Elba Rodríguez, la ganadora de MasterChef

Elba Rodríguez tiene 24 años, es estudiante de enfermería en la Universidad de Lanús y es la ganadora a mejor cocinera amateur de la Argentina en el primer MasterChef que se realizó en nuestro país.

En este adelanto, cuatro cosas que nos contó la ganadora de MasterChef  sobre su paso en el programa y las respuestas a las preguntas de nuestras usuarias de Twitter.

ME HUBIESE GUSTADO QUE LA FINAL FUERA CON…  “Nata­lie. Hubiese sido interesante. Ya había trabajado con ella antes, tuvimos que hacer un plato del norte, y me hubiera gustado volver a estar mano a mano con ella”.

LAS DIFERENCIAS CON PABLO.  “Somos dos polos opuestos, pero no me llevaba mal con él. Yo competía desde mi cocina, desde mi plato y desde lo que hacía. Y él a través de estrategias. No voy a juzgar si está bien o mal lo que hizo, solo digo que lo hicimos de formas completamente distintas”.

EL MOMENTO DE LA FINAL. “Nunca pensé si ganaba o perdía. Me pareció difícil porque estaba muy nerviosa. No me esperaba que se fuera Natalie y traté de mantenerme concentrada porque sabía que me jugaba a todo o nada”.

UN COMENTARIO POLEMICO. “En mi casa mataban conejos para comer”. Ese comentario fue muy polémico y en Twitter lo aclaré y pedí disculpas para las personas que se sintieron afectadas. Pero también aclaré que era lo único que teníamos para comer, el conejo era una comida, no lo matábamos por deporte. Ojalá hubiese tenido la posibilidad de comer otra carne, verdura o lo que fuese”.

¿Escuchaste comentarios de tus compañeros con respecto a tu evolución, su forma de cocinar? “En el momento de la final había una mezcolanza de voces terrible, algunos de los que estaban afuera alentaban, otros daban sus opiniones y yo no escuchaba nada porque estaba en mi mundo concentrada, queriendo hacer lo mejor posible”.

¿Cómo te imaginás en un futuro?  ¿En qué vas a usar la plata? Se van a abrir muchas puertas en todo sentido. Pero no me in­teresa hacer algo con el premio. Hoy esa plata no me alcanza para cumplir mi sueño, pero quiero tenerlo disponible para poder realizarlo el día de mañana”.

Elba Rodríguez tiene 24 años, es estudiante de enfermería en la Universidad de Lanús y es la ganadora a mejor cocinera amateur de la Argentina en el primer MasterChef que se realizó en nuestro país.

En este adelanto, cuatro cosas que nos contó la ganadora de MasterChef  sobre su paso en el programa y las respuestas a las preguntas de nuestras usuarias de Twitter.

ME HUBIESE GUSTADO QUE LA FINAL FUERA CON…  “Nata­lie. Hubiese sido interesante. Ya había trabajado con ella antes, tuvimos que hacer un plato del norte, y me hubiera gustado volver a estar mano a mano con ella”.

LAS DIFERENCIAS CON PABLO.  “Somos dos polos opuestos, pero no me llevaba mal con él. Yo competía desde mi cocina, desde mi plato y desde lo que hacía. Y él a través de estrategias. No voy a juzgar si está bien o mal lo que hizo, solo digo que lo hicimos de formas completamente distintas”.

EL MOMENTO DE LA FINAL. “Nunca pensé si ganaba o perdía. Me pareció difícil porque estaba muy nerviosa. No me esperaba que se fuera Natalie y traté de mantenerme concentrada porque sabía que me jugaba a todo o nada”.

UN COMENTARIO POLEMICO. “En mi casa mataban conejos para comer”. Ese comentario fue muy polémico y en Twitter lo aclaré y pedí disculpas para las personas que se sintieron afectadas. Pero también aclaré que era lo único que teníamos para comer, el conejo era una comida, no lo matábamos por deporte. Ojalá hubiese tenido la posibilidad de comer otra carne, verdura o lo que fuese”.

¿Escuchaste comentarios de tus compañeros con respecto a tu evolución, su forma de cocinar? “En el momento de la final había una mezcolanza de voces terrible, algunos de los que estaban afuera alentaban, otros daban sus opiniones y yo no escuchaba nada porque estaba en mi mundo concentrada, queriendo hacer lo mejor posible”.

¿Cómo te imaginás en un futuro?  ¿En qué vas a usar la plata? Se van a abrir muchas puertas en todo sentido. Pero no me in­teresa hacer algo con el premio. Hoy esa plata no me alcanza para cumplir mi sueño, pero quiero tenerlo disponible para poder realizarlo el día de mañana”.

Gael García Bernal protagoniza el nuevo video de Calle 13

La banda puertorriqueña Calle 13 presentó el video de Ojos color sol, de su último álbum Multi-Viral. El video de esta canción es protagonizado por el actor mexicano Gael García Bernal y la actriz española María Valverde.

En el centro de una habitación, las miradas de los protagonistas se cruzan y ambos se encuentran en un beso, un beso perdurable, que se extiende durante los 3 minutos y medios del video y lo lleva a Gael a separar los pies de la tierra.  Como explicó René Pérez, el vocalista de Calle 13, “me concentré en un beso, ese que hace que las sensaciones físicas y la intensidad de las emociones cambien la forma en que lo vemos todo. Escribí el guión, incluyendo los tiros de cámara, y se lo envié a Kacho López Mari. Lo discutimos y le dimos pa'lante”.

El cantante se encontraba en España mientras la grabación del video, que se realizó en Argentina. La canción cuenta, además, con la colaboración musical del cantante cubano Silvio Rodríguez.

 

 

La banda puertorriqueña Calle 13 presentó el video de Ojos color sol, de su último álbum Multi-Viral. El video de esta canción es protagonizado por el actor mexicano Gael García Bernal y la actriz española María Valverde.

En el centro de una habitación, las miradas de los protagonistas se cruzan y ambos se encuentran en un beso, un beso perdurable, que se extiende durante los 3 minutos y medios del video y lo lleva a Gael a separar los pies de la tierra.  Como explicó René Pérez, el vocalista de Calle 13, “me concentré en un beso, ese que hace que las sensaciones físicas y la intensidad de las emociones cambien la forma en que lo vemos todo. Escribí el guión, incluyendo los tiros de cámara, y se lo envié a Kacho López Mari. Lo discutimos y le dimos pa'lante”.

El cantante se encontraba en España mientras la grabación del video, que se realizó en Argentina. La canción cuenta, además, con la colaboración musical del cantante cubano Silvio Rodríguez.

 

 

Cauã Reymond, sexy en una campaña publicitaria

Si desde que terminó Avenida Brasil, tenías ganas de volver a verlo, ¡preparate! El actor Cauã Reymond, conocido por su papel de “Jorgito” en la exitosa novela brasileña,  reapareció esta vez como modelo en una campaña publicitaria de la marca de jeans Ellus.

Ya se dio a conocer el backstage de la campaña, donde “Jorgito” se muestra muy sensual junto a la modelo Lais Ribeiro.  Ante la lente de Marcelo Krasilcic, Cauã posa sexy en un increíble lugar en Río de Janeiro.

En varias tomas solo, moviéndose con ritmo y hasta metido en una pileta, o bien, junto a la modelo brasileña, el actor despliega toda su sensualidad y carisma.

Contento con su participación en la campaña, compartió algunas fotos en su cuenta de Instagram y también mostró la tapa de Harper´s Bazaar de Brasil en donde salió en la portada junto a la modelo Luma Grothe.

EN SUELO ARGENTINO. El actor que despertó suspiros entre las fans argentinas cuando presenció el último capítulo de Avenida Brasil en el Luna Park, volverá mañana para participar del primer programa de Susana Giménez. “Jorgito” pasará por el living de la diva para hablar de su vida y proyectos.

 

 

Si desde que terminó Avenida Brasil, tenías ganas de volver a verlo, ¡preparate! El actor Cauã Reymond, conocido por su papel de “Jorgito” en la exitosa novela brasileña,  reapareció esta vez como modelo en una campaña publicitaria de la marca de jeans Ellus.

Ya se dio a conocer el backstage de la campaña, donde “Jorgito” se muestra muy sensual junto a la modelo Lais Ribeiro.  Ante la lente de Marcelo Krasilcic, Cauã posa sexy en un increíble lugar en Río de Janeiro.

En varias tomas solo, moviéndose con ritmo y hasta metido en una pileta, o bien, junto a la modelo brasileña, el actor despliega toda su sensualidad y carisma.

Contento con su participación en la campaña, compartió algunas fotos en su cuenta de Instagram y también mostró la tapa de Harper´s Bazaar de Brasil en donde salió en la portada junto a la modelo Luma Grothe.

EN SUELO ARGENTINO. El actor que despertó suspiros entre las fans argentinas cuando presenció el último capítulo de Avenida Brasil en el Luna Park, volverá mañana para participar del primer programa de Susana Giménez. “Jorgito” pasará por el living de la diva para hablar de su vida y proyectos.

 

 

Panchas de lujo

La imagen de Kristen Stewart –la protagonista de la saga Crepús­culo– quitándose sus stilettos –unos impresionantes de la firma inglesa Marios Schwab– para calzarse las clásicas panchas Vans no pasó inadvertida. Ese outfit causó furor en las redes sociales y tuvo críticas a favor y en contra. Dos años después, fusionar prendas elegantes con los skate slip on es una tendencia en alza. Ojo, no se trata de ir a trabajar o a reuniones tal y como vas vestida al gimnasio, pero sí de sumar algunos accesorios antes impensados para un look de noche. Hablamos de las skate slip on o panchas que, en versiones diferentes y con distintos géneros, se subieron a las pasarelas y hoy se usan para completar un outfit trendy.

Si todavía no las conocés, son una mezcla entre las zapatillas de lona con suela de goma blanca y unos mocasines. Su origen data de 1979 cuando la firma Vans, de la mano de Paul Van Doren, introdujo en su catálogo las VANS#44, más tarde llamadas Skate slip on, causando furor en el sur de California. Los máximos adictos eran skaters y riders de esa época. Y este particular calzado se volvió más popular cuando el actor Sean Penn lo usó en la película Fast Times at Ridgemont High, en 1982. Hoy la novedad es que las panchas salieron del ámbito del deporte para calzar los pies de las más atrevidas que asisten a los des­files de París o Nueva York, y las grandes marcas tienen sus modelos.

DIFERENTES MIRADAS. El furor de las panchas está ligado a la ten­dencia sport chic, es decir, estar cómoda y al mismo tiempo elegante. Esta moda empezó a dar sus primeros pasos en 2012 en medio de los Juego Olímpicos de Londres. Para aquel entonces el WSGN, Fashion Trend Forecasting & Analysis había predicho su llegada debido al gran número de colaboraciones entre marcas deportivas y famosos diseñadores. Fue así que, durante 2012 y 2013, se impusieron ítems deportivos en los outfits. Primero, caps y viseras –en distintos géneros, co­lores y formatos– invadieron las pasarelas convirtiéndose en accesorios clave. Luego llegaron las mochilas y riñoneras reversionadas por prestigiosas firmas. Y ahora es el turno de los skate slip on. Los primeros en incluirlas en sus colecciones fueron las marcas francesas Sandro y Céline (con su estampado tartán). Le siguieron Givenchy (con diseño de cuero y print de flores) y Jimmy Choo. También Hedi Slimane para Saint Laurent apostó a panchas en clave grunge totalmente metalizadas; Miu Miu creó unas de cuero con punta metaliza­da y Kenzo junto con Vans realizó un diseño con estampados primavera­les. Ideales para verano e invierno y con una amplia oferta de modelos, el objetivo de las firmas es ponerle un sello diferencial manteniendo el ADN de este particular calzado.

Por su parte, la moda local –Trosman, Viamo, Levi´s, Falabella, Pepe Can­tero, Kevingston, American Pie y Paruolo entre otras– también se subió a la tendencia incorporando panchas en sus colecciones. El diseñador Benito Fernández lanzó una línea a puro color. “Mi propuesta es divertida y jugada, me gusta mezclar texturas y estampados. Hicimos panchas de lentejuelas, cuero, gabardina, pana y todas fueron un éxito”, contó el designer a Para Ti. 

SPORT CHIC. Siempre se dijo que la ropa deportiva era incompatible con un conjunto formal. Sin embargo, en estos últimos años, la moda ha ido rompiendo paradigmas y por eso ahora podés incluir una prenda de aire deportivo con otras no tan casuales, algo que antes era impensable. “La tendencia al uso de panchas, cada vez con más estilos y con más opciones según la personalidad del cliente, es un fenómeno que crece. Hoy los consumidores quieren mostrar su estilo cuando portan marcas y uno de los lugares privilegiados es en los pies”, sostuvo Pilar Ruíz, docente de comunicación en la Universidad de Palermo. 

Y si bien el look sport chic está de moda, no vale todo. La clave está en combinar las panchas de manera correcta. Para ello hay que tener en cuenta ciertos tips: *No lucir como si fueras al gimnasio. Por eso lo ideal es evitar usarlas con calzas o remeras holgadas. *Los ítems fetiche que van bien con las panchas son las faldas, pantalones de cuero y monoprendas. *Apostá a una paleta de colores monocromática, hará que el look se vea limpio y prolijo.

“¡Desde que me las puse no me las puedo sacar!” Es una frase en la que coinciden aquellas que se calzaron las panchas por primera vez. Es que estas zapatillas sin cordones se convirtieron en una alternativa a los zapatos altos logrando conciliar los tiempos que corren y a los que co­rremos con ellos.

La imagen de Kristen Stewart –la protagonista de la saga Crepús­culo– quitándose sus stilettos –unos impresionantes de la firma inglesa Marios Schwab– para calzarse las clásicas panchas Vans no pasó inadvertida. Ese outfit causó furor en las redes sociales y tuvo críticas a favor y en contra. Dos años después, fusionar prendas elegantes con los skate slip on es una tendencia en alza. Ojo, no se trata de ir a trabajar o a reuniones tal y como vas vestida al gimnasio, pero sí de sumar algunos accesorios antes impensados para un look de noche. Hablamos de las skate slip on o panchas que, en versiones diferentes y con distintos géneros, se subieron a las pasarelas y hoy se usan para completar un outfit trendy.

Si todavía no las conocés, son una mezcla entre las zapatillas de lona con suela de goma blanca y unos mocasines. Su origen data de 1979 cuando la firma Vans, de la mano de Paul Van Doren, introdujo en su catálogo las VANS#44, más tarde llamadas Skate slip on, causando furor en el sur de California. Los máximos adictos eran skaters y riders de esa época. Y este particular calzado se volvió más popular cuando el actor Sean Penn lo usó en la película Fast Times at Ridgemont High, en 1982. Hoy la novedad es que las panchas salieron del ámbito del deporte para calzar los pies de las más atrevidas que asisten a los des­files de París o Nueva York, y las grandes marcas tienen sus modelos.

DIFERENTES MIRADAS. El furor de las panchas está ligado a la ten­dencia sport chic, es decir, estar cómoda y al mismo tiempo elegante. Esta moda empezó a dar sus primeros pasos en 2012 en medio de los Juego Olímpicos de Londres. Para aquel entonces el WSGN, Fashion Trend Forecasting & Analysis había predicho su llegada debido al gran número de colaboraciones entre marcas deportivas y famosos diseñadores. Fue así que, durante 2012 y 2013, se impusieron ítems deportivos en los outfits. Primero, caps y viseras –en distintos géneros, co­lores y formatos– invadieron las pasarelas convirtiéndose en accesorios clave. Luego llegaron las mochilas y riñoneras reversionadas por prestigiosas firmas. Y ahora es el turno de los skate slip on. Los primeros en incluirlas en sus colecciones fueron las marcas francesas Sandro y Céline (con su estampado tartán). Le siguieron Givenchy (con diseño de cuero y print de flores) y Jimmy Choo. También Hedi Slimane para Saint Laurent apostó a panchas en clave grunge totalmente metalizadas; Miu Miu creó unas de cuero con punta metaliza­da y Kenzo junto con Vans realizó un diseño con estampados primavera­les. Ideales para verano e invierno y con una amplia oferta de modelos, el objetivo de las firmas es ponerle un sello diferencial manteniendo el ADN de este particular calzado.

Por su parte, la moda local –Trosman, Viamo, Levi´s, Falabella, Pepe Can­tero, Kevingston, American Pie y Paruolo entre otras– también se subió a la tendencia incorporando panchas en sus colecciones. El diseñador Benito Fernández lanzó una línea a puro color. “Mi propuesta es divertida y jugada, me gusta mezclar texturas y estampados. Hicimos panchas de lentejuelas, cuero, gabardina, pana y todas fueron un éxito”, contó el designer a Para Ti. 

SPORT CHIC. Siempre se dijo que la ropa deportiva era incompatible con un conjunto formal. Sin embargo, en estos últimos años, la moda ha ido rompiendo paradigmas y por eso ahora podés incluir una prenda de aire deportivo con otras no tan casuales, algo que antes era impensable. “La tendencia al uso de panchas, cada vez con más estilos y con más opciones según la personalidad del cliente, es un fenómeno que crece. Hoy los consumidores quieren mostrar su estilo cuando portan marcas y uno de los lugares privilegiados es en los pies”, sostuvo Pilar Ruíz, docente de comunicación en la Universidad de Palermo. 

Y si bien el look sport chic está de moda, no vale todo. La clave está en combinar las panchas de manera correcta. Para ello hay que tener en cuenta ciertos tips: *No lucir como si fueras al gimnasio. Por eso lo ideal es evitar usarlas con calzas o remeras holgadas. *Los ítems fetiche que van bien con las panchas son las faldas, pantalones de cuero y monoprendas. *Apostá a una paleta de colores monocromática, hará que el look se vea limpio y prolijo.

“¡Desde que me las puse no me las puedo sacar!” Es una frase en la que coinciden aquellas que se calzaron las panchas por primera vez. Es que estas zapatillas sin cordones se convirtieron en una alternativa a los zapatos altos logrando conciliar los tiempos que corren y a los que co­rremos con ellos.

Buddy Valastro

Acaba de llegar al país. Profesional al máximo, prolijo, afable, el chef pastele­ro Buddy Valastro (37) saluda a todos, sonríe, hace lo que tiene que hacer, dice lo que una espera que diga pero, eso sí, lo hace con convicción. Ama la pastelería y está orgulloso de sus tortas, esas que lo encumbraron en los exitosos reality shows que genera su local Carlo’s Bakery en Hoboken, New Jersey. Se trata de un negocio familiar que fue llevado adelante durante décadas por sus padres, y al morir Buddy senior (su papá) él tomó las riendas. Tenía tan solo 17 años. Genio de la pastelería, a Buddy (Bartolo, su nombre real, descendiente de italianos y cuarta generación de pasteleros) ninguna misión lo asusta y no hay torta que le parezca imposible.

Sus extra­vagantes obras –arte en fondant– trascienden la pastelería y generan caras de asombro en clientes que reaccionan felices ante su grito de guerra: “¡¿Quién quiere pastel?!” En Carlo’s Bakery graba Cake Boss –un reality en el que distintos talentos compiten en El desafío de Buddy para ver quién se sumará a su staff–. Allí, el universo de Buddy se ve complicado por el mix de trabajo con vi­da familiar: tiene como empleados a tres de sus cuatro hermanas, sus tres cuñados y dos primos: “Trabajar con la familia tiene sus ventajas y sus desventajas, ¿sabés? –cuenta en vivo y en directo a Para Ti–. Nadie se va a preocupar más ni va a trabajar más duro que los tuyos. El problema es que las personas a veces se toman las cosas como algo personal y yo veo los negocios como un negocio. Estoy a cargo y por eso me toca despedir a la gente o decirles ‘No te preocupes por esto’ o ‘focalizá tu energía en aquello otro’”, explica el chef, quien no dudó en echar a su propia hermana (comenzó trabajando con las cuatro). “Creo que mi mamá y mi papá me eligieron porque tengo personalidad. Todo lo que hago lo hago por el bien de mi familia, más allá de si me beneficia a mí o no”, afirma el chef, que está casado con Lisa y tienen cuatro hijos: Sophia, de 11 años; Buddy Jr., de 9; Marco, de 7 y Carlo, de 3.

EL DULCE FAVORITO DE SUS HIJOS.  “¡Les gusta todo! Sobre todo los cupcakes. A todos mis hijos les gustan los cupcakes y las galletitas con chips de chocolate”.

CHEF-CELEBRITY . “Amo el hecho de que la gente se inspire en lo que hago, siento que estoy ayu­dando a la industria y es muy bueno para mí y para mi familia que la gente disfrute de mi show. Pero incluso cuando estoy en escena y me hacen sentir como un rockstar sólo soy, en mi corazón, un pastelero de New Jersey”.

EL QUE SABE. Con sus tortas, Buddy pateó el tablero e hizo de su pequeño local un ver­dadero mundo. Llegó a abrir un café en pleno Times Square en New York y un restaurante en Las Vegas. Hoy el pastelero se codea con los grandes nombres de la élite culinaria y desem­barcó en Buenos Aires como invitado especial del festejo por los 20 años de Discovery –fue la estrella más aplaudida en la fiesta celebrada en el Tattersal–. También vino a grabar parte de lo que será la apuesta latina de su programa, El desafío de Buddy Latinoamérica, con talentos de habla hispana. “Quiero que todos en Argentina sepan cuánto aprecio el hecho de que sean mis fans. Trato de hacer un programa familiar y de calidad. Quiero que todos lo disfruten y sepan que el hombre que ven en televisión es el mismo que está sentado acá”, señala.

DECORAR Y SENTIRSE UN NIÑO…  “Un pastel inolvidable para mí fue uno que mi papá me hizo de Batman cuando tenía ocho años. Hoy, cada vez que termino de hacer una gran torta de bodas siento que hay un niño dentro de mí que dice Ma, ¡mirá lo que hice, mirá lo que creé! Esta es una emoción que aún siento con el paso de los años y por eso sé que tengo el trabajo de mis sueños”.

 

 

Acaba de llegar al país. Profesional al máximo, prolijo, afable, el chef pastele­ro Buddy Valastro (37) saluda a todos, sonríe, hace lo que tiene que hacer, dice lo que una espera que diga pero, eso sí, lo hace con convicción. Ama la pastelería y está orgulloso de sus tortas, esas que lo encumbraron en los exitosos reality shows que genera su local Carlo’s Bakery en Hoboken, New Jersey. Se trata de un negocio familiar que fue llevado adelante durante décadas por sus padres, y al morir Buddy senior (su papá) él tomó las riendas. Tenía tan solo 17 años. Genio de la pastelería, a Buddy (Bartolo, su nombre real, descendiente de italianos y cuarta generación de pasteleros) ninguna misión lo asusta y no hay torta que le parezca imposible.

Sus extra­vagantes obras –arte en fondant– trascienden la pastelería y generan caras de asombro en clientes que reaccionan felices ante su grito de guerra: “¡¿Quién quiere pastel?!” En Carlo’s Bakery graba Cake Boss –un reality en el que distintos talentos compiten en El desafío de Buddy para ver quién se sumará a su staff–. Allí, el universo de Buddy se ve complicado por el mix de trabajo con vi­da familiar: tiene como empleados a tres de sus cuatro hermanas, sus tres cuñados y dos primos: “Trabajar con la familia tiene sus ventajas y sus desventajas, ¿sabés? –cuenta en vivo y en directo a Para Ti–. Nadie se va a preocupar más ni va a trabajar más duro que los tuyos. El problema es que las personas a veces se toman las cosas como algo personal y yo veo los negocios como un negocio. Estoy a cargo y por eso me toca despedir a la gente o decirles ‘No te preocupes por esto’ o ‘focalizá tu energía en aquello otro’”, explica el chef, quien no dudó en echar a su propia hermana (comenzó trabajando con las cuatro). “Creo que mi mamá y mi papá me eligieron porque tengo personalidad. Todo lo que hago lo hago por el bien de mi familia, más allá de si me beneficia a mí o no”, afirma el chef, que está casado con Lisa y tienen cuatro hijos: Sophia, de 11 años; Buddy Jr., de 9; Marco, de 7 y Carlo, de 3.

EL DULCE FAVORITO DE SUS HIJOS.  “¡Les gusta todo! Sobre todo los cupcakes. A todos mis hijos les gustan los cupcakes y las galletitas con chips de chocolate”.

CHEF-CELEBRITY . “Amo el hecho de que la gente se inspire en lo que hago, siento que estoy ayu­dando a la industria y es muy bueno para mí y para mi familia que la gente disfrute de mi show. Pero incluso cuando estoy en escena y me hacen sentir como un rockstar sólo soy, en mi corazón, un pastelero de New Jersey”.

EL QUE SABE. Con sus tortas, Buddy pateó el tablero e hizo de su pequeño local un ver­dadero mundo. Llegó a abrir un café en pleno Times Square en New York y un restaurante en Las Vegas. Hoy el pastelero se codea con los grandes nombres de la élite culinaria y desem­barcó en Buenos Aires como invitado especial del festejo por los 20 años de Discovery –fue la estrella más aplaudida en la fiesta celebrada en el Tattersal–. También vino a grabar parte de lo que será la apuesta latina de su programa, El desafío de Buddy Latinoamérica, con talentos de habla hispana. “Quiero que todos en Argentina sepan cuánto aprecio el hecho de que sean mis fans. Trato de hacer un programa familiar y de calidad. Quiero que todos lo disfruten y sepan que el hombre que ven en televisión es el mismo que está sentado acá”, señala.

DECORAR Y SENTIRSE UN NIÑO…  “Un pastel inolvidable para mí fue uno que mi papá me hizo de Batman cuando tenía ocho años. Hoy, cada vez que termino de hacer una gran torta de bodas siento que hay un niño dentro de mí que dice Ma, ¡mirá lo que hice, mirá lo que creé! Esta es una emoción que aún siento con el paso de los años y por eso sé que tengo el trabajo de mis sueños”.

 

 

Vivir con arte

“Cuando empecé a estudiar arte me cambió la vida. Ahí descubrí lo que es hacer lo que uno ama”, asegura Magdalena Zo­rraquín (28). Mientras habla dibuja en un bloc de hojas, y sus lápices, cuidadosamente desparramados sobre la mesa, parecen un ele­mento más de la decoración de una casa en la que el arte dice presente en cada rincón. Hace un par de semanas que Mane –como la conocen todos– volvió de Nueva York, donde estuvo exponiendo su trabajo en una galería del Soho, experiencia que pocos artistas pueden darse el gusto de vivir. “La muestra surgió porque el año pasado conocí a la curadora, Gisela Gaffoglio, en un taller de dibujo con modelo vivo. Después dejé el taller y no nos vimos más, hasta que un día me llamó para invitarme a participar de esta muestra. Yo no lo podía creer, me sorprende que alguien elija mi trabajo para estas co­sas”, asegura con modestia. Profesora de pintura y artista plástica, hace ya nueve años que Mane eligió vivir del arte, una decisión que las oportunidades parecen acompañar.

En su casa la predilección por el arte se ve en todas partes, desde los cuadros que cuelgan de las paredes hasta los objetos y deta­lles personales con los que completa cada ambiente. Objetos antiguos, plantas, muebles modernos y pinturas se combinan con un gusto impecable en el dúplex de Palermo al que se mudó hace apenas dos años. Alegría, color y frescura son el sello de la autora y éste se filtra en todo lo que hace.

CARACTER FAMILIAR. Magdalena es la me­nor de las tres hijas del matrimonio de Jorge Zorraquín y Pía Ureta. Criadas en el seno de una familia tradicional y educadas en el colegio Saint Catherine´s, su historia parece clásica. Sin em­bargo, un rato de conversación es suficiente para descubrir en los Zorraquín una familia bastante atípica. “Si tuviera que pensar en una persona a la que me parezco, enseguida me viene a la mente mi abuela Morita”, reflexiona Mane. Su abuela materna, Morita Elortondo, es la primera de una familia de mujeres de carácter. Pionera en su generación, Mane cuenta que su abuela decidió a los 18 años ponerse a trabajar a escondidas para comprarse una moto. El carácter y la decisión de su abuela fueron fundamentales para su familia, sobre todo porque cuando tenía 27 años enviudó y tuvo que hacerse cargo de todo. “Mi abuela era un personaje, en todo sentido. Una mujer súper independiente con muchísima personalidad. Ella fue la que fundó el Jardín de Paz, cuando acá ni siquiera existían los cementerios de ese estilo. Lo hizo contra viento y marea porque al principio la gente de Pilar no quería saber nada con tener un cementerio ahí, pero terminó instalándolo”, recuerda. Aunque reconoce la impronta de esa abuela tan fuerte, Mane asegura que el gen de la mujer decidida está presente en cada una de las hermanas Zorraquín: administradora y psi­copedagoga, en el caso de Pía, la mayor, actriz la segunda y artista plástica Mane, ninguna estuvo sujeta a estereotipos a la hora de elegir su camino.

Fue cursando el primer año de Licenciatura en publicidad –más precisamente la materia Historia del arte– que supo que su camino estaba entre bastidores y pinceles. Y el cambio de vida fue casi inmediato  ya que ahí mismo dejó la facultad para empezar a estudiar Bellas artes primero y luego seguir con el profesorado. Desde que empezó a estudiar, Mane armó su taller de pintura en la terraza de la casa de sus padres donde al principio dio clases a su hermana Fátima y a sus amigas y ahora da clases a unos 15 alumnos.

ESTILO PROPIO. Abstractos algunos, figurati­vos otros, combinaciones de figura y abstracción, acrílicos, óleos, acuarelas… la obra de Mane que se reparte por toda la casa es mucha y muy variada. Hace casi dos años que Mane vive sola en este piso de Palermo que en principio iba a ser una inversión de sus padres, pero terminó siendo su casa. Al cambio de casa le siguió un nuevo amor: Nicolás Mattioli. “El es muy amigo de mi primo y tienen juntos un  restaurante en Punta del Este. Nos conocimos en un asado, por pura casualidad y enseguida tuvimos buena onda, el tema es que yo había cortado hacía cinco meses y no estaba para ninguna relación”, recuerda. Un año de salidas fue necesario para que finalmente formalizaran la relación. “Es gracioso porque él es economista, todo práctico y bajado a tierra, nada que ver con lo que soy yo. Igualmente su mamá también es artista y a él le divierte mu­cho”, cuenta Mane. Nicolás es el complemento ideal para una personalidad como la suya. Aunque ya llevan un año y medio juntos, todavía no están pensando en mudarse juntos. Desde el principio su casa fue el lugar de la pareja, ya que él vivía con sus padres. Sin embargo, la mudanza de Nicolás –él se compró un departamento a pocas cuadras del suyo– va a implicar un nuevo cambio para la pareja. Pero lejos de asustarla, el cambio parece positivo porque si algo aprendió Mane en el último tiempo es que con los cambios llegan cosas buenas, basta mirar alrededor para verlo.

“Cuando empecé a estudiar arte me cambió la vida. Ahí descubrí lo que es hacer lo que uno ama”, asegura Magdalena Zo­rraquín (28). Mientras habla dibuja en un bloc de hojas, y sus lápices, cuidadosamente desparramados sobre la mesa, parecen un ele­mento más de la decoración de una casa en la que el arte dice presente en cada rincón. Hace un par de semanas que Mane –como la conocen todos– volvió de Nueva York, donde estuvo exponiendo su trabajo en una galería del Soho, experiencia que pocos artistas pueden darse el gusto de vivir. “La muestra surgió porque el año pasado conocí a la curadora, Gisela Gaffoglio, en un taller de dibujo con modelo vivo. Después dejé el taller y no nos vimos más, hasta que un día me llamó para invitarme a participar de esta muestra. Yo no lo podía creer, me sorprende que alguien elija mi trabajo para estas co­sas”, asegura con modestia. Profesora de pintura y artista plástica, hace ya nueve años que Mane eligió vivir del arte, una decisión que las oportunidades parecen acompañar.

En su casa la predilección por el arte se ve en todas partes, desde los cuadros que cuelgan de las paredes hasta los objetos y deta­lles personales con los que completa cada ambiente. Objetos antiguos, plantas, muebles modernos y pinturas se combinan con un gusto impecable en el dúplex de Palermo al que se mudó hace apenas dos años. Alegría, color y frescura son el sello de la autora y éste se filtra en todo lo que hace.

CARACTER FAMILIAR. Magdalena es la me­nor de las tres hijas del matrimonio de Jorge Zorraquín y Pía Ureta. Criadas en el seno de una familia tradicional y educadas en el colegio Saint Catherine´s, su historia parece clásica. Sin em­bargo, un rato de conversación es suficiente para descubrir en los Zorraquín una familia bastante atípica. “Si tuviera que pensar en una persona a la que me parezco, enseguida me viene a la mente mi abuela Morita”, reflexiona Mane. Su abuela materna, Morita Elortondo, es la primera de una familia de mujeres de carácter. Pionera en su generación, Mane cuenta que su abuela decidió a los 18 años ponerse a trabajar a escondidas para comprarse una moto. El carácter y la decisión de su abuela fueron fundamentales para su familia, sobre todo porque cuando tenía 27 años enviudó y tuvo que hacerse cargo de todo. “Mi abuela era un personaje, en todo sentido. Una mujer súper independiente con muchísima personalidad. Ella fue la que fundó el Jardín de Paz, cuando acá ni siquiera existían los cementerios de ese estilo. Lo hizo contra viento y marea porque al principio la gente de Pilar no quería saber nada con tener un cementerio ahí, pero terminó instalándolo”, recuerda. Aunque reconoce la impronta de esa abuela tan fuerte, Mane asegura que el gen de la mujer decidida está presente en cada una de las hermanas Zorraquín: administradora y psi­copedagoga, en el caso de Pía, la mayor, actriz la segunda y artista plástica Mane, ninguna estuvo sujeta a estereotipos a la hora de elegir su camino.

Fue cursando el primer año de Licenciatura en publicidad –más precisamente la materia Historia del arte– que supo que su camino estaba entre bastidores y pinceles. Y el cambio de vida fue casi inmediato  ya que ahí mismo dejó la facultad para empezar a estudiar Bellas artes primero y luego seguir con el profesorado. Desde que empezó a estudiar, Mane armó su taller de pintura en la terraza de la casa de sus padres donde al principio dio clases a su hermana Fátima y a sus amigas y ahora da clases a unos 15 alumnos.

ESTILO PROPIO. Abstractos algunos, figurati­vos otros, combinaciones de figura y abstracción, acrílicos, óleos, acuarelas… la obra de Mane que se reparte por toda la casa es mucha y muy variada. Hace casi dos años que Mane vive sola en este piso de Palermo que en principio iba a ser una inversión de sus padres, pero terminó siendo su casa. Al cambio de casa le siguió un nuevo amor: Nicolás Mattioli. “El es muy amigo de mi primo y tienen juntos un  restaurante en Punta del Este. Nos conocimos en un asado, por pura casualidad y enseguida tuvimos buena onda, el tema es que yo había cortado hacía cinco meses y no estaba para ninguna relación”, recuerda. Un año de salidas fue necesario para que finalmente formalizaran la relación. “Es gracioso porque él es economista, todo práctico y bajado a tierra, nada que ver con lo que soy yo. Igualmente su mamá también es artista y a él le divierte mu­cho”, cuenta Mane. Nicolás es el complemento ideal para una personalidad como la suya. Aunque ya llevan un año y medio juntos, todavía no están pensando en mudarse juntos. Desde el principio su casa fue el lugar de la pareja, ya que él vivía con sus padres. Sin embargo, la mudanza de Nicolás –él se compró un departamento a pocas cuadras del suyo– va a implicar un nuevo cambio para la pareja. Pero lejos de asustarla, el cambio parece positivo porque si algo aprendió Mane en el último tiempo es que con los cambios llegan cosas buenas, basta mirar alrededor para verlo.

Ezequiel “El Pocho” Lavezzi, modelo

A casi quince días de haber terminado el mundial, Ezequiel “el  Pocho” Lavezzi  aparece nuevamente en una producción de moda. Luego de su producción con Calu Rivero para Etiqueta Negra, el futbolista vuelve a protagonizar una campaña, esta vez, para The Net Boutique.

 La tienda online incorpora al universo masculino a partir del 7 de agosto y lo hace a través de una producción de fotos del jugador junto a la modelo Melina Petrochi y un video en los que durante 40 segundos podemos ver a Lavezzi con prendas simples, en cuero  y con la brazuca en sus manos, donde el delantero del Paris Saint-Germain explota toda su sensualidad. Al final del comercial, se anuncia el hashtag #MrLavezzi,  que ya es un éxito.

Además de ser la cara de la campaña, Lavezzi acompaña como socio, interviniendo en las decisiones macro de la tienda.

EL FENOMENO LAVEZZI.  Desde que Argentina jugó contra Nigeria en Porto Alegre y miles de mujeres descubrieron al delantero del seleccionado argentino en cuero, el boom Lavezzi estalló.  Su cuenta oficial de Facebook cuenta con 4 920 668 de likes y en Twitter tiene 2,1 millones de seguidoras.

Una vez más, el Pocho Lavezzi es noticia… ¡y nos encanta! ¡Mirá!

 

 

A casi quince días de haber terminado el mundial, Ezequiel “el  Pocho” Lavezzi  aparece nuevamente en una producción de moda. Luego de su producción con Calu Rivero para Etiqueta Negra, el futbolista vuelve a protagonizar una campaña, esta vez, para The Net Boutique.

 La tienda online incorpora al universo masculino a partir del 7 de agosto y lo hace a través de una producción de fotos del jugador junto a la modelo Melina Petrochi y un video en los que durante 40 segundos podemos ver a Lavezzi con prendas simples, en cuero  y con la brazuca en sus manos, donde el delantero del Paris Saint-Germain explota toda su sensualidad. Al final del comercial, se anuncia el hashtag #MrLavezzi,  que ya es un éxito.

Además de ser la cara de la campaña, Lavezzi acompaña como socio, interviniendo en las decisiones macro de la tienda.

EL FENOMENO LAVEZZI.  Desde que Argentina jugó contra Nigeria en Porto Alegre y miles de mujeres descubrieron al delantero del seleccionado argentino en cuero, el boom Lavezzi estalló.  Su cuenta oficial de Facebook cuenta con 4 920 668 de likes y en Twitter tiene 2,1 millones de seguidoras.

Una vez más, el Pocho Lavezzi es noticia… ¡y nos encanta! ¡Mirá!

 

 

Bajo la misma estrella

¿Que demasiado trágico tratándose de gente tan joven? ¿Que innecesariamente cruel eso de hacer que los dos adolescentes se conozcan pri­mero, se enamoren después y se despidan? No crean. Porque si algo tiene el libro "Bajo la misma estrella", y esta película, es una áspera honestidad que los adolescentes huelen de lejos. Y agradecen de cerca, como lo demuestra el éxito tanto del libro como del film.

Para empezar, el autor hace de la protagonista una chica extraordinariamente lúcida, dueña de esa rara forma de impiedad con uno mismo que sólo dan las enfermedades terminales. Ella es la pri­mera en plantearle a sus padres si tiene algún sentido ir a un grupo de apoyo en vez de salir de juerga y tratar de pasarla lo mejor posible mientras se pueda, en lugar de asistir semana tras semana a una ronda en la que un barbudo lo soluciona todo tocando la guitarra. Hasta que en ese páramo de estupidez, aparece Augustus. Gus, con el correr del los días. El hombre que –como en los buenos cuentos de hadas– rescatará a Hazel de semejante sala de torturas y le mostrará una faceta mucho más descarnada (y verdadera) de la vida que todavía tienen por vivir.

APOLOGIA DEL AMOR. Y entonces, decía­mos, en ese grupo de desamparados, un bar­budo y una guitarra, un día aparece Venus en forma de chico. Un chico hermoso, alto, profundo y divertido a la vez, y quien también ha pasado por una experiencia similar a la que está atra­vesando Hazel, conectada todo el tiempo a una mochila de oxígeno. Y se enamoran, claro. De a poco –dentro de lo poco que dura un “poco” en la vida de alguien que está en cuenta regresiva– van quedando mutuamente embelesados y ése, el de una relación romántica, es el pretexto ideal para que comience a desplegarse un diálogo en el que no queda tema por tocar: el amor, las despedidas, el dolor, el verdadero sentido de la muerte, la culpa que genera todo y de la vida. Y si algo sorprende y encanta de Gus es, precisamente, cómo haber atravesado la enfermedad le da un urgente sentido del tiempo. El no espera, hace; el no piensa; dice, fuerte y claro. Deslumbrado por Hazel, se lo hace saber de inmediato no bien ella le pregunta por qué la mira. “Porque eres linda”, le responde. “Me gusta mirar a las personas lindas y hace un tiempo que decidí no privarme de los sencillos placeres de la vida”. Esa es una de las máximas que campean en este libro: hacelo ya, decilo ya, porque puede que “mañana” no llegue nunca. Aquel viejo adagio de que la vida dura tres días y ya pasaron dos, y una verdad que en millones de lectores se volvió revelación: lo único real y valioso es el presente, porque todo lo demás está petrificado o es pura hipótesis. Con el tiempo, con Gus, toda esa visión de páramo se volverá otra cosa, se convertirá en el escenario en el que el amor baile su danza milagrosa.

LO FUGAZ. Arder o durar, esa es la cuestión. La eterna cues­tión. Y está claro que en el mundo de los enamorados (excluida la op­ción “duración” por obvias razones clínicas) lo que sobrevive es lo otro. La intensidad. La verdad. La sinceridad. Y si las frases de Bajo la misma estrella tocan el corazón de millones (y hasta hacen que los fans del libro se pongan a hacer arte y tatúen la red con sus propios dibujos de los protagonistas) es precisamente porque todo en esa historia suena familiar. Infrecuente, pero conocido, como si fuéramos los testigos de la revelación de algo que en el fondo siempre supimos: que el amor  es lo contrario de la impostura, que la muerte se acerca un paso cada día, que no tiene sentido –ningún sentido– abrazarse al dolor como a una tabla de salvación. Porque solamente el amor cura, sana y salva.

Tal vez por eso, con la muerte sobrevolándolos (como  a todos), se desafían mutuamente a escribir un mensaje fúnebre para el otro. Anota Hazel: “No puedo hablar de nuestra historia de amor, así que hablaré de matemáticas. No soy matemática, pero de algo estoy segura: entre el 0 y el 1 hay infinitos números. Están el 0,1, el 0,12, el 0,112 y toda una infinita colección de otros números. Por supuesto, entre el 0 y el 2 también hay una serie de números infinita, pero mayor, y entre el 0 y un millón. Hay infinitos más grandes que otros. Nos lo enseñó un escritor que nos gustaba. En estos días, a menudo siento que me fastidia que mi serie infinita sea tan breve. Quiero más números de los que seguramente obtendré, y quiero más números para Augustus de los que obtuvo. Pero, Gus, amor mío, no puedo expresar lo mucho que te agradezco nuestro pequeño infinito. No lo cambiaría por el mundo entero. Me has dado una eternidad en esos días contados, y te doy las gracias”. La eternidad en días contados. Una chispa de luz. Y todo el amor del universo en lo que dura un parpadeo de Dios.

¿Que demasiado trágico tratándose de gente tan joven? ¿Que innecesariamente cruel eso de hacer que los dos adolescentes se conozcan pri­mero, se enamoren después y se despidan? No crean. Porque si algo tiene el libro "Bajo la misma estrella", y esta película, es una áspera honestidad que los adolescentes huelen de lejos. Y agradecen de cerca, como lo demuestra el éxito tanto del libro como del film.

Para empezar, el autor hace de la protagonista una chica extraordinariamente lúcida, dueña de esa rara forma de impiedad con uno mismo que sólo dan las enfermedades terminales. Ella es la pri­mera en plantearle a sus padres si tiene algún sentido ir a un grupo de apoyo en vez de salir de juerga y tratar de pasarla lo mejor posible mientras se pueda, en lugar de asistir semana tras semana a una ronda en la que un barbudo lo soluciona todo tocando la guitarra. Hasta que en ese páramo de estupidez, aparece Augustus. Gus, con el correr del los días. El hombre que –como en los buenos cuentos de hadas– rescatará a Hazel de semejante sala de torturas y le mostrará una faceta mucho más descarnada (y verdadera) de la vida que todavía tienen por vivir.

APOLOGIA DEL AMOR. Y entonces, decía­mos, en ese grupo de desamparados, un bar­budo y una guitarra, un día aparece Venus en forma de chico. Un chico hermoso, alto, profundo y divertido a la vez, y quien también ha pasado por una experiencia similar a la que está atra­vesando Hazel, conectada todo el tiempo a una mochila de oxígeno. Y se enamoran, claro. De a poco –dentro de lo poco que dura un “poco” en la vida de alguien que está en cuenta regresiva– van quedando mutuamente embelesados y ése, el de una relación romántica, es el pretexto ideal para que comience a desplegarse un diálogo en el que no queda tema por tocar: el amor, las despedidas, el dolor, el verdadero sentido de la muerte, la culpa que genera todo y de la vida. Y si algo sorprende y encanta de Gus es, precisamente, cómo haber atravesado la enfermedad le da un urgente sentido del tiempo. El no espera, hace; el no piensa; dice, fuerte y claro. Deslumbrado por Hazel, se lo hace saber de inmediato no bien ella le pregunta por qué la mira. “Porque eres linda”, le responde. “Me gusta mirar a las personas lindas y hace un tiempo que decidí no privarme de los sencillos placeres de la vida”. Esa es una de las máximas que campean en este libro: hacelo ya, decilo ya, porque puede que “mañana” no llegue nunca. Aquel viejo adagio de que la vida dura tres días y ya pasaron dos, y una verdad que en millones de lectores se volvió revelación: lo único real y valioso es el presente, porque todo lo demás está petrificado o es pura hipótesis. Con el tiempo, con Gus, toda esa visión de páramo se volverá otra cosa, se convertirá en el escenario en el que el amor baile su danza milagrosa.

LO FUGAZ. Arder o durar, esa es la cuestión. La eterna cues­tión. Y está claro que en el mundo de los enamorados (excluida la op­ción “duración” por obvias razones clínicas) lo que sobrevive es lo otro. La intensidad. La verdad. La sinceridad. Y si las frases de Bajo la misma estrella tocan el corazón de millones (y hasta hacen que los fans del libro se pongan a hacer arte y tatúen la red con sus propios dibujos de los protagonistas) es precisamente porque todo en esa historia suena familiar. Infrecuente, pero conocido, como si fuéramos los testigos de la revelación de algo que en el fondo siempre supimos: que el amor  es lo contrario de la impostura, que la muerte se acerca un paso cada día, que no tiene sentido –ningún sentido– abrazarse al dolor como a una tabla de salvación. Porque solamente el amor cura, sana y salva.

Tal vez por eso, con la muerte sobrevolándolos (como  a todos), se desafían mutuamente a escribir un mensaje fúnebre para el otro. Anota Hazel: “No puedo hablar de nuestra historia de amor, así que hablaré de matemáticas. No soy matemática, pero de algo estoy segura: entre el 0 y el 1 hay infinitos números. Están el 0,1, el 0,12, el 0,112 y toda una infinita colección de otros números. Por supuesto, entre el 0 y el 2 también hay una serie de números infinita, pero mayor, y entre el 0 y un millón. Hay infinitos más grandes que otros. Nos lo enseñó un escritor que nos gustaba. En estos días, a menudo siento que me fastidia que mi serie infinita sea tan breve. Quiero más números de los que seguramente obtendré, y quiero más números para Augustus de los que obtuvo. Pero, Gus, amor mío, no puedo expresar lo mucho que te agradezco nuestro pequeño infinito. No lo cambiaría por el mundo entero. Me has dado una eternidad en esos días contados, y te doy las gracias”. La eternidad en días contados. Una chispa de luz. Y todo el amor del universo en lo que dura un parpadeo de Dios.

Se estrenó el trailer de “50 sombras de Grey”

Se estrenó el trailer de “50 sombras de Grey”, la ansiada película basada en la trilogía erótica de E.L.James, que protagonizan Dakota Johnson y Jamie Dornan.

“Es solo una entrevista para el periódico. ¿Cómo era? Era educado, intenso, elegante, muy intimidante…”. Así comienza diciendo Anastasia, (Dakota Johnson), mientras llega a la empresa donde conocerá al hombre que cambiará su vida.  La estudiante de literatura llega hasta la oficina de quien la llevará a experimentar todo tipo de juegos sexuales.

En el trailer, vemos un Christian Grey (Jamie Dornan) muy sexy, que empieza a pasar  tiempo con Anastasia y  que le confiesa: “No me van las historias de amor. Mis gustos son muy peculiares, no lo entenderías”.  Y cuando ella le pide que le explique la lleva hasta  una habitación que la invita a una experiencia sadomasoquista.

El trailer devela la  banda sonora de la peli. El tema principal elegido fue Crazy love, de Beyoncé.

Dirigida por Sam Taylor-Johnson y producida por Michael De Luca y Dana Brunetti, con la colaboración de la creadora de la saga, la película es esperada por los fanáticos de la novela que fue traducida en 52 idiomas y vendida en más de 90 millones de copias.

El estreno será el próximo 14 de febrero. Mirá el trailer. ¿Qué te parece?

 

 

Se estrenó el trailer de “50 sombras de Grey”, la ansiada película basada en la trilogía erótica de E.L.James, que protagonizan Dakota Johnson y Jamie Dornan.

“Es solo una entrevista para el periódico. ¿Cómo era? Era educado, intenso, elegante, muy intimidante…”. Así comienza diciendo Anastasia, (Dakota Johnson), mientras llega a la empresa donde conocerá al hombre que cambiará su vida.  La estudiante de literatura llega hasta la oficina de quien la llevará a experimentar todo tipo de juegos sexuales.

En el trailer, vemos un Christian Grey (Jamie Dornan) muy sexy, que empieza a pasar  tiempo con Anastasia y  que le confiesa: “No me van las historias de amor. Mis gustos son muy peculiares, no lo entenderías”.  Y cuando ella le pide que le explique la lleva hasta  una habitación que la invita a una experiencia sadomasoquista.

El trailer devela la  banda sonora de la peli. El tema principal elegido fue Crazy love, de Beyoncé.

Dirigida por Sam Taylor-Johnson y producida por Michael De Luca y Dana Brunetti, con la colaboración de la creadora de la saga, la película es esperada por los fanáticos de la novela que fue traducida en 52 idiomas y vendida en más de 90 millones de copias.

El estreno será el próximo 14 de febrero. Mirá el trailer. ¿Qué te parece?