Circuito natural

Hubo una época en que comida sana era sinónimo de comida fea. Un momento en el que los platos sin frituras, o crema, no merecían la atención de ninguna persona que no estuviera en plan dieta o con problemas de salud. Sin embargo, algo en los últimos diez años cambió y hoy esos platos son los manjares más buscados. El maracuyá parece haberle arrebatado el podio al chocolate, mientras el colchón de verdes destronó a las clásicas papas fritas. La conciencia verde gana adeptos y con ella
surge una nueva oferta gastronómica. Productos frescos, ingredientes naturales y una estética cuidada son el común denominador en estos restaurantes y mercados en los que comer rico es tan importante como comer sano. La tendencia pegó tan fuerte que desde abril del año pasado existe un mercado itinerante de comida saludable que abre un fin de semana por mes. Se llama Buenos Aires Market y en junio la cita es el 22 y 23 a partir de las 17 en Parque Rivadavia, Caballito San Telmo, Palermo, la Avenida Corrientes o Recoleta, hoy cada barrio tiene sus exponentes de cocina saludable. Aquí, una selección de rincones de comida natural para todos los gustos.
Hubo una época en que comida sana era sinónimo de comida fea. Un momento en el que los platos sin frituras, o crema, no merecían la atención de ninguna persona que no estuviera en plan dieta o con problemas de salud. Sin embargo, algo en los últimos diez años cambió y hoy esos platos son los manjares más buscados. El maracuyá parece haberle arrebatado el podio al chocolate, mientras el colchón de verdes destronó a las clásicas papas fritas. La conciencia verde gana adeptos y con ella
surge una nueva oferta gastronómica. Productos frescos, ingredientes naturales y una estética cuidada son el común denominador en estos restaurantes y mercados en los que comer rico es tan importante como comer sano. La tendencia pegó tan fuerte que desde abril del año pasado existe un mercado itinerante de comida saludable que abre un fin de semana por mes. Se llama Buenos Aires Market y en junio la cita es el 22 y 23 a partir de las 17 en Parque Rivadavia, Caballito San Telmo, Palermo, la Avenida Corrientes o Recoleta, hoy cada barrio tiene sus exponentes de cocina saludable. Aquí, una selección de rincones de comida natural para todos los gustos.

Andrea & Fini

Tengo que tener un evento súper impor­tante para que mi mamá me preste una remerita de seda”, dispara la adolescente Josefina. Su mamá, Andrea, retruca: “Es que no es lo mismo tener 16 que 51 años. Sería desubicado intercambiar la ropa. Puede haber algu­na fuga o un préstamo, pero no me parece compartir todo el placard. Es una cuestión más profunda, filo­sófica”. Este intercambio de ideas se da un sábado alrededor de las diez de la mañana mientras Para Ti es testigo del backstage de una sesión de fotos que será parte de una campaña de publicidad de la marca Skip, cuyo concepto es re-estrenar la ropa después de cada lavado. Las protagonistas son Andrea Frigerio y su hija, Josefina Fini Bocchino. Es la primera vez que trabajan juntas realizando fotos y cortos para una campaña gráfica, radial y audiovisual. Llegaron puntualmente al lugar a las nueve y media. Las dos a cara lavada. Enseguida se nota que hay complicidad entre ellas; sin embargo, como en cualquier dupla de madre e hija adolescen­te se palpa que la relación mantiene un equilibrio perfecto entre paciencia maternal y rebeldía teen. Volviendo al tema de la ropa, Fini insiste en que no comparten lo suficiente el placard, y Andrea retruca: “Ah, ¿no?, eso era mío”, dice señalando el saco de su hija. Mientras se ocupan de maquillar a Fini, Andrea aprovecha para contarle a Para Ti los cambios de timón que fue dando en su carrera y en su vida hasta desembarcar en este tipo de cam­pañas publicitarias: “Decidí dejar de ser modelo, es decir, de trabajar como mannequin, en 1992. Había empezado a cambiar de plan: tenía ganas de condu­cir y de actuar. Además, siempre supe que modelar tenía fecha de vencimiento. Y lo logré, hoy soy artista y empresaria. ¿Cómo hacerlo? Muy simple: tenés que estar atento a tus deseos y ser honesta; no hacer siempre las cosas por plata”. Sincera y sin vueltas, así es ella, madre de Tomy (31) y de Josefina, y abuela de Olivia, de ocho meses. Sí, leíste bien, Andrea con apenas 51 años se convirtió en abuela hace 8 meses cuando su primogénito se convirtió en padre. “Olivia es divina, está siempre contenta, es alegre, tierna, tiene un carácter increíble. Me hace acordar mucho a Tomy cuando era chiquito”.

¿Te reconocés en actitudes o en la persona­lidad de tu hija? Sí, me reconozco en muchas cosas de Fini. En primer lugar, en su carácter, que se está formando, y en su temperamento. Si hago una retrospectiva me veo muy parecida a ella. Pero a diferencia de lo que me pasó a mí, ella tiene muchos amigos y mucha familia, son mu­chos primos, y su adolescencia es más divertida de lo que fue la mía.

MUJER DE FAMILIA. Andrea adora a su familia, se nota. Piensa en todos, todo el tiempo. Por eso aparecen Lucas (el amor de su vida) y Tomy en cada pasaje de la charla. “Tuve a Tomy a los 19 años. Fue una bendición, aunque no fue fácil. De chiquito me lo llevaba a todos lados porque no tenía plata para que me lo cuidaran y, sinceramente, además me cos­taba confiar en alguien. Se portaba bárbaro y jugaba con cualquier cosa que le daba. En cambio, Fini tiene un temperamento distinto, fue otra historia… fue muy bandejeada. Era yo la que la acompañaba a ella. Mientras ella pedía, Tomy esperaba”. La única condición que puso Andrea cuando la convocaron para la campaña fue que su hija no tuviera que faltar al colegio. Por eso las jornadas fueron intensas y fuera del horario de clase. “Fue un trabajo duro y cansador que a mí no me sorprendió, pero creo que a Fini le sacó la fantasía que tenía acerca de este mundo. Estoy segura de que pensaba que era más fácil. Lo más importante es que nos divertimos haciéndolo, porque lo que interpretamos tiene mucho que ver con nuestra vida real. Dijimos lo que nos decimos todos los fines de semana cuando de pedir y prestar ropa se trata”. Y Fini también aporta sus sensaciones de haber compartido esta producción con su mamá: “Lo bueno de haber trabajado jun­tas es que nos reímos mucho y ella me transmitió gran confianza. Durante la sesión de fotos me daba consejos de cómo pararme y hacia dónde mirar”. 

Tengo que tener un evento súper impor­tante para que mi mamá me preste una remerita de seda”, dispara la adolescente Josefina. Su mamá, Andrea, retruca: “Es que no es lo mismo tener 16 que 51 años. Sería desubicado intercambiar la ropa. Puede haber algu­na fuga o un préstamo, pero no me parece compartir todo el placard. Es una cuestión más profunda, filo­sófica”. Este intercambio de ideas se da un sábado alrededor de las diez de la mañana mientras Para Ti es testigo del backstage de una sesión de fotos que será parte de una campaña de publicidad de la marca Skip, cuyo concepto es re-estrenar la ropa después de cada lavado. Las protagonistas son Andrea Frigerio y su hija, Josefina Fini Bocchino. Es la primera vez que trabajan juntas realizando fotos y cortos para una campaña gráfica, radial y audiovisual. Llegaron puntualmente al lugar a las nueve y media. Las dos a cara lavada. Enseguida se nota que hay complicidad entre ellas; sin embargo, como en cualquier dupla de madre e hija adolescen­te se palpa que la relación mantiene un equilibrio perfecto entre paciencia maternal y rebeldía teen. Volviendo al tema de la ropa, Fini insiste en que no comparten lo suficiente el placard, y Andrea retruca: “Ah, ¿no?, eso era mío”, dice señalando el saco de su hija. Mientras se ocupan de maquillar a Fini, Andrea aprovecha para contarle a Para Ti los cambios de timón que fue dando en su carrera y en su vida hasta desembarcar en este tipo de cam­pañas publicitarias: “Decidí dejar de ser modelo, es decir, de trabajar como mannequin, en 1992. Había empezado a cambiar de plan: tenía ganas de condu­cir y de actuar. Además, siempre supe que modelar tenía fecha de vencimiento. Y lo logré, hoy soy artista y empresaria. ¿Cómo hacerlo? Muy simple: tenés que estar atento a tus deseos y ser honesta; no hacer siempre las cosas por plata”. Sincera y sin vueltas, así es ella, madre de Tomy (31) y de Josefina, y abuela de Olivia, de ocho meses. Sí, leíste bien, Andrea con apenas 51 años se convirtió en abuela hace 8 meses cuando su primogénito se convirtió en padre. “Olivia es divina, está siempre contenta, es alegre, tierna, tiene un carácter increíble. Me hace acordar mucho a Tomy cuando era chiquito”.

¿Te reconocés en actitudes o en la persona­lidad de tu hija? Sí, me reconozco en muchas cosas de Fini. En primer lugar, en su carácter, que se está formando, y en su temperamento. Si hago una retrospectiva me veo muy parecida a ella. Pero a diferencia de lo que me pasó a mí, ella tiene muchos amigos y mucha familia, son mu­chos primos, y su adolescencia es más divertida de lo que fue la mía.

MUJER DE FAMILIA. Andrea adora a su familia, se nota. Piensa en todos, todo el tiempo. Por eso aparecen Lucas (el amor de su vida) y Tomy en cada pasaje de la charla. “Tuve a Tomy a los 19 años. Fue una bendición, aunque no fue fácil. De chiquito me lo llevaba a todos lados porque no tenía plata para que me lo cuidaran y, sinceramente, además me cos­taba confiar en alguien. Se portaba bárbaro y jugaba con cualquier cosa que le daba. En cambio, Fini tiene un temperamento distinto, fue otra historia… fue muy bandejeada. Era yo la que la acompañaba a ella. Mientras ella pedía, Tomy esperaba”. La única condición que puso Andrea cuando la convocaron para la campaña fue que su hija no tuviera que faltar al colegio. Por eso las jornadas fueron intensas y fuera del horario de clase. “Fue un trabajo duro y cansador que a mí no me sorprendió, pero creo que a Fini le sacó la fantasía que tenía acerca de este mundo. Estoy segura de que pensaba que era más fácil. Lo más importante es que nos divertimos haciéndolo, porque lo que interpretamos tiene mucho que ver con nuestra vida real. Dijimos lo que nos decimos todos los fines de semana cuando de pedir y prestar ropa se trata”. Y Fini también aporta sus sensaciones de haber compartido esta producción con su mamá: “Lo bueno de haber trabajado jun­tas es que nos reímos mucho y ella me transmitió gran confianza. Durante la sesión de fotos me daba consejos de cómo pararme y hacia dónde mirar”. 

Riccardo Tisci

Video realizado para los premios Council of Fashion Designers of America (CFDA) donde el director creativo de Givenchy, Riccardo Tisci, fue galardonado como “mejor diseñador internacional”. En el clip – de estilo austero – aparecen los amigos del designer: Las actrices Jessica Chastain y Liv Tyler, el músico Jay Z, las modelos Adriana Lima y Joan Smalls y la artista Marina Abramovic. También aparecen las prendas fetiche de este invierno 2013 tales como el buzo Bambi, botas de taco curvo y campera motoquera de flores. 

 

Después del paso de John Galliano, Alexander McQueen y Julien Macdonald por la casa francesa Givenchy, él –un simple desconocido– llegó a ocupar el puesto que habían dejado vacante estos grandes diseñadores. Nadie apostaba nada por él… Ocho años después, el italiano Riccardo Tisci (39) es considerado el “niño mimado de la moda” y un ejemplo de vida ya que con su trabajo pudo salir –junto a toda su familia– de la pobreza.

BENDITO TU ERES. Nació en 1974 en Taranto, un pueblo del sur de Italia, en el seno de una familia humilde. Es el noveno hijo –tiene ocho hermanas mujeres–, perdió a su papá a los 4 años, y a partir de ese momento conoció la pobreza. Sin embargo, su gran talento y creatividad lo ayudaron a conseguir becas y posibilidades de formación. Fue así que inició sus estudios de diseño en Italia y con 17 años pudo viajar a Londres. Allí cursó en el London College of Fashion y sus profesores le insistieron para que se presentara a la beca de la mítica Central Saint Martins. Más tarde volvió a Italia y trabajó para las firmas Piero Gazzarrini, Coccapani y Ruffo Research. Hasta que en el 2005 firmó su contrato con Givenchy –más tarde se convirtió en director artístico de ropa y accesorios de diseño de la división de mujeres y hombres–.“El hecho de que me criara en el seno de una familia pobre y acabara teniendo éxito se debe a que el objetivo que me marqué en la vida –como era el único hombre de la familia– era ayudar a mis hermanas y a mi madre. Y lo maravilloso es que ni ellas ni yo hemos cambiado”, contó el modisto a la prensa.

SELLO INCONFUNDIBLE. Su llegada a Givenchy fue todo un éxito. “Su primera colección era irreverente, cargada de símbolos religiosos, y fue presentada en medio de la noche, en una destartalada nave industrial en las afueras de Milán”, declaró una analista de moda. Otros declararon: “Hay que seguir la pista de este nombre”. Y no se equivocaron. Al igual que lo hizo Tom Ford con la firma italiana Gucci, Tisci no respetó a rajatabla los códigos de la etiqueta. Volvieron los diseños minimalistas, las siluetas contorneadas y la dupla blanco-negro: Tisci creó un universo moderno y coherente en torno a la herencia de la firma, logrando combinar la clásica elegancia con detalles audaces y modernos. El resultado: las ventas subieron, aumentó el número de clientas y la firma volvió a vestir a importantes celebrities. A todo esto se suma el círculo de amistades, siempre está acompañado por una troupe de asistentes que incluso protagonizan sus campañas. Tal es el caso de Lea T, una transexual brasileña, Marina Abramovic o Vanessa Traina. Claro que su musa número uno es la modelo italiana Mariacarla Boscono. También entre los amigos del diseñador se encuentran cantantes como Rihanna, Madonna (dejó de lado a su amigo Jean Paul Gaultier para que Tisci le diseñara los looks de la gira  Stichy & Sweet Tour) y Beyoncé, que suelen vestir sus outfits.

El “fenómeno Tisci” parece que llegó para quedarse. El año pasado el modisto italiano creó el primer perfume para la firma: Dahlia Noir. En marzo de este año se presentó en la semana de moda de París una colección muy personal, concebida en forma de autohomenaje, como una pequeña retrospectiva del tiempo que Tisci lleva en Givenchy. Fue co-anfitrión junto a la actriz Rooney Mara en la gala del Museo Metropolitano de Nueva York, que homenajeó al movimiento punk; y se encargó del diseño del vestuario de los bailarines de ballet de la obra El bolero de Ravel en el teatro de la Opera Garnier.

Confirmando su prometedor futuro y gran talento, fue distinguido como mejor designer del año en los premios CFDA Awards 2013. “Siento que por fin he encontrado mi lugar en París. Nunca me imaginé que llegaría a Givenchy, pero soy un soñador, de los que cree que todo es posible en la vida. Creo mucho en Dios, trabajo mucho y tuve mucha suerte”, declaró el modisto que sin dudas convierte en oro todo lo que toca.

Video realizado para los premios Council of Fashion Designers of America (CFDA) donde el director creativo de Givenchy, Riccardo Tisci, fue galardonado como “mejor diseñador internacional”. En el clip – de estilo austero – aparecen los amigos del designer: Las actrices Jessica Chastain y Liv Tyler, el músico Jay Z, las modelos Adriana Lima y Joan Smalls y la artista Marina Abramovic. También aparecen las prendas fetiche de este invierno 2013 tales como el buzo Bambi, botas de taco curvo y campera motoquera de flores. 

 

Después del paso de John Galliano, Alexander McQueen y Julien Macdonald por la casa francesa Givenchy, él –un simple desconocido– llegó a ocupar el puesto que habían dejado vacante estos grandes diseñadores. Nadie apostaba nada por él… Ocho años después, el italiano Riccardo Tisci (39) es considerado el “niño mimado de la moda” y un ejemplo de vida ya que con su trabajo pudo salir –junto a toda su familia– de la pobreza.

BENDITO TU ERES. Nació en 1974 en Taranto, un pueblo del sur de Italia, en el seno de una familia humilde. Es el noveno hijo –tiene ocho hermanas mujeres–, perdió a su papá a los 4 años, y a partir de ese momento conoció la pobreza. Sin embargo, su gran talento y creatividad lo ayudaron a conseguir becas y posibilidades de formación. Fue así que inició sus estudios de diseño en Italia y con 17 años pudo viajar a Londres. Allí cursó en el London College of Fashion y sus profesores le insistieron para que se presentara a la beca de la mítica Central Saint Martins. Más tarde volvió a Italia y trabajó para las firmas Piero Gazzarrini, Coccapani y Ruffo Research. Hasta que en el 2005 firmó su contrato con Givenchy –más tarde se convirtió en director artístico de ropa y accesorios de diseño de la división de mujeres y hombres–.“El hecho de que me criara en el seno de una familia pobre y acabara teniendo éxito se debe a que el objetivo que me marqué en la vida –como era el único hombre de la familia– era ayudar a mis hermanas y a mi madre. Y lo maravilloso es que ni ellas ni yo hemos cambiado”, contó el modisto a la prensa.

SELLO INCONFUNDIBLE. Su llegada a Givenchy fue todo un éxito. “Su primera colección era irreverente, cargada de símbolos religiosos, y fue presentada en medio de la noche, en una destartalada nave industrial en las afueras de Milán”, declaró una analista de moda. Otros declararon: “Hay que seguir la pista de este nombre”. Y no se equivocaron. Al igual que lo hizo Tom Ford con la firma italiana Gucci, Tisci no respetó a rajatabla los códigos de la etiqueta. Volvieron los diseños minimalistas, las siluetas contorneadas y la dupla blanco-negro: Tisci creó un universo moderno y coherente en torno a la herencia de la firma, logrando combinar la clásica elegancia con detalles audaces y modernos. El resultado: las ventas subieron, aumentó el número de clientas y la firma volvió a vestir a importantes celebrities. A todo esto se suma el círculo de amistades, siempre está acompañado por una troupe de asistentes que incluso protagonizan sus campañas. Tal es el caso de Lea T, una transexual brasileña, Marina Abramovic o Vanessa Traina. Claro que su musa número uno es la modelo italiana Mariacarla Boscono. También entre los amigos del diseñador se encuentran cantantes como Rihanna, Madonna (dejó de lado a su amigo Jean Paul Gaultier para que Tisci le diseñara los looks de la gira  Stichy & Sweet Tour) y Beyoncé, que suelen vestir sus outfits.

El “fenómeno Tisci” parece que llegó para quedarse. El año pasado el modisto italiano creó el primer perfume para la firma: Dahlia Noir. En marzo de este año se presentó en la semana de moda de París una colección muy personal, concebida en forma de autohomenaje, como una pequeña retrospectiva del tiempo que Tisci lleva en Givenchy. Fue co-anfitrión junto a la actriz Rooney Mara en la gala del Museo Metropolitano de Nueva York, que homenajeó al movimiento punk; y se encargó del diseño del vestuario de los bailarines de ballet de la obra El bolero de Ravel en el teatro de la Opera Garnier.

Confirmando su prometedor futuro y gran talento, fue distinguido como mejor designer del año en los premios CFDA Awards 2013. “Siento que por fin he encontrado mi lugar en París. Nunca me imaginé que llegaría a Givenchy, pero soy un soñador, de los que cree que todo es posible en la vida. Creo mucho en Dios, trabajo mucho y tuve mucha suerte”, declaró el modisto que sin dudas convierte en oro todo lo que toca.

Una nueva espiritualidad

Hay una vela chiquita encendida. Hay una virgen, la Virgen Dolorosa. Hay libros de la Madre Teresa. Y hay una voz que lo acaricia todo, las velas, los libros, como un bálsamo que hace olvidar el caos de la ciudad. Es la voz de Sol Rueda. A los 60 años, el nombre de esta mujer –casada, madre de cuatro hijas y abuela de cuatro nietos– se repite, como un eco, en ambientes de lo más diversos. Sol conduce grupos de meditación cristiana; empezó tímidamente, con poquísimas personas, en Capital, donde desembarcó siete años atrás, tras haber vivido en Venezuela. Hoy, con la fuerza del boca en boca, tiene semanalmente más de siete grupos abiertos y cada vez más concurridos, en Casa de Mater y en las parroquias de San Martín de Tours, de Capital y de La Merced, en zona norte. La convocan mensualmente del Movimiento Cristiano del Polo y organiza, junto con el padre Walter Medina, Tengo sed, retiros espirituales cada vez más convocantes. Lo mismo sucede con las meditaciones frente al mar que hace en José Ignacio, en el Uruguay, donde también tiene Sentido, un conocido local de decora­ción. En su correo electrónico se agolpan mails de agradecimiento, solicitudes para retiros espirituales en todo el país y pedidos para que vaya a meditar a casas particulares. ¿Cómo explica ella esta demanda? Descalza, sentada en posición de loto en su casa, Sol sonríe. Y dice: “La gente está sedienta por lograr una conexión con su espiritualidad. Espiritualidad, para mí, es la conexión que dan cuerpo, mente y espí­ritu. Aunque no se necesita ser religioso para ser alguien espiritual, sí es necesario nutrir la espiritualidad. La meditación cristiana nutre la espiritualidad y permite vivir esa unidad con Dios”. Y de inmediato aclara que no cobra por lo que hace: “Tengo la suerte de poder hacer esto sin que haya una retribución monetaria a cambio. Esto es una gracia, una bendición, que quiero compartir”.

¿La gente se sorprende cuando le contás lo que hacés? A la gente le hace un poco de ruido la meditación cristiana, sí. Pero eso tiene que ver con que cree, equivocadamente, que en el cristianismo no hay meditación. Y porque, además, no todas las parroquias la ofrecen. Cuando volví de Venezuela escuchaba todo el tiempo gente que me decía que quería meditar pero que en el ámbito cristiano no lo encontraba. ¡Yo les decía que el cristianismo sí tenía meditación! Muchos desconocen que los primeros cristianos meditaban: tanto María como Jesús se retiraban al desierto para meditar. Mientras en Oriente esa costumbre se mantuvo, en Occidente quedó resguardada en los monasterios. En el siglo XX, el monje benedictino John Main recupera y propaga los textos de Juan Casiano, un asceta cristiano del siglo IV que meditaba en el desierto. ¿La palabra “meditación” escandaliza? Bueno, están “contemplación”, “oración del corazón”, “oración cantante”, “oración del silencio”, que es lo mismo: formas de hacer silencio y conectar cuerpo, mente y espíritu. Se dice que el cuerpo es el templo divino de Dios, entonces hay que cuidarlo. El yoga es una técnica maravillosa para acondicionar ese templo sagrado.

¿Cómo llegaste a ella? Durante los años que viví en Venezuela estuve delicada de salud. Empecé a hacer ese trabajo de conexión con mi cuerpo y la respiración, a través del yoga. La profesora era muy cristiana y siempre terminábamos hablando de Jesús. Por ese tiempo hice tres años de Teología en el Instituto de Teología de Caracas (ITER), donde me nutrí del conocimiento de jesuitas y franciscanos. Con la meditación cristiana pude bajar los decibeles y lograr la quietud para conectarme con Jesús. A todas las personas, incluso a las más dañadas, si les hacés cerrar los ojos pueden descubrir a Dios, que está en nuestro interior.

¿Y cómo fue que empezaste a enseñarlo? Al principio estaba llena de dudas. Pero después interpreté que ser bautizada era un envío. Había recibido una educación religiosa (fue alumna del Sagrado Corazón, en Callao y Juncal, Capital) y mis padres nos habían forma­do a mí y a mis hermanos (Sol es la octava de once hermanos) muy amorosamente en la relación con Dios. Nunca tuve la imagen de un Dios que separara, que castigara, relacionado con el pecado. Y eso mis­mo quise transmitirles a mis hijas. Había sido maestra de catecismo en la parroquia del Socorro, en Buenos Aires, y había hecho mucho trabajo social, en Villa Jardín. Em­pecé dándoles catequesis a mis hijas, en Venezue­la. Después se lo ofrecí a amigos y, más tarde, en el colegio de mis hijas. A la primera clase asistieron cuarenta chicos… Y para calmarlos se me ocurrió que la mejor manera era a través de la meditación. En los primeros minutos les proponía sen­tarse, sentir su respiración, les hacía poner las manos en el corazón. Luego contemplábamos la naturaleza o salíamos a la periferia, como dice el Papa Francisco, e íbamos a ayudar a chicos discapacitados… Al ver esas realidades recuperaban su capacidad de agradecer. Cuando volví a Buenos Aires, siete años atrás, me propuse hacerlo con adultos.

¿Cuáles son los beneficios? Por un lado, la meditación –que está probado científicamente que es una actividad que brinda salud– te aquieta. Permite que te encuentres: al calmarte, te conectás con tus sentidos y descubrís que, a pesar de esa mochila pesada que llevás, la esencia divina está ahí, intacta. Porque, ¿hace cuánto que no sentís tu corazón? ¿hace cuánto no te conectás con tu cuerpo? ¿Hace cuánto no te escuchás? Por el otro, va guiando tu vida. Yo era ambiciosa; quería tener todo, ser alguien… Pero, ¿para qué seguir buscando ser perfecto, para qué ambicionar tanto, si Dios te quiere así, como sos? Eso te libera, y cuando te liberás, te sanás. A pesar de la injusticia y las crisis, se puede tener paz y mantener un compromiso: podés empezar en tu pequeño núcleo y de ahí, ir creciendo. Acercarse, por ejemplo, a alguna casa de la Madre Teresa (hay una en Beccar y otra en Benavídez) puede despertar nuestro estado de alerta y nos puede ayudar a descubrir a Dios en los otros. 

Hay una vela chiquita encendida. Hay una virgen, la Virgen Dolorosa. Hay libros de la Madre Teresa. Y hay una voz que lo acaricia todo, las velas, los libros, como un bálsamo que hace olvidar el caos de la ciudad. Es la voz de Sol Rueda. A los 60 años, el nombre de esta mujer –casada, madre de cuatro hijas y abuela de cuatro nietos– se repite, como un eco, en ambientes de lo más diversos. Sol conduce grupos de meditación cristiana; empezó tímidamente, con poquísimas personas, en Capital, donde desembarcó siete años atrás, tras haber vivido en Venezuela. Hoy, con la fuerza del boca en boca, tiene semanalmente más de siete grupos abiertos y cada vez más concurridos, en Casa de Mater y en las parroquias de San Martín de Tours, de Capital y de La Merced, en zona norte. La convocan mensualmente del Movimiento Cristiano del Polo y organiza, junto con el padre Walter Medina, Tengo sed, retiros espirituales cada vez más convocantes. Lo mismo sucede con las meditaciones frente al mar que hace en José Ignacio, en el Uruguay, donde también tiene Sentido, un conocido local de decora­ción. En su correo electrónico se agolpan mails de agradecimiento, solicitudes para retiros espirituales en todo el país y pedidos para que vaya a meditar a casas particulares. ¿Cómo explica ella esta demanda? Descalza, sentada en posición de loto en su casa, Sol sonríe. Y dice: “La gente está sedienta por lograr una conexión con su espiritualidad. Espiritualidad, para mí, es la conexión que dan cuerpo, mente y espí­ritu. Aunque no se necesita ser religioso para ser alguien espiritual, sí es necesario nutrir la espiritualidad. La meditación cristiana nutre la espiritualidad y permite vivir esa unidad con Dios”. Y de inmediato aclara que no cobra por lo que hace: “Tengo la suerte de poder hacer esto sin que haya una retribución monetaria a cambio. Esto es una gracia, una bendición, que quiero compartir”.

¿La gente se sorprende cuando le contás lo que hacés? A la gente le hace un poco de ruido la meditación cristiana, sí. Pero eso tiene que ver con que cree, equivocadamente, que en el cristianismo no hay meditación. Y porque, además, no todas las parroquias la ofrecen. Cuando volví de Venezuela escuchaba todo el tiempo gente que me decía que quería meditar pero que en el ámbito cristiano no lo encontraba. ¡Yo les decía que el cristianismo sí tenía meditación! Muchos desconocen que los primeros cristianos meditaban: tanto María como Jesús se retiraban al desierto para meditar. Mientras en Oriente esa costumbre se mantuvo, en Occidente quedó resguardada en los monasterios. En el siglo XX, el monje benedictino John Main recupera y propaga los textos de Juan Casiano, un asceta cristiano del siglo IV que meditaba en el desierto. ¿La palabra “meditación” escandaliza? Bueno, están “contemplación”, “oración del corazón”, “oración cantante”, “oración del silencio”, que es lo mismo: formas de hacer silencio y conectar cuerpo, mente y espíritu. Se dice que el cuerpo es el templo divino de Dios, entonces hay que cuidarlo. El yoga es una técnica maravillosa para acondicionar ese templo sagrado.

¿Cómo llegaste a ella? Durante los años que viví en Venezuela estuve delicada de salud. Empecé a hacer ese trabajo de conexión con mi cuerpo y la respiración, a través del yoga. La profesora era muy cristiana y siempre terminábamos hablando de Jesús. Por ese tiempo hice tres años de Teología en el Instituto de Teología de Caracas (ITER), donde me nutrí del conocimiento de jesuitas y franciscanos. Con la meditación cristiana pude bajar los decibeles y lograr la quietud para conectarme con Jesús. A todas las personas, incluso a las más dañadas, si les hacés cerrar los ojos pueden descubrir a Dios, que está en nuestro interior.

¿Y cómo fue que empezaste a enseñarlo? Al principio estaba llena de dudas. Pero después interpreté que ser bautizada era un envío. Había recibido una educación religiosa (fue alumna del Sagrado Corazón, en Callao y Juncal, Capital) y mis padres nos habían forma­do a mí y a mis hermanos (Sol es la octava de once hermanos) muy amorosamente en la relación con Dios. Nunca tuve la imagen de un Dios que separara, que castigara, relacionado con el pecado. Y eso mis­mo quise transmitirles a mis hijas. Había sido maestra de catecismo en la parroquia del Socorro, en Buenos Aires, y había hecho mucho trabajo social, en Villa Jardín. Em­pecé dándoles catequesis a mis hijas, en Venezue­la. Después se lo ofrecí a amigos y, más tarde, en el colegio de mis hijas. A la primera clase asistieron cuarenta chicos… Y para calmarlos se me ocurrió que la mejor manera era a través de la meditación. En los primeros minutos les proponía sen­tarse, sentir su respiración, les hacía poner las manos en el corazón. Luego contemplábamos la naturaleza o salíamos a la periferia, como dice el Papa Francisco, e íbamos a ayudar a chicos discapacitados… Al ver esas realidades recuperaban su capacidad de agradecer. Cuando volví a Buenos Aires, siete años atrás, me propuse hacerlo con adultos.

¿Cuáles son los beneficios? Por un lado, la meditación –que está probado científicamente que es una actividad que brinda salud– te aquieta. Permite que te encuentres: al calmarte, te conectás con tus sentidos y descubrís que, a pesar de esa mochila pesada que llevás, la esencia divina está ahí, intacta. Porque, ¿hace cuánto que no sentís tu corazón? ¿hace cuánto no te conectás con tu cuerpo? ¿Hace cuánto no te escuchás? Por el otro, va guiando tu vida. Yo era ambiciosa; quería tener todo, ser alguien… Pero, ¿para qué seguir buscando ser perfecto, para qué ambicionar tanto, si Dios te quiere así, como sos? Eso te libera, y cuando te liberás, te sanás. A pesar de la injusticia y las crisis, se puede tener paz y mantener un compromiso: podés empezar en tu pequeño núcleo y de ahí, ir creciendo. Acercarse, por ejemplo, a alguna casa de la Madre Teresa (hay una en Beccar y otra en Benavídez) puede despertar nuestro estado de alerta y nos puede ayudar a descubrir a Dios en los otros. 

Películas de moda

L’amour fou, un documental póstumo sobre Yves Saint Laurent.

El tráiler de Karl Lagerfeld Confidential, de Karl Lagerfeld.

Bill Cunningham New York, un film que sigue de gira en los cines del mundo sobre el reconocido fotógrafo.

 

La primera vez que escuché de The September Issue, el film que es la única razón por la que escucharon de mí, fue cuando Anna Wintour me llamó a su oficina en Vogue, así arranca Grace Coddington, mano derecha de la editora en jefe de Vogue, su libro Grace. Fueron las escenas de ese documental las que hicieron de ella (personaje a la sombra) una leyenda. Coddington contó cómo usó palabrotas una y otra vez con la idea de que así eliminarían sus escenas, pero no… Filmado en 2009, The September Issue logró un éxito mayor al de la versión caricaturizada en la ficción de El diablo viste a la moda (2006). En cierta forma, el documental, dirigido por R. J. Cutler, nació como una respuesta al film: “Estoy segura de que Anna sólo aceptó porque quería mostrar que Vogue era más que un montón de cabezas huecas escupiendo porquerías. Por entonces habíamos tenido suficiente de El diablo…, confesó Grace. Una suerte de Prêt-à-porter real (aquella ficción de 1994 con una seguidilla de figuritas difíciles como Sofía Loren o Julia Roberts). El docu­mental fue un éxito. Dicen que The September… elevó a Vogue al estado de “Biblia de la moda”, por lo que su antecesor The eye has to travel  (Los ojos tienen que viajar), sobre Diana Vreeland, debería ser “la Biblia de los documentales”. Quienes aún no conocen a Vreeland verán en ella a la pionera de la moda editorial. Nacida en 1903, le dio su toque de sofisticación a la revista Harper’s Bazaar entre 1936 y 1962. Y si El diablo viste a la moda se inspiró en Wintour, la Maggie Prescott de Funny Face (1957, con Audrey Hepburn) lo hizo en la exigente Diana: “Solía hacer llorar a sus asistentes una vez al día, pero ellas volvían al día siguiente amándola”, re­latan en The eye…, un compilado de entrevistas y anécdotas de la creadora de la columna “¿Por qué no…?”. Diana reinaba con los mismos pa­rámetros en la redacción y en su casa: “Mamá siempre nos decía que era mejor estar primero o último, ¡nunca en el medio!”, relataron sus dos hijos, y su paso a Vogue (1963-1971) elevó a mito a “bellezas exóticas” como Barbra Streisand y Cher: “Hacer que los ‘defectos’ físicos se con­viertan en su mejor valor”, instaba a su equipo.

PUNTADA CON HILO. Y si bien Coco Cha­nel tuvo su lugar e hizo mella en la ficción –en 2009, Audrey Tautou hizo de Gabrielle Chanel un “ser humano tangible” en Coco antes de Chanel, mientras que el film Coco Chanel & Igor Stravinsky (2009) y la miniserie Coco (2008) con Shirley MacLaine sumaron lo suyo–, los documentales brindan una oportu­nidad de escuchar a los personajes en primera persona. Así sucedió con Lagerfeld Confiden­tial en 2007. ¿Cuántos le conocían la voz a Karl Lagerfeld? Sus pensamientos, su obra y su amistad con Carolina de Mónaco, divertida e inédita en imágenes, en un documental que posiblemente sea lo más cerca que puedas estar de Karl.

Más moder­no, el norteamericano Marc Jacobs abrió su intimidad en Marc Jacobs & Louis Vuitton.  Allí, de entrecasa, el diseñador se deja pescar en pleno proceso creativo: tijera, aguja e hilo (y hasta chocolate en mano) y muestra un mun­do que incluye la aparición de su amiga Sofia Coppola. Y aunque Tom Ford aún no se animó a hacer uno sobre su vida, su opera prima, A single Man (Un hombre soltero)  es una oda a su visión, sus texturas, complejidad e imagen. Más ligera, la op­ción de los holandeses Viktor Horsting y Rolf Snoeren que se dejaron grabar en  Viktor & Rolf: Because we’re worth it!(2006, de Femke Wolting). Y ¿quién no podía faltar? La leyenda Valentino Garavani, plasmado en Valentino, el último emperador, su propio adiós a la moda, el que no pu­do dar Yves Saint Laurent, a quien conocimos mejor por el documental postumo L’Amour Fou (2010), idea de su pareja, Pierre Bergé.

La moda en todas sus formas abre las puertas para darse a conocer en primera persona. Será cuestión de descubrirla.

L’amour fou, un documental póstumo sobre Yves Saint Laurent.

El tráiler de Karl Lagerfeld Confidential, de Karl Lagerfeld.

Bill Cunningham New York, un film que sigue de gira en los cines del mundo sobre el reconocido fotógrafo.

 

La primera vez que escuché de The September Issue, el film que es la única razón por la que escucharon de mí, fue cuando Anna Wintour me llamó a su oficina en Vogue, así arranca Grace Coddington, mano derecha de la editora en jefe de Vogue, su libro Grace. Fueron las escenas de ese documental las que hicieron de ella (personaje a la sombra) una leyenda. Coddington contó cómo usó palabrotas una y otra vez con la idea de que así eliminarían sus escenas, pero no… Filmado en 2009, The September Issue logró un éxito mayor al de la versión caricaturizada en la ficción de El diablo viste a la moda (2006). En cierta forma, el documental, dirigido por R. J. Cutler, nació como una respuesta al film: “Estoy segura de que Anna sólo aceptó porque quería mostrar que Vogue era más que un montón de cabezas huecas escupiendo porquerías. Por entonces habíamos tenido suficiente de El diablo…, confesó Grace. Una suerte de Prêt-à-porter real (aquella ficción de 1994 con una seguidilla de figuritas difíciles como Sofía Loren o Julia Roberts). El docu­mental fue un éxito. Dicen que The September… elevó a Vogue al estado de “Biblia de la moda”, por lo que su antecesor The eye has to travel  (Los ojos tienen que viajar), sobre Diana Vreeland, debería ser “la Biblia de los documentales”. Quienes aún no conocen a Vreeland verán en ella a la pionera de la moda editorial. Nacida en 1903, le dio su toque de sofisticación a la revista Harper’s Bazaar entre 1936 y 1962. Y si El diablo viste a la moda se inspiró en Wintour, la Maggie Prescott de Funny Face (1957, con Audrey Hepburn) lo hizo en la exigente Diana: “Solía hacer llorar a sus asistentes una vez al día, pero ellas volvían al día siguiente amándola”, re­latan en The eye…, un compilado de entrevistas y anécdotas de la creadora de la columna “¿Por qué no…?”. Diana reinaba con los mismos pa­rámetros en la redacción y en su casa: “Mamá siempre nos decía que era mejor estar primero o último, ¡nunca en el medio!”, relataron sus dos hijos, y su paso a Vogue (1963-1971) elevó a mito a “bellezas exóticas” como Barbra Streisand y Cher: “Hacer que los ‘defectos’ físicos se con­viertan en su mejor valor”, instaba a su equipo.

PUNTADA CON HILO. Y si bien Coco Cha­nel tuvo su lugar e hizo mella en la ficción –en 2009, Audrey Tautou hizo de Gabrielle Chanel un “ser humano tangible” en Coco antes de Chanel, mientras que el film Coco Chanel & Igor Stravinsky (2009) y la miniserie Coco (2008) con Shirley MacLaine sumaron lo suyo–, los documentales brindan una oportu­nidad de escuchar a los personajes en primera persona. Así sucedió con Lagerfeld Confiden­tial en 2007. ¿Cuántos le conocían la voz a Karl Lagerfeld? Sus pensamientos, su obra y su amistad con Carolina de Mónaco, divertida e inédita en imágenes, en un documental que posiblemente sea lo más cerca que puedas estar de Karl.

Más moder­no, el norteamericano Marc Jacobs abrió su intimidad en Marc Jacobs & Louis Vuitton.  Allí, de entrecasa, el diseñador se deja pescar en pleno proceso creativo: tijera, aguja e hilo (y hasta chocolate en mano) y muestra un mun­do que incluye la aparición de su amiga Sofia Coppola. Y aunque Tom Ford aún no se animó a hacer uno sobre su vida, su opera prima, A single Man (Un hombre soltero)  es una oda a su visión, sus texturas, complejidad e imagen. Más ligera, la op­ción de los holandeses Viktor Horsting y Rolf Snoeren que se dejaron grabar en  Viktor & Rolf: Because we’re worth it!(2006, de Femke Wolting). Y ¿quién no podía faltar? La leyenda Valentino Garavani, plasmado en Valentino, el último emperador, su propio adiós a la moda, el que no pu­do dar Yves Saint Laurent, a quien conocimos mejor por el documental postumo L’Amour Fou (2010), idea de su pareja, Pierre Bergé.

La moda en todas sus formas abre las puertas para darse a conocer en primera persona. Será cuestión de descubrirla.

La gym de los 7 minutos

Llevar los chicos al colegio, el trabajo en la oficina, ir al súper y tomar un café con amigas… Las 24 horas del día parecen no alcanzar para cumplir con la lista de cosas para hacer. En esta ajustada agenda, se hace imposible dedicarle una hora del día a la gimnasia. Pensando en la falta de tiempo, el entrenador Chris Jordan ideó el High-Intensity Circuit Training (HICT), un plan de entrenamiento corto, sencillo y efectivo que hoy hace furor en todo el mundo. Una silla, una pared y siete minutos, son todo lo que se necesita para empezar a entrenar y los resultados son tan buenos como los que se logran en el triple de tiempo de un entrenamiento regular. Suena mágico pero no lo es, o al menos eso asegura Jordan, director de Fisiología del Ejercicio en el Human Performance Institute, una institución estadounidense que diseña planes de entrenamiento y manejo de energía para ejecutivos de empresas. “Aquí no hay secretos, no es más que trabajo duro. Lo que este programa propone es simplemente condensar lo que tradicionalmente se haría en más tiempo en un entrenamientos de intensidad moderada”, reconoce el entrenador durante la entrevista con Para Ti. Sin embargo, los estudios científicos llevados adelante por el Human Performance Institute demuestran que detrás de su simple plan de ejercicio hay una gran idea meticulosamente pensada para lograr excelentes resultados en poco tiempo. Ideal para perder peso y grasa subcutánea, tonificar músculos y expandir el nivel de energía, el ejercicio de los siete minutos es la solución para todas aquellas que esquivan las clases de gimnasia.

ORDEN Y ESFUERZO. Aunque hoy el HICT haga furor en el mundo entero –basta ver las repercusiones que tuvo la nota publicada por el New York Times para comprobarlo-sus creadores aseguran que no se trata de una práctica nueva, sino de una reinterpretación de una tradición de años. Sin embargo, su acierto estuvo en saber adaptar un programa que había diseñado a un grupo de militares, a las demandas de los profesionales que se acercaban a él. “La gente quiere soluciones eficientes que les permitan los mayores beneficios en el menor tiempo posible. En ese sentido, este circuito es ideal, ya que puede practicarse en cualquier lugar y solo se necesitan unos pocos minutos”, resume Jordan. 

¡Disfrutá de la aplicación de Para Ti y hace gym en tu casa!  http://www.parati.com.ar/GYM/index.html

Llevar los chicos al colegio, el trabajo en la oficina, ir al súper y tomar un café con amigas… Las 24 horas del día parecen no alcanzar para cumplir con la lista de cosas para hacer. En esta ajustada agenda, se hace imposible dedicarle una hora del día a la gimnasia. Pensando en la falta de tiempo, el entrenador Chris Jordan ideó el High-Intensity Circuit Training (HICT), un plan de entrenamiento corto, sencillo y efectivo que hoy hace furor en todo el mundo. Una silla, una pared y siete minutos, son todo lo que se necesita para empezar a entrenar y los resultados son tan buenos como los que se logran en el triple de tiempo de un entrenamiento regular. Suena mágico pero no lo es, o al menos eso asegura Jordan, director de Fisiología del Ejercicio en el Human Performance Institute, una institución estadounidense que diseña planes de entrenamiento y manejo de energía para ejecutivos de empresas. “Aquí no hay secretos, no es más que trabajo duro. Lo que este programa propone es simplemente condensar lo que tradicionalmente se haría en más tiempo en un entrenamientos de intensidad moderada”, reconoce el entrenador durante la entrevista con Para Ti. Sin embargo, los estudios científicos llevados adelante por el Human Performance Institute demuestran que detrás de su simple plan de ejercicio hay una gran idea meticulosamente pensada para lograr excelentes resultados en poco tiempo. Ideal para perder peso y grasa subcutánea, tonificar músculos y expandir el nivel de energía, el ejercicio de los siete minutos es la solución para todas aquellas que esquivan las clases de gimnasia.

ORDEN Y ESFUERZO. Aunque hoy el HICT haga furor en el mundo entero –basta ver las repercusiones que tuvo la nota publicada por el New York Times para comprobarlo-sus creadores aseguran que no se trata de una práctica nueva, sino de una reinterpretación de una tradición de años. Sin embargo, su acierto estuvo en saber adaptar un programa que había diseñado a un grupo de militares, a las demandas de los profesionales que se acercaban a él. “La gente quiere soluciones eficientes que les permitan los mayores beneficios en el menor tiempo posible. En ese sentido, este circuito es ideal, ya que puede practicarse en cualquier lugar y solo se necesitan unos pocos minutos”, resume Jordan. 

¡Disfrutá de la aplicación de Para Ti y hace gym en tu casa!  http://www.parati.com.ar/GYM/index.html