El viaje de Ai Weiwei: de China a Proa

Arquitecto, artista, activista, mensajero… Un hombre de este mundo convulsionado que, desde China, encarna una férrea defensa de la libertad sin más recursos que su propio cuerpo, su identidad, una bicicleta y una flor. ¡Y alcanza! Conocelo en una muestra imperdible en La Boca.

Ai Weiwei, el artista de “la mirada indiscreta”.
Ai Weiwei, el artista de “la mirada indiscreta”.

“La libertad se trata de nuestro derecho a cuestionarlo todo”. Así es como el artista chino Ai Weiwei se encarga de dirigir la mirada hacia donde más duele. Provocador y polémico, es un activista que lo hace todo menos pasar desapercibido. Con el paso de los años, Ai (60, casado) se transformó en sinónimo de protesta y vigilancia constante, así como en enemigo declarado de las autoridades de su propia nación, China.

Hoy, parte de su trabajo se exhibe en Argentina, más precisamente en la Fundación PROA, en la muestra Inoculación, que incluye la imponente instalación Forever Bycicles, en la explanada de la galería de arte en La Boca.

La instalación Forever Bicycles, parte de su muestra Inoculación, en Fundación PROA.
La instalación Forever Bicycles, parte de su muestra Inoculación, en Fundación PROA.

Nacido en Pekín, en 1957, en los ‘80 se trasladó a estudiar a los Estados Unidos. Pasó por la Universidad de Berkeley, California y por la Escuela de diseño Parsons, en Nueva York. Fue en 1993 y luego de doce años fuera de su país que Weiwei decidió volver a Beijing a cuidar a su padre enfermo (falleció en 1996).

Rebelde, abrió allí su estudio de diseño y arquitectura –Beijing Fake Cuktural Development Ltd. Lo bautizó Fake, que en un juego de palabras chino se traduce como fuck en inglés– y creó su propio blog con el que siempre se mantuvo crítico al gobierno chino. Talentoso arquitecto –se consagró en China–, Ai fue la persona detrás de la construcción del “Nido de Pájaro”, el Estadio Nacional de Pekín que admiramos en los Juegos Olímpicos 2008.

Movilizantes, las imágenes de Weiwei dejando caer una urna de la Dinastía Han. Las fotos son parte de la muestra en Buenos Aires.
Movilizantes, las imágenes de Weiwei dejando caer una urna de la Dinastía Han. Las fotos son parte de la muestra en Buenos Aires.

Ese año, cuando China estaba en la mirada del mundo, Ai se opuso a ser parte de la propaganda gubernamental y hasta se negó a ir a la ceremonia de inauguración de los juegos. Ese mismo año la provincia de Sichuan sufrió un nefasto terremoto que dejó 80.000 muertos, y Ai Weiwei comenzó una cruzada cuestionando la falta de acción del gobierno chino ante una mala construcción que hizo que la tragedia se cobrara la vida de miles de estudiantes que quedaron atrapados en campus universitarios. Su blog fue abruptamente cerrado –así como cada nuevo blog que intentaba abrir– y sus creaciones vedadas. Así fue como Weiwei se convirtió en el artista más perseguido de China.

Los cangrejos de porcelana (he xie sinónimo de armonía en chino) alude a la censura contra el artista.
Los cangrejos de porcelana (he xie sinónimo de armonía en chino) alude a la censura contra el artista.

EL CENTINELA. La censura contra Weiwei fue tal que hasta el día de hoy no aparece en ningún buscador de Internet chino. El artista hizo del dedo extendido –el gesto fuck you– su ícono (que se repite en obras y empapelados) y su cuenta en Twitter @aiww se transformó en su voz. En 2009 Ai fue raptado por las autoridades, justamente para evitar que declarara en un juicio que podía ser vital para desentrañar la mala construcción que llevó a tantas muertes en el terremoto. El artista fue capturado y golpeado, y la foto que sacó con el celular esa noche se conoce como Iluminación. “Tomo fotografías todos los días. Tomar fotos es como respirar. Es un ejercicio sobre lo que ves y cómo lo registrás”.

Postales del artista chino de protesta en La Boca. Su obra hasta el 2 de abril en Fundación PROA (Av. Pedro de Mendoza 1929. Luego se trasladará a Chile y Brasil
Postales del artista chino de protesta en La Boca. Su obra hasta el 2 de abril en Fundación PROA (Av. Pedro de Mendoza 1929. Luego se trasladará a Chile y Brasil

En 2011 fue detenido en el aeropuerto de Beijing. Pasó 81 días en condición de desaparecido –detenido e incomunicado– y su figura se transformó en protagonista de un grafiti que llenó todo Hong Kong, donde miles de personas salieron a la calle a reclamar por su reaparición. Carteles por la calle con el mensaje “¿Quién le teme a Ai Weiwei?” se replicaron con la misma rapidez con la que fueron eliminados por las autoridades. Cuando finalmente fue liberado, a Weiwei lo acusaron de evasión de impuestos. Pero una campaña masiva hizo que el dinero adeudado –9 millones de yuanes– fuera pronto aportado por sus seguidores.

Los girasoles de cerámica, su crítica a las masas.
Los girasoles de cerámica, su crítica a las masas.

Impedido de abandonar China, a Weiwei llegaron a ponerle micrófonos dentro y fuera de su casa. Pero, adicto a las redes sociales –a lo The Truman Show– el activista se filmó durante ¡24 horas! ¿Querían vigilarlo? Él mismo se encargó de postear cada uno de sus movimientos en sus cuentas de Twitter e Instagram. Con su pasaporte incautado, en forma de protesta en 2013 comenzó a colocar un ramo de flores en el canasto de su bicicleta estacionada frente a su estudio. Uno por día hasta que le fuera devuelto. En 2015 Amnistía Internacional le otorgó el Premio Embajador de Conciencia por su labor en defensa de los derechos humanos y finalmente en julio de ese año su pasaporte volvió a sus manos. Ai Weiwei se instaló en Berlín.

Una instalación con grandes figuras en PVC que representa el drama de los refugiados.
Una instalación con grandes figuras en PVC que representa el drama de los refugiados.

DEDO EN ALTO. “Sólo sucedió porque dejamos que suceda”, con eso en mente, desde Europa Ai Weiwei se convirtió en símbolo. Su arte le da visibilidad a distintos issues sociales. Incansable, se convirtió en el artista chino contemporáneo más reconocido y se expresa mediante sus obras. “La gente común debería tener la misma capacidad de entender el arte que cualquier otra persona. No creo que el arte sea de élite o misterioso. No creo que nadie pueda separar el arte de la política”, declaró Ai, cuyo trabajo hoy sorprende –y conmueve– a quienes asisten a la muestra en la Fundación PROA, especialmente la instalación de bicicletas en el exterior de la sala, frente al Riachuelo. La obra –reconfigurada especialmente para Buenos Aires– está compuesta por 1254 bicicletas de acero inoxidable. “Desde que comencé a hacer arquitectura y a enseñar a los estudiantes a construir, utilizo la bicicleta para enseñarles que pueden construir con cualquier material, no solo ladrillos y concreto”, explicó Weiwei.

EOtra obra, hecha con vasijas apiladas.
Otra obra, hecha con vasijas apiladas.

“Cuando era niño, la sociedad era muy pobre y tener una bicicleta era un lujo”. Forever era una marca histórica de bicicletas. Si una familia tenía una, era admirable para el resto de los niños”, explicó el artista. La muestra incluye objetos, fotografías, videos e instalaciones, entre ellas Sunflower Seeds (semillas de girasol), presentada en el Tate Modern de Londres, con quince toneladas de semillas de girasol de porcelana pintadas a mano, una critica el consumo masivo y la producción industrial típica del “Made in China”. Abanderado de la movida artística de vanguardia, Weiwei señaló que “Todo es arte, todo es política”.

“With Flowers”
“With Flowers”
“With Flowers” alude a sus tiempos de pasaporte incautado.
“With Flowers” alude a sus tiempos de pasaporte incautado.

En agosto de 2017 estrenó su documental Marea Humana en el Festival Internacional de Cine de Venecia dedicado al conflicto de los inmigrantes (para el que visitó campos de refugiados en 23 países) su principal preocupación de hoy. “Sin libertad de expresión la belleza de la vida se pierde”, aseguró el chino que logró transformar su rebelión en arte y se abrió camino entre las masas para hacer de sus obras su mejor voz.

Textos: PAULA IKEDA (pikeda@atlantida.com.ar) Fotos: PAULA IKEDA /A.ATLANTIDA/GENTILEZA FUNDACION PROA/ AI WEI STUDIO

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Arquitecto, artista, activista, mensajero… Un hombre de este mundo convulsionado que, desde China, encarna una férrea defensa de la libertad sin más recursos que su propio cuerpo, su identidad, una bicicleta y una flor. ¡Y alcanza! Conocelo en una muestra imperdible en La Boca.

Ai Weiwei, el artista de “la mirada indiscreta”.
Ai Weiwei, el artista de “la mirada indiscreta”.

“La libertad se trata de nuestro derecho a cuestionarlo todo”. Así es como el artista chino Ai Weiwei se encarga de dirigir la mirada hacia donde más duele. Provocador y polémico, es un activista que lo hace todo menos pasar desapercibido. Con el paso de los años, Ai (60, casado) se transformó en sinónimo de protesta y vigilancia constante, así como en enemigo declarado de las autoridades de su propia nación, China.

Hoy, parte de su trabajo se exhibe en Argentina, más precisamente en la Fundación PROA, en la muestra Inoculación, que incluye la imponente instalación Forever Bycicles, en la explanada de la galería de arte en La Boca.

La instalación Forever Bicycles, parte de su muestra Inoculación, en Fundación PROA.
La instalación Forever Bicycles, parte de su muestra Inoculación, en Fundación PROA.

Nacido en Pekín, en 1957, en los ‘80 se trasladó a estudiar a los Estados Unidos. Pasó por la Universidad de Berkeley, California y por la Escuela de diseño Parsons, en Nueva York. Fue en 1993 y luego de doce años fuera de su país que Weiwei decidió volver a Beijing a cuidar a su padre enfermo (falleció en 1996).

Rebelde, abrió allí su estudio de diseño y arquitectura –Beijing Fake Cuktural Development Ltd. Lo bautizó Fake, que en un juego de palabras chino se traduce como fuck en inglés– y creó su propio blog con el que siempre se mantuvo crítico al gobierno chino. Talentoso arquitecto –se consagró en China–, Ai fue la persona detrás de la construcción del “Nido de Pájaro”, el Estadio Nacional de Pekín que admiramos en los Juegos Olímpicos 2008.

Movilizantes, las imágenes de Weiwei dejando caer una urna de la Dinastía Han. Las fotos son parte de la muestra en Buenos Aires.
Movilizantes, las imágenes de Weiwei dejando caer una urna de la Dinastía Han. Las fotos son parte de la muestra en Buenos Aires.

Ese año, cuando China estaba en la mirada del mundo, Ai se opuso a ser parte de la propaganda gubernamental y hasta se negó a ir a la ceremonia de inauguración de los juegos. Ese mismo año la provincia de Sichuan sufrió un nefasto terremoto que dejó 80.000 muertos, y Ai Weiwei comenzó una cruzada cuestionando la falta de acción del gobierno chino ante una mala construcción que hizo que la tragedia se cobrara la vida de miles de estudiantes que quedaron atrapados en campus universitarios. Su blog fue abruptamente cerrado –así como cada nuevo blog que intentaba abrir– y sus creaciones vedadas. Así fue como Weiwei se convirtió en el artista más perseguido de China.

Los cangrejos de porcelana (he xie sinónimo de armonía en chino) alude a la censura contra el artista.
Los cangrejos de porcelana (he xie sinónimo de armonía en chino) alude a la censura contra el artista.

EL CENTINELA. La censura contra Weiwei fue tal que hasta el día de hoy no aparece en ningún buscador de Internet chino. El artista hizo del dedo extendido –el gesto fuck you– su ícono (que se repite en obras y empapelados) y su cuenta en Twitter @aiww se transformó en su voz. En 2009 Ai fue raptado por las autoridades, justamente para evitar que declarara en un juicio que podía ser vital para desentrañar la mala construcción que llevó a tantas muertes en el terremoto. El artista fue capturado y golpeado, y la foto que sacó con el celular esa noche se conoce como Iluminación. “Tomo fotografías todos los días. Tomar fotos es como respirar. Es un ejercicio sobre lo que ves y cómo lo registrás”.

Postales del artista chino de protesta en La Boca. Su obra hasta el 2 de abril en Fundación PROA (Av. Pedro de Mendoza 1929. Luego se trasladará a Chile y Brasil
Postales del artista chino de protesta en La Boca. Su obra hasta el 2 de abril en Fundación PROA (Av. Pedro de Mendoza 1929. Luego se trasladará a Chile y Brasil

En 2011 fue detenido en el aeropuerto de Beijing. Pasó 81 días en condición de desaparecido –detenido e incomunicado– y su figura se transformó en protagonista de un grafiti que llenó todo Hong Kong, donde miles de personas salieron a la calle a reclamar por su reaparición. Carteles por la calle con el mensaje “¿Quién le teme a Ai Weiwei?” se replicaron con la misma rapidez con la que fueron eliminados por las autoridades. Cuando finalmente fue liberado, a Weiwei lo acusaron de evasión de impuestos. Pero una campaña masiva hizo que el dinero adeudado –9 millones de yuanes– fuera pronto aportado por sus seguidores.

Los girasoles de cerámica, su crítica a las masas.
Los girasoles de cerámica, su crítica a las masas.

Impedido de abandonar China, a Weiwei llegaron a ponerle micrófonos dentro y fuera de su casa. Pero, adicto a las redes sociales –a lo The Truman Show– el activista se filmó durante ¡24 horas! ¿Querían vigilarlo? Él mismo se encargó de postear cada uno de sus movimientos en sus cuentas de Twitter e Instagram. Con su pasaporte incautado, en forma de protesta en 2013 comenzó a colocar un ramo de flores en el canasto de su bicicleta estacionada frente a su estudio. Uno por día hasta que le fuera devuelto. En 2015 Amnistía Internacional le otorgó el Premio Embajador de Conciencia por su labor en defensa de los derechos humanos y finalmente en julio de ese año su pasaporte volvió a sus manos. Ai Weiwei se instaló en Berlín.

Una instalación con grandes figuras en PVC que representa el drama de los refugiados.
Una instalación con grandes figuras en PVC que representa el drama de los refugiados.

DEDO EN ALTO. “Sólo sucedió porque dejamos que suceda”, con eso en mente, desde Europa Ai Weiwei se convirtió en símbolo. Su arte le da visibilidad a distintos issues sociales. Incansable, se convirtió en el artista chino contemporáneo más reconocido y se expresa mediante sus obras. “La gente común debería tener la misma capacidad de entender el arte que cualquier otra persona. No creo que el arte sea de élite o misterioso. No creo que nadie pueda separar el arte de la política”, declaró Ai, cuyo trabajo hoy sorprende –y conmueve– a quienes asisten a la muestra en la Fundación PROA, especialmente la instalación de bicicletas en el exterior de la sala, frente al Riachuelo. La obra –reconfigurada especialmente para Buenos Aires– está compuesta por 1254 bicicletas de acero inoxidable. “Desde que comencé a hacer arquitectura y a enseñar a los estudiantes a construir, utilizo la bicicleta para enseñarles que pueden construir con cualquier material, no solo ladrillos y concreto”, explicó Weiwei.

EOtra obra, hecha con vasijas apiladas.
Otra obra, hecha con vasijas apiladas.

“Cuando era niño, la sociedad era muy pobre y tener una bicicleta era un lujo”. Forever era una marca histórica de bicicletas. Si una familia tenía una, era admirable para el resto de los niños”, explicó el artista. La muestra incluye objetos, fotografías, videos e instalaciones, entre ellas Sunflower Seeds (semillas de girasol), presentada en el Tate Modern de Londres, con quince toneladas de semillas de girasol de porcelana pintadas a mano, una critica el consumo masivo y la producción industrial típica del “Made in China”. Abanderado de la movida artística de vanguardia, Weiwei señaló que “Todo es arte, todo es política”.

“With Flowers”
“With Flowers”
“With Flowers” alude a sus tiempos de pasaporte incautado.
“With Flowers” alude a sus tiempos de pasaporte incautado.

En agosto de 2017 estrenó su documental Marea Humana en el Festival Internacional de Cine de Venecia dedicado al conflicto de los inmigrantes (para el que visitó campos de refugiados en 23 países) su principal preocupación de hoy. “Sin libertad de expresión la belleza de la vida se pierde”, aseguró el chino que logró transformar su rebelión en arte y se abrió camino entre las masas para hacer de sus obras su mejor voz.

Textos: PAULA IKEDA (pikeda@atlantida.com.ar) Fotos: PAULA IKEDA /A.ATLANTIDA/GENTILEZA FUNDACION PROA/ AI WEI STUDIO

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