Verano a la vista: 10 señales inequívocas que anuncian el final

Acá no hay diferencias entre nosotras y ellos. A todos, septiembre nos pega por igual: aunque todavía falta para fin de año, el 2018 agoniza. Aquí, 10 señales inequívocas que anuncian el final.

nos ellos 31-08 - 20180831
Verano a la vista

por  QUENA STRAUSS, periodista

Odio decirlo, pero el año ya se fue. De acuerdo: falta aún para el chinchín, pero lo cierto es que de agosto en adelante atravesamos los últimos estertores de 2018. Y, para colmo, las marcas de la despedida son absolutamente obvias:

1. En los gimnasios hay cola. De repente, todas comenzamos a mirar con resquemor la parte de la popa, que ya no podrá seguir siendo camuflada por camperón alguno, ¡ay!
2. El rosal se llena de yemas. Todavía no hay pimpollos, pero tus plantas parecen estar esperando la señal de largada para soltar toda su energía.
3. Si buscás empleo, te freezan hasta después del verano. Olvidate de buscar trabajo ahora. Con suerte, cazás una suplencia. 4. Vas a buscar liquidaciones y ya hay ropa de la colección verano. Así es. Hasta las perchas te gritan que hay una nueva tendencia.
5. El curso en el que ibas a anotarte cerró. La inscripción era hasta dentro de un mes, pero se llenó de gente porque todo el mundo ya está en Plan Aceleración.
6. Ya aparecen avisos de colonias de vacaciones. Vos subiendo tranqui panchi al subte y zás: aviso de la colonia Pato al agua para nenes de la edad del tuyo. Quedás en shock.
7. La calle cambia de colores. Todo se pone verde. De a poquito, Doña Primavera va pintando todo color esperanza.
8. Comenzás a fantasear con el aguinaldo. Más aún: mentalmente ya te lo patinaste.
9. Las cafeterías vuelven a ser heladerías. Ya pasaron el invierno. Ya pasó lo peor. ¡Saquen las mesas a la vereda y a zamparse un cucurucho bañado en chocolate!
10. Los pájaros están como locos. Se largan a trinar a las cuatro y media de la mañana. Asumilo: el verano ya viene. Y tus vecinos emplumados lo saben. x Verano a la vista por Quena Strauss, periodista

Adiós 2018

por Luis Buero, periodista

Ilustración: Verónica Palmieri.

Cuando todavía el viento sur decide pegar sobre Buenos Aires y la temperatura no sube, empiezo más que nunca a desear que llegue el verano. Pero a pesar de mi ansiedad climática, la realidad es que la mayor parte del año ya pasó. Mientras, a nuestro alrededor, la sensación de que el fin de 2018 se acerca comienza a vislumbrarse paulatinamente. ¿Cómo? Sumemos.

1. Las vidrieras de los negocios de atuendos femeninos ya tienen todo lo de invierno en liquidación y los maniquíes se exhiben ligeros de ropa.
2. Basta que un día el pronóstico anuncie 20 grados para que ya aparezcan tipos caminando en malla y ojotas aunque a la mañana hagan 6 grados de temperatura.
3. Los artistas empiezan a promocionar por televisión las obras de teatro que van a representar en Mar del Plata y Carlos Paz en enero.
4. Los alumnos y docentes sienten el peso de los meses e imaginan llegar al final del cuatrimestre a rastras.
5. Hay quienes ya planean (y hasta discuten) dónde van a pasar sus próximas vacaciones.
6. Dentro de un mes y medio los shoppings empiezan a anticipar la decoración relacionada con las fiestas navideñas.
7. Por lo antes dicho, yo me empiezo a preocupar por quiénes tendré que visitar en esas fechas contra mi voluntad.
8. Nos invade de a poco la necesidad de evaluar qué logramos o no en estos nueve meses y qué proyectamos para el 2019.
9. Luego, sentimos erróneamente que en lo que falta ya nada nos puede sorprender.
10. Mientras el Sol se acerca a la Tierra entendemos que aún existe la oportunidad de reparar algunas cosas, vínculos, recuerdos, antes de que caiga la última hoja del almanaque.

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