Lazos de confianza y lactancia plena: los beneficios de criar en tribu

Esta forma de llevar adelante la crianza de nuestros hijos implica múltiples beneficios, que enumeramos en esta nota.

Criar en tribu aporta múltiples beneficios. Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
Criar en tribu aporta múltiples beneficios. Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.

Criar en tribu es una alternativa que muchas mamás empiezan a transitar durante el embarazo, junto con otras futuras mamás, y que luego se prolonga en encuentros con sus bebés. Se acompañan, se consultan, se aconsejan y se contienen, siempre con asistencia profesional.

Esta práctica tiene muchos beneficios y la Lic. Tatiana Cicala los detalla:

* Permite normalizar emociones y sensaciones propias del puerperio, cuando lo entendemos como un momento:
-Fisiológico. Lo hormonal tiene un gran protagonismo en estos tiempos, donde abruptamente las hormonas que sostuvieron el embarazo, sufren alteraciones vertiginosas y necesitan readaptarse a las necesidades de un bebé ya fuera del útero.
-De “partición” (de allí la denominación parto, sea cual sea el modo de nacimiento). Donde las emociones afloran y nos dan la oportunidad de encontrarnos con aspectos de nuestra historia de las que no somos del todo conscientes.

* Ayuda a elaborar la vivencia del parto, capitalizarla y sanarla.

* Facilita lactancias placenteras y prolongadas.

* Permite crear lazos con pares que están atravesando ese momento.

* Cuando es coordinada por un profesional de la salud, sirve para observar, escuchar, prevenir e intervenir de manera oportuna y temprana.

* Permite conocer, identificar y satisfacer las necesidades del bebé y, gracias a ello, favorecer la construcción del vínculo y la comunicación madre e hijo, que no está dada ni garantizada por la biología.

* Favorece la confianza en el registro materno para entender qué necesita y cómo comunica esto el bebé.

Además, como dice la profesional, “la tribu te acompaña en una ciudad grande, llena de gente, pero donde muchas mujeres puérperas se encuentran en la soledad de su hogar, con abuelos que hoy en día trabajan, tienen sus actividades, y la pareja con largas jornadas laborales cada día”.

El encuentro permite construir amistades, vínculos sinceros, verdaderos y, por ello, fuertes. Eso sí, esto es primordial: la tribu no diagnostica ni prescribe tratamientos. Toda la información compartida es de validación científica actual y de ningún modo busca imponer un modo de hacer.

Agrega la especialista: “Los conocimientos son construidos desde las múltiples posibilidades y realidades familiares de criar a un hijo. Cada familia tiene su pediatra y contamos además con profesionales especializados en diversos temas, para realizar interconsultas o derivaciones en el caso de ser necesario. Estamos convencidas de que todos los profesionales que trabajamos acompañando la gestación y la crianza debemos trabajar en conciencia y unidos, sin desmerecer ni subestimar la práctica de nadie”.

Top 10 de la tribu

Los temas que más convocan y se tratan son:

1. La lactancia.
2. El sueño del bebé.
3. El llanto, la sensibilidad y el sentimiento de vulnerabilidad de la mujer.
4. La opinión del entorno.
5. El cuerpo y la sexualidad en el posparto.
6. La relación y coexistencia de la mujer y la madre.
7. La relación como hija y madre a la vez.
8. La relación con la pareja.
9. El regreso al trabajo.
10. El desarrollo del bebé (juegos, incorporación de alimentos sólidos).

 

Por Florencia Romeo / Asesoraron: Vicky Seguí, profesora de Educación Física, especialista en Embarazo y Maternidad, directora del Centro que lleva su nombre y Lic. Prof. Tatiana Cicala, psicóloga de la misma institución, M.N. 53.297.

 

SEGUÍ LEYENDO

Bebés: 8 looks para la primavera

Parto normal o cesárea: un nuevo estudio ayuda a determinar el curso del nacimiento 

Qué es la crianza en tribu: una manera de vivir la maternidad acompañada

Es una nueva manera de acompañar a nuestros hijos durante su crecimiento. Opiniones, consultas y hasta apoyo emocional, todo vale. Qué es, en qué consiste

Formar parte de una tribu de mamás ayuda en la crianza y en la maternidad. Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
Formar parte de una tribu de mamás ayuda en la crianza y en la maternidad. (Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.)

Criar un hijo es, probablemente, el mayor desafío al que nos enfrentemos en la vida. Históricamente, nos manejábamos con los consejos de nuestras mayores: abuelas, madres, tías, madrinas.

Incluso, a más de un médico se le dificultaba dar indicaciones a su paciente, porque se encontraba con la réplica de un familiar. Pero, a medida que el tiempo pasa y las costumbres varían, esa información que era sólo vertical, de mayores a jóvenes, ahora también es horizontal y la compartimos entre pares.

Nos juntamos en grupos durante el embarazo y luego del parto, ya con los bebés, seguimos reuniéndonos para compartir información, apoyarnos, aconsejarnos y hasta recomendarnos pediatras. No estamos solas, formamos una tribu.

Como explica la psicóloga Tatiana Cicala, el término “tribu” nos remonta a tiempos lejanos en la historia de la humanidad y hace referencia a que para criar a un niño no basta con una ni con dos personas, sino como seres sociales y dependientes que somos, se necesita a toda una comunidad o sociedad.

“Mantenemos la denominación `tribu´ porque estamos convencidas de que aunque las sociedades hayan cambiado y la industrialización haya traído nuevas definiciones de familia, de hogar, etc, las necesidades más profundas de padres e hijos siguen siendo las mismas”, asegura.

Desde el embarazo

Una tribu es una red de sostén, un grupo de mujeres con sus bebés que se encuentran para acompañarse, informarse, pensarse y apoyarse en la desafiante tarea de maternar, con respeto y amor.

Claro que no todo grupo de madres es una tribu. La profesional explica que la tribu va más allá del encuentro de un grupo de mujeres; por lo tanto, un grupo simplemente catártico no es una tribu, ni lo es un espacio donde se piensa únicamente en el bebé, o únicamente en la madre-padre o quien ejerza esas funciones, sino que consiste en una trama vincular entre ambos.

Una tribu es un espacio de construcción con otros para salir fortalecidos y enriquecidos de la experiencia. La tribu no se forma de la nada, sino que tiene un lugar y un momento de inicio. Una pionera en el tema es la profesora de Educación Física, especialista en Embarazo y Maternidad, Vicky Seguí, en cuyo espacio se han formado numerosos grupos.

Ella nos cuenta: “Las tribus se gestan desde el embarazo. Lo veo en los grupos de gimnasia para embarazadas. A través de una ronda, juntas y en movimiento, comienzan a intercambiar experiencias, expectativas y a compartir emociones. Luego se suman a la preparación física para el nacimiento y los vínculos que eran incipientes prosperan aún más en esta etapa cercana al parto. Por lo tanto, surge una necesidad de compartir y juntarse luego del nacimiento, para transitar el puerperio y la crianza, acompañadas y sostenidas. La consolidación de estos lazos se dan a partir de que las mamás se reencuentran, generando un espacio primordial para atravesar esta etapa”.

Una tribu es una red de sostén, un grupo de mujeres con sus bebés que se encuentran para acompañarse, informarse, pensarse y apoyarse en la desafiante tarea de maternar.

Todas juntas, aquí y ahora

Vicky cuenta que la tribu se suele juntar una vez a la semana. Al principio con las panzas, luego con los bebés. Si antes se hacía gimnasia para embarazadas y se hablaba del parto, ya con los hijitos, son otros los objetivos. Por ejemplo, se empieza con la recuperación posparto y a aflojar las tensiones que genera la postura por la lactancia.

Como el contacto se mantiene durante la semana vía grupo de WhatsApp, los temas que se tratan en cada encuentro van surgiendo espontáneamente durante ese intercambio. Por supuesto, también hay tiempo y atención para inquietudes puntuales del día. Es el momento en que las mamás pueden expresar qué les pasa, cuáles son sus dudas, sus miedos, y compartirlas con las otras mamás. Cada una tiene info que le dio su madre, su amiga, la puericultora, el obstetra… y todas comparten y se apoyan mutuamente.

La especialista comenta que todas tienen la posibilidad de hablar e intercambiar, leen artículos, comentan fragmentos de libros, otras veces usan palabras disparadoras de emociones, leen testimonios, ven videos, etc. En general, los encuentros tienen una apertura y un cierre final, ya sea con lectura de un cuento, música, frases o reflexiones, y siempre bajo la coordinación de una psicóloga formada en el área perinatal especializada en la temática.

La mejor guía

Una de las preguntas que se hacen las mamás, entonces, es si es necesario que alguien convoque y dirija una tribu. Dice la licenciada Cicala que las tribus surgen por la necesidad de atravesar esta etapa acompañadas. Quienes hicieron un camino hacia el nacimiento, no sólo vuelven al espacio para compartir su experiencia y que sus pares puedan conocer al bebé, sino para encontrar identificación, entendimiento, empatía y respeto.

“Para nosotras, y desde nuestro dispositivo de trabajo, las tribus tienen el valor de ser gestadas en un espacio que acompañó la escena previa al nacimiento. El lugar físico de encuentro es importante, porque sostiene y dispone a las emociones a trascender la mera anécdota o la catarsis necesaria, para poder capitalizar e integrar esta experiencia”, agrega.

El hecho de contar con un día, horario y lugar da seguridad y confianza. La mirada y escucha del profesional de la salud, como lo es una psicóloga formada en el área perinatal, permite un diálogo que busca ordenar y normalizar las emociones y vivencias que a estas nuevas mamás les resultan desconocidas y las preocupan.

Sobre el tiempo y los vínculos

La duración de la tribu es relativa, pero la duración de sus vínculos es definitiva. Algunas mamás, con el tiempo, dejarán de verse, pero otras se hacen amigas para siempre. El regreso al trabajo suele ser un determinante fuerte, pero incluso en esas situaciones muchas mujeres piden días disponibles para seguir asistiendo a ese espacio de sostén.

Algunas están en condiciones de no volver, por elección, o retoman su tarea laboral de otra manera (licencias extendidas, trabajo part-time, home-office, nuevos proyectos personales) permitiendo que los encuentros se prolonguen más en el tiempo. De todos modos, es durante el primer año de vida del bebé cuando más se registra esta necesidad de estar acompañadas.

También es cuestión de adaptarse, cada grupo se regula según sus circunstancias. Cuando una tribu no puede sostener los encuentros presenciales, se pueden pensar dispositivos mensuales o de frecuencia más variable. Incluso otra opción, cuando el espacio ya no es tan apto para los bebés por sus necesidades de desarrollo, juego y desplazamiento, se construyen grupos de jardín rodante entre las madres en sus hogares. Después de todo, siempre vamos a tener temas de conversación, porque la crianza es para toda la vida.

 

Por Florencia Romeo / Asesoraron: Vicky Seguí, profesora de Educación Física, especialista en Embarazo y Maternidad, directora del Centro que lleva su nombre y Lic. Prof. Tatiana Cicala, psicóloga de la misma institución, M.N. 53.297.

SEGUÍ LEYENDO

Sexo durante el embarazo: las claves para reducir las molestias y alcanzar la plenitud

Embarazo: ¿alcanza con consumir lácteos para contar con el calcio necesario?