La gente no nos discrimina, nos valora. Acá nos dan una oportunidad, somos una familia”, señala.

Junto a ellos también están Germán Fernández –conocido como FRNDZ- (23), Alexis Damian Morelini (26), Oscar Ariel Dominguez (31) productor musical de Suena Eh! y Erick, quien hace Beatbox y ya llegó a Berlín con su música. En total suman casi treinta artistas que forman parte de la discográfica. Y todos tienen el mismo sueño: “Queremos vivir de la música”.
Suena Eh!, el sello discográfico creado por ellos mismos, cumple una misión clave en el barrio: brindar contención y apoyo de calidad para que puedan tener mejores oportunidades. Lo crearon a puro esfuerzo: juntando cartones y botellas con los que fabrican parlantes que luego venden. Y con lo recaudado sustentan a las bandas de la zona:“Ansiamos ser más escuchados”, fue la frase que disparó el proyecto en los pasillos de la villa. “Yo ya tenía Prójimo, una agencia-escuela de publicidad creada hace ya más de cinco años”, cuenta el publicista Gonzalo Vidal Meyrelles, el hombre que con un grupo de productores busca nuevos talentos, con los que ya grabó varios jingles publicitarios. De su equipo forma parte Felicitas Ernst, otra experta en el rubro: “Los ‘diamantes en bruto’ encontrados en nuestras expediciones son invitados a trabajar en el estudio con profesionales que los capacitan y los guían en mundo de la música. Queremos formar grandes artistas”, explica Felicitas.

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El sello discográfico fue creado en Villa La Cava de San Isidro por artistas que cantaban en la calle, sentían necesidad de expresarse y pusieron manos a la obra. Juntando cartones y botellas, con lo recaudado sustentan a las bandas de la zona y logran mostrar al mundo su música: beatbox, cumbia, reggaeton, rap y freestyle. Un verdadero boom.

-¿Qué música suena en este estudio?
Felicitas: Beatbox, cumbia, reggaeton, rap, freestyle, lo que más se escucha son grandes historias. Las letras de las canciones son fuertes y están llenas de verdad: inspiran, alegran y de a ratos, duelen. Hablan de amor, el barrio, la soledad, la muerte, cicatrices abiertas, sueños por cumplir. Esa es la esencia de Suena Eh!. Intentamos derribar los prejuicios y hacernos escuchar.

-¿Sienten que la gente tiene prejuicios cuando dicen que son de la villa?
Wendy: No, la gente no nos discrimina, nos ve como guerreros que salimos a pelearla y hacer lo que nos gusta para sobrevivir. Yo llegué a Prójimo por mi amigo Erick. El sabe que bailo y hago rap. Tardé en venir porque pensé que eran chantas, pero cuando los conocí no me pude ir más. Encontré una hermosa familia que además de darte una oportunidad en lo laboral, te ayuda cuando estas bajoneada o necesitás un peso. Tiramos para el mismo lado.
Alexis: Mucha gente valora que pertenezcamos a una productora que le da un lugar a gente con bajo recursos. Somos una familia: cuando uno está un poco bajón, enseguida aparece un abrazo fuerte. Eso nos mantiene unidos. Es un proyecto gigante. Yo respiro música, desde que me levantó tocó en los colectivos y trenes porque si no no puedo vivir. Siempre digo que hago un atentado a la música, porque la gente me va a escuchar aunque no tenga ganas.

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“Las letras hablan de amor, el barrio, la soledad, la muerte, cicatrices abiertas y sueños por cumplir”

-¿Cuándo se dieron cuenta de que la música era su estilo de vida?
Germán: A mí siempre me gusto escribir, pero trabajaba como recolector y no podía dedicarme. Me terminó pisando un camión de basura y estuve internado casi un mes al borde de la muerte. Lo único que hice fue escuchar y escribir música. Eso me hizo resucitar: escribí un rap que habla de ese momento bisagra en mi vida.
Alexis: Arranqué cantando en los coros del colegio. Cuando me fui de mochilero a recorrer cuatro países, me mantuve haciendo música. Me di cuenta de que puedo vivir de ella. Siempre voy a encontrar un escenario. Un día sin eso es un día perdido.
Chris: Para mí es mi vida, mi medio de expresión. Cuando dije que me quería dedicar a esto, en mi familia las opiniones se dividieron. Mi viejo me apoyó porque es músico de Yerba Brava, pero igual me trataron como la oveja negra porque hago rap. Los que al principio no me apoyaron fueron los parientes de mi vieja, pero hoy están muy contentos. Nunca se hubiesen imaginado que iba a terminar saliendo en GENTE: ya están esperando en el kiosco.
Oscar: La música es mi enfermedad y también mi cura, la respiro y transpiro. Mis padres me apoyaron: cuando era chico me regalaban instrumentos. Pero al ser papá me fue difícil seguir. Me terminé separando, ahora estoy de novio y soy parte del grupo Emanero -referente del hip hop-, y cuando no estoy tocando trabajó como productor en Suena Eh!.
Wendy: Tuve muchos problemas familiares de chica: mi mamá y su pareja se perdían cuando tomaban alcohol o consumían drogas. Muchas veces terminaba siendo el blanco de ellos. De vacaciones en Córdoba viví uno de esos episodios y encontré mi salvación cantando un rap. Cuando volví me puse a escribir, bailar y cantar: hoy la música es mi mejor terapia, mi desahogo.
Germán: Tenemos una oportunidad. Los artistas más grandes del mundo surgieron de los barrios más pobres. A mí esto me curó de la depresión y la timidez, me ayudo a salir adelante.
Wendy: ¿Te la resumo? La música nos salvó la vida.

Por Pablo Procopio
Fotos: Diego Soldini y Felicitas Ernst. (agradecimientos a @suenaeh)

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