Rossy De Palma

La describen como “belleza cubista”, al mejor estilo “Las señoritas de Avignon” del pintor Pablo Picasso. Sin embargo, Rossy De Palma (48) es una creación del cineasta español Pablo Almodóvar, quien la describió en 1968. Su excesiva altura, nariz prominente, ojos saltones y pelo color negro azabache llovido lo cautivaron de tal manera que inmediatamente se convirtió en una de sus musas inspiradoras. Trabajó en películas como “Mujeres al borde de un ataque de nervios”, “¡Átame!”, “La flor de mi secreto” y “Kika”. “Estoy encantadísima de haber debutado en el cine con Pedro. Es como empezar con un gran maestro que te enseña lo esencial y lo mejor”, reflexiona Rossy en una entrevista a solas con Para Ti en la city porteña, a donde viajó para protagonizar la nueva campaña de las perfumerías Rouge.

¿De chica sufrías ser distinta al resto? No, imagínate que cuando iba al colegio me decían de todo por la nariz. Pero nunca lo sufrí, porque aprendí que no puedes hacer las cosas por los otros.

¿Convertiste tu defecto en una virtud? Sí, me vino muy bien porque para mi fue un escudo. Me parece muy cruel cómo se ensañan con la gente por sus características físicas. A mi me dio sabiduría, psicología y me hizo más profunda.

¿Te pesa el paso del tiempo? No, me parece fantástico. Para mi, cumplir años significa estar viva. Además, hay mujeres de cincuenta y pico como Sharon Stone que están fabulosísimas.

Y que te sigan llamando la “chica” Almodóvar te viene muy bien… ¡Y cada vez me viene mejor que me sigan diciendo “chica”! (risas).

¿Tenés éxito con los hombres? Tuve experiencias buenas y malas… el mercado de los hombres no está muy bueno. Yo cada vez me vuelvo más selectiva.

¿Qué buscás en un hombre? Me gustan los hombres interesantes, los que no intentar coartar a las mujeres para enaltecerse ellos. Igual, creo que las mujeres tenemos que ser nuestro propio hombre. Aprender a protegernos a nosotras mismas y saber que un compañero tiene que ser alguien que te hace la vida más bonita.

La describen como “belleza cubista”, al mejor estilo “Las señoritas de Avignon” del pintor Pablo Picasso. Sin embargo, Rossy De Palma (48) es una creación del cineasta español Pablo Almodóvar, quien la describió en 1968. Su excesiva altura, nariz prominente, ojos saltones y pelo color negro azabache llovido lo cautivaron de tal manera que inmediatamente se convirtió en una de sus musas inspiradoras. Trabajó en películas como “Mujeres al borde de un ataque de nervios”, “¡Átame!”, “La flor de mi secreto” y “Kika”. “Estoy encantadísima de haber debutado en el cine con Pedro. Es como empezar con un gran maestro que te enseña lo esencial y lo mejor”, reflexiona Rossy en una entrevista a solas con Para Ti en la city porteña, a donde viajó para protagonizar la nueva campaña de las perfumerías Rouge.

¿De chica sufrías ser distinta al resto? No, imagínate que cuando iba al colegio me decían de todo por la nariz. Pero nunca lo sufrí, porque aprendí que no puedes hacer las cosas por los otros.

¿Convertiste tu defecto en una virtud? Sí, me vino muy bien porque para mi fue un escudo. Me parece muy cruel cómo se ensañan con la gente por sus características físicas. A mi me dio sabiduría, psicología y me hizo más profunda.

¿Te pesa el paso del tiempo? No, me parece fantástico. Para mi, cumplir años significa estar viva. Además, hay mujeres de cincuenta y pico como Sharon Stone que están fabulosísimas.

Y que te sigan llamando la “chica” Almodóvar te viene muy bien… ¡Y cada vez me viene mejor que me sigan diciendo “chica”! (risas).

¿Tenés éxito con los hombres? Tuve experiencias buenas y malas… el mercado de los hombres no está muy bueno. Yo cada vez me vuelvo más selectiva.

¿Qué buscás en un hombre? Me gustan los hombres interesantes, los que no intentar coartar a las mujeres para enaltecerse ellos. Igual, creo que las mujeres tenemos que ser nuestro propio hombre. Aprender a protegernos a nosotras mismas y saber que un compañero tiene que ser alguien que te hace la vida más bonita.

Zapatos que rompen el molde

Dicen por ahí que lo primero que percibimos de una persona es su cara y lo segundo, sus zapatos. Pero seguramente con unos Kobi Levi a los pies, el orden de los factores se invierte. Un poco de excentricidad, un máster en estudios de la relación entre el pie y el calzado, y una imaginación sin límites, constituyen la receta perfecta para concluir en un buen par de zapatos capaces de capturar la atención vayan donde vayan.

 

DE LO RACIONAL A LO SURREAL. Nacido y criado en Tel Aviv, una de las ciudades más racionalistas del mundo, Kobi Levi en lugar de centrar su alma soñadora en las alturas de los blancos rascacielos que invaden el paisaje urbano, enfocó su mirada muy cerca del suelo: los zapatos son su pasión desde que tiene memoria. En 2001, hizo de su sueño una realidad al graduarse en la Academia Bezalel de Arte y Diseño de Jerusalén, y enseguida comenzó a trabajar como diseñador de calzado freelance. Al tiempo que aprendía los secretos comerciales del desarrollo de una marca, Kobi dejaba volar su imaginación y creaba para sí mismo sus primeras piezas. “Cualquier imagen que venga a mi mente se vuelve el detonante para crear una nueva pieza”, comenta el diseñador y agrega “la mayoría de mis inspiraciones son un tanto fuera de este mundo, realmente le doy al calzado una transformación extrema, el resultado suele ser casi humorístico, con un punto de vista único”.

 

Así, entre sus musas inspiradoras podemos encontrar a personajes del mundo real como la Madonna del Blond Ambition Tour –con su característico corset de conos diseñado por Gaultier– o del mundo de la animación, como Olive Oyl, la novia de Popeye. También el reino animal le ha servido para estimular su inventiva, ya sean mascotas como perros y gatos, aves que van desde gallos a tucanes, y un poco más allá, en el mundo submarino, ballenas y tiburones. Todos ellos se convierten en zapatos para usar. Los diseños de Levi se caracterizan por combinar la esencia de los objetos cotidianos con la forma de los zapatos, dando como resultado un calzado sexy, divertido, inspirador y surrealista desde la punta hasta el talón.

Dicen por ahí que lo primero que percibimos de una persona es su cara y lo segundo, sus zapatos. Pero seguramente con unos Kobi Levi a los pies, el orden de los factores se invierte. Un poco de excentricidad, un máster en estudios de la relación entre el pie y el calzado, y una imaginación sin límites, constituyen la receta perfecta para concluir en un buen par de zapatos capaces de capturar la atención vayan donde vayan.

 

DE LO RACIONAL A LO SURREAL. Nacido y criado en Tel Aviv, una de las ciudades más racionalistas del mundo, Kobi Levi en lugar de centrar su alma soñadora en las alturas de los blancos rascacielos que invaden el paisaje urbano, enfocó su mirada muy cerca del suelo: los zapatos son su pasión desde que tiene memoria. En 2001, hizo de su sueño una realidad al graduarse en la Academia Bezalel de Arte y Diseño de Jerusalén, y enseguida comenzó a trabajar como diseñador de calzado freelance. Al tiempo que aprendía los secretos comerciales del desarrollo de una marca, Kobi dejaba volar su imaginación y creaba para sí mismo sus primeras piezas. “Cualquier imagen que venga a mi mente se vuelve el detonante para crear una nueva pieza”, comenta el diseñador y agrega “la mayoría de mis inspiraciones son un tanto fuera de este mundo, realmente le doy al calzado una transformación extrema, el resultado suele ser casi humorístico, con un punto de vista único”.

 

Así, entre sus musas inspiradoras podemos encontrar a personajes del mundo real como la Madonna del Blond Ambition Tour –con su característico corset de conos diseñado por Gaultier– o del mundo de la animación, como Olive Oyl, la novia de Popeye. También el reino animal le ha servido para estimular su inventiva, ya sean mascotas como perros y gatos, aves que van desde gallos a tucanes, y un poco más allá, en el mundo submarino, ballenas y tiburones. Todos ellos se convierten en zapatos para usar. Los diseños de Levi se caracterizan por combinar la esencia de los objetos cotidianos con la forma de los zapatos, dando como resultado un calzado sexy, divertido, inspirador y surrealista desde la punta hasta el talón.

El Papa Francisco

Hace demasiado frío para ser finales de marzo y por momentos llovizna, pero la Plaza de Mayo está repleta. Una multitud de personas se acercó para acompañar a Jorge Mario Bergoglio que en pocas horas se convertirá en el papa Francisco. La emoción se palpa en cada rincón de la Plaza y cuando el cansancio parece llegar, algo inesperado sucede: el padre Alejandro Russo, rector de la Catedral Metropolitana toma el micrófono y anuncia una sorpresa. De pronto, de los altoparlantes de la Plaza, sale la voz del papa Francisco, que dice: “Dejen de lado la envidia. No le saquen el cuero a nadie, dialoguen. Que entre ustedes este deseo de cuidarse vaya creciendo en el corazón y acérquense a Dios. Y por favor no se olviden de este obispo, que está lejos pero los quiere mucho. Recen por mí”. La gente escucha atenta y muchos lloran. Con ese primer gesto, empezaba una jornada histórica en la que el primer Sumo Pontífice argentino, no europeo y jesuita no dejaría de dar ejemplos de que es un Papa distinto, siempre listo para salirse del protocolo y agregarle su marca personal a la historia.

Su siguiente aparición pública fue cuando, de nuevo desafiando al protocolo, se bajó del vehículo a mitad de camino para besar en la frente a un discapacitado que se encontraba detrás de las vayas. También paró para bendecir y besar a varios niños y saludó a los trabajadores del Vaticano. Gestos llamativos y esperanzadores que se suman a otros como evitar los excesos (usó los mismos zapatos con los que viajó de Buenos Aires y no los colorados que estipula el protocolo), promover la cercanía con las personas (el papamóvil lució sin sus protecciones de vidrio blindado y sin su techo) y no olvidarse de los detalles más mínimos (pagó él mismo la cuenta en el hotel donde se hospedó mientras se realizaba el cónclave).

En Roma había delegaciones de 132 países a la derecha –con Cristina Fernández de Kirchner en primera fila– y representantes de otras religiones a la izquierda. Frente a todos ellos más cerca de 1.200 fieles, el papa Francisco dio su primera homilía como Sumo Pontífice. Con un canto y un ritmo que movían a la tranquilidad, los argentinos que lo miraban desde Buenos Aires guardaban un respetuoso silencio y asentían cada vez que el Papa elevaba el tono de su voz para enfatizar sus palabras. Decía Francisco: Nunca olvidemos que el verdadero poder es el servicio, y que también el Papa, para ejercer el poder, debe entrar cada vez más en ese servicio que tiene su culmen luminoso en la cruz. Una vez más toda la Plaza de Mayo estalló en un fuerte aplauso, la ovación fue tan grande y emocionante que muchos debieron volver a secar sus ojos.

Hace demasiado frío para ser finales de marzo y por momentos llovizna, pero la Plaza de Mayo está repleta. Una multitud de personas se acercó para acompañar a Jorge Mario Bergoglio que en pocas horas se convertirá en el papa Francisco. La emoción se palpa en cada rincón de la Plaza y cuando el cansancio parece llegar, algo inesperado sucede: el padre Alejandro Russo, rector de la Catedral Metropolitana toma el micrófono y anuncia una sorpresa. De pronto, de los altoparlantes de la Plaza, sale la voz del papa Francisco, que dice: “Dejen de lado la envidia. No le saquen el cuero a nadie, dialoguen. Que entre ustedes este deseo de cuidarse vaya creciendo en el corazón y acérquense a Dios. Y por favor no se olviden de este obispo, que está lejos pero los quiere mucho. Recen por mí”. La gente escucha atenta y muchos lloran. Con ese primer gesto, empezaba una jornada histórica en la que el primer Sumo Pontífice argentino, no europeo y jesuita no dejaría de dar ejemplos de que es un Papa distinto, siempre listo para salirse del protocolo y agregarle su marca personal a la historia.

Su siguiente aparición pública fue cuando, de nuevo desafiando al protocolo, se bajó del vehículo a mitad de camino para besar en la frente a un discapacitado que se encontraba detrás de las vayas. También paró para bendecir y besar a varios niños y saludó a los trabajadores del Vaticano. Gestos llamativos y esperanzadores que se suman a otros como evitar los excesos (usó los mismos zapatos con los que viajó de Buenos Aires y no los colorados que estipula el protocolo), promover la cercanía con las personas (el papamóvil lució sin sus protecciones de vidrio blindado y sin su techo) y no olvidarse de los detalles más mínimos (pagó él mismo la cuenta en el hotel donde se hospedó mientras se realizaba el cónclave).

En Roma había delegaciones de 132 países a la derecha –con Cristina Fernández de Kirchner en primera fila– y representantes de otras religiones a la izquierda. Frente a todos ellos más cerca de 1.200 fieles, el papa Francisco dio su primera homilía como Sumo Pontífice. Con un canto y un ritmo que movían a la tranquilidad, los argentinos que lo miraban desde Buenos Aires guardaban un respetuoso silencio y asentían cada vez que el Papa elevaba el tono de su voz para enfatizar sus palabras. Decía Francisco: Nunca olvidemos que el verdadero poder es el servicio, y que también el Papa, para ejercer el poder, debe entrar cada vez más en ese servicio que tiene su culmen luminoso en la cruz. Una vez más toda la Plaza de Mayo estalló en un fuerte aplauso, la ovación fue tan grande y emocionante que muchos debieron volver a secar sus ojos.

El favorito

Seis mil setecientos sesenta y un kilómetros separan a la isla de Cerdeña de la de Manhattan, una distancia tan grande como insignificante a los ojos de Luigi Murenu (49). Oriundo de la pequeña isla mediterránea, y radicado en Nueva York, este talentoso sardo es hoy uno de los peluqueros mejor considerados de la moda internacional. Favorito de las famosas y los fotógrafos de moda de todo el mundo, embajador de importantes marcas, creador de estilos y peinador de celebrities de la talla de Madonna, Lady Gaga o Kate Moss, él tiene todo lo que se espera de un buen peluquero y más. Simpático, talentoso y osado, Murenu considera que antes de peluquero él es un artista y basta ver sus looks de pasarela o sus portadas de Vogue, I-D, Dazed & Confused, Interview y Elle, para entender por qué lo dice. Con su impecable carrera y manejo del pelo, era de esperarse que una marca como Kérastase lo convocase para juntos desarrollar su primera línea de styling. “El peinado, por más excéntrico que sea, nunca debe parecer una peluca”, declara como una de sus máximas a la hora de peinar, y uno de los principios rectores que tuvieron en cuenta en la nueva batería de productos que se presentó en febrero último en París y llegará a la Argentina a mediados de este año.

CON ESTILO PROPIO. Además de su destreza como estilista –tiene impecable gusto y técnica– Luigi es dueño de una personalidad magnética que sin dudas contribuyó a que llegara donde está hoy. “Nunca soñé con llegar a ser quien soy hoy, pero siempre quise conocer gente interesante”, asegura el peluquero, y el deseo se le cumplió con creces ya que a sus treinta y tantos años la mismísima Madonna ya lo había convocado para convertirlo en su peluquero personal. A la “Reina del pop”, en su lista de clientas exigentes, se le suman Nicole Kidman, Gwyneth Paltrow, Lady Gaga y Scarlett Johansson.

“¿Son de Argentina? Yo tengo familia allá: Murenu viene de Moreno”, comenta simpático y así empieza la charla con Para Ti. En su trato combina la calidez y sencillez de un muchacho de pueblo con el cierto divismo de quien ya se ha cansado de entrevistas y flashes. Hijo de una enfermera y un inspector de transporte, hizo su carrera a costa de mucho sacrificio pero también de grandes oportunidades que él supo aprovechar. Fue gracias a un amigo que se anotó en la escuela de peluquería, tras lo cual decidió mudarse a París. Sin embargo, recién después de radicado en Londres, el peluquero obtuvo su primer puesto de director creativo en un gran salón. A eso le siguió Nueva York, donde los desfiles internacionales, las celebrities, fotógrafos de renombre y personajes de la moda, contribuyeron a que hoy sea la figura de la moda internacional que es. 

Seis mil setecientos sesenta y un kilómetros separan a la isla de Cerdeña de la de Manhattan, una distancia tan grande como insignificante a los ojos de Luigi Murenu (49). Oriundo de la pequeña isla mediterránea, y radicado en Nueva York, este talentoso sardo es hoy uno de los peluqueros mejor considerados de la moda internacional. Favorito de las famosas y los fotógrafos de moda de todo el mundo, embajador de importantes marcas, creador de estilos y peinador de celebrities de la talla de Madonna, Lady Gaga o Kate Moss, él tiene todo lo que se espera de un buen peluquero y más. Simpático, talentoso y osado, Murenu considera que antes de peluquero él es un artista y basta ver sus looks de pasarela o sus portadas de Vogue, I-D, Dazed & Confused, Interview y Elle, para entender por qué lo dice. Con su impecable carrera y manejo del pelo, era de esperarse que una marca como Kérastase lo convocase para juntos desarrollar su primera línea de styling. “El peinado, por más excéntrico que sea, nunca debe parecer una peluca”, declara como una de sus máximas a la hora de peinar, y uno de los principios rectores que tuvieron en cuenta en la nueva batería de productos que se presentó en febrero último en París y llegará a la Argentina a mediados de este año.

CON ESTILO PROPIO. Además de su destreza como estilista –tiene impecable gusto y técnica– Luigi es dueño de una personalidad magnética que sin dudas contribuyó a que llegara donde está hoy. “Nunca soñé con llegar a ser quien soy hoy, pero siempre quise conocer gente interesante”, asegura el peluquero, y el deseo se le cumplió con creces ya que a sus treinta y tantos años la mismísima Madonna ya lo había convocado para convertirlo en su peluquero personal. A la “Reina del pop”, en su lista de clientas exigentes, se le suman Nicole Kidman, Gwyneth Paltrow, Lady Gaga y Scarlett Johansson.

“¿Son de Argentina? Yo tengo familia allá: Murenu viene de Moreno”, comenta simpático y así empieza la charla con Para Ti. En su trato combina la calidez y sencillez de un muchacho de pueblo con el cierto divismo de quien ya se ha cansado de entrevistas y flashes. Hijo de una enfermera y un inspector de transporte, hizo su carrera a costa de mucho sacrificio pero también de grandes oportunidades que él supo aprovechar. Fue gracias a un amigo que se anotó en la escuela de peluquería, tras lo cual decidió mudarse a París. Sin embargo, recién después de radicado en Londres, el peluquero obtuvo su primer puesto de director creativo en un gran salón. A eso le siguió Nueva York, donde los desfiles internacionales, las celebrities, fotógrafos de renombre y personajes de la moda, contribuyeron a que hoy sea la figura de la moda internacional que es. 

Sky Ferreira

Dicen que cuando Michael Jackson escuchó cantar por primera vez a Sky Ferreira (21), sus ojos se llenaron de lágrimas. Ella niega la versión, pero es muy probable que sea cierta: su abuela fue la peluquera durante más de veinte años del fallecido ídolo del pop, razón por la cual Michael podría haberla escuchado cantar; y, por otro lado, si tan solo en dos años y sin el apoyo del circuito comercial, Sky pudo ser catalogada como “la nueva Madonna”, significa que le sobra talento y que perfectamente podría haber conmovido al rey del pop hasta las lágrimas.

Californiana, aunque de ascendencia portuguesa y brasileña, su nombre completo es Sky Tonia Ferreira. La cantante sólo publicó ocho temas y lanzó dos álbumes para descarga digital; probó con la actuación en la película independiente Putty Hill; e ingresó al mundo fashion como protagonizando las campañas de Adidas y CK One. De inmediato, la prensa especializada la definió como “una chica puro carisma”. Y algo de razón deben tener, ya que pasó del anonimato a la fama en un abrir y cerrar de ojos.

Nació y creció en Los Angeles, vive con sus padres y fue criada por su abuela, la peluquera de Michael Jackson. “De pequeña era muy tímida en la escuela y cantaba en la iglesia. Mis papás solían escuchar música de David Bowie y The Rolling Stones”, declaró Ferreira. Y aseguró: “Siempre tuve en claro que quería ser una estrella en el mundo de la música. Michael fue la primera persona que me dijo que tenía talento y me llevó a clases de canto”. Y como varias cantantes, Ferreira usó MySpace para darse a conocer. A los 16 años convenció al dúo sueco de productores Bloodshy & Avant para que escucharan su música. Quedaron tan impresionados que decidieron producir sus primeros temas. “El único problema es que no sabían cómo venderme. Yo hacía temas pop con un toque grunge y ellos querían música más apropiada para mi edad”, contó Sky, quien aseguró que “no quería ser como Justin Bieber”. Es por eso que todo lo que hizo hasta el momento fueron canciones y álbumes para descarga digital y la promoción se hizo a través de videoclips. Sky es habitué de las front rows y pasa horas y horas en el estudio del fotógrafo y amigo Terry Richardson, quien dirige sus videos. El combo perfecto: talento musical y acceso al mundo de las celebrities. El brillo de Sky trascendió la música y hoy el mundo fashion está rendido a sus pies. El año pasado su imagen causó gran impacto al protagonizar la portada y producción de la revista V donde evocaba a Madonna. Y posó para la campaña Pre-Fall 2013 de Hedi Slimane, director creativo de Yves Saint Laurent y responsable de la firma francesa.

Ahora todos esperan con ansias su disco para ver lo que Sky mejor sabe hacer: cantar y dejarse ver. Lo único que la joven lamenta es que Michael Jackson ya no esté para escucharlo.

Dicen que cuando Michael Jackson escuchó cantar por primera vez a Sky Ferreira (21), sus ojos se llenaron de lágrimas. Ella niega la versión, pero es muy probable que sea cierta: su abuela fue la peluquera durante más de veinte años del fallecido ídolo del pop, razón por la cual Michael podría haberla escuchado cantar; y, por otro lado, si tan solo en dos años y sin el apoyo del circuito comercial, Sky pudo ser catalogada como “la nueva Madonna”, significa que le sobra talento y que perfectamente podría haber conmovido al rey del pop hasta las lágrimas.

Californiana, aunque de ascendencia portuguesa y brasileña, su nombre completo es Sky Tonia Ferreira. La cantante sólo publicó ocho temas y lanzó dos álbumes para descarga digital; probó con la actuación en la película independiente Putty Hill; e ingresó al mundo fashion como protagonizando las campañas de Adidas y CK One. De inmediato, la prensa especializada la definió como “una chica puro carisma”. Y algo de razón deben tener, ya que pasó del anonimato a la fama en un abrir y cerrar de ojos.

Nació y creció en Los Angeles, vive con sus padres y fue criada por su abuela, la peluquera de Michael Jackson. “De pequeña era muy tímida en la escuela y cantaba en la iglesia. Mis papás solían escuchar música de David Bowie y The Rolling Stones”, declaró Ferreira. Y aseguró: “Siempre tuve en claro que quería ser una estrella en el mundo de la música. Michael fue la primera persona que me dijo que tenía talento y me llevó a clases de canto”. Y como varias cantantes, Ferreira usó MySpace para darse a conocer. A los 16 años convenció al dúo sueco de productores Bloodshy & Avant para que escucharan su música. Quedaron tan impresionados que decidieron producir sus primeros temas. “El único problema es que no sabían cómo venderme. Yo hacía temas pop con un toque grunge y ellos querían música más apropiada para mi edad”, contó Sky, quien aseguró que “no quería ser como Justin Bieber”. Es por eso que todo lo que hizo hasta el momento fueron canciones y álbumes para descarga digital y la promoción se hizo a través de videoclips. Sky es habitué de las front rows y pasa horas y horas en el estudio del fotógrafo y amigo Terry Richardson, quien dirige sus videos. El combo perfecto: talento musical y acceso al mundo de las celebrities. El brillo de Sky trascendió la música y hoy el mundo fashion está rendido a sus pies. El año pasado su imagen causó gran impacto al protagonizar la portada y producción de la revista V donde evocaba a Madonna. Y posó para la campaña Pre-Fall 2013 de Hedi Slimane, director creativo de Yves Saint Laurent y responsable de la firma francesa.

Ahora todos esperan con ansias su disco para ver lo que Sky mejor sabe hacer: cantar y dejarse ver. Lo único que la joven lamenta es que Michael Jackson ya no esté para escucharlo.

Dumbo, el nuevo barrio cool

Para Ti viajó  con Mimo & Co a  Nueva York para cubrir el backstage de su nueva campaña. El lugar elegido fue Dumbo, que significa Down Under the Manhattan Bridge Overpass y es un rincón brooklynense apretado entre los puentes Manhattan Bridge y el legendario Brooklyn Bridge. Pequeños restós, panaderías gourmet, locales simpáticos que destilan charme y buen gusto rodean la calle Front y se adentran por Washington Street. Pocas cuadras y mucha onda que rematan con un parque impecable sobre el río con una gigantesca calesita vidriada. Un trozo de ciudad donde uno puede levantar la vista cada tanto para toparse con el impactante perfil de Manhattan.

Galerías de arte, exposiciones y construcciones antiguas de ladrillo a la vista (que a los argentinos nos recuerdan los reciclados docks de Puerto Madero) hacen de este sitio un espacio original surcado por aires renovadores. Otear la vida que discurre por sus calles es una experiencia atractiva para escapar, por un rato, del turismo tradicional.

MODA TODO TERRENO. “Elegimos Nueva York porque siempre es vanguardia”, dijeron de Mimo & Co . Y no se equivocan. A Gerardo Garcea (director de imagen y producto de esta compañía fundada en 1965) no se le escapa ni el más mínimo detalle estético y se divierte a la par de los chicos. Emanuel Garcea (28) es el ojo experto que fotografía toda la campaña. Los chicos tienen debilidad por él; lo siguen sin pausa y todo le preguntan. Ximena y Verónica, con paciencia ilimitada, se ocupan de cada variable: que la ropa no quede abandonada, qué va con qué y arman los cambios de outfit en cada locación. Sandra Erejomovich (directora de marketing) es la encargada de las periodistas que acompañamos al equipo. Los stops para comer y tomar algo son el momento de relax para todos. Iñaki (8), que ya estuvo en otros países, sabe perfecto lo divertido que resulta ser modelo. Se hizo amigo de Maxi (10), para quien esto es una novedad. Lisa (12) y Valentina (9) conforman el dúo petite femenino de Mimo & Co. Un dream team en el que pasarla bien es vital para el éxito de la campaña, que este invierno tiene tres ejes: la línea City se definió con pieles, frisas, polars y gabardinas. Incluyó estampas con señalética de calles y fotos para los chicos. Para ellas animal print en rosados y textos e ilustraciones de muñecas. Los colores se inspiraron en la misma ciudad: naranjas, azules, grises y crudos. En University, para bebés y chicos, los escudos universitarios y las estampas deportivas mandan en géneros como corderoy y frisa y en colores granate, verdes y azules. Por último, está la llamada línea Dreamer, representada por una estética bohemia-romántica, en tonos vintage y pálidos empolvados para chicas y bebas.

Para Ti viajó  con Mimo & Co a  Nueva York para cubrir el backstage de su nueva campaña. El lugar elegido fue Dumbo, que significa Down Under the Manhattan Bridge Overpass y es un rincón brooklynense apretado entre los puentes Manhattan Bridge y el legendario Brooklyn Bridge. Pequeños restós, panaderías gourmet, locales simpáticos que destilan charme y buen gusto rodean la calle Front y se adentran por Washington Street. Pocas cuadras y mucha onda que rematan con un parque impecable sobre el río con una gigantesca calesita vidriada. Un trozo de ciudad donde uno puede levantar la vista cada tanto para toparse con el impactante perfil de Manhattan.

Galerías de arte, exposiciones y construcciones antiguas de ladrillo a la vista (que a los argentinos nos recuerdan los reciclados docks de Puerto Madero) hacen de este sitio un espacio original surcado por aires renovadores. Otear la vida que discurre por sus calles es una experiencia atractiva para escapar, por un rato, del turismo tradicional.

MODA TODO TERRENO. “Elegimos Nueva York porque siempre es vanguardia”, dijeron de Mimo & Co . Y no se equivocan. A Gerardo Garcea (director de imagen y producto de esta compañía fundada en 1965) no se le escapa ni el más mínimo detalle estético y se divierte a la par de los chicos. Emanuel Garcea (28) es el ojo experto que fotografía toda la campaña. Los chicos tienen debilidad por él; lo siguen sin pausa y todo le preguntan. Ximena y Verónica, con paciencia ilimitada, se ocupan de cada variable: que la ropa no quede abandonada, qué va con qué y arman los cambios de outfit en cada locación. Sandra Erejomovich (directora de marketing) es la encargada de las periodistas que acompañamos al equipo. Los stops para comer y tomar algo son el momento de relax para todos. Iñaki (8), que ya estuvo en otros países, sabe perfecto lo divertido que resulta ser modelo. Se hizo amigo de Maxi (10), para quien esto es una novedad. Lisa (12) y Valentina (9) conforman el dúo petite femenino de Mimo & Co. Un dream team en el que pasarla bien es vital para el éxito de la campaña, que este invierno tiene tres ejes: la línea City se definió con pieles, frisas, polars y gabardinas. Incluyó estampas con señalética de calles y fotos para los chicos. Para ellas animal print en rosados y textos e ilustraciones de muñecas. Los colores se inspiraron en la misma ciudad: naranjas, azules, grises y crudos. En University, para bebés y chicos, los escudos universitarios y las estampas deportivas mandan en géneros como corderoy y frisa y en colores granate, verdes y azules. Por último, está la llamada línea Dreamer, representada por una estética bohemia-romántica, en tonos vintage y pálidos empolvados para chicas y bebas.