Alerta: no estamos haciendo suficiente actividad física y eso afecta nuestra salud

El Día Mundial de la Actividad Física que se celebra es el 6 de abril, es un buen pretexto para tomar conciencia de que el sedentarismo, que alcanza el 50% de la población mundial, tiene graves consecuencias en la salud de grandes y chicos.

Portrait of a young business woman using laptop at office
Tanta vida sedentaria está perjudicando nuestra salud.

El 50% de la población mundial no realiza la actividad física recomendada para obtener beneficios en su salud. Esto impacta sobre todo en niños y adolescentes, entre los cuales el sedentarismo alcanza cerca del 60% y 70%. Las cifras son alarmantes ya que confirman que hoy el sedentarismo es una epidemia a nivel mundial, y uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, diabetes y algunos tipos de cáncer. La Organización mundial de la Salud afirma que a nivel mundial, uno de cada cuatro adultos y más del 80% de la población adolescente no tienen un nivel suficiente de actividad física.

Además, según la OMS, la inactividad física es el cuarto factor de riesgo en lo que respecta a la mortalidad mundial (6% de las muertes registradas). Se considera a la inactividad física como la causa principal de entre un 21% y 25% de los cánceres de mama y de colon, el 27% de los casos de diabetes y aproximadamente del 30% de la carga de cardiopatía isquémica.

En nuestro país, la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo del año 2013 reveló que casi el 55% de la población no realiza el mínimo de actividad física recomendada. Este año se estarán publicando los últimos datos actualizados sobre la situación actual de nuestro país.

Pero, lo más preocupante es que la inactividad física está afectando principalmente a los niños y adolescentes, entre los cuales el sedentarismo alcanza cerca del 60% y 70%. Esto conlleva un mayor riesgo de desarrollar enfermedades a edades tempranas e incluso aumenta de manera considerable la tasa de obesidad infantil que ya está impactando en países como el nuestro.

Se estima que para 2025 habrá 70 millones de niños con sobrepeso en el mundo, por lo que se recomienda que realicen cualquier tipo de actividad física (lúdica, deportiva o recreativa) al menos durante 60 minutos al día, una medida muy importante ya que en esta etapa se consolidan hábitos que luego serán determinantes para disminuir el riesgo a lo largo de la vida.

Cada 6 de abril se celebra el Día Mundial de la Actividad Física con el fin de fomentar el ejercicio, siempre de un modo seguro, ya que mantenerse en movimiento es vital – no solo a nivel estético sino también en cuanto a lo orgánico – pero debemos hacerlo tomando ciertos recaudos. Se considera actividad física cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que exija gasto de energía.

¿Y QUÉ PASA CON LOS ADULTOS? Uno de cada 4 no realiza suficiente actividad física. La Dra. Virginia Busnelli, (MN 110351), médica especialista en nutrición y directora del Centro de endocrinología y nutrición CRENYF, explica que “el sedentarismo es uno de los principales factores de riesgo de padecer enfermedades no transmisibles, como las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, el sobrepeso, la obesidad y la diabetes, convirtiéndose en uno de los principales factores de riesgo de mortalidad a nivel mundial”.

Entre los beneficios de incluir actividad física a la rutina diaria, la especialista apunta que:  Ayuda a mantener la masa muscular que se pierde con la edad; logra una pérdida de peso si se combina con un plan de alimentación adecuado; aumenta el colesterol HDL (colesterol bueno) y disminuye los valores de colesterol LDL (malo) y triglicéridos; contribuye a preservar las funciones mentales (comprensión, memoria, concentración); mejora la función cardiorespiratoria y muscular, la salud de los huesos, aumenta la flexibilidad articular, permite la conservación del equilibrio y la coordinación; optimiza los valores de presión arterial, y prolonga la vida y mejora la calidad de los años por vivir.

Además previene el desarrollo de enfermedades como diabetes mellitus, hipertensión arterial, dislipemia, obesidad, enfermedad cardiocerebrovascular, osteoporosis, cáncer de colon y mama; reduce el estrés y mejora el estado de ánimo. “Por todos estos beneficios, es que previo a realizar una consulta médica, en la cual se realice la aptitud para la realización de ejercicio físico, se estimule a la población a realizar un plan de actividad física adaptado a las necesidades de cada persona, pero principalmente que se flexibilice a la forma de vida de cada individuo, logrando instaurar un cambio que sea paulatino, progresivo y sostenible en el tiempo. Ya que se ha demostrado que las rutinas de ejercicios que modifican radicalmente la vida del paciente, no son fáciles de cumplir de inicio sin un establecimiento progresivo de actividad”, señala la especialista.

Young Active Businesswoman Commuting on a Bicycle with Protective Helmet Going to her Office
Ir a trabajar en bici es una buena opción para sumar actividad física a nuestra vida.

Por otra parte está demostrado que llevar una vida activa reduce en un 20% el riesgo de presentar eventos cardiovasculares y por lo tanto aumenta de manera considerable la expectativa de vida. Incluso este beneficio es mayor (llega a un 30% de reducción de complicaciones cardiovasculares) mientras más actividad física realicemos.

Según el Dr. Gonzalo Díaz Babio, médico cardiólogo (MN 129.388), miembro de la Fundación Cardiológica Argentina: “Actualmente, las recomendaciones explican que al menos debemos realizar 30 minutos de actividad física 5-7 veces a la semana, esto no solo requiere que sea actividad deportiva, sino que también incluye la simple caminata al trabajo o al supermercado, andar en bicicleta, bailar, subir escaleras, etc. No debemos olvidar que además del ejercicio aeróbico, entrenar la fuerza es una recomendación a veces olvidada y que debemos incluirla 1 o 2 veces a la semana. Esta conducta mejora nuestro perfil metabólico (glucemia, colesterol, presión arterial, peso, etc.) y por lo tanto también disminuye el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular”.

En éste punto es importante destacar que en el término “actividad física” no solo se incluyen los ejercicios planificados, como la natación, el ciclismo, el tenis, etc., sino que también se refiere a una amplia variedad de actividades y movimientos que incluyen actividades cotidianas, tales como caminar, bailar, subir y bajar escaleras, tareas domésticas, de jardinería y otras. Esto implica que en todos aquellos que aún no han logrado el establecimiento de una rutina diaria de ejercicios, pueden comenzar paulatinamente, realizando actividades que les guste y sumando actividad a su vida.

“La idea es disfrutar de una actividad que implique movimiento en sus diversas formas, adaptándola a nuestra funcionalidad, preferencias y haciéndola sostenible en el tiempo, una vez cumplido ese paso pasaremos a la etapa de sumar ejercicio planificado”, concluye la Dra. Busnelli.

LA IMPORTANCIA DE CHEQUEARSE ANTES. Según el Dr. Carlos Reguera, médico cardiólogo  y Jefe del Área de Medicina Preventiva de INEBA, “siempre es bueno evaluar la aptitud física del paciente antes de realizar actividad física sin incrementar riesgo.

Y para ello se debe cumplir con diferentes pasos”. Para empezar, es importante realizar una consulta cardiológica que incluya evaluación del paciente, interrogatorio y examen físico. Hay que tener en cuenta la historia familiar de enfermedad cardíaca y muerte súbita, antecedentes cardíacos personales y los síntomas relacionados con el ejercicio, síncope específicamente, dolor en el pecho y palpitaciones. El examen físico incluye la medición de la presión arterial, la palpación de pulsos y la auscultación dinámica, entre otros”, explica el especialista.

Luego de esta consulta, los estudios son vitales. El electrocardiograma y la prueba de esfuerzo son estudios básicos y de primer orden que consisten en someter al paciente a un esfuerzo para evaluar la respuesta cardiovascular. “En el caso de encontrarse hallazgos dudosos o patológicos se podrá avanzar con estudios adicionales como ecocardiografía, holter, o una resonancia cardíaca, por mencionar solo algunos”, enfatizas Reguera.

EN LA MEDIDA JUSTA, SIN EXAGERAR. La “actividad física” no debe confundirse con el “ejercicio”. Este es una variedad de actividad física planificada, estructurada, repetitiva y realizada con un objetivo relacionado con la mejora o el mantenimiento de uno o más componentes de la aptitud física. Abarca el ejercicio, pero también otros movimientos corporales y que se realizan como parte de los momentos de juego, del trabajo, de formas de transporte activas, de las tareas domésticas y de actividades recreativas.

¿Cuánta actividad física se recomienda?

Para chicos y adolescentes de 5 a 17 años: practicar al menos 60 minutos diarios de actividad física moderada o intensa. Duraciones superiores a los 60 minutos de actividad física procuran aún mayores beneficios para la salud.Debe incluir actividades que fortalezcan los músculos y huesos, por lo menos tres veces a la semana.

Para adultos de 18 a 64 años: practicar al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada, o al menos 75 minutos semanales de actividad física intensa, o una combinación equivalente entre actividad moderada e intensa. Para obtener mayores beneficios para la salud los adultos deben llegar a 300 minutos semanales de actividad física moderada o su equivalente. Conviene realizar las actividades de fortalecimiento muscular dos o más días a la semana y de tal manera que se ejerciten grandes conjuntos musculares. Para adultos de 65 años o más: Practicar al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada, o al menos 75 minutos semanales de actividad física intensa, o una combinación equivalente entre actividad moderada e intensa.

Profile of a beauty relaxed woman face floating in water of a pool enjoying vacations
Nadar es relajante y es otra manera de ponernos en movimiento.

Para obtener mayores beneficios para la salud estas personas deben llegar a 300 minutos semanales de actividad física moderada, o su equivalente. Las personas con problemas de movilidad deben practicar actividad física para mejorar su equilibrio y prevenir caídas por lo menos 3 días a la semana. Conviene realizar las actividades de fortalecimiento muscular dos o más días a la semana y de tal manera que se ejerciten grandes conjuntos musculares. La intensidad con que se practican distintas formas de actividad física varía según las personas. Para que beneficie a la salud cardiorrespiratoria, toda actividad debe realizarse en periodos de al menos 10 minutos de duración.

“La actividad física regular de intensidad moderada  – como caminar, montar en bicicleta o hacer deporte – tiene considerables beneficios para la salud. En todas las edades, los beneficios de la actividad física contrarrestan los posibles daños provocados, por ejemplo, por accidentes. Realizar algún tipo de actividad física es mejor que no realizar ninguna. Volviéndonos más activos a lo largo del día de formas relativamente simples podemos alcanzar fácilmente los niveles recomendados de actividad física”, concluye Reguera.

Texto: Daniela Fajardo

Fotos: 123RF

SEGUÍ LEYENDO:

“Dirty John” y “You”: dos series que plantean los riesgos de encontrar pareja en la red

Apto para veganos: desarrollan en el país un hongo con mejor proteína que la carne