Armando Bo: “Es más lindo ir de vez en cuando que vivir en Los Ángeles”

Radicado en Estados Unidos con su familia, el cineasta viajó a la Argentina para filmar y estrenar su gran proyecto: Animal, junto a Guillermo Francella y Carla Peterson. Conocé el fascinante mundo del porteño que ganó un Oscar y sueña con volver a nuestro país

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“Mucha gente del entretenimiento vive en Los Ángeles y te los cruzás en todas partes. ¡Pero después deja de asombrarte!”. (Foto: Axel Indik/ Para Ti)

AND THE WINNER IS… Luego de esas cuatro palabras mágicas, en la vida de Armando Bo Jr. (39) hay un antes y un después. Es que aquella noche de 2015, este cineasta argentino se consagró –junto a su primo Nicolás Giacobone– como ganador del mejor guion original por Birdman, un peliculón protagonizado por Michael Keaton y dirigido por Alejandro González Iñárritu.

“Después de haber ganado un Oscar me quedó la vara muy alta… y eso es una realidad. Si bien está buenísimo y me abrió nuevas puertas, ahora depende de mí laburar para estar a la altura de las expectativas y respetar lo que significa el premio”, asegura en una charla íntima el hijo del productor y actor Víctor Bo y nieto del famosísimo cineasta Armando, pionero en el cine erótico con las películas que hizo con Isabel Sarli.

Heredero de un legado creativo que marcó la historia del entretenimiento de la Argentina, Armando decidió apostarlo todo en un proyecto 100 % nacional filmado en Mar del Plata: se trata de Animal, un atrapante thriller protagonizado por Carla Peterson y Guillermo Francella, quien interpreta a un hombre de clase alta capaz de romper sus propios límites con tal de conseguir un trasplante de riñón que le salve la vida.

Carla Peterson y Guillermo Francella, los protagonistas de su última peli, Animal.
Carla Peterson y Guillermo Francella, los protagonistas de su última peli, Animal.

“Proponerle hacer la película fue una elección mía. ¡Por suerte, el guión le encantó! De hecho, se lo di y al día siguiente me llamó para aceptar; quería que hiciéramos la película juntos. Hoy tengo la certeza de que ninguna otra persona podría haber sido la protagonista”, explica emocionado con el resultado de su último gran proyecto. Animal se estrenó el jueves 24 de mayo en más de 240 salas y tiene todos los condimentos necesarios para convertirse en un boom: una historia atrapante, un elenco prestigioso y un guionista merecedor de un Oscar.

-Nuevamente, Guillermo Francella sorprende con un papel dramático.

-Sí, no sé si es una sorpresa, la gente ya lo había visto en dos muy buenos proyectos como El clan (N. de la R.: donde interpretó al cínico Arquímedes Puccio) y El secreto de sus ojos. Pero es verdad que, en este caso, le tocó un personaje muy diferente a todos los que había hecho hasta ahora: un hombre común que, ante una situación extrema, deja de ser quien es y empieza a romper todos sus preconceptos, quizás para descubrir su verdadera personalidad.

Se instaló en Buenos Aires en noviembre para filmar Animal y en julio regresa a Los Ángeles.
Se instaló en Buenos Aires en noviembre para filmar Animal y en julio regresa a Los Ángeles.

-¿Creés que los seres humanos somos capaces de cualquier cosa con tal de conservar la vida?

-(piensa) Sin duda, tenemos un gran instinto de supervivencia, pero los límites dependen de cada uno. La película es una ficción donde todo, hasta el arte, está llevado al extremo.

-¿Creés que Animal llegará a los Oscar?

-No, la verdad es que no hago un film pensando en eso. Por supuesto que quiero que tenga el mayor éxito posible, pero ganar un Oscar no es fácil. Deben darse un montón de factores que ni siquiera tienen que ver con si el proyecto es bueno o malo. Por suerte, está teniendo muy buena difusión y lo principal es que yo estoy contento con el resultado. La verdad es que, después del Oscar, lo que más quería era hacer una película que estuviera a la altura de las circunstancias y que me gustara.

-¿Alguna vez imaginaste que ibas a ganar el premio de la Academia?

-No, pero no lo gané sólo yo, sino que fue un reconocimiento a todo el equipo de Birdman. Sinceramente no nos lo imaginamos, nosotros ya estábamos felices con estar ahí. Y por eso, recibirlo fue más genial y muy loco.

-¿Dónde tenés la estatuilla?

-Ahí, en el auto… no, mentira (risas). La tengo en una vitrina de mi casa de Buenos Aires.

“Es más lindo ir de vez en cuando que vivir en Los Ángeles”
“Es más lindo ir de vez en cuando que vivir en Los Ángeles”. (Foto: Axel Indik/ Para Ti)

HOLLYWOOD A SUS PIES. Con más de 150 comerciales filmados, 50 premios y varias películas nacionales e internacionales en su currículum, Armando se radicó hace tres años en Los Ángeles junto a su mujer, la vestuarista Luciana Marti, y sus dos hijos: Amador, de 8 años, y Torino, de 4. “Lo bueno de estar instalado allá es que te cruzás todo el tiempo con personas y oportunidades increíbles. Pero al mismo tiempo, se hace un poquito aburrido y monótono. Mi conclusión es que es más lindo ir de vez en cuando que vivir en Los Ángeles”, confiesa este argentino que se codea con las primeras figuras del cine mundial.

 -¿Es necesario vivir en Hollywood para trabajar en las películas más taquilleras?

-No creo. De hecho, allá cuento con un equipo y un manager, así que tranquilamente puedo ir y venir por laburo. Desde noviembre que estamos instalados en la Argentina para filmar y estrenar Animal. En julio volvemos a Estados Unidos, pero no sabemos qué va a pasar. Hay algo de mi país que me tira mucho.

-¿Rechazás muchas propuestas?

-Sí, pero es que en cada película dejo dos años de mi vida… o incluso más. Así que para que acepte un proyecto, se deben dar tres cosas: me tiene que representar, me tiene que gustar y tengo que sentir total libertad para trabajar. Y Estados Unidos no es una industria sencilla para que se den todos esos factores.

 –Además de súper familiero, sos heredero de un legado cinematográfico muy importante, ¿cómo fue crecer siendo parte del clan Bo?

-Lo viví y vivo con muchísima naturalidad. No conozco otra realidad. De chico veía a mi papá hacer películas, pero nunca fui mediático. Elegí hacer mi propio camino. No siento que esté dando esta nota hoy por lo que hizo mi familia.

-¿Tenés una musa inspiradora, como La Coca Sarli fue para tu abuelo?

-No, a mí la inspiración me viene de las cosas que vivo, pienso y siento. En este caso, Guillermo Francella fue mi musa.

Texto: Agustina D’ Andraia (adandraia@atlantida.com.ar)

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