Dieta de noche

Damos por supuesto que cuanto más nos movemos, más calorías quema­mos, por ende, más adelgazamos. Sin embargo, durante el sueño se regulan ciertas hormonas que tienen que ver con el me­tabolismo. Basándose en esta premisa, la Dra. Caroline Apovian, egresada de la Universidad de Boston y con un importante currículum en la especialidad de nutrición, escribió un libro llamado La dieta de la noche. Dormir al menos 7 u 8 horas es muy importante si querés bajar de peso. En las primeras horas de la madrugada, se activa la hormona del crecimiento, que aumenta el metabolismo. La TSH, otra hormona que interviene en la función de la glándula tiroides y por lo tan­to también estimula el meta­bolismo, mejora sus valores durante el sueño. También durante el descanso se pro­duce leptina, otra hormona que actúa sobre el cerebro disminuyendo la ansiedad y los deseos de comer y favoreciendo el gasto energético. No es magia, es algo que sucede en nuestro organismo todas las noches sin que lo sepamos. Tampoco significa que con sólo dormir nuestros tejidos grasos se van a diluir, simplemente debemos interpretar que cuando estamos colaborando con una alimenta­ción adecuada en calorías y composición, dormir 8 horas puede resultar un factor más a favor. Este “trabajo” nocturno de nuestro organis­mo, sumado a un plan alimentario con calorías y glúcidos controlados, reducido en grasas y relativamente rico en proteínas, se traduce en una significativa pérdida de peso. Como con­trapartida: la vigilia, prolongar horarios hasta avanzada la madrugada, nos aumenta el estado de alerta producido por la presencia de cortisol y éste aumenta la insulino-resistencia en el or­ganismo; por lo tanto, habrá glucosa circulando, pero nuestros tejidos no la captarán. Los resul­tados son más hambre de glúcidos y menos consumo por parte de los tejidos. Así que el primer requisito pa­ra llevar a cabo esta dieta es que te comprometas a dormir.

Lamentablemente, como dijimos antes, con dormir solamente no alcanza. El segundo requisito es acatar las restricciones, pero co­mo lo prohibido tienta más, queremos explicarte por qué es conveniente que ciertos alimentos se queden afuera. En líneas generales, nuestro organismo sigue aquellas funciones que se le dan con más facilidad. La energía más fácil la obtiene de los glúcidos y la oferta suelen ser azúcares (con pocas fibras o sin ellas), o harinas bien cocidas –que por lo tanto tienen la digestión facilitada–. Pero el exceso de estos nutrien­tes disponibles y una escasa actividad darán 

por resultado un “acopio para reserva”, que se hace en forma de grasa corporal. Por lo tanto, el mejor camino para incorporarlos es elegir aquellos con mayor cantidad de fibra, tratando de que sean de bajo índice glucémico.

Para poder usar a tu favor estos conceptos, te contamos cuál es la propuesta del plan:

PRIMER DIA: BATIDOS ONLY. Cada ba­tido reemplaza una comida. Sólo podrás ingerir líquidos y batidos que, con mucho control de grasas y azúcares simples, te den saciedad. Cla­ro que se debe complementar con 8 horas de sueño, para que puedas notar en la mañana siguiente un descenso de peso de hasta 1 ki­lo

6 DIAS DE DIETA PROTEICA. Esto es­timulará la combustión. Acá se aplica todo lo di­cho: control de calorías, bajas grasas, glúcidos a expensas de verduras y frutas, todo con fibras y proteínas magras y ser prudente con la sal que se agrega. Siempre se deben respetar las horas y la calidad del sueño. 

Plan, día por día, en la edición impresa (ed. 4784)

Damos por supuesto que cuanto más nos movemos, más calorías quema­mos, por ende, más adelgazamos. Sin embargo, durante el sueño se regulan ciertas hormonas que tienen que ver con el me­tabolismo. Basándose en esta premisa, la Dra. Caroline Apovian, egresada de la Universidad de Boston y con un importante currículum en la especialidad de nutrición, escribió un libro llamado La dieta de la noche. Dormir al menos 7 u 8 horas es muy importante si querés bajar de peso. En las primeras horas de la madrugada, se activa la hormona del crecimiento, que aumenta el metabolismo. La TSH, otra hormona que interviene en la función de la glándula tiroides y por lo tan­to también estimula el meta­bolismo, mejora sus valores durante el sueño. También durante el descanso se pro­duce leptina, otra hormona que actúa sobre el cerebro disminuyendo la ansiedad y los deseos de comer y favoreciendo el gasto energético. No es magia, es algo que sucede en nuestro organismo todas las noches sin que lo sepamos. Tampoco significa que con sólo dormir nuestros tejidos grasos se van a diluir, simplemente debemos interpretar que cuando estamos colaborando con una alimenta­ción adecuada en calorías y composición, dormir 8 horas puede resultar un factor más a favor. Este “trabajo” nocturno de nuestro organis­mo, sumado a un plan alimentario con calorías y glúcidos controlados, reducido en grasas y relativamente rico en proteínas, se traduce en una significativa pérdida de peso. Como con­trapartida: la vigilia, prolongar horarios hasta avanzada la madrugada, nos aumenta el estado de alerta producido por la presencia de cortisol y éste aumenta la insulino-resistencia en el or­ganismo; por lo tanto, habrá glucosa circulando, pero nuestros tejidos no la captarán. Los resul­tados son más hambre de glúcidos y menos consumo por parte de los tejidos. Así que el primer requisito pa­ra llevar a cabo esta dieta es que te comprometas a dormir.

Lamentablemente, como dijimos antes, con dormir solamente no alcanza. El segundo requisito es acatar las restricciones, pero co­mo lo prohibido tienta más, queremos explicarte por qué es conveniente que ciertos alimentos se queden afuera. En líneas generales, nuestro organismo sigue aquellas funciones que se le dan con más facilidad. La energía más fácil la obtiene de los glúcidos y la oferta suelen ser azúcares (con pocas fibras o sin ellas), o harinas bien cocidas –que por lo tanto tienen la digestión facilitada–. Pero el exceso de estos nutrien­tes disponibles y una escasa actividad darán 

por resultado un “acopio para reserva”, que se hace en forma de grasa corporal. Por lo tanto, el mejor camino para incorporarlos es elegir aquellos con mayor cantidad de fibra, tratando de que sean de bajo índice glucémico.

Para poder usar a tu favor estos conceptos, te contamos cuál es la propuesta del plan:

PRIMER DIA: BATIDOS ONLY. Cada ba­tido reemplaza una comida. Sólo podrás ingerir líquidos y batidos que, con mucho control de grasas y azúcares simples, te den saciedad. Cla­ro que se debe complementar con 8 horas de sueño, para que puedas notar en la mañana siguiente un descenso de peso de hasta 1 ki­lo

6 DIAS DE DIETA PROTEICA. Esto es­timulará la combustión. Acá se aplica todo lo di­cho: control de calorías, bajas grasas, glúcidos a expensas de verduras y frutas, todo con fibras y proteínas magras y ser prudente con la sal que se agrega. Siempre se deben respetar las horas y la calidad del sueño. 

Plan, día por día, en la edición impresa (ed. 4784)

Off palermo

Palermo Soho fue el primero y sigue siendo el favorito. Pero hoy, el circuito que concentra –más y primero– las tendencias y su variante hollywoodense –cruzando la avenida Juan B. Justo– no está solo. Poco a poco, sus vecinos de la periferia palermitana –Colegiales y Villa Crespo, especialmente– se contagian de su espíritu, aprovechan “el desgaste” y la saturación de un circuito que hace rato ya superó la mayoría de edad y buscan instalarse con su propia identidad. Apuestan a una oferta gastronómica centrada en productos frescos y de elaboración propia; con inspiración internacional y reivindicando lo artesanal; ambientación estética bien cuidada, pero menos fashionista que el “estilo Palermo” y el boca a boca como manera de empezar a ser y ser trendy.

 

Palermo Soho fue el primero y sigue siendo el favorito. Pero hoy, el circuito que concentra –más y primero– las tendencias y su variante hollywoodense –cruzando la avenida Juan B. Justo– no está solo. Poco a poco, sus vecinos de la periferia palermitana –Colegiales y Villa Crespo, especialmente– se contagian de su espíritu, aprovechan “el desgaste” y la saturación de un circuito que hace rato ya superó la mayoría de edad y buscan instalarse con su propia identidad. Apuestan a una oferta gastronómica centrada en productos frescos y de elaboración propia; con inspiración internacional y reivindicando lo artesanal; ambientación estética bien cuidada, pero menos fashionista que el “estilo Palermo” y el boca a boca como manera de empezar a ser y ser trendy.

 

Foodies en casa

Ensalada coleslaw con zanahorias, repollo y semillas de sésamo negras y blancas y cubos de pollo marinados con salsa agridulce
Ingredientes (para 12 unidades): para la ensalada: 1/4 de repollo blanco chico cortado en juliana; 3 cdas. de sal gruesa; 1 cebolla cortada en juliana; 2 cdas de aceite de oliva; 1 cda. de vinagre de vino tinto; 2 cdas. de azúcar rubia o negra; 1 zanahoria cortada en juliana; 1/4 cdta. de comino; 4 cdas. de mayonesa; 2 a 3 cdas. de caldo; 1/2 cda. de perejil picado; 1 cdta. de semillas de sésamo blancas, negras y/o integrales. Para los cubos de pollo marinados: la salsa lleva 4 tomates secos hidratados durante 5 horas en vino tinto; 1 cebolla chica cortada en trozos; 3 tomates pelados y sin semillas cortados en trozos y 3 cdas. de azúcar Moscabo; 100 cm3 de vinagre de vino tinto; 1 cda. de páprika; 1/4 cdta. de pimienta de cayena y 1 cdta. de sal ahumada. El pollo necesita 1 suprema cortada en cubos chicos; sal y pimienta; 2 cdas. de aceite de oliva y jugo de 1/2 limón. Preparación: para la ensalada: colocá el repollo en un bowl de vidrio o cerámica, mezclá con la sal y dejá reposar con un peso encima durante 30’. Dorá la cebolla en el aceite de oliva a fuego bajo hasta que tome algo de color. Enjuagá el repollo bajo agua fría para sacarle la sal y agregalo a la sartén con la cebolla. Mezclá y cociná 1’. Agregá el vinagre, el azúcar y cociná 3’ más, incorporá las zanahorias y cociná otros 3 a 5’ hasta que se caramelice; condimentá el comino y dejá enfriar. Distribuí en copitas o shots. Mezclá la mayonesa con el perejil, aligerá con el caldo y cubrí la ensaladita. Espolvoreá con las semillas de sésamo. Para el pollo: prepará la salsa, escurrí los tomates secos y cortalos en tiras, colocalos con todos los ingredientes y cociná a fuego bajo como si fuera una mermelada hasta que esté algo espesa, luego pasala por una procesadora de mano. Mezclá los cubos de pollo con sal, pimienta, aceite de oliva y jugo de limón, dejá 30’ en la heladera, doralos a fuego fuerte de todos lados en una sartén. Distribuí la salsa en los vasitos y los cubos de pollo de a tres en palitos para comer con la salsa, que puede estar a temperatura ambiente o caliente.
 
Raviolones de espinaca, ricota, queso chevrotin de cabra, nueces de pecan y salsa ragu de cordero
Ingredientes (para 5 porciones, 25 raviolones): para la masa: 120 g de hojas de espinaca blanqueadas y escurridas; 3 huevos; 1 yema; 3 cdas. de aceite de oliva; 1 y 1/2 cdtas. de sal; 450 g de harina + 1/2 taza para espolvorear y 1 huevo batido para unir. Para el relleno: 250 g de ricota; 100 g de queso chevrotin de cabra rallado; 1 cda. de perejil picado; 50 g de nueces de pecan picadas; sal, pimienta, nuez moscada rallada;
1 huevo; ragu de cordero (500 g de carne de cordero cortada en cubos); 3 cdas. de aceite de oliva; 1 cebolla picada; 1 diente de ajo picado; romero, perejil, tomillo y laurel; 4 tomates pelados y picados; 1 zanahoria cortada en cubitos; 500 cm3 de vino rosado y caldo de carne (c/n). Preparación: colocá en una procesadora las espinacas, los huevos, el aceite de oliva y la sal y procesá un momento. Incorporá la harina y formá la masa. Amasala en la mesada hasta que quede lisa y elástica. Dejala descansar 30’ en un lugar fresco, tapada. Dividila en 4 partes, estirá de a una con un palo de amasar. Cuidá que tanto las masas estiradas como las que todavía no lo están permanezcan siempre tapadas. Mezclá todos los ingredientes del relleno y reservá. Colocá una masa en la mesada y cortala en cuadrados. Distribuí el relleno en un extremo de cada cuadrado y doblalo en forma de triángulo pegando los bordes con huevo batido y luego presionándolos con un tenedor. Reservá tapados. Para el ragú: dorá la carne a fuego fuerte en una cacerola con aceite de oliva, retirá y en la misma cacerola rehogá a fuego bajo la cebolla y el ajo hasta que estén transparentes, luego incorporá las hierbas, los tomates, la zanahoria y cocina 5’. Agregá la carne y el vino y cociná a fuego fuerte hasta que suelte el hervor. Bajá el fuego y continuá la cocción agregando caldo si fuera necesario hasta que la carne casi se pueda cortar con un tenedor. Cociná los ravioles de a pocos en agua hirviendo. Cuando estén todos cocidos volvé a ponerlos en la cacerola con 1/2 cucharón del agua de cocción y la mitad de la salsa, calentá y serví con más salsa aparte.
 
Brótola dorada con oliva y manteca con hierbas sobre cama de verdes
Ingredientes (para 4 porciones): 200 g de panceta ahumada desgrasada y cortada en cubitos; hojas de 3 ramitas de tomillo; 1 diente de ajo picado; aceite de oliva (c/n); 100 cm3 de caldo de verduras; 100 cm3 de crema de leche; 2 cdas. de mostaza con granos de mostaza; 300 g de hojas de espinaca blanqueadas; 100 g de hojas de rúcula blanqueadas; 4 filetes de brótola o abadejo; 20 g de manteca y 2 cdas. de aceite de oliva. Preparación: dorá la panceta. Cuando tome color agregá 2 cdas. de aceite de oliva, el ajo y el tomillo, cociná 1/2’ y reservá caliente a baño María. Calentá el caldo con la crema y la mostaza y en el momento de servir agregá las espinacas y la rúcula para que se calienten. Cortá los filetes de pescado en 4 piezas rectangulares parejas de 200 g cada una aprox. Dorá los filetes de todos lados. Cuando estén cocidos escurrí las verduras, distribuilas sobre 4 platos, acomodá el pescado y rociá con los cubitos de panceta, hierbas, ajo, oliva y algo de la crema y el caldo con el que se calentaron las hojas.
 

Semifreddo de amarettis y chocolate
Ingredientes (para 4 porciones): 100 g de amarettis; 50 g de galletitas dulces; 40 g de manteca blanda; 8 semillas de cardamomo; 60 cm3 de leche; 300 g de chocolate amargo 70% cacao; 2 cdas. de café fuerte recién preparado; 300 cm3 de crema batida a medio punto; azúcar impalpable a gusto.
Preparación: desmenuzá la mitad de los amarettis junto con las galletitas y la manteca. Colocalos en una base de 4 aros de acero o de acetato de 6/7 cm de diámetro. Herví la leche con las semillas de cardamomo, reservá. Derretí 250 g de chocolate a baño María, mezclalo con el café y la leche colada, dejá entibiar y mezclá con la crema batida. Picá la otra mitad de los amarettis, reservá 2 cucharadas para decorar y agregá el resto a la crema y el chocolate. Incorporá 3 o 4 cucharadas de azúcar impalpable a gusto. Llená los aros preparados y llevá al freezer. Bajalos a la heladera 2 horas antes de servir. Derretí 50 g de chocolate a baño María y aligeralo con 2 o 3 cdas. de agua. Con un pincel mojado en chocolate decorá cada plato. Retirá los semifreddo de los aros, espolvoreá con azúcar impalpable y amarettis, colocá sobre el chocolate en los platos.

 

Ensalada coleslaw con zanahorias, repollo y semillas de sésamo negras y blancas y cubos de pollo marinados con salsa agridulce
Ingredientes (para 12 unidades): para la ensalada: 1/4 de repollo blanco chico cortado en juliana; 3 cdas. de sal gruesa; 1 cebolla cortada en juliana; 2 cdas de aceite de oliva; 1 cda. de vinagre de vino tinto; 2 cdas. de azúcar rubia o negra; 1 zanahoria cortada en juliana; 1/4 cdta. de comino; 4 cdas. de mayonesa; 2 a 3 cdas. de caldo; 1/2 cda. de perejil picado; 1 cdta. de semillas de sésamo blancas, negras y/o integrales. Para los cubos de pollo marinados: la salsa lleva 4 tomates secos hidratados durante 5 horas en vino tinto; 1 cebolla chica cortada en trozos; 3 tomates pelados y sin semillas cortados en trozos y 3 cdas. de azúcar Moscabo; 100 cm3 de vinagre de vino tinto; 1 cda. de páprika; 1/4 cdta. de pimienta de cayena y 1 cdta. de sal ahumada. El pollo necesita 1 suprema cortada en cubos chicos; sal y pimienta; 2 cdas. de aceite de oliva y jugo de 1/2 limón. Preparación: para la ensalada: colocá el repollo en un bowl de vidrio o cerámica, mezclá con la sal y dejá reposar con un peso encima durante 30’. Dorá la cebolla en el aceite de oliva a fuego bajo hasta que tome algo de color. Enjuagá el repollo bajo agua fría para sacarle la sal y agregalo a la sartén con la cebolla. Mezclá y cociná 1’. Agregá el vinagre, el azúcar y cociná 3’ más, incorporá las zanahorias y cociná otros 3 a 5’ hasta que se caramelice; condimentá el comino y dejá enfriar. Distribuí en copitas o shots. Mezclá la mayonesa con el perejil, aligerá con el caldo y cubrí la ensaladita. Espolvoreá con las semillas de sésamo. Para el pollo: prepará la salsa, escurrí los tomates secos y cortalos en tiras, colocalos con todos los ingredientes y cociná a fuego bajo como si fuera una mermelada hasta que esté algo espesa, luego pasala por una procesadora de mano. Mezclá los cubos de pollo con sal, pimienta, aceite de oliva y jugo de limón, dejá 30’ en la heladera, doralos a fuego fuerte de todos lados en una sartén. Distribuí la salsa en los vasitos y los cubos de pollo de a tres en palitos para comer con la salsa, que puede estar a temperatura ambiente o caliente.
 
Raviolones de espinaca, ricota, queso chevrotin de cabra, nueces de pecan y salsa ragu de cordero
Ingredientes (para 5 porciones, 25 raviolones): para la masa: 120 g de hojas de espinaca blanqueadas y escurridas; 3 huevos; 1 yema; 3 cdas. de aceite de oliva; 1 y 1/2 cdtas. de sal; 450 g de harina + 1/2 taza para espolvorear y 1 huevo batido para unir. Para el relleno: 250 g de ricota; 100 g de queso chevrotin de cabra rallado; 1 cda. de perejil picado; 50 g de nueces de pecan picadas; sal, pimienta, nuez moscada rallada;
1 huevo; ragu de cordero (500 g de carne de cordero cortada en cubos); 3 cdas. de aceite de oliva; 1 cebolla picada; 1 diente de ajo picado; romero, perejil, tomillo y laurel; 4 tomates pelados y picados; 1 zanahoria cortada en cubitos; 500 cm3 de vino rosado y caldo de carne (c/n). Preparación: colocá en una procesadora las espinacas, los huevos, el aceite de oliva y la sal y procesá un momento. Incorporá la harina y formá la masa. Amasala en la mesada hasta que quede lisa y elástica. Dejala descansar 30’ en un lugar fresco, tapada. Dividila en 4 partes, estirá de a una con un palo de amasar. Cuidá que tanto las masas estiradas como las que todavía no lo están permanezcan siempre tapadas. Mezclá todos los ingredientes del relleno y reservá. Colocá una masa en la mesada y cortala en cuadrados. Distribuí el relleno en un extremo de cada cuadrado y doblalo en forma de triángulo pegando los bordes con huevo batido y luego presionándolos con un tenedor. Reservá tapados. Para el ragú: dorá la carne a fuego fuerte en una cacerola con aceite de oliva, retirá y en la misma cacerola rehogá a fuego bajo la cebolla y el ajo hasta que estén transparentes, luego incorporá las hierbas, los tomates, la zanahoria y cocina 5’. Agregá la carne y el vino y cociná a fuego fuerte hasta que suelte el hervor. Bajá el fuego y continuá la cocción agregando caldo si fuera necesario hasta que la carne casi se pueda cortar con un tenedor. Cociná los ravioles de a pocos en agua hirviendo. Cuando estén todos cocidos volvé a ponerlos en la cacerola con 1/2 cucharón del agua de cocción y la mitad de la salsa, calentá y serví con más salsa aparte.
 
Brótola dorada con oliva y manteca con hierbas sobre cama de verdes
Ingredientes (para 4 porciones): 200 g de panceta ahumada desgrasada y cortada en cubitos; hojas de 3 ramitas de tomillo; 1 diente de ajo picado; aceite de oliva (c/n); 100 cm3 de caldo de verduras; 100 cm3 de crema de leche; 2 cdas. de mostaza con granos de mostaza; 300 g de hojas de espinaca blanqueadas; 100 g de hojas de rúcula blanqueadas; 4 filetes de brótola o abadejo; 20 g de manteca y 2 cdas. de aceite de oliva. Preparación: dorá la panceta. Cuando tome color agregá 2 cdas. de aceite de oliva, el ajo y el tomillo, cociná 1/2’ y reservá caliente a baño María. Calentá el caldo con la crema y la mostaza y en el momento de servir agregá las espinacas y la rúcula para que se calienten. Cortá los filetes de pescado en 4 piezas rectangulares parejas de 200 g cada una aprox. Dorá los filetes de todos lados. Cuando estén cocidos escurrí las verduras, distribuilas sobre 4 platos, acomodá el pescado y rociá con los cubitos de panceta, hierbas, ajo, oliva y algo de la crema y el caldo con el que se calentaron las hojas.
 

Semifreddo de amarettis y chocolate
Ingredientes (para 4 porciones): 100 g de amarettis; 50 g de galletitas dulces; 40 g de manteca blanda; 8 semillas de cardamomo; 60 cm3 de leche; 300 g de chocolate amargo 70% cacao; 2 cdas. de café fuerte recién preparado; 300 cm3 de crema batida a medio punto; azúcar impalpable a gusto.
Preparación: desmenuzá la mitad de los amarettis junto con las galletitas y la manteca. Colocalos en una base de 4 aros de acero o de acetato de 6/7 cm de diámetro. Herví la leche con las semillas de cardamomo, reservá. Derretí 250 g de chocolate a baño María, mezclalo con el café y la leche colada, dejá entibiar y mezclá con la crema batida. Picá la otra mitad de los amarettis, reservá 2 cucharadas para decorar y agregá el resto a la crema y el chocolate. Incorporá 3 o 4 cucharadas de azúcar impalpable a gusto. Llená los aros preparados y llevá al freezer. Bajalos a la heladera 2 horas antes de servir. Derretí 50 g de chocolate a baño María y aligeralo con 2 o 3 cdas. de agua. Con un pincel mojado en chocolate decorá cada plato. Retirá los semifreddo de los aros, espolvoreá con azúcar impalpable y amarettis, colocá sobre el chocolate en los platos.

 

Alessandro Proto

Se abalanza sobre mí y me empuja contra la pared del ascensor. Antes de que pue­da darme cuenta, tiene mis dos manos en una de las suyas sobre mi cabeza. Su otra mano agarra mi pelo atado y lo tira para atrás. Mi cara queda levantada y sus labios contra los míos. Es apenas doloroso. Gimo en su boca, que se abre. Se aprovecha al máximo, su lengua experta recorre mi boca. Nunca había sido besa­da así”. ¿Puede existir el hombre que inspiró a E. L. James a escribir esas líneas en Cincuenta sombras de Grey? ¿Puede existir Christian Grey, ese obsesivo del sexo y el amor, empresario exitoso por fuera y hombre atormentado por dentro? ¿Es sólo una obra de ficción (una que vendió setenta millones de copias alrededor del mundo, dicho sea de paso)? ¿O puede la realidad superar a la ficción? Parece que sí, porque no sólo ese hombre existe, sino que la historia se pone mucho más interesante.

En 2010, antes del boom literario y la fama, E. L. James hizo una investigación sobre el boom de las celebridades que compran bienes raíces de lujo en Italia. Así conoció al empresario italiano Alessandro Proto (37), que se dedica justamente a esas transacciones. No se sabe qué pasó entre ellos, si hubo romance o sólo inspiración litera­ria, y la escritora nunca lo dijo explícitamente, pero tampoco desmintió que fuera el verdadero Christian Grey. La historia, sin embargo, no termina ahí.

El multimillonario está de novio con Dakota  Johnson (24), la actriz que va a interpretar a Anastasia Steele en la adaptación cinematográ­fica de la saga erótica que se va a estrenar en fe­brero de 2015. Repasando: el Christian Grey de la vida real está con la Anastasia Steele ficcional.

¿Cómo pasó eso? Asumido su rol de inspirador del personaje, Alessandro Proto visitó hace seis meses el set de filmación de la película para que Jamie Dornan, el actor que interpreta a Grey, conociera su forma de moverse, su personalidad, el porte seguro del que parte su sexualidad. Pero en el medio se cruzó con Dakota y fue ella la terminó atravesada por todo lo dicho.

Eso no es todo, la trama se pone mejor. Si bien Proto dijo en una de las pocas declaraciones que hizo hasta ahora que el sadomasoquismo no es lo suyo, que eso sí es ficción, el papel de chico malo le calza perfecto. CEO de Proto Group, una empresa internacional de bienes raíces de lujo, tiene problemas con la justicia italiana, graves y prolongados. En 2013 fue arrestado y pagó una multa de cuatrocientos euros por manipular el mercado de valores de Milán. Está acusado de haber emitido noticias falsas para cambiar el precio de las acciones de sus propias inversio­nes y hacer que subieran. Si bien sus problemas legales no terminaron, ahora está suelto por ahí, paseando con Dakota Johnson –aunque no se dejaron sacar fotos juntos, hasta ahora–.

¿Se habrá puesto celosa E. L. James de que su musa se enamorara de la actriz que hace del per­ sonaje que ella misma creó? Si bien no se refirió directamente a esa relación, en un comunicado de Feature Film Company, la productora de la película, la autora dijo que estaba muy contenta con cómo iba el rodaje (que acaba de terminar) y que la visita de Proto al set sirvió para que Jamie Dornan entendiera “la sensualidad, la dulzura, el sadismo, el amor y la pasión que ser­virán a la película”. Aunque parece que sirvió para mucho más.

UNA ANASTASIA PARA UN GREY. Dakota Johnson es hija del actor Don Johnson y de Me­lanie Griffith. Su debut cinematográfico ocurrió cuando tenía diez años y actuó de hija de su madre real, dirigida por Antonio Banderas, su padrastro, en la película Crazy in Alabama. En 2010, tuvo una aparición en Red social, la pelí­cula sobre Facebook dirigida por David Fincher. Desde entonces, siguieron sus apariciones en cine y también como modelo –está representada por IMG Models y participó, entre otras, en una campaña de Mango–, pero su papel mayor es sin dudas el de Cincuenta sombras de Grey.

Con sus ojos grandes, sonrisa tímida y belleza incuestionable, Dakota fue la elegida.

El que inspiró a Christian Grey, entonces, es un hombre que pasa sus días entre casas lujo­sas, paisajes paradisíacos y palacios soñados. Es un hombre que negocia mano a mano con lo mejor de Hollywood, con manejos algo turbios que aumentan su halo de misterio. Es, ante la prensa, un hombre al que es imposible acceder del todo, que se muestra pero se esconde, que juega sus cartas a conciencia, siempre con una estrategia. Es un hombre poderoso, con un lado B, que siempre deja con ganas de más. Es, ante todo, un hombre misterioso, al que sólo le faltaba una relación emblemática, polémica y morbosa para ser un auténtico Christian Grey. 

Se abalanza sobre mí y me empuja contra la pared del ascensor. Antes de que pue­da darme cuenta, tiene mis dos manos en una de las suyas sobre mi cabeza. Su otra mano agarra mi pelo atado y lo tira para atrás. Mi cara queda levantada y sus labios contra los míos. Es apenas doloroso. Gimo en su boca, que se abre. Se aprovecha al máximo, su lengua experta recorre mi boca. Nunca había sido besa­da así”. ¿Puede existir el hombre que inspiró a E. L. James a escribir esas líneas en Cincuenta sombras de Grey? ¿Puede existir Christian Grey, ese obsesivo del sexo y el amor, empresario exitoso por fuera y hombre atormentado por dentro? ¿Es sólo una obra de ficción (una que vendió setenta millones de copias alrededor del mundo, dicho sea de paso)? ¿O puede la realidad superar a la ficción? Parece que sí, porque no sólo ese hombre existe, sino que la historia se pone mucho más interesante.

En 2010, antes del boom literario y la fama, E. L. James hizo una investigación sobre el boom de las celebridades que compran bienes raíces de lujo en Italia. Así conoció al empresario italiano Alessandro Proto (37), que se dedica justamente a esas transacciones. No se sabe qué pasó entre ellos, si hubo romance o sólo inspiración litera­ria, y la escritora nunca lo dijo explícitamente, pero tampoco desmintió que fuera el verdadero Christian Grey. La historia, sin embargo, no termina ahí.

El multimillonario está de novio con Dakota  Johnson (24), la actriz que va a interpretar a Anastasia Steele en la adaptación cinematográ­fica de la saga erótica que se va a estrenar en fe­brero de 2015. Repasando: el Christian Grey de la vida real está con la Anastasia Steele ficcional.

¿Cómo pasó eso? Asumido su rol de inspirador del personaje, Alessandro Proto visitó hace seis meses el set de filmación de la película para que Jamie Dornan, el actor que interpreta a Grey, conociera su forma de moverse, su personalidad, el porte seguro del que parte su sexualidad. Pero en el medio se cruzó con Dakota y fue ella la terminó atravesada por todo lo dicho.

Eso no es todo, la trama se pone mejor. Si bien Proto dijo en una de las pocas declaraciones que hizo hasta ahora que el sadomasoquismo no es lo suyo, que eso sí es ficción, el papel de chico malo le calza perfecto. CEO de Proto Group, una empresa internacional de bienes raíces de lujo, tiene problemas con la justicia italiana, graves y prolongados. En 2013 fue arrestado y pagó una multa de cuatrocientos euros por manipular el mercado de valores de Milán. Está acusado de haber emitido noticias falsas para cambiar el precio de las acciones de sus propias inversio­nes y hacer que subieran. Si bien sus problemas legales no terminaron, ahora está suelto por ahí, paseando con Dakota Johnson –aunque no se dejaron sacar fotos juntos, hasta ahora–.

¿Se habrá puesto celosa E. L. James de que su musa se enamorara de la actriz que hace del per­ sonaje que ella misma creó? Si bien no se refirió directamente a esa relación, en un comunicado de Feature Film Company, la productora de la película, la autora dijo que estaba muy contenta con cómo iba el rodaje (que acaba de terminar) y que la visita de Proto al set sirvió para que Jamie Dornan entendiera “la sensualidad, la dulzura, el sadismo, el amor y la pasión que ser­virán a la película”. Aunque parece que sirvió para mucho más.

UNA ANASTASIA PARA UN GREY. Dakota Johnson es hija del actor Don Johnson y de Me­lanie Griffith. Su debut cinematográfico ocurrió cuando tenía diez años y actuó de hija de su madre real, dirigida por Antonio Banderas, su padrastro, en la película Crazy in Alabama. En 2010, tuvo una aparición en Red social, la pelí­cula sobre Facebook dirigida por David Fincher. Desde entonces, siguieron sus apariciones en cine y también como modelo –está representada por IMG Models y participó, entre otras, en una campaña de Mango–, pero su papel mayor es sin dudas el de Cincuenta sombras de Grey.

Con sus ojos grandes, sonrisa tímida y belleza incuestionable, Dakota fue la elegida.

El que inspiró a Christian Grey, entonces, es un hombre que pasa sus días entre casas lujo­sas, paisajes paradisíacos y palacios soñados. Es un hombre que negocia mano a mano con lo mejor de Hollywood, con manejos algo turbios que aumentan su halo de misterio. Es, ante la prensa, un hombre al que es imposible acceder del todo, que se muestra pero se esconde, que juega sus cartas a conciencia, siempre con una estrategia. Es un hombre poderoso, con un lado B, que siempre deja con ganas de más. Es, ante todo, un hombre misterioso, al que sólo le faltaba una relación emblemática, polémica y morbosa para ser un auténtico Christian Grey. 

Mercedes Morán

El calor es agobiante en Buenos Ai­res. Mercedes Morán (57) nos reci­be en su departamento de Avenida del Libertador con una sonrisa y bebidas frías. También nos invita con sándwi­ches de miga, que de manera informal están repartidos en varios platos sobre la mesa de la cocina. Aclara una y otra vez que le gusta ser anfitriona, que disfruta de recibir gente en su casa y que quiere que todos se sientan cómodos. Sinceramente, lo logra.

Mercedes es sexy y glamorosa a la vez. Se la ve segura, pero tímida. Tiene personalidad, eso que muchas mujeres envidian. Lleva el pelo más largo que de costumbre, algo que irremediablemente la hace ver más joven y ella lo sabe.  Comienza la sesión de fotos entusiasmada y bien predispuesta. Acepta con atención las sugerencias del fotógrafo y cuando él pide unos minutos para reacomodar las luces antes de seguir, de la manera más natural y relajada Mercedes se saca los zapatos y se recuesta sobre el piso. “Me encanta tirar­me en el suelo descalza”, confiesa con una sonrisa. La actriz terminó de rodar Betibú, el thriller de Miguel Cohan, basada en la novela de Claudia Piñeiro, que se estrenará en unos meses. Morán interpreta a Nurit Iscar, quien sufre mal de amores y su ex le sugiere que investigue un crimen como periodista en lugar de seguir ganándose la vida siendo ghost writer. Por otra parte, la actriz integra el elenco de Guapas, la tira que está por estrenar Canal 13.

EL PASO DEL TIEMPO.  “No sé si me llevo mal, pero no lo acepto con alegría. Sinceramente, me resisto al paso del tiempo; pero trato de no establecer una lucha que me deje más tensa y más patética. La verdad, espero que el paso del tiempo me dé sabiduría, además de arrugas. Que contenga un poco de sabiduría, y que la experiencia nos sirva de algo”.

COINCIDENCIAS Y DIFERENCIAS ENTRE MERCEDES Y NURIT, SU PERSONAJE EN BETIBU. “Básicamente, jamás atravesé circunstancias parecidas; nunca estuve metida en ninguna investigación y menos, en una policial. Pe­ro creo que lo que realmente me une con el personaje es que cualquier situación afec­tiva tiñe mi mundo laboral. Siempre. Me parece que nos pasa a todas las mujeres. Nosotras no somos como los hombres, no tenemos esa capacidad de dividir los senti­mientos y el trabajo. Llevamos a la esfera del trabajo todo lo que nos pasa en nuestra vida personal. Y creo que Nurit, comienza esta investigación con mucha de esa carga. Mientras ella resuelve esta investigación, con armas absolutamente femeninas, porque hace todo a través de la intuición, le suceden muchas cosas. Está elaborando como puede el duelo del final de una relación y, tímida­mente, vuelve a mirar con ojos amorosos a otro hombre. El momento que va desde que te desprendés del hombre que no era el adecuado y pasás por la ceguera en la que te metés para transitar el duelo, hasta  que por fin, y después de un tiempo, todo eso te permite ver algo del nuevo hombre que aparece en tu vida, me hace sentir muy identificada”.

PREPARADA PARA “GUAPAS”. “Feliz e ilusionada, así me siento. Es  un elenco de mujeres a las que admiro y respeto: Isabel Macedo, Araceli González, Carla Peterson, Florencia Bertoti… Es muy lindo el proyecto y volver a Pol-ka me tiene muy entusiasmada. Es un lugar de trabajo en donde puedo disfrutar, me gusta estar ahí. Mi personaje me encanta porque es original y creo que en televisión jamás se emitió una historia similar; y es la primera vez que voy a interpretar algo de este estilo. Realmente me parece muy interesante. (…) Mi personaje tiene un problema con la ira. No puede manejarla. Pero no es sólo eso, también trabajo con mi hija (Mercedes Scápola), que una vez más hace de mi hija, como en Graduados, y las dos tenemos ese problema”.

SER ABUELA. “Es un rol que me encanta. Criar nietos es relajado, está desprovisto de obligaciones y de po­ner límites; es mucho más lúdico y, lo más importante, es que tiene un principio y un fin. O, mejor dicho, es un rol que tiene un horario normal y no es full time (risas). Por otra parte, debo reconocer que el abuelazgo recicló mi futuro. Alimenta muchísimo mi creatividad. Bajar al mundo de los chicos es genial. Y a la vez, ver a mis hijas trans­formadas en mamás es muy emocionante y me acerca mucho más a ellas”.

El calor es agobiante en Buenos Ai­res. Mercedes Morán (57) nos reci­be en su departamento de Avenida del Libertador con una sonrisa y bebidas frías. También nos invita con sándwi­ches de miga, que de manera informal están repartidos en varios platos sobre la mesa de la cocina. Aclara una y otra vez que le gusta ser anfitriona, que disfruta de recibir gente en su casa y que quiere que todos se sientan cómodos. Sinceramente, lo logra.

Mercedes es sexy y glamorosa a la vez. Se la ve segura, pero tímida. Tiene personalidad, eso que muchas mujeres envidian. Lleva el pelo más largo que de costumbre, algo que irremediablemente la hace ver más joven y ella lo sabe.  Comienza la sesión de fotos entusiasmada y bien predispuesta. Acepta con atención las sugerencias del fotógrafo y cuando él pide unos minutos para reacomodar las luces antes de seguir, de la manera más natural y relajada Mercedes se saca los zapatos y se recuesta sobre el piso. “Me encanta tirar­me en el suelo descalza”, confiesa con una sonrisa. La actriz terminó de rodar Betibú, el thriller de Miguel Cohan, basada en la novela de Claudia Piñeiro, que se estrenará en unos meses. Morán interpreta a Nurit Iscar, quien sufre mal de amores y su ex le sugiere que investigue un crimen como periodista en lugar de seguir ganándose la vida siendo ghost writer. Por otra parte, la actriz integra el elenco de Guapas, la tira que está por estrenar Canal 13.

EL PASO DEL TIEMPO.  “No sé si me llevo mal, pero no lo acepto con alegría. Sinceramente, me resisto al paso del tiempo; pero trato de no establecer una lucha que me deje más tensa y más patética. La verdad, espero que el paso del tiempo me dé sabiduría, además de arrugas. Que contenga un poco de sabiduría, y que la experiencia nos sirva de algo”.

COINCIDENCIAS Y DIFERENCIAS ENTRE MERCEDES Y NURIT, SU PERSONAJE EN BETIBU. “Básicamente, jamás atravesé circunstancias parecidas; nunca estuve metida en ninguna investigación y menos, en una policial. Pe­ro creo que lo que realmente me une con el personaje es que cualquier situación afec­tiva tiñe mi mundo laboral. Siempre. Me parece que nos pasa a todas las mujeres. Nosotras no somos como los hombres, no tenemos esa capacidad de dividir los senti­mientos y el trabajo. Llevamos a la esfera del trabajo todo lo que nos pasa en nuestra vida personal. Y creo que Nurit, comienza esta investigación con mucha de esa carga. Mientras ella resuelve esta investigación, con armas absolutamente femeninas, porque hace todo a través de la intuición, le suceden muchas cosas. Está elaborando como puede el duelo del final de una relación y, tímida­mente, vuelve a mirar con ojos amorosos a otro hombre. El momento que va desde que te desprendés del hombre que no era el adecuado y pasás por la ceguera en la que te metés para transitar el duelo, hasta  que por fin, y después de un tiempo, todo eso te permite ver algo del nuevo hombre que aparece en tu vida, me hace sentir muy identificada”.

PREPARADA PARA “GUAPAS”. “Feliz e ilusionada, así me siento. Es  un elenco de mujeres a las que admiro y respeto: Isabel Macedo, Araceli González, Carla Peterson, Florencia Bertoti… Es muy lindo el proyecto y volver a Pol-ka me tiene muy entusiasmada. Es un lugar de trabajo en donde puedo disfrutar, me gusta estar ahí. Mi personaje me encanta porque es original y creo que en televisión jamás se emitió una historia similar; y es la primera vez que voy a interpretar algo de este estilo. Realmente me parece muy interesante. (…) Mi personaje tiene un problema con la ira. No puede manejarla. Pero no es sólo eso, también trabajo con mi hija (Mercedes Scápola), que una vez más hace de mi hija, como en Graduados, y las dos tenemos ese problema”.

SER ABUELA. “Es un rol que me encanta. Criar nietos es relajado, está desprovisto de obligaciones y de po­ner límites; es mucho más lúdico y, lo más importante, es que tiene un principio y un fin. O, mejor dicho, es un rol que tiene un horario normal y no es full time (risas). Por otra parte, debo reconocer que el abuelazgo recicló mi futuro. Alimenta muchísimo mi creatividad. Bajar al mundo de los chicos es genial. Y a la vez, ver a mis hijas trans­formadas en mamás es muy emocionante y me acerca mucho más a ellas”.

Turismo solitario

Decís que TENGO que viajar sola?”, le pregunté a mi psicóloga, conven­cida de que un viaje en soledad es una de esas cosas que ‘hay que hacer’ para ser alguien en la vida. “No –me contestó ella rotundamente–. No tenés que hacer nada que no sientas”. Ahí quedó la his­toria y no me preocupé mucho más porque, de hecho, no tenía la inquietud de viajar sola. Más bien me aterraba un poco la idea.  Hasta el momento había viajado con familia, con amigos, con novios y con colegas del trabajo. Sola, lo que se dice soooola, nunca. Sí, había tomado un avión, tren o micro sola, pero siempre tenía alguien que me esperaba en la otra ciudad, un conocido con quien compartir una charla o comida, y quien prestara una mano para sacarme una foto linda para el perfil de Facebook. Hasta que, como todo en la vida, me llegó la hora. Claro que no fue al­go directamente pensado por mí: un viaje de trabajo a Londres –ciudad que no conocía– y el hecho de tener una hermana viviendo en Amsterdam me hicieron coquetear con la idea de pedir vacaciones para recorrer un poco sola y visitar a la familia otro tanto. “All by myself”, cantaba cual Bridget Jones mientras armaba la valija, un poco para en­valentonarme con la aventura en la que me había embarcado. Y, contrariamente a lo que creía, el diario de viaje empezó antes de lo que esperaba…

LA PARTE ‘FIACA’. El trayecto de mi casa a Ezeiza siempre me resulta eterno, así que, ni bien llegué, encontré el primer inconve­niente del viajero solitario: ir al baño con valijas. Pese a que los baños son amplios, pensé que sería de lo más incómodo, por lo que opté por la opción B: aguantar hasta hacer el chek in y despachar la valija grande. Me arrepentí de no ser mochilera, aunque puedo decir que salí airosa de la situación. Sin embargo, para una persona mover dos valijas –aunque una sea ‘de mano’– es de lo más molesto y aún más a la vuelta de las vacaciones, donde ambas pesan casi el doble por todas las chucherías adquiridas en el viaje. Tip para el viajero solitario: reemplazar valija por mochila. 

El segundo problema ha de ser ‘salir a co­mer’. Mi tuitera favorita, @aVecesSoyPau, asegura que elige la mesa según la intensi­dad del Wi-Fi para que la laptop le haga de acompañante. A mí, por ejemplo, el mozo me mandó directamente a la barra –ha­biendo un par de mesitas ‘para dos’ vacías– cuando aclaré “just me”; de todas formas me resultó beneficioso: era una barra con vista a la calle y al menos podía mantenerme entretenida sin necesidad del smartphone.

El dilema que sigue: las fotos. “Todo bien con las selfies, pero todo un viaje de selfies o de paisajes es re loser –asegura Marina–. Así que hay opciones como colgar cámaras de ramas, o poner el iPod en poses absurdas, que en el inte­rín en que corrés para la foto, termina por caerse y fotografía el suelo. O, por qué no, confiarle a un extraño que por la Ley de Murphy es aquel con menos visión fotográfica y te corta la cúpula del Panteón, pero te saca metros y metros de piso insignificante”. Conclusión, las fotos son un tema.  Yo, por mi parte, me atreví a apoyar la cámara en una estatua, programar el timer y posar divertida frente al Big Ben. Creo que lo mejor es pedirle a un extraño que te fotografíe, aunque no tenga criterio estético.

LA PARTE LINDA. “Algo que le digo siem­pre a la gente que tiene miedo de viajar sola es que nunca estás solo”, me dijo Javier y me contó que en su primer viaje solitario, hace unos seis años, llegó a Potosí un 22 de enero, justo un día antes de su cumpleaños. “Por esas cosas de los viajes, en el hostel en el que me hospedé había un grupo de rosarinas con las que pegué buena onda. Al día siguiente salí a pasear por la ciudad y cuando volví me encontré con algo que ni en Buenos Aires tuve alguna vez: una fiesta de cumpleaños sorpresa. Las rosarinas hicieron una especie de pizzetas con pan lactal tostado, una rodaja de tomate y un queso extraño, ¡y hasta com­praron velitas!”. Uno está más dispuesto a relacionarse y busca pequeños puntos en común con el otro, pavadas que si estuvié­ramos en tierra natal no serían suficientes para entablar trato, pero estando “afuera” te hacen más que compinche.

Mi amiga Sandra, que vivió y estudió varios años en Europa, me dio cátedra sobre el tema “cuando uno viaja solo, corre el riesgo de no volver más a ser como antes de ese viaje. Es que nace una nueva persona, con menos miedo. ¿Qué mejor viaje que el que nunca termina? Viajar solo es vencer miedos, uno de los pocos miedos lindos que vale la pena vivir”.

Decís que TENGO que viajar sola?”, le pregunté a mi psicóloga, conven­cida de que un viaje en soledad es una de esas cosas que ‘hay que hacer’ para ser alguien en la vida. “No –me contestó ella rotundamente–. No tenés que hacer nada que no sientas”. Ahí quedó la his­toria y no me preocupé mucho más porque, de hecho, no tenía la inquietud de viajar sola. Más bien me aterraba un poco la idea.  Hasta el momento había viajado con familia, con amigos, con novios y con colegas del trabajo. Sola, lo que se dice soooola, nunca. Sí, había tomado un avión, tren o micro sola, pero siempre tenía alguien que me esperaba en la otra ciudad, un conocido con quien compartir una charla o comida, y quien prestara una mano para sacarme una foto linda para el perfil de Facebook. Hasta que, como todo en la vida, me llegó la hora. Claro que no fue al­go directamente pensado por mí: un viaje de trabajo a Londres –ciudad que no conocía– y el hecho de tener una hermana viviendo en Amsterdam me hicieron coquetear con la idea de pedir vacaciones para recorrer un poco sola y visitar a la familia otro tanto. “All by myself”, cantaba cual Bridget Jones mientras armaba la valija, un poco para en­valentonarme con la aventura en la que me había embarcado. Y, contrariamente a lo que creía, el diario de viaje empezó antes de lo que esperaba…

LA PARTE ‘FIACA’. El trayecto de mi casa a Ezeiza siempre me resulta eterno, así que, ni bien llegué, encontré el primer inconve­niente del viajero solitario: ir al baño con valijas. Pese a que los baños son amplios, pensé que sería de lo más incómodo, por lo que opté por la opción B: aguantar hasta hacer el chek in y despachar la valija grande. Me arrepentí de no ser mochilera, aunque puedo decir que salí airosa de la situación. Sin embargo, para una persona mover dos valijas –aunque una sea ‘de mano’– es de lo más molesto y aún más a la vuelta de las vacaciones, donde ambas pesan casi el doble por todas las chucherías adquiridas en el viaje. Tip para el viajero solitario: reemplazar valija por mochila. 

El segundo problema ha de ser ‘salir a co­mer’. Mi tuitera favorita, @aVecesSoyPau, asegura que elige la mesa según la intensi­dad del Wi-Fi para que la laptop le haga de acompañante. A mí, por ejemplo, el mozo me mandó directamente a la barra –ha­biendo un par de mesitas ‘para dos’ vacías– cuando aclaré “just me”; de todas formas me resultó beneficioso: era una barra con vista a la calle y al menos podía mantenerme entretenida sin necesidad del smartphone.

El dilema que sigue: las fotos. “Todo bien con las selfies, pero todo un viaje de selfies o de paisajes es re loser –asegura Marina–. Así que hay opciones como colgar cámaras de ramas, o poner el iPod en poses absurdas, que en el inte­rín en que corrés para la foto, termina por caerse y fotografía el suelo. O, por qué no, confiarle a un extraño que por la Ley de Murphy es aquel con menos visión fotográfica y te corta la cúpula del Panteón, pero te saca metros y metros de piso insignificante”. Conclusión, las fotos son un tema.  Yo, por mi parte, me atreví a apoyar la cámara en una estatua, programar el timer y posar divertida frente al Big Ben. Creo que lo mejor es pedirle a un extraño que te fotografíe, aunque no tenga criterio estético.

LA PARTE LINDA. “Algo que le digo siem­pre a la gente que tiene miedo de viajar sola es que nunca estás solo”, me dijo Javier y me contó que en su primer viaje solitario, hace unos seis años, llegó a Potosí un 22 de enero, justo un día antes de su cumpleaños. “Por esas cosas de los viajes, en el hostel en el que me hospedé había un grupo de rosarinas con las que pegué buena onda. Al día siguiente salí a pasear por la ciudad y cuando volví me encontré con algo que ni en Buenos Aires tuve alguna vez: una fiesta de cumpleaños sorpresa. Las rosarinas hicieron una especie de pizzetas con pan lactal tostado, una rodaja de tomate y un queso extraño, ¡y hasta com­praron velitas!”. Uno está más dispuesto a relacionarse y busca pequeños puntos en común con el otro, pavadas que si estuvié­ramos en tierra natal no serían suficientes para entablar trato, pero estando “afuera” te hacen más que compinche.

Mi amiga Sandra, que vivió y estudió varios años en Europa, me dio cátedra sobre el tema “cuando uno viaja solo, corre el riesgo de no volver más a ser como antes de ese viaje. Es que nace una nueva persona, con menos miedo. ¿Qué mejor viaje que el que nunca termina? Viajar solo es vencer miedos, uno de los pocos miedos lindos que vale la pena vivir”.