Nutrición en los bebés: qué alimentos no pueden faltar

En los primeros 3 años de vida se desarrolla el 85% del cerebro de tu bebé, por eso asegurar su nutrición es esencial. Te damos las pautas y una guía detallada para que tu hijo crezca saludablemente.

Es fundamental asegurar la nutrición del bebé, porque en los primeros 3 años de vida se desarrolla el 85% de su cerebro. Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
Es fundamental asegurar la nutrición del bebé, porque en los primeros 3 años de vida se desarrolla el 85% de su cerebro. Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.

Darle de comer a tu hijo es seguramente una tarea diaria que requiere perseverancia, paciencia y creatividad. Las mamás sabemos –o aprendemos– cómo desarrollar el ingenio para ir incluyendo en la dieta esos alimentos que sabemos que son riquísimos en nutrientes, aunque no tanto en sabor (al menos para ellos).

¿Por qué es tan importante la nutrición? ¿Qué alimentos no pueden faltar? ¿Cómo incorporarlos? ¿Cuáles hay que evitar? Estas y otras de esas preguntas que nos surgen constantemente nos responde la pediatra y neonatóloga María Teresa Murguía Peniche, quien participó del Primer Simposio Mead Johnson de Actualización de Nutrición Infantil que se realizó en nuestro país:

¿Cuál es la diferencia entre nutrirlo y darle de comer?

Nutrir al bebé es darle de comer alimentos variados y en cantidad adecuada para asegurar que se tenga una ingesta de nutrientes. Es decir: proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas y minerales. Estos permiten un buen crecimiento y desarrollo y también fortalecen el sistema inmune. En cambio comer puede o no nutrirlo adecuadamente, dependiendo de la calidad de lo que el pequeño ingiera. Una buena nutrición es la base para un buen desarrollo.

¿Por qué son tan importantes los primeros años de vida?

Los 3 primeros años son cruciales porque durante este período el cerebro alcanza el 85% de su volumen total, por eso debemos nutrirlo adecuadamente para que forme sus estructuras y funciones de manera óptima ya que esto repercutirá para el resto de la vida.

¿Qué necesita el cerebro?

Uno de los componentes más abundantes en el cerebro es la grasa, de ahí la importancia de proporcionarle al bebé leche humana, que tiene un buen aporte de ácidos grasos de cadena larga omega 3 y omega 6. El cerebro también necesita proteínas, carbohidratos y componentes bioactivos para su desarrollo y función. Las gotas de grasa de la leche están cubiertas por una membrana rica en estos componentes complejos que ayudan a la mielinización (cobertura de los nervios que permiten su función), formación de estructuras de las neuronas y funcionamiento del cerebro.

*¿Cuáles son los nutrientes que no le pueden faltar a los más chiquitos?

Son indispensables:
*Hierro: Necesario para prevenir la anemia y para evitar compromiso en el neurodesarrollo.
*Vitamina D: Para la salud ósea y para el sistema inmune.
*Vitamina A: Ayuda a prevenir infecciones.
*Proteínas: Promueven diferentes funciones en el metabolismo y la absorción de nutrientes en el sistema inmune.
*Carbohidratos: Importante fuente de energía.
*Grasas: Imprescindibles durante los primeros años de vida por su aporte de ácidos grasos que favorecen el crecimiento y desarrollo del cerebro.

¿Hay alimentos “enemigos”?

A los menores de un año no se les debe dar miel ya que su uso se ha asociado al botulismo, una enfermedad en la que aparece parálisis muscular. Y a menores de 4 años no conviene darles hinojo porque puede tener propiedades cancerígenas.

¿Cómo incorporar alimentos “difíciles”?

Introducí un alimento a la vez y observá a tu bebé durante 3 a 5 días, para detectar posibles reacciones alérgicas. Tené en cuenta que puede llevar de 10 a 15 intentos antes de que acepte un alimento en particular, por eso no dejes de dárselos. Por lo menos colocalos en su plato.

Por Carolina Koruk / Asesoró: Dra. María Teresa Murguía Peniche, pediatra y neonatóloga mexicana, miembro de la Sociedad de Investigadores de USA (Society for Pediatric Research).

 

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El método anticonceptivo posparto debe ser consultado con un ginecólogo. Foto: Archivo Atlántida.
El método anticonceptivo posparto debe ser consultado con un ginecólogo. Foto: Archivo Atlántida.

En la etapa posterior al parto y con la reanudación de las relaciones sexuales, buscás una anticoncepción que te permita sentirte cuidada, cómoda y segura frente a la posibilidad de un nuevo embarazo. Te surgen, sin embargo, dudas respecto a cuál es la mejor opción, evitando efectos secundarios y cuándo es conveniente comenzar. La elección del método más adecuado dependerá en gran medida de si estás o no amamantando a su bebé.

¿Y ahora qué?

“Cuando se produce el parto, se pierde el efecto inhibidor de los estrógenos y la progesterona y se inicia nuevamente la secreción de estas hormonas, restableciéndose así la ovulación. Sin embargo, en las madres que amamantan a sus hijos se produce la amenorrea: la ausencia de menstruación producto del aumento de los niveles de prolactina, una hormona que se libera en respuesta al estímulo de succión sobre el pezón”, explica la Dra. Claudia Scalise, ginecóloga y obstetra del Policlínico Bancario.

Entonces, si bien la lactancia materna por sí sola puede proveer protección efectiva contra el embarazo, la Dra. Scalise aclara que la probabilidad de ovulación sin menstruación y de embarazo aumentan a medida que pasa el tiempo. Esta probabilidad llega a entre el 33 y el 45% en los primeros tres meses posparto y entre el 64 y el 71%, después de los seis meses. Claramente, las chances de volver a quedar embarazada son altas.

Depende, todo depende

La Dra. Liliana Blanco, ginecóloga especializada en fertilidad, sostiene: “Lo más importante es no desestimar la lactancia, ni inhibirla para indicar un método anticonceptivo. Para hablar del método que puede considerarse ideal es necesario tener en cuenta su nivel de efectividad, reversibilidad e inocuidad, como así también, que sea aplicable y practicable para la paciente. Lo que toda mujer debe evitar es elegir un método anticonceptivo sin consultar con su médico de cabecera o ginecólogo”.

Entre las múltiples alternativas se encuentran:

Métodos hormonales: “Son considerados, generalmente, la primera opción para la mujer que amamanta, porque no interfieren en la lactancia, ni en el crecimiento de los bebés al no transferir esteroides u hormonas a través de la leche. Entre estos se encuentra el Método de la Lactancia – Amenorrea (MELA), cuya efectividad es del 98% en los seis meses posteriores al parto”, afirma la Dra. Scalise.

En este grupo también se encuentran por un lado, las minipíldoras o anticonceptivos sólo de progesterona. Su ingesta debe iniciarse seis semanas después del parto. Así como los anticonceptivos combinados cuyo uso no se recomienda durante la lactancia ya que –como explica la doctora- no sólo tienen un efecto negativo sobre la producción y la calidad de la leche, sino que afectan el crecimiento y salud de los bebés debido al pasaje de estrógeno sintético.

Métodos de barrera: Tanto el preservativo como el diafragma son alternativas recomendadas para esta etapa ya que no interfieren con la lactancia. La eficacia del primero varía entre el 86 y el 97% y puede utilizarse inmediatamente después del parto. El diafragma en cambio, está indicado después de las seis semanas del parto y su uso está asociado a la aplicación de espermicidas. Además, su colocación requiere de un aprendizaje previo.

Contraceptivos químicos: Son óvulos, cremas, jaleas y tabletas vaginales que funcionan como complemento de los métodos de barrera.

Dispositivo intrauterino (DIU): La Dra. Saclise asegura que el DIU es otro método anticonceptivo seguro durante la lactancia; tantos los inertes como los medicados con cobre o los que liberan hormonas, tienen una eficacia cercana al 95%. Su inserción es entre las cuatro y ocho semanas después del parto para evitar infecciones u otras complicaciones. Y recalca que una vez que se extrajo, la recuperación de la fertilidad es inmediata.

¡A tomar nota!

-No interrumpir la lactancia para iniciar la anticoncepción.

-Evitar los anticonceptivos combinados orales o inyectables por los efectos secundarios que acarrea su uso tanto en el bebé como en la madre.

-La abstinencia periódica no es efectiva como sí lo es el resto de los métodos anticonceptivos. Depende de la regularidad de los ciclos de la mujer y no previene enfermedades de transmisión sexual.

-El Método de la Lactancia – Amenorrea es válido, siempre y cuando se alimente al bebé solamente con leche materna, la mamá no haya reiniciado su ciclo menstrual y el bebé sea menor de seis meses.

-La implementación de cualquier método anticonceptivo debe hacerse con el asesoramiento del ginecólogo o médico de cabecera.

Por Sol Nussbaum / Asesoraron: Dra. Claudia Scalise, ginecóloga y obstetra del Policlínico Bancario, M.N. 83.011 y Dra. Liliana Blanco, ginecóloga especializada en fertilidad, de PROCREARTE Red de medicina reproductiva y molecular, M.N. 68.340.

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Camila Cavallo: “Voy a darle la teta a Alma hasta los dos años”

Con Alma de un año en brazos, la mujer de Mariano Martinez habla del famoso colecho, la metodología Montessori y la lactancia hasta los dos años de vida.

Hermosas Camila Cavallo y su hijita Alma en plena sesión de fotos. Foto: Maxi Didari.
Hermosas Camila Cavallo y su hijita Alma en plena sesión de fotos. Foto: Maxi Didari.

La llegada de un hijo revoluciona la vida de los papás y de la pareja, sobre todo en épocas de colecho. De eso también hablamos con Camila Cavallo, protagonista de la tapa del último número de PARA TI MAMÁ junto a su Alma, la hija que tiene con su pareja, Mariano Martínez.

–Alma acaba de cumplir un año… ¿qué análisis hacés de estos doce meses como mamá primeriza?
–Siendo mamá aprendés constantemente cosas nuevas y en el camino te vas haciendo. No hay un libro, cada hijo es diferente, cada persona en su momento lo vive distinto, y yo personalmente como mamá lo viví con mucho placer y mucho disfrute. Se me hizo muy fácil por suerte. Alma es una bebé súper buena. Me acompaña, la llevo, se siente bien, es muy sociable, entonces a mí se me hizo muy fácil.

–¿Se te hace fácil también a la noche?

–Sí, es fácil a la noche. Cenamos, toma su teta y ya se duerme a upa mío. Después pasa a la cama, en medio de mamá y papá, jajaja.

–Aaaahhh, seguimos con el colecho…

–Seguimos con el colecho y, de hecho, fue todo un tema, porque antes de tenerla dije: “Yo no voy a hacer colecho”.

–O sea que eras anticolecho y ahora sos procolecho.

–Nació y fue como natural, como que lo necesité. Tengo la cunita para colecho, la que va al lado de la cama y nunca la estrené. Ella siempre en el medio.

–Siempre en el medio… ¿y hasta cuándo?

–Mi idea era hasta el año y ya pasó, pero bueno (risas). Entre el año y los dos estaría bueno armarle su cuartito. Lo que pasa es que también me metí mucho con lo que es la metodología Montessori y me di cuenta de que armé un cuarto con cuna que no es lo ideal para un bebé, porque ponerle barrotes es coartarle su libertad en cierto punto. En Montessori se usa como un colchoncito, para que te pueda ir a buscar a tu pieza. Y prepararle un ambiente en el que no haya riesgos para el bebé.

-¿Cómo llegaste a Montessori?

–Estaba estudiando Profesorado de Nivel Inicial antes de quedar embarazada. Averiguando qué educación quería para mi hija, llegué a esto.

–¿Quieren llevarla a un Jardín con esa metodología también?

–Sí, ya hicimos un taller. Todavía no sabemos cuándo la vamos a mandar; íbamos a averiguar para salita de 2, pero a lo mejor la empezamos a adaptar este año. Cerquita de donde vivimos tenemos una escuela y está bueno porque tiene todo el mobiliario a su medida. El docente tiene un rol de observador que les presenta los elementos cuando los chicos los necesitan y ellos agarran los elementos que les son significativos y que les sirven para el aprendizaje. Esto dura desde que tienen 1 año hasta que tienen 5. El chico desarrolla las habilidades que quiere.

–¿Qué más considera la metodología Montessori?

–Que con el uso del chupete es como que no aprenden a frustrarse. Si cuando llora vos le metés un chupete, como que lo calmás todo el tiempo y no lo dejás pasar por la frustración, que es necesaria también para un chico, para la formación de su personalidad.

–¿Entonces no le das chupete?

–No, no. Igualmente ella lo agarró muy poquito y no se lo quise imponer yo. Si ella ya no lo agarró, ya está. Y después encima supe esto así que me puse contenta de no habérselo dado.

Súper sano

–¿Cuidás su alimentación de alguna manera en especial?

–Sí, trato de darle comida saludable. Uso mucho esto del finger food, de darle que pruebe distintas cosas, o con las frutas le pongo pedacitos de cada una y que ella elija y coma con la mano.

–Hay un método, el BLW, que aplica esa práctica.

–Yo no sabía, lo empecé a hacer naturalmente y después vi que me lo comentó una chica, lo googleé y vi que era un método. Lo hice sin saberlo.

–Además de eso le das la teta, ¿tenés pensado hasta cuándo?

–Cuando empezó a tomar teta me costó un montón, estuve como un mes con pezonera, me dolía, y una vez que la pude disfrutar, empecé a informarme más sobre el tema. Vi que la Organización Mundial de la Salud recomienda hasta los dos años y yo quiero eso. Quiero lo mejor para ella. Si es lo que se recomienda, es lo que quiero. Por ahora pienso hasta los dos, seguro. Nos sentimos muy cómodas las dos. Después veré.

Por Paula Labonia / Producción: Paula Germino / Fotos: Maxi Didari.

 

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Alimentación saludable durante el embarazo: qué comer, qué moderar y qué evitar

La correcta ingesta es una de las claves para llevar adelante una gestación en las mejores condiciones. Las carnes, frutas secas aportan vitaminas y minerales, dejar de lado las golosinas, los embutidos y panificados. Aquí una guía para cada trimestre

La alimentación es uno de los aspectos a los que más atención hay que prestarles durante el embarazo. Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
La alimentación es uno de los aspectos a los que más atención hay que prestarles durante el embarazo.( Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.)

Al bebé se lo empieza a cuidar desde mucho antes de hacer su aparición triunfal al salir de la panza y uno de esos puntos clave para que ande todo bien a lo largo de los meses es la alimentación.

El bebé en gestación se alimenta a través de su mamá y gracias a esto es que crece y se desarrolla bien durante los 9 meses: 2 + 2 = 4. O sea: si te alimentás bien, el bebé evoluciona de modo esperable y la gestación llega a término en óptimas condiciones. Si no… no. La mamá come PARA dos, no POR dos.

Recordá que el sobrepeso nunca es bueno, tampoco en el embarazo. Pero como cada etapa es diferente, también cambia la alimentación a través de los meses.

*Primer trimestre. El problema principal son las náuseas y vómitos. Lo mejor, entonces, es llevar adelante una dieta de porciones muy pequeñas y con pocos intervalos de ayuno.

Como aclara el Dr. Poli: “No es tan importante la cantidad de comida, o las calorías, ya que en esta etapa el feto es diminuto –literalmente– y no necesita grandes aportes calóricos ni proteicos”.

*Segundo trimestre. Aumenta un poco el requerimiento en cuanto a la calidad de comida: se impone un balance adecuado de proteínas e hidratos de carbono.

*Tercer trimestre. El limitante en cuanto a la ingesta es la posición del estómago, apretado por el útero y mucho más cerca del tórax que de costumbre, lo que hace que comer grandes cantidades sea imposible.

En general, no hay alimentos permitidos y prohibidos, pero sí algunos que conviene priorizar y otros, moderar o evitar.

La mamá come PARA dos, no POR dos. Recordá que el sobrepeso nunca es bueno, tampoco en el embarazo.

Decile sí a…

*Carnes. Las carnes rojas son fuente de hierro y proteínas, y contribuyen a prevenir la anemia, mientras que las blancas presentan una mejor tolerancia gástrica (pechuga de pollo) por su contenido en pectinas. Además de contener proteínas, los pescados aportan fósforo, vitamina D y ácidos grasos no esterificados (omega 3 y 6), que ayudan a disminuir el colesterol.

*Frutas y verduras. Su alto contenido de fibras ayuda a evitar la constipación durante el embarazo. Además aportan vitaminas, minerales y oligoelementos (minerales en muy bajas concentraciones tales como el selenio, zinc, magnesio), que son indispensables para el desarrollo del cerebro del bebé.

Por otra parte, “las verduras de hoja también contienen ácido fólico, antídoto natural de una sustancia llamada homocisteína, cuya concentración elevada en sangre podría provocar malformaciones congénitas”, explica la Dra. Martha Cora Eliseht.

*Frutas secas. Deben consumirse con moderación por su alto contenido calórico. Se recomienda una porción de 5 almendras o 5 avellanas por día, pudiéndose duplicar en caso de estar practicando habitualmente alguna actividad física (dos horas antes de iniciar la misma).

*Lácteos descremados. Contienen más calcio que los enteros y menor porcentaje de grasas. Se deben consumir lácteos en cantidad regular para lograr un aporte diario de 1,5 gramos de calcio/día. Esto se logra con dos yogures fortificados a diario, o dos tazas de leche más un trozo de queso semiduro del tamaño de un cassette, que aporta entre 450 a 500 mg/ día de calcio.

*Huevo. Dos veces por semana como mínimo. Tanto la caseína de la leche como la ovoalbúmina del huevo son proteínas de alto valor biológico, porque contienen los aminoácidos esenciales (aquellos que el organismo no puede producir por sí mismo), que son indispensables para el buen crecimiento y desarrollo del bebé en gestación.

*Infusiones (té, café, mate). Pueden consumirse sin problemas ni inconveniente alguno, excepto en casos de emesis gravídica (náuseas y vómitos en el primer trimestre) o intolerancia gástrica. El té es la menos irritante de las tres infusiones y, por ende, más recomendable. El té verde contiene polifenoles, antioxidantes y sustancias que activan nuestro sistema inmunológico y el del bebé (calmodulinas).

*Harinas. Por ley, todo lo que tiene harina de trigo en la Argentina está enriquecido con ácido fólico. Por lo tanto, panes y pastas son una fuente importante de este nutriente y por eso en nuestro país prácticamente no hay carencia de este ácido.

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Mejor moderar o evitar…

* Alimentos de alto índice glucémico (papas, batatas, zapallo, calabaza, remolacha y zanahoria hervida), porque provocan una elevación muy rápida de la glucosa en sangre, lo que se acompaña de una subida rápida de insulina y, por ende, hace que la glucemia baje y al rato, el organismo tenga mayor necesidad de comer.

En cambio, los alimentos de índice glucémico bajo (frutas de estación, vegetales verdes, zanahoria cruda, tomates, apio, puerro, berro, achicoria, hinojo) producen una elevación de la glucosa más lenta y paulatina; por ende, la liberación de insulina será lenta y el nivel de glucosa en sangre será más estable y contribuirá a disminuir el apetito.

*Higos y uvas, por su alto contenido calórico.

*Fiambres con alto contenido graso. Es el caso de los embutidos y los chacinados. Muchas calorías, poco alimento.

*Golosinas. Aportan las llamadas calorías vacías: mucho valor calórico y ningún aporte de nutrientes.

*Postres, panificados y pastas, comer con moderación.

*Condimentos sin problemas, excepto la sal si hay hipertensión inducida por el embarazo.

*Mayonesa y kétchup, por su alto contenido en grasas y azúcar, respectivamente. La mostaza puede emplearse sin mayores inconvenientes, excepto si tenés intolerancia gástrica.

Por Florencia Romeo / Asesoraron: Dr. Guillermo Poli, ginecólogo y obstetra del Instituto Argentino del Diagnóstico y Tratamiento (IADT), M.N. 82.660 y Dra. Martha Cora Eliseht, ginecóloga y obstetra, encargada de la Sección Tracto Genital Inferior de la División Obstetricia del Hospital de Clínicas, M. N. 70.044.

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Cuchara, sillita y alimentos permitidos: todos los tips para lograr hábitos saludables en el bebé

El momento en que nuestro bebé comienza a ingerir poco a poco alimentos, es todo un proceso de cambio. ¿Qué darle, cuándo y cómo? Te lo contamos.

El momento en que nuestro bebé comienza a ingerir poco a poco alimentos, es todo un proceso de cambio. Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
El momento en que nuestro bebé comienza a ingerir poco a poco alimentos, es todo un proceso de cambio. Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.

A partir de los 6 meses comienza una nueva etapa en donde además de la leche materna, el bebé comienza a ingerir alimentos hechos puré, que después se transformarán en sólidos bien consistentes. Para saber cómo transitar esta nueva etapa con tranquilidad y sin exabruptos, acudimos al pediatra Mario Elmo, quien nos nos cuenta todo lo que necesitamos saber.

6 meses – Etapa de iniciación

Si bien todavía estamos en pleno período de lactancia, el Dr. Elmo cuenta que el bebé, al observar cómo se alimentan sus hermanos y sus padres, comenzará a sentir el deseo de imitarlos. Su cuerpito y su sistema digestivo han alcanzado la perfecta madurez para recibir con mucho entusiasmo y disfrute sus primeras papillas.

El especialista propone diversidad de alimentos y su armonía:

*Cereales y tubérculos. Fuentes de hidratos de carbono

*Carnes (ricas en hierro de fácil absorción y aportan proteínas de alto valor biológico). Bien cocidas, ya que facilita la digestión y se destruyen las bacterias y parásitos comúnmente presentes en ellos, sobre todos los productos de origen animal.

*Huevo (proteínas de alto valor biológico).

*Aceite (grasas saludables). Sin cocción porque sino se desnaturaliza (el calor transforma el aceite en grasas no saludables).

*Frutas. Todas, accesibles por estación y costo, bien maduras y cuidadosamente lavadas.

Consejos para un buen comer

El Dr. Elmo indica que para esta nueva práctica se tengan en cuenta las siguientes recomendaciones:

*La sillita. Debe ser cómoda, para que el bebé pueda mantenerse sentado, y asegurarse que ésta no caiga hacia atrás por empuje de los pies del bebé, poniéndola contra una pared o afirmando la estabilidad con nuestros pies.

*La cuchara. Preferentemente que sea pequeña, tipo de té, y que no sean gruesas porque dificulta introducirlas en la boca. “Se debe apoyar en el labio inferior con una pequeña cantidad de alimento. Al principio no hay que introducirla toda en la boca, sino esperar a que el niño la abra, para luego suavemente deslizar la papilla dentro de ella y esperar una disposición como de `pedir más´ entre cucharita y cucharita”

*El vaso. Puede ser de vidrio, pero grueso, para evitar que se rompa fácilmente. “Se le debe ofrecer el agua apoyando el borde sobre el labio inferior, y al inclinarlo, el bebé suele sorber sin dificultad. Esto posibilita evitar el uso de biberones y el niño gana autonomía rápidamente”, señala el pediatra.

De 7 a 12 meses – Etapa de aprendizaje

Es importante entender que en esta etapa debemos acompañar a nuestro hijo y no presionarlo a que haga lo que creemos que debe hacer, estará atravesando un período de cambio evolutivo en donde poco a poco comienza a realizar una correcta deglución, es decir, formar el bolo alimenticio y aprende a tragar correctamente. A esto se le suma, la salida de los dientes. ¡Todo un cambio!

Seguimos con los alimentos ya mencionados, pero ahora la cantidad es regulada por el propio bebé, a partir de su satisfacción.

La proporción para los distintos grupos es decreciente de la siguiente forma:
*Hidratos de carbono: preparaciones a base de harinas de cereales (trigo, avena, maíz, arroz) y subproductos derivados (fideos, sémola, etc). Tubérculos: papa, batata, mandioca, zanahoria y también frutas (todas) y zapallo.
*Proteínas: carnes (vaca, pollo, pescado), huevo, quesos blandos. También legumbres (arvejas, lentejas, garbanzos, etc) con rico contenido proteico, pero de menor calidad que las de origen animal.
*Grasas: aceite sin cocción (maíz, girasol, uva, oliva).

Consejos para un buen comer

*Dejalo explorar con sus manos, pero luego progresivamente, incorporale la pauta cultural de no “jugar” con la comida, no tirarla al piso.
*Mantené un ambiente tranquilo, distendido, en familia, con palabras suaves invitando a comer, sin distractores como televisión, o ruidos excesivos.
*Si acepta bien todos los días la papilla, incorporá gradualmente una segunda comida, y luego las colaciones como desayuno y merienda.

Más de 1 año – Etapa de fortalecimiento

Es probable que nuestro bebé esté cada vez más inquieto y comience a mostrarse más independiente a la hora de comer, queriendo hacerlo por sí mismo. El Dr. Elmo cuenta que ya a esta altura es probable que ya tenga habilidad motriz para sostener la cuchara, y tomar alimentos del plato y llevárselos a la boca sin mucha dificultad.

Debemos acompañarlo y brindarle un ambiente cálido para que transite esta etapa de libertad con mucho amor y felicidad.

*Una vez que mantiene la comida en la boca, hace movimientos de masticación y prepara adecuadamente el bolo alimenticio para tragarlo sin atorarse, podemos empezar a darle trocitos de comida. Probá primero los alimentos más blandos, por ejemplo pedacitos de frutas bien lavadas.

Es probable que nuestro bebé esté cada vez más inquieto y comience a mostrarse más independiente a la hora de comer, queriendo hacerlo por sí mismo.

Consejos para un buen comer

*El vaso. Cuando ya lo sostiene solo, ofrecele uno de plástico para evitar roturas y lastimaduras.
*El tenedor. Lo empieza a usar más o menos bien después del año y medio o 2 años. En cuanto al cuchillo, el médico dice que difícilmente logren manejarlo bien antes de los 3 años y es riesgoso. Ya puede pinchar y llevárselo a la boca.

¿Cuándo pueden empezar a comer…

… aderezos?
Depende cómo están elaborados. Es conveniente dejarlos para después de los 2 años y en cantidades muy reducidas. Suelen tener sal y grasas en exceso

… salchichas?
Son embutidos, por lo que es conveniente no antes de los 2 años. Vale para todos los embutidos, a los que además de su exceso de grasas, se les agrega sal y muchos condimentos

… frutos secos?
Desde el inicio de la alimentación complementaria. Los que son duros se los muele y mezcla con otros alimentos para mantener una consistencia semisólida. Son además muy ricos en vitaminas, minerales – calcio entre otros- y aceites esenciales.

… snacks?
Siempre después de los 2 años y en cantidades muy limitadas o cuando socialmente no queda mas remedio que aceptarlos (fiestitas, reuniones, etc). “Si no comen nada, mejor”, concluye el Dr. Elmo.

Por Paula Labonia y Paula Germino / Asesoró: Dr. Mario Elmo, pediatra, Secretario Consultor del Comité Nacional de Pediatría Ambulatoria de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), M.N. 57.220.

 

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Alergias en el embarazo: una guía para controlarlas

¿Cómo cuidarte los 9 meses de embarazo siendo alérgica? ¿Qué posibilidades hay de transmitírsela a tu bebé? ¿Se le puede hacer algún tratamiento al nacer? Toda la info, acá.

Alergias en el embarazo: ¿se transmiten al bebé? Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
Alergias en el embarazo: ¿se transmiten al bebé? Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.

La primera pregunta que nos surge es sencilla: ¿Se puede contraer una alergia en el embarazo? Antes que nada, aclaremos entonces qué es ser alérgico.

Según el alergista infantil Marcelo Jorge Kohan, las alergias son respuestas exageradas del organismo a sustancias del medio ambiente, que la manifiestan seres predispuestos genéticamente, y que en los no alérgicos no dan síntomas.

Respondiendo ahora sí a la pregunta anterior, la obstetra Gisela Acuña aclara que si la mujer no es alérgica es poco probable que debute en el embarazo, pero como ésta es una condición fisiológica donde las defensas están disminuidas, algunas embarazadas pueden notar exacerbadas sus respuestas alérgicas.

Cuidados especiales

Si estás embarazada y definitivamente sos alérgica, los especialistas recomiendan evitar el contacto con los alérgenos desencadenantes tales como el polvo, el polen de algunas plantas, el contacto con algunos perfumes, detergentes, cremas o la ingesta de algunos alimentos alergénicos.

“Los cuidados incluyen airear y ventilar los ambientes, utilizar la aspiradora de polvo para la limpieza del hogar, el lavado frecuente de las manos y la inmunoterapia con vacunas. Eso sumado a una alimentación rica en vitamina C y ácido fólico, contribuye a mejorar el estado inmunológico y fortalecer el sistema de defensa del organismo”, sostiene Acuña.

100% genética

En cuanto al bebé, “la susceptibilidad de tener alergias se encuentra dentro de los genes, por lo que existe la probabilidad de que la herede”, aclara la obstetra. Y Kohan agrega que cuando la mamá es alérgica, tiene alrededor del 50% de posibilidades de tener un hijo alérgico, lo que se llama predisposición. Si ambos progenitores son alérgicos esa predisposición asciende a alrededor del 75%.

Prevención

Asimismo el alergista sostiene que las alergias más frecuentes en los bebés son las alergias a alimentos, en los dos primeros años de vida. Más adelante se agregan las alergias a los inhalantes (ácaros del polvo doméstico, mascotas, etc.), que se manifiestan con síntomas como los eccemas atópicos, rinitis persistente y en ocasiones con broncoespasmos (obstrucción bronquial) recurrentes.

“Lo que se hace en los más pequeños es prevención secundaria, es decir, individualizar los desencadenantes de las enfermedades que se caratulan como alérgicas, para tratar de interferir con la evolución las mismas.

¿Cómo? Con los tratamientos que corresponden según la intensidad del cuadro clínico, con la frecuencia de los mismos, etc. Se trata de los medicamentos o las vacunas para alergia, que son las que interfieren con la evolución de la enfermedad”, explica Kohan. Y agrega que una vez que aparecieron los cuadros de alergia, dependiendo de la edad, hay distintos marcadores en sangre, test cutáneos, y clínicos que ayudan al diagnóstico.

“Por ejemplo, un niño en los primeros años de vida, en las estaciones frías puede presentar catarros a repetición. Si además de los catarros existen antecedentes familiares, se fuma en la casa y también presenta eccemas, intolerancia a alimentos, etc., debería plantearse casi con certeza de que se trata de una alergia”, comenta el profesional.

Factores desencadenantes

Los especialistas recalcan que las alergias son producto de la interacción entre la predisposición y factores medioambientales como pueden ser: fumar activa y pasivamente, mascotas en la casa, hábitos alimentarios, vivir cerca de las carreteras y grandes urbes, las infecciones virales de vías aéreas en los primeros años de vida, etc.

“Más allá de esto, la predisposición viene con uno. La interacción con el medio ambiente las hace notables” apunta Kohan.

Alergias clásicas

Los profesionales destacan que las alergias son todas diferentes y que los síntomas tienen que ver con el órgano de choque (piel, nariz, bronquios, intestinos). Para saber cuáles son las más típicas junto con sus síntomas explican:

*Rinitis alérgica: estornudos, secreción acuosa, picazón de nariz, obstrucción nasal.

*Asma bronquial: *Asma bronquial: en los más pequeños se manifiesta por tos persistente, tos por ejercicio, risa, etc. Bronco constricción con silbidos en el momento de expeler el aire de los pulmones, sensación de opresión en el tórax, dificultad respiratoria leve, moderada o severa.

*Urticarias: piel seca, picazón intensa, lesiones eccematosas.

Medicamentos en el embarazo

La Dra. Gisela Acuña dice que el tratamiento medicamentoso en el embarazo debe ser individualizado. “En términos generales, en el primer trimestre se evita cualquier tipo de medicamentos, y a partir de entonces, se pueden utilizar bajo supervisión medica”.

Teniendo en cuenta que las embarazadas no participan de los ensayos clínicos, se utilizan medicamentos que demostraron ser seguros en estudios con animales preñados. Estos se llaman de categoría B para la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU) y aquí se incluyen los antialérgicos de última generación, la mayoría de los descongestivos, aerosoles nasales, antihistaminicos con o sin esteroides, etc.

Por otro lado, la médica comenta que recientemente la FDA prohibió la inclusión de la Fenilpropanolamina en los descongestivos ya que puede tener efectos secundarios graves. Aconseja entonces, que en la consulta al obstetra, le pidamos la lista de los medicamentos permitidos, ya que algunos de ellos son de venta libre.

 

Por Gloria Kaspar / Asesoraron: Dra. Gisela Acuña, obstetra, Profesora de la Facultad de Medicina de la Fundación Barceló, M.P. 2.949 y Dr. Marcelo Jorge Kohan, alergista infantil de FUNDALER (Fundación de Asma y Alergia), M.N. 34.088.

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Mitos y verdades sobre el primer baño del bebé recién nacido

Es uno de los momentos más esperados y, a la vez, más temidos por los padres primerizos. Acá te contamos cómo hacerlo.

Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
Se recomienda bañar a bebé luego de la caída del cordón umbilical (Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.

Ya nació, ya nos dieron el alta, ya estamos en casa, ya cambiamos pañales, lo vestimos, le damos de comer, lo hacemos dormir… Todo fantástico hasta que advertimos que tenemos que bañarlo y nos asaltan las dudas: ¿cómo se hace, cuándo, dónde…?

La pediatra Carla Orsini lo sintetiza bien: “Bañar a un bebé es un momento único, que alimenta el vínculo afectivo, ideal para conectarse, relajarse y transmitir serenidad, así como para crear rutinas y hábitos saludables de higiene. Pero también genera miedos, dudas y ansiedad en padres primerizos”. A la vez, se suman muchos mitos y prejuicios, algunos ciertos, pero otros nada que ver, así que vamos directo al tema, punto por punto.

Antes del cordón

Esto lo habrás escuchado muchas veces y es cierto: se recomienda bañar al bebé por primera vez luego de la caída del cordón umbilical (se entiende por baño al que se hace sumergiéndolo en el agua, porque mientras tanto se le pueden dar los llamados “baños de esponja”).

Según explica la pediatra María Julia Apkarian, la razón es mantener el ombligo lo más seco posible para su correcta cicatrización y para evitar posibles infecciones. Por eso, la Dra. Orsini especifica que lo fundamental también es que el cordón permanezca por fuera del pañal. Hay pañales de recién nacidos especiales que garantizan esta posición. Si no, doblá el pañal para que el ombligo quede por encima.

Mientras tanto…

Como dijimos, hasta que se caiga el cordón, el recién nacido sólo debe recibir baños de esponja. La Dra. Apkarián apunta estos pasos a seguir:
1. En un ambiente cálido, sobre una manta o una toalla suave y esponjosa para acolchonar la superficie, apoyá al bebé en cualquier lugar que sea plano y cómodo. Eso sí, no te olvides de mantener una mano sobre él en todo momento para asegurar que no se caiga.
2. Tené todo listo antes de comenzar el baño: un recipiente con agua, una toallita húmeda enjuagada dos veces (para que no queden restos de jabón) y una cantidad de jabón suave para bebés.
3. Mantenelo envuelto en una toalla y sólo dejá al descubierto las partes del cuerpo que estés lavando. Usá la toallita humedecida, primero sin jabón para lavarle la cara. De este modo, evitarás que le entre jabón en los ojos o en la boca. Luego, mojá la toallita en el recipiente con agua y jabón antes de lavar el resto del cuerpo, y por último la zona del pañal. Prestá especial atención a los pliegues debajo de los brazos, detrás de las orejas, alrededor del cuello y, especialmente si es una nena, en la zona genital.

Ahora sí

La caída del cordón se produce entre los 5 y 15 días luego del nacimiento. “Una vez que esto sucede, hay que dejar el ombligo al aire libre, sin taparlo con gasas, ni vendas o ropa”, sugiere Apkarián.

Luego de esto, ya se puede bañar al bebé, sumergiéndolo en el agua. A la mayoría de los padres les resulta más sencillo hacerlo en una bañera portátil para bebés o una bañera de plástico. Por eso la asesora, para su tranquilidad, asegura que no existe un dispositivo único sino el que mejor se adapte a las posibilidades de cada familia. Y agrega estas sugerencias:

*Sus primeros baños deben ser tan delicados y breves como sea posible para que no pierda temperatura corporal.
*Quizás se queje un poco. Si te da la impresión de que no lo está disfrutando, volvé a los baños de esponja durante una o dos semanas, y luego intentá bañarlo nuevamente. Él te hará saber cuando esté listo.
*Llená la bañera con 5 a 10 cm de agua tibia al tacto (probala con la parte interna de la muñeca o el codo). La temperatura debería estar entre 35 y 37º.
*Una vez que tenés todo listo, desnudalo y sumergilo. Sostenelo firmemente con el brazo hábil de manera tal que la cara interna del codo sostenga la cabeza, y la mano se ubique en la parte baja de la columna y glúteos. Una mano sostiene y la otra lo baña suavemente, evitando movimientos bruscos que lo asusten.
*Envolvelo en una toalla con capucha al sacarlo de la bañera, para mantenerle la temperatura corporal ya que a través de la cabeza pierden mucho calor.

Preguntas frecuentes

Las profesionales las responden:
–¿Cada cuánto debo bañarlo?
–Durante su primer año de vida, alcanza con hacerlo 3 veces a la semana. Cuando crezca y se ensucie más fácilmente (gateando, comiendo con sus manos o simplemente jugando en el piso) sí se recomienda bañarlo a diario.
–¿Qué productos se pueden usar con un recién nacido?
–Usá jabones neutros hipoalergénicos sin perfume. En la zona del pañal, en las primeras semanas aplicá únicamente óleo calcáreo. No todos los pediatras acuerdan, pero muchos dejan usar shampoo para bebés una o dos veces por semana (cuando tienen pelo). Se desaconseja el uso de talco, por el riesgo de aspiración. Evitá también los perfumes, ya que son sumamente irritantes y la piel del bebé es muy delicada.
–¿Apenas se cae el cordón ya lo puedo bañar o debo esperar un cierto tiempo?
–Ya lo podés bañar sin problema.

Por Florencia Romeo / Asesoraron: Dra. María Julia Apkarian, pediatra del Sanatorio Los Arcos, M.N. 121.844, y Dra. Carla Orsini, pediatra de Swiss Medical Center, M.N. 131.323.

 

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Juana Repetto: “A Toro voy a darle teta hasta que él decida dejarla”

Toda una madraza, se ha convertido en una referencia para muchas mamás jóvenes, porque se anima a investigar nuevos métodos de educación y crianza, la importancia de los límites y su postura frente a la alimentación, y medicación. De eso y mucho más hablamos con ella.

Foto: Rosalía Cameroni / Para Ti Mamá.
Juana Repetto habla de la crianza de su hijo Toro, su alimentación, relación (Foto: Rosalía Cameroni / Para Ti Mamá)

Juana Repetto se informa, investiga, no deja nada de la crianza de su hijo Toro al azar y esto incluye la alimentación de él y también la de ella, una mamá que amamanta, y sobre todo de su bebé. Sobre esto habló en su entrevista del último número de Para Ti Mamá.

–En algún momento fuiste vegetariana. ¿Hoy cómo es tu alimentación, sobre todo teniendo en cuenta que todavía amamantás?

–En general, en casa trato de comer sano y cuidarme un poco. Igual, estoy poco voluntariosa. Me falta bajar un par de kilos. En casa, todo lo que no quiero que coma él, directamente no hay, porque lo ve y quiere. Tampoco soy tan estricta que si hay sándwiches de miga le digo que se coma sus bolitas de pescado y papa, porque me las va a tirar por la cabeza.

–¿Cuánto seguís al médico con sus sugerencias? ¿Vacunas, remedios, alimentación…?

–Mi pediatra está curado de espanto conmigo, y por eso lo elegí. Él sabe que no me gusta medicarlo al gordo. Nunca tomó un antibiótico. Pero es como digo del parto y las intervenciones: “Cuando haga falta, bienvenidos sean”. Si tiene fiebre, obvio que le doy un antitérmico, pero darle uno preventivo antes de darle una vacuna, que recibió todas las del calendario oficial, o porque le están saliendo los dientes, no.

Si le sube fiebre, primero le doy un baño y trato de bajársela naturalmente. Sube a 38, ahí sí le doy el antitérmico. Mi pediatra lo sabe y está de acuerdo. Con lo que no le doy mucha pelota es con las cuestiones de crianza, ya se resignó a que todavía no le saque la teta. Cuando me decía que él estaba muy pasado de peso y que le diera menos teta, yo le decía a todo que sí, al mes siguiente volvíamos y otra vez lo mismo. De hecho, sigue tomando teta y así será hasta que él deje.

El método BLW

Como contamos en el número anterior de Para Ti Mamá, los pediatras consultados no estaban de acuerdo con este método, que consiste en darle al bebé sus primeras comidas en trozos en lugar de en papillas. Esto supuestamente implicaría un riesgo de que se ahogue.

Juana investigó, hizo un curso online y decidió aplicarlo porque le vio beneficios: “Es una forma de alimentación autorregulada. Con este sistema los chicos manejan sólidos desde el primer momento, aprenden a masticar. Pensás que se pueden atorar pero al contrario, es un beneficio posterior, porque ya saben manejar el sólido en la boca. Además, se sientan a la mesa con uno y comen lo mismo que vos, pero adaptado. No les das de comer sino que les ofrecés los alimentos y ellos eligen qué y cuánto comer. Tiene un trasfondo profundo de la relación del bebé con la comida, cómo desarrolla la motricidad fina desde muy bebito, por agarrar. Toro ya come perfecto con tenedor porque desde los 6 meses hace el movimiento de llevarse la comida a la boca. Además sigue con la teta. Cuando quiere, me pide y le doy.

–¿Ya decidiste cuándo mandarlo al jardín?

–En principio, es muy bebé y no tengo la necesidad de que vaya. Hay gente que por laburo o por lo que sea, tiene que mandarlo, incluso de más bebé y está bárbaro. En mi caso, que tengo la posibilidad de tenerlo en casa, me parece que es muy chiquito para escolarizarlo. Pero hago actividades con él, vamos a un espacio de juego libre, que es divino, donde juegan sin intervención de ningún tipo y las madres y padres que van, tíos, abuelos, quien lleve al niño, se dedica a observar en silencio. Sólo se interviene si el chico se está por caer, o por lastimar a alguien, o por revolear algo, para explicarle que eso no se hace.

–¿Sigue durmiento con vos?

–Duerme conmigo y mi idea es que él se vaya solo cuando esté listo para irse. Su cama está en el piso y yo tengo una cama baja, casi al ras del piso, para que él se pueda subir y bajar cómodamente.

–¿Qué te planteás respecto a la educación de Toro?

–Todavía no lo decidí, lo estoy pensando. Es un tema que me cuesta, no lo tengo definido. Me encantaría que fuera a un colegio Waldorf, como fuimos mi hermano menor y yo, que la pasamos bárbaro. Por otro lado, en casa intento educarlo con mucha libertad, respetando sus necesidades, por supuesto poniéndole límites, pero admito que en casa soy muy relajada, me cuesta la rutina a mí, con lo cual me cuesta la rutina de él.

Entonces, tengo esta disyuntiva de si no estaría bueno que fuera a un colegio un poco más firme en algunas cosas que un Waldorf, más estructurado y tradicional, donde le pongan un poco más de orden, ese orden que en casa no tiene. Igual, se va a ordenar cuando se escolarice, pero bueno… sigo analizándolo.

–¿Con qué valores lo criás?

–A veces la gente cree que con la crianza respetuosa, fisiológica, los chicos hacen lo que quieren, pero eso depende de cada padre. Yo lo crío con mucha libertad, respeto mucho lo que él necesita, pero con límites. Siempre intento explicarle, hablarle, así sea necesario hacerlo un millón de veces, que te hincha un montón, pero tengo la paciencia de decirle las cosas decenas de veces. Muchas veces me enojo y se me escapa un grito, soy un ser humano, una mamá real. Pero me corrijo, aprendo, y pienso ochenta veces, trato de explicarle las cosas, porque él entiende todo lo que se le dice.

Muchas veces me enojo y se me escapa un grito, soy un ser humano, una mamá real. Pero me corrijo, aprendo, y pienso ochenta veces, trato de explicarle las cosas.

–Por último, ¿qué planes tenés para este año? ¿Ya estás preparada para volver a las tablas o a la tele?

–El año pasado con mi hermano Bautista hicimos en teatro la obra “Colores, el regreso”. Toro iba conmigo todos los días, y durante las funciones lo cuidaba mamá o alguna amiga. Un día apareció una lentejuela en su caca, jajaja, el colmo. Me re asusté, obvio, pero la realidad es que jugaba en el piso del teatro como otros nenes se tragan una hojita, un pastito. Ahora me hicieron una propuesta hermosa para hacer teatro este año pero no me atreví a aceptarla porque no lo quiero dejar 5 noches por semana: comer, bañarse e irse a dormir sin mí. Lo re pensé: “Lo llevo con un tupper y le doy de comer en el teatro”, pero me di cuenta de que no estoy para eso en este momento de mi vida.

–Si bien luego se arrepintió, Facundo Arana dijo que la maternidad nos realiza como mujeres, ¿coincidís con eso?

–A mí me completó como ser humano, no como mujer, era lo único que me faltaba para terminar de ser yo, me faltaba saber cómo era Juana mamá para saber quién era como persona. Estoy estudiando cosas que no sabía que me iban a interesar, me metí en la carrera de puericultora, ahora empiezo un curso de los nuevos paradigmas de crianza, estoy con todo eso. Me completó en el sentido de que me faltaba esa parte, que llegó con la maternidad. Hay mujeres que están completas antes, no tengo idea, es lo que me pasó a mí.

Por Florencia Romeo / Producción: Gigi Viappiani / Fotos: Rosalía Cameroni.

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Alimentación del bebé: de qué se trata el polémico método ‘BLW’

Los especialistas afirman que crecen las consultas sobre esta tendencia inglesa que consiste en que los bebés pasen, de tomar la teta, directamente a comer alimentos en trocitos, es decir, salteando las papillas. ¿Funciona este sistema? A continuación, la opinión de profesionales argentinos.

Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.

Está empezando a ser un tema de conversación en las salas de espera de los consultorios pediátricos: el método BLW. Viene del inglés Baby Led Weaning –podría traducirse como “destete dirigido por el bebé”– y propone principalmente empezar a introducir sólidos en trocitos a partir de los 6 meses, salteando la etapa de las papillas.

Abarca también ciertos hábitos o conductas, como incluir al bebé en la mesa para que coma los mismos alimentos que comemos mamá y papá (adaptados para ellos en su preparación) y permitirle decidir la cantidad de lo que quiere comer tomando el alimento con sus manos. El objetivo es –según los impulsores– volver a un modo más natural de alimentación en el que el pequeño tome decisiones en cuanto a qué y cuánto comer, y descubra por sí mismo las texturas y colores de cada alimento.

Por qué no

Sin embargo, los pediatras de diferentes instituciones consultados por Para Ti Mamá coinciden en que son más los riesgos que los beneficios. “El método surge en Inglaterra, Nueva Zelanda y Canadá como contrapartida a los alimentos ultraprocesados, pero tomar a un bebé de 6 meses como un nene más grande o un adulto en miniatura no es correcto, ya que su sistema inmunitario, gastrointestinal y su desarrollo neuromotor es distinto y no tiene las mismas herramientas que un adulto. Ni siquiera tiene los dientes, y a esa edad recién está empezando a practicar la pinza con sus manos,” advierte la Dra. Adela Spalter, pediatra especializada en Nutrición del CEMIC (M.N. 62.738).

Y agrega que para ella esta propuesta tiene más salida en las redes sociales que en las Sociedades de pediatría, ya que aún no está avalada porque los trabajos académicos siguen en proceso sin resultados contundentes.

Siguiendo esta línea, el Dr. Mario Elmo, pediatra y miembro titular de la Sociedad Argentina de Pediatría (M.N. 57.220), indica: “A través del tiempo van apareciendo métodos o modas vinculadas a la crianza tratando de retomar algunos componentes naturales, como una especie de nueva ola. Es necesario advertirles a los padres sobre el riesgo de atragantamiento cuando se ofrecen trozos de alimentos que requieren ser triturados con dientes que aún no poseen, y acomodados en la boca formando un bolo alimenticio, habilidad que a esa edad todavía está en proceso de desarrollo. Apresurar los tiempos no trae ningún beneficio. La transición no debe ser brusca: del alimento exclusivamente líquido (la leche, que se ingiere mediante succión), a semisólidos y luego a sólidos, que se ingieren previa masticación”.

Por su parte, y en coincidencia con los anteriores, la pediatra Viviana Ratto, pediatra de Fundación Hospitalaria, (M.N. 59.854), es contundente: “Yo no lo recomiendo. Para un lactante, más allá de que se le ofrezca alimentos blandos en trozos, hay riesgo de que se atragante y esto puede ocurrir aunque la mamá esté a su lado observando”.

La transición no debe ser brusca: del alimento exclusivamente líquido a semisólidos y luego a sólidos, que se ingieren previa masticación

Paso a paso

Entonces, ¿cómo sugieren los profesionales que iniciemos la incorporación de semisólidos?

“La masticación es un proceso progresivo. Los dientes incisivos –cuya función es morder– salen entre los 6 y los 12 meses, los caninos –que sirven para desgarrar el alimento– aparecen entre los 12 y los 18 meses, los molares trituran y se completan entre los 2 años y los 2 años y medio. Recién a esa edad los chicos estarían aptos para morder, desgarrar y masticar sin riesgo,” advierte Elmo.

Defensora de las papillas como complemento de la leche materna en una primera etapa, Spalter explica que no es algo ultraprocesado y a la vez son alimentos que se aligeran para que el bebé pueda manipularlo en la boca.

Tampoco hay que licuarles las papillas. Se puede ir probando, por ejemplo, comer un puré de fruta –banana, melón, durazno– o de verduras, como calabaza y zanahoria. La idea es paulatinamente agregarle lo mismo en trocitos para que vaya tomando con la mano y practicando el movimiento de pinza, mientras lo asistimos para que complete los valores nutricionales. Lo importante es prestar atención a la evolución de tu bebé y consultar con tu pediatra.

“Si el niño puede aplastar un alimento blando entre su paladar y su lengua, se puede ir probando. No hay una verdad revelada. Hay alimentos que se pueden ofrecer en papillas y otros en trocitos. La carne en trozos, por ejemplo, la van a escupir. Entones, hay que procesarla para que pueda estar en la dieta. Es un mix de posibilidades, considerando cada chico y cada familia” concluye Elmo.

Por Carolina Koruk / Asesoraron: Dra. Adela Spalter, pediatra especializada en Nutrición del CEMIC, M.N. 62.738; Dra. Viviana Ratto, pediatra de Fundación Hospitalaria, M.N. 59.854, y Dr. Mario Elmo, pediatra y miembro titular de la Sociedad Argentina de Pediatría, M.N. 57.220.

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¿Qué es la haptonomía ?

Se la conoce como la ciencia de la afectividad y asegura que el vínculo que padre y madre establezcan con su bebé desde el momento mismo de la concepción será fundamental para desarrollar la confianza que le permitirá a ese niño contar con más recursos para llevar adelante su vida.

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Entre los objetivos de esta ciencia está el de potenciar la confianza de base y la independencia de los recién nacidos.

Si bien en Francia, Holanda y Alemania existen obstetras, parteras, kinesiólogos y psicólogos formados en la ciencia de la haptonomía y hasta obras sociales que la incluyen dentro de sus prestaciones, en nuestro país sus alcances y beneficios casi no se conocen.

Por un lado, porque es un abordaje relativamente nuevo –no tiene más de sesenta años–, por otro, en Latinoamérica sólo cuatro haptoterapeutas están formadas y autorizadas para ejercerla: Vivian Hayd (kinesióloga) y las psicólogas Magdalena Cadot, Eugenia Camuña y Jaqui Zieler (quien además es directora de Creavida, la fundación referente en el país).

Sin embargo, hay tres libros publicados en español y la pediatra francesa Catherine Dolto, líder a nivel mundial, impartió por estos lares dos seminarios. Pero ¿de qué se trata este conjunto de teorías y prácticas creadas por un médico holandés (Frans Veldman) a mediados de 1920?

EL PRIMER ESLABÓN. Quienes la promueven la llaman la ciencia de la afectividad porque abarca todo el espectro de la vida (desde la concepción, e incluso antes, hasta la muerte) y se enfoca en la evolución de las cualidades afectivas humanas para potenciarlas y fortalecerlas.

La haptonomía perinatal (una de las especialidades más conocidas) se ocupa del acompañamiento del bebé quien, de a poco, se siente confirmado afectivamente en el vínculo con sus padres y a partir de eso edifica una seguridad que le permitirá contar con más recursos para llevar adelante su vida.

(Istock)
Se trata de ayudar a los padres y a sus hijos a construir ese vínculo tan delicado, complejo y único y que impacta, sin duda, en el desarrollo emocional futuro .(Istock)

Por eso entre los objetivos de esta ciencia está el de potenciar la confianza de base y la independencia de los recién nacidos. Como explica Zieler, se trata de ayudar a los padres y a sus hijos a construir ese vínculo tan delicado, complejo y único y que impacta, sin duda, en el desarrollo emocional futuro.

El apoyo de los profesionales puede iniciarse antes de la gestación o desde el embarazo y continúa hasta que el chico empieza a caminar solo (señal de autonomía). En la dinámica concreta la haptonomía se apoya tanto en un tipo de contacto específico y personal como en la palabra, y tiene lugar en un ambiente activo y tierno.

“Se basa en lo sensorial y se aplica con creatividad en cada individuo y vínculo en particular. Tratamos de estar disponibles a los movimientos sutiles de la afectividad porque se sabe muy poco sobre el inicio de la vida y qué pasa mientras el bebé está en la panza de la mamá”, esclarece Zieler, esquiva a dar recetas y ejercicios generales.

Así, cada encuentro o sesión intenta enfocarse en los deseos y necesidades de cada tríada: bebé, padre y madre. Si por algún motivo el varón no está presente, se le aconseja a la mujer que elija un acompañante de su entorno para que asista. Y en cada caso se organiza una entrevista previa en la que se fija la cantidad de sesiones y los costos. Se suelen sugerir un mínimo de siete reuniones que duran entre cuarenta y cinco minutos y una hora y cuarto.

Después del nacimiento los profesionales tratan de que el bebé redescubra los aprendizajes de su vida intrauterina, muy importantes para el sostén, el sentir y el desarrollo de su autonomía durante el primer año. Estas primeras sesiones postparto son, además, muy valiosas: el lazo que formen y enriquezcan en esta etapa inicial redunda en la calidad de una relación que seguirá desarrollándose a lo largo de la vida.

¿Dónde consultar?
La fundación Creavida es un espacio abierto y colectivo que, desde diferentes áreas, propone y articula actividades relacionadas con el primer año de vida y la haptonomía. www.fundacioncreavida.org.ar

Textos: MARA DERNI (mderni@atlantida.com.ar) Fotos LATINSTOCK

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