Adrián Brown: “Siempre me inspiraron las mujeres fuertes y dolientes”

El diseñador y médico dermatólogo nacido en Dolores, fascinado por la imagen de la Virgen de los Dolores e inspirado por los “tonos de la Cuaresma”, anticipa aquí su nueva colección sobre la piel de actrices, periodistas, filósofas y modelos que conocen tanto la lucha como la victoria.

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Julieta Ortega (actriz) en chiffón de seda con escote en “v” drapeado rosa té. Ana Torreón (periodista) con túnica en devoré de seda borgoña. Debbie Mac Donald (filósofa y diseñadora de joyas) en tafetán de seda bordeaux con mangas jamón y moño.

No se trata de drama sino de poderío, de sostenerse y montarse para atravesar lo que venga. Adrián Brown, médico dermatólogo y diseñador nacido en Dolores, creció entre mujeres fuertes, en un pueblo donde los ruegos, las promesas, los secretos y los deseos siempre –o casi siempre– eran dedicados a La Dolorosa. La Virgen de los Dolores, también conocida como Virgen de la Amargura, de la Piedad o de las Angustias, es una advocación de la Virgen María. Ella, sumergida en imponente traje negro o morado, con las lágrimas, que destacan el sentimiento de dolor de la madre ante el sufrimiento de su hijo.

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Leticia Brédice, actriz. En tafetán de seda gris plomo con mangas farol. Andrea Rincón, actriz. En brocato de seda azul acero, línea sirena.
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Brown, todo un buscador de belleza de la moda, que siempre sintió admiración por las “que sufren y, así todo, se montan, resaltan su belleza y arrasan con su paso”. Entre ellas, Andrea Rincón, Leticia Brédice, Maia Bonino, Julieta Novarro, Julieta Ortega, Ana Torrejón, Debbie Mac Donald, Carolina Aubelle, Flavia Fernández, Carla Bugarín, Antonella Graef y Julieta Kemble.

Hipnotizado para siempre con esa imagen, Brown se sintió inspirado por los violetas de la Cuaresma, aquellos que los ministros de la Iglesia católica visten para simbolizar la tristeza, el dolor, la penitencia, el duelo y el sacrificio. Y desde allí, el salto a lo mundano y la fascinación por las mujeres comunes que se transforman en extraordinarias, al elegir transitar el dolor con la coraza de la belleza exagerada.

 

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Julieta Novarro, actriz. En tafeta de seda púrpura con volante y moño.

Siempre sentí admiración por las mujeres que sufren y, así y todo, se montan, resaltan su belleza y arrasan con su paso. Y lo que me llevó a producir esta postal, esta foto de mujeres poderosas desde su fortaleza, fue un sueño muy revelador. Me vi en mi pueblo caminando. En un momento, una amiga me dijo: ‘Mirá esas mujeres de negro cómo lloran. Hay que ayudarlas. ¿Te das cuenta que tienen el corazón congelado?’. Y ahí es cuando yo me acerco a la escena, veo una luz que las bañaña suavemente, y luego presencio cómo se abrazan entre ellas, hasta que comienzan a reír”, explica Brown.

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El diseñador Adrián Brown, también médico dermatólogo, creador de la colección que anticipa para GENTE, titulada Mujeres dolientes.

El diseñador cuenta que despertó con la necesidad de representar esa situación a través de un retrato: “Imaginé los vestidos, las texturas, los colores y las poses. Todo el tiempo sensibilizado con la imagen del abrazo final. Para mí eso es un poco la postura de lo nuevo. La no confrontación. Luchar pero saltando cierto nivel de obviedad y polarización”.
Repite como un mantra que ama el universo de las mujeres sufrientes (desamor, enfermedad, soledad, traición, decepción), pero que logran encarar la vida con auténtico esplendor. Que consiguen sobreponerse, montarse y transmitir belleza y pulcritud: “Siempre relacioné lo estético con lo espiritual. Considero que la cultura superior es el refinamiento de lo espiritual. Y esa búsqueda de lo estético es, incluso, capaz de modificar rasgos. Yo creo que hasta lo biológico se puede cambiar”.

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Flavia Fernández, periodista. Túnica de raso italiano verde pistacchio y mangas farol.

El 28 de diciembre pasado, Día de los Santos Inocentes, Brown cerró su consultorio para concentrarse exclusivamente en las colecciones. Dramáticas, rigurosas, teatrales, despampanantemente femeninas y obsesivas. Como cuando diseñaba rostros con agujas y luces penetrantes, ahora sólo entregado a la inspiración y a la recepción mágica, inexplicable, como por ejemplo juntar un puñado de dolorosas en paleta cuaresmal. Todas distintas en sus profesiones e ideologías. Pero idénticas en la postura de sobrevivir con estilo.

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Carolina Aubelle, asesora de imagen. En pailettes color hielo.
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Julieta Kemble, gestora cultural. En tul nude con volantes y lazo de seda.
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Antonella Graef, modelo. En muselina con estampa botánica y lazo de chiffón.
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Maia Bonino, modelo. Con escote imperio y falda en tafetán verde absenta.

Fotos: Gentileza Max Klein para Adrián Brown.

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Andrea Rincón: “No quiero más hombres inseguros que me celen ni censuren”

Detrás de esta mujer que habla con soltura y buen humor de sexo y de hombres hay una Andrea sensible y frágil que no duda en revelarnos sus miedos y el maltrato que recibió por parte de algunas de sus exparejas. Transitando el mejor momento de su carrera como actriz, nos abre las puertas de su corazón.

“Siempre tuve debilidad por los hombres que me subestimaban y agredían y quedaba inmersa en relaciones tóxicas. Hoy aprendí a evitarlas y huyo de los tipos violentos”.
“Siempre tuve debilidad por los hombres que me subestimaban y agredían y quedaba inmersa en relaciones tóxicas. Hoy aprendí a evitarlas y huyo de los tipos violentos”.

El cambio de look de Andrea Rincón (33) es tan notorio que es imposible no señalárselo. “Yo siempre le di muy poca importancia a la ropa y no me da pudor admitirlo: nunca supe vestirme bien. ¡Usaba lo que tenía! Cuando el año pasado me nominaron al Martín Fierro –N. de la R.: en el rubro “revelación” por su personaje en La leona–, lo primero que pensé fue: ‘¿qué me pongo?’ Julieta Ortega me recomendó a Caro  Marafiotti, que es estilista, y desde entonces ella se ocupa de mi look y es la responsable de esta transformación que estás viendo. ¡Es mi hada madrina!”, explica la actriz mientras apura un cortado antes de comenzar a maquillarse para las fotos.

Andrea Rincón fue parte de la quinta edición de Gran Hermano en el año 2007, participó de Showmatch y encabezó el elenco de cuatro obras de teatro como vedette, carrera que abandonó definitivamente en 2013.

Actuó en Solamente vos, La leona y hoy divide su tiempo entre Débora, la arquitecta de 100 días para enamorarse y Vanesa, la sexy coprotagonista de Un gallo para Esculapio (por TNT).

“Cuando estoy con un hombre, por más que sea petiso, pelado y panzón, yo lo veo divino y se lo digo. Mientras esté conmigo se va a sentir un galán de Hollywood”.
“Cuando estoy con un hombre, por más que sea petiso, pelado y panzón, yo lo veo divino y se lo digo. Mientras esté conmigo se va a sentir un galán de Hollywood”.

-En un año donde muchos actores se quejan por la falta de trabajo lo tuyo es la excepción: formás parte de dos ficciones muy fuertes de la tevé local.

-¿Cómo me voy a quejar? ¡Yo estoy feliz y agradecida! Volví a 100 días para enamorarse y esta segunda temporada de Un gallo para Esculapio creo que va a ser más exitosa que la anterior: son seis capítulos súper potentes que van a impactar.

-Tenés escenas muy fuertes de sexo con Peter Lanzani (28). ¿Cómo te sentiste al filmarlas?

Las escenas de sexo nunca son fáciles, pero Peter tiene el don de hacerme sentir cómoda. Es una gran persona, un hombre respetuoso y cálido, un actor generoso del que siento que aprendo todos los días algo. Lo admiro profundamente.

-Vos estás sola, Peter también, hacen una linda pareja en la vida real.

-(Suelta una carcajada) ¡Cómo les gusta inventar romances a los periodistas! Mirá, Peter es un chico honesto y sano, dos características que yo antes no apreciaba y hoy sí. Siempre tuve debilidad por los hombres que me subestimaban y agredían y quedaba inmersa en relaciones tóxicas. Hoy aprendí a evitarlas y huyo de los tipos violentos.

"Sufrí mucho maltrato. Pero no soy la única, ¿qué mujer no vivió una situación de violencia o acoso en su vida? ¡Yo, millones de veces!
“Sufrí mucho maltrato. Pero no soy la única, ¿qué mujer no vivió una situación de violencia o acoso en su vida? ¡Yo, millones de veces!

-¿Y qué debe tener un hombre para conquistarte?

Mucho coraje. Hay que bancarse estar con una mujer como yo. No quiero más inseguros que me celen ni censuren, que me denigren e intenten coartar mi libertad. Yo siempre viví muy atenta a la mirada ajena y eso me generaba presión, era una presa fácil para esos hombres que destruyen la autoestima. Basta de personajes nefastos en mi vida.

-¿Sos una mujer fiel?

-Muy. Yo, cuando me enamoro, me entrego por completo. Pero no quiero definirme como “intensa” porque hay gente que asocia eso con mujer densa, demandante y yo no soy así.

Con Julieta (Ortega) estábamos predestinadas a ser amigas, a querernos y cuidarnos. Yo la idolatro a Julieta, es una bendición en mi vida.
“Con Julieta (Ortega) estábamos predestinadas a ser amigas, a querernos y cuidarnos. Yo la idolatro a Julieta, es una bendición en mi vida”

-Pero uno te imagina muy apasionada…

-¡Y lo soy! A mí me encanta el sexo y lo disfruto a pleno. Por eso no entiendo la infidelidad ni el poliamor… ¿Qué necesidad tenés de estar con otra persona? ¡Yo te aseguro que conmigo no te aburrís nunca! (se ríe) Además, tengo otra virtud: cuando estoy con un hombre, por más que sea petiso, pelado y panzón, yo lo veo divino y se lo digo. Mientras esté conmigo te aseguro que se va a sentir un galán de Hollywood.

-¿Y a vos te gusta que te hagan sentir una diva?

-¡Me encanta, pero no me pasa! Precisamente por eso estoy sola. A mí me tocan tarados que me dicen que estoy fea, que me calle, que no me pare de determinada manera, que mire para otro lado…

Imágenes de su Instagram personal, junto a su gran amiga, Julieta Ortega
Imágenes de su Instagram personal, junto a su gran amiga, Julieta Ortega

-¿Sufriste mucho maltrato por parte de los hombres?

-Muchísimo. Pero no soy la única, ¿qué mujer no vivió una situación de violencia o acoso en su vida? ¡Yo, millones de veces! A mí un hombre muy famoso –que prefiero no nombrar– me llamó para ofrecerme 50 mil dólares por tener sexo conmigo, por ejemplo.

-¿Ahora o cuando trabajabas como vedette?

-Fue hace mucho, por suerte. Yo no la pasé bien en mi época de vedette, padecí mucho ese trabajo. Ojo, no reniego de esa faceta de mi carrera ni quiero esconderla. ¿Por qué debería avergonzarme de ella? Creo que la mujer que se siente cómoda en ese rol tiene todo el derecho de disfrutarlo sin que nadie la acose ni la juzgue. ¿El hecho de salir en ropa interior en un teatro te convierte en una prostituta? Tenemos que terminar con esa mentalidad machista de una vez por todas.

-Tuviste una infancia difícil, con un intento de suicidio a los 16 años, hoy, después de tantos años de terapia, ¿qué balance hacés de esa etapa de tu vida?

-Mirá, yo hice un tratamiento en el que tuve que encontrarme con situaciones a las que le escapé durante mucho tiempo. Me enfrenté a mis miedos, a esos recuerdos dolorosos de mi infancia y les puse el pecho para analizarlos y trabajar sobre ellos. A mí me lastimaron mucho a lo largo de mi vida, esa es la realidad. Pero hoy estoy en condiciones de decirte que me siento fuerte y bien parada.

En la segunda temporada de Un gallo para esculapio que emite TNT.
En la segunda temporada de Un gallo para esculapio que emite TNT.

-¿Ese tratamiento incluyó trabajar sobre tus adicciones?

-Sí, claro. Pero de ese tema prefiero no hablar más, ¿sabés por qué? El otro día mi psicóloga me dijo: “Andrea, ¿notaste que hace 3 años no hablamos de adicciones en tus sesiones? Bueno, es hora de que dejes ese tema atrás y tampoco lo hables en los medios”. Y creo que fue un gran consejo.

-Todos sabemos que sos muy amiga de Julieta Ortega (46), pero no sé si alguna vez contaste cómo se conocieron, ¿cómo fue?

-¡Es muy linda la historia! Julieta y yo somos vecinas y un día nos cruzamos por la calle. Al rato leí un tuit de ella que decía: “Lo linda que es Andrea Rincón en persona” y, obvio, se lo agradecí y empezamos a hablar un poco a través de las redes. Al poco tiempo me llamó Martín Ortega (48) para hacer un papel en Educando a Nina –que al final no se dio– y en esa charla me dijo que Julieta y él querían ser mis amigos.

En Un gallo para esculapio
En Un gallo para esculapio

-¡Me imagino que te sorprendió la propuesta!

-¿Sabés que no? Y te digo por qué: unos días antes de esa charla soñé que estaba en un hotel, desnuda, corriendo por los pasillos, escapándome de alguien y me cruzaba con Julieta. Ella me abrazaba fuerte y me tapaba con una manta. Mirá qué significativo, ¿no? Yo desnuda y ella me cubría, me protegía. Creo que estábamos predestinadas a ser amigas, a querernos y cuidarnos. Yo la idolatro a Julieta, es una bendición en mi vida.

-Te vi la semana pasada por televisión y dijiste que te gustaría tener una nena, ¿qué es lo que atrae especialmente del vínculo madre/hija?

-Bueno, todos sabemos que es una relación muy fuerte, distinta. Me gustaría tener una hija para jugar con ella, peinarla, cantarle, elegirle vestiditos o una pelota de fútbol… ¡lo que a ella le guste! Yo paso por una librería y me late fuerte el corazón de emoción porque me imagino comprando útiles escolares. Quiero tener una hija para abrazarla, llenarla de besos y mimos. Quiero darle todo lo que yo no tuve.

Textos Juliana Ferrini. Producción: Paola Reyes Andaur. Fotos: Maxi Vernazza

Maquilló y peinó: Paula Rey para Sebastián Correa Estudio con productos Givenchy. Agradecemos a: Saverio Di Ricci y J y T y Croque Madame.

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