Adria Arjona

Si no fuera por el apellido que delata su origen latino –es nada más y nada menos que la hi­ja mayor del popular cantante guatemalteco Ricardo Arjona– su dominio del inglés es tan perfecto que Adria Arjona (23) podría hacernos creer que es una figurita nativa del mundo hollywoodense. Pero no lo es. Y su esfuerzo por convertirse en la actriz que es hoy deslumbra en la serie True Detective: a los 16 años se mudó a Nueva York para estudiar actuación, y aunque su familia podía pagar los gastos, ella decidió sol­ventarse sola: trabajó como moza y en eventos privados. “Tenía un hambre impresionante de hacer cosas diferentes y personajes distintos, pero fue difícil concretarlo”, cuenta a Para Ti a través de una videollamada la hija del famo­so cantante y autor del hit Señora de las cuatro décadas.

Previo a True Detective la actriz había participado en la película The Belco Experiment, en las series Person of In­terest y en Unforgettable, pero sin dudas el desembarco en una serie que ganó dos premios Emmy, gracias al guion de Nic Pizzolatto y a la dirección de Cary Fukunaga, le brinda a esta actriz la oportunidad de demostrarle al mundo quién es y quién quiere ser. Y lo cierto es que el personaje de Emily –a pesar de ser secundario– ya está catalogado como “clave” dentro de la serie. Su debut está dando que hablar. En ropa interior y cubierta sólo por una musculosa blanca, espera a su novio en la cama con el pelo revuelto y una mirada insinuante y provocativa. Así se la ve a Adria en el primer capítulo de la segunda temporada de True Detective, la serie de HBO que estrenó el domingo 21 de junio.

SU VOCACIÓN: ACTRIZ. “Desde chiquita estuve muy cerca del mundo artístico: los escenarios, la música y los buenos libros. Siempre me gustó el arte y tuve padres que me estimularon. Bailé casi toda mi vida y jugaba a interpretar diferentes personajes. Finalmente me topé con el mundo de la actuación, me enamoré y nadie me lo pudo quitar de la cabeza”

SU INFANCIA. “No se cómo expli­carlo porque es lo único que conozco. Somos una familia bastante humilde y nunca me di cuenta de lo grande que es mi papá. No creo que haya sido algo diferente, tal vez sí más loco, porque siempre estábamos viajando y los temas de conversación eran diferentes. Pero soy tan des­pistada que nunca me di cuenta de lo que opinaban los demás. En el colegio lo tomaban normal, gracias a Dios”

SU LLEGADA A TRUE DETECTIVE. “Vi la primera tempo­rada y me encantó la producción y la interpretación de cada personaje; era algo que nunca había visto. Y le dije a mi mánager: “Nick, yo voy a estar en esta serie”. Audi­cioné entonces para otro papel para la misma directora de casting, a quien le gustó mi trabajo y me mandó a la audición de True detective. Fue un sueño”.

AIRES DE MUNDO. De chica solía acompañar a su papá, Ricardo Arjona, en las giras que hacía por el mundo como cantante, y visitó muchas veces la Argentina. “Es como una segunda casa para mí”, dice. Justamente, en nuestro país Adria tiene como cuenta pendiente estudiar circo, aunque en este momento no tiene tiempo –además de True Detective, ya firmó para protagonizar Esmerald City, la serie de NBC basada en el Mago de Oz donde hará de Dorothy– y quiere trabajar con Ricardo Darín, a quien considera “un genio”. Nació en Puerto Rico, pero se crió en Ciudad de México, donde vivió hasta los 12 años, momento en el que su familia decidió mudarse a Miami –su madre es la exmodelo puertorriqueña Leslie Torres, con quien el intérprete estuvo casado diez años y tuvo a Adria y a Ricardo (21)–. A los 16 años su vocación por la actuación fue más fuerte y se fue a vivir a Nueva York para estudiar en el prestigioso Instituto de Teatro y Cine Lee Strasberg.

Hoy, a los 23 años, está empezando a saborear lo que tanto anheló: actúa con experimentados como Collin Farrel, Vince Vaughn y Rachel McAdams en una de las productoras más grandes del mundo. “Todavía no puedo creer hasta dónde llegué”, asegura. Pero a pesar de eso, aclara que se mantiene “con los pies sobre la tierra”.

SUS SUEÑOS. “Quiero trabajar con buenos directores, en buenos proyectos y con personajes que tengan tantas capas que me pueda volver loca. Quiero ser artista, trabajar, sea famosa o no el día de mañana. Si no vuelvo a hacer nada más en la tele y sólo hago teatro, voy a ser muy feliz. Me quiero expresar y espero hacerlo a través de mi actuación”.

Si no fuera por el apellido que delata su origen latino –es nada más y nada menos que la hi­ja mayor del popular cantante guatemalteco Ricardo Arjona– su dominio del inglés es tan perfecto que Adria Arjona (23) podría hacernos creer que es una figurita nativa del mundo hollywoodense. Pero no lo es. Y su esfuerzo por convertirse en la actriz que es hoy deslumbra en la serie True Detective: a los 16 años se mudó a Nueva York para estudiar actuación, y aunque su familia podía pagar los gastos, ella decidió sol­ventarse sola: trabajó como moza y en eventos privados. “Tenía un hambre impresionante de hacer cosas diferentes y personajes distintos, pero fue difícil concretarlo”, cuenta a Para Ti a través de una videollamada la hija del famo­so cantante y autor del hit Señora de las cuatro décadas.

Previo a True Detective la actriz había participado en la película The Belco Experiment, en las series Person of In­terest y en Unforgettable, pero sin dudas el desembarco en una serie que ganó dos premios Emmy, gracias al guion de Nic Pizzolatto y a la dirección de Cary Fukunaga, le brinda a esta actriz la oportunidad de demostrarle al mundo quién es y quién quiere ser. Y lo cierto es que el personaje de Emily –a pesar de ser secundario– ya está catalogado como “clave” dentro de la serie. Su debut está dando que hablar. En ropa interior y cubierta sólo por una musculosa blanca, espera a su novio en la cama con el pelo revuelto y una mirada insinuante y provocativa. Así se la ve a Adria en el primer capítulo de la segunda temporada de True Detective, la serie de HBO que estrenó el domingo 21 de junio.

SU VOCACIÓN: ACTRIZ. “Desde chiquita estuve muy cerca del mundo artístico: los escenarios, la música y los buenos libros. Siempre me gustó el arte y tuve padres que me estimularon. Bailé casi toda mi vida y jugaba a interpretar diferentes personajes. Finalmente me topé con el mundo de la actuación, me enamoré y nadie me lo pudo quitar de la cabeza”

SU INFANCIA. “No se cómo expli­carlo porque es lo único que conozco. Somos una familia bastante humilde y nunca me di cuenta de lo grande que es mi papá. No creo que haya sido algo diferente, tal vez sí más loco, porque siempre estábamos viajando y los temas de conversación eran diferentes. Pero soy tan des­pistada que nunca me di cuenta de lo que opinaban los demás. En el colegio lo tomaban normal, gracias a Dios”

SU LLEGADA A TRUE DETECTIVE. “Vi la primera tempo­rada y me encantó la producción y la interpretación de cada personaje; era algo que nunca había visto. Y le dije a mi mánager: “Nick, yo voy a estar en esta serie”. Audi­cioné entonces para otro papel para la misma directora de casting, a quien le gustó mi trabajo y me mandó a la audición de True detective. Fue un sueño”.

AIRES DE MUNDO. De chica solía acompañar a su papá, Ricardo Arjona, en las giras que hacía por el mundo como cantante, y visitó muchas veces la Argentina. “Es como una segunda casa para mí”, dice. Justamente, en nuestro país Adria tiene como cuenta pendiente estudiar circo, aunque en este momento no tiene tiempo –además de True Detective, ya firmó para protagonizar Esmerald City, la serie de NBC basada en el Mago de Oz donde hará de Dorothy– y quiere trabajar con Ricardo Darín, a quien considera “un genio”. Nació en Puerto Rico, pero se crió en Ciudad de México, donde vivió hasta los 12 años, momento en el que su familia decidió mudarse a Miami –su madre es la exmodelo puertorriqueña Leslie Torres, con quien el intérprete estuvo casado diez años y tuvo a Adria y a Ricardo (21)–. A los 16 años su vocación por la actuación fue más fuerte y se fue a vivir a Nueva York para estudiar en el prestigioso Instituto de Teatro y Cine Lee Strasberg.

Hoy, a los 23 años, está empezando a saborear lo que tanto anheló: actúa con experimentados como Collin Farrel, Vince Vaughn y Rachel McAdams en una de las productoras más grandes del mundo. “Todavía no puedo creer hasta dónde llegué”, asegura. Pero a pesar de eso, aclara que se mantiene “con los pies sobre la tierra”.

SUS SUEÑOS. “Quiero trabajar con buenos directores, en buenos proyectos y con personajes que tengan tantas capas que me pueda volver loca. Quiero ser artista, trabajar, sea famosa o no el día de mañana. Si no vuelvo a hacer nada más en la tele y sólo hago teatro, voy a ser muy feliz. Me quiero expresar y espero hacerlo a través de mi actuación”.

Efecto Frank

Tiene nombre de hombre y se presenta en su web como si fuera “el de tu vida” con frases como “ey, nena, ¿cómo querés tu café? o “seamos honestos, soy justo lo que estabas buscando”, pero no es más que un scrub, aunque es todo un suceso. Una fórmula apta para todo tipo de pieles, lindas fotos y muchos hashtags (#letsbefrank, #thefrankeffect, #frankbodyscrub) ayu­daron a viralizar el producto en las redes sociales. El exfoliante corporal del momento, que nació en territorio australiano, viene en un sencillo envase de papel madera, cuesta alrededor de US$ 15 y su envío es gratuito para países europeos, Estados Unidos y Canadá. Su finali­dad es combatir celulitis, estrías, psoriasis, eczema y otras enfermedades de la piel, y dejarla suave y flexible. ¿Funcionará?

#LET’S BE FRANK. El café es muy rico y muy útil para ayudarnos a despertar en la mañana, pero en cuestión de salud o nutrición no es la bebida más recomendable para el desayuno… Entonces, si no es lo más saludable para nuestro cuerpo, ¿cómo puede ser beneficioso para nuestra piel? Al parecer el café es malo para la ingesta, pero bueno para uso tópico. Sus principales propieda­des son desintoxicantes y diuréticas; fue a través de la mesoterapia que se descubrió el efecto de la cafeína: al actuar sobre las várices otorga una mejor circulación en las piernas y evita, al mismo tiempo, la aparición de nuevas várices. Pero además el café –más concretamente la cafeína– es una de las principales herramientas em­pleadas para combatir la celulitis. “La cafeína es un gran estimulante, inhibe la lipogénesis (formación de grasa) y activa la lipólisis favoreciendo la destrucción o disminución de grasa, funcionando como un gran acelerador en materia de  remodelación”, ejemplifica Lidia Sánchez, dermocosmiatra internacional de Exel.

Según la experta, es uno de los mejores ingredientes para combatir la celulitis, por eso aconseja su uso a nivel corporal, pero no en la cara. Por otro lado, el efecto de abrasión producido por la fricción del café molido sobre la piel es lo que le otorga al producto la propiedad exfoliante, y si bien esta acción mejora el flujo sanguíneo y esto podría llegar a ser útil en algún punto como para combatir las ojeras –dado que hay cremas para contorno de ojos que contienen este activo–, más vale ser precavida y evitar emplearlo en zonas que los expertos desaconsejan.

#THE FRANK EFFECT. La mejoría se nota desde el primer momento porque al activar la circulación mediante la fricción, la piel queda más suave. El blend original incluye, además del café tostado y molido, aceite de almendras, que favorece la cicatrización de la piel. También tiene vitamina E para combatir los radicales libres que causan sequedad y arrugas finas, y sal marina que no sólo reduce la inflamación, sino que también elimina la piel seca y escamosa. Pero además existen variaciones de esta fórmula; por ejemplo, la que tiene cacao es más pertinente para combatir manchas, y la que contiene coco es ideal para mejorar brotes o infecciones de la piel. Más que fijarnos cómo nos gusta el café, tendremos que ver qué tipo necesitamos… 

Hacé tu propio scrub. Como Frank no se vende en Argentina y el tema de las importaciones está complicado, te damos una versión casera que no falla.

Consejos x Usalo sólo en el cuerpo, al final de la ducha ¡no antes! x Aplicalo con la piel húmeda, frotando intensamente; no lo hagas estando apurada ya que requiere tiempo y dedicación. x Una vez que se seca (entre 10 y 15 minutos) enjuagate sólo con agua. x Hacelo una vez a la semana. Ingredientes: 1 taza de café molido; 1 taza de azúcar orgánica; 2 cucharadas de cacao en polvo; 1/2 taza de aceite de coco. Preparación: Integrá todos los ingredientes secos. Agregá el aceite de coco y mezclá hasta que se unan todos los ingredientes. Conservá en un frasco de vidrio o en un tupper. ¡Probalo!

Tiene nombre de hombre y se presenta en su web como si fuera “el de tu vida” con frases como “ey, nena, ¿cómo querés tu café? o “seamos honestos, soy justo lo que estabas buscando”, pero no es más que un scrub, aunque es todo un suceso. Una fórmula apta para todo tipo de pieles, lindas fotos y muchos hashtags (#letsbefrank, #thefrankeffect, #frankbodyscrub) ayu­daron a viralizar el producto en las redes sociales. El exfoliante corporal del momento, que nació en territorio australiano, viene en un sencillo envase de papel madera, cuesta alrededor de US$ 15 y su envío es gratuito para países europeos, Estados Unidos y Canadá. Su finali­dad es combatir celulitis, estrías, psoriasis, eczema y otras enfermedades de la piel, y dejarla suave y flexible. ¿Funcionará?

#LET’S BE FRANK. El café es muy rico y muy útil para ayudarnos a despertar en la mañana, pero en cuestión de salud o nutrición no es la bebida más recomendable para el desayuno… Entonces, si no es lo más saludable para nuestro cuerpo, ¿cómo puede ser beneficioso para nuestra piel? Al parecer el café es malo para la ingesta, pero bueno para uso tópico. Sus principales propieda­des son desintoxicantes y diuréticas; fue a través de la mesoterapia que se descubrió el efecto de la cafeína: al actuar sobre las várices otorga una mejor circulación en las piernas y evita, al mismo tiempo, la aparición de nuevas várices. Pero además el café –más concretamente la cafeína– es una de las principales herramientas em­pleadas para combatir la celulitis. “La cafeína es un gran estimulante, inhibe la lipogénesis (formación de grasa) y activa la lipólisis favoreciendo la destrucción o disminución de grasa, funcionando como un gran acelerador en materia de  remodelación”, ejemplifica Lidia Sánchez, dermocosmiatra internacional de Exel.

Según la experta, es uno de los mejores ingredientes para combatir la celulitis, por eso aconseja su uso a nivel corporal, pero no en la cara. Por otro lado, el efecto de abrasión producido por la fricción del café molido sobre la piel es lo que le otorga al producto la propiedad exfoliante, y si bien esta acción mejora el flujo sanguíneo y esto podría llegar a ser útil en algún punto como para combatir las ojeras –dado que hay cremas para contorno de ojos que contienen este activo–, más vale ser precavida y evitar emplearlo en zonas que los expertos desaconsejan.

#THE FRANK EFFECT. La mejoría se nota desde el primer momento porque al activar la circulación mediante la fricción, la piel queda más suave. El blend original incluye, además del café tostado y molido, aceite de almendras, que favorece la cicatrización de la piel. También tiene vitamina E para combatir los radicales libres que causan sequedad y arrugas finas, y sal marina que no sólo reduce la inflamación, sino que también elimina la piel seca y escamosa. Pero además existen variaciones de esta fórmula; por ejemplo, la que tiene cacao es más pertinente para combatir manchas, y la que contiene coco es ideal para mejorar brotes o infecciones de la piel. Más que fijarnos cómo nos gusta el café, tendremos que ver qué tipo necesitamos… 

Hacé tu propio scrub. Como Frank no se vende en Argentina y el tema de las importaciones está complicado, te damos una versión casera que no falla.

Consejos x Usalo sólo en el cuerpo, al final de la ducha ¡no antes! x Aplicalo con la piel húmeda, frotando intensamente; no lo hagas estando apurada ya que requiere tiempo y dedicación. x Una vez que se seca (entre 10 y 15 minutos) enjuagate sólo con agua. x Hacelo una vez a la semana. Ingredientes: 1 taza de café molido; 1 taza de azúcar orgánica; 2 cucharadas de cacao en polvo; 1/2 taza de aceite de coco. Preparación: Integrá todos los ingredientes secos. Agregá el aceite de coco y mezclá hasta que se unan todos los ingredientes. Conservá en un frasco de vidrio o en un tupper. ¡Probalo!

Chicas de oro

Valientes, femeninas y con disciplina de acero, así demostraron ser las argentinas que compitieron en uno de los tres eventos deportivos más im­portantes del mundo, los Juegos Panamericanos 2015 en Toronto, Canadá. Entre muchas de las atletas que lograron llegar al podio de las ganadoras (hasta el cierre de esta edición), seis fueron las mujeres que se colgaron la medalla de oro: Giselle Soler (patín artístico), Maira Arias (patín carrera), María Sol Branz y Victoria Travascio (49er-FX), María Paula Salerno (yatching) y María Irigoyen (tenis). Te presentamos a quienes mejor nos están representando.

BAILAR SOBRE RUEDAS. Antes de aprender a andar en bicicleta con rue­ditas, Giselle Soler (18) ya estaba su­bida a sus patines. Con tan solo tres años, La Gigi (como le dicen sus amigos y familia) aprendió de la mano de su hermana mayor, Elizabeth (21), quien practicaba patín artístico en el club Temperley. Apasionadas, luchadoras y ambiciosas, las Soler son conocidas en el ambiente por su técnica impecable. De hecho, cuatro años atrás, Elizabeth se consagró como medalla de oro en los Panamericanos de Guadalajara, mismo título que acaba de conseguir Giselle en Toronto. Enfundada en un vestido brillante color nude, sorprendió al jurado con una maravillosa versión de Carmen. Fue tal su destreza y la interpretación dramática sobre los patines que ni dos caídas (en el truco Triple Axel y en el Triple Mex) lograron empañar su performance. Ya con la medalla de oro colgada al cuello, Giselle admitió: “Mis viejos me enseñaron que cuando te caés, te tenés que levantar. En el patín y en la vida.”. La atleta vuelve ahora a la Argentina con la satisfacción de la victoria y va por más.

LA MÁS RÁPIDA. Con la ilusión a flor de piel y acompañada por su familia y novio, Maira Arias (28), la patinadora estrella de la Argentina y neuquina radicada en Mar del Plata, llegó a Toronto lista para ganar. Y así fue. Desde la largada hasta que cruzó la meta, arrasó y le sacó una gran ventaja a sus oponentes. La favorita y campeona mundial, Johana Viveros, de Colombia, se cayó y no pudo terminar la carrera. Arias concluyó los 10.000 metros en de 17 minutos y 13 segundos. “Todas las noches soñaba con el oro”, aseguró ella, que ahora tiene un sueño más grande: “Mi próxima meta es el campeonato mundial que es en noviembre y se disputará en Taipéi, China”.

DUPLA IMBATIBLE. Aunque cada una tiene su profesión –la platense Victoria Travascio (26) es abogada y la tigrense María Sol Branz (25), arquitecta–, ambas comparten desde la infancia la pasión por las fragatas. Y el esfuerzo valió la pena: las chicas acaban de ganar el oro. Con el sueño de competir internacionalmente, decidieron gastar todos sus ahorros (unos US$ 20.000) para comprar un barco olímpico. La valentía dio sus frutos cuando el viernes 17 de julio estas deportistas argentinas lograron derrocar a las favoritas en el 49erFX (es una clase internacional de embarcación a vela) femenino, las brasileñas Martine Soffiatti Grael y Kahena Kunze, y se consagraron en la cima del podio. Según las campeonas, dejaron todo en el agua: “Tenemos moretones, el pelo y las manos quemadas por los cabos…, pero todo valió la pena”.

TALENTO EN EL AGUA. “¡Un equipo dorado como el sol que brilla en medio de la celeste y blanca!”, tuiteó @javiercon­teok debajo de la foto en la que se ve al team ganador del oro. Sonrientes y con hambre de victoria, la platense María Paula Salerno (29) y sus compañeros, Nicolás Fraccia y Javier Conte, posaron antes de entrar al agua en el Royal Canadian Yacht Club. “Me pone muy contenta la buena experiencia de navegar en un barco de tres personas, así las presiones se dividen”, contó todavía exaltada por el triunfo. Lo cierto es que no fue una victoria fácil. El clima estuvo gris, el viento oscilante y la lluvia aparecía y desaparecía repentinamente; sin embargo, ella mostró un temple de acero. Fuera del agua, Salerno también se destaca en el mundo académico. Es becaria doctoral en  el CONICET, licenciada en Letras, profesora de Litera-tura Francesa en la Universidad de La Plata y, además, secretaria de la poeta Aurora Venturini.

RAQUETA IN GOLD. No sé qué tendrá Tandil, pero esta ciudad bonaerense vio nacer y crecer a grandes tenistas argentinos como Juan Martín Del Potro, Juan Mónaco, Machi González… y María Irigoyen (28), la mujer doblemente campeona en los Juegos Panamericanos. La blonda ya se había llevado la medalla de oro en Guadalajara 2011, cuando jugó con Florencia Molinero en el dobles femenino, y ahora lo hizo otra vez: el pasado miércoles 15 entró a la cancha del Centro de Tenis de la Universidad de York junto al también argentino Guido Andreozzi y derribaron a los canadienses Philip Bester y Gaby Dabrowski por 6-3 y 6-0. Además, la zurda de espíritu aguerrido y juego estratégico obtuvo la medalla de bronce en el dobles femenino junto a Paula Ormaechea sin necesidad de jugar ya que sus rivales brasileñas alegaron una lesión física. “Traer una medalla de oro fue uno de los logros más importantes de mi carrera”, declaró esta chica low-profile en exclusiva para Para Ti.

Valientes, femeninas y con disciplina de acero, así demostraron ser las argentinas que compitieron en uno de los tres eventos deportivos más im­portantes del mundo, los Juegos Panamericanos 2015 en Toronto, Canadá. Entre muchas de las atletas que lograron llegar al podio de las ganadoras (hasta el cierre de esta edición), seis fueron las mujeres que se colgaron la medalla de oro: Giselle Soler (patín artístico), Maira Arias (patín carrera), María Sol Branz y Victoria Travascio (49er-FX), María Paula Salerno (yatching) y María Irigoyen (tenis). Te presentamos a quienes mejor nos están representando.

BAILAR SOBRE RUEDAS. Antes de aprender a andar en bicicleta con rue­ditas, Giselle Soler (18) ya estaba su­bida a sus patines. Con tan solo tres años, La Gigi (como le dicen sus amigos y familia) aprendió de la mano de su hermana mayor, Elizabeth (21), quien practicaba patín artístico en el club Temperley. Apasionadas, luchadoras y ambiciosas, las Soler son conocidas en el ambiente por su técnica impecable. De hecho, cuatro años atrás, Elizabeth se consagró como medalla de oro en los Panamericanos de Guadalajara, mismo título que acaba de conseguir Giselle en Toronto. Enfundada en un vestido brillante color nude, sorprendió al jurado con una maravillosa versión de Carmen. Fue tal su destreza y la interpretación dramática sobre los patines que ni dos caídas (en el truco Triple Axel y en el Triple Mex) lograron empañar su performance. Ya con la medalla de oro colgada al cuello, Giselle admitió: “Mis viejos me enseñaron que cuando te caés, te tenés que levantar. En el patín y en la vida.”. La atleta vuelve ahora a la Argentina con la satisfacción de la victoria y va por más.

LA MÁS RÁPIDA. Con la ilusión a flor de piel y acompañada por su familia y novio, Maira Arias (28), la patinadora estrella de la Argentina y neuquina radicada en Mar del Plata, llegó a Toronto lista para ganar. Y así fue. Desde la largada hasta que cruzó la meta, arrasó y le sacó una gran ventaja a sus oponentes. La favorita y campeona mundial, Johana Viveros, de Colombia, se cayó y no pudo terminar la carrera. Arias concluyó los 10.000 metros en de 17 minutos y 13 segundos. “Todas las noches soñaba con el oro”, aseguró ella, que ahora tiene un sueño más grande: “Mi próxima meta es el campeonato mundial que es en noviembre y se disputará en Taipéi, China”.

DUPLA IMBATIBLE. Aunque cada una tiene su profesión –la platense Victoria Travascio (26) es abogada y la tigrense María Sol Branz (25), arquitecta–, ambas comparten desde la infancia la pasión por las fragatas. Y el esfuerzo valió la pena: las chicas acaban de ganar el oro. Con el sueño de competir internacionalmente, decidieron gastar todos sus ahorros (unos US$ 20.000) para comprar un barco olímpico. La valentía dio sus frutos cuando el viernes 17 de julio estas deportistas argentinas lograron derrocar a las favoritas en el 49erFX (es una clase internacional de embarcación a vela) femenino, las brasileñas Martine Soffiatti Grael y Kahena Kunze, y se consagraron en la cima del podio. Según las campeonas, dejaron todo en el agua: “Tenemos moretones, el pelo y las manos quemadas por los cabos…, pero todo valió la pena”.

TALENTO EN EL AGUA. “¡Un equipo dorado como el sol que brilla en medio de la celeste y blanca!”, tuiteó @javiercon­teok debajo de la foto en la que se ve al team ganador del oro. Sonrientes y con hambre de victoria, la platense María Paula Salerno (29) y sus compañeros, Nicolás Fraccia y Javier Conte, posaron antes de entrar al agua en el Royal Canadian Yacht Club. “Me pone muy contenta la buena experiencia de navegar en un barco de tres personas, así las presiones se dividen”, contó todavía exaltada por el triunfo. Lo cierto es que no fue una victoria fácil. El clima estuvo gris, el viento oscilante y la lluvia aparecía y desaparecía repentinamente; sin embargo, ella mostró un temple de acero. Fuera del agua, Salerno también se destaca en el mundo académico. Es becaria doctoral en  el CONICET, licenciada en Letras, profesora de Litera-tura Francesa en la Universidad de La Plata y, además, secretaria de la poeta Aurora Venturini.

RAQUETA IN GOLD. No sé qué tendrá Tandil, pero esta ciudad bonaerense vio nacer y crecer a grandes tenistas argentinos como Juan Martín Del Potro, Juan Mónaco, Machi González… y María Irigoyen (28), la mujer doblemente campeona en los Juegos Panamericanos. La blonda ya se había llevado la medalla de oro en Guadalajara 2011, cuando jugó con Florencia Molinero en el dobles femenino, y ahora lo hizo otra vez: el pasado miércoles 15 entró a la cancha del Centro de Tenis de la Universidad de York junto al también argentino Guido Andreozzi y derribaron a los canadienses Philip Bester y Gaby Dabrowski por 6-3 y 6-0. Además, la zurda de espíritu aguerrido y juego estratégico obtuvo la medalla de bronce en el dobles femenino junto a Paula Ormaechea sin necesidad de jugar ya que sus rivales brasileñas alegaron una lesión física. “Traer una medalla de oro fue uno de los logros más importantes de mi carrera”, declaró esta chica low-profile en exclusiva para Para Ti.

¿Para qué están los amigos?

No recuerdo a título de qué, pero una maña­na en el jardín de infantes, en sala de cinco, teníamos que ir a clase disfrazados. Yo me disfracé de Jem, esa rockera glam de los di­bujos animados de los ‘80 que usaba una guitarra eléc­trica rosa. Aunque era una rareza porque mi infancia fue en los ‘90, una compañera se acercó a mí y me dijo que ella también era fan de Jem. Creo que sólo atiné a sonreír y ella me preguntó si quería ser su amiga. Le dije que sí. Fuimos amigas desde ese mismísimo instante hasta el mismísimo instante en el que nos entregaron el diploma que nos catapultaba a primer grado, en co­legios diferentes. Nunca más alguien me preguntó si quería ser su amiga sino que yo me hice a mí misma y para adentro preguntas del tipo “¿esta persona ya es mi amiga?”. La amistad es la única de nuestras relaciones sociales que no está definida por márgenes precisos. Pensemos en voz alta eso que siempre damos por sobreentendido en voz baja: ¿para qué están los amigos?

PARA COMPARTIR LO BUENO. Patricio Raffo (42) tra­baja en sistemas, pero invierte mucho tiempo, energía y expectativas en la banda en la que toca el bajo. En la empresa en la que trabaja, tiene una amiga –llamémosle Silvia, para proteger lo que queda de esa amistad– que está en otra oficina, pero se acerca varias veces por semana a la suya, se instala en su escritorio y le saca charla, largo y tendido. Cuando a la banda de Patricio empezó a irle bien notó que entre todas las fe­licitaciones faltaba siempre la de Silvia. Lo mismo cuando su hija cumplía años o daba esos pasos tan comunes. Llegó a la conclusión de que Silvia pertenecía a la clase de amigos que están para el bajón, para dar vueltas retóricas por la desgracia, pero no para festejar lo bueno.

PARA EXPANDIR LA FAMILIA. No somos islas: necesita­mos seres humanos a nuestro alrededor, tanto en el plano afectivo como en el plano funcional. Alguien nos tiene que querer y alguien tiene que cuidar al perro cuando nos vamos de viaje. Ahora formamos parejas estables y tenemos hijos más tarde en la vida. Durante ese limbo que llamamos ser “jóvenes adultos” y en el que vamos por el mundo atomizados, durmiendo en monoambientes y comiendo frente a Netflix, los amigos funcionan como una red de contención, de la que también forma parte la familia. Martín Cutro (45), editor general de Para Ti, dice: “Los amigos son una extensión inmediata del círculo familiar. ‘Estar’ es una de las ideas clave de la amistad, y ‘compartir’ es la otra, desde el momento y gesto más chico hasta el más grande.

PARA ALARGAR LA VIDA. Sobran estudios que dicen que la amistad le hace bien a la salud. Por ejemplo: en 2008, investigadores de la universidad de Harvard llegaron a la conclusión de que lazos sociales fuertes favorecen la salud del cerebro mientras envejecemos. Otro: en un estudio publicado en la Sociedad Americana de Medicina Psicosomática, siguieron a 736 adultos durante seis años y observaron que mientras tener una sola relación no afectaba las chances de sufrir enfermedades cardíacas, tener muchos amigos sí lo hacía. El único factor más determinante que la amistad era el consumo de tabaco. Y uno más: en 2006, un estudio de la Sociedad Ameri- cana de Oncología Clínica siguió a tres mil mujeres con cáncer de mama y descubrió que aquellas sin amigas íntimas tenían cuatro veces más chances de morir de esa enfermedad que las que tenían diez amigos o más.

PARA BANCAR LO MALO. Lucía Benegas (29), redactora de Para Ti, cumple el deseo de Roberto Carlos. Tiene un millón de amigos, entre los que puedo decir a mucha honra que me incluyo. “Hay amigos para todo: están los amigos con los que te divertís, te reís y te hacen bien justamente por eso. Está la gente con la conectás desde un lugar empático y emocional, con la que sentís parecido. También están los amigos que son tu antítesis: vas con tu rollo, ponen el oído y te ayudan a ver las cosas de otra forma”, dice. ¿En qué situaciones tiene que estar sí o sí un amigo? “En ese tipo de situaciones en las que te sentís sola y tu vida es miserable. En las grandes tragedias, en cambio, a veces necesitás un poco más de espacio y los buenos amigos saben leer eso y cuidarte desde la distancia”.

PARA PONER EL CUERPO. Una de las peores decepciones que me llevé en materia de amistad fue cuando dos amigas hicieron oídos sordos a mi pedido de ayuda en una mudanza. Mientras otras me ayudaban a embalar y cargar cajas, ellas no respondieron mi whatsapp ni con una excusa. Estar, a veces, no es metafórico; es literal. Maxi Didari (38), fotógrafo, se junta absoluta- mente todos los viernes a la noche a comer con sus amigos. Las excusas, dice, no sirven: hay que estar. “La verdad es que soy como un chico para eso. Me enojo si no vienen porque son una de las cosas más importantes de mi vida”.

No recuerdo a título de qué, pero una maña­na en el jardín de infantes, en sala de cinco, teníamos que ir a clase disfrazados. Yo me disfracé de Jem, esa rockera glam de los di­bujos animados de los ‘80 que usaba una guitarra eléc­trica rosa. Aunque era una rareza porque mi infancia fue en los ‘90, una compañera se acercó a mí y me dijo que ella también era fan de Jem. Creo que sólo atiné a sonreír y ella me preguntó si quería ser su amiga. Le dije que sí. Fuimos amigas desde ese mismísimo instante hasta el mismísimo instante en el que nos entregaron el diploma que nos catapultaba a primer grado, en co­legios diferentes. Nunca más alguien me preguntó si quería ser su amiga sino que yo me hice a mí misma y para adentro preguntas del tipo “¿esta persona ya es mi amiga?”. La amistad es la única de nuestras relaciones sociales que no está definida por márgenes precisos. Pensemos en voz alta eso que siempre damos por sobreentendido en voz baja: ¿para qué están los amigos?

PARA COMPARTIR LO BUENO. Patricio Raffo (42) tra­baja en sistemas, pero invierte mucho tiempo, energía y expectativas en la banda en la que toca el bajo. En la empresa en la que trabaja, tiene una amiga –llamémosle Silvia, para proteger lo que queda de esa amistad– que está en otra oficina, pero se acerca varias veces por semana a la suya, se instala en su escritorio y le saca charla, largo y tendido. Cuando a la banda de Patricio empezó a irle bien notó que entre todas las fe­licitaciones faltaba siempre la de Silvia. Lo mismo cuando su hija cumplía años o daba esos pasos tan comunes. Llegó a la conclusión de que Silvia pertenecía a la clase de amigos que están para el bajón, para dar vueltas retóricas por la desgracia, pero no para festejar lo bueno.

PARA EXPANDIR LA FAMILIA. No somos islas: necesita­mos seres humanos a nuestro alrededor, tanto en el plano afectivo como en el plano funcional. Alguien nos tiene que querer y alguien tiene que cuidar al perro cuando nos vamos de viaje. Ahora formamos parejas estables y tenemos hijos más tarde en la vida. Durante ese limbo que llamamos ser “jóvenes adultos” y en el que vamos por el mundo atomizados, durmiendo en monoambientes y comiendo frente a Netflix, los amigos funcionan como una red de contención, de la que también forma parte la familia. Martín Cutro (45), editor general de Para Ti, dice: “Los amigos son una extensión inmediata del círculo familiar. ‘Estar’ es una de las ideas clave de la amistad, y ‘compartir’ es la otra, desde el momento y gesto más chico hasta el más grande.

PARA ALARGAR LA VIDA. Sobran estudios que dicen que la amistad le hace bien a la salud. Por ejemplo: en 2008, investigadores de la universidad de Harvard llegaron a la conclusión de que lazos sociales fuertes favorecen la salud del cerebro mientras envejecemos. Otro: en un estudio publicado en la Sociedad Americana de Medicina Psicosomática, siguieron a 736 adultos durante seis años y observaron que mientras tener una sola relación no afectaba las chances de sufrir enfermedades cardíacas, tener muchos amigos sí lo hacía. El único factor más determinante que la amistad era el consumo de tabaco. Y uno más: en 2006, un estudio de la Sociedad Ameri- cana de Oncología Clínica siguió a tres mil mujeres con cáncer de mama y descubrió que aquellas sin amigas íntimas tenían cuatro veces más chances de morir de esa enfermedad que las que tenían diez amigos o más.

PARA BANCAR LO MALO. Lucía Benegas (29), redactora de Para Ti, cumple el deseo de Roberto Carlos. Tiene un millón de amigos, entre los que puedo decir a mucha honra que me incluyo. “Hay amigos para todo: están los amigos con los que te divertís, te reís y te hacen bien justamente por eso. Está la gente con la conectás desde un lugar empático y emocional, con la que sentís parecido. También están los amigos que son tu antítesis: vas con tu rollo, ponen el oído y te ayudan a ver las cosas de otra forma”, dice. ¿En qué situaciones tiene que estar sí o sí un amigo? “En ese tipo de situaciones en las que te sentís sola y tu vida es miserable. En las grandes tragedias, en cambio, a veces necesitás un poco más de espacio y los buenos amigos saben leer eso y cuidarte desde la distancia”.

PARA PONER EL CUERPO. Una de las peores decepciones que me llevé en materia de amistad fue cuando dos amigas hicieron oídos sordos a mi pedido de ayuda en una mudanza. Mientras otras me ayudaban a embalar y cargar cajas, ellas no respondieron mi whatsapp ni con una excusa. Estar, a veces, no es metafórico; es literal. Maxi Didari (38), fotógrafo, se junta absoluta- mente todos los viernes a la noche a comer con sus amigos. Las excusas, dice, no sirven: hay que estar. “La verdad es que soy como un chico para eso. Me enojo si no vienen porque son una de las cosas más importantes de mi vida”.

Ale Sanz

Mientras espero en uno de los lujosos pa­sillos del Palacio Duhau siento como si tuviera una audiencia con el Papa Fran­cisco. Me anotaron en una selecta lista de medios previamente autorizados desde España y me dijeron que iba a tener apenas unos diez minutos face to face con Alejandro Sanz. Cuando la puerta de La habitación de hotel se abre, éste madrileño de 46 años parece un tipo más. Uno muerto de sueño y cansancio. “Acabo de bajarme del avión, ¡lo único que quiero es una cama!”, lanza sin perder el buen humor pese al cansancio. Todo ese bluff de celebrity mundial inaccesible que lo rodea se cae al primer contacto con Alejandro. “Vivo con el pasaporte colgando; soy un hombre de barrio que no puede pisar la calle”, ha confesado en alguna ocasión. En esta oportunidad, Sanz vuelve a la Argentina para presentar su último CD, Sirope. “Si este álbum fuese una persona se parecería a Quasimodo. No es que sea feo, sino que tiene una vida interna muy bonita”, cuenta el cantautor más exitoso de España. Y aunque sea su décimo disco de estu­dio, asegura que mantiene el mismo espíritu desde que lanzó el primero. “La esencia de mi música nunca va a cambiar, pero siempre quiero evolucionar y que mis discos no se parezcan los unos a los otros. Me gusta ir descubriendo y perfeccionando nuevos sonidos y métodos. El resultado tiene que ser como lo soñé”, aclara. Pese al éxito, los millones de dólares y la fama, Alejandro se muestra transparente con un alma bohemia y un corazón generoso.

INSPIRACIÓN DE NOCHE.  “Siem­pre trabajo de noche porque es cuando no hay ruidos, nadie te molesta y puedes estar más tranquilo. Puedo empezar a las 18 y quedarme trabajando hasta las 7, 8, 9 de la mañana, ¡o hasta la hora que sea! Por lo general, duermo unas cuatro o cinco horas. Igual, en casa no despierto ni molesto a nadie porque tengo un estudio sonorizado bien hecho. Puedo cantar a los gritos y hasta cometer un asesinato sin que nadie se dé cuenta (se ríe)”.

SI NO FUERA CANTANTE… Siempre pienso cómo sería mi vida con un trabajo de 8 a 18. Ese hora­rio me parece terrible. Si tuviese que hacerlo lo haría, como todo el mundo, pero me costaría muchísimo. Prefiero renunciar a determinadas cosas con tal de no tener ese horario”.

LO REALMENTE IMPORTANTE.  “Primero habría que preguntarse “¿qué es vivir bien?”. Porque, al fin y al cabo, cuantas más cosas tienes, más tiempo le tienes que dedicar. Claro que me gusta vivir bien en el sentido de que no nos falte nada, que podamos tener lo que queramos, que mis hijos puedan tener una buena educación… Pero no necesito grandes lujos para vivir. ¡No soy de com­prarme una Ferrari!”

ROCKSTAR DADDY. Hay cuatro personas para las cuales Alejandro Sanz no es el músico exitoso ni la estrella de la canción, sino simplemente “papá”: Manuela (14 años, con la modelo mexicana Jaydy Michel), Alexander (13, fruto de su relación extramatrimonial con la diseñadora Valeria Rivera) y Dylan (4) y Alma (1), los hijos que tuvo con su actual esposa. “Los más pequeños no tienen idea de qué es la fama. Dylan, cada vez que me ve en la tele, dice: ‘mamá, cómo ha entrado papá a la caja esa?’ (risas). Pero los más grandes ya se dan cuenta y lo llevan bien. De hecho, Manuela ya lo presume con sus amigas”.

SI EL DÍA TUVIERA MÁS HORAS…  “Yo no me privo mucho de los momentos de la vida de un hombre común y corriente. En cualquier ciudad del mundo donde esté hago algo que es importantísimo: busco un bar y un amigo para irme a tomar algo. Pero si fuese hoy, me gustaría dar una vueltecita por Buenos Aires. ¡Me encanta de toda la vida!”

APRENDER JUGANDO . A principios de año, Raquel Perera, excolaboradora y actual esposa de Alejandro Sanz, inauguró la primera escuela Rainbow en Miami. Este método, fundado en 2006 por el americano Keith Raniere (uno de los hombres con coeficiente intelectual más elevado del mundo) asegura que los chicos de entre 0 a 6 años pueden aprender hasta diez idiomas distintos a través del juego. De hecho, Dylan Sanz (4), primer hijo de la pareja española, asiste a esta escuela y ya habla cinco idiomas: árabe, ruso, chino, inglés y español. Perera tiene planeado abrir otra sucursal en Madrid y se sumaría a otras que ya existen en Nueva York, Los Angeles, México DF, Cuernavaca, Monterrey, Guatemala y Londres.

Mientras espero en uno de los lujosos pa­sillos del Palacio Duhau siento como si tuviera una audiencia con el Papa Fran­cisco. Me anotaron en una selecta lista de medios previamente autorizados desde España y me dijeron que iba a tener apenas unos diez minutos face to face con Alejandro Sanz. Cuando la puerta de La habitación de hotel se abre, éste madrileño de 46 años parece un tipo más. Uno muerto de sueño y cansancio. “Acabo de bajarme del avión, ¡lo único que quiero es una cama!”, lanza sin perder el buen humor pese al cansancio. Todo ese bluff de celebrity mundial inaccesible que lo rodea se cae al primer contacto con Alejandro. “Vivo con el pasaporte colgando; soy un hombre de barrio que no puede pisar la calle”, ha confesado en alguna ocasión. En esta oportunidad, Sanz vuelve a la Argentina para presentar su último CD, Sirope. “Si este álbum fuese una persona se parecería a Quasimodo. No es que sea feo, sino que tiene una vida interna muy bonita”, cuenta el cantautor más exitoso de España. Y aunque sea su décimo disco de estu­dio, asegura que mantiene el mismo espíritu desde que lanzó el primero. “La esencia de mi música nunca va a cambiar, pero siempre quiero evolucionar y que mis discos no se parezcan los unos a los otros. Me gusta ir descubriendo y perfeccionando nuevos sonidos y métodos. El resultado tiene que ser como lo soñé”, aclara. Pese al éxito, los millones de dólares y la fama, Alejandro se muestra transparente con un alma bohemia y un corazón generoso.

INSPIRACIÓN DE NOCHE.  “Siem­pre trabajo de noche porque es cuando no hay ruidos, nadie te molesta y puedes estar más tranquilo. Puedo empezar a las 18 y quedarme trabajando hasta las 7, 8, 9 de la mañana, ¡o hasta la hora que sea! Por lo general, duermo unas cuatro o cinco horas. Igual, en casa no despierto ni molesto a nadie porque tengo un estudio sonorizado bien hecho. Puedo cantar a los gritos y hasta cometer un asesinato sin que nadie se dé cuenta (se ríe)”.

SI NO FUERA CANTANTE… Siempre pienso cómo sería mi vida con un trabajo de 8 a 18. Ese hora­rio me parece terrible. Si tuviese que hacerlo lo haría, como todo el mundo, pero me costaría muchísimo. Prefiero renunciar a determinadas cosas con tal de no tener ese horario”.

LO REALMENTE IMPORTANTE.  “Primero habría que preguntarse “¿qué es vivir bien?”. Porque, al fin y al cabo, cuantas más cosas tienes, más tiempo le tienes que dedicar. Claro que me gusta vivir bien en el sentido de que no nos falte nada, que podamos tener lo que queramos, que mis hijos puedan tener una buena educación… Pero no necesito grandes lujos para vivir. ¡No soy de com­prarme una Ferrari!”

ROCKSTAR DADDY. Hay cuatro personas para las cuales Alejandro Sanz no es el músico exitoso ni la estrella de la canción, sino simplemente “papá”: Manuela (14 años, con la modelo mexicana Jaydy Michel), Alexander (13, fruto de su relación extramatrimonial con la diseñadora Valeria Rivera) y Dylan (4) y Alma (1), los hijos que tuvo con su actual esposa. “Los más pequeños no tienen idea de qué es la fama. Dylan, cada vez que me ve en la tele, dice: ‘mamá, cómo ha entrado papá a la caja esa?’ (risas). Pero los más grandes ya se dan cuenta y lo llevan bien. De hecho, Manuela ya lo presume con sus amigas”.

SI EL DÍA TUVIERA MÁS HORAS…  “Yo no me privo mucho de los momentos de la vida de un hombre común y corriente. En cualquier ciudad del mundo donde esté hago algo que es importantísimo: busco un bar y un amigo para irme a tomar algo. Pero si fuese hoy, me gustaría dar una vueltecita por Buenos Aires. ¡Me encanta de toda la vida!”

APRENDER JUGANDO . A principios de año, Raquel Perera, excolaboradora y actual esposa de Alejandro Sanz, inauguró la primera escuela Rainbow en Miami. Este método, fundado en 2006 por el americano Keith Raniere (uno de los hombres con coeficiente intelectual más elevado del mundo) asegura que los chicos de entre 0 a 6 años pueden aprender hasta diez idiomas distintos a través del juego. De hecho, Dylan Sanz (4), primer hijo de la pareja española, asiste a esta escuela y ya habla cinco idiomas: árabe, ruso, chino, inglés y español. Perera tiene planeado abrir otra sucursal en Madrid y se sumaría a otras que ya existen en Nueva York, Los Angeles, México DF, Cuernavaca, Monterrey, Guatemala y Londres.

Falso piercing

Los puristas sostienen que en las cejas invadidas de principio a fin del desfile reciente de un Rodarte muy grunge y en las mejillas, orejas y peras de las modelos de la colección gótica que Riccardo Tisci armó para Givenchy está su manifestación más ex­trema; pero aseguran que había un hilo conductor que también se vio en las últimas pasarelas de Celine, Dries Van Noten, Louis Vuitton, Balenciaga y Alexander Wang. Los coolhunters, en cambio, se detienen en las últimas fotos de las celebrities. Ellos afirman que son ellas, las auténticas trendsetters, las que finalmente impusieron en eventos y pasarelas la tendencia de los fake piercings. Esto es, pier­cings que no son estrictamente piercings sino un perfecto simulacro de los que usaban los punks rebeldes de los ‘90 o una recuperación exacerbada de lo tribal. Rihanna, Jessica Biel, y Gigi Hadid usan falsos piercings en el septum (tabique nasal); Jennifer Lawrence, Julianne Moore, Katy Perry, y Jennifer Aniston prefieren falsos ear cuffs (en el hélix y antehélix de la oreja); Willow Smith tiene un falso piercing en la lengua. Sencillos o muy sofisticados, joyas con incrustaciones de piedras o bijou, los falsos piercings son los accesorios estrella de esta temporada, así como los tattoos lo fueron de la anterior. Se puede optar por usar uno en un solo lugar del cuerpo  o muchos y múltiples. Eso sí, discretos o exagerados, siempre serán cool… esta temporada.

El furor es tal que en la actualidad tanto marcas low cost como Topshop, sitios de venta online como eBay o Asos y hasta grandes etiquetas ya están lanzando sus propios diseños de fake piercings. La casa neoyorkina Catbird anunciaron que los fake piercings estarán dentro de sus próximos lanzamientos. “Las argollitas son los modelos más sencillos y se colocan a presión, como los del septum. También tenemos con imanes o falsos clickers, que son ideales para la boca y las orejas, y falsos expansores”, cuenta Leandro Rubín, dueño de Piercing Argentina, un local de Capital que tiene una gran variedad de productos no fake y fake, y cuyos precios rondan en los $ 200.

ELEGANCIA SIN COMPROMISO. “No hay reglas salvo seguir cierta simetría en términos de formas y ubicación de las piezas. Trato de ser repetitiva, a la usanza de las antiguas tribus que usaban joyas como ornamentos. Me gustan los diseños simples, con técnicas precisas, pero que tengan un costado elegante”, dice Gaia Re- possi, referencia del buen gusto y heredera de una larga tradición en joyas.

“Los elementos estéticos que definieron al grunge, el punk y el rock están presentes en los últimos desfiles, pero con altas dosis de elegancia: en la colección masculina de Saint Laurent se leen reminiscencias del Nirvana de Cobain. Hubo borcegos, faldas y muchos aros en las orejas de los modelos de Balenciaga. Y Valentino presentó zapatos con puntas y muchas tachas”, explica Alejandro García, de The Editor’s Market. La versión 2015, sin embargo, es un poco más lavada: sin el componente de rebelión que tuvo en sus inicios y una versión 2.0 del glam. Concluye García: “Si te hacés un piercing, las marcas quedan. Los fake piercings, que son reflejo de la pluralidad y de lo efímero de la moda actual, te permiten ser un personaje de temporada sin comprometerte con el movimiento cultural e ideológico que supuso el punk. Es mucho más fácil comprarte un paquete con piercings falsos para hacerte la punk o la gótica un día y, al siguiente, te los sacás para convertirte en otra cosa”.

Los puristas sostienen que en las cejas invadidas de principio a fin del desfile reciente de un Rodarte muy grunge y en las mejillas, orejas y peras de las modelos de la colección gótica que Riccardo Tisci armó para Givenchy está su manifestación más ex­trema; pero aseguran que había un hilo conductor que también se vio en las últimas pasarelas de Celine, Dries Van Noten, Louis Vuitton, Balenciaga y Alexander Wang. Los coolhunters, en cambio, se detienen en las últimas fotos de las celebrities. Ellos afirman que son ellas, las auténticas trendsetters, las que finalmente impusieron en eventos y pasarelas la tendencia de los fake piercings. Esto es, pier­cings que no son estrictamente piercings sino un perfecto simulacro de los que usaban los punks rebeldes de los ‘90 o una recuperación exacerbada de lo tribal. Rihanna, Jessica Biel, y Gigi Hadid usan falsos piercings en el septum (tabique nasal); Jennifer Lawrence, Julianne Moore, Katy Perry, y Jennifer Aniston prefieren falsos ear cuffs (en el hélix y antehélix de la oreja); Willow Smith tiene un falso piercing en la lengua. Sencillos o muy sofisticados, joyas con incrustaciones de piedras o bijou, los falsos piercings son los accesorios estrella de esta temporada, así como los tattoos lo fueron de la anterior. Se puede optar por usar uno en un solo lugar del cuerpo  o muchos y múltiples. Eso sí, discretos o exagerados, siempre serán cool… esta temporada.

El furor es tal que en la actualidad tanto marcas low cost como Topshop, sitios de venta online como eBay o Asos y hasta grandes etiquetas ya están lanzando sus propios diseños de fake piercings. La casa neoyorkina Catbird anunciaron que los fake piercings estarán dentro de sus próximos lanzamientos. “Las argollitas son los modelos más sencillos y se colocan a presión, como los del septum. También tenemos con imanes o falsos clickers, que son ideales para la boca y las orejas, y falsos expansores”, cuenta Leandro Rubín, dueño de Piercing Argentina, un local de Capital que tiene una gran variedad de productos no fake y fake, y cuyos precios rondan en los $ 200.

ELEGANCIA SIN COMPROMISO. “No hay reglas salvo seguir cierta simetría en términos de formas y ubicación de las piezas. Trato de ser repetitiva, a la usanza de las antiguas tribus que usaban joyas como ornamentos. Me gustan los diseños simples, con técnicas precisas, pero que tengan un costado elegante”, dice Gaia Re- possi, referencia del buen gusto y heredera de una larga tradición en joyas.

“Los elementos estéticos que definieron al grunge, el punk y el rock están presentes en los últimos desfiles, pero con altas dosis de elegancia: en la colección masculina de Saint Laurent se leen reminiscencias del Nirvana de Cobain. Hubo borcegos, faldas y muchos aros en las orejas de los modelos de Balenciaga. Y Valentino presentó zapatos con puntas y muchas tachas”, explica Alejandro García, de The Editor’s Market. La versión 2015, sin embargo, es un poco más lavada: sin el componente de rebelión que tuvo en sus inicios y una versión 2.0 del glam. Concluye García: “Si te hacés un piercing, las marcas quedan. Los fake piercings, que son reflejo de la pluralidad y de lo efímero de la moda actual, te permiten ser un personaje de temporada sin comprometerte con el movimiento cultural e ideológico que supuso el punk. Es mucho más fácil comprarte un paquete con piercings falsos para hacerte la punk o la gótica un día y, al siguiente, te los sacás para convertirte en otra cosa”.