De qué se trata la Alquimia Femenina: ¡lista para dar el salto!

Desactivar las trabas y limitaciones que traemos de nuestra infancia y descubrir el poder de las palabras para utilizarlas de forma correcta es la fórmula que propone Alquimia Femenina, un método para transformarnos. Liberate de lo heredado y animate al cambio para lograr todo lo que querés.

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Hay una trampa detrás de las cosas que decimos, incluso, de lo que pedimos y deseamos. Quién no ha visto, en alguna de esas cuentas de Instagram inspiradoras (esas que tienen fotos paradisíacas y chicas lindas) con frases tales como que basta con que le pidamos nuestros deseos al universo para que se cumplan. Pero lo que no nos cuentan es que “no conocemos el real significado de las palabras que generalmente utilizamos. Y ese es el principal problema a la hora de cumplir nuestros sueños y metas”, explica Natalia Barrera, coach motivacional y creadora del método Alquimia Femenina.

¿De qué se trata este nuevo sistema? Su creadora lo describe como un viaje interior con ejercicios basados en diferentes disciplinas (neurociencia, psicología, física cuántica) para reconocer qué nos limita y saber qué lo produce. Según esta experta, el problema no sólo está en las palabras que decimos, sino en lo que nos contaron: las historias, patrones y creencias que traemos “programadas”.

El método de Barrera está enfocado en la mujer, porque somos quienes vamos a cambiar de era, “sometidas en la antigüedad y hoy, en plena liberación”, asegura y agrega: “A través de este método vamos a reconectarnos con nosotras mismas”.

¿Sabías que las cosas que nos cuentan hasta los 6 años, no sólo nuestros padres sino todo nuestro entorno, quedan programadas en nuestro inconsciente?

“Si desde que nacemos, papá nos dice que si no estudiamos, en este país no seremos nadie, pero dentro nuestro queremos ser artistas, nos va a ir mal. No porque el arte no nos pueda llevar a buen puerto, sino porque vamos a tener una traba con lo escuchado desde chicas”, explica la experta.

El método Alquimia (significa cambio) nos lleva a liberarnos de esos obstáculos y a borrar las opiniones que traemos desde nuestra infancia y que hoy nos limitan.

“La neurociencia demostró a través de estudios científicos que nuestra mente se programa a través del lenguaje y del pensamiento”, dice. Y suma: “Aprender a escucharnos y saber qué significa lo que decimos es clave para entender qué programaciones inconscientes tenemos y a partir de ahí, liberarnos”.

NO SABEMOS LO QUE DECIMOS. “En las palabras está la clave para conectar con un más allá. El universo se dirige hacia eso que nombramos. Por eso, el poder de nuestras palabras es más grande de lo que creemos”, explica la creadora de Alquimia Femenina.

El problema es cuando lo que pedimos no es, en realidad, lo que queremos. Si le preguntamos a cualquier persona el significado de la palabra embarazo, prácticamente todos responderán que es “concebir un hijo” o “gestar un bebé en el vientre”.

Sin embargo, no es así. El primer resultado que aparece en el buscador de la RAE cuando escribimos esta palabra es “impedimento, dificultad u obstáculo”.

Esa definición comenzó a utilizarse porque la mujer estaba impedida de hacer ciertas cosas durante la gestación. Pero entonces, hoy, cuando una mujer dice “quiero embarazarme”, no está pidiendo lo que desea de forma correcta. Para mover al universo, Barrera dice hay que unir tres cosas: tu palabra, tu pensamiento y tu emoción.

Por ejemplo: si pedís “quiero conseguir un trabajo donde gane más de 70 mil pesos mensuales”, pero la emoción es de necesidad y de angustia porque no tenés dinero, la mente programará esas tres cosas como si hiciera una torta. “El imán para atraer el proceso es el estado emocional. Nuestras palabras tienen más poder del que creemos”, sigue la alquimista. Y ahí está la clave para entender por qué, muchas veces, no nos salen las cosas.

Algunas de las frases más escuchadas por Barrera son: “Quiero encontrar una pareja”. Pero si lo pedís así, puede ser que atraigas a dos personas, es decir: a alguien casado. “Pareja, acá y en la China, son dos personas, entonces lo que atraes es eso: a una pareja. No a un hombre solo y disponible que, en realidad, es lo que buscás”, explica.

Otra frase que repetimos a menudo es: “El lunes empiezo el gimnasio”. “Si lo planteás de esa forma, es muy probable que arranques y dejes porque empezar no es continuar ni concretar. La misma palabra te genera un problema”, dice la especialista.

Y por último, ¿quién no ha dicho “estoy saliendo con alguien”? “Estás saliendo, no estás entrando. Esa relación seguramente se va a romper”, concluye con determinación. Por eso, en tus palabras está la clave.

PREPARATE PARA CAMBIAR. Una de las ciencias en las que se apoya el método Alquimia Femenina es la física cuántica, que dice que somos una partícula dentro de un sistema.

“Como estamos dentro de un sistema familiar, todas las historias quedan en nosotros, por eso las repetimos. A veces se da en un síntoma físico que la ciencia define como genético”, explica la experta.

Así es que, en Alquimia, se trabaja con el árbol genealógico para liberarse de las historias que tendemos a repetir. “Los nombres también tienen historias, muchas veces son patrones y tienen una carga simbólica.

Por ejemplo, si te llamás igual que tu mamá o tu abuela, es probable que imites algo de esa historia, porque hay una identidad que no es enteramente propia”, dice Natalia Barrera.

La idea de conocer cuáles son estas programaciones inconscientes es poder usarlas a nuestro favor y que estos enemigos se transformen en aliados. Entonces, dice Barrera, es importante aprender a escuchar qué es lo que nos decimos, entender que en nuestro nombre están las claves y en el nombre de un síntoma físico (si es que lo tenemos), el dato para saber qué nos está enfermando. El 70 % de los síntomas de nuestro cuerpo se da por un problema emocional y el 30% restante, por algo físico o químico. El cuerpo siempre reacciona a un conflicto interior que no tiene solución y eso desencadena un dolor en alguna parte de nuestro cuerpo.

“Con el pie damos pasos, entonces no es raro sentir una molestia en los miembros inferiores cuando tenemos miedo a tomar una decisión. Los músculos nos hablan de impotencia, un dolor de estómago es algo que nos cayó mal, literalmente”, dice Barrera y continúa: “La hiperactividad, la ansiedad, la depresión y el estrés son cada vez más frecuentes porque no nos han enseñado a manejar nuestras emociones y a interpretar lo que nos pasa. Pero no hay que normalizar los síntomas”. El camino para desactivar esto empieza cuestionando nuestros pensamientos y creencias, en vez de reaccionar en automático. Al darnos cuenta de lo que estamos diciendo, de dónde viene y por qué, descubrimos cosas que tienen que ver con nuestra historia.

Barrera concluye: “Mientras te vas liberando, empezás a reconocer quién sos y eso no tiene nada que ver con lo que te dijeron que eras. Comenzás a pensar de otra manera, a sentir distinto y experimentás una metamorfosis para renacer y librarte de la cárcel del pasado, de los mandatos culturales y de crianza. Eso es Alquimia”.

¿Sabías que…? La neurociencia ha comprobado que nuestra mente se programa a través del lenguaje y del pensamiento. Es decir, pensamos a través de un lenguaje que determina la vida que vamos a tener. Por eso las personas que hablan desde un lugar positivo, de prosperidad, van a tener situaciones que tengan que ver con esas palabras. En cambio, quienes se viven quejando, lo único que atraen son situaciones negativas.

Textos: Candela Urta (curta@atlantida.com.ar) Fotos 123RF

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