Viviana Rivero: “A la gente le gusta lo que a mí me sale naturalmente”

Favorita de las novelas románticas históricas, la escritora cordobesa presentó Zafiros en la piel, su nuevo libro de cuentos. Fanática de las multiplataformas, a la edición impresa le suma una nouvelle que escribió en vivo. Una mujer que se anima a lo nuevo.

“Al principio uno no arriesga nada, vas más liviano en ese sentido, ¡pero no siento la trayectoria como un peso! Uno tiene una forma de poner eso que quiere contar, es muy difícil cambiarlo”.
“Al principio uno no arriesga nada, vas más liviano en ese sentido, ¡pero no siento la trayectoria como un peso! Uno tiene una forma de poner eso que quiere contar, es muy difícil cambiarlo”.

El primero de los doce cuentos de Zafiros en la piel empieza con un personaje comprando un regalo en una joyería. Lo atiende una chica, a la que se describe con cierto detalle, y después la historia continúa entre tatuajes y amores de una pareja de mediana edad. Nada de esas primeras páginas es terreno familiar para la lectora de Viviana Rivero (52) y ella lo sabe.

Zafiros en la piel (Planeta) es un libro diferente porque surgió en un contexto diferente: “Yo estaba en la mitad de mi novela cuando me contactaron de Google con esta idea del libro vivo”, explica.

El “libro vivo” fue una experiencia de escritura en la que lectores de 16 países estaban invitados a participar del proceso de escritura de un relato que no estaba en el libro, pero que se conecta con él.

La protagonista de esa nouvelle que escribió entre el 7 y el 12 de octubre no era otra que Macarena, la empleada de la joyería Zafiros en la piel, la chica con la que empieza ese primer relato. “Cuando escribí el libro ya había pensado en esto: la idea era que existiera ese diálogo entre el libro impreso y el vivo”, cuenta.

Algunos de los interrogantes que quedaron abiertos en esa novela corta del drive se responden en otro de los relatos impresos, en este experimento que sólo alguien que está atravesando un gran momento puede permitirse. España, México, Italia y Colombia son algunos de los países que ya la consagraron entre las más vendidas. Tanto que Secreto bien guardado –uno de sus best sellers– fue rodado en formato de miniserie (con Oriana Sabatini como protagonista) y espera su estreno.

-En este libro te moviste de la tradición de la novela romántica, ¿no te asusta la reacción de tu público?

-No, no me asusta porque era todo un desafío. Para mí este año era distinto: mis novelas fueron traducidas, así que tuve que viajar y trabajar mucho en eso también. Cuando me propusieron esto, me pareció que era un proyecto distinto y que era un buen momento para hacerlo. ¡Me queda mucho tiempo para volver a las novelas! Además, hasta ahora la respuesta fue muy positiva, no hubo nadie que me diga “¿por qué no hiciste otra novela?”. Aunque seguro va a pasar.

“A la gente le gusta lo que a mí me sale naturalmente”
“A la gente le gusta lo que a mí me sale naturalmente”

-Además, elegiste que casi todas las historias fueran actuales y no tan románticas, dos cambios más.

-El libro parte de la idea de que hay doce tipos de amor distintos, y a cada uno se le dedica una historia. El castellano tiene una única palabra: decimos “amo” para referimos a la pareja, a los hijos, a la vocación, etc. En griego, en cambio, hay doce palabras distintas que denominan esos distintos amores, que son los que retomo en historias separadas. Yo creo que el amor es el motor del mundo: el amor en todas sus versiones. El amor de pareja, el amor de un hijo que te cambia y no volvés a hacer lo mismo, el amor a la tierra, que te hace extrañar tu lugar y sus olores, el amor a una vocación que te hace trabajar hasta las 3 de la mañana sin cobrar.

-¿Sentís como un peso tu trayectoria?

-Es cierto que al principio uno no arriesga nada, vas más liviano en ese sentido, ¡pero no lo siento como un peso! Para mí el modo en que uno escribe es bastante parecido a la letra: si a alguien te pidiera que la cambies, probablemente puedas hacerla distinta un tiempito, pero después de unas hojas esa letra va a volver, ¡o no vas a querer escribir más! Uno tiene una forma de poner eso que quiere contar, es muy difícil cambiarlo. Yo siempre digo que soy una afortunada porque a la gente le gusta lo que a mí me sale naturalmente. No siento una presión, por suerte, porque no sabría hacerlo de otra forma. No veo muchas opciones.Otro tema que parece bastante recurrente es la gente que trata de escapar de su cotidianidad.

-¿Hay algo de tu historia en eso?

-La verdad es que yo me crié en una casa con un papá escritor. Él era bueno, tiene sus novelas editadas y ganó premios, pero no podía vivir de eso. Papá escribía a la noche, los sábados y los domingos, con lo cual mamá siempre nos dijo que no quería a nadie más con la literatura porque para loco ya estaba nuestro padre. Pero bueno, yo soy una convencida de que la vocación está en el ADN y te persigue hasta que en algún momento te atrapa. Yo empecé a escribir cuando mis chicos se hicieron un poco más grandes y me di cuenta de que tenía un rato para mí. Nunca había hecho un taller ni nada, pero leía mucho. Así surgió mi primera novela.

-¿Te imaginabas que eso que escribías podía funcionar en tantos países?

-No, para nada. Sabía que escribía bien porque soy abogada y me pasaba que cuando entregaba mis escritos me lo decían, pero no me imaginaba este éxito. También recuerdo que muchas veces, mientras leía un libro, me decía a mí misma: “yo puedo escribir esto” (se ríe). Lo sentía.

Texto: Lucía Benegas. Fotos: Julio Ruiz

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