Minerva Casero: “Araceli le dijo a Toto que yo tenía que ser su novia”

Desenfadada, divertida y audaz. Así es Minerva Casero, quien este año acaba de consagrarse como actriz, no despotrica ser “hija de” y revela que está tan enamorada de Toto, el hijo de Araceli González y Adrián Suar, como de su familia.

#PARA TI - MINERVA CASERO 1 - News - MD - 20181228
Minerva Casero acaba de consagrarse como actriz, no despotrica ser “hija de” y revela que está tan enamorada de Toto, el hijo de Araceli González y Adrián Suar, como de su familia.

“La hija de…” Alfredo Casero encontró su lugar en el mundo. Desde Heidi en Nickelodeon y Esperanza Mía al éxito de Simona, con cinco Luna Park y una gira por el país con su personaje Ailín, Minerva Casero este año se consagró como actriz.

“Interpretar a Ailín me enseñó mucho porque en algún punto siempre me salteé la juventud, sin querer. Siempre tuve un modo muy adulto de vivir la niñez. Por personalidad y un poco debido a mi crianzahija de madre artista y padre actor–. Hubo una concepción de nosotros como personas y no como niños”, comenta.

“Básicamente tengo dos padres artistas, entonces el medio de expresión de cualquier tipo de sensación y sentimiento, malestar o bienestar, es el arte. Pinto, canto, actúo y escribo –próximamente publicaré un libro de poesías que ya está listo– un poco todo lo que va pasando por mi alma este último año”, explica Minerva (19) en un alto entre grabaciones –una serie de época en camino– y audiciones.

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-Decidiste ir por el camino artístico.

-Claramente era mi destino. Siempre voy a ser artista. Fue una decisión fuerte, pero estoy muy satisfecha con lo que me fue pasando este último año. Me encantaba acompañar a mi papá a trabajar porque me parecía muy increíble. Lo veía en escena y decía ‘claro, este es su lugar’. Tenía una luz aparte. Yo lo veo brillar de una manera… Quería eso en mi vida. Me di cuenta de que realmente quería ser actriz. Sentí la necesidad expresarme de este modo. A mí en casa siempre me trataron como un individuo y no como una niña, por eso tuve capacidad de elección. Con mis hermanos -Guillermina y Nazareno- siempre fuimos muy independientes y yo sé que, aunque mi papá me puede hablar de sus experiencias personales, yo tengo la última palabra porque se trata de mi vida.

Dicen que sos la versión femenina de Alfredo Casero en talento y personalidad. ¿Ser “la hija de” juega a favor o en contra? ¿Te afecta?

-No, para nada. Pero la gente tiende a pensar que yo soy que igual que mi papá. Y no creo que realmente sea así. La otra vez una chica me mandó un mensaje diciendo “tu papá…” no sé qué… Y le respondí: “Disculpame, ¿por qué me mandás un comentario tan mala leche si yo no soy él? ¡Tiene tantas redes sociales! Te las adjunto, si querés, se lo podés mandar a él”. Su argumento me parece totalmente inválido: ¿por qué me hacés sentir mal a mí con algo que no tiene nada que ver conmigo? Se trata de una persona que yo amo. ¿Qué fin tiene lo que me decís? Por suerte estos comentarios son los menos, lo cual agradezco.


-¿Cómo cambiaron tus redes con la popularidad?

-Hay mucha más gente mirando, lo cual implica que uno debe ser cuidadoso porque puede herir sin saber. He tenido momentos difíciles en mi vida pero soy una persona positiva. Para mí la alegría y el bienestar son estados internos y eso es lo que me gusta transmitir, aunque sé que tienen un poder inmenso. La otra vez me operé los ojos -soy hipermétrope, no enfocaba bien- y por un chiste de mi novio en Stories con un fondo de ojo se armó todo un escándalo. Me operé porque mi novio es “hermosamente” hermoso y me insistió mucho para hacerlo. “¿Para qué vivir mal si podés vivir viendo bien?”, me planteaba. Y es que una se acostumbra hasta a las cosas malas.

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DE OTROS TIEMPOS. Minerva Casero guarda un alma de viejita en un cuerpo de joven de 19 años. Diosa, con mirada felina y aires orientales –sus estudios en la escuela japonesa llevaron a sus fans a pensar un pasado oriental, incluso la comparan con la modelo Devon Aoiki–, la hija menor de Alfredo Casero posee un desenfado singular y no tiene problemas a la hora de expresar sus opiniones.

-El último año también trajo amor. ¿Cómo conociste a tu novio, Tomás Kirzner (20 años, actor, hijo de Araceli González y Adrián Suar)?

Toto y yo nos conocimos en el año 2014, tomábamos clases de teatro juntos. Lo hablábamos la otra vez, nunca llegamos a ser amigos. Compartíamos eso, un espacio. Había una conexión, pero jamás pasó nada. Tenía 14 años y me gustaba pero yo no era tan avivada. Después cada cual siguió su vida. Pasó el tiempo y chateábamos o algo y yo sentía que era muy especial, nos fuimos cruzando estos años, momentos incómodos, difíciles de explicar. Nos reunimos el año pasado en Fundación Huésped, compartimos con amigos en común y se dio. Es muy loco y hoy vamos a actuar juntos en una serie de época (aún no se sabe cómo se va a llamar). Yo siempre supe que Toto existía antes de conocerlo, pero nunca pensé que íbamos a terminar juntos, aunque siempre tuvimos un vínculo. Un amigo nuestro dice que nuestra historia es larga como Avatar o Titanic. Él es un bombón. Cuando me invitó a verlo al teatro… me enamoró. Todavía no había pasado nada y me tiró un beso desde el escenario. Hace tres meses permitimos realmente que naciera el amor –¡porque también había mucha presión social, todos nuestros amigos en común!– . Todos nos decían que éramos la pareja ideal. ¿Y si nos equivocábamos? Todos estaban mirando. Hoy apostamos por este amor.

Toto Kirzner y Minerva Casero
Toto Kirzner y Minerva Casero

-¿Cómo es tener una suegra diosa como Araceli González y una cuñada como Flor Torrente?

-Yo amaba ir a ver a papá grabar y en una de esas oportunidades cuando hacían Guapas juntos conocí a Araceli. Me dijo: “¡Sos amiga de Toto!” No éramos amigos, solo íbamos juntos a teatro. Estuve con ella todo ese día, me acuerdo que me trató re bien y después supe que ella volvió a la casa y le dijo “Vos tenés que ser novio de esa chica” –se ríe–. Eso fue hace en 2013, yo tenía 14 años. Me había cruzado alguna vez con Flor (Torrente) que ya conocía a mi hermano Nazareno: tienen la misma edad. Somos bastante diferentes y siempre jodemos con que Toto y yo parecemos hermanos y Flor y Nazareno hermanos entre sí. No necesito ganarme a la suegra ni a la cuñada. Nos llevamos súper bien.

-¿Cómo será pasar Año Nuevo con Adrián Suar y Alfredo Casero juntos?

-¡Mi papá y Adrián son amigos hace mucho! –este año actuaron juntos en El Host por Fox–. Todavía no sé qué voy a hacer el 31, pero a mí me parece súper natural que los papás de Toto sean famosos. Mi caso es similar. Lo raro para mí sería que no fuera así porque no tengo noción de cómo es eso. Y toda su familia es divina. Adrián, Ara, Fabi (Fabián Mazzei), Flor… son divinos y muy divertidos. En sus mesas familiares llorás de la risa y te hacen sentir muy cómoda. Y Toto con papá se re quieren y hay un vínculo relindo: se ríen mucho juntos y para mí es un placer.

-¿Cómo vivís este momento donde las mujeres –en especial las actrices- están haciendo la diferencia?

-Yo suelo compartir en redes sociales mis opiniones -más que nada en IG-. Soy feminista y estoy muy al tanto de lo que va pasando porque me enorgullece ser parte de una generación donde todas estamos haciendo un cambio tan grande a nivel social. Algo muy importante. Hay un montón de cosas que me gustaría poder cambiar de mi persona que todavía son bastante machistas –así nos criamos de algún modo– y tus compañeras mujeres te enseñan y vos les enseñas cómo lograr esta equidad y cómo ir desarmando un montón de cosas que nos dieron y que tenés que aprender a desnaturalizar. Yo me siento muy protegida gracias a la figura de mi papá. Él y yo solemos recurrir a los mismos lugares laborales, laburamos con la misma gente e indefectiblemente esa unión me protege. Por otra parte, estoy muy agradecida que, a partir de lo de Thelma, un montón de chicas se estén animando a expresar sus vivencias. Sirvió para envalentonar a un montón de otras personas que mantiene sus historias calladas. Nos lleva a reflexionar sobre las cosas que hemos vivido y desnaturalizar el maltrato, el abuso de poder y un montón de cosas que uno aguanta por costumbre y porque básicamente el mundo te enseñó esto. Está buenísimo que sirva para cambiar las cosas y que nosotras mismas enseñemos a modificarlo.

Maquilló: Catalina Garciarena para Kahlé Make Up. Peinó: Iván Maidana para MALA Peluquería. Agradecemos a: Madness Clothing, Helicia Bs. As., Mishka y Tomate – Estación de Sabores por la locación (El Salvador 4676).

textos PAULA IKEDA (pikeda@atlantida.com.ar) producción SOFÍA PEREZ Y SANTÍA fotos MAXIMILIANO DIDARI

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