5 razones para vacunar a tu hijo desde que nace

Por qué es primordial seguir a rajatabla el Calendario Nacional de Vacunación.

Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
Plan de vacunación obligatorio(Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá)

Con la excusa de que empiezan el Jardín o la escuela primaria y necesitamos el apto físico y la libreta de vacunaciones al día, esta es la época en que consultamos al pediatra para que revise a nuestros hijos. Y sí, lo primero que te va a preguntar es si tiene sus vacunas al día. Por eso, es fundamental que las vacunas comiencen desde que nacen, siguiendo el Calendario Nacional de Vacunación. Si te llama la atención porque falta alguna, no te enojes, tiene razón, y acá te contamos, de la mano del Dr. Gerardo Laube, por qué es menester vacunar a tu hijo.

1. Porque en nuestro país es obligatorio por ley

De hecho, hay que presentar la libreta al día para inscribirlos en el colegio: “Que la vacuna esté en el calendario nacional significa no sólo que es obligatoria, sino también gratuita”, resalta el profesional.

Pero, atención, que a medida que crecen se agregan otras vacunas para los chicos más grandes, como la triple bacteriana a los 11 y la del HPV, que a partir de 2017 es obligatoria para varones.

2. Porque las vacunas permiten erradicar o controlar enfermedades

Por ejemplo, la viruela fue erradicada en 1977 y desde 1981 ya no se vacunó más contra esa dolencia, y hace ya muchos años que no tenemos casos nacionales de sarampión ni de rubeola.

“Además, desde 2007 tampoco tenemos trasplante hepático infantil asociado al virus de la hepatitis A, gracias a que la vacuna fue incorporada al calendario nacional en 2005”, destaca el médico. Y agrega: “Todavía hay algunos casos de tétanos y esto se debe a que los adultos no refuerzan la vacuna doble cada 10 años”.

3. Porque son seguras y de probada eficacia

Las vacunas se aplican por indicación médica, es decir, con una orden del profesional tratante (pediatra o clínico). En cada caso, el médico evalúa la necesidad o la excepción de las vacunas. Por ejemplo, cuando se cursan procesos infecciosos agudos se demora la aplicación hasta que se le dé el alta al pequeño. Igualmente, siempre se debe consultar al pediatra o médico de cabecera, que analizará la conveniencia de postergar o contraindicar determinadas vacunas en casos especiales.

4. Porque protegen al chico y a su entorno

Se llama efecto rebaño o efecto capullo. Sucede con vacunas como la del sarampión, paperas, rubéola. Cuantos más vacunados hay, menos posibilidad tiene un individuo susceptible de entrar en contacto con alguien que las padece.

El profesional lo explica así: “Si no podemos vacunar a determinado chico, por ejemplo por tener una enfermedad inmunodepresora, al tener un alto porcentaje de la población vacunada, hay pocas posibilidades de que ese pequeño que no se vacunó termine enfermo, ya que muchas de las patologías son de transmisión directa”.

5. El niño es más productivo

Un niño sano no pierde días de escuela, puede estudiar, hacer deportes, jugar con sus amigos y tener todo tipo de actividades. Es decir, puede llevar una vida normal y, lo más importante, no corre peligro de quedar con secuelas de una enfermedad grave, como sucedía en otras épocas con la poliomielitis o la rubeola, por mencionar sólo dos.

Por Florencia Romeo / Asesoró: Dr. Gerardo Laube, pediatra e infectólogo, profesor titular de Microbiología e Infectología de la Facultad de Medicina de Fundación Barceló, M.N. 51.819.

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