Chicos: cómo prevenirles enfermedades a través de la alimentación

Existen ciertos alimentos que reducen el riesgo de contraer afecciones o molestias cotidianas. Te contamos cuáles son.

La alimentación ayuda a prevenir enfermedades. Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
La alimentación ayuda a prevenir enfermedades. Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.

“El cuerpo que tiene hoy un niño le tiene que durar hasta los 70, 80 años, por eso lo que coma durante su infancia creará las condiciones para tener una vida saludable y de calidad a lo largo de toda su vida”, explica la pediatra Rosana Vagni. Las mamás sabemos que a veces no es fácil explicarles esto a los chicos, pero también comprendemos que pensar en su buena salud vale la pena cualquier esfuerzo y las ideas creativas surgen cuando queremos que coman lo que les hace bien. Tomá nota, entonces, de lo que te conviene incluir en el menú de tu hijo para ayudarlo a tener una vida más sana.

Lácteos contra la osteoporosis

El consumo de calcio, proteínas, vitaminas y minerales favorece la formación ósea y previene la osteoporosis. Si no se consumen lácteos hasta la adolescencia, puede aparecer esta enfermedad a partir de la adultez. Dos o tres porciones de lácteos por día son suficientes para lograrlo. “A los menores de 2 años hay que darles leche entera, ya que el colesterol que se encuentra en las grasas de origen animal son necesarias para el adecuado desarrollo neurológico; luego de esta edad se pueden utilizar leche y yogures descremados y optar por quesos de menor contenido de grasas, como quesos untables o port salut (ya que los quesos duros tienen más grasa y sal)”, aclara la asesora.

Frutas y verduras contra la obesidad y las bajas defensas

El aportar volumen al plato con frutas y verduras da saciedad, evita que los chicos tengan hambre al ratito y, así, previene la obesidad. Vagni recomienda color, variedad y que ocupen el tercio del plato. Además, es importante que sean de estación porque están con todas sus propiedades en el punto óptimo. También ayudan a prevenir las bajas defensas por su contenido de vitamina C. “Es habitual que en los primeros años de jardín los chicos tengan un cuadro viral tras otro, pero estar bien nutridos con esta vitamina los ayuda a defenderse mejor y a salir bien de esas infecciones”, advierte la médica. Y recomienda entonces el consumo de 2 frutas (¡todas son buenas!) por día, y verduras de estación en el almuerzo y en la cena.

Cereales, pan y arroz integral, contra la constipación

Reemplazar las galletitas dulces o el pan blanco por productos integrales ayuda a prevenir la constipación. Esto es por la presencia de fibras. Se le pueden dar desde el momento en que el niño empieza a incorporar alimentos y siempre deben estar acompañados de adecuada ingesta de agua, aclara la profesional.

Semillas contra el colesterol

Al tener ácidos grasos poliinsaturados ayudan a mantener limpias las arterias, ya que pueden aparecer problemas de colesterol –por diferentes factores- desde la niñez. La médica destaca que una buena opción son las semillas de chia (omega 3) que se pueden consumir dentro de hamburguesas o en el yogur. Tienen que estar trituradas, cocidas e hidratadas, ya que de lo contrario nuestro cuerpo no está preparado para digerirlas. Se pueden incorporar a partir de que arrancan con alimentación complementaria (6 meses, aproximadamente) dentro de los preparados de las comidas.

Pescados contra las enfermedades cardiovasculares

El pescado ayuda a prevenir que se tapen las arterias. “Se ha demostrado que los niños que tienen colesterol elevado pueden tener lesiones muy pequeñas en las arterias desde los 6 años”, señala la Dra. vagni. Cuenta que contiene Omega 3, un ácido graso que tiene propiedades antiinflamatorias, y aporta ácidos grasos buenos que también favorecen a la buena salud de las arterias. Conviene dárselos frescos (no enlatados) para aprovechar al máximo sus propiedades naturales, al menos una o dos veces por semana. ¿Las mejores opciones? El salmón, la sardina, la caballa y el atún. Se pueden preparar en hamburguesas, milanesas hechas al horno, albóndigas con salsas que resulten apetitosas, o en empanadas.

 

El pescado ayuda a prevenir que se tapen las arterias

 

Carne roja y legumbrescontra la anemia

Incorporar dos o tres porciones de carne roja por semana reduce las chances de que padezcan anemia ya que el hierro hemínico de las carnes se absorbe mejor en el cuerpo. Las legumbres -lentejas, porotos y garbanzos- y las verduras de hojas verde son otros alimentos que aportan hierro (del tipo no-hem), que también previene la anemia. Conviene que los consuman con algún alimento con vitamina C para favorecer su absorción, como por ejemplo naranja, pomelo, mandarina, tomate, kiwi y frutilla.

Agua, fundamental para que el cuerpo funcione bien

Cuando hablamos de agua, la médica advierte que no es lo mismo que gaseosa o jugos envasados. La cantidad recomendada depende del peso de cada chico (aproximadamente un litro y medio es lo ideal para menores de 5 años) y en los lactantes el líquido es la leche. “Ayuda a todas las funciones del cuerpo y su ingesta insuficiente puede ocasionar dolores de cabeza, irritabilidad, constipación, y en casos extremos, el mal funcionamiento de los riñones”, asegura.

Por último, la Dra Vagni aclara que ningún alimento es mágico, y las enfermedades aparecen por distintos y múltiples factores. Dentro de esa variedad de causas una es el ambiente y tiene que ver con lo que come el chico. Es decir, que ellos comen lo que nosotros les ofrecemos, por eso nuestra oferta tiene que ser saludable en cada una de las comidas, evitando los alimentos procesados y dulces, y sumando comidas hechas en casa.

 

Por Carolina Koruk / Asesoró: Dra. Rosana Vagni, pediatra especializada en Nutrición del Hospital Italiano, M.N. 104.257.

 

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Wearables para bebés: ¿solución o problema?

Ya son moda en el mundo entero y permiten controlar al bebé mientras duerme, pero ofrecen mucho más que los antiguos monitores de audio y todo a distancia. Son los dispositivos wearables o tecnología “que se lleva puesta”, capaces de detectar desde la frecuencia cardíaca hasta la respiración. La opinión de los especialistas al respecto.

#parati-wereables-bebes
Si las tecnologías sirven para facilitar algunas cuestiones, bienvenidas sean; pero si lo que generan es que la madre o el padre dejen de tener un contacto más personal con el bebé, obviamente su impacto será negativo”.

El viejo y conocido Baby Call ya tiene sus sucesores. En la actualidad existen dispositivos inteligentes que se conectan a los celulares vía apps y de manera muy sencilla pueden informarnos no sólo si el bebé duerme: también su frecuencia cardíaca, su temperatura corporal, sus movimientos durante el sueño, su nivel de oxígeno en sangre y hasta el ruido y la temperatura ambiente de su habitación.

Estos wearables para bebés, o “tecnología que se lleva puesta”, son sólo una parte de las novedades que la industria de la tecnología presentó en los últimos años.

Entre los wearables para bebés se destaca uno que tiene forma de media o zapatilla para colocarle mientras duerme y que, como mide el oxígeno y la frecuencia cardíaca, genera una alerta si deja de respirar. Este innovador aparato, que ayudaría a prevenir la muerte súbita del bebé, está diseñado con la misma tecnología que utilizan los hospitales, oximetría del pulso. También existen dispositivos inteligentes que se colocan sobre la ropa, sin tocar la piel, que controlan nivel de actividad, posición corporal, temperatura y si duerme o está despierto. Esta información se envía por bluetooth a un smartphone.

Ahora bien, ¿qué impacto genera la entrada de esta tecnología en nuestra vida? Según el Dr. Martín Gruenberg, médico pediatra, miembro de la Sociedad Argentina de Pediatría (M. N. 78743), “las funciones materna y paterna no pueden ser reemplazadas por un gadget, un juguete o un aparato electrónico. Las relaciones afectivas que un niño desarrolle en la infancia temprana serán un modelo de cómo se manejarán sus relaciones en el futuro”.

Coincide la licenciada en psicología María Noel Lucano (M. N. 34260): “Si las tecnologías sirven para facilitar algunas cuestiones, bienvenidas sean; pero si lo que generan es que la madre o el padre dejen de tener un contacto más personal con el bebé, obviamente su impacto será negativo”, dice.
“Los monitores de apnea, saturómetros y sensores de movimientos son instrumentos para pacientes con factores de riesgo o patologías diagnosticadas”, reflexiona Gruenberg. Y agrega: “Complejizar y patologizar a un niño afecta la formación del vínculo amoroso que se construye con contacto físico, miradas, caricias y descubriéndose mutuamente.

Y EL INSTINTO MATERNO, ¿QUÉ? ¿Es compatible entonces el uso de wearables para el cuidado del bebé con el instinto materno? “Más allá de que mucha gente piense lo contrario, por ignorancia o por desconocimiento, el instinto materno no existe”, afirma Lucano.

“A diferencia de los animales, desde el momento en que nos atraviesa la cultura, perdemos el instinto. Somos seres culturales, no instintivos. Por eso hay mujeres que tienen el deseo de ser mamás y otras no. Si se tratara de algo instintivo, todas necesitaríamos ser madres”, agrega el especialista.

Al respecto, en su libro El pediatra en tu casa (Grijalbo), el Dr. Gruenberg afirma que en los humanos existe el fenómeno de vínculo temprano, gracias al cual padres e hijos refuerzan el lazo de amor que los une inmediatamente después del nacimiento. “Este vínculo temprano es disparador de muchas situaciones emocionales en la mamá y en el bebé, y es un componente esencial para el desarrollo del apego. Los neonatólogos, conocedores de esta situación, favorecen la instalación de este vínculo, estimulando el encuentro de la mamá con su bebé en la sala de partos”, afirma.

Entonces, ¿tecnología sí o no? “No es bueno estar conectados permanentemente a la tecnología en cualquier ámbito, seas madre o no”, apunta Lucano. “No hay que perder, por ningún aparato electrónico, el contacto físico y emocional con el niño. Hay que darle una medida justa al uso de nuevas tecnologías, que sean funcionales y que pasen a reemplazar momentos de encuentro con el bebé. Busquemos siempre el uso equilibrado y no el abuso”.

Texto: Fabiana Polinelli

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Paz: vestido con cuello y lazo ($1.498), Pioppa; vincha negra trenzada ($125), Mimo & Co.
Paz: vestido con cuello y lazo ($1.498), Pioppa; vincha negra trenzada ($125), Mimo & Co.
Guadalupe: jean chupín, body estampado con volado, vincha y medias ($685, $370, $125 y $125), Mimo & Co.
Guadalupe: jean chupín, body estampado con volado, vincha y medias ($685, $370, $125 y $125), Mimo & Co.
Felipe: jardinero elastizado de jean ($1.398), Pioppa; body tipo chomba de manga larga ($704), Magdalena Espósito.
Felipe: jardinero elastizado de jean ($1.398), Pioppa; body tipo chomba de manga larga ($704), Magdalena Espósito.
Leopoldo: buzo de algodón con capucha ($749), Pioppa; jean chupín ($895), Mimo & Co.
Leopoldo: buzo de algodón con capucha ($749), Pioppa; jean chupín ($895), Mimo & Co.
Paz: vestido manga larga con volado ($659), Mimo & Co; vincha con moño de terciopelo ($279), Pioppa.
Paz: vestido de manga larga con volado ($659), Mimo & Co; vincha con moño de terciopelo ($279), Pioppa.

Guadalupe: vestido floreado ($1.290), Magdalena Espósito; vincha de plush ($239), Pioppa.

Guadalupe: vestido floreado de manga corta ($1.290), Magdalena Espósito; vincha de plush ($239), Pioppa.

Felipe: camisa de jean y pantalón camel de corderoy ($740 y $645), Mimo & Co.
Felipe: camisa de jean y pantalón de corderoy color camel ($740 y $645), Mimo & Co.
Leopoldo: remera de manga larga combinada ($598), Pioppa; pantalón azul de corderoy ($1.150), Magdalena Espósito.
Leopoldo: remera de manga larga combinada ($598), Pioppa; pantalón azul de corderoy ($1.150), Magdalena Espósito.

Producción: Paula Germino / Fotos: Maxi Didari.

 

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Camila Cavallo: “Con Mariano somos pasionales. Al mes de conocernos ya empezamos a buscar a Alma”

A un año de haber nacido la pequeña, madre e hija comparten una producción de fotos denudas para la tapa de Para Ti Mamá: “Siempre quise ser una mamá presente”, asegura entre toma y toma (sí, también de fotos) y nos cuenta de su historia de amor con Mariano Martínez.

La nueva edición de Para Ti Mamá ya está en los kioscos. Foto: Maxi Didari.
La nueva edición de Para Ti Mamá, Camila Cavallo la mujer de Mariano Martínez y su hija Alma de un año, son las chicas de tapa ( Foto: Maxi Didari)

Es una de las mujeres más lindas de la Argentina. Y está en pareja con uno de los hombres más deseados del país: Mariano Martínez. Era difícil que de esa combinación no resultara la preciosura de Alma, su pequeña hija de 1 año que enamora a toda persona que se cruza.

Camila Cavallo nació en Santa Fe y siempre tuvo dos sueños: ser modelo y convertirse en madre joven. Vino a vivir a Buenos Aires y los cumplió. De eso y mucho más hablamos con ella. Acá, cómo se conocieron con el papá de su hija y cómo es la vida de la pareja.

Historia de un amor

Camila y Mariano están juntos hace dos años. Él vio un video suyo en Instagram y le escribió para invitarla a salir. Este es el relato de su protagonista: “Me preguntó: `¿Vamos a cenar?´, yo le dije `bueno, dale´, y me dijo `esta noche´. No sé por qué, no le contesté por dos semanas. En el momento que lo sentí le contesté. Fuimos a cenar. Charlamos y charlamos y ya está. Nunca más nos separamos”.

Tiempo después, Camila publicó una foto de ambos en Instagram con este comentario: “Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay para decir desborda el alma. Así empezó todo, desde el primer día, el primer beso, el primer abrazo”.

–Ese primer beso, ese primer abrazo, ¿fue en esa primera cena?

–Sí, fue después de la cena. Y los días siguientes nos hablábamos y nos mandábamos videos, contando lo que sentíamos, imaginate… Como locos estábamos. Muchas veces hay sentimientos que no encontrás las palabras exactas para decirlas, para que el otro entienda lo que lo amás. Fue así. Porque además fue conocerlo y pensar que lo quería para toda mi vida al lado mío.

Muchas veces hay sentimientos que no encontrás las palabras exactas para decirlas, para que el otro entienda lo que lo amás.

Un deseo compartido

Ese amor a primera vista pronto se convirtió en el deseo de un hijo juntos. Tras varios intentos, un día aparecieron las famosas dos rayitas en el test de embarazo casero.

–¿Cómo fue ese test positivo?

–Estábamos buscándola y me había hecho un test que me había dado negativo, el segundo negativo, el tercero negativo, todos con él. El cuarto dije: “Me lo voy a hacer sola, porque cada vez que me lo hago nos ponemos tristes”. ¡Me iba haciendo uno por semana! Mariano estaba pero para hacer el cuarto me fui sola al baño y empecé a ver que aparecía una segunda raya y fui y le dije: “Mi amor, me parece que estoy embarazada, porque se empezó a hacer la segunda rayita pero está clarita”. Y me dice: “Mi amor, estás embarazada”, yo: “¿Seguro?”, “Sí amor, estás re embarazada”. Y nos pusimos re contentos, felices, llorábamos. Una alegría tremenda.

–Aparte lo venían buscando.

–Sí, una locura, porque recién nos conocíamos, al mes empezamos a buscarlo.

–¿Y cómo fue que al mes decidieron buscar un bebé?

–Yo estaba tomando pastillas y en un momento tuvimos que hablar de si nos cuidabamos o qué, y bueno decidimos dejar de tomarlas. Unos locos, pero bueno… Nunca se sabe. Somos re pasionales y así lo vivimos.

Un día en la familia Martínez

–¿El ritual del baño lo hacen con el papá?

–Sí, nos gusta bañarla juntos. De hecho a veces se bañan los tres hermanitos y nosotros ahí al lado, obviamente (N de R: Mariano Martínez tiene dos hijos, Olivia y Milo, con la modelo Juliana Giambroni).

Camila Cavallo y su hijita Alma, posando juntas en Para Ti Mamá. Foto: Maxi Didari.
Camila Cavallo y su hijita Alma, posando juntas en Para Ti Mamá. Foto: Maxi Didari.

–¿Los hermanitos viven con ustedes o van y vienen?
–Hay tenencia compartida, un día y un día y fin de semana por medio. Día por medio están en casa. Viven cerca, a 5 minutos. Tienen un vínculo hermoso entre los hermanos. Se ven y Alma se vuelve loca. Son su todo.

–¿Ellos están contentos con Alma entonces?

–Sí, la adoran. Todo el día le dan besos. Le dicen “Princesa hermosa, qué linda que sos”. Se desviven por la hermana.

–¿Y vos te llevás bien con su mamá? Subiste a las redes una foto bailando con Juliana y con Oli, tomando clases con Jorgito Moliniers.
–Sí, se dio de forma natural. Por suerte no hay conflictos.

–Contanos cómo es un día en familia, qué hacen juntos, qué les gusta compartir con Alma…

–Nos gusta compartir la merienda. Y cuando empieza el calorcito, salimos a andar en bici. Mariano va con el longboard y en coche y nosotras en bici con los nenes. Nos gusta hacer actividades que integren el juego. O inventamos juegos con fantasía y Alma es la princesita, cosas así. Buscamos juegos integradores y bailamos un montón. Tenemos horarios que ponemos música y bailamos todos. Le ponés música y Alma se pone como loca.

–¿No hay nada de celos de por medio, entre los hermanos? 

–Siempre hay celos, pero nosotros tratamos de demostrarles que los queremos a todos por igual, que no hay diferencias entre uno y otro. A veces la bebé tiene más necesidades, como la tuvieron ellos y se los explicamos y lo entienden, desde la palabra. Milo tiene 5 y Oli 8. Les explicás y entienden, pero obvio que están los celos habituales, por eso a veces hay cosas exclusivas para ellos, para que se vayan esos celos.

Por Paula Labonia – Producción: Paula Germino – Fotos: Maxi Didari.

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Ya salió Para Ti Mamá: Camila Cavallo y su hija Alma Martínez, al desnudo

Los primeros logros del bebé: la sonrisa, gateo, palabras y pasos

Mirá el back de tapa de Manuela Pal en Para Ti Mamá y anotá sus tips de crianza

La actriz de “Golpe al corazón” y “Un rato con él” comparte consejos para mamis para salir del paso cuando los bebés no quieren comer nada y para dormirlos fácil y sin lágrimas.

Entre los flashes del back de la producción de tapa con Manuela Pal, un bonus de la actriz para mamis como ella: receta de un snack rápido y saludable que le encanta a la pequeña Amparo y música tranqui antes de dormirlos.

 

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Las primeras papillas del bebé: una guía completa

Gran momento en la vida de nuestros hijos: empezar a comer. Todo sobre un proceso que lleva tiempo. Cuando y cómo ir incorporando los alimentos para lograr una alimentación saludable.

Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá
Alimentación bebes (Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá)

“La incorporación de los semisólidos no se da de un día para el otro. Es una transición de la que participan tanto el niño como su familia y que puede empezar a partir de los 6 meses de edad. Antes, la leche materna debería ser el único alimento, irremplazable, que después pasará a ser complementada por los sólidos. La leche materna es el principal alimento, por lo menos hasta el primer año de vida”, sostiene el Dr. Adrián Giannotti, pediatra del Hospital Universitario Austral.

Listo está

El doctor cuenta que este cambio en la alimentación de los bebés debería empezar alrededor de los 6 meses de vida, porque es cuando se dieron ciertos hitos de su desarrollo madurativo, como sentarse y controlar los movimientos de su cabeza.

“Para empezar a comer, un bebé necesita poder mantenerse sentado y sostener su cabeza en una posición firme y erguida. Cuando la cabeza tiene apoyo –no se les cae– , dejan el reflejo de extrusión que los hace expulsar la comida con la lengua y pueden empezar con los movimientos masticatorios”, explica.

Además, el funcionamiento de su boca y lengua está sincronizado con el desarrollo de su sistema digestivo. Cuando tienen más de 6 meses ya pueden arrastrar los alimentos masticados al fondo de la boca y tragar, y sus enzimas digestivas están preparadas para procesar los alimentos. Aunque al principio, hasta que aprendan y entiendan que ese alimento es para comer, pueden tener algunas arcadas o incluso atragantarse, si el alimento no está bien triturado.

Poquito a poco

El pediatra indica que la incorporación de alimentos tiene que ser lenta y progresiva, de un alimento por vez. A esta etapa se la denomina “de degustación”.

Cuenta que se les puede dar un alimento en particular, sin mezclarlo con otros, durante varios días, para observar cómo lo toleran, si les gusta. Y a medida que pasen las semanas se irán agregando otros.

“Generalmente se comienza con los purés amarillos, es decir de calabaza, zanahoria y papa. Se busca que sea una alimentación elevada en calorías. Después, alrededor de los 7 meses, se les puede empezar a dar verduras de hoja verde, para aportar vitaminas A y B, minerales y celulosa”, señala el Dr. Giannotti.

Generalmente se comienza con los purés amarillos: calabaza, zanahoria y papa. Una alimentación elevada en calorías

Momento de la carne

En relación a las carnes explica que entre los 7 y 8 meses, un bebé comienza a desarrollar las habilidades necesarias para agarrar con la mano los alimentos, además de recibirlos de una cuchara en su boca.

“Probablemente comience a querer tomar la comida entre el pulgar y el dedo índice. Será el momento de ofrecerle carnes magras, siempre bien cocidas y trituradas, que aportan proteínas de alto valor biológico, hierro, y vitaminas A y B”, cuenta el doctor y recalca que es necesario que el bebé toque la comida con la mano y así se familiarice con las diferentes texturas.

A los 8 meses ya pueden comer harinas y yogur

Además, aclara que ni la carne, ni ningún alimento se digiere con mayor dificultad, sino que todo depende de cuán chiquito esté triturado. Sostiene por eso, que hay que tener mucho cuidado al preparar los alimentos, prestando especial atención a la medida y la temperatura, y que no es necesario agregarles sal ni azúcar para no acostumbrarlos a condimentos que no le hacen falta.

A los 6 meses, como indica el especialista, se les puede introducir cereales, y a los 8 ya pueden comer harinas y yogur, siempre bajo la supervisión y recomendación del pediatra de cabecera.

Cómo y con qué hacerlo

Según el asesor, los bebés tienen que comer sentados, cómodos y sin televisión. Por supuesto siempre bajo la ayuda y compañía de un mayor. Con respecto a la vajilla, aclara que los utensilios curvos facilitan darle de comer. Sugiere que los vasos y los platos sean inoxidables, de colores llamativos y si es posible, que tengan el dibujo de su personaje favorito. De esta manera, tanto el bebé como su familia van a poder disfrutar de esta etapa de crecimiento en un ambiente cálido y sin distracciones.

Por Paula Labonia / Asesoró: Dr. Adrián Giannotti, pediatra del Hospital Universitario Austral, M.N. 90.998.

 

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Claves para desactivar los berrinches

Alrededor de los 2 años, los chicos suelen comenzar a manifestar lo que quieren y lo que no, de formas no siempre amigables para los papás. ¡Cómo reaccionar ante los primeros caprichos!

Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
A partir de los dos años empiezan a manifestar berrinches. (Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá)

Un día comenzás a vestir a tu hijo y él no te deja hacerlo,
demostrando su enojo con gritos y llantos. Otro día le ofrecés la comida y no la quiere. Y así se van sucediendo situaciones en las cuales los caprichos se hacen presentes casi cotidianamente. “Es alrededor de los 2 años cuando los niños empiezan a manifestar lo que les gusta o no, lo que quieren o no, además de investigar ‘por su cuenta’ el medio ambiente y los efectos de sus acciones y conductas”, explica el pediatra y psiquiatra Roberto Pallia.

Un momento particular

Para los padres la aparición de los caprichos son un fuerte desafío. Muchos vienen del bebé apacible y sonriente y hasta fácilmente conformable. Pero ese bebé tan tranquilo ya ha empezado a moverse, a no querer el cochecito ni la sillita, a escaparse ágilmente, a protestar.

Los berrinches clásicos suelen ser con la comida (sabores y texturas) y el uso de utensilios, con el vestirse, con el bañarse, con correr y trepar, con las pautas de orden y los tiempos, los intentos de autonomía exagerados, los “no” en general.“Los caprichos son parte de la condición evolutiva de los chicos, así que en principio hay que tener calma y no plantearlo como problemas del niño, ni de padres poco competentes”, apunta Pallia.

Sostiene que como cada pequeño es diferente, no hay una sola forma de criarlos, cada uno trae consigo un temperamento propio: más pasivo, más inquieto, más reactivo, etc., y el medio familiar debe moldearlo de acuerdo a su estilo, tanto en lo personal como en lo social y cultural.

Los berrinches clásicos suelen ser con la comida, el uso de utensilios, con el vestirse, con el bañarse, con las pautas de orden y los tiempos, los intentos de autonomía exagerados, los “no” en general.

Una etapa complicada

Como decíamos, “el click” suele ser a los 2 años. Los niños se encuentran en los inicios del lenguaje compartido más elaborado y con una gran “potencia” motriz. También se inicia el control de
esfínteres, o sea de su propio cuerpo. Están iniciando la alimentación similar a la de la familia y por lo tanto comienzan a opinar sobre lo que les gusta y lo que no, y lo manifiestan con mucha potencia como parte del proceso inicial de confirmación y reafirmación de sus ideas o sus gustos.

“Los terribles 2 años se deben a aspectos del desarrollo de la individuación. Es un proceso central en la vida mental de un niño. Se refiere al reconocimiento interno de que es un ser diferente de su madre y de su padre, o sea que puede ‘querer’ algo distinto a lo que ellos le ofrecen”, aclara Pallia.

Límites

Ahora bien, ¿qué hacemos ante estas situaciones? Primero comprender que los caprichos no son necesariamente un ataque a la autoridad, sino que son un primer intento del niño en ubicar su lugar en la familia y expresar lo que quiere y lo que no quiere.

“Tampoco son faltas de amor, ni que el niño no quiera a sus padres. Algunos hasta dicen que la familia del amigo es más buena y debería haber nacido en otra familia. Esto no tiene que impactar sobre los padres más que considerarlo una pulseada para lograr un beneficio”, agrega el profesional.

Y si los caprichos son en público, sugiere no incrementar la situación, y decirle al pequeño que tendrá una penitencia al regresar a casa, que sea cumplible, por ejemplo no ver su programa de TV, o dejarlo en su habitación 5 a 10 minutos reflexionando sobre lo inadecuado del comportamiento. En tono firme, no agresivo.

Bendita culpa

El especialista señala que las situaciones de “culpa” de los padres hacen que los permisos se incrementen cuando están presentes y esto aumenta los caprichos. Por eso, los límites deben ser siempre los mismos, estén o no los padres. Y para concluir, remarca que los papás debemos tener mucho cuidado en no amplificar estas conductas. Si se les da una trascendencia exagerada, el niño sabrá que tiene una vía regia para presentar caprichos como modo de “gobernar”; si en cambio se regula la situación desde el medio familiar no pasará de ser una circunstancia manejable y transitoria.

Por Gloria Kaspar / Asesoró: Dr. Roberto Pallia, pediatra y psiquiatra Infanto Juvenil del Hospital Italiano de Buenos Aires, M.N. 62.285.

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Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá
Hipo en los bebés (Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá)

No duele, no molesta. Es totalmente inofensivo aunque muchas veces despierte preocupación. “El hipo en los bebés es causado generalmente por la inmadurez de su sistema nervioso, que provoca contracciones repentinas e irregulares en el diafragma”, asegura la pediatra Vivian Bokser.

Y agrega: “El diafragma es el músculo que está en la base de los pulmones y que participa en cada movimiento respiratorio: inspiración y exhalación. Es justamente un movimiento involuntario de este músculo; un espasmo que se repite varias veces por minuto. El flujo brusco de aire dentro de los pulmones hace que la glotis (espacio de la laringe entre las cuerdas vocales) se cierre generando el sonido característico”.

Diafragma enloquecido

La doctora cuenta que, considerando que responde a cuestiones madurativas, el hipo es algo muy normal especialmente en los bebés hasta los 6 meses de vida. A medida que van creciendo, su frecuencia disminuye. Así como aparece repentinamente, también desaparece. “Puede provocarlos que el diafragma se irrite y produzca contracciones por una ingestión excesiva de alimentos, un sorbo rápido de líquido, por tragar aire o incluso por algún cambio de temperatura”, cuenta la especialista.

El hipo es algo muy normal especialmente en los bebés hasta los 6 meses de vida. A medida que van creciendo, su frecuencia disminuye

Truquitos

Si bien no hay fórmulas mágicas para evitarlo, sí existen algunos trucos que pueden usarse para quitarle el hipo a los chiquitos. “Un bebé tiene más riesgo de tener hipo si traga aire mientras está siendo amamantado. En este caso, la mamá debe dejar de dar el pecho al bebé y, pasado algunos minutos, reiniciar su trabajo evitando la entrada de aire. Una vez concluido el proceso, no olvidar colocar al pequeño en posición vertical para facilitar la eliminación de aire”, recomienda la doctora.

Lo mismo pasa si la mamá nota que su bebé come muy rápidamente. Sugiere esperar unos minutos, dejar que el bebé descanse y luego volver a intentarlo. En cambio para aquellos alimentados con mamadera es fundamental chequear que el tamaño de tetina sea el correcto. Y si pudiera responder a que hace frío, habría que irse a un ambiente sin corrientes de aire y abrigado.

Sobre las estrategias como tomar un vaso de agua con la nariz tapada o retener la respiración por varios segundos, la médica afirma que son métodos que funcionan sólo para algunos, que carecen de una explicación científica y que claramente no pueden aplicarse a los bebés.

Si persiste…

“Los padres deberán consultar a su médico solamente en los casos en que el hipo no se detenga por un período prolongado, si encontrasen algún síntoma extraño en el bebé o cuando con certeza sea lo que está provocando el llanto. Aunque la consulta no debería ser de urgencia y con alarma, sino que incluirá un chequeo para garantizar que todo siga su curso normal”, concluye la experta.

Por Milagros Mignaquy / Asesoró: Dra. Vivian Bokser, pediatra del Hospital General de Niños “Dr. Pedro de Elizalde”, M.N. 97.758.

 

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