La vuelta del palazzo

 Desde que, gracias a Coco Chanel, dejó de ser escándalo que la mu­jer llevara pantalón, el palazzo se convirtió en una prenda histórica.  El auténtico palazzo es ancho desde la cintura, está realizado con materiales de mucha caída, como sedas y crêpes, y lleva pata ancha. Sin embargo, hoy en día su concepto no es tan estricto y hay muchas variantes. Eso sí, lo importante es no perder la esencia de la amplitud.

ESTRELLA DE LAS PASARELAS. Haciendo memoria la primera aparición del palazzo fue en la moda francesa, cuando se atrevió a usarlo Gabrielle Coco Chanel generando una gran controversia, ya que en esa época una mujer en pantalones era impensable. Rompiendo los cánones establecidos, Gabrielle lo combinaba con blusas a rayas y collares de perlas. “Este pantalón se convirtió en la prenda it de los años ‘30, usado en ese momento por actrices como Bette Davis, Marlene Dietrich y Norma Shearer. Pero su furor fue a partir de la década del ‘70”, explica el diseñador Santiago Artemis.(…) Ahora, en pleno siglo XXI, este ítem histórico vuelve a través de diferentes looks, tanto para el día como para la noche. “El palazzo es de la familia de la falda pantalón y se convierte en una prenda comodín”, explica la diseñadora María Alló de la firma Allô Martinez. (…) Así, primero se vieron palazzos en los desfiles prêt-a-porter de París. Entre las marcas que se rindieron a la tendencia están Chloé –a través de diseños súper holgados, de tiro alto combinados con camisas transparentes–; el director creativo de Dior, Raf Simons, quien presentó este ítem en el clásico outfit de chaqueta y pantalón; y la firma belga Dries van Noten, que apostó al tiro más bajo y ciento por ciento dandy.

PALABRA DE EXPERTOS. Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de usar un  palazzo es que este tipo de pantalón es comple­tamente opuesto a los pitillos. Se trata de una prenda que es suficientemente llamativa, tanto que enseguida se convierte en protagonista de tu look, por eso lo ideal es combinarla con ropa sencilla, y el complemento de arriba debe terminar en la cintura. Otro aspecto clave es la elección del color. Si preferís palazzos de colores fuertes lo mejor es que lo que lleves arriba sea de un tono neutro para no recargar: las camisas blancas son ideales. En cambio si se trata de un palazzo de colores sobrios (blancos y negros o tonos pasteles) lo podés combinar fácilmente con blusas o tops, sacos y chaquetas.

El regreso de estos pantalones no es una ten­dencia ajena a la Argentina. Varias marcas locales sumaron palazzos a sus colecciones para este in­vierno 2013 y aseguran que “serán un must have en verano”.

Con todo esto ya es hora de que empieces a elegir “tu palazzo”, que después de hacer furor en otras épocas ha regresado para quedarse confirmando que la moda es un eterno retorno y, como tantas veces, la industria fashion demuestra tener ese atributo de resurrección a través del tiempo, optimizando detalles que causaron alto impacto y dejaron su huella en la memoria colectiva.

 Desde que, gracias a Coco Chanel, dejó de ser escándalo que la mu­jer llevara pantalón, el palazzo se convirtió en una prenda histórica.  El auténtico palazzo es ancho desde la cintura, está realizado con materiales de mucha caída, como sedas y crêpes, y lleva pata ancha. Sin embargo, hoy en día su concepto no es tan estricto y hay muchas variantes. Eso sí, lo importante es no perder la esencia de la amplitud.

ESTRELLA DE LAS PASARELAS. Haciendo memoria la primera aparición del palazzo fue en la moda francesa, cuando se atrevió a usarlo Gabrielle Coco Chanel generando una gran controversia, ya que en esa época una mujer en pantalones era impensable. Rompiendo los cánones establecidos, Gabrielle lo combinaba con blusas a rayas y collares de perlas. “Este pantalón se convirtió en la prenda it de los años ‘30, usado en ese momento por actrices como Bette Davis, Marlene Dietrich y Norma Shearer. Pero su furor fue a partir de la década del ‘70”, explica el diseñador Santiago Artemis.(…) Ahora, en pleno siglo XXI, este ítem histórico vuelve a través de diferentes looks, tanto para el día como para la noche. “El palazzo es de la familia de la falda pantalón y se convierte en una prenda comodín”, explica la diseñadora María Alló de la firma Allô Martinez. (…) Así, primero se vieron palazzos en los desfiles prêt-a-porter de París. Entre las marcas que se rindieron a la tendencia están Chloé –a través de diseños súper holgados, de tiro alto combinados con camisas transparentes–; el director creativo de Dior, Raf Simons, quien presentó este ítem en el clásico outfit de chaqueta y pantalón; y la firma belga Dries van Noten, que apostó al tiro más bajo y ciento por ciento dandy.

PALABRA DE EXPERTOS. Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de usar un  palazzo es que este tipo de pantalón es comple­tamente opuesto a los pitillos. Se trata de una prenda que es suficientemente llamativa, tanto que enseguida se convierte en protagonista de tu look, por eso lo ideal es combinarla con ropa sencilla, y el complemento de arriba debe terminar en la cintura. Otro aspecto clave es la elección del color. Si preferís palazzos de colores fuertes lo mejor es que lo que lleves arriba sea de un tono neutro para no recargar: las camisas blancas son ideales. En cambio si se trata de un palazzo de colores sobrios (blancos y negros o tonos pasteles) lo podés combinar fácilmente con blusas o tops, sacos y chaquetas.

El regreso de estos pantalones no es una ten­dencia ajena a la Argentina. Varias marcas locales sumaron palazzos a sus colecciones para este in­vierno 2013 y aseguran que “serán un must have en verano”.

Con todo esto ya es hora de que empieces a elegir “tu palazzo”, que después de hacer furor en otras épocas ha regresado para quedarse confirmando que la moda es un eterno retorno y, como tantas veces, la industria fashion demuestra tener ese atributo de resurrección a través del tiempo, optimizando detalles que causaron alto impacto y dejaron su huella en la memoria colectiva.

Beauty News

EXPRESION DE BELLEZA. Thermage, el tratamiento de radiofrecuencia que estimula la producción de colágeno en la piel, desarrolló Total Tip, una nueva punta descartable que permite aplicar el doble de intensidad de radiofrecuencia, lo que incide en los resultados. $10.000 aproximadamente, consultar en Lasermed. Con la idea de lograr una piel cada vez más sana, Philips desarrolló Visapure, un nuevo dispositivo de limpieza facial que masajea y limpia la piel de la cara en menos de un minuto, optimizando el resultado de las cremas.

CREMAS DE LA B ¿A LA Z? Desde que las BB creamsBlemish Balm o Beauty Balm (bálsamo de belleza)– llegaron de Oriente, revolucionaron el mercado de las cremas de tratamiento y maquillaje. Luego llegó el turno a las CC creams –Complexion Correcting (correctoras de tez)–, fórmulas similares que prometían mejorar la textura o el acabado final. Hace un mes la americana Julep, sorprendió a sus clientas con la primera DD cream, Dynamic Do-All (dinámica todo en uno), que combina las propiedades de las BB y las CC. Sin embargo, la lujosa marca húngara Omorovicza también presentó este mes su Elementary Emulsion (emulsión elemental), una ligera crema que propone una fórmula a base de extractos marinos y ácido hialurónico logrando una profunda humectación y control del brillo.

EL CALCE PERFECTO. Un gran avance en la eliminación de las adiposidades localizadas fue la criolipólisis con Coolsculpting. Este año amplió su alcance con la incorporación de CoolFit, un cabezal plano que logra llegar a zonas como los brazos o la cara interna de los muslos. Estará disponible en el centro de la doctora Velia Lemel a partir del mes próximo y el tratamiento costará unos $ 6.000. Garnier se asoció al laboratorio Lytess –especializado en cosmética textil– para lanzar un shorts reductor de uso diario. A partir de un tejido micromasajeador, Bodytonic busca una efectiva solución al problema de la mayoría de las mujeres. Su precio ronda los 25 euros, aunque por el momento no se vende en Argentina.

BAÑO RENOVADOR. Si pudiéramos simplificar nuestros rituales de belleza y reducirlos al mínimo, hay uno del que jamás quisiéramos prescindir: la ducha. Tal vez por este motivo, Natura, en su línea Ekos ofreció un baño de leche hidratante para aplicarse en la ducha con los mismos resultados que una crema humectante regular. Nivea no se quedó atrás y el mes próximo desembarcará en nuestro país una línea de cremas humectantes para usar en la ducha.

OJOS QUE HABLAN. Para evitar que el estrés y el cansancio, desdibujen nuestra mirada, el novedoso relleno Perlane logra, a través de pequeñas incisiones y un suave masaje, rellenar huecos. En sólo diez minutos se eliminan ojeras y bolsas. Una sola aplicación dura un año y quienes lo han probado aseguran que los resultados son sorprendentes. Sin embargo, las ojeras o bolsas no son el único problema en el contorno de ojos, por eso, Vichy ofrece Liftactiv Serum 10 el primer sérum de ojos desarrollado para mujeres de más de 30 años que combina Acido hialurónico, perla madre y ceramidas para evitar el cansancio, la pérdida de brillo, o la presencia de arrugas en los ojos. 

EXPRESION DE BELLEZA. Thermage, el tratamiento de radiofrecuencia que estimula la producción de colágeno en la piel, desarrolló Total Tip, una nueva punta descartable que permite aplicar el doble de intensidad de radiofrecuencia, lo que incide en los resultados. $10.000 aproximadamente, consultar en Lasermed. Con la idea de lograr una piel cada vez más sana, Philips desarrolló Visapure, un nuevo dispositivo de limpieza facial que masajea y limpia la piel de la cara en menos de un minuto, optimizando el resultado de las cremas.

CREMAS DE LA B ¿A LA Z? Desde que las BB creamsBlemish Balm o Beauty Balm (bálsamo de belleza)– llegaron de Oriente, revolucionaron el mercado de las cremas de tratamiento y maquillaje. Luego llegó el turno a las CC creams –Complexion Correcting (correctoras de tez)–, fórmulas similares que prometían mejorar la textura o el acabado final. Hace un mes la americana Julep, sorprendió a sus clientas con la primera DD cream, Dynamic Do-All (dinámica todo en uno), que combina las propiedades de las BB y las CC. Sin embargo, la lujosa marca húngara Omorovicza también presentó este mes su Elementary Emulsion (emulsión elemental), una ligera crema que propone una fórmula a base de extractos marinos y ácido hialurónico logrando una profunda humectación y control del brillo.

EL CALCE PERFECTO. Un gran avance en la eliminación de las adiposidades localizadas fue la criolipólisis con Coolsculpting. Este año amplió su alcance con la incorporación de CoolFit, un cabezal plano que logra llegar a zonas como los brazos o la cara interna de los muslos. Estará disponible en el centro de la doctora Velia Lemel a partir del mes próximo y el tratamiento costará unos $ 6.000. Garnier se asoció al laboratorio Lytess –especializado en cosmética textil– para lanzar un shorts reductor de uso diario. A partir de un tejido micromasajeador, Bodytonic busca una efectiva solución al problema de la mayoría de las mujeres. Su precio ronda los 25 euros, aunque por el momento no se vende en Argentina.

BAÑO RENOVADOR. Si pudiéramos simplificar nuestros rituales de belleza y reducirlos al mínimo, hay uno del que jamás quisiéramos prescindir: la ducha. Tal vez por este motivo, Natura, en su línea Ekos ofreció un baño de leche hidratante para aplicarse en la ducha con los mismos resultados que una crema humectante regular. Nivea no se quedó atrás y el mes próximo desembarcará en nuestro país una línea de cremas humectantes para usar en la ducha.

OJOS QUE HABLAN. Para evitar que el estrés y el cansancio, desdibujen nuestra mirada, el novedoso relleno Perlane logra, a través de pequeñas incisiones y un suave masaje, rellenar huecos. En sólo diez minutos se eliminan ojeras y bolsas. Una sola aplicación dura un año y quienes lo han probado aseguran que los resultados son sorprendentes. Sin embargo, las ojeras o bolsas no son el único problema en el contorno de ojos, por eso, Vichy ofrece Liftactiv Serum 10 el primer sérum de ojos desarrollado para mujeres de más de 30 años que combina Acido hialurónico, perla madre y ceramidas para evitar el cansancio, la pérdida de brillo, o la presencia de arrugas en los ojos. 

El gol de Lucía

Lucía Maciel (34) llegó al casting lookeada como una pueblerina. Le había preguntado a la hermana de un amigo que no vive en la ciudad cómo vestirse porque tenía que interpretar a una chica de pueblo. Pero cuando llegó al casting se dio cuenta de que no había cámaras, sólo importaba su voz. “Soy una colgada, nunca me imaginé que una película de Juan José Campanella fuera de dibujos animados”, confiesa Lucía, que después de pasar por tres instancias de casting quedó seleccionada para ser la voz de Laura en la película animada Metegol.

Al terminar cada casting, Campanella abrazaba a Lucía y le daba las gracias. “No entendía si me estaba dando la bienvenida o si era una despedi­da”, recuerda. Pero finalmente en 2010, Lucía se sumó al elenco de actores que formarían parte de la película. “Fui a grabar sólo diez días y durante todos estos años me llamaron para rehacer algunas tomas. Para mí fue como poner una semilla y esperar que germinara, porque el verdadero trabajo lo hicieron los ilustradores y el director”, cuenta.

Si para un actor la imagen es lo más importan­te, esta vez no fue así. Lucía fue seleccionada no sólo por sus dotes actorales. “Era raro que estuvieran fascinados con mi voz, y a la vez fue interesante, porque lo que dice un actor, más allá de que no aparezca su imagen, tiene mucha carga. Además, no me pidieron que caricaturizara la voz, sino que la hiciera lo más humana posible. Por eso nunca me imaginé que era un dibujo animado y actué como si estuviera en una peli de verdad”, dice.

A diferencia de lo que se realiza normalmente en los films de animación, en Metegol los acto­res no doblaron sus voces ni las grabaron por separado, sino que actuaron cada una de las escenas. “Trabajamos en un estudio de grabación y también había cámaras que nos filmaban. Todo tenía que ser verídico. Lo más cómodo fue actuar en jogging”, cuenta riendo. Su desafío como actriz fue grabar las partes más técnicas, como los gritos y las escenas donde había que usar la imaginación porque eran situaciones que no se podían actuar, como caer de un helicóptero.(…)

LUCIA ES LAURA. “Me siento identificada con ella porque es una chica transparente que lucha por lo que quiere y avanza. Laura es el motor de la película, porque le da fuerza al protagonista y lo impulsa a hacerse hombre. Ella es muy mo­derna como yo, por eso no tuve que componer un personaje”, asegura la actriz. ¿Y qué le envidia Lucía a Laura? “¡Las piernas largas y flacas que tiene!”, responde entre risas.

“Inquieta y revoltosa”, así definía su abuela a Lucía, y ella reconoce que es cierto. Hija de padre cirujano y madre ingeniera, empezó a descubrir su faceta artística por el lado de la música, mientras su hermana mayor escu­chaba discos y ella bailaba alrededor. (…) A los diez años, una de sus amigas hacía teatro y a Lucía le gustó la idea. Le dijo a   sus papás que ella también quería estudiar ac­tuación y desde entonces no paró. Empezó con Cora Roca, tomó clases con Augusto Fernández, con Nora Moseinco y pasó por el Conservatorio Nacional de Arte Dramático. (…)

Lucía también actuó en teatro y en cine, en la película Un novio para mi mujer. Además, da clases de teatro para chicos y adolescentes en la escuela de Nora Moseinco, y escribió tres obras de teatro que todavía no montó. Ahora está grabando una participación en un unitario y un personaje para una miniserie que saldrá por el canal de tevé Cosmopolitan.

Después de su trabajo en Metegol, Lucía no quie­re ser conocida para hacerse famosa, sino para tener más trabajo y poder expresarse. “La fama está muy vacía de contenido y la gente que sólo quiere eso está perdida. Me imagino lo que vengo haciendo, pero con más continuidad para poder actuar todos los días. Por eso quisiera trabajar en una tira y tener un personaje permanente”, cuenta. Y muy segura, dice: “todo llega”.

Lucía Maciel (34) llegó al casting lookeada como una pueblerina. Le había preguntado a la hermana de un amigo que no vive en la ciudad cómo vestirse porque tenía que interpretar a una chica de pueblo. Pero cuando llegó al casting se dio cuenta de que no había cámaras, sólo importaba su voz. “Soy una colgada, nunca me imaginé que una película de Juan José Campanella fuera de dibujos animados”, confiesa Lucía, que después de pasar por tres instancias de casting quedó seleccionada para ser la voz de Laura en la película animada Metegol.

Al terminar cada casting, Campanella abrazaba a Lucía y le daba las gracias. “No entendía si me estaba dando la bienvenida o si era una despedi­da”, recuerda. Pero finalmente en 2010, Lucía se sumó al elenco de actores que formarían parte de la película. “Fui a grabar sólo diez días y durante todos estos años me llamaron para rehacer algunas tomas. Para mí fue como poner una semilla y esperar que germinara, porque el verdadero trabajo lo hicieron los ilustradores y el director”, cuenta.

Si para un actor la imagen es lo más importan­te, esta vez no fue así. Lucía fue seleccionada no sólo por sus dotes actorales. “Era raro que estuvieran fascinados con mi voz, y a la vez fue interesante, porque lo que dice un actor, más allá de que no aparezca su imagen, tiene mucha carga. Además, no me pidieron que caricaturizara la voz, sino que la hiciera lo más humana posible. Por eso nunca me imaginé que era un dibujo animado y actué como si estuviera en una peli de verdad”, dice.

A diferencia de lo que se realiza normalmente en los films de animación, en Metegol los acto­res no doblaron sus voces ni las grabaron por separado, sino que actuaron cada una de las escenas. “Trabajamos en un estudio de grabación y también había cámaras que nos filmaban. Todo tenía que ser verídico. Lo más cómodo fue actuar en jogging”, cuenta riendo. Su desafío como actriz fue grabar las partes más técnicas, como los gritos y las escenas donde había que usar la imaginación porque eran situaciones que no se podían actuar, como caer de un helicóptero.(…)

LUCIA ES LAURA. “Me siento identificada con ella porque es una chica transparente que lucha por lo que quiere y avanza. Laura es el motor de la película, porque le da fuerza al protagonista y lo impulsa a hacerse hombre. Ella es muy mo­derna como yo, por eso no tuve que componer un personaje”, asegura la actriz. ¿Y qué le envidia Lucía a Laura? “¡Las piernas largas y flacas que tiene!”, responde entre risas.

“Inquieta y revoltosa”, así definía su abuela a Lucía, y ella reconoce que es cierto. Hija de padre cirujano y madre ingeniera, empezó a descubrir su faceta artística por el lado de la música, mientras su hermana mayor escu­chaba discos y ella bailaba alrededor. (…) A los diez años, una de sus amigas hacía teatro y a Lucía le gustó la idea. Le dijo a   sus papás que ella también quería estudiar ac­tuación y desde entonces no paró. Empezó con Cora Roca, tomó clases con Augusto Fernández, con Nora Moseinco y pasó por el Conservatorio Nacional de Arte Dramático. (…)

Lucía también actuó en teatro y en cine, en la película Un novio para mi mujer. Además, da clases de teatro para chicos y adolescentes en la escuela de Nora Moseinco, y escribió tres obras de teatro que todavía no montó. Ahora está grabando una participación en un unitario y un personaje para una miniserie que saldrá por el canal de tevé Cosmopolitan.

Después de su trabajo en Metegol, Lucía no quie­re ser conocida para hacerse famosa, sino para tener más trabajo y poder expresarse. “La fama está muy vacía de contenido y la gente que sólo quiere eso está perdida. Me imagino lo que vengo haciendo, pero con más continuidad para poder actuar todos los días. Por eso quisiera trabajar en una tira y tener un personaje permanente”, cuenta. Y muy segura, dice: “todo llega”.

Gino Bogani

Un torbellino recorre los maniquíes cubiertos de colores, estampados y texturas. Acomoda prendas, se acerca y se aleja para apreciarlas, siente los bordados con las yemas de los dedos, levanta una capa de seda para que flote en el aire y luego caiga como él quiere que caiga. Se trata de Gino Bogani (70), el re­ferente de la alta costura argentina, el primer diseñador celebrity del país, que nos hace una visita guiada por “De Gino Bogani al diseño de autor”, la muestra que sintetiza su trayectoria en el Centro Cultural Recoleta.(…)

Con idea y producción a cargo de Carla Rodríguez, Julieta Spina y Silvina Vicente, “De Gino Bogani al diseño de autor” se enmarca en una tenden­cia mundial: la entrada de la moda a los museos. En 2011, la retrospectiva de Alexander McQueen que hizo el Metropolitan Museum de Nueva York fue la octava exhibición más vista en la historia de la institución. Armani, Chanel, Balenciaga, Yves Saint Laurent fueron otras de las casas exhibidas durante la última década y media en los museos de las capitales de la moda. Y ahora, hasta el 25 de agosto y con entrada gratuita, se les suma Bogani en el Recoleta. (…)

LA MODA AYER. Aunque todavía no había cumplido seis años, cuando Gino Bogani llegó de Italia –donde pasó sus primeros años– a la Argen­tina, ya elegía él mismo la ropa que usaba. “No me ponían cualquier cosa. Era muy personal con la ropa, pero no obsesivo. Yo no estaba obsesionado con la moda. Era una cosa muy natural para mí y lo sigue siendo. El arte siempre estuvo en mi casa. Siempre escuché música, y no solamente clásica. Me interesan todas las manifestaciones de la cultura. Además, yo crecí en Florencia. De chico jugaba en la Piazza della Signoria. Tenía al David de Miguel Angel y las esculturas de Bernini ahí. Eran mis referentes”, dice y acompaña la última oración con una carcajada.

LA MODA HOY. Ahora, directamente, Gino no me habla a mí sino que se dirige al semicírculo de seguidoras que asienten ante cada una de sus afirmaciones y le sacan fotos. “Hay toda una generación que desconoce totalmente algunas cosas de la moda. Por eso estoy contento de que me hayan convocado a esta muestra, porque es una forma de mostrar. Cuando vienen a encargar sus vestidos yo les pregunto: ‘¿Qué te gustaría? ¿Organza? ¿Gasa?’ No conocen. Se acabó la época en la que las chicas iban con sus madres a comprar las telas y después iban a la modista. Tenían una formación. Está todo bien con que no la tengan, pero sí la tienen que tener los que se dedican a la moda, porque no estar formados es tirarse a la pileta sin agua. Lo siento, pero después de tantos años de trabajo, de sacrificio noche y día, me doy el lujo de ser drástico”, cierra –aplauso número dos mediante– y seguimos la entrevista.

LA MUJER ACTUAL. “(…) La mujer no necesita nada que ella no sienta que necesita. Lo importante es que se ponga las cosas que ella realmente quiere y no las que vio que a otra le quedaban bien. Igual,  mientras existan las mujeres siempre va a existir el glamour. Más allá de lo que usen en la oficina, todas las mujeres tienen un momento en la vida en el que tienen que estar descollantes. Para ese momento estoy yo y otros que trabajamos en este arduo trabajo que es la moda”.

LA MODA EN NUESTRAS VIDAS. “La moda hace soñar, embellece a la mujer, le da misterio y seducción y la hace sentirse feliz. Yo hice vestidos negros que adentro estaban forrados de fucsia. Aunque no se vea, cuando la mujer se lo puso vio ese color y le quedó incorporado en la cabeza. Si es que tiene cabeza, claro, porque lo importante es la mente. A mí no me importan los cuerpos, me importan los cerebros. Un escote y una transparencia sin un cerebro seductor no hacen seductora a nadie. Es mejor una bolsa de papas con una mujer interesante adentro”.

Un torbellino recorre los maniquíes cubiertos de colores, estampados y texturas. Acomoda prendas, se acerca y se aleja para apreciarlas, siente los bordados con las yemas de los dedos, levanta una capa de seda para que flote en el aire y luego caiga como él quiere que caiga. Se trata de Gino Bogani (70), el re­ferente de la alta costura argentina, el primer diseñador celebrity del país, que nos hace una visita guiada por “De Gino Bogani al diseño de autor”, la muestra que sintetiza su trayectoria en el Centro Cultural Recoleta.(…)

Con idea y producción a cargo de Carla Rodríguez, Julieta Spina y Silvina Vicente, “De Gino Bogani al diseño de autor” se enmarca en una tenden­cia mundial: la entrada de la moda a los museos. En 2011, la retrospectiva de Alexander McQueen que hizo el Metropolitan Museum de Nueva York fue la octava exhibición más vista en la historia de la institución. Armani, Chanel, Balenciaga, Yves Saint Laurent fueron otras de las casas exhibidas durante la última década y media en los museos de las capitales de la moda. Y ahora, hasta el 25 de agosto y con entrada gratuita, se les suma Bogani en el Recoleta. (…)

LA MODA AYER. Aunque todavía no había cumplido seis años, cuando Gino Bogani llegó de Italia –donde pasó sus primeros años– a la Argen­tina, ya elegía él mismo la ropa que usaba. “No me ponían cualquier cosa. Era muy personal con la ropa, pero no obsesivo. Yo no estaba obsesionado con la moda. Era una cosa muy natural para mí y lo sigue siendo. El arte siempre estuvo en mi casa. Siempre escuché música, y no solamente clásica. Me interesan todas las manifestaciones de la cultura. Además, yo crecí en Florencia. De chico jugaba en la Piazza della Signoria. Tenía al David de Miguel Angel y las esculturas de Bernini ahí. Eran mis referentes”, dice y acompaña la última oración con una carcajada.

LA MODA HOY. Ahora, directamente, Gino no me habla a mí sino que se dirige al semicírculo de seguidoras que asienten ante cada una de sus afirmaciones y le sacan fotos. “Hay toda una generación que desconoce totalmente algunas cosas de la moda. Por eso estoy contento de que me hayan convocado a esta muestra, porque es una forma de mostrar. Cuando vienen a encargar sus vestidos yo les pregunto: ‘¿Qué te gustaría? ¿Organza? ¿Gasa?’ No conocen. Se acabó la época en la que las chicas iban con sus madres a comprar las telas y después iban a la modista. Tenían una formación. Está todo bien con que no la tengan, pero sí la tienen que tener los que se dedican a la moda, porque no estar formados es tirarse a la pileta sin agua. Lo siento, pero después de tantos años de trabajo, de sacrificio noche y día, me doy el lujo de ser drástico”, cierra –aplauso número dos mediante– y seguimos la entrevista.

LA MUJER ACTUAL. “(…) La mujer no necesita nada que ella no sienta que necesita. Lo importante es que se ponga las cosas que ella realmente quiere y no las que vio que a otra le quedaban bien. Igual,  mientras existan las mujeres siempre va a existir el glamour. Más allá de lo que usen en la oficina, todas las mujeres tienen un momento en la vida en el que tienen que estar descollantes. Para ese momento estoy yo y otros que trabajamos en este arduo trabajo que es la moda”.

LA MODA EN NUESTRAS VIDAS. “La moda hace soñar, embellece a la mujer, le da misterio y seducción y la hace sentirse feliz. Yo hice vestidos negros que adentro estaban forrados de fucsia. Aunque no se vea, cuando la mujer se lo puso vio ese color y le quedó incorporado en la cabeza. Si es que tiene cabeza, claro, porque lo importante es la mente. A mí no me importan los cuerpos, me importan los cerebros. Un escote y una transparencia sin un cerebro seductor no hacen seductora a nadie. Es mejor una bolsa de papas con una mujer interesante adentro”.

El detrás de cámara de la tapa de Para Ti

Modelos: Jackeline (Visage Models) y Sade Hugo (EP Bookers)

Producción: Marité Rizzo y Alejandro García.

Foto: Marcello Molinari.

Realización de video:  Maia Croizet

Edición de video: Pablo Infante

Modelos: Jackeline (Visage Models) y Sade Hugo (EP Bookers)

Producción: Marité Rizzo y Alejandro García.

Foto: Marcello Molinari.

Realización de video:  Maia Croizet

Edición de video: Pablo Infante

Tratamientos estéticos

Aunque a veces lo tomemos con la misma liviandad con que nos pin­tamos las uñas, hacerse un trata­miento estético es más complicado de lo que parece. (…) Por este motivo hablamos con el doctor Antonio Campo Voegeli, médico dermatólogo licenciado en la Universidad Autónoma de Barcelona, que actualmente se des­empeña en la Unidad de Cirugía Dermatológica del Servicio de Dermatología del Hospital Clinic de Barcelona y es director del Centro Bernaclinic, unidad especializada en láser dermatológico y dermatología cosmética. El especialista estuvo en nuestro país con motivo del Tecno Summit, un congreso organizado por Tecnoimagen en el que se expusieron las últimas novedades en tecnología médica y cuya temática se centró en la importancia de un buen diagnóstico médico. Con toda esa información, en esta nota desmitificamos algunas creencias y despejamos dudas.

¿EXISTE UN TRATAMIENTO PARA TO­DAS? “Lo primero que el paciente tiene que entender es que no hay un tratamiento único para todos –aclara Campo Voegeli–. El encargado de orientar y evaluar el protocolo de tratamiento es el médico. El especialista sabe que puede llegar al mismo resultado utilizando diferentes tecnologías, y eso depende de múltiples factores: la aparatología que maneje el médico, el presupuesto del paciente, la urgencia, los resultados que se buscan y la prioridad de problemas a resolver”.

¿CON UNA TECNOLOGIA ES SUFICIEN­TE? Inmediatamente después de explicar cuál es el problema, la paciente suele decir: “yo leí que necesito tal cosa” o “a mi hermana sólo le hicieron tal tratamiento y quedó perfecta”. El Dr. Campo Voegeli aclara: “a veces el paciente llega buscando una solución a su problema de enveje­cimiento sin identificar si la base de su molestia son las manchas, las venitas, la flaccidez, los surcos o qué. Además, hay que entender que nin­gún tratamiento logra resultados maravillosos solo; siempre la combinación es lo ideal. Por ejemplo, podés tratar arrugas con Therma­ge, pero dependiendo de qué tipos de arrugas se trate tal vez necesitemos com­binarlo con Botox. Cada punto que quieras tratar va a exigir una tecnología determinada, por eso es que la com­binación logra resultados óptimos. Si un paciente viene a tratarse la flaccidez, pero yo observo también que tiene manchas o venitas, voy a aconsejarle que trate también ese punto. De hecho, a veces es más rentable tratar primero las manchas y después ver cuán grave es el problema de flaccidez y si necesita tratamiento o no”.

¿LO BARATO SALE CARO? “Es di­fícil encontrar tecnologías buenas y baratas, yo diría que casi no exis­ten, es imposible. Lo caro también puede ser malo, pero lo bueno es difícil que salga barato” des­mitifica el especialista y aclara que si alguien quiere obtener un buen resultado, tendrá que invertir.(…)

¿MAS VALE PREVENIR QUE CURAR? “Absolutamente sí. Estos tratamientos logran mejores resultados cuando los signos son leves o ni siquiera existen. Una paciente que pasados los 60 años nunca se ha cuidado del sol ni ha prevenido el envejecimiento no verá los mismos resultados potenciados que una que se ha cuidado y ha hecho tratamientos toda la vida” asegura el dermatólogo y agrega: “lo ideal es no esperar a ver los signos para comenzar a tratarse”. (…) Claro que cuidarse del sol y establecer rutinas de cuidado en casa también suma, pero el doctor Campo Voegeli asegura que la mejor edad para empezar con los tratamientos de tecnología estética se encuentra entre los 30 y 40 años.

¿PUEDO SACARME 20 AÑOS DE ENCI­MA? “En mi opinión, una consulta buena es aquella en la que no se cambian los rasgos del paciente. Lo ideal es que, en vez de parecer cinco años más de los que tenés, parezcas diez menos, es decir revertir el proceso de envejecimiento de diez a quince años. Más de eso es ridículo. Si cuando salís de la consulta tus amistades te dicen ‘te veo muy bien’, el tratamiento fue exitoso; en cuanto te empiezan a hostigar con ‘¿qué te hiciste, dale contame?’, es porque se nota y por lo tanto es un tratamiento mal hecho. Lo mejor es que nadie pueda identificar la causa de la mejoría”.(…)

¿TODO SE PUEDE MODIFICAR? La frase “parámetros reales” significa que no podemos pretender vernos como una top model si medi­mos menos de 1,60 m y jugamos al hockey desde hace veinte años. Para vernos bien tenemos que estar dispuestas a dejar algo en el camino: “yo simplemente recupero lo que tenían hace diez años, respetando la fisonomía de cada una. Si una mujer que nunca tuvo pómulos quiere que le ponga, no se los voy a poner porque no va a quedar bien y va a parecer otra persona. Claro que esas personas siempre encuentran un médico que se los haga”, comenta Campo Voegeli.

Aunque a veces lo tomemos con la misma liviandad con que nos pin­tamos las uñas, hacerse un trata­miento estético es más complicado de lo que parece. (…) Por este motivo hablamos con el doctor Antonio Campo Voegeli, médico dermatólogo licenciado en la Universidad Autónoma de Barcelona, que actualmente se des­empeña en la Unidad de Cirugía Dermatológica del Servicio de Dermatología del Hospital Clinic de Barcelona y es director del Centro Bernaclinic, unidad especializada en láser dermatológico y dermatología cosmética. El especialista estuvo en nuestro país con motivo del Tecno Summit, un congreso organizado por Tecnoimagen en el que se expusieron las últimas novedades en tecnología médica y cuya temática se centró en la importancia de un buen diagnóstico médico. Con toda esa información, en esta nota desmitificamos algunas creencias y despejamos dudas.

¿EXISTE UN TRATAMIENTO PARA TO­DAS? “Lo primero que el paciente tiene que entender es que no hay un tratamiento único para todos –aclara Campo Voegeli–. El encargado de orientar y evaluar el protocolo de tratamiento es el médico. El especialista sabe que puede llegar al mismo resultado utilizando diferentes tecnologías, y eso depende de múltiples factores: la aparatología que maneje el médico, el presupuesto del paciente, la urgencia, los resultados que se buscan y la prioridad de problemas a resolver”.

¿CON UNA TECNOLOGIA ES SUFICIEN­TE? Inmediatamente después de explicar cuál es el problema, la paciente suele decir: “yo leí que necesito tal cosa” o “a mi hermana sólo le hicieron tal tratamiento y quedó perfecta”. El Dr. Campo Voegeli aclara: “a veces el paciente llega buscando una solución a su problema de enveje­cimiento sin identificar si la base de su molestia son las manchas, las venitas, la flaccidez, los surcos o qué. Además, hay que entender que nin­gún tratamiento logra resultados maravillosos solo; siempre la combinación es lo ideal. Por ejemplo, podés tratar arrugas con Therma­ge, pero dependiendo de qué tipos de arrugas se trate tal vez necesitemos com­binarlo con Botox. Cada punto que quieras tratar va a exigir una tecnología determinada, por eso es que la com­binación logra resultados óptimos. Si un paciente viene a tratarse la flaccidez, pero yo observo también que tiene manchas o venitas, voy a aconsejarle que trate también ese punto. De hecho, a veces es más rentable tratar primero las manchas y después ver cuán grave es el problema de flaccidez y si necesita tratamiento o no”.

¿LO BARATO SALE CARO? “Es di­fícil encontrar tecnologías buenas y baratas, yo diría que casi no exis­ten, es imposible. Lo caro también puede ser malo, pero lo bueno es difícil que salga barato” des­mitifica el especialista y aclara que si alguien quiere obtener un buen resultado, tendrá que invertir.(…)

¿MAS VALE PREVENIR QUE CURAR? “Absolutamente sí. Estos tratamientos logran mejores resultados cuando los signos son leves o ni siquiera existen. Una paciente que pasados los 60 años nunca se ha cuidado del sol ni ha prevenido el envejecimiento no verá los mismos resultados potenciados que una que se ha cuidado y ha hecho tratamientos toda la vida” asegura el dermatólogo y agrega: “lo ideal es no esperar a ver los signos para comenzar a tratarse”. (…) Claro que cuidarse del sol y establecer rutinas de cuidado en casa también suma, pero el doctor Campo Voegeli asegura que la mejor edad para empezar con los tratamientos de tecnología estética se encuentra entre los 30 y 40 años.

¿PUEDO SACARME 20 AÑOS DE ENCI­MA? “En mi opinión, una consulta buena es aquella en la que no se cambian los rasgos del paciente. Lo ideal es que, en vez de parecer cinco años más de los que tenés, parezcas diez menos, es decir revertir el proceso de envejecimiento de diez a quince años. Más de eso es ridículo. Si cuando salís de la consulta tus amistades te dicen ‘te veo muy bien’, el tratamiento fue exitoso; en cuanto te empiezan a hostigar con ‘¿qué te hiciste, dale contame?’, es porque se nota y por lo tanto es un tratamiento mal hecho. Lo mejor es que nadie pueda identificar la causa de la mejoría”.(…)

¿TODO SE PUEDE MODIFICAR? La frase “parámetros reales” significa que no podemos pretender vernos como una top model si medi­mos menos de 1,60 m y jugamos al hockey desde hace veinte años. Para vernos bien tenemos que estar dispuestas a dejar algo en el camino: “yo simplemente recupero lo que tenían hace diez años, respetando la fisonomía de cada una. Si una mujer que nunca tuvo pómulos quiere que le ponga, no se los voy a poner porque no va a quedar bien y va a parecer otra persona. Claro que esas personas siempre encuentran un médico que se los haga”, comenta Campo Voegeli.