“Lo mató la corrupción”: denuncia y tributo a 3 meses de la desaparición del Ara San Juan

En el marco de un homenaje a los 44 submarinistas que comenzó en Playas Doradas, villa balnearia cercana a Sierra Grande, en Río Negro, hablamos con Alejandra Toconás, hermana de uno de los tripulantes del ARA San Juan. Además, te contamos cómo seguirá el tributo a cada uno de los marinos en sus ciudades natales.

La familia del submarinista Mario Armando Toconás espera respuestas aliviadoras.
La familia del submarinista Mario Armando Toconás espera respuestas aliviadoras.

Sobre los hombros lleva una bandera argentina con la frase “Te extrañamos, siempre estarás en nuestro corazón. Hermano, sos un orgullo para todos nosotros”.

Alejandra es la mayor de los seis hermanos de Mario Armando Toconás (36), el cabo principal que trabajaba en el sector de armas submarinas del ARA San Juan. A su lado está el resto del clan Toconás: Sergio, César, Rosana y Miguel, y su papá, Irineo, un jujeño oriundo de Palpalá que se instaló en Sierra Grande, Río Negro, con su mujer –que murió en 2005 debido a una enfermedad renal– y sus hijos, buscando un futuro mejor para su familia cuando le ofrecieron trabajo en la mina de hierro. Falta Natalia, que está en Mar del Plata: se turnan para que siempre haya alguno en la base naval esperando novedades.

El submarinista, en Ushuaia, su último destino antes de embarcar
El submarinista, en Ushuaia, su último destino antes de embarcar

Cada uno lleva su bandera con la leyenda, que se repite en las remeras con las últimas imágenes de Mario, las que él se había sacado en el puerto durante el último viaje del ARA San Juan.

A tres meses de la desaparición del submarino, en Playas Doradas, la villa balnearia cercana a Sierra Grande, la familia, amigos y vecinos se congregaron frente a la costanera para rendirle un sentido homenaje.

El ARA San Juan antes del accidente.
El ARA San Juan antes del accidente.

SÍMBOLOS. El ARA San Juan hacía un recorrido desde Ushuaia a Mar del Plata, pero el 15 de noviembre pasado se perdió todo rastro frente a las costas de Chubut.

Llevaba 44 tripulantes a bordo. Hasta el día de hoy no se conoce su paradero. Para honrar la memoria de los 44, una fundación de Comodoro Rivadavia llamada Isabel y creada hace tres años para fines sociales, construyó una réplica del ARA San Juan. Gonzalo Pérez, la cara visible de la fundación, dejó su trabajo en una empresa petrolera para dedicarse a ayudar a la gente.

El papá de Mario, Irineo Toconás, junto a sus hijos Sergio, Alejandra, Rosana y Miguel, ambos policías de Río Negro. En la foto falta César.
El papá de Mario, Irineo Toconás, junto a sus hijos Sergio, Alejandra, Rosana y Miguel, ambos policías de Río Negro. En la foto falta César.

La fundación tiene una peluquería móvil, un escenario transportable y organiza actividades recreativas en Comodoro y en ciudades aledañas. Ahora recrearon la réplica en metal del submarino. Tiene 16 metros de largo por 3 metros de ancho y 5 de alto, y pesa diez mil kilos. Acaba de emprender una gira por las distintas ciudades de las que eran oriundos los 44 para hacerles un homenaje, y el primer destino es Playas Doradas, la villa balnearia cercana a Sierra Grande, que vio crecer a Mario Toconás.

Treinta minutos antes de embarcar Mario compartió con su familia las imágenes de sus días en Ushuaia, donde aprovechó para hacer turismo y disfrutar junto a otros submarinistas, Daniel Alejandro Polo y Aníbal Tolaba. Se los ve felices y entusiasmados.
Treinta minutos antes de embarcar Mario compartió con su familia las imágenes de sus días en Ushuaia, donde aprovechó para hacer turismo.
Además, disfrutó junto a otros submarinistas, Daniel Alejandro Polo y Aníbal Tolaba. Se los ve felices y entusiasmados.
Además, disfrutó junto a otros submarinistas, Daniel Alejandro Polo y Aníbal Tolaba. Se los ve felices y entusiasmados.

Cuando Guillermo Benitez, un excompañero de escuela de Mario, se enteró de esta iniciativa, quiso sumarse al homenaje con otra réplica del submarino, pero en versión miniatura. Para eso convocó al herrero local Carlos Abot.

“La idea era volver a instalar el tema, que se sigan destinando recursos para saber qué pasó con los 44 tripulantes”, le cuenta Benitez a Para Ti. Y agrega que recuerda a su amigo por “su sonrisa, su humildad y su poder de superación”.

Desde el 17 de febrero, esta minirréplica también forma parte de un monumento que rinde homenaje a los 44 frente al mar. La otra permanece sobre el camión semiplayo también frente al mar, pero dentro de unos días emprenderá el viaje hacia el resto de las ciudades.

“VIVIMOS ESPERANDO QUE REGRESE”. Mario Armando Toconás era el tercero de siete hermanos. Hizo el secundario en el CET 12 de Sierra Grande y al terminar quiso alistarse en la Armada.

Empezó la instrucción en Punta Alta y la continuó en la ESMA, en Buenos Aires. En 2010 se recibió de submarinista y luego se radicó en Mar del Plata, donde conoció a su mujer, Ruth, que hoy está embarazada de siete meses y espera un nena: la hermana de Rian, de 9 años.

Mi cuñada está devastada. No pudo venir porque emocionalmente está muy mal y además su embarazo ya no le permite viajar”, cuenta Alejandra, que estuvo en Mar del Plata parte de noviembre, diciembre y todo el mes de enero. Ahora regresó a Sierra para retomar su trabajo en la obra social local. La última vez que vio a su hermano fue en las vacaciones de invierno: Mario viajó a Sierra Grande para visitar a la familia. “Desgraciadamente a mi hermano le tocó estar en el submarino. Nosotros tenemos nuestras hipótesis”, dice Alejandra.

#PARA TI - ARA SAN JUAN MARIO ARMANDO TOCONAS 2 - news - GENTILEZA FAMILIA - 20180223
Sus días en Usuhuaia

Es que en 84 años de historia de submarinismo nunca les pasó algo así

¿Cuáles son? ¿Qué piensan que pasó?
-Pudo haber sido un ataque, se dijo que lo venían persiguiendo desde agosto, pero la Armada lo niega. Dicen que no saben qué pasó, hay que encontrarlos para conocer la verdad. Esperemos que ahora con la recompensa que ofrece el gobierno (de 98 millones de pesos) alguna empresa los pueda encontrar. No perdemos las esperanzas. Yo llegué a pensar que a lo mejor podrían estar en las Islas Malvinas. Mauricio Macri se comprometió a buscarlos el tiempo que sea necesario. La verdad es que cada vez que un submarino se ha perdido siempre se tardó en dar con su paradero: el mar es inmenso.

Ahora dicen que el lugar donde supuestamente escucharon la explosión y estuvieron buscando no era el indicado. Ya no saben dónde buscar, incluso consultaron con videntes. Es que en 84 años de historia de submarinismo nunca les pasó algo así. Pero nosotros no podemos bajar los brazos porque ni siquiera una chapa del submarino apareció. Un compañero de mi hermano que está en el ARA Salta me confesó que tiene mucho miedo, que ese submarino tampoco está en condiciones, que teme que les pase lo mismo que al ARA San Juan.

-Estuviste gran parte del verano instalada en la base naval de Mar del Plata, ¿cómo viviste la experiencia?
-Es muy desgastante. La gente llora, grita, se pone re mal. Te cuesta salir de esa situación. En pocos días tengo que volver y me angustia mucho.

-Decís que la Armada no informa, ¿cómo se manejan con esa situación?
-Muchas veces nos enteramos por las redes sociales. Por ejemplo, decían que la última comunicación había sido la de las 7.30 y nos enteramos que hubo tres llamadas más, a las 14.18, a las 17 y a las 20.45, entonces ¿por qué hablan de la explosión de las 10.30? No cierran los horarios. Esta información no se hizo pública porque el chico que estaba de guardia no la registró. Es todo muy confuso. Con las condiciones en las que estaba el submarino, los mandaron a morir. A mi hermano lo mató la corrupción porque esto viene desde el gobierno de Cristina. No pusieron los materiales originales como iban. Mi hermano era muy callado, no contaba nada, pero dejó anotaciones en su computadora. Pudimos desbloquearla y la información se la entregamos a la Justicia.

-¿Qué decían esas anotaciones? ¿Podés contarnos algo?
-Detalles de cuando hicieron la revisión en julio y que evidencian que les faltaban muchas cosas. Igual, aunque el submarino no estaba en condiciones tengo la certeza de que algo más pasó, porque las baterías no explotan como se dijo. Está también la denuncia en la justicia que hizo Jorge Oliver (representante de la agrupación de excombatientes Generación Malvinas), quien aseguró que el submarino fue hundido, tiene las coordenadas y sabe que está a 148 metros de profundidad, según la ubicación que dio un buque ruso (Yantar). Pero la Justicia aún no da la autorización para hacer la búsqueda en esa zona.

PROHIBIDO OLVIDAR. En medio de la entrevista con Alejandra, su hermano Sergio –trabaja en un barco pesquero– y Miguel, el menor –es policía–, se unen a la charla. “Quiero saber si están abajo del agua, que los encuentren y descubrir qué pasó”, dice con un tono rotundo Sergio.

Y Miguel comenta: “Hablé con Mario media hora antes de que saliera de Ushuaia, nos mandó fotos (N. de la R.: son las que están publicadas en esta nota) y le dije ‘Que Dios te acompañe’. Sé que era un trabajo de riesgo, pero siempre esperamos volver a estar todos juntos”.

-¿Son conscientes de que la búsqueda puede demorar mucho tiempo y que, incluso, tal vez no lleguen a encontrar nada? ¿Hasta cuándo piensan seguir? -Alejandra: Esto se hace largo. Son tres meses en los que no hemos podido descansar. Me acuesto y me despierto pensando en mi hermano… Queremos saber qué pasó, dónde está. Si están tan en lo profundo que no se los puede sacar, no importa, nos conformaremos con eso. Pero al menos sabremos dónde están. No nos queremos quedar con la idea de que se fueron y no vamos a verlos más. No sé cuánto vamos a estar así, cuánto más aguantaremos. Es muy denso. Nos obsesionamos con el tema. Vivimos pendientes del celular y miramos videos del submarino en YouTube para ver si podemos descubrirle fallas. Sergio: Quiero que lo encuentren y saber qué pasó. Miguel: Queremos conocer toda la verdad. No hay día en que pueda estar tranquilo. Vivo pensando en él. En Mar del Plata me quedaba sentado a orillas del mar, esperándolo. Muchas veces amanecí en la orilla, rogando que apareciera. Soy el más chico y no puedo aflojar. Si uno de nosotros cae, caemos todos. Tratamos de seguir juntos, dándonos fuerzas unos a otros… Prohibido olvidar a Mario y a los otros 43.

Textos y fotos: DANIELA FAJARDO (dfajardo@atlantida.com.ar) En Playas Doradas, Río Negro.

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La familia del submarinista Mario Armando Toconás espera respuestas aliviadoras.
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Sobre los hombros lleva una bandera argentina con la frase “Te extrañamos, siempre estarás en nuestro corazón. Hermano, sos un orgullo para todos nosotros”.

Alejandra es la mayor de los seis hermanos de Mario Armando Toconás (36), el cabo principal que trabajaba en el sector de armas submarinas del ARA San Juan. A su lado está el resto del clan Toconás: Sergio, César, Rosana y Miguel, y su papá, Irineo, un jujeño oriundo de Palpalá que se instaló en Sierra Grande, Río Negro, con su mujer –que murió en 2005 debido a una enfermedad renal– y sus hijos, buscando un futuro mejor para su familia cuando le ofrecieron trabajo en la mina de hierro. Falta Natalia, que está en Mar del Plata: se turnan para que siempre haya alguno en la base naval esperando novedades.

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Cada uno lleva su bandera con la leyenda, que se repite en las remeras con las últimas imágenes de Mario, las que él se había sacado en el puerto durante el último viaje del ARA San Juan.

A tres meses de la desaparición del submarino, en Playas Doradas, la villa balnearia cercana a Sierra Grande, la familia, amigos y vecinos se congregaron frente a la costanera para rendirle un sentido homenaje.

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SÍMBOLOS. El ARA San Juan hacía un recorrido desde Ushuaia a Mar del Plata, pero el 15 de noviembre pasado se perdió todo rastro frente a las costas de Chubut.

Llevaba 44 tripulantes a bordo. Hasta el día de hoy no se conoce su paradero. Para honrar la memoria de los 44, una fundación de Comodoro Rivadavia llamada Isabel y creada hace tres años para fines sociales, construyó una réplica del ARA San Juan. Gonzalo Pérez, la cara visible de la fundación, dejó su trabajo en una empresa petrolera para dedicarse a ayudar a la gente.

El papá de Mario, Irineo Toconás, junto a sus hijos Sergio, Alejandra, Rosana y Miguel, ambos policías de Río Negro. En la foto falta César.
El papá de Mario, Irineo Toconás, junto a sus hijos Sergio, Alejandra, Rosana y Miguel, ambos policías de Río Negro. En la foto falta César.

La fundación tiene una peluquería móvil, un escenario transportable y organiza actividades recreativas en Comodoro y en ciudades aledañas. Ahora recrearon la réplica en metal del submarino. Tiene 16 metros de largo por 3 metros de ancho y 5 de alto, y pesa diez mil kilos. Acaba de emprender una gira por las distintas ciudades de las que eran oriundos los 44 para hacerles un homenaje, y el primer destino es Playas Doradas, la villa balnearia cercana a Sierra Grande, que vio crecer a Mario Toconás.

Treinta minutos antes de embarcar Mario compartió con su familia las imágenes de sus días en Ushuaia, donde aprovechó para hacer turismo y disfrutar junto a otros submarinistas, Daniel Alejandro Polo y Aníbal Tolaba. Se los ve felices y entusiasmados.
Treinta minutos antes de embarcar Mario compartió con su familia las imágenes de sus días en Ushuaia, donde aprovechó para hacer turismo.
Además, disfrutó junto a otros submarinistas, Daniel Alejandro Polo y Aníbal Tolaba. Se los ve felices y entusiasmados.
Además, disfrutó junto a otros submarinistas, Daniel Alejandro Polo y Aníbal Tolaba. Se los ve felices y entusiasmados.

Cuando Guillermo Benitez, un excompañero de escuela de Mario, se enteró de esta iniciativa, quiso sumarse al homenaje con otra réplica del submarino, pero en versión miniatura. Para eso convocó al herrero local Carlos Abot.

“La idea era volver a instalar el tema, que se sigan destinando recursos para saber qué pasó con los 44 tripulantes”, le cuenta Benitez a Para Ti. Y agrega que recuerda a su amigo por “su sonrisa, su humildad y su poder de superación”.

Desde el 17 de febrero, esta minirréplica también forma parte de un monumento que rinde homenaje a los 44 frente al mar. La otra permanece sobre el camión semiplayo también frente al mar, pero dentro de unos días emprenderá el viaje hacia el resto de las ciudades.

“VIVIMOS ESPERANDO QUE REGRESE”. Mario Armando Toconás era el tercero de siete hermanos. Hizo el secundario en el CET 12 de Sierra Grande y al terminar quiso alistarse en la Armada.

Empezó la instrucción en Punta Alta y la continuó en la ESMA, en Buenos Aires. En 2010 se recibió de submarinista y luego se radicó en Mar del Plata, donde conoció a su mujer, Ruth, que hoy está embarazada de siete meses y espera un nena: la hermana de Rian, de 9 años.

Mi cuñada está devastada. No pudo venir porque emocionalmente está muy mal y además su embarazo ya no le permite viajar”, cuenta Alejandra, que estuvo en Mar del Plata parte de noviembre, diciembre y todo el mes de enero. Ahora regresó a Sierra para retomar su trabajo en la obra social local. La última vez que vio a su hermano fue en las vacaciones de invierno: Mario viajó a Sierra Grande para visitar a la familia. “Desgraciadamente a mi hermano le tocó estar en el submarino. Nosotros tenemos nuestras hipótesis”, dice Alejandra.

#PARA TI - ARA SAN JUAN MARIO ARMANDO TOCONAS 2 - news - GENTILEZA FAMILIA - 20180223
Sus días en Usuhuaia

Es que en 84 años de historia de submarinismo nunca les pasó algo así

¿Cuáles son? ¿Qué piensan que pasó?
-Pudo haber sido un ataque, se dijo que lo venían persiguiendo desde agosto, pero la Armada lo niega. Dicen que no saben qué pasó, hay que encontrarlos para conocer la verdad. Esperemos que ahora con la recompensa que ofrece el gobierno (de 98 millones de pesos) alguna empresa los pueda encontrar. No perdemos las esperanzas. Yo llegué a pensar que a lo mejor podrían estar en las Islas Malvinas. Mauricio Macri se comprometió a buscarlos el tiempo que sea necesario. La verdad es que cada vez que un submarino se ha perdido siempre se tardó en dar con su paradero: el mar es inmenso.

Ahora dicen que el lugar donde supuestamente escucharon la explosión y estuvieron buscando no era el indicado. Ya no saben dónde buscar, incluso consultaron con videntes. Es que en 84 años de historia de submarinismo nunca les pasó algo así. Pero nosotros no podemos bajar los brazos porque ni siquiera una chapa del submarino apareció. Un compañero de mi hermano que está en el ARA Salta me confesó que tiene mucho miedo, que ese submarino tampoco está en condiciones, que teme que les pase lo mismo que al ARA San Juan.

-Estuviste gran parte del verano instalada en la base naval de Mar del Plata, ¿cómo viviste la experiencia?
-Es muy desgastante. La gente llora, grita, se pone re mal. Te cuesta salir de esa situación. En pocos días tengo que volver y me angustia mucho.

-Decís que la Armada no informa, ¿cómo se manejan con esa situación?
-Muchas veces nos enteramos por las redes sociales. Por ejemplo, decían que la última comunicación había sido la de las 7.30 y nos enteramos que hubo tres llamadas más, a las 14.18, a las 17 y a las 20.45, entonces ¿por qué hablan de la explosión de las 10.30? No cierran los horarios. Esta información no se hizo pública porque el chico que estaba de guardia no la registró. Es todo muy confuso. Con las condiciones en las que estaba el submarino, los mandaron a morir. A mi hermano lo mató la corrupción porque esto viene desde el gobierno de Cristina. No pusieron los materiales originales como iban. Mi hermano era muy callado, no contaba nada, pero dejó anotaciones en su computadora. Pudimos desbloquearla y la información se la entregamos a la Justicia.

-¿Qué decían esas anotaciones? ¿Podés contarnos algo?
-Detalles de cuando hicieron la revisión en julio y que evidencian que les faltaban muchas cosas. Igual, aunque el submarino no estaba en condiciones tengo la certeza de que algo más pasó, porque las baterías no explotan como se dijo. Está también la denuncia en la justicia que hizo Jorge Oliver (representante de la agrupación de excombatientes Generación Malvinas), quien aseguró que el submarino fue hundido, tiene las coordenadas y sabe que está a 148 metros de profundidad, según la ubicación que dio un buque ruso (Yantar). Pero la Justicia aún no da la autorización para hacer la búsqueda en esa zona.

PROHIBIDO OLVIDAR. En medio de la entrevista con Alejandra, su hermano Sergio –trabaja en un barco pesquero– y Miguel, el menor –es policía–, se unen a la charla. “Quiero saber si están abajo del agua, que los encuentren y descubrir qué pasó”, dice con un tono rotundo Sergio.

Y Miguel comenta: “Hablé con Mario media hora antes de que saliera de Ushuaia, nos mandó fotos (N. de la R.: son las que están publicadas en esta nota) y le dije ‘Que Dios te acompañe’. Sé que era un trabajo de riesgo, pero siempre esperamos volver a estar todos juntos”.

-¿Son conscientes de que la búsqueda puede demorar mucho tiempo y que, incluso, tal vez no lleguen a encontrar nada? ¿Hasta cuándo piensan seguir? -Alejandra: Esto se hace largo. Son tres meses en los que no hemos podido descansar. Me acuesto y me despierto pensando en mi hermano… Queremos saber qué pasó, dónde está. Si están tan en lo profundo que no se los puede sacar, no importa, nos conformaremos con eso. Pero al menos sabremos dónde están. No nos queremos quedar con la idea de que se fueron y no vamos a verlos más. No sé cuánto vamos a estar así, cuánto más aguantaremos. Es muy denso. Nos obsesionamos con el tema. Vivimos pendientes del celular y miramos videos del submarino en YouTube para ver si podemos descubrirle fallas. Sergio: Quiero que lo encuentren y saber qué pasó. Miguel: Queremos conocer toda la verdad. No hay día en que pueda estar tranquilo. Vivo pensando en él. En Mar del Plata me quedaba sentado a orillas del mar, esperándolo. Muchas veces amanecí en la orilla, rogando que apareciera. Soy el más chico y no puedo aflojar. Si uno de nosotros cae, caemos todos. Tratamos de seguir juntos, dándonos fuerzas unos a otros… Prohibido olvidar a Mario y a los otros 43.

Textos y fotos: DANIELA FAJARDO (dfajardo@atlantida.com.ar) En Playas Doradas, Río Negro.

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