¿Es peligroso para la vista usar el celular en la oscuridad?

La circulación viral en redes de un texto que afirma que la exposición prolongada de la vista a la luz emitida por dispositivos electrónicos en la oscuridad podría provocar problemas oculares severos, nos llevó a investigar sobre el tema. Nada para alarmarse, todo para informarse y prevenir. Y la verdad sobre la creciente incidencia de miopía en chicos.

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“Fijar la vista en una distancia próxima, la que se usa habitualmente para ver el celular, por períodos prolongados de tiempo, favorece el desarrollo de miopía”

Fake News. O noticias falsas que circulan por Internet. Las hay en cantidad y una de ellas, que se puede leer en las redes desde hace unos días, afirma que usar pantallas en la oscuridad daña la vista al punto de poder llegar a producir severas afecciones oculares. Se mencionan la maculopatía y el cáncer ocular y lo firman personas inescrupulosas que dicen ser médicos. Nada más erróneo e inexacto.

“Éste es un típico caso de fake news”, señala el Dr. Alberto Zambrano (M. N. 40.027), oftalmólogo, presidente de la fundación que lleva su nombre. Y agrega: “No hay ninguna evidencia científica de que el uso de las pantallas tenga relación con la incidencia de maculopatía”.

El Dr. Gonzalo Gossn (M. N. 136.645), médico asociado del Servicio de Oftalmología del Hospital Italiano, Sección Retina, explica que la maculopatía es una enfermedad ocular que afecta el centro de la visión y la agudeza visual. Al día de hoy no hay evidencia científica que avale que la luz emitida por el celular dañe la mácula o genere cataratas”. De todos modos y más allá de noticias que crean falsas alarmas, es imprescindible aclarar que no es recomendable usar pantallas, especialmente el celular, en la oscuridad por períodos prolongados de tiempo.

“La fijación prolongada disminuye la frecuencia de parpadeo, lo que reseca la superficie ocular y puede causar ojo seco”, afirma la Dra. María Laura Bortman (M. N. 138.451), médica asociada del Servicio de Oftalmología del Hospital Italiano, Sección Oftalmopediatría. Y agrega. “Fijar la vista en una distancia próxima, la que se usa habitualmente para ver el celular, por períodos prolongados de tiempo, favorece el desarrollo de miopía. En la oscuridad las pupilas se dilatan permitiendo una mayor entrada de luz en el ojo, esto genera dificultad para la lectura y en consecuencia mayor cansancio visual”.

Coincide el Dr. Heriberto Marotta (M. N. 51.471), médico oftalmólogo, director médico de la Clínica Privada de Ojos Santa Lucía y presidente de la Fundación Oftalmológica Quilmes, quien afirma que usar el teléfono móvil en la oscuridad no produce degeneración macular ni cataratas. “Sí puede generar ojo seco en personas menopáusicas y con problemas hipotiroideos. Y es rarísimo que provoque pérdida de la visión”, dice Marotta.

La maculopatía, explica Zambrano, es nada más y nada menos que la enfermedad de la mácula, “una parte de la retina que usamos para enfocar los detalles y para leer”, explica el médico, también fundador y expresidente de la Sociedad Argentina de Retina y Vítreo (SARYV). “La sintomatología más sugestiva de la maculopatía es la deformación de las imágenes que se distorsionan o desaparecen”, agrega por su parte el Dr. Omar López Mato (M. N. 59.216), director del Instituto de la Visión. Esta enfermedad tiene múltiples formas.

Por un lado, puede aparecer como parte del proceso natural de envejecimiento: “Se la llama Degeneración Macular Relacionada con la Edad (DMRE), y puede adoptar dos formas: una húmeda, que tiene tratamiento y para la cual se están desarrollando nuevas drogas, y la forma seca, para la cual no existe aún tratamiento probado, pero se encuentran otros muchos posibles en fase de investigación”, comenta Zambrano.

Cuando aparece como síntoma de la diabetes, la enfermedad toma el nombre de Edema Macular Diabético y puede causar ceguera. “Se produce en este caso por la acumulación de líquido debajo de la mácula”, agrega el especialista, y continúa: “En los últimos años se han agregado al estricto control metabólico indispensable del paciente con diabetes, medicamentos que permiten controlar y mejorar la evolución de este cuadro. Se aplican según estrictos criterios médicos y han mostrado su eficacia en múltiples estudios clínicos”.

El pasado 14 de noviembre fue el Día Internacional de la Diabetes, fecha elegida por instituciones médicas del mundo entero para crear conciencia y divulgar información sobre esta enfermedad que causa, además, severos problemas de visión.

Entre el 6% y el 8% de la población mundial padece diabetes, enfermedad que con el paso de los años y a medida que se hace crónica puede producir además retinopatía diabética y posterior ceguera. La detección temprana y el tratamiento adecuado son muy importantes para prevenir daños irreversibles”, puntualiza Zambrano.

Cuando no aparece como síntoma de la diabetes, el origen de la maculopatía “puede estar relacionado a factores genéticos, hereditarios, ambientales, hábitos relacionados con la alimentación, el tabaquismo, el sedentarismo y principalmente con la edad”, afirma el Dr. Gossn. Y admite que a pesar de ser una enfermedad que suele presentarse a los 60 años, puede afectar también a niños y personas jóvenes. López Mato, en tanto, asegura que “si bien la maculopatía relacionada con la edad tiene un componente genético, la exposición a la luz ultravioleta y el déficit de algunas sustancias como el zinc en la alimentación, así como hábitos nocivos como el cigarrillo y el alcohol, pueden precipitar su evolución, aunque no siempre se conozcan todos los mecanismos que la desencadenan. Por esta razón es necesario que se realicen visitas periódicas al oftalmólogo”.

En cuanto a prevención, algunos estudios indican que llevar una dieta rica en carotenoides, antioxidantes (como las vitaminas C y E) y ácidos grasos omega 3, puede reducir el riesgo de desarrollar la degeneración macular relacionada con la edad avanzada. “Los carotenoides son compuestos encontrados en las plantas y se han asociado con la defensa en contra de la DMRE, el cáncer, las enfermedades del corazón, diabetes y toda una serie de condiciones médicas. Frutas y verduras de color verde oscuro, amarillo y naranja (especialmente aquellas con alto contenido de los carotenoides conocidos como la luteína y zeaxantina), parecen ser la mejor manera de proteger contra el desarrollo de la DMRE. La luteína y la zeaxantina son los principales pigmentos en la mácula y se cree que resguardan a la retina de los efectos de la luz ultravioleta. Estos carotenoides normalmente se encuentran juntos, en diferentes proporciones, en los alimentos”, afirma la Dra. Bortman.

Y agrega: “La luteína se encuentra en las hojas color verde oscuro, como la espinaca, la col rizada y el kale (familia del repollo), así como en el brócoli, el durazno, las uvas rojas y los pimientos verdes. En tanto que la calabaza, la naranja, el mango, el kale, el damasco, el durazno y el pimiento rojo son buenas fuentes de zeaxantina”. Marotta agrega: “Lo más importante es la detección precoz. Después de los 40 años los controles oftalmológicos son imprescindibles”.

Texto: Fabiana Polinelli. Fotos: Latinstock

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S.O.S: ¡Soy adicta al celular! ¿Y vos?

La directora de Para Ti cuenta una noche como cualquier otra, sola en la madrugada junto a su celular y sus millones de alternativas. Pero no está sola. La que esté libre de adicción, ¡que apague el celular!

Foto Latinstock
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Muchas veces la madrugada me sorprende mirando el celular tirada en el piso de la cocina de mi casa. Está calentito porque por debajo pasa el agua de los radiadores. Me olvido con frecuencia de que ya pasé los 50, y mi hija se ríe porque dice que, como ella, ando dando vueltas hasta cualquier hora, celular en mano. Adicción que creo que los hombres de la familia no comparten. Mi marido duerme y no usa redes. Mi hijo de 22 las usa poco y sólo para seguir equipos de fútbol… Tengo la impresión de que la cuestión de género acá también dice que somos de distintos planetas.

7 de cada 10 argentinos (73 %) revisan el celular cada media hora, y 3 de cada 10 lo hacen cada 5 minutos. La media mundial es de 63 %

La adicción además me trajo una tendinitis de hombro y colapso cervical, pero es inevitable que antes de ponerme horizontal haga una excursión digital. Entro por “última vez” a rebuscar qué más pasó en los portales de noticias. Después, una pasadita por Instagram stories para chusmear qué hace/hizo el resto. Ni que decir si los chicos salen, porque puedo seguir el paso a paso de sus andanzas a través de ellos y de sus amigos. Mi marido diría con enojo que soy una espía serial.

Nomofobia. Es el nombre que tiene la adicción al celular

Abro Face por si se me pasó algún cumpleaños. Y de paso juego el nivel 314 del Candy, pero el de los caramelos gorditos, no el tradicional. Como pasó ya media hora vuelvo a mirar portales, no vaya a ser que un atentado esté sacudiendo nuevamente a Europa. Vuelvo atrás y borro fotos de la galería, que está que explota de videos e imágenes duplicadas. En la Nube no confío mucho, pero menos confío en que no me afanen el celular. Así que alguna vez bajo todo a una memoria que compré especialmente para eso. Esa caja de pandora hermética es como un viejo álbum de fotos, sólo que no puedo hojearlo y como lo uso tan poco, no sé qué hay allí encerrado.

 MI CUADRADITO PERSONAL. Miro la hora –2.50– mientras me hago un Toddy. Sí, Toddy. Dejé el Nesquick y me pasé a la competencia. Todo cambia, ¿o no? No da verme ahora algo en Netflix… Mmm, no, mañana no me levanto ni a gancho. Y sigo escribiendo en el teléfono esto que me ayuda a matar el insomnio.

La tecnología me volvió más vaga para leer libros y eso no me gusta. Pero me permite ver documentales y películas en mi cuadradito personal en un consultorio o un colectivo. Tampoco me gusta que fomente algunas de mis obsesiones, porque estoy sobreinformada con lo malo del planeta y eso me convierte en una madre de adultos jóvenes que se cree una superpolicía digital. Pero estas mismas redes y Google son las que me recuerdan cualquier cosa que olvido. Aprendí a hacer panqueques riquísimos con un tipo peruano que no sé de dónde salió y hasta a despegar dos vasos enfrascados que en otra época hubiera estrellado en una rabieta. Un tutorial me enseñó que con agua caliente y hielo conseguís que el vidrio se expanda o se contraiga y ¡zas!, separados, vuelven a nacer.

 El 82.5 % d e las mujeres y el 69.8 % de los hombres padecen “estrés y ansiedad ” cuando no tienen acceso a su celular o a las redes sociales

En fin, mi curiosidad por el mundo es cada vez más grande y la tecnología es un vicio peligrosamente maravilloso que ahora me permite estar en la oscuridad del living sin hacer ruido (cuando hice la tesis periodística con una máquina de escribir Olivetti, tecleaba de noche y mi vecino enfurecía) ni jorobar a nadie. El mundo avanza sin pausa. Y yo no quiero bajarme. Me divierte ver qué trae consigo. Y no voy a mentir. No voy ni al baño sin el teléfono.

No fumo, casi no bebo, pero tengo el celular prendido 24/7. Quizá en algún momento deba volver a terapia. Chan.

TEST: NECESITÁS UN “DETOX DIGITAL” SI…

*Visitás las redes sociales más de diez veces al día.
*El celu es lo primero que mirás al despertarte y lo último antes de acostarte.
*Contestás correos de trabajo fuera de la jornada laboral.
*Consultás el teléfono en la calle o mientras estás conversando con otras personas.

*Una recomendación para combatir esta patología es, durante al menos un día a la semana, intentar no conectarse a redes sociales y permanecer lo más lejos posible del celular.
*Eliminar las notificaciones es un gran paso.
*Un momento ideal para intentarlo son las vacaciones.

texto CAROLINA BALBIANI (cbalbiani@atlantida.com.ar) fotos LATINSTOCK
Datos: Digital Lab y IAB (Buró Publicidad Interactiva).